Entre millones de correos electrónicos de los Epstein Files algunos reflejan una relación desconocida hasta ahora: la del empresario venezolano Francisco D'Agostino con Jeffrey Epstein, a quien aconsejó invertir en la estatal petrolera venezolana. En el intercambio de mensajes, el venezolano -investigado por su conexión con Derwick Associates y sancionado por triangulaciones fraudulentas de venta de crudo- deja cuenta de su visita a la famosa isla privada del magnate, en la que quedó prendado de una muchacha a la que llamó su “gacela acuática”
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Según documentos publicados la semana pasada y que conforman el pesado alijo conocido como los Archivos Epstein o “Epstein Files”, el magnate neoyorquino que enfrentaba cargos por tráfico sexual y pederastia Jeffrey Epstein compró bonos petroleros venezolanos emitidos por la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Francisco D'Agostino, actualmente solicitado en extradición por la justicia chavista por cargos de lavado de dinero y asociación delictiva, le asesoró en las compras.
Los correos electrónicos incluidos en los archivos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos muestran que D'Agostino visitó la isla caribeña propiedad de Epstein, la cual se encuentra en el centro de las acusaciones de tráfico sexual en su contra.
En la correspondencia entre ambos hombres, D'Agostino asesora a Epstein en la compra de bonos emitidos por la empresa petrolera estatal venezolana Petróleos de Venezuela SA (PDVSA).
Tras hablar de negocios con D'Agostino, que tiene la doble nacionalidad venezolana y española, Epstein compró al menos 4,5 millones de dólares en bonos petroleros a partir de 2012. Los bonos vencían en 2015, justo el periodo en que los ingresos petroleros de Venezuela se desplomaron al aumentar la corrupción en Pdvsa y caer en picado la producción.
D'Agostino no respondió a las solicitudes de comentarios, que se le enviaron por correo electrónico y por teléfono a través de su asistente. Occrp también envió un correo electrónico a un abogado que representaba a D'Agostino en Italia, pero no recibió respuesta.
La relación de D'Agostino con Epstein parece haber comenzado fuera de una institución financiera o una sala de juntas. En cambio, los correos electrónicos hacen referencia a su encuentro durante una visita de D'Agostino a la isla privada de Epstein en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Little Saint James, a veces conocida como “Little Saint Jeff's”, en alusión directa a Epstein.
“La pasé muy bien en Little St Jeffery... y Jane, la gacela acuática, es realmente impresionante... qué chica tan guapa e inteligente”, escribió D'Agostino a Epstein en octubre de 2012.
“Disfruté mucho hablando contigo y me encantaría seguir explorando las diferentes posibilidades de ganar dinero juntos”, añadió el venezolano en el correo electrónico. “Veo el comienzo de una divertida y duradera amistad”, remató.
En octubre de 2012, D'Agostino también propuso a Epstein la posibilidad de organizar una agenda de reuniones para el magnate en Caracas, lo que sugiere que disfrutaba de un alto nivel de acceso a la élite política y económica de Venezuela.
Entre las personas a las que propuso presentar a Epstein se encontraba Baldo Sansó, asesor financiero de Pdvsa y cuñado de Rafael Ramírez, entonces presidente de la petrolera estatal. Occrp envió preguntas a una dirección de correo electrónico a nombre de Sansó, pero no recibió respuesta.
En los intercambios de correos electrónicos de esa época Epstein se mostró decidido esperar al resultado de las elecciones presidenciales de octubre de 2012 antes de hacer planes para viajar a Venezuela. Cuando D'Agostino le informó de que el presidente populista Hugo Chávez había ganado su cuarto mandato por aproximadamente un 10%, Epstein respondió parcamente: “Genial”.
Un correo electrónico de diciembre de 2012 muestra que D'Agostino mantenía a Epstein muy al tanto de la situación venezolana, marcada en ese momento por el estado de salud del presidente Chávez, a quien le habían diagnosticado cáncer y se rumoreaba que estaba cerca de la muerte.
“Parece muy probable que a Chávez le queden unos seis meses de vida o menos”, escribió D'Agostino, añadiendo que la Constitución de Venezuela exigiría la celebración de elecciones en un plazo de 30 días tras la muerte del presidente.
“Creo que hay una probabilidad muy alta de que alguien del movimiento de Chávez, pero menos radical, gane las elecciones”, predijo.
Mientras la incertidumbre política se extendía por Venezuela, los correos electrónicos de enero de 2013 muestran que Epstein se ofrecía a acoger de nuevo a D'Agostino en su isla privada, diciéndole que la “visitara cuando quiera”. D'Agostino respondió: “Por cierto... ¿cómo está mi gasela (SIC) acuática?”. Epstein respondió que estaba “aquí y desnuda”.
Chávez murió el 5 de marzo de 2013. Su leal seguidor, Nicolás Maduro, ganó las elecciones al mes siguiente. No está claro si Epstein llegó a realizar la visita prevista a Caracas.
Durante los dos años posteriores a ese intercambio de correos electrónicos de 2012, Epstein aumentó su exposición al sector petrolero venezolano, realizando pedidos directos para compras adicionales de bonos de PDVSA, pero la industria sufrió una fuerte caída.
Los ingresos petroleros de Venezuela cayeron un 40 % entre 2014 y 2015, supuestamente debido a los bajos precios. Pero no pasó mucho tiempo para que se supiera que Pdvsa estaba gravemente afectada por la corrupción, lo que diezmó su capacidad de producción. En 2019 para presionar al régimen de Nicolás Maduro inició una estricta serie de sanciones al sector petrolero venezolano.
Ese mismo año, Epstein fue detenido por delitos federales de tráfico sexual y más tarde fue encontrado ahorcado en su celda de la cárcel de Nueva York, en una muerte que se dictaminó como suicidio. Los fiscales estadounidenses se disponían a juzgarlo por presuntamente abusar de decenas de niñas menores de edad en sus casas y en otros lugares. Se había declarado inocente.
El propio D'Agostino fue objeto de escrutinio en los años posteriores a su contacto con Epstein y tras su muerte.
Una de las personas influyentes a las que sugirió presentar a Epstein fue su supuesto socio comercial Alejandro Betancourt López, cofundador de Derwick Associates.
Derwick recibió contratos para construir centrales eléctricas directamente de empresas estatales venezolanas sin pasar por un proceso de licitación competitivo, según ha informado Occrp. La empresa cobró al gobierno venezolano 2.900 millones de dólares en sobreprecios para la compra de plantas eléctricas, según la sección venezolana del grupo anticorrupción Transparencia Internacional.
Betancourt no respondió a una solicitud de comentarios, pero dijo a Occrp en 2021 que era inocente de las acusaciones de corrupción que se le imputaban.
El 6 de noviembre de 2012, D'Agostino escribió a Epstein: “Alejandro Betancourt, mi socio comercial, y yo estamos disponibles para reunirnos con usted el lunes 19 de noviembre. ¿Almorzamos? ¿En tu casa?”.
Varias demandas alegaron que D'Agostino era una figura clave en las operaciones de Derwick. Entre ellas una demanda civil presentada en 2013 por el ex embajador de Estados Unidos en Venezuela, Otto Reich, que lo acusaba a él y a varios ejecutivos de soborno y extorsión en relación con los contratos energéticos. Ese caso fue desestimado en un tribunal estadounidense por falta de jurisdicción.
D'Agostino ha negado sistemáticamente haber ocupado un cargo en Derwick y no ha sido acusado ni condenado por el presunto fraude. En 2024, según se informa, la Audiencia Nacional española abrió una investigación sobre antiguos ejecutivos de Derwick —entre ellos D'Agostino— por ese presunto fraude financiero, en el que estaban implicadas empresas españolas.
D'Agostino fue sancionado por el Tesoro de los Estados Unidos en 2021 por «vínculos con una red que intentaba evadir las sanciones de los Estados Unidos al sector petrolero de Venezuela». El Tesoro lo eliminó de su lista de sanciones el año pasado.
A propósito de la solicitud de extradición en su contra emitida desde Venezuela en 2024 -por la “presunta comisión de los delitos de tráfico y comercio ilícito (...) legitimación de capitales y asociación (...) y contrabando agravado”- en enero de este año D'Agostino fue detenido en Italia cuando intentaba cruzar la frontera entre hacia Francia. Fue puesto en libertad después de que los jueces italianos dictaminaran que corría el riesgo de sufrir un trato inhumano o degradante si era encarcelado en Venezuela, que lo ha solicitado en virtud de una acusación por blanqueo de capitales y asociación ilícita. Tras esa breve captura y liberación en Italia, Venezuela ratificó su solicitud de extradición.
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Betancourt, Convit, D’Agostino y Trebbau: tal fue la nómina de apellidos que se hizo comidilla pública tras el escándalo de la asignación de contratos eléctricos en 2009-10. Pero el inconveniente de esa exposición no significó que los llamados ‘bolichicos’ dejaran de hacer negocios con el Estado venezolano. Siguieron operando con ayuda de socios que se movieron por debajo del radar y a los que se puede atribuir la chispa que incendió la pradera del descontento durante los disturbios de 2017, a raíz de una incursión fallida del grupo en la actividad petrolera.
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