Hecho fuera de Venezuela

El de Venezuela es un Estado importador. Aunque las importaciones se precipitaron en caída libre desde 2012 –último año de la ya lejana bonanza petrolera– el Gobierno ha ido aumentando su dominio sobre las compras en el exterior. El año pasado las importaciones públicas representaron 70% del total, estimado en unos 9 mil millones de dólares por la firma Ecoanalítica.

Varias veces Hugo Chávez llamó a sembrar en los techos de las casas y recodos de las autopistas. “En el techo ustedes pueden hacer huertos, huertos familiares”, dijo el 2 de octubre de 2010 en una de las tantas alocuciones en las que pregonaba la idea de levantar los ya célebres “gallineros verticales”. Los huertos, sin embargo, sólo crecieron en los puertos. Si bien Nicolás Maduro habla de la “Venezuela potencia” e insiste en dejar atrás la dependencia del petróleo, su administración ha ido incluso más allá, tras monopolizar las importaciones que durante Chávez ya empezaban a aumentar a medida que implosionaba la producción interna.

“El 2017 será el primer año del arranque de los motores del modelo económico postrentista”, prometió Maduro en noviembre de 2016. Incluso creó un Ministerio de Agricultura Urbana; sin embargo, si en algún lugar de la República Bolivariana ha habido una revolución es en las aduanas marítimas y ni hablar de Puerto Cabello, la principal puerta de entrada, por donde se ha ido buena parte de las divisas petroleras.

Bien lo dijo el ex ministro de Finanzas, Jorge Giordani, cuando a contracorriente de sus camaradas, reconoció en marzo 2013 que mediante el control cambiario se esfumaron 25 mil millones de dólares mediante asignaciones de divisas por las cuales el sector privado llegó a importar hasta chatarra. Dos meses después fue su camarada, entonces presidenta del Banco Central de Venezuela, Edmée Betancourt, la que advirtió sobre fuga de dólares preferenciales e importaciones ficticias: "Lo que se entregó en divisas el año pasado fueron cantidades muy considerables, pero también hay otra cantidad considerable de divisas que se llevó a empresas de maletín (...) Se pasaron entre 15 mil y 20 mil millones de dólares".

Fue en Puerto Cabello en donde buena parte de esas empresas de maletín registraron importaciones ficticias; fue allí donde se destapó el escándalo de los alimentos podridos de Pdval y fue allí precisamente por donde han entrado varios alimentos con sobreprecios para la trama de los CLAP. La economía y la corrupción venezolana pasan por Puerto Cabello. Armando.info por eso digitalizó y sistematizó –durante un año– 70.498 registros de importaciones que pasaron por Puerto Cabello entre enero 2014 y enero 2018 y a partir de esta data, en este especial se añaden varias claves que signan lo que desde el siglo XX se ha criticado como una economía de puertos.

Aquí la crónica de cómo el campo venezolano se secó a medida que iba llegando la carne de la brasileña JBS, de cómo los concesionarios de Miami sustituyeron a los de Caracas mientras las ensambladoras paraban sus líneas de producción o se iban del país y de cómo las empresas privadas fueron desplazadas por grandes importadoras estatales como la Corporación Venezolana de Comercio Exterior (Corpovex) y la Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas (Casa), ahora suplantada por la Corporación Única de Servicios Productivos y Alimentarios (Cuspal). Ni hablar de los laboratorios criollos, que se evaporaron por una suerte de jején llamado Farmacuba.

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