Así salió el director del canal Globovisión

LOS SECRETOS DE WIKILEAKS

17 junio 2011

Los cables de la embajada de EE.UU. en Caracas dan cuenta de las presiones que recibió el canal, pero también de los errores que sus directivas no reconocieron en público.

Alberto Federico Ravell estaba diciendo la verdad. Cuando el 19 de febrero de 2010 convocó a una rueda de prensa para anunciar su salida del canal de noticias Globovisión, que había dirigido durante 15 años, explicó que el gobierno había presionado a uno de los socios, el banquero Nelson Mezerhane, para que comprara todas las acciones de la planta y lo despidiera a él. Tanto Mezerhane como el otro socio mayoritario, Guillermo Zuloaga, aparecen confirmándolo al embajador de Estados Unidos en Caracas, Patrick Duddy, en un cable fechado un día antes de su recordada comparecencia ante los medios de comunicación, sobre una pared forrada con el logo que identifica a la red social Twitter.

Las presiones del gobierno sobre Nelson Mezerhane, accionista minoritario del canal Globovisión y presidente del Banco Federal, recrudecieron luego de que en noviembre de 2009 el gobierno venezolano decidiera intervenir a los bancos con problemas de liquidez. El objetivo final era suavizar la línea editorial de la planta, que tiene alcance restringido en señal abierta, pero una enorme capacidad para influir en los televidentes.

Los más respetados analistas del sector financiero estaban conscientes de la debilidad del Banco Federal, que tenía el 3% de los depósitos del sistema, y de sus dificultades para cumplir con las regulaciones de la Superintendencia de Bancos (Sudeban). Mezerhane siempre negaba esos análisis. Los atribuía a una campaña sistemática de desprestigio fabricada en laboratorios de guerra sucia para provocar masivos retiros de dinero, que encontraba eco en gente vinculada al gobierno en los medios de comunicación.

Estados Unidos sabía desde enero de 2009 de los problemas de liquidez de los bancos pequeños por el aumento del monto de las transacciones en el mercado Overnight (en el cual los bancos se prestan dinero entre sí). Pero como suele suceder en un país tan polarizado como Venezuela, la lectura política siempre prevalece sobre los hechos. A Mezerhane se le veía como un empresario acosado por mantener el espíritu combativo de Globovisión, antes que como el dueño de un banco al filo de la quiebra. Todo cambió cuando el gobierno decidió, en una sorpresiva maniobra, sanear el sistema financiero, intervenir más de una docena de bancos pequeños y exigirle al Banco Federal el cumplimiento de las normas de la Sudeban.

Catorce meses tensos

Las 2.184 páginas despachadas desde la embajada de EE.UU en Caracas entre enero de 2009 y febrero de 2010 dan cuenta de la tensa relación entre el gobierno y Globovisión. Alberto Federico Ravell era frecuentemente mencionado en los documentos enviados al Departamento de Estado. Su nombre aparecía en las reseñas que los consejeros políticos elaboraban a partir de las declaraciones de los diputados chavistas, especialmente si estos criticaban aspectos de la cobertura informativa; en los ataques que las bandas parapoliciales cercanas al Gobierno contra la sede de la planta; en el inicio de investigaciones por transmitir información no oficial referida a un sismo ocurrido en Caracas el 4 mayo de 2009; o cuando la secretaria de Estado, Hillary Clinton, concedió una entrevista exclusiva al canal, lo que provocó la ira del gobierno venezolano.

Los cables dejan muy en claro el acoso contra Globovisión entre enero de 2009 y febrero de 2010. Para septiembre de 2009 la embajada había contabilizado 60 acusaciones en tribunales contra el canal por diversos motivos. Pero también resaltan todas las equivocaciones que cometieron y que jamás reconocieron en público.

Ocurrió cuando, por un error de producción, en una emisión del programa Buenas Noches, un talk show que combina informaciones políticas y ligeras, se publicaron mensajes de texto que instaban al derrocamiento de Chávez. Los mensajes, que violaban disposiciones de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, decían: “Activen las redes de información. Posible golpe, alerta para el viernes en horas de la mañana”.

Globovisión jamás reconoció en público que el error, según fuentes del canal consultadas por la embajada, obedecía a un error de producción. El productor del programa dejó en manos de un practicante la labor de revisar los mensajes de texto. Nadie con criterio filtró los mensajes antes de colocarlos al aire. “Por primera vez no sabemos cómo defendernos”, confesó esa persona en aquellos días.

Uno de los conductores de Buenas Noches, el periodista Francisco “Kiko” Bautista, afirmó en una entrevista publicada en el diario El Nacional de Caracas que él jamás apoyaría un golpe de Estado, y sugirió que los mensajes transmitidos pudieron haber sido colocados allí por el propio gobierno o fabricados en un laboratorio. Bautista aprovechó para inscribir lo que en apariencia pareció ser un error de producción dentro del contexto de los atropellos a la libertad de expresión, una muletilla que siempre sale a relucir en la polarizada Venezuela.

Al analizar el caso, el embajador destacado en Caracas, Patrick Duddy, dijo que Globovisión jugaba con fuego al transmitir esos mensajes, “que socavan su credibilidad y le dan a Chávez una excusa poderosa y convincente para que los cierre”.

Muchas veces se ha dicho que Globovisión cruza la frontera de lo informativo para actuar como un partido político. El alcalde del Municipio Sucre de Caracas, Carlos Ocariz, por ejemplo, le dijo al consejero político que esa planta lo había criticado varias veces por destinar su gestión a la atención de las áreas pobres en desmedro de las urbanizaciones más ricas. El exembajador de Venezuela ante la ONU, Diego Arria, hizo un análisis similar: “si ellos no te apoyan, no te muestran”.

El trabajo periodístico de revisión de los cables de WikiLeaks sobre Venezuela fue hecho entre SEMANA y el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela. Su publicación se hace de forma simultánea en Semana.com y en ArmandoInfo En documentos relacionados vea los cables que sirvieron de soporte para esta nota.

¡Hola! Gracias por leer nuestro artículo.


A diferencia de muchos medios de comunicación digital, Armandoinfo no ha adoptado el modelo de subscripción para acceder a nuestro contenido. Nuestra misión es hacer periodismo de investigación sobre la situación en Venezuela y sacar a la luz lo que los poderosos no quieren que sepas. Por eso nos hemos ganado importantes premios como el Pulitzer por nuestros trabajos con los Papeles de Panamá y el premio Maria Moors Cabot otorgado por la Universidad de Columbia. 

Para poder continuar con esa misión, te pedimos que consideres hacer un aporte. El dinero servirá para financiar el trabajo investigativo de nuestros periodistas y mantener el sitio para que la verdad salga al aire.

ETIQUETAS:

Artículos Relacionados

Otras historias

17-10-21
Su nombre lo prestaba, pero su mansión la vendió a Luka Modric

El abogado venezolano Gustavo Mirabal Castro, señalado por distintas versiones como presunto testaferro del extesorero nacional, Alejandro Andrade, se apresuró a mudarse a Dubai desde Madrid apenas se enteró de la disposición del también exmilitar a someterse a las autoridades de Estados Unidos. Para esa peregrinación, Mirabal debió soltar lastre, así que hizo cambiar de manos un superyate que en 2016 se había comprado a través de una offshore, y pasó su residencia en el suntuoso barrio de La Moraleja al crack del Real Madrid.

Un caballo de Troya ‘venezolano’ en el Novo Banco

Según investigaciones de la fiscalía de Portugal, Clippon Finance, una empresa constituida en Panamá por el despacho de abogados Alcogal, fue usada entre 2011 y 2014 por el Banco Espírito Santo como canal para enviar pagos irregulares por 29 millones de dólares a un alto ejecutivo de Pdvsa a través de su testaferro, ambos de Barinas. Pero los Pandora Papers revelan que, años después, una compañía inglesa se presentó en Panamá con el único interés de adquirir a Clippon, apenas poco antes de que los mismos inversionistas de Londres trataran de comprar el Novo Banco, sucesor “sano” del Espírito Santo.

Cuando China despertó, José Simón Elarba todavía estaba allí

El gigante asiático, potencia mundial emergente, tiene años haciendo negocios con una Venezuela gobernada por sus aliados políticos y comerciales del chavismo. Pero en 2014, por alguna razón, dos de sus empresas emblemáticas del sector de tecnología, ZTE y Ceiec, precisaron de la intermediación de este abogado venezolano, dueño de la empresa de recolección de desechos Fospuca, para acceder a información privilegiada del mercado criollo y, en última instancia, conseguir contratos con las telefónicas locales Cantv y Movistar. A cambio, este recibió 28 millones de dólares.

El superagente del chavismo preparó su retiro en una isla del Pacífico

Rafael Reiter se convirtió en una suerte de comando de película al frente de la, de otro modo, aburrida Gerencia de Control de Pérdidas de Pdvsa. Llevaba maletines de efectivo a aliados de la revolución en el extranjero y se convirtió en la mano derecha de Hugo Chávez y Rafael Ramírez a la hora de las encomiendas peligrosas. Todo ello tenía compensación en esquemas de corrupción, como el que lo llevó a recibir pagos como proveedor de la misma petrolera estatal para la que trabajaba. Para ocultar esos ingresos, preparó una compleja estructura financiera que nace en el oriente venezolano, pasa por Barbados e Islas Vírgenes Británicas y termina en las islas Cook, en el remoto sur del océano Pacífico.

El Espírito Santo blanqueó el botín de El Troudi

En Suiza y Brasil ya había rastros de más de 90 millones de dólares que Odebrecht depositó al círculo del exministro de Transporte. Lo que no se sabía era que buena parte de ese dinero aterrizó en la banca portuguesa, que ‘financió’ la compra de un lujoso apartamento en Lisboa por parte de la esposa de El Troudi. Parte de los fondos para el Metro de Caracas, entre otras obras, terminó perdida en el colapso de la entidad financiera.

06-10-21
Los ‘dobles’ de Derwick siguieron actuando como si nada

Betancourt, Convit, D’Agostino y Trebbau: tal fue la nómina de apellidos que se hizo comidilla pública tras el escándalo de la asignación de contratos eléctricos en 2009-10. Pero el inconveniente de esa exposición no significó que los llamados ‘bolichicos’ dejaran de hacer negocios con el Estado venezolano. Siguieron operando con ayuda de socios que se movieron por debajo del radar y a los que se puede atribuir la chispa que incendió la pradera del descontento durante los disturbios de 2017, a raíz de una incursión fallida del grupo en la actividad petrolera.

Sitio espejo
usermagnifierchevron-down linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram