
Nuevas filtraciones de la ‘delación premiada’ que en diciembre pasado hizo ante la justicia brasileña el procónsul en Caracas de la constructora, Euzenando Azevedo, permiten saber que en las elecciones para escoger al sucesor del fallecido comandante Hugo Chávez, Odebrecht adoptó una decisión salomónica: entenderse con los candidatos de Gobierno y de Oposición y hacer aportes a las campañas de ambos. No sería en igualdad de condiciones: a uno dio 35 millones de dólares, al otro 15. Pero sí con la misma contraprestación: que respetaran los contratos de obras públicas a cargo de la multinacional de ingeniería.
Los de Venezuela son unos juristas que tienen puertas giratorias. Antes o después han sido diputados, ministros o representantes de gremios bolivarianos. En este reportaje se presentan las conclusiones de un trabajo de periodismo de datos, que cruza los nombres de todos los jueces penales del país con las listas del partido de gobierno, y cuya conclusión advierte que 40% de ellos tienen militancia chavista. Destacan en este caso acólitos que condenaron a presos políticos como Araminta González e incluso el hijo de la primera dama, Walter Gavidia Flores, que estuvo a cargo de un juzgado hasta 2014.
Las delaciones del caso ‘Lava Jato’ en Brasil han producido un desborde de testimonios sobre pagos irregulares que inundan y salpican a círculos de poder en Venezuela. Pero no todo ocurre entre jerarcas de la política. Las contratistas, con Odebrecht a la cabeza, repartieron allí donde les pareció que hacía falta y en las magnitudes adecuadas. Mientras se siguen filtrando papeles de la fiscalía brasileña, la comidilla de los expedientes menciona un amplio elenco de personalidades que incluye desde el empresario Gustavo Cisneros hasta un diputado de la oposición.
Como si se tratara de una novela por entregas, la trama de corrupción más grande que haya salido de Brasil involucra a un alto funcionario venezolano, y se trata nada más y nada menos que del primer mandatario nacional. Pero la Fiscalía calla. Aunque distanciada del gobierno, Luisa Ortega Díaz ignoró el tema, a pesar de que sus homólogos ya le habían notificado sobre el caso.
La Autoridad Única del sur de los estados Monagas y Anzoátegui reconoce que recibió varias transferencias de la constructora brasileña, pero dice que por haber hecho un libro. Lo suyo, de cualquier modo, es una nota al pie de página en la lista de pagos sin factura que los brasileños mandaron. ¿Dónde están los peces gordos? En la República Bolivariana de Venezuela, el silencio también es un mensaje
El iceberg empieza a emerger. Odebrecht admite ante las autoridades estadounidenses que repartió sobornos en doce mercados internacionales, incluyendo Venezuela, donde más pagó: 98 millones de dólares en coimas y mordidas. Entre tanto dinero, al menos 35 millones fueron aportados por la empresa de ingeniería civil a la última campaña electoral de Hugo Chávez. En declaraciones judiciales, un delator habla de pagos bajo la mesa de al menos 600.000 dólares a nombre de otra empresa, Andrade Gutierrez. Las revelaciones apenas comienzan.