Píntamela enterita para poderla demandar

El potencial caso de evasión de impuestos en la compra de obras de arte por 27 millones de dólares por parte de Isaac Sultán Cohén, empresario que hizo fortuna al controlar los almacenes de los principales puertos venezolanos en la primera década del chavismo, no desembocó en una acusación contra el magnate criollo. Por el contrario, su testimonio es la base para una demanda del Estado de Nueva York contra la famosa casa de subastas Sotheby´s, que también expone la actuación presuntamente irregular de una especialista venezolana en el mercado artístico.

15 mayo 2022

Un día de mediados de otoño de 2010, dos venezolanos se reunieron en un local de la cadena de cafés-restaurantes Sant Ambroeus en Manhattan.

Uno era Isaac Moisés Sultán Cohén, empresario del sector naviero que amasó parte de su vasta fortuna cuando administró los almacenes de los principales puertos venezolanos, durante la primera década de la autodenominada Revolución Bolivariana y cuya empresa insignia, Braperca, acababa de ser abruptamente ocupada por el chavismo apenas un año antes de aquel encuentro. 

El otro comensal era una mujer de 24 años de edad. La joven, Ana María Celis Atencio, apenas completaba dos años, hasta entonces, como catalogadora junior en Sotheby´s, una de las principales casas de subastas del mundo. 

Para la fecha, noviembre de 2010, Celis Atencio, precoz y brillante -según la califican algunos de sus conocidos en el mundillo del arte en Nueva York-, se había convertido en lo que este tipo de corporaciones denomina Key Client Manager (KCM), la persona que maneja la cuenta de un cliente relevante. 

También para entonces, y a pesar de lo reciente de su aparente revés con Braperca, Sultán Cohén calificaba como un Key Client. La propia Ana María Celis lo certificó en un reporte para su empleador. La ejecutiva auguraba buenos negocios con el magnate, también joven -aunque no tanto: 45 años- y desconocido para el público. “[Venezuela] depende de las importaciones, así que este es un negocio muy rentable”, escribió Celis en su informe. A su cálculo no le faltó razón: en los próximos cinco años, Sultán Cohén pasaría a ser uno de los diez mejores clientes del departamento de Arte Contemporáneo de la institución, tras gastar más de 27 millones de dólares en la compra de 35 piezas de arte y muebles de colección.

La conversación en el café neoyorquino tenía como propósito afinar los detalles de la compra que iba a hacer Sultán, pocos días después, de una obra de Anish Kapoor, el artista británico de origen indio conocido por sus esculturas abstractas, por un monto de 1,4 millones de dólares. 

Pero, mientras conversaban, el empresario hizo una pregunta que abriría el camino para un juicio, exactamente una década más tarde, en la Corte Suprema de Nueva York.

Según quedó registrado en el documento de 42 páginas de la demanda que el 6 de noviembre de 2020 introdujo la Fiscal General de Nueva York, Letitia James, contra Sotheby’s, “el coleccionista preguntó a su KCM por qué algunas personas no pagaban impuestos de ventas cuando compraban arte”, se lee.

Fue el origen de una historia en la que su curiosidad terminó delatando al potentado venezolano con las manos puestas en un hobby prohibitivo que practica de un modo desleal, siempre de acuerdo al expediente de esa demanda. Y, sin embargo, el demandado no fue él.

El 'Key Client' siempre tiene la razón

Por las leyes del estado de Nueva York, todo el que compra obras de arte en esa jurisdicción debe pagar un impuesto a la ciudad y al estado. Sin embargo, los comerciantes de arte -aquellos cuyo negocio es revender las obras, en vez de conservarlas- pueden obtener una exención de esta carga. 

Según destacó la acusación de la Fiscalía, cuando Sultán Cohén indagó sobre la fórmula para dejar de pagar impuestos sobre sus adquisiciones de arte, Celis le respondió que podía acudir a esa exención y presentar la planilla correspondiente para obtenerla, toda vez que él “podría revender su arte en algún momento”, algo que no era cierto, pues la exención solo aplica para galerías o comerciantes de arte registrados.

Pero la actuación de Celis y otros empleados de la casa de subastas fue más allá, de acuerdo con el relato de la Fiscalía ante la corte. Celis, o alguien bajo sus indicaciones, llenó parte de la planilla, específicamente el renglón que decía que Sultán estaba “en el negocio del comercio de arte” y que vendía “bellas artes”, algo que Celis sabía que no era cierto. El documento alega que al menos 12 empleados de Sotheby’s sabían que Sultán estaba usando certificados de reventa para comprar obras que, en realidad, tenían por destino final el apartamento del venezolano en Park Avenue.  

La historia de la Fiscalía describe el tenso ambiente de la “rivalidad cortagargantas” entre Sotheby’s y su histórica competidora, Christie’s, ambas instituciones fundadas en Londres en el s. XVIII y cuyas ganancias se basan en las comisiones, de entre 14% y 25%, que obtienen de las piezas que subastan. El pasado 5 de mayo el juez de la Corte, Andrew Borrok, ordenó a Sotheby’s entregar a la Fiscalía la lista de los 450 clientes que hicieron compras de cinco millones de dólares o más entre 2008 y 2015, cifras que dan una idea de las ganancias que generan estas corporaciones. Este ambiente de gran competitividad y exigencias de ingresos exorbitantes, a menudo, lleva a los empleados de ambas instituciones hasta extremos inusuales, como organizar las fiestas de cumpleaños de los hijos de los coleccionistas, un tipo de servicio extra e informal, nunca previsto en algún contrato, pero que busca complacer y fidelizar a sus clientes. 

Los almacenes de los principales puertos venezolanos fueron administrados por Braperca, empresa de la que fue dueño Isaac Sultán Cohén. Crédito: Leo Ramírez/ AFP

De allí que Celis Atencio no solo respondiera a la petición de Sultán Cohén de orientarle en cuanto a posibles fórmulas para evitar el pago de impuestos, sino que recorriera esa milla extra.

Por ejemplo, en la demanda se narran con detalle los tormentos de Celis Atencio y las súplicas a sus colegas al interior de la casa de subastas para atender las exigencias de Sultán Cohen, esbozado en el expediente como un cliente difícil y caprichoso que con frecuencia amenazaba con llevar sus compras a Christie’s. 

En noviembre de 2012, por ejemplo, el magnate pidió que unas obras de arte, compradas en la sede de Sotheby’s en Londres, fueran llevadas a su apartamento en Nueva York en un tiempo muy corto. “Estoy bajo mucha presión para lograr que esto suceda (...) ¿Por favor? Me arrodillo para rogar en este momento”, le escribió Celis en un correo a un colega. Fue convincente con su súplica; la empresa asumió los 1.800 dólares que costaba el envío para cumplir con el plazo requerido por Sultán: el cliente, en especial si es VIP, siempre tiene la razón.

“Ellos formaron rápidamente una conexión fuerte: El coleccionista se dio cuenta de que ella era de su mismo país, y estaba muy impresionado con su conocimiento de arte latinoamericano”, relata la demanda.

La Fiscalía considera que la actuación irregular de Celis, una veinteañera que completaba menos de tres años desde que se graduó en la universidad, se debió a que la venezolana no habría recibido el entrenamiento adecuado por parte de Sotheby’s, así como a las malas “prácticas y políticas” de la empresa que “descartó de forma descuidada la falsedad de los certificados de reventa que aceptó del coleccionista y su compañía o permaneció deliberadamente ignorante de su falsedad”. Esto último constituye un delito, en opinión de la Fiscalía. La acción judicial del ministerio público solo señala a la casa de subastas, pero no incluye ningún cargo contra Celis Atencio. 

El alegato de la Fiscalía resalta que la irregularidad se repitió en un total de cuatro certificados entregados entre 2010 y 2015. Añade que varios altos ejecutivos de Sotheby’s conocían que Sultán Cohén destinaba las obras que compraba a su pied-a-terre neoyorquino y no al mercado. 

El proceso se encuentra todavía en una fase preliminar, en la que la oficina de James está realizando peticiones de documentos e información a la casa de subastas y definiendo cuáles de estos documentos e interrogatorios deben ser considerados como “confidenciales”, bien porque contienen información personal o comercial sensible, o porque pueden ser “perjudiciales” para el Estado de Nueva York, su gobierno o sus agencias. El juicio es de tal complejidad que el cronograma establecido se extiende por ahora hasta marzo de 2023, cuando se espera que concluyan los testimonios de los expertos que serán interrogados por las partes.

En las respuestas dadas hasta ahora a las peticiones de la Fiscalía, Sotheby’s menciona a algunas personas que ocuparon puestos importantes para la época. Entre ellas, por ejemplo y además de la venezolana Celis Atencio, destaca Gabriela Palmieri, exvicepresidente senior de la institución en ese periodo y una reconocida especialista en arte contemporáneo, que se convirtió en la primera mujer con raíces latinoamericanas en dirigir una subasta nocturna en Sotheby’s. Hija de la leyenda del latin jazz, Eddie Palmieri, calza con la descripción dada en la demanda sobre la persona que tomó el relevo en la relación con Sultán en 2013, tras la marcha de Celis Atencio, de Sotheby’s a Christie's, su archirrival, en donde la venezolana hoy se desempeña como vicepresidente senior y jefe del Departamento de Ventas Nocturnas de Arte Contemporáneo y de Posguerra. Para conocer su versión de la historia, Armando.info intentó contactar a Palmieri a través de su cuenta de Instagram el pasado 21 de abril, pero no había obtenido respuesta hasta la fecha de publicación de este reportaje.

La Fiscal General del Estado de Nueva York, Letitia James, introdujo la demanda en contra de Sotheby’s ante la Corte Suprema de ese estado en noviembre de 2020. Crédito: Timothy A. Clary/AFP

Deconstruyendo al 'coleccionista'

El 8 de noviembre de 2010, tras la reunión en el Sant Ambroeus, Sultán entregó el primero de los certificados de reventa en los que se aseguraba, falsamente, que él estaba en el negocio del comercio del arte. Los certificados eran del tipo blanket, o “cobija” en inglés, así llamados porque permiten cubrir las compras de diversas obras u objetos artísticos a lo largo de varios años. Como consecuencia de estos documentos fraudulentos, que eximieron al magnate venezolano de sus obligaciones tributarias, el estado de Nueva York dejó de recibir 2,4 millones de dólares. La demanda agrega que Sultán intentó repetir esta práctica con otras dos instituciones del ramo, cuyos nombres no precisa; pero que los papeles fueron rechazados por esas contrapartes, distintas a Sotheby´s, debido a que el empresario indicó, en el renglón en el que se le preguntaba por su actividad comercial, que estaba “en el negocio de las exportaciones y principalmente vendo objetos de propiedad personal”.

El hecho de que la acusación sea llevada por la Fiscal General del estado, Letitia James, también habla de la relevancia del caso para las autoridades. James es una prominente abogada e integrante del Partido Demócrata, que fue electa para el cargo de Fiscal General del estado de Nueva York en noviembre de 2018, cuando derrotó en las urnas al republicano Keith Wofford y se convirtió así en la primera mujer afroamericana en ejercer este cargo. A James se le conoce como una acusadora a la que no le tiembla el pulso, y entre las personalidades a las que ha investigado y demandado se encuentra el expresidente Donald Trump, bajo cargos de presunta actividad “criminal” de la Organización Trump en sus prácticas financieras.

La demanda en contra de Sotheby’s fue el resultado de una investigación de más de cuatro años que la Fiscalía hizo sobre la casa de subastas y sus prácticas de impuestos y certificados de reventa, que incluyó el análisis de decenas de miles de documentos y entrevistas a los empleados de la corporación. De hecho, uno de los argumentos de la defensa de Sotheby’s es que entregaron 18.000 páginas de documentos relacionados con otros 17 clientes, y que la demanda sólo se refiere al caso de Sultán Cohén, por lo que se oponen a la solicitud de nuevos documentos hecha por la Fiscalía en la fase preliminar del proceso judicial. “Desde 2015 Sotheby’s ha hecho un gasto sustancial en tiempo y dinero respondiendo a las peticiones de la Oficina de la Fiscal General”. 

De acuerdo con la propia Fiscalía, Sultán llegó a comprar hasta 50 millones de dólares en obras de arte entre 2010 y 2015 en distintas instituciones, de los que 27 millones transitaron por las cuentas de Sotheby’s. Pero, entonces, ¿cómo se libró de ser acusado de evadir impuestos? 

En noviembre de 2018, el empresario venezolano llegó a un acuerdo con la Fiscalía por el que accedió a pagar 10,75 millones de dólares por concepto de “impuestos, penalidades y daños” y evitó ir a juicio. El coleccionista, como lo identifica la demanda, obtuvo como contrapartida el privilegio de que su nombre no fuera revelado, ni cuando la Fiscalía anunció el acuerdo con él en 2018, ni durante la acusación contra Sotheby’s. Sin embargo, resultan contundentes las pistas que lo señalan como el protagonista central de una de las demandas más comentadas en el mundo del arte, cuyas consecuencias podrían incluso llevar a cambios en los procedimientos para el cobro de impuestos en Nueva York y otros lugares.

La acusación atrajo la atención de varios medios estadounidenses. Entre ellos estuvo el centenario diario de finanzas y negocios, Wall Street Journal, que apuntó sin ambages que el misterioso coleccionista, sobre el que se sostiene toda la acusación de la Fiscalía, era el empresario portuario venezolano. Pero este no es el único indicio que señala a Sultán Cohén como el protagonista de este affaire del fine art neoyorquino. La descripción que en la demanda se hace del coleccionista es un retrato escrito de Sultán Cohén: un empresario extranjero que maneja una “exitosa” compañía naviera, vive en Miami, posee un apartamento en Nueva York, en donde se queda cuando está de visita, y “residencias privadas alrededor del mundo”.

El documento judicial detalla que Sultán Cohén usó una compañía holding, de nombre Porsal Equities Ltd., inscrita en Islas Vírgenes Británicas, para comprar la mayoría de sus obras de arte sin que quedaran registradas a su nombre.

Gracias al apoyo del Proyecto de Reportería sobre Delincuencia Organizada y Corrupción (Occrp, por sus siglas en inglés), Armando.info pudo conocer que Porsal Equities fue registrada en septiembre de 2009 y que pidió certificados de good standing, documentos que acreditan que la sociedad cumple con todas sus obligaciones legales, por las mismas fechas en que el empresario aumentaba la robusta colección de arte privado que atesora en su apartamento en Manhattan.

El pasado 18 de marzo, la Fiscalía realizó una petición de documentos a Sotheby’s, entre los que figuran todas las comunicaciones que mantuvo la casa de subastas con personas o entidades relacionadas con “el coleccionista” o Porsal Equities, entre las que incluye a Nelson Duarte y Ángel Fidalgo, dos venezolanos que han acompañado a Sultán Cohén en sus negocios navieros y de bienes raíces.

Como en su momento lo indicó Armando.info, Ángel Fidalgo de la Vega es un estrecho socio de negocios de Sultán. Figura como directivo de 17 empresas en el estado de Florida. Por medio de esas empresas, Sultán hizo millonarias inversiones en bienes raíces para comprar siete apartamentos de lujo, todos en Miami, por un monto total de 55,4 millones de dólares.

Documentos del divorcio de Sultán Cohén y su exesposa, María Alejandra Osechas López, obtenidos con la ayuda de Occrp, confirman la relación del magnate con estas propiedades. Entre ellas destaca un lujoso penthouse de dos plantas, que cuenta con una terraza techada y su propia piscina, ubicado en las residencias del complejo Oceana Bal Harbour y que fue comprado en 2017 por la empresa del estado de Florida, UPH01S LLC, que tiene como único directivo a Ibericlake Holdings Limited, esta, a su vez, una compañía controlada por Sultán Cohén con sede en Islas Caimán.

Como en el caso de la demanda en contra de Sotheby’s, Sultán también se las arregló para que el proceso judicial de su divorcio se diera en los términos más confidenciales posibles, y firmó un acuerdo con su esposa, de unas 40 páginas, que no está en el archivo público del juicio. Sin embargo, Osechas López se las arregló para incluir en sus reclamos legales pore el divorcio un conjunto de propiedades de lujo en Florida que coinciden con las señaladas en el reportaje anterior de Armando.info.

De hecho, en la demanda, la exesposa lista otras dos propiedades pertenecientes a Sultán Cohén. El 11 de marzo de 2019, menos de tres meses después de culminado el proceso de divorcio, ambos apartamentos cambiaron de manos, desde empresas de Florida, en las que Fidalgo era directivo, representando a Sultán, hasta empresas del mismo estado en las que Osechas López es la única directiva. Ambas están ubicadas en el ya mencionado condominio de lujo llamado Oceana Bal Harbour y fueron traspasadas por un valor de 9,3 millones de dólares. 

En su intento por obtener una “distribución equitativa” de los bienes, los abogados de Osechas hicieron un repaso de los activos de Sultán Cohen y del estilo de vida de la pareja, que describieron en un escrito judicial como “extravagante”. Además de los apartamentos de Florida, se indica que los esposos eran dueños de propiedades en Madrid, así como en otras capitales de Europa y América Latina -incluyendo Venezuela-, y que tenían “su propio jet privado” con el que viajaban alrededor del mundo. “Se quedan en los mejores hoteles, cenan en los restaurantes más lujosos y adquirieron terrenos y propiedades costosas durante su matrimonio”, describieron los juristas. 

Como muestra de ese desenfrenado estilo de vida marital, la demanda de la Fiscalía de Nueva York contra Sotheby’s relata otro episodio: en mayo de 2015, Sultán Cohén compró dos obras de arte, valoradas en 543.500 dólares, para obsequiarlas a su esposa como regalo de cumpleaños.

En 2017 una compañía de Florida, vinculada a Isaac Sultán Cohén, compró un lujoso penthouse de dos plantas valorado en 25 millones de dólares Crédito: realtor.com

Un Basquiat en el carrito de compra

Tanto Sultán como Celis Atencio vienen de acaudaladas familias venezolanas que tienen relación con el mundo del arte en Estados Unidos y América Latina. 

Como lo indican sus dos apellidos, Sultán viene de una familia de origen sefardí -los judíos de raíz ibérica que habitan sobre todo en el norte de África y en Asia Menor- que ha tenido miembros destacados, por distintas razones, dentro y fuera de Venezuela.

Su tío materno fue Sadia Cohen Zrihen, presidente honorario de la Unión Sefardí Mundial, y su primo es Carlos Sultán Abadí, quien fue uno de los dueños de las famosas y ahora desaparecidas tiendas Graffiti, una cadena especializada en la venta de ropa, calzado y juguetes.

La familia Sultán Abadí luego pasó a ser dueña de Compu Mall, un grupo de tiendas dedicadas a la venta de artículos de computación, electrónica y papelería, que fue denunciado por funcionarios del chavismo por supuestas irregularidades en la adquisición de divisas preferenciales y que también terminó cerrando sus puertas en medio de la crisis económica venezolana. Carlos Sultán también fue directivo de la Constructora Verca 27, C.A. que tuvo como cliente a varios organismos del estado entre 2005 y 2011, como Pdvsa, el Ministerio de Hábitat y Vivienda y la Alcaldía del municipio Libertador de Caracas, cuando esta era presidida por Jorge Rodríguez Gómez, hoy presidente de la cuestionada Asamblea Nacional oficialista y uno de los hombres fuertes del régimen de Nicolás Maduro.

La parábola de auge y caída de Sultán Abadí acaba de tener un oscuro desenlace. El reciente 19 de marzo Interpol-Colombia indicó que Carlos Sultán Abadí fue retenido en Cartagena, bajo acusaciones relacionadas con el delito “contra la libertad individual en su modalidad de extorsión” en Panamá. Sobre Sultán Abadí pesaba una alerta roja de Interpol que contempla la detención inmediata de las personas con miras al proceso de extradición. El pasado 28 de abril, un reporte de la Corte Suprema de Justicia de Colombia informó que el caso fue asignado a la magistrada de la Sala de Casación Penal, Patricia Salazar Cuellar. Esta instancia judicial dispone de un lapso de casi un mes para decidir si procede la solicitud.  

Sultán Cohén también es primo de Solita Cohén Bendayán, hija de Sadia Cohen Zrihen, y una de las coleccionistas de arte más reputadas de Venezuela. Ha formado parte del comité de adquisiciones de Arte Latinoamericano y del Caribe del Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York (MOMA, por sus siglas en inglés), del Círculo internacional de amigos del Museo del Prado (Madrid) y del Consejo Internacional de Mecenazgo de la Fundación Museo Reina Sofía (Madrid). También creó la fundación Misol, que tiene como propósito ayudar a la difusión y el reconocimiento del arte latinoamericano.

En una publicación de una revista dedicada a la Art Basel del año 2016, la feria internacional de arte que se originó en Suiza pero que realiza una edición anual en Miami, Solita Cohén fue entrevistada junto a Ana María Celis como parte de la “nueva generación de coleccionistas, galeristas y curadores” latinoamericanos. La relación entre ambas se remonta, al menos, a 2013. De ese año es una foto en la que aparece Ana Cristina Atencio, la madre de Celis Atencio, junto a Solita Cohén en la Feria Internacional del Arte de Bogotá, en dónde Cohén Bendayán ha sido parte integrante del comité de honor. 

El linaje artístico de Celis Atencio, por su parte, viene desde sus abuelos. Por el lado materno, es nieta de la coleccionista Sagrario Pérez-Soto Terán -hija esta, a su vez, de un alto oficial del gomecismo-, que investigó y escribió sobre el arte prehispánico de Venezuela. Su abuelo por el lado paterno es el destacado arquitecto Carlos Celis Cepero, quien realizó diseños de unidades residenciales junto al afamado arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva, responsable de obras icónicas de Caracas como la Ciudad Universitaria de la Universidad Central de Venezuela (UCV), declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco.

En su entrevista para la revista de Art Basel, Celis Atencio relata que vivió en Caracas hasta los 15 años, momento en el que se mudó a Nueva York, donde tomó un curso de arte latinoamericano que le recordó a su infancia con su abuela. También se remonta a la colección de obras de arte de una prima como fuente vocacional. Esa prima es Carmen Eugenia Tiqui Atencio de Demirdjian, una coleccionista que es miembro del Patronato del prestigioso Museo Guggenheim de Nueva York, el principal órgano de financiamiento y gestión de la institución, y exesposa del excandidato presidencial, exgobernador, exministro y diplomático, Diego Arria. 

Entre las obras que tenía su prima Tiqui en aquella época, Ana María Celis evoca las de Andy Warhol, Damien Hirst y Jean-Michel Basquiat. Precisamente, Celis se convirtió en una de las especialistas de este último artista estadounidense, exponente del neoexpresionismo, de padre haitiano y madre puertorriqueña, penúltimo gran nombre surgido de la Factory de Andy Warhol, que murió de una sobredosis de heroína cuando apenas tenía 27 años. Luego de su muerte, las obras de este artista experimentaron un incremento sostenido en sus precios y ganaron crédito entre críticos e historiadores del arte, a la par que el propio autor se convertía en una figura de la cultura popular.

La demanda contra Sotheby’s precisa que, en 2012, Sultán Cohén compró una obra de Basquiat, usando certificados de reventa falsos, valorada en 5,7 millones de dólares, una transacción jugosa por la que la joven venezolana recibió la felicitación de sus superiores, pocos antes de pasar a Christie’s, en donde también ha tenido una trayectoria destacada y suele ser citada como experto por los medios. Armando.info envió un cuestionario a Celis Atencio a dos correos electrónicos y una solicitud de entrevista a un número telefónico el pasado 27 de abril, pero no recibió respuesta hasta la fecha de publicación de esta nota.

En 2012 Isaac Sultán Cohén compró una obra del pintor neoexpresionista, Jean-Michel Basquiat, por 5,7 millones de dólares. Credito: Justin Tallis / AFP

Una persona familiarizada con el comercio de arte en Estados Unidos, y que pidió la reserva de su nombre por temor a consecuencias en su trabajo, indicó que Sultán Cohén es conocido como alguien que compra obras con una finalidad “financiera”, es decir, como una inversión, más que por un placer artístico. “Todavía se le ve en eventos en Miami”, añadió.

Pero otro conocedor, un galerista, que también pidió la reserva de su nombre, consideró que el magnate “está bien asesorado” y señaló que, aunque hay coleccionistas que pueden ver al arte como una inversión, esto generalmente se combina con un gusto por apreciar las obras. “No es tan usual, en estas nuevas fortunas de Venezuela, el interés por el arte. Tiene que haber un interés personal que te permita asumir el riesgo de esa inversión”, opinó.

Los caballos del Sultán

La otra persona que destaca entre los mencionados en el juicio en contra de Sotheby’s, como empleado de Sultán Cohén o de su empresa Porsal Equities, es Nelson Duarte Darauche. En su cuenta de Linkedin, este señala que fue “gerente de proyecto financiero” de Braperca entre 2007 y 2009 y que, a partir de ese año, se desempeñó como agente de tesorería de Agencia Marítima Mundo Mar, una empresa dedicada al transporte marítimo con sede en Puerto Cabello, el principal puerto del país ubicado en la franja costera norte de Venezuela, en la que Sultán figura como directivo.

Duarte Darauche también aparece como representante legal de Criadero La Ilusión C A. Sucursal Colombia, una compañía dedicada a la cría de caballos de paso, que los medios de ese país indican que también es propiedad de Sultán Cohén. En febrero de 2016, este criadero se vio involucrado en un escándalo a raíz de denuncias de un intento de soborno durante la Exposición Nacional Equina, celebrada en Cundinamarca, para favorecer a los caballos en las competiciones. Aunque la empresa se desligó de los sucesos, el entonces presidente de la Federación Equina Colombiana, Alirio Galvis, renunció tras los señalamientos de que ofreció 5.000 dólares a un juez para que éste actuara a favor de los caballos de Sultán. El 9 de mayo Armando.info envió un cuestionario a Duarte Darauche, a un correo electrónico, para obtener su versión sobre esta historia, pero no había obtenido respuesta a la fecha de publicación de este reportaje. 

Aunque Sultán viene de una familia adinerada, los registros de compras millonarias de propiedades, obras de arte, caballos y otros lujos, empezaron a crecer de forma significativa en 2010, un año después de la toma de Braperca, la empresa en la que era el accionista mayoritario. 

En aquel momento, el gobierno del luego fallecido presidente Hugo Chávez impulsaba una política de expropiaciones que afectó a esta compañía. Los almacenes que administraba, a través de concesiones otorgadas por los gobiernos regionales, fueron centralizados y absorbidos por la estatal Bolivariana de Puertos (Bolipuertos) en marzo de 2009, una medida que llevó a los muelles nacionales a una situación precaria y que está siendo revertida en los últimos años a través de las denominadas “alianzas estratégicas”, un opaco proceso de entrega de la administración de bienes públicos a empresarios cercanos al chavismo.

En 2011, la revista colombiana Semana, durante la publicación de los llamados Wikileaks de Venezuela en proyecto conjunto con Armando.info, reprodujo el contenido de un cable interno del Departamento de Estado donde la Embajada de Estados Unidos en Caracas informaba que un empresario del negocio portuario había expresado que Diosdado Cabello, entonces ministro de Obras Públicas y Vivienda y actual número dos del chavismo, era el “verdadero dueño” de Braperca, la empresa de Sultán Cohén.

Otra millonaria compra de una propiedad también vincula al magnate con Nervis Villalobos, el exviceministro de Energía del chavismo juzgado en España bajo cargos de recibir sobornos, disfrazados de “asesorías”, a cambio de ejercer sus influencias para garantizar contratos en el sector público. 

En febrero de 2014, Basgaron Spain SL, una empresa española controlada por Sultán Cohén, compró un edificio entero, ubicado en el número 48 de la calle José Abascal de Madrid, por 26,5 millones de euros (unos 35 millones de dólares para la época). El edificio fue refaccionado por la trasnacional vasca Elecnor, una empresa señalada por medios españoles de pagar sobornos a Villalobos a cambio de lograr contratos públicos, que redujo el número de apartamentos para diseñar viviendas de lujo. Precisamente en ese edificio le fueron embargadas varias propiedades a Villalobos en 2018, quien de acuerdo con las autoridades españolas compró decenas de viviendas en ese país como producto de un esquema para el lavado de dinero.     

En 2014 la empresa Basgaron Spain SL, cuyo dueño es Isaac Sultán Cohén, compró un edificio entero en Madrid por 26,5 millones de euros. Crédito: El Mundo

Después de su salida de los almacenes portuarios, Sultán Cohén siguió con su negocio naviero desde Miami. En Venezuela sigue operativa la Agencia Marítima Mundo Mar, donde ha sido directivo. Los registros del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) señalan que sigue en la nómina de Total Maritime Corp., filial en Venezuela de la taiwanesa Evergreen Marine Corporation, una de las empresas de transporte marítimo más grandes del mundo. En la nómina de esta empresa también figura Ángel Fidalgo. El 9 de mayo Armando.info envió un cuestionario a ambos, a un correo corporativo de esta compañía, sin obtener respuesta hasta la fecha de publicación de esta nota. 

Las ganancias que logró sacar de sus tiempos en los almacenes de los puertos venezolanos, y del trabajo de su compañía naviera, no sólo han servido para que Sultán viva el estilo de vida “extravagante” que describieron los abogados de su exesposa en la demanda de divorcio. A través de su fortuna, Sultán Cohén también ha logrado garantizarse la máxima confidencialidad posible en su paso por los tribunales estadounidenses, a lo que se suma que fue uno de los venezolanos que pagó los servicios de la empresa española Eliminalia, dedicada a hacer desaparecer de Internet cualquier información que le incomode a sus clientes y de inundar las redes con notas que los promocionan.

Hoy la Fiscalía del Estado de Nueva York mantiene la confidencialidad que le dio a este testigo estrella, que decidió dar testimonio sobre la aparente tendencia de la casa de subastas a hacerse la vista gorda con aquellos clientes grandes que evaden impuestos en la compra de obras de arte. La instancia investigadora usa el caso del magnate venezolano como un señuelo para intentar atrapar a un gusano más grande y corrompido en La Gran Manzana. 

Fe de erratas: En la versión original de esta publicación se afirmaba, equivocadamente, que Sagrario Pérez-Soto Terán era "de origen costarricense". En efecto, nació en Costa Rica pero de manera circunstancial, pues sus padres eran venezolanos. Ella fue hija del general larense Vincencio Pérez Soto, presidente (equivalente a gobernador) de diversas provincias de Venezuela entre 1913 y 1935 y uno de los lugartenientes más destacados del dictador Juan Vicente Gómez. Tras los disturbios del 14 de febrero de 1936, en los que las turbas populares protestaron contra el continuismo gomecista que el gobierno del general Eleazar López Contreras parecía representar, Pérez Soto marchó al exilio en Costa Rica, donde permaneció cinco años. Allí nacieron dos de sus hijos, entre ellos Sagrario. El error fue editado en el texto el 15 de mayo de 2022.

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Ya no haría falta tachar las líneas incómodas u ordenar a los periodistas que “no toquen” a personajes determinados. La nueva censura va directo a la yugular de Internet: elimina o entierra contenidos incómodos a través de manipulaciones, mensajes fraudulentos y comandos técnicos para restringir la búsqueda, y se puede contratar. La española Eliminalia es una de las empresas más duchas en estos servicios, con una creciente cartera de clientes venezolanos y una disposición cada vez mayor a dejar de hacer advertencias y solicitudes ante los medios, para en vez de ello sacar a los medios de circulación mediante una triquiñuela por la que engañan a Google y a otras grandes plataformas en la red.

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Más allá de los nombres de figuras políticas y funcionarios del Estado involucrados, la trama de corrupción desplegada por la constructora brasileña en Venezuela puso en circulación cantidades descomunales de dinero en pagos irregulares. En bancos suizos se ha detectado el tránsito de al menos 235 millones de dólares, en su mayoría de coimas vinculadas al proyecto hidroeléctrico Tocoma, que luego de nutrir las cuentas de intermediarios llegaron a destino. Por ahora las investigaciones determinan que la capilaridad por la que fluyeron los fondos conducía a mercaderes de arte, patriarcas de dinastías de la ingeniería civil y hasta gerentes deportivos.

El mecenas que coleccionaba ilícitos sin castigo

Las autoridades costarricenses, que la reclaman desde 2009, todavía esperan repatriar una valiosa colección de arte precolombino que por ahora come polvo en oficinas de organismos estatales venezolanos, a donde llegó después de un decomiso. Las piezas habían entrado al país de manera irregular por obra de un inmigrante estonio que hizo fortuna en Venezuela tras eludir a los cazadores de nazis que lo acusaban de participar en crímenes durante la II Guerra Mundial. Se llamaba Harry Mannil, murió en 2010, y nunca llegó a enfrentar a la justicia ni por esas versiones ni por el tráfico irregular de patrimonio cultural en el que incurrió.

Otras historias

27-11-22
¿Es una petrolera? ¿Una quincalla? ¿Un chatarrero? Más: es Superbigote

La circulación de una colección de cuadernos y útiles escolares con la imagen de un superhéroe de tiras cómicas que imita a Nicolás Maduro no era solo un gesto de adulación para el poder. Sirvió en los hechos como presentación en sociedad de un empresario de origen ecuatoriano e irónicamente lampiño, con vocación de bueno-para-todo, y los superpoderes necesarios para obtener desde 2016 contratos de toda índole con el Estado venezolano, desde servicios técnicos petroleros hasta la dotación de papel higiénico y tóner de impresoras.

20-11-22
Pdvsa dio patente de corso a unos intermediarios que le quedaron debiendo

Casi un centenar de compañías -la mayoría de origen desconocido y curriculum sospechoso o fachada de empresarios afines al chavismo- han sido utilizadas por Pdvsa como intermediarias para vender petróleo como parte de su estrategia para evadir las sanciones impuestas por Estados Unidos. Pero el resultado de esta jugada ha sido un hueco en las finanzas de la petrolera, a la que desde 2019 estas empresas adeudan más de 8.000 millones de dólares. Algunos de estos incumplimientos han llegado a los despachos de la justicia chavista y de ellos se intuye que será difícil que la petrolera estatal recupere el dinero.

16-11-22
La astucia del Comité Olímpico no le ayudó a alcanzar la meta

Las sanciones contra el gobierno de Nicolás Maduro pusieron en aprietos a todo tipo de instituciones venezolanas para recibir recursos y mantener su funcionamiento, entre ellas las de actividades deportivas. El Comité Olímpico Venezolano abrió una empresa en Florida para capear este temporal pero hasta el día de hoy siguen las contradicciones sobre su funcionamiento, su utilidad y su futuro. Todavía la vieja directiva del COV tiene el control de esta.

13-11-22
La dama de hierro se pasó al ladrillo

La voluntad férrea de la jueza Carmen Porras para garantizar que las decisiones del poder judicial en Táchira se alinearan con los deseos del gobierno le ganó un apodo entre sus colegas abogados y un puesto en el Tribunal Supremo en Caracas. Allí estuvo una década como magistrada, conjugando jurisprudencia con una lealtad política que antes había ofrecido a otros partidos, hasta que el chavismo la descartó. Cuando eso ocurrió, ya tenía un futuro construido como propietaria de múltiples inmuebles en el sur de Florida.

09-11-22
Rodilla en tierra, pero en Doral

El de Jorge Amílcar González Vásquez es un nombre que se ha hecho familiar para las autoridades de tránsito en Florida después de una racha de infracciones. Así como los semáforos le tienen sin cuidado, este exoficial de la aviación militar chavista tampoco dio importancia a otras restricciones, a juzgar por los señalamientos por presuntas irregularidades que le apuntan tras su paso como director de la estatal Corpovex, entre otros organismos. Pero nada de esto le impide ahora vivir su “sueño americano” 

06-11-22
Un negocio agarrado de las tenazas del cangrejo azul

Pasó sin pena ni gloria por tres cargos de media y alta relevancia dentro del cuestionado sistema de distribución de alimentos creado por la autodenominada Revolución Bolivariana, pero con una idea para reinventarse. La cercanía de Juan Carlos Salazar Labana con esa estructura de contrataciones públicas le sirvió de trampolín para una carrera empresarial entre las aguas del Estado Zulia y la cosmopolita costa de Miami Beach gracias a un exclusivo y raro producto, el cangrejo azul.

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