El oficial que ordenó hacer filas en un periódico

El principal diario del centro de Venezuela y segundo del país, ‘Notitarde’, sirve de escenario para un experimento, singular hasta para la era chavista, de clara impronta militar: un coronel del Ejército se puso al frente de la empresa. Fue parte de la racha de compras de medios que capitales cercanos a la revolución hicieron de manera nerviosa de 2013 a 2015. Los resultados, periodísticos y de negocio, dejan que desear. Pero el compañero de promoción de Carlos Osorio y Pedro Carreño sigue deseando aprender de los reporteros a su servicio.

27 agosto 2017

“Un coronel ha llegado a la redacción”, era el mensaje que circulaba entre los periodistas y empleados del diario Notitarde cuando el oficial del Ejército Ramón José Carrasco Oropeza, ese primer semestre de 2015, llegó a tomar las riendas del periódico con sede en Valencia, capital del estado de Carabobo, al centro del país. Nunca antes se había visto a un militar, en todos los años de la autodenominada Revolución Bolivariana, al timón de un medio informativo. 

Los dos años posteriores al fallecimiento del presidente Chávez, en marzo de 2013, estuvieron marcados por el cambio de dueños en algunos medios de comunicación, tanto en la capital venezolana como en el interior del país. Procesos de compra-venta que en su mayoría resultaron ser opacos y donde se evidenciaron cambios en líneas editoriales, esfuerzos por censurar a los periodistas, disminución de unidades de investigación, renuncias, despidos injustificados y autocensura. El caso de Notitarde no fue diferente, síntomas del socialismo del siglo XXI que el chavismo preconiza y donde los militares han abarcado desde puestos políticos hasta negocios.

Carrasco como secretario de la Salud en el estado Vargas

Mientras fue propiedad del empresario carabobeño Ricardo Degwitz, Notitarde llegó a ser el segundo diario de mayor circulación en Venezuela, según el Comité Certificador de Medios (Ccmaf) de la Asociación Nacional de Anunciantes (Anda) y la Federación Venezolana de Agencias de Publicidad (Fevap). Es un mérito doble si se considera que lo consiguió en una ciudad de provincias, aunque importante y con gran actividad económica hasta no hace mucho. Cualquiera que haya sido la fórmula para ese éxito, en manos de Carrasco se perdió: el diario circula cada vez menos y en lo periodístico se ha convertido en poco más que un órgano de propaganda de la gestión de Francisco Ameliach, el también ex oficial militar que acaba de dejar su cargo de gobernador de Carabobo para unirse a la Asamblea Nacional Constituyente. 

El nombre de Ramón Carrasco sale a relucir tres veces cuando se cruza el listado de empresas en el Registro Nacional de Contratistas -una base de datos que ha sido descargada por el equipo de Armando.info para la realización de una serie de reportajes donde se incluye el presente- con los nombres de los militares dentro de la administración pública proporcionado por Vendata, un proyecto de liberación de información de la Gaceta Oficial de Venezuela. 

Sus tres empresas tienen como objeto social la administración de medios de comunicación: Inversiones La Ría, donde aparece como director; Publicaciones Degal, C.A, donde es vicepresidente, y Editorial Notitarde, C.A, en la que figuró desde la compra en el año 2015 como vicepresidente hasta que, en la asamblea de accionistas del 9 de diciembre de 2016, toma el cargo de presidente. Las últimas dos compañías tienen por sede en el mismo edificio en Valencia. Mientras en los primeros pisos el militar maneja un periódico, en los últimos lleva una empresa de impresión de revistas en papel glasé o mate.

“‘No oigo, no veo, no siento’ parece ser la nueva norma del periódico”

Ninguna de estas compañías tiene contratos con empresas del gobierno pero sí contratan entre sí y con empresas privadas. Publicaciones Degal tiene como uno sus clientes a Editorial Notitarde, C.A, por ejemplo. En estas empresas también se repiten los nombres de los empresarios, Juan Manuel Tome Fernández, José Rodríguez y Fabián González Vásquez.

En las primeras reuniones que Carrasco tuvo con el equipo de la redacción de Notitarde expresó que, a pesar de que su experiencia laboral se limitaba al área administrativa y militar -o quizás por ello-, su deseo era el de aprender de los periodistas. Sin embargo, dos años después de su llegada parece que los trabajadores del medio han sido los formados: seguimiento de órdenes, ningún derecho a disentir, jerarquía lineal, cumplimiento estrictos de horario y rápidas resoluciones sin importar razón y consecuencias. “‘No oigo, no veo, no siento’ parece ser la nueva norma del periódico” dice una de las ex redactoras del diario.

Carrasco mientras era secretario de Salud en la gobernación del estado Vargas.

Periodismo a discreción

“Nosotros queremos trabajar con nuestra misma gente”, aseguró Carrasco en julio de 2015, a poco tiempo de su llegada, cuando le solicitó poner el cargo a la orden a la jefa de redacción de la corresponsalía en Caracas, Lucy Gómez. La frase se fue repitiendo a lo largo del tiempo hasta desmantelar casi por completo la corresponsalía y reducir considerablemente el número de trabajadores en la sede en Valencia.

Carrasco siempre ha sido la cara visible de la nueva administración del negocio periodístico.

La orden era sencilla: a todo aquel que no siguiera la nueva política del periódico se le entregaba su cajita feliz -plan de liquidación con incentivos-, una indemnización suficiente para irse sin problemas. Y Carrasco Oropeza, como buen militar, era el encargado ideal para poner en práctica ese plan.

En el registro mercantil de Editorial Notitarde, C.A la venta queda oficializada en la asamblea de accionista realizada el 10 de febrero de 2015 donde la Corporación Noti-libre C.A vende todas sus acciones a La Ria Comunicaciones, sociedad mercantil inscrita el 12 de diciembre de 2014, justo dos meses antes de la compra, y representada por José Rodríguez Álvarez, empresario conocido en Valencia por ser propietario de uno de los hoteles con más renombre en la ciudad, el Hesperia. Según el registro mercantil de la editorial, Carrasco comenzó siendo principal, pasó luego a la Vicepresidencia, para terminar asumiendo la presidencia a finales de 2016.

Sin embargo, sin importar su rol en los papeles del registro mercantil, Carrasco siempre ha sido la cara visible de la nueva administración del negocio periodístico. Rodríguez sólo se presentó en sus inicios como el nuevo dueño pero su presencia fue limitada. Durante 2017, en la redacción, se han escuchado rumores de una nueva venta sin haber aún confirmación en papel.

La bota detrás del escritorio

Aunque Carrasco Oropeza ha pasado por diferentes cargos durante el chavismo, no ha estado en el centro de atención ni ha ocupado grandes puestos políticos. Su trabajo se ha limitado al área administrativa. El militar, ahora en retiro, se graduó en 1985 como integrante de la promoción General de Brigada Lucas Carvajal”. Algunos de sus condiscípulos en esa añada fueron Carlos Osorio, ex ministro de Alimentación y actual ministro del Despacho de la Presidencia; Pedro Carreño, constituyente y ex diputado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y Jesús García Toussaintt, ahora Ministro del Poder Popular para Transporte.

Uno de los primeros cargos de Carrasco en la administración castrense del chavismo fue la presidencia suplente del comando terrestre de logística de la Comandancia General del Ejército. Así quedó designado el 17 de junio de 2007, según se refleja en la Gaceta Oficial 38.695. Meses más tarde, en la Gaceta Oficial 38.737 del 1 de agosto de 2007, asume la Dirección General Sectorial de Administración del Ministerio del Poder Popular para la Defensa.

Carrasco gana notoriedad al formar parte del gobierno en el estado de Vargas -litoral central del país- del general Jorge Luis García Carneiro. Para el año 2012 era el presidente de la empresa estadal socialista Transporte Urbano de Vargas (Transurvar) y también fue Secretario Sectorial de la Salud de la gobernación de ese estado hasta julio de 2014, cuando fue destituido y nombran en su lugar al general Moisés Montero Ferrer.

A diferencia de otras figuras del chavismo de cuartel, Carrasco no tiene presencia en redes sociales. Hay una cuenta de Twitter que parece haber pertenecido a él, que no se actualiza desde mayo de 2014, donde se describe como “revolucionario” y sólo aparecen un par de trinos referentes a su gestión en Vargas. Tampoco parece ser fanático de las fotografías; empleados de Notitarde cuentan que son contadas las ocasiones en que se para frente a una cámara.

Una de esas raras ocasiones en las que la lente fotográfica lo captó fue el 17 de agosto de 2016, en la celebración de las cuatro décadas del periódico. Allí expresó sentirse orgulloso por la labor de los trabajadores. Aseguró que “con amor fraterno de familia” harían lo mejor posible para sacar adelante al diario. “En las vicisitudes siempre hay que ser optimistas y por eso no debemos desfallecer”, dijo en sus palabras al personal del rotativo. Sin embargo, en las conversaciones con trabajadores y ex redactores del diario ese amor fraterno no se ve correspondido. Al preguntarle a una ex redactora del medio cómo describiría a Carrasco, su respuesta fue: “No es un persona que inspira el mismo respeto que Degwitz, el dueño anterior”. Otros lo describen como una persona cortés, lejana pero interesada en aprender el funcionamiento del entorno periodístico. Más allá de sus atributos personales, la suya es una experiencia única: la bota militar logró pisar fuerte hasta en una redacción. Los resultados de esta gestión quizás den oportunidad para parafrasear el proverbio y comprobar que el periodismo militar es al periodismo lo que la música militar a la música.

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