

LOS SECRETOS DE WIKILEAKS
Impidamos que el país se convierta en un desierto informativo.
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Entre 2009 y 2010 los médicos cubanos de la misión Barrio Adentro intentaron desertar. Algunos, ayudados por la embajada de EE.UU. en Venezuela, tuvieron éxito. Otros fueron capturados. El presidente Hugo Chávez lo ha dicho varias veces: Venezuela y Cuba son una sola nación.
Más que un guiño al auditorio que lo escucha se trata de una realidad incuestionable en los hechos. Varios episodios reseñados en los cables de la embajada de Estados Unidos, fechados en Caracas entre enero de 2009 y febrero de 2010, así lo demuestran: una denuncia según la cual el gobierno importaba ganado desde La Habana sin cumplir con normas sanitarias, el caso de un médico cubano que solicitaba visas en la sección consular de la capital venezolana, y afirmó en su entrevista que en sus ratos libres era obligado a colectar firmas para apoyar a Chávez en la solicitud de una enmienda de la Constitución , la petición de Pdvsa a Chevron para refinar petróleo cubano en el negocio que la estatal petrolera local mantiene con la compañía norteamericana, o la negativa de Venezuela de apoyar a Canadá en su plan de hacerse miembro de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (IATTC, por sus siglas en inglés), por la política de ese país hacia Cuba en la Organización de Estados Americanos.
Como Caracas se ha convertido en un aliado imprescindible de La Habana, ciertos episodios relacionados con la vida interna de Cuba se repiten en Venezuela. Las deserciones hacia Estados Unidos es tal vez el hecho más sobresaliente. Entre 2009 y 2010 un lote de médicos cubanos que trabajaban en la misión Barrio Adentro, un programa social de atención médica primaria a los sectores pobres fundado por Chávez en abril de 2003, aprovecharon su pasantía en el país para escapar hacia Estados Unidos. Los profesionales se quejaban del escaso sueldo que ganaban -US$ 372 dólares mensuales- y las extensas jornadas de trabajo a la que eran sometidos. La mayoría debía ver entre 50 y 70 pacientes al día para cumplir con las metas proyectadas por el gobierno venezolano. Y durante su día de descanso, cuando se aproximaban las elecciones, que en Venezuela se efectúan casi anualmente, los médicos cubanos debían leer propaganda política en el consultorio y captar a posibles votantes.
A juzgar por el número de entrevistas que hizo la embajada entre agosto de 2006, cuando Washington comenzó a aceptar aplicaciones para el “Programa de médicos profesionales cubanos”, mediante el cual se otorgaba al beneficiario la entrada a ese país por razones humanitarias), y abril de 2009, no parecía fácil escapar de Venezuela.
Para esa fecha la misión diplomática acreditada en Caracas calculaba que unos 8.500 cubanos estaban asignados a los distintos programas sociales del gobierno venezolano. De esos, 739 ciudadanos de ese país habían solicitado asilo en la embajada, y solo el 69% (510 personas) habían recibido la visa. Otro cable de febrero de 2010 muestra un incremento tanto en el número de solicitudes (935 planillas) como en la cantidad de aprobaciones (722, el 77%).
En las entrevistas muchos aseguraron que los oficiales a cargo de Barrio Adentro retenían sus pasaportes al llegar al país para evitar las deserciones. Los que escapaban eran considerados inmigrantes ilegales y estaban sujetos a deportación. Muchos tenían dificultades para legalizar su situación en Venezuela y beneficiarse de los servicios públicos. En un cable se cuenta que una cubana, que dio a luz al día siguiente de recibir la visa, no había podido obtener un pasaporte venezolano para su hijo. Los funcionarios le dijeron que estaba prohibido dar pasaportes a “desertores”. Otros cubanos no habían podido casarse legalmente en Venezuela.
Una aspirante entrevistada el 27 de enero de 2009 contó cómo el coordinador de Barrio Adentro 2, en el estado Aragua, en el centro de Venezuela, decidió retener su pasaporte luego de que otro cubano hubiera abandonado la misión. Ella no recibió su documento hasta que regresó de vacaciones a su país en septiembre de 2008. Otro doctor, que acudió a su entrevista el 30 de marzo de 2009, se había escapado de su trabajo y lucía muy ansioso. Quería regresar antes de que su supervisor advirtiera su ausencia. “Siempre están vigilándonos, nos llaman a nuestros teléfonos. Es una batalla psicológica que tenemos que soportar todos los días”, explicó al funcionario que lo entrevistó en aquella ocasión.
El trabajo periodístico de revisión de los cables de WikiLeaks sobre Venezuela fue hecho entre SEMANA y el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela. Su publicación se hace de forma simultánea en Semana.com y en ArmandoInfo En documentos relacionados vea los cables que sirvieron de soporte para esta nota.
El cordón umbilical entre las revoluciones chavista y castrista, más que de ideología, está hecho de petróleo. Los generosos despachos venezolanos de hidrocarburos sumaron en los mejores tiempos una factura de 100.000 barriles diarios que La Habana, de pagarla, lo hacía en especies. El compromiso es tal que, en estos tiempos de sanciones internacionales y de penurias económicas en casa, Venezuela todavía se las arregla para enviar 50.000 barriles por día a Cuba. ¿Cómo? Un seguimiento a dos tanqueros que navegan en días recientes entre los dos países muestra las maniobras que los buques deben hacer para llegar a buen puerto.
La Unión Eléctrica de Cuba (UNE), una empresa del Estado antillano, replicó en el sector de energía la relación que en otros ámbitos establecieron, bajo el nombre de cooperación bilateral, las revoluciones castrista y chavista: Venezuela ponía la plata y Cuba los productos y servicios de los que con frecuencia solo era intermediario en vez de productor. Pero en este caso el trato incluía que Caracas también financiara la compra de productos y servicios que hacían falta en la isla para reconstruir su propio y devastado sistema eléctrico. Más de 3.000 asesores cubanos desembarcaron para intervenir el suministro de electricidad desde obras que hoy no producen ni un vatio, como Planta Centro, o instalar grupos electrógenos que debían aportar ocho por ciento de la luz en Venezuela, mientras enriquecían a proveedores de otros países como Eslovaquia.
Para surtir a los módulos de la Misión Barrio Adentro el gobierno venezolano acudió a la importación masiva de medicamentos cubanos. Según revela la data de cuatro años de embarques recibidos en el principal puerto del país, la estatal Farmacuba no sólo desplazó a las multinacionales que traían las medicinas de alto costo sino a los propios laboratorios venezolanos -entre ellos, algunos adscritos al Estado que importaba - que fabricaban fármacos esenciales como analgésicos y antiinflamatorios. Mientras las deudas con los grandes laboratorios superan los cinco mil millones de dólares, con Cuba se estableció un negocio en el que Venezuela ha pagado más de dos mil millones de dólares en los últimos 15 años.
La ciudad de San Francisco, en California, es la más cara de Estados Unidos y una de sus más sofisticadas. Cuna del movimiento hippie en los 60 y de la revolución actual de las computadores e Internet, ahora puede financiarse un anacronismo milenario: un cordón de comunidades mayas la rodea. Más de 70.000 inmigrantes venidos desde Yucatán, a 5.000 kilómetros, pululan en suburbios como San Rafael o en el distrito de Mission. Atraídos por lo que suena como una nueva fiebre del oro, la mayoría llegan sin saber ni una palabra de inglés y apenas unas pocas de castellano, para trabajar de lavatrastes y pinches en restaurantes. Pero el viaje no es solo a través de la distancia sino de la cultura, y del choque entre las costumbres ancestrales y las exigencias de la sociedad postindustrial surgen males como el alcoholismo y la drogadicción.
El miembro del gabinete estadounidense, Wilbur Ross, es uno de los dueños de una compañía que provee servicios de transporte marítimo a Pdvsa, un cliente que en 2015 le aportó más de 11 por ciento de las ganancias a su naviera. Aunque para ocupar su cargo el funcionario debió deshacerse de sus propiedades mercantiles, conservó una participación en esa línea de negocios a través de una compleja estructura offshore en las Islas Caimán. Así no sólo comerció con la Venezuela chavista, sino también con un asociado del presidente ruso, Vladimir Putin. Sobre ambos países pesan sanciones económicas de Washington.
Armando.info publica un extracto de la edición ampliada de Los brujos de Chávez, el celebrado libro de David Placer, periodista venezolano afincado en España, publicado en Venezuela por Editorial Dahbar. La crónica muestra el que quizá sea el punto culminante de la santería chavista: el acto de exhumación de los restos de Simón Bolívar, ordenada por el fallecido comandante presidente porque estaba empeñado en demostrar que El Libertador había sido envenenado en San Pedro Alejandrino. A partir de allí Placer cita episodios y conversa con los testigos que, en Miami y Caracas, aseguran que Chávez se convirtió en santero antes de asumir por primera vez la presidencia en 1999. Con su investigación Placer ha completado un aspecto deliberadamente ocultado de la volcánica vida del líder del proceso bolivariano
La operación militar estadounidense del 3 de enero dejó una baja inesperada: la continuidad de los Contratos de Participación Productiva (CPP) otorgados entre 2024 y 2025 por la actual Presidenta Encargada, entonces Ministra del Petróleo. Aunque ya se conocen concesiones ligadas al magnate Harry Sargeant III y al entorno del expresidente ecuatoriano Rafael Correa, la mayoría de los beneficiarios son empresas pequeñas, poco conocidas y con vínculos previos con el Estado chavista, que quedaron bajo la amenaza de la toma del petróleo venezolano que Donald Trump patrocina.
Mientras se desempeñaba como Ministra de Petróleo de Nicolás Maduro, la flamante Presidente Encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, repartió campos petroleros bajo la figura de los Contratos de Participación Productiva (CPP). Entre los favorecidos de la piñata estuvo una oscura empresa registrada en España, sin experiencia en actividades de producción de hidrocarburos, propiedad en los papeles de un ciudadano ecuatoriano que se vincula al entorno del expresidente Rafael Correa.
Con apenas 32 años de edad y una formación académica exigua, Alejandra Romero Castillo ya es titular del Tribunal Tercero de Juicio contra el Terrorismo, una posición clave en las prácticas del régimen para reprimir e intimidar a la oposición democrática. Ser hija de un militar chavista y su disposición a impartir castigos con severidad revolucionaria le sirven como únicas credenciales para imponer recientemente la pena máxima al yerno de Edmundo González Urrutia y conducir causas destacadas de prisioneros políticos.
El extrañamiento fue el destino que debieron adoptar unos 408 activistas, según comprobó esta cobertura, tras sufrir la represión que siguió al fraude electoral de julio de 2024. Año y medio después, el desarraigo se extiende más de lo esperado y la subsistencia se les vuelve una batalla diaria, a la que suman su militancia remota por Venezuela. Aunque escaparon de peligros inminentes, muchos comprueban que la distancia no los separa del todo ni del riesgo ni de las memorias que les acosan.
Un accidente aéreo hace dos meses en Maiquetía expuso una red de influencias tejida por el empresario panameño Ramón Carretero Napolitano -uno de los sobrevivientes del avión siniestrado- que involucra a las cúpulas de los regímenes de Cuba y Venezuela. La bitácora de la aeronave muestra numerosos vuelos entre el istmo, Caracas y La Habana, y que en algunos de ellos viajó un nieto de Raúl Castro. Y hasta un empleado suyo fue nombrado embajador de Panamá ante el castrismo.
El régimen de Nicolás Maduro pretende ganar simpatías con una campaña para reverdecer los laureles que, en su época dorada, cosechó el baloncesto venezolano. Pero ese propósito, en su ejecución actual a través de la llamada Superliga, arrastra una tara de nacimiento: el campeonato mismo y, al menos, dos de sus equipos, están vinculados a jerarcas de los organismos de represión, mientras muchos juegos se disputan sobre la cima de El Helicoide, el tenebroso centro de reclusión y torturas en Caracas.