En Galipán, sobre las cumbres del Parque Nacional Waraira Repano, el autócrata depuesto hizo construir un ’ashram’ hinduista para que él y su círculo más íntimo adoraran al gurú Sathya Sai Baba, con comodidad y algo de misterio. Su secretario privado, Homar Farahón Viera Rodríguez, hijo de la embajadora de Venezuela en India, Capaya Rodríguez -ambos, fieles también del santón-, tomó el proyecto bajo su cargo. Pero todo ese fervor místico se materializó en una edificación profanadora de un santuario natural que la ley protege.
Cada investigación nos toma semanas, meses y hasta años. Tu donación financia ese trabajo.
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Cinco cúpulas blancas con ribetes sencillos y ventanas diminutas sobresalen entre el verdor de los copeyes y eucaliptos que pueblan el sector San Isidro de San José de Galipán, el pueblo montañoso que se ve desde la cumbre del cerro El Ávila, por su ladera norte. La particular edificación muestra unos colores y una silueta que rompen el patrón de techos de tejas rojas y platabandas, propio de las casas rurales del lugar, muchas de ellas transformadas en posadas o residencias de fin de semana.
Una empinada calle ciega de concreto estriado conduce hasta la construcción, de arcos adornados y paredes de piedra de tonos tierra. Aunque no se ven letreros que prohíban la entrada, todos dan por restringido el acceso. Los lugareños, que le han concedido cierto halo de misterio al sitio, prefieren mirar a otro lado.
Los galipaneros se refieren al inmueble de manera indistinta como la mezquita, el templo hindú o hasta como un lugar de santería. Pero no le rehúyen por alguna deferencia o temor místico al sitio de veneración. Saben, en cambio, que el santuario lo hizo construir Nicolás Maduro y que por mucho tiempo estuvo vedado por motivos tanto de discreción como de seguridad.
El sigilo y la prudencia son vecinos de Galipán. Las rápidas urbanización y gentrificación de esta zona durante el chavismo la llenaron de casas de forasteros notables a los que conviene olvidar. Aun así, se encuentran estructuras tan conspicuas que nadie puede dejar de notarlas. No muy lejos del templo se levanta una mansión que los oriundos identifican como propiedad de Jorge Rodríguez Gómez, el actual presidente de la Asamblea Nacional. Todo ocurre en tierras del Parque Nacional Waraira Repano -antes Parque Nacional El Ávila, que desde 1958 protege el tramo de la Cordillera de la Costa que separa el valle de Caracas del mar Caribe-, cuya normativa prohíbe construir viviendas y otras bienhechurías en sus dominios. Pero con una excepción: desde 1992 la gente de Galipán tiene derecho legal a residir allí, gracias a un decreto que la identificó como población autóctona y que solo consagraba un hecho histórico, el establecimiento de sus ancestros, originarios de las Islas Canarias, que se instalaron allí en el s. XVIII para convertir en un vergel de flores, frutas y hortalizas ese rincón de selva nublada.
“Claro que puedes llegar, pero a tu propio riesgo. Es mejor no acercarse por allá; eso está lleno de cámaras de vigilancia”, trata de disuadir a la reportera un habitante del sector San José de Galipán, que trabaja en el sector turístico.
Una vez se alcanza el templo, sin embargo, no se encuentran ni guardias armados ni cámaras de vigilancia. Solo unos perros salen en resguardo de la parcela, cuyo perímetro lo marca un muro. En la entrada principal, dos cercas de alambre tejido, con sendos candados, cierran el paso. En la casa contigua se ven carros estacionados y luces prendidas a plena luz del día, pero no se observa actividad. Sí, en cambio, el templo de cúpulas blancas -unas vimanas a escala reducida, de forma cónica- y un galpón a medio construir, con andamios que se erigen hasta alcanzar un techo de madera sin tejas. Desde la entrada posterior se aprecia que no se completaron los remates de las cúpulas y que las pequeñas ventanas permanecen selladas. Una escalera de madera se recuesta del techo y la jardinería muestra los efectos del descuido.
En la fachada del templo está escrita la advocación Jeswari Durga, que desde el sánscrito se traduce como Durga, la diosa suprema o Durga, la divina soberana, en referencia a una de las principales deidades del hinduismo, símbolo de la protección maternal, la destrucción del mal y la restauración del dharma u orden cósmico.
Se trata de un ashram que Maduro dedicó al culto de Sathya Sai Baba (1926-2011), el gurú indio de fama global. El presidente depuesto y su esposa, la primera combatiente Cilia Flores, son reconocidos devotos del santón. Ambos lo visitaron en 2005 en su complejo de Prasanthi Nilayam, en la ciudad de Puttaparthi, en India, cuando Maduro estaba por obtener la presidencia de la Asamblea Nacional, cargo en el que luego sería sucedido por Flores. En junio reciente, Delcy Rodríguez Gómez, la actual presidenta encargada de Venezuela y hermana de Jorge -el vecino de Galipán-, también visitó Prasanthi Nilayam.
Si Maduro ordenó la construcción, quien se encargó de la obra, del manejo del terreno y de la custodia del centro religioso fue, concuerdan los runrunes en Galipán, un tal Faraón que hacía las veces de guardaespaldas o asistente personal de la pareja presidencial. La alusión a un monarca deificado del antiguo Egipto abona a la confusión acerca de la fe que se profesaba en ese templo de El Ávila. Pero una comprobación en archivos electrónicos permite aclarar que se trata de un ciudadano venezolano de nombre Homar Farahón Viera Rodríguez.
A pesar de haber ocupado cargos diversos durante el gobierno de Maduro, Farahón Viera ha mantenido desde siempre un muy bajo perfil. En soporte digital no hay fotos de este exfuncionario público, cuya única cuenta en redes sociales la tenía en Facebook, donde compartió un último post el 5 de abril de 2018.
La primera mención en medios en línea que lo ubica como parte del círculo cercano a Maduro data del 21 de diciembre de 2009. Entonces, el informe de la Sesión General número 76 de las Naciones Unidas lo identificó como asistente del entonces canciller de Chávez y su futuro delfín.
Su bajo perfil tuvo una estruendosa interrupción en abril de 2013, cuando fue víctima de un secuestro express, del que la prensa internacional se hizo eco. El infortunio alcanzó a Farahón Viera el 30 de ese mes, apenas 11 días después de que su patrón obtuvo en unas reñidas elecciones la presidencia del país, como sucesor de Hugo Chávez y ungido por éste antes de morir. A Viera Rodríguez lo interceptaron tres hombres fuertemente armados en la avenida Urdaneta, cerca del Palacio de Miraflores, en el casco histórico de Caracas. Lo bajaron de su camioneta Toyota para trasbordarlo a otro vehículo. Minutos más tarde fue liberado. Pero su camioneta desapareció.
Viera también ocupó al menos cinco cargos estratégicos en el sector de la alimentación, en los que fue designado entre febrero y mayo de 2015: superintendente nacional y presidente de la Superintendencia Nacional de Gestión Agroalimentaria (Sunagro); director principal de la Superintendencia Nacional de Silos, Almacenes y Depósitos Agrícolas (Sada); y director principal de la estatal Lácteos Los Andes C.A. El Registro Nacional de Contratistas (RNC) indica que también fue director de dos empresas que formaban parte de la amplia red de distribuidoras adscritas a Lácteos Los Andes: Andicabimas C.A. (dedicada a la compraventa, almacenamiento, transporte y distribución de alimentos refrigerados) y Andibarinas C.A. (especializada en inversiones y administración en el ramo alimenticio).
Ese mismo año, el 19 de mayo, el periodista Nelson Bocaranda Sardi deslizó en una columna en el diario El Universal de Caracas que, como Superintendente de Sunagro, “Omar Faraón [sic] Viera, exsecretario de Maduro”, habría tenido roces con el Ministro de Alimentación de entonces, Carlos Osorio, ambos en disputa por el control de los precios de los productos regulados. Tres años más tarde, Bocaranda volvía a mencionar a Viera como quien había coordinado la transcripción y presentación del material que Maduro usó en 2018 para exponer su plan de reconversión monetaria, un programa que se mantuvo en completo secreto y en cuya confección habían participado algunos pocos privilegiados, como Tareck El Aissami, Simón Zerpa y Calixto Ortega. Los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez “sabían algo, pero no todo”, siempre según el periodista.
Por otra parte, el nombre de Farahón Viera aparecería mencionado en la prensa española como una pieza del llamado Caso Podemos o Caso Monedero, referido al presunto financiamiento desde Venezuela del homónimo partido de izquierda español. Según publicó OKDiario en diciembre de 2021, en una supuesta declaración ante la Audiencia Nacional española de Hugo El Pollo Carvajal, el exjefe de la contrainteligencia militar chavista habría explicado que los asistentes personales de Maduro en aquel entonces, “en un principio” Williams Amaro y, “más tarde”, Homar Faraón [sic] Viera, se encargaban de empaquetar el dinero que recogían en la embajada de Cuba en Caracas -proveniente a su vez de la petrolera estatal Pdvsa-, para luego remitirlo por valija diplomática desde la cancillería venezolana a Madrid. En la capital española, de acuerdo a OKDiario, el diplomático Ramón Gordils, también próximo a Maduro, recibía los paquetes de billetes y cubría la milla final para entregarlo a Juan Carlos Monedero, fundador de Podemos y también del Centro Internacional Francisco de Miranda, un fallido think tank ideológico del chavismo en Venezuela.
En junio de 2022, la Audiencia Nacional de España archivó definitivamente la causa sobre la presunta financiación ilegal de Podemos al determinar que las acusaciones de Hugo El Pollo Carvajal carecían de soporte probatorio y, en realidad, formaban parte de un ardid para retardar su extradición, sin que ningún integrante del partido fuera procesado. Tras agotarse los recursos judiciales en Europa, Carvajal fue extraditado a Estados Unidos en julio de 2023. En junio de 2025, se declaró culpable en una corte de Nueva York de cargos como conspiración para importar cocaína y narcoterrorismo a favor de las FARC colombianas, así como de cargos relacionados con porte de armas de guerra.
Armando.info contactó a Homar Farahón por correo electrónico para obtener su versión, pero hasta el cierre de la edición no había obtenido respuesta.
Amén de su lealtad personal con el exmandatario y del cumplimiento cabal de sus labores, a Viera Rodríguez lo conecta con la deriva espiritual de Maduro un nexo filial: su madre, Capaya Rodríguez González, embajadora de Venezuela en India de abril de 2023 a octubre de 2026. Seguidora también de Sai Baba, recientemente la Asamblea Nacional aprobó su designación como embajadora en Filipinas, un cargo que ya había ocupado entre 2016 y 2021. También ejerció como viceministra para Asia, Medio Oriente y Oceanía desde 2021 hasta 2023.
Se presenta en su cuenta de X como “espiritualista y luchadora social" y “fiel seguidora del Gigante Hugo Chávez y del Constructor de los Tiempos Nicolás Maduro”. A ese perfil agrega una foto propia con una imagen de la mirada de su mentor espiritual, Sai Baba, al fondo. Su cuenta de Facebook está dedicada casi por completo al gurú.
Antes de desenvolverse en el ámbito diplomático, en 2008 la abogada, egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), se desempeñaba como Fiscal Trigésima Tercera (33ra) del Ministerio Público del área metropolitana de Caracas, cargo desde el que habría “tergiversado y obstaculizado” todo el proceso penal para favorecer al acusado, Luis Antonio Carrera Almoina, en el caso de Linda Loaiza, abogada y activista. Según Loaiza, Capaya Rodríguez, en su rol de defensora, también habría cometido tratos crueles y tortura
Entre 2014 y 2016, justo en el periodo en el que Delcy Rodríguez ocupó el puesto de Canciller, Capaya Rodríguez fue responsable de manejar los fondos de funcionamiento y de anticipo de misiones permanentes en embajadas y consulados en el Ministerio de Relaciones Exteriores, como consta en la Gaceta Oficial.
En una entrevista de 2024 con un medio indio, Capaya Rodríguez elaboraba sobre su vínculo con Sai Baba: “India ocupa un lugar muy especial en mi vida debido a mi conexión espiritual con este país. En 1985 visité por primera vez la ciudad de Puttaparthi, en Andhra Pradesh, para conocer a Bhagawan Sri Sathya Sai Baba, considerado el Avatar de la Era. Desde entonces y hasta el presente, 2024, no he dejado de visitar India ni un solo año. Tanto es así que, en 1989, mi primer hijo, Dante Gabriel [Guillén Rodríguez], ingresó en las escuelas de Puttaparthi y, ese mismo año, di a luz a mi hija -a quien Sai Baba llamó Prema- en el pequeño hospital del ashram”.
Omar Jesús Viera Moya, padre de Homar Farahón Viera Rodríguez y excönyuge de Capaya Rodríguez, no se queda atrás en cuanto a su vocación mística se refiere. Se suele presentar como un médico homeópata venezolano con más de 35 años de trayectoria en medicina alternativa, acupuntura electrodinámica y bioelectricidad, así como expresidente de la Federación Latinoamericana de Acupuntura y Bioelectricidad. Ha participado en eventos internacionales como la Sathya Sai Global Health Mission de 2009 en El Salvador. Estuvo casado con Capaya Rodríguez hasta febrero de 2001, con quien tuvo tres hijos: Homar Farahón, Monarca Quetzalcóatl y Prema Viera Rodríguez.
En su libro El dictador y sus demonios: La secta de Nicolás Maduro que secuestró a Venezuela (2019), el periodista venezolano David Placer menciona a Homar Farahón, junto con su hermano, Monarca Quetzalcóatl Viera Rodríguez, como parte de lo que el autor identifica como el entorno madurista devoto de Sai Baba.
Hoy, consultado para este reportaje, Placer amplía ese entorno con otros nombres: por ejemplo, los del exministro Aristóbulo Istúriz (fallecido en 2021) y su esposa, o los de Jorge Arreaza -exministro y exyerno de Hugo Chávez- y su primera pareja. “Todos entraban [en el culto] por sus compañeras”, anota, para asegurar también que Iris Varela, cuando era ministra de Prisiones, viajó hasta el ashram de Puttaparthi, India. En cambio, el periodista no ubica a Delcy Rodríguez entre esos fieles.
Sin embargo, hay que apuntar que el libro de Placer se publicó en 2019, apenas antes de que Rodríguez empezara a ir con cierta frecuencia el complejo religioso de Sai Baba en India. Antes de la reciente visita de junio, se ha documentado su presencia en el sitio en octubre de 2019, en agosto de 2023 y en octubre de 2024.
Al ser consultado por Armando.Info, el exdiputado y exdiplomático tachirense, Walter Márquez, admitió desconocer por completo la existencia del templo dedicado a Sai Baba en lo alto de El Ávila, algo que sorprende, pues Márquez -embajador en India designado por Hugo Chávez, función que desempeñó entre 1999 y 2004- es uno de los pioneros del culto a Sai Baba en Venezuela. Pero confirma que, en cualquier caso, se trata de un ashram que se construyó al margen de la Organización Sathya Sai de Venezuela (Oissv), cuya fundación se remonta hasta agosto de 1974 y que se adscribe a la Sri Sathya Sai International Organization, la franquicia global del credo. Márquez, revela que Maduro y Cilia no eran miembros activos de la organización.
“Hay un hecho muy claro: si Maduro hubiera tenido la protección real de Sai Baba, nadie se lo habría llevado preso el 3 de enero”, valora con ojo conocedor el también asesor de la escuela de Valores Humanos - Colegio Sathya Sai en Abejales, estado Táchira, de la que han egresado más de 1.000 alumnos. Prueba adicional de esa impostura,a juicio de Márquez, es que la antigua pareja presidencial, hoy en prisión en Nueva York, en sus acciones no daba testimonio de los valores fundamentales de la doctrina del gurú: verdad (sathya), rectitud (dharma), paz (shanti), amor (prema) y no violencia (ahimsa).
“Tampoco Hugo Chávez fue devoto de Sai Baba”, recuerda Márquez. “Cuando yo era embajador de Venezuela en India, le sugerí que, aprovechando su visita oficial a India en marzo de 2005, fuese a visitar a Sai Baba en Puttaparthi, por razones culturales más que religiosas. Pero a Chávez nunca le interesó conocerlo”. Y agrega otro episodio: “Cuando yo hablé con Sai Baba y le pedí que orara por Venezuela y por el presidente Chávez, porque ya empezaba el conflicto político en el país, Sai Baba me atajó: ‘Yo le pregunto qué quiere para usted, no lo que quiere para otra persona’”.
Se buscó la versión de la Organización Sai Baba de Venezuela, pero hasta el cierre de la edición no se obtuvo ninguna respuesta.
De cualquier manera, el ashram del cerro El Ávila, desconocido para Márquez, serviría mucho después como sitio de cónclave espiritual para el chavomadurismo.
“Maduro visitaba ese templo con Cilia. Te dabas cuenta de que andaban por aquí por el movimiento impresionante de escoltas en camionetas 4x4 y porque cerraban toda la ruta, desde la entrada por Cotiza o por la Cota Mil [en Caracas] hasta los sectores vecinos a la mezquita [sic] de Galipán”, comenta un conductor de jeep. Otro operador turístico ofrece una visión distinta sobre aquellas visitas presidenciales: “A veces Maduro llegaba sin escoltas, manejando él mismo su camioneta blindada con los vidrios oscuros arriba, como disimulando que allí adentro venía el presidente”.
De acuerdo con los testimonios recogidos para esta historia, los galipaneros se percataban de que la pareja presidencial u otros jerarcas del régimen se encontraban en el lugar cada vez que “salía mucho humo de allí” y sonaban “campanas durísimas”. Para sus ceremonias, “ellos hasta alquilaban una vaca aquí mismo en Galipán. Pero no, no la sacrificaban, ese animal es sagrado para los hindúes, por eso más bien le echaban bendiciones”, afirma otro lugareño.
Aunque concebido para recibir a altos jerarcas del régimen, hay evidencias de que el hermetismo en el ashram no era total y que, de hecho, se prestaba para determinados eventos. Según se ve en Instagram, por ejemplo, en marzo de 2024 la “consteladora familiar”, “renacedora” y “facilitadora de talleres de UCDM [Un Curso de Milagros]”, Carmen Cecilia Lara Carrero. formó parte del grupo que subió al Templo de la Madre Durga -así lo denomina- para celebrar el Mahavisharat, “la festividad más importante de la India”. Diez meses después, el 18 de enero de 2025, una decena de personas se reunieron en el santuario para rendir culto a varias deidades y gurúes hinduistas, entre ellos, el propio Sathya Sai Baba.
Algunos sostienen que, para asegurarse de que en la obra se cumplieran los estándares religiosos y arquitectónicos de rigor, para la construcción los gobernantes habrían traído “gente de afuera” y “de la embajada de la India en Caracas”. Esa precaución habría sido gratuita pues, según otros vecinos relatan, a la primera estructura, que comenzó a levantarse en época de la pandemia de Covid-19, hubo que echarla abajo para reiniciar los trabajos.
Se intentó obtener información de la Embajada de India en Caracas sobre su supuesta participación en la construcción del templo. Este reportaje actualizará esta información cuando se reciba alguna respuesta.
Concuerdan muchos testimonios en que la actividad -como los días de gloria del ashram- se desvaneció de manera abrupta desde el pasado 3 de enero, fecha de la captura y extracción de Maduro y Flores por parte de tropas de élite estadounidense, que enseguida transportaron a la pareja a Nueva York, ciudad donde pasaron a enfrentar cargos por conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para cometer torturas, conspiración para importar cocaína y posesión de armas. Aun así, algunos testigos coinciden en decir que, aproximadamente hace mes y medio, se celebró una reunión en el ashram galipanero, la última que recuerdan.
En un texto de 2024 en Aporrea, un sitio web que aloja las opiniones del chavismo crítico, el columnista Jesús Puerta se asombraba por lo que calificó como “Un abuso inmenso, espantoso y detestable” que se asentaba en un “arrebato místico (...) el conocido culto a Sai Baba que profesa la pareja presidencial. Es tal su fervor hacia este dios encarnado en el remoto territorio indio… que han erigido un gigantesco templo en plena Galipán, en una zona que legalmente es un parque nacional. La pequeña comunidad de cultivadores de flores ha visto cómo trancan las callecitas para permitir el paso de grandes camionetas de vidrios ahumados, para permitir el paso de altos jerarcas del gobierno, para rendir culto al Sai Baba”.
El inocultable tono de denuncia de esa columna reparaba en un punto crucial: el templo se levantó en tierras del Parque Nacional Waraira Repano, un área de 85.000 hectáreas protegida por el Régimen de Administración Especial (Abrae), y que se rige por el estricto Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso (PORU) de 1992. El Decreto 276 de 1989 prohíbe de forma categórica las construcciones de inmuebles privados, de carácter personal o habitacional.
En junio de 2014, una decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) vino a reforzar esas directivas. La Sala Constitucional prohibió otorgar cualquier permiso para construir viviendas no solo en los terrenos que antes pertenecieron a la Hacienda Las Planadas y las comunidades agrícolas de Los Aguasales, El Chimborazo y Pablo Medina, sino también en cualquier otro asentamiento humano ubicado dentro de los linderos del parque nacional.
Por lo demás, para construir cualquier tipo de obra permitida en El Ávila se debe contar con los estudios previos de impacto ambiental y social, con la aprobación del Ministerio de Ecosocialismo (Minec) a través del Instituto Nacional de Parques (Inparques), entidad que solo emite la autorización después de verificar que el proyecto no comprometa especies protegidas ni recursos hídricos.
En el caso de que la edificación tuviera la función de templo religioso -tal como ocurre con los servicios de hostelería y gastronomía-, se debe firmar un contrato de concesión con Inparques para establecer el área asignada, los materiales de construcción adecuados al entorno, y el sistema de tratamiento de aguas residuales y desechos sólidos. La normativa también incluye una cláusula de reversión: al finalizar la concesión, las bienhechurías pasan a manos del Estado.
Pero Armando.info no pudo comprobar si el gobierno de Maduro cumplió con toda esta normativa. Tampoco consiguió evidencias de que haya llamado a concursos o licitaciones públicas.
La Ley Penal del Ambiente, de 2012, contempla que cualquier construcción levantada sin la debida autorización de Inparques y el Minec, constituye un delito de ocupación ilícita de áreas protegidas, así como la modificación y destrucción del hábitat. Los infractores pueden enfrentar multas, decomiso de materiales de construcción, paralización y demolición, y hasta penas de uno a seis años de cárcel para los promotores y funcionarios que autoricen obras al margen de la ley.
Se intentó consultar a Inparques su versión sobre la autorización para la construcción del templo hinduista en El Ávila pero hasta el cierre de la edición no se obtuvo respuesta
A pesar de esas y otras regulaciones, las renovaciones arquitectónicas se enseñorean desde hace tiempo en Galipán, que ya de por sí constituye un mercado inmobiliario. La ley solía vetar la compraventa de viviendas en el Waraira Repano, pero con el gobierno de Maduro casi pasó a ser una transacción común. Se ha hecho costumbre torcer la letra de la legislación para levantar verdaderas casonas a partir de los originales domicilios campesinos. De esta urbanización dan fe las imágenes satelitales del área tomadas durante varios años.
Tan solo una muestra: a poca distancia del ashram presidencial de San José de Galipán, en el sector San Isidro, se encuentra la casa de Jorge Rodríguez Gómez. Sus vecinos admiten que la presencia del exalcalde de Caracas, exministro y actual presidente de la Asamblea Nacional, se distingue por la discreción.
Pero, por paradoja, la arquitectura del inmueble rubrica una ostentosa ruptura con el entorno: listones de madera ornamental, portones abiertos y equipos de aire acondicionado exteriores, algo que llama la atención en unas alturas con clima templado, por lo general. “Desde aquí no se puede ver, pero esa casa tiene tres niveles para abajo”, señala de pasada un parroquiano.
Mientras, los habitantes de Galipán se enfrentan a las dificultades crónicas que suponen obtener una autorización oficial hasta para remodelar un baño en sus viviendas. “Aquí no se puede mover ni un bloque sin el permiso de Inparques. En cambio, para hacer ese templo sí dejaron subir un poco de camiones cargados con material como para construir dos mezquitas [sic]. Todos nos preguntamos a dónde fue a parar tanta cabilla, bloque y cemento, a lo mejor hasta construyeron allí un búnker subterráneo”, fantasea un galipanero de mediana edad.
¿Te indignaste con este reportaje?
No dejes la indignación en la pantalla y financia nuestra próxima investigación.
Un grupo de jóvenes, amigos de Yoswal y Yosser Gavidia Flores, dos de los hijos de la Primera Dama o ‘Combatiente’, son quienes están detrás de la nueva marca que desde hace poco promueve los deportes extremos y el turismo de aventura. El lanzamiento de Furia Energy, su propia bebida energética traída desde Turquía, ha sido el gancho para conquistar un campo virgen donde incluso alimentan aspiraciones ciertas de influir en la conformación de federaciones deportivas.
Ya hay ganadores en la carrera por privatizar una de las joyas turísticas y ambientales de Venezuela. Los mejores postores en la subasta del paraíso -que además es Parque Nacional- han resultado ser José Llavaneras y Victor Martins, empresarios de bajo perfil que prácticamente tienen el control de las construcciones en los principales cayos del archipiélago, a partir de la compra y remodelación de rancherías, pero también se asoman en las concesiones de hospedaje de lujo que el gobierno licencia por doquier para apagar su sed de divisas.
Con la venia del Instituto Nacional de Parques (Inparques) y el Ministerio de Turismo, un grupo de empresarios ha levantado ocho excéntricas construcciones en el único parque marino del país, certificado además como uno de los arrecifes más grandes y mejor conservados del Caribe. Las autorizaciones se saltan toda la normativa dispuesta para proteger los enclaves naturales más vulnerables de Venezuela, que bajo la “revolución bolivariana” sedienta de dólares los mercadea como destinos de un nuevo turismo cinco estrella.
¿Feminicidio en 2018? No es para tanto. ¿Desfalco a la Nación en 2024? Apenas dos años tras las rejas y después ya se verá. Eso es lo que ha obtenido Manuel Parra Ramírez, oficial de la Guardia Nacional, en su constante regateo con la justicia. Acumula en su haber un par de procesos penales: de uno nunca rindió cuentas reales y del otro acaba de salir por una medida cautelar. ¿Qué lo hace invulnerable? Quizás la sombra protectora de un viejo compañero de armas que hoy es el rostro emblemático de la tortura en Venezuela.
El desplome del imperio del mercader colombiano, tras la captura de Nicolás Maduro y su posterior entrega a la justicia estadounidense, dejó en Venezuela un reguero de activos bajo custodia oficial o en el abandono. Empresas intervenidas, propiedades en zonas exclusivas de Caracas y negocios en Margarita forman parte de un particular memorial, la Pompeya del poder y la corrupción, que al quedar atrás por ahora puede ser visitado por cualquiera.
Uno de los gigantes financieros de Estados Unidos acusa a una gran cadena de televisión mexicana de simular un préstamo a través de una entidad financiera de una isla del Caribe. Detrás del banco 'offshore’, que según una demanda en Florida habría prestado cientos de millones de dólares aunque su capital es de 4 millones, están un par de venezolanos, de los que uno ha sido asesor del presidente salvadoreño, Nayib Bukele.
Un robo de casi 40 kilos de oro cerca de Upata, audaz en su planificación pero extrañamente incruento en su ejecución, dio inicio hace dos años a unas investigaciones policiales de resultado desconocido que, sin embargo, expusieron el nombre de la empresa propietaria de los lingotes. Esta resultó apenas un nodo de una red de compañías, vinculada a una terna de venezolanos, de rastro disperso en jurisdicciones de todo el mundo y con exportaciones de metales que de oro fueron pero hasta de plata, estaño y aluminio llegaron a ser.
La operación militar conjunta del pasado junio entre fuerzas de Venezuela y Estados Unidos despertó expectativas de altos quilates en el sureste del estado Bolívar, una región aurífera hasta entonces sometida al yugo de las bandas criminales. Sin embargo, los desarrollos posteriores se quedaron cortos. Los habitantes de los asentamientos mineros de Las Claritas y Kilómetro 88, donde el Tren de Aragua se había hecho fuerte, apenas sienten mejoras, y ya empiezan a añorar el antiguo orden de los ‘pranes’ que todavía andan por allí.
El empresario panameño, uno de los proveedores favoritos desde el comienzo de su mandato en 2013, fue uno de los intermediarios en el abastecimiento de productos para los cubanos en su peor momento de pobreza. Con el régimen cubano montó una compleja trama internacional que cruza medio mundo, le permite facturar millones, y comercializa desde camionetas de lujo a equipados de aire acondicionado y sucedáneos de la leche.
Abogada. Embajadora de Venezuela en India desde 2023. Fue viceministra para Asia, Medio Oriente y Oceanía y embajadora de Filipinas. Antes de su desempeño dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores, fue fiscal trigésima tercera (33ra) del Ministerio Público del área metropolitana de Caracas. Madre de Homar Farahón Viera Rodríguez, exsecretario privado de Nicolás Maduro.
Exsecretario de Nicolás Maduro Moros cuando este era canciller. Ocupó al menos cinco cargos en el sector de la alimentación, entre ellos presidente de la Superintendencia Nacional de Gestión Agroalimentaria (Sunagro) y director principal de la Superintendencia Nacional de Silos, Almacenes y Depósitos Agrícolas (Sada) y de Lácteos Los Andes. Hijo de la embajadora de Venezuela en India, Capaya Rodríguez.
Médico psiquiatra y dirigente político. Actual presidente de la Asamblea Nacional desde enero de 2021. Durante el gobierno de Chávez se encargó de la presidencia del Consejo Nacional Electoral y de la Vicepresidencia Ejecutiva. Ejerció como alcalde del municipio Libertador de Caracas. Bajo la administración de Nicolás Maduro, asumió el Ministerio de Comunicaciones e Información y fue designado jefe de la delegación oficialista en procesos de negociación política. En su época de rector del CNE y alcalde del municipio Libertador, le abrió la puerta a Ex-Cle.
Abogada, diplomática y política. Presidenta encargada de Venezuela desde el 5 de enero de 2026 tras la captura de Nicolás Maduro. Ocupó previamente la Vicepresidencia Ejecutiva, el Ministerio de Economía, Finanzas y Comercio Exterior y el Ministerio de Petróleo. También sirvió como ministra de Comunicación e Información, Canciller y presidenta de la Asamblea Nacional. Hermana del presidente del parlamento, Jorge Rodríguez.