

Quinta entrega Última entrega del reportaje "La autopista de la selva". Protagonistas de la sociedad civil en Brasil, Bolivia y Perú han luchado contra los problemas que ha traído la carretera interoceánica a sus comunidades.
Cada investigación nos toma semanas, meses y hasta años. Tu donación financia ese trabajo.
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Un funcionario que dio su vida tratando de evitar la tala ilegal de madera en Perú, un economista que utiliza satélites para advertir sobre quemas y deforestación en Bolivia, y un profesor estadounidense radicado en Brasil que ha servido de motor para una ingeniosa organización transnacional para proteger el Amazonas. Siguiendo los enlaces, descubra las historias de estos protagonistas de la sociedad civil.
Vea en este enlace:
La Ley del Monte: (http://www.connectas.org/amazonas/es/perfil1.html)
Guardianes Satelitales: (http://www.connectas.org/amazonas/es/perfil2.html)
Amazonas Sin Fronteras: (http://www.connectas.org/amazonas/es/perfil3.html)
Consulte acá (http://www.connectas.org/amazonas/es/video5.html) el video del día sobre lo que sucede en este vasto sector del Amazonas.
La Autopista de la Selva:
¿Te indignaste con este reportaje?
No dejes la indignación en la pantalla y financia nuestra próxima investigación.
La frontera porosa ha cargado a los habitantes del Amazonas de Colombia con los casos de sus vecinos venezolanos. La escasez y la indiferencia ha conducido pacientes a buscar tratamiento hasta en Bogotá. En San Fernando de Atabapo, entretanto, el mosquito transmisor ha replegado a la gente en sus casas. Pero “Dios existe”. Así lo dice un mural que recibe a los visitantes en el puerto.
Los últimos meses de 2016 y el comienzo de año reportan un incremento en el diagnóstico de paludismo en el margen occidental de la provincia selvática venezolana. La crisis económica ha provocado que los habitantes de la frontera –venezolanos, colombianos, brasileños– vean en la explotación ilegal del oro una posibilidad de riqueza instantánea. La tala indiscriminada en la región ha provocado, además de un problema de seguridad por el control, el trabajo redoblado de las autoridades sanitarias. Este es un viaje a la Venezuela profunda, esa que no está en los titulares de los medios ni en la agenda de la dirigencia política
En Guatemala se encuentra una ciudad maya de proporciones colosales, famosa y desconocida a la vez: El Mirador. Un trabajo de Plaza Pública muestra cómo este sitio -definido como "un diamante en bruto" por el arqueólogo norteamericano Richard Hansen- desata conflictos, calienta las mentes y atrae codicias.
El reportaje sobre la carretera interoceánica que pasa por Bolivia, Brasil y Perú registró fotos y videos. Una galería muestra los mejores registros.
Cuarta entrega La carretera interoceánica atrae a miles de personas en busca de oportunidades, los pueblos que los reciben no dan abasto para brindarles servicios, la violencia criminal crece y la calidad de vida se deteriora.
Tercera entrega Desde siempre hubo madereros y mineros en la Amazonía donde se encuentran Perú, Bolivia y Brasil, pero con la carretera interoceánica la destrucción de la selva se tornó caótica y desborda el miope control oficial.
En Galipán, sobre las cumbres del Parque Nacional Waraira Repano, el autócrata depuesto hizo construir un ’ashram’ hinduista para que él y su círculo más íntimo adoraran al gurú Sathya Sai Baba, con comodidad y algo de misterio. Su secretario privado, Homar Farahón Viera Rodríguez, hijo de la embajadora de Venezuela en India, Capaya Rodríguez -ambos, fieles también del santón-, tomó el proyecto bajo su cargo. Pero todo ese fervor místico se materializó en una edificación profanadora de un santuario natural que la ley protege.
¿Feminicidio en 2018? No es para tanto. ¿Desfalco a la Nación en 2024? Apenas dos años tras las rejas y después ya se verá. Eso es lo que ha obtenido Manuel Parra Ramírez, oficial de la Guardia Nacional, en su constante regateo con la justicia. Acumula en su haber un par de procesos penales: de uno nunca rindió cuentas reales y del otro acaba de salir por una medida cautelar. ¿Qué lo hace invulnerable? Quizás la sombra protectora de un viejo compañero de armas que hoy es el rostro emblemático de la tortura en Venezuela.
El desplome del imperio del mercader colombiano, tras la captura de Nicolás Maduro y su posterior entrega a la justicia estadounidense, dejó en Venezuela un reguero de activos bajo custodia oficial o en el abandono. Empresas intervenidas, propiedades en zonas exclusivas de Caracas y negocios en Margarita forman parte de un particular memorial, la Pompeya del poder y la corrupción, que al quedar atrás por ahora puede ser visitado por cualquiera.
Uno de los gigantes financieros de Estados Unidos acusa a una gran cadena de televisión mexicana de simular un préstamo a través de una entidad financiera de una isla del Caribe. Detrás del banco 'offshore’, que según una demanda en Florida habría prestado cientos de millones de dólares aunque su capital es de 4 millones, están un par de venezolanos, de los que uno ha sido asesor del presidente salvadoreño, Nayib Bukele.
Un robo de casi 40 kilos de oro cerca de Upata, audaz en su planificación pero extrañamente incruento en su ejecución, dio inicio hace dos años a unas investigaciones policiales de resultado desconocido que, sin embargo, expusieron el nombre de la empresa propietaria de los lingotes. Esta resultó apenas un nodo de una red de compañías, vinculada a una terna de venezolanos, de rastro disperso en jurisdicciones de todo el mundo y con exportaciones de metales que de oro fueron pero hasta de plata, estaño y aluminio llegaron a ser.
La operación militar conjunta del pasado junio entre fuerzas de Venezuela y Estados Unidos despertó expectativas de altos quilates en el sureste del estado Bolívar, una región aurífera hasta entonces sometida al yugo de las bandas criminales. Sin embargo, los desarrollos posteriores se quedaron cortos. Los habitantes de los asentamientos mineros de Las Claritas y Kilómetro 88, donde el Tren de Aragua se había hecho fuerte, apenas sienten mejoras, y ya empiezan a añorar el antiguo orden de los ‘pranes’ que todavía andan por allí.