La mayor investigación sobre el mundo offshore realizada hasta ahora devela los secretos financieros de políticos, multimillonarios, celebridades y varios venezolanos vinculados a la élite del chavismo. El proyecto, liderado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) y trabajado durante casi dos años, contó con la participación de más de 600 periodistas y 150 medios de comunicación de 117 países. Esta es su historia tras bastidores.
Impidamos que el país se convierta en un desierto informativo.
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Basada en la mayor filtración de archivos de paraísos fiscales de la historia, la investigación de los Pandora Papers revela los acuerdos secretos y los activos ocultos de más de 330 políticos y funcionarios públicos en más de 90 países y territorios, incluidos 35 líderes de naciones y decenas de otros funcionarios públicos, entre ellos asesores presidenciales, generales y el gobernador de un banco central.
El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), una redacción y red de periodistas sin ánimo de lucro con sede en Washington, D.C., obtuvo más de 11,9 millones de registros financieros, que contienen 2,94 terabytes de información confidencial, de 14 proveedores de servicios offshore, empresas que crean y gestionan sociedades ficticias y fideicomisos en paraísos fiscales de todo el mundo.
Los archivos revelan las posesiones secretas en paraísos fiscales de más de 130 multimillonarios de 45 países, incluidos 46 oligarcas rusos. En 2021, según Forbes, 100 de los multimillonarios tenían una fortuna colectiva de más de 600.000 millones de dólares. Otros clientes incluidos en la filtración son banqueros, grandes donantes políticos, traficantes de armas, criminales internacionales, estrellas del pop, jefes de espionaje y grandes deportistas.
Durante casi dos años el ICIJ organizó la filtración, dirigió la investigación y compartió los archivos con 150 medios de comunicación, incluido Armando.info por Venezuela, y más de 600 periodistas en 117 países, convirtiendo a este proyecto en la colaboración más amplia de la historia del periodismo.
Los reporteros siguieron las pistas de una mansión junto a un acantilado en California, una plantación de azúcar en la República Dominicana, una fábrica contaminante en Italia, torres de gran altura en Dubai y un hospital turco en el que los trabajadores denunciaban malos tratos, así como el rastro empresarial de los funcionarios del chavismo inmersos en la trama de corrupción de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y la Banca Privada de Andorra (BPA), por donde se transaron más de 2.000 millones de dólares en sobornos y blanqueo de dinero vinculados con contrataciones petroleras.
Los documentos abarcan cinco décadas, la mayoría creados entre 1996 y 2020. Incluyen información sobre más de 29.000 beneficiarios reales, que serían los propietarios finales de los activos en paraísos fiscales. Es más del doble del número de propietarios encontrados hace cinco años en la investigación de los Panama Papers, que se basó en una filtración de un solo bufete de abogados, el recordado Mossack Fonseca. En esta nueva filtración quedaron registrados 1.212 venezolanos como propietarios o beneficiarios de empresas en paraísos fiscales, mientras que en los Panamá Papers no llegaron a 100.
Aunque ser propietario de una empresa offshore es legal, el secreto que proporciona puede dar cobertura a los flujos de dinero ilícito, permitiendo el soborno, el blanqueo de dinero, la evasión de impuestos, la financiación del terrorismo y la trata de personas y otros abusos de los derechos humanos, aseguran los expertos. Los Pandora Papers ofrecen nuevas perspectivas sobre los escándalos de corrupción internacionales, como la operación de soborno de gran alcance del gigante brasileño de la contratación Odebrecht S.A., el escándalo internacional del fútbol conocido como FIFAGate y el presunto saqueo del patrimonio público venezolano.
Los países pobres se ven perjudicados de forma desproporcionada por el almacenamiento de la riqueza en los paraísos fiscales, que priva a las arcas públicas de fondos para pagar carreteras, escuelas y hospitales. Pandora Papers revela que los líderes internacionales que podrían hacer frente a la evasión fiscal en paraísos fiscales han movido ellos mismos en secreto dinero y activos fuera del alcance de las autoridades fiscales y policiales mientras sus ciudadanos luchan.
Entre los líderes actuales y anteriores que han sido propietarios de empresas y fideicomisos secretos, según revela la investigación, se encuentran el rey Abdalá II de Jordania, los primeros ministros de Costa de Marfil y la República Checa, los presidentes de Ecuador, Kenia y Gabón y los ex presidentes de El Salvador, Panamá, Paraguay y Honduras.
Los archivos también arrojan luz sobre los negocios financieros de funcionarios del régimen chavista en Venezuela y de la clase empresarial coloquialmente llamada la boliburguesía ,así como, en el resto del mundo, sobre las andanzas de los líderes de las sectas que se mantienen prófugos y de sus seguidores, los cleptócratas y sus familias, los neonazis, un comerciante de agua mineral condenado por solicitar los asesinatos de un juez y un fiscal, un millonario pedófilo prófugo y los financiadores del terrorismo .
El proyecto fue llamado Pandora Papers por ser una colaboración que sigue el legado de los Panama Papers y Paradise Papers, y porque el antiguo mito de la Caja de Pandora sigue evocando una avalancha de problemas y desgracias. El equipo de más de 600 periodistas exploró y desentrañó laberínticas redes de propiedad detrás de innumerables empresas, fundaciones y fideicomisos.
Entre los 14 proveedores de servicios en el extranjero, cuyos documentos componen el conjunto de datos de los Pandora Papers, se encuentran tres que son propiedad de antiguos funcionarios del gobierno. Operan desde Anguila, Belice, Singapur, Suiza, Panamá, Barbados, Chipre, Emiratos Árabes Unidos, Bahamas, Islas Vírgenes Británicas, Seychelles y Vietnam, y atraen a clientes de más de 200 países y territorios.
Los registros, escritos en más de seis idiomas, incluyen hojas de cálculo, declaraciones fiscales, facturas, presentaciones de PowerPoint, correos electrónicos y registros de empresas con listas de directores y accionistas. También incluyen informes de actividades sospechosas, listas de sanciones, informes de debida diligencia (due diligence), formularios de conocimiento del cliente (KYC o know your client), pasaportes, facturas de servicios públicos y fotografías.
Los reportajes del ICIJ y sus socios, 150 medios que participaron en la investigación, ponen en duda las afirmaciones del sector de los paraísos fiscales de que los proveedores de servicios investigan juiciosamente a los clientes y se esfuerzan por actuar dentro de la ley, y ponen de relieve el costo que supone para el interés público dejar que los ricos y poderosos protejan su riqueza de la ley.
Incluso muestran cómo se utilizan las empresas offshore para ocultar la procedencia de arte y antigüedades. El equipo de reporteros descubrió que decenas de reliquias antiguas permanecen expuestas en destacados museos a pesar de haber estado vinculadas a un célebre coleccionista del que posteriormente se sospechó que había realizado un contrabando a gran escala.
La publicación de los Pandora Papers, por el ICIJ y los 150 medios aliados, incluido Armando.info, llega en un momento crítico del debate mundial sobre la equidad del sistema fiscal internacional, el papel de los profesionales occidentales en la economía sumergida y el fracaso de los gobiernos a la hora de frenar el flujo de dinero sucio hacia empresas y fideicomisos ocultos. Se espera que los Pandora Papers aporten nuevas revelaciones durante años.
(*) Ben Hallman, Joe Hillhouse, Tom Stites, Richard H.P Sia, Emilia Diaz-Struck colaboraron con esta historia.
El bufete Alemán, Cordero, Galindo & Lee (Alcogal) creó y legalizó por lo menos 51 de las 78 ‘shell companies’ que sirvieron de vehículo para el blanqueo de hasta 2.000 millones de dólares en pagos de sobornos y comisiones para funcionarios venezolanos originados en la Banca Privada de Andorra. De buena gana lo hizo, no solo gestionando empresas, sino participando de manera activa en la suscripción de contratos por servicios ficticios; luego, cuando el escándalo estalló, de mala gana se desligó de los negocios con clientes riesgosos como Luis Mariano Rodríguez, Diego Salazar o Nervis Villalobos.
Los negocios y propiedades offshore de políticos, millonarios, celebridades, fugitivos y hasta mafiosos quedan al descubierto en esta masiva filtración de documentos, que revela el funcionamiento interno de una economía en las sombras que beneficia a los ricos y bien conectados a expensas de todos los demás. Los casos del presidente de Ecuador; el Ministro de Economía de Brasil; el Rey de Jordania o magnates cercanos a Putin y Erdogan, permiten dar un vistazo a cómo las finanzas secretas han infiltrado la política internacional.
Según los documentos filtrados, Alcogal creó empresas offshore o extraterritoriales para 160 políticos y funcionarios públicos, incluidos algunos acusados de saquear las arcas de sus países.
Un accidente aéreo hace dos meses en Maiquetía expuso una red de influencias tejida por el empresario panameño Ramón Carretero Napolitano -uno de los sobrevivientes del avión siniestrado- que involucra a las cúpulas de los regímenes de Cuba y Venezuela. La bitácora de la aeronave muestra numerosos vuelos entre el istmo, Caracas y La Habana, y que en algunos de ellos viajó un nieto de Raúl Castro. Y hasta un empleado suyo fue nombrado embajador de Panamá ante el castrismo.
El régimen de Nicolás Maduro pretende ganar simpatías con una campaña para reverdecer los laureles que, en su época dorada, cosechó el baloncesto venezolano. Pero ese propósito, en su ejecución actual a través de la llamada Superliga, arrastra una tara de nacimiento: el campeonato mismo y, al menos, dos de sus equipos, están vinculados a jerarcas de los organismos de represión, mientras muchos juegos se disputan sobre la cima de El Helicoide, el tenebroso centro de reclusión y torturas en Caracas.
De una a otra orilla del río Orinoco transcurre un episodio de la competencia global por el control de las tierras raras y otros minerales estratégicos, que enfrenta sobre todo a China y Estados Unidos. Por la densa capilaridad de la frontera fluvial y selvática se van los tesoros geológicos, a los que arrancan del Escudo Guayanés bajo la supervisión de grupos irregulares, y van a dar a empresas de dudosa reputación en Colombia, hasta finalmente alcanzar las refinerías en China.
En la frontera binacional, la extracción de minerales estratégicos ocurre en un lado y se comercializa en el otro, alimentando una economía ilícita transnacional que involucra a guerrilleros y redes criminales. Mientras Maduro y su némesis, María Corina Machado, ofrecen -con objetivos muy distintos- la explotación del subsuelo venezolano, esta ocurre ahora mismo de modo desregulado, invasivo y violento, parte de una guerra sucia global que se libra en pos de las materias primas indispensables para lograr un futuro ‘limpio’.
Una tendencia explica la otra: mientras el tajalí, una especie marina de alta calidad proteica y precio asequible, desapareció de los mercados nacionales, a la vez se convertía en el cuarto rubro pesquero de exportación desde Venezuela. Lo curioso de esta relación de proporcionalidad inversa está en quiénes terminan por disfrutar del manjar en el extranjero, porque tres cuartos de las ventas se hacen a Estados Unidos, aunque la propaganda oficial se ocupe tan solo de pregonar los despachos hacia China.
En tiempos en que el actual gobernante se desempeñaba como ministro de Relaciones Exteriores de Hugo Chávez, una comunicación de la representación diplomática venezolana en Líbano informaba con candidez a Caracas sobre un caso que expuso el mecanismo por el cual alijos de cocaína, transportados por compatriotas hasta Medio Oriente, se destinaban a financiar al grupo fundamentalista chií. Ese comercio ilícito se suma a otros nexos de coordinación y apoyo entre las dos partes, denunciados esta semana en una audiencia del Senado estadounidense.
Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), es una redacción y red de periodistas sin ánimo de lucro con sede en Washington, D.C. Dirigió la investigación de los Pandora Papers y también ha dirigido otras filtraciones similares como Panama Papers, Paradise Papers, Offshore Leaks y, más recientemente, los FinCEN Files.