

VENEZUELA OFFSHORE ¿Cuál es el origen de este informe, Venezuela offshore, como parte del mayor trabajo de investigación periodística trasnacional de la historia? ¿Por qué es oportuno y relevante saber cómo llegan los dineros blancos, grises y negros de los venezolanos a los llamados paraísos fiscales, y qué hacen allí? Aquí se lo contamos.
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Así como los destinos turísticos del trópico confían en sus tres “s” del inglés –Sun, Sand & Sea- para seducir a clientes de todo el mundo, la oferta irresistible de los llamados paraísos fiscales también es triple: bajas o ninguna tasa de impuesto, secreto, e impunidad frente a una jurisdicción internacional que no les alcanza.
A ellos acuden, por lo tanto, personas y empresas de todo el mundo que buscan evitar el pago de unos impuestos que, de otra manera, disminuirían sus utilidades, u ocultar flujos de dinero de cuya procedencia –o mera existencia- no quieren que se tenga noticia.
Esos deseos y su consiguiente ejecución constituyen –según la normativa del país del que provengan tanto fondos como cuentahabientes- o delitos de fraude fiscal o un propósito comprensible de rentabilidad, pero reñido con consideraciones éticas.
Durante la reciente campaña presidencial de Estados Unidos, un flanco débil de la candidatura del republicano Mitt Romney fue su vínculo con fondos de inversión fuertemente enraizados en paraísos fiscales. La confesión en estos días, por parte del exministro francés Jerome Cahuzac, de que mantiene depósitos en una cuenta en Suiza, parece a punto de precipitar una crisis de gobierno.
Se dice que dos tercios del capital mundial descansan en los llamados paraísos fiscales. Se calcula que los Estados de todo el planeta se privan de cobrar al menos 250.000 millones de dólares al año en impuestos, que es lo que generarían los depósitos puestos a resguardo en cajas negras de las Islas Vírgenes Británicas, Andorra o Hong Kong, entre otros destinos. Cientos de miles de millones de dólares que necesitan como inversión los países en vías de desarrollo, sus élites económicas o sus políticos corruptos los mantienen alejados en cuentas furtivas.
Las cifras son descomunales, aunque no nuevas. Pero ahora, en medio de una crisis económica internacional que está llevando a la pobreza a millones de personas, adquieren un significado nuevo.
Crecen las presiones para que esos reductos se transparenten. No en balde, al periodismo le cabe una responsabilidad en poner de relieve un tema que parece obtuso pero que constituye uno de los grandes tabúes heredados de épocas anteriores y que dificultan, sobre todo, el escrutinio público de la conducta (y reputación) de sus funcionarios.
Por eso y muchas otras razones, cuando al Consorcio Internacional de Periodistas Investigativos (ICIJ, por sus siglas en inglés) llegó un paquete de información filtrada sobre el tema, se vislumbró una oportunidad histórica para el periodismo.
La filtración fue una consecuencia del trabajo del reportero australiano Gerard Ryle, director del ICIJ. A su poder llegó una colección gigantesca de datos. Para dar una idea de su escala, habría que decir que contenía 2,5 millones de documentos en diferentes formatos, equivalentes a 260 gigabytes de información. Una comparación: representa 160 veces la cantidad de información obtenida por Wikileaks a raíz de la filtración de los cables del Departamento de Estado norteamericano.
El paquete comprendía data relativa a diez paraísos fiscales: las Islas Vírgenes Británicas, las Islas Cook, Samoa, Hong Kong, Singapur, las Islas Caimán, Islas Mauricio (Mauritius), Labuan, Malasia y Seychelles; y abarcó además de 122 mil entidades offshore (compañías o trusts), alrededor de 12 mil intermediarios (agentes) y cerca de 130 mil registros de personas relacionadas con estas compañías, amén de clientes en 140 países alrededor del mundo.
Se trataba de un trabajo mastodóntico, que claramente rebasaba la capacidad individual de un periodista, pero que representaba a la vez una oportunidad única para radiografiar cómo funcionan las oscuras finanzas offshore.
Así fue cómo el ICIJ - una red de periodistas independientes en más de 60 países que trabaja investigaciones transnacionales en conjunto- organizó una Fuerza de Tareas para el Proyecto Offshore, que durante 15 meses llegó a ocupar 86 periodistas en 46 países y empleó novedosos recursos de data mining para analizar todo el hallazgo. Este 4 de abril de 2013, el ICIJ y los medios y periodistas asociados de todo el mundo publican de manera simultánea las piezas compartidas del proyecto y sus propias primicias.
Desde muy temprano en el proceso se hizo evidente que, entre los nacionales de América Latina, los venezolanos destacaban como depositantes o representantes de empresas con sede en paraísos fiscales: al menos, 192 personas y 114 empresas en jurisdicciones offshore. De la data filtrada, se obtuvieron también correos electrónicos y documentos de registro asociados con este grupo que tuvo acceso a los paraísos fiscales –principalmente a las Islas Vírgenes Británicas en el caso venezolano- a través de las firmas Commonwealth Trust Limited y Portcullis Trustnet.
Para elegir y resaltar las historias venezolanas que podrían conectarse con esas cuentas y empresas, el ICIJ confió en Armando.info y la periodista Emilia Díaz-Struck, quien desde julio de 2012 abordó esta misión.
Por sí sola, la información filtrada no contaba las historias de los venezolanos, sus empresas y los secretos que esconde el mundo offshore. Para esto, como parte de la reportería, se buscaron y revisaron documentos en distintos países y se consultaron fuentes vivas vinculadas con los trabajos que se presentan como parte de esta serie.
Para identificar dentro de la data los casos de nombres e historias a seguir se emplearon criterios periodísticos correspondientes al interés social y al interés público. Los trabajos que se presentan recogen a personajes conocidos dentro de la sociedad venezolana, bien como funcionarios públicos, bien como emprendedores privados. Que se hayan escogido algunos casos para relatar no presupone la comisión de delito alguno en cualquiera de ellos.
Durante la cobertura se intentó contactar a los distintos personajes relacionados con las historias presentadas. En algunos casos, prefirieron no responder; en otros, la persona se encontraba ya fallecida y, en otras ocasiones, los números e información de contacto suministrada por ellos en documentos públicos no corresponden a ellos en la actualidad o se encuentran inactivos. Por eso, solo se presentaron en esta serie aquellas historias con las que se contó con documentación suficiente y que pudieron ser verificadas durante la reportería.
Para las historias venezolanas se contó con la colaboración de siete periodistas en cinco países, y se buscaron y analizaron documentos oficiales relacionados con cada tema que se encontraban en Registros de Empresas, Tribunales Judiciales, Registros Electorales y registros públicos en general, de los distintos países a los que se tuvo acceso. Se revisaron igual otras fuentes documentales como estudios especializados sobre el tema y también fueron consultadas fuentes vivas en Venezuela, Estados Unidos, República Dominicana, Panamá y Perú.
Lea también:
Serie de trabajos publicados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés) sobre paraísos fiscales.
Secret Files Expose Offshore’s Global Impact
Serie de trabajos “Venezuela Offshore”
VENEZUELA OFFSHORE-ENTREGA 1 / ¿Offshore? Dame dos
VENEZUELA OFFSHORE- ENTREGA 2 / Dineros fugitivos: si los vi, no me acuerdo
VENEZUELA OFFSHORE- ENTREGA 3 / Illarramendi o la punta de la pirámide
VENEZUELA OFFSHORE- ENTREGA 4 / La fundación del maletín
VENEZUELA OFFSHORE- ENTREGA 5 / Las buenas secretarias saben guardar secretos
VENEZUELA OFFSHORE- ENTREGA 6 / La vuelta llegaba hasta las Islas Vírgenes
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