Raúl Gorrín y Alejandro Andrade, hermanos del alma

Cuando el doctor Raúl Gorrín se presentó como el nuevo dueño de Globovisión, dejó muy en claro su estrecha relación con el extesorero de Venezuela. Esa cercanía, expresada delante de su plantilla de periodistas con la expresión que titula esta nota, ahora ha quedado explicada en una acusación penal que lleva una corte del sur del estado de Florida. Gorrín actuó como testaferro de Alejandro Andrade y logró blanquear el dinero que obtuvo adquiriendo bienes raíces. Hasta mediados de noviembre podía presumir que era vecino de uno de sus más reconocidos periodistas

9 diciembre 2018

Fue un cross al mentón la dolorosa derrota de Henrique Capriles Radonski en las sobrevenidas elecciones presidenciales de 2013. Y un mes después de la pírrica victoria de Nicolás Maduro llegó el gancho al hígado definitivo. Doblados, boqueando y casi sin aire, los adversarios del chavismo recibieron la venta del combativo canal de noticias Globovisión a un grupo de empresarios encabezado por el doctor Raúl Gorrín, por el también doctor Gustavo Perdomo y Juan Domingo Cordero.

Lo que ocurrió después entre ellos es otro asunto. Para los efectos de esta historia basta saber que cuando se cerró el negocio la junta directiva saliente convocó a la plantilla de periodistas para presentarles a los nuevos dueños y dictar la nueva política editorial. Fue, recuerda Nitu Pérez Osuna, que entonces conducía un programa de entrevistas llamado “Yo prometo”, el 13 de mayo de 2013.

Globovisión, canal de televisión privado venezolano

Pérez Osuna se incorporó tarde a la asamblea de trabajadores. El comienzo de la cita coincidía con el programa de radio que llevaba en Radio Caracas Radio, la última emisora independiente que queda en Venezuela. Los nuevos dueños habían anunciado un aumento del 30 por ciento de los salarios. Sonaban muchos candidatos para dirigir al canal. Uno de ellos, Vladimir Villegas, había decidido no aceptar el ofrecimiento, aunque después aparecería como presentador de un programa de entrevistas en el horario de la una de la tarde. Fue el inicio de una relación estrecha de la que ambos sacaron beneficios.

Pero eso sería mucho después de aquel 13 de mayo de 2013. Ese día Nitu Pérez Osuna escuchaba a sus compañeros. Poco antes de su llegada la periodista Diana Carolina Ruiz había hecho la pregunta más incómoda de la velada a Gustavo Perdomo -otro de los nuevos dueños del canal- de acuerdo con varios de los asistentes. “Yo lo conocía desde que vivíamos en San Antonio de los Altos (ciudad dormitorio cercana a Caracas)”, recuerda Ruiz. “Viví durante 25 años allá. En aquel tiempo era costumbre vincularse con el grupo de amigos del edificio y cada grupo recibía un nombre. Gustavo tenía su grupo y era de los más populares. Tenía carro, pero no era millonario”.

Con ese recuerdo muy presente, Diana Carolina Ruiz preguntó

-Gustavo, ¿cómo obtuviste el dinero para comprar el canal?

Perdomo -retaco, regordete, y a quien vinculaban entonces con un poderoso cartel de abogados apodado “La banda de los enanos”- respondió sin inmutarse

-Por mi trabajo honesto. Soy abogado y he tenido éxito en algunos casos.

Aquella respuesta animó otras intervenciones similares. Nitu Pérez Osuna pensó entonces qué podía decir. Recordó que la unidad de investigación de Globovision preparaba un programa especial sobre el teniente Alejandro Andrade. Dos años antes Andrade, consentido lugarteniente del entonces presidente Hugo Chávez, había dejado de ser el tesorero de Venezuela y comenzaba a despuntar como el propietario de una cuadra ecuestre. Su hijo Enmanuel descollaba entonces como un jinete sobre los lomos de los ejemplares comprados por su padre con dinero muy cuestionado por su procedencia. Fue entonces cuando llegó su turno y le preguntó al doctor Gorrín

-Usted ha dicho que Alejandro Andrade es como su hermano. En vista de eso, ¿este canal va a transmitir el programa que prepara la unidad de investigación…?

Gorrín la interrumpió.

-Alejandro no es solo un hermano. Es mi hermano del alma.

El hombre que pagaba las cuentas

Esa confesión ha encontrado una explicación cinco años después en una corte del Sur del estado de Florida, en Estados Unidos. En todo ese tiempo el doctor Gorrín corrió a los periodistas críticos, rebajó el perfil combativo de la planta hasta convertirla en una franquicia de las oficinas de prensa del régimen chavista, impuso transmisiones de beisbol y decadentes concursos de belleza liderados por personajes estrafalarios.

También hizo todo lo posible por construirse una reputación de self made man que, enriquecido y poderoso, y quizá influenciado por las lecturas de Paulo Coelho, como atestigua su biografía, nunca olvida sus orígenes humildes.

Incluso mucho antes de asumir el control de Globovisión el doctor Gorrín ya pagaba los gastos de Andrade e invertía en bienes raíces en Estados Unidos con dinero aparentemente mal habido, según la justicia de Estados Unidos. De acuerdo con una acusación ventilada en una corte del sur de la Florida, el doctor Gorrín sobornó a Andrade para que le permitiera tomar ventaja de las subastas de dólares subsidiados por el estado venezolano, que mantiene vigente un control de cambios desde febrero de 2003.

El mecanismo es bastante conocido: Gorrín, le entregaba bolívares a Andrade, quien, a su vez, le depositaba dólares a precio preferencial; el doctor abastecía al mercado negro, donde volvía a recuperar bolívares con los que compraba más dólares.

La operación se repitió muchas veces durante muchos años y le dejó grandes riquezas en muy poco tiempo, pero especialmente el afán de blanquearlo. Su biografía oficial lo confirma. A finales de 2008, mientras Andrade manejaba la tesorería de Venezuela, fue uno de los 10 accionistas convocados por el empresario Juan Domingo Cordero para adquirir Seguros La Vitalicia. En 2011, ya con los bolsillos repletos de dinero y en plena relación con la sucesora de Andrade, Claudia Díaz Guillén, los socios decidieron “replantear el enfoque estratégico, ampliar la gama de productos y servicios mediante un plan de expansión por toda Venezuela”.

Las autoridades estadounidenses, que lo acusan de conspirar para lavar dinero y conspirar para violar la ley de prácticas corruptas en el extranjero, han documentado que entre 2011 y 2017, el doctor Gorrín pagaba los gastos suntuarios de Alejandro Andrade desde cuentas localizadas en Suiza.

Aunque en el documento no se menciona al extesorero, se hace una muy clara referencia. Estados Unidos lo identifica como funcionario extranjero y dice que dirigió la tesorería nacional entre 2007 y 2010, que coincide con los años de la gestión de Andrade.

En específico, las autoridades señalan en la acusación pagos que ascienden a 10.303.824 millones de dólares. “Gorrín intentó transportar, transmitir y transferir fondos con la intención de sobornar a un funcionario y apropiarse indebidamente, robar y malversar fondos públicos para el beneficio de un funcionario entre noviembre de 2012 y junio de 2013”, se lee en el documento.

Once apartamentos en un mismo edificio

También incluyen una lista de 24 propiedades localizadas en Florida y Nueva York, que han sido decomisadas por Estados Unidos. Aunque todavía no hay una sentencia firme, solo basta con conspirar para violar la ley para que el estado las incaute.

De todas ellas destacan once apartamentos de un edificio localizado en el número 4100 de la calle Salzedo de Coral Gables. Este es uno de los sectores no solo más acomodados del sur de la Florida, sino de mayor demanda. Un piso ahí está muy bien ubicado, a medio camino de las playas de la costa atlántica, del centro financiero y de los grandes centros comerciales de descuento. El doctor Gorrín tenía la propiedad, a través de una empresa que mantenía con su esposa, de los números 608, 804, 807, 809, 811 y 813, 903, 904, 909, 913 y 1010.

Entre esos números que van del 804 al 813 también hay un apartamento a nombre de la empresa Telemann Investing of Florida. De acuerdo con el registro de corporaciones de Florida, los dueños de esa compañía son Hely Vladimir Villegas y Egilda del Valle Gómez. Armando.info intentó ubicar a Villegas en dos ocasiones para preguntarle por qué había comprado un apartamento en el mismo edificio del dueño del canal para el que trabaja y quién se lo había vendido. El periodista dijo que no atendería al medio.

El expediente de Ortega Díaz

Aunque nunca lo hizo público, la ex fiscal general Luisa Ortega Díaz había elaborado un informe sobre sus actividades: sospechaba, aunque sin aportar pruebas, que el doctor Gorrín era testaferro de Cilia Flores y sus hijos, financista del presidente del Tribunal Supremo De Justicia, Maikel Moreno. Sabían de su fortuna súbita y la comparaban con sus comienzos en un modesto cargo de secretario en un tribunal penal de Caracas.

Su riqueza está relacionada con la oficina de la Tesorería Nacional, con la que, a través de múltiples operaciones fraudulentas, autorizadas en principio por Hugo Chavez y luego por Cilia Flores y su entorno, logró apoderarse de miles de millones de dólares. Ya para entonces todos comenzaron a llamarlo doctor Gorrín.

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