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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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		<title>&quot;Ahí vienen los colectivos&quot;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MARLENIS CASTELLANOS]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Mar 2014 11:17:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Colectivos]]></category>
		<category><![CDATA[Guarimbas]]></category>
		<category><![CDATA[Lara]]></category>
		<category><![CDATA[Protestas]]></category>
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					<description><![CDATA[Cabudare es uno de los nombres del infierno desde febrero. La ciudad-dormitorio que se extiende a un costado de Barquisimeto es escenario de una batalla en la que universitarios y vecinos sufren el asedio de los grupos de choque del oficialismo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">-A 
mi hijo y a su amigo ni siquiera les dio tiempo de correr. Estaban mirando las 
barricadas de la urbanización vecina, cuando llegaron varias camionetas 
marrones, se bajaron unas mujeres, funcionarias militares, los montaron en los 
carros y se los llevaron. Eran las &nbsp;seis y media de la 
tarde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gustavo 
relata cómo su hijo, del mismo nombre y estudiante de 23 años, estuvo 
desaparecido junto con su amigo Jhonny. Mientras sus familiares los buscaban en 
el Destacamento 47 de la Guardia Nacional en Barquisimeto –la adyacente capital 
del estado Lara-, en el Fuerte Terepaima y en la 14ta Brigada de Infantería 
Mecanizada, a los muchachos los <I>ruletearon</I> por Cabudare –capital del 
municipio Palavecino- y cuando llegaban a barricadas con brasas aún encendidas, 
los obligaban a apartarlas con las manos. “Presentan quemaduras en las manos. 
Los golpearon durante todo el trayecto y al amigo de mi hijo le metieron el 
cañón de un fusil o de un arma larga en la boca. Poco antes de la medianoche los 
soltaron a la salida de Cabudare &nbsp;y los muchachos regresaron a pie hasta la 
casa. Sin teléfonos y sin el poco dinero que pueden cargar unos estudiantes”, 
resume Gustavo, el padre.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Sobre 
las riberas del río Turbio, Cabudare –y el rosario de urbanizaciones de clase 
media que se suceden a las orillas de la vía que la conectan con Barquisimeto- 
sirve de dormitorio para la capital larense. Se dice que su nombre aborigen 
significa “árbol grande”, una imagen perfecta para un reclamo publicitario. Pero 
Cabudare dejó de ser desde febrero un ensueño inmobiliario para convertirse en 
una sucursal del infierno. El 9 de marzo, a pesar de ser domingo, fue el lugar 
de un saldo alarmante: dos estudiantes detenidos –además de los dos jóvenes 
obligados a limpiar con las manos los escombros todavía ardientes de las 
barricadas-, una docena de heridos con perdigones, vecinos asfixiados por los 
gases lacrimógenos, niños aterrorizados por la presencia de efectivos militares, 
dos tanquetas que patrullaban en las urbanizaciones, rejas destrozadas y vecinos 
que se miran con recelo ante la posibilidad de que el otro sea un soplón de los 
policías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este 
9 de marzo ocurrió una verdadera batalla de 12 horas entre jóvenes vecinos del 
lugar, en un bando, y efectivos de la Guardia Nacional y motorizados de los 
colectivos oficialistas, en el otro. Fue en Valle Hondo, una de las 
urbanizaciones de este cantón de clase media. La tranquilidad dominical quedó 
interrumpida como las vías en las inmediaciones del supermercado Central 
Madeirense, ubicado justo en la intersección de la avenida que comunica a 
Cabudare con Barquisimeto. Poco después de las nueve de la mañana, un grupo de 
personas decidió protestar y quemar cauchos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
Guardia Nacional se hizo presente. Con la idea, también dominguera, de que los 
desórdenes se acabarían rápidamente, los soldados prodigaron bombas lacrimógenas 
a granel. También entraron a algunas viviendas para arrastrar consigo a los 
jóvenes que encontraran a su paso. Lograron llevarse a Carlos Alberto Siegert y 
Elio Durán como presas. Este hecho enardeció a los vecinos, quienes se 
organizaron y, desde las siete etapas que integran el sector, se lanzaron a una 
refriega que duraría hasta entrada las nueve de la noche.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dos 
tanquetas, además de 20 motorizados con capuchas, jeeps y maquinaria pesada para 
levantar los escombros, hicieron el elenco de la película que vieron ese día en 
Valle Hondo. Los militares estuvieron casi todo el día quitando barricadas y 
enfrentando a los manifestantes, quienes además de incendiar parcialmente una 
tanqueta, armaban las barricadas con la misma rapidez con las que se las 
quitaban.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante 
el sitio se registraron ataques contra otras urbanizaciones aledañas a Valle 
Hondo, entre las que destacaron por su violencia Tarabana Plaza y La 
Hacienda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
alcalde del municipio Palavecino <B>José Barreras</B>, en rueda de prensa 
manifestó su extrañeza de que <B>después de cinco días de calma en el municipio, 
aparecieran barricadas un domingo y que se presentara</B> “presunto 
enfrentamiento con la Guardia que da origen a las detenciones y a que la Guardia 
se metiera a las urbanizaciones”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este 
lunes, mientras los abogados de la Asociación Civil Fundación Justicia, 
Solidaridad y Paz (Funpaz) –una organización de vecinos víctimas de ataques 
durante las protestas contra el resultado electoral del 14 de abril de 2013- 
apoyaban a los dos estudiantes en su presentación ante los tribunales, el padre 
de Gustavo realizaba las gestiones para llevar el caso de su hijo ante la 
Fiscalía. Por su parte, los comerciantes de Valle Hondo miraban con tristeza los 
vidrios rotos y las calles aun interrumpidas por 
trincheras.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Estado de sitio</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Por 
comodidad y usanza, en Lara resumen en un solo nombre, Cabudare, a las tres 
parroquias que integran el municipio Palavecino. Se trata, en realidad, de casi 
200 urbanizaciones, barrios y caseríos rurales. Palavecino forma parte de lo que 
se conoce como el&nbsp;Área Metropolitana de Barquisimeto, y apenas se separa de 
la capital larense por dos vías comunes: una avenida intercomunal y una vía 
rápida, La Ribereña.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cabudare 
es una zona tranquila. Por eso, el 12 de febrero -fecha en la que se iniciaron 
las protestas juveniles en todo el país- los larenses se asombraron ante la 
movilización que lograron los estudiantes de las dos universidades 
&nbsp;privadas que tienen su sede en el municipio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Yo, 
la verdad, nunca había hecho eso de trancar las calles, nunca había hecho una <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">guarimba</I>…Y es que yo no me gradúe de <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">guarimbera</I>. Toda la vida he sido 
educadora y violenta, la verdad, es que no soy…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Marlene 
es una de vecinas que salió a protestar a las calles del municipio Palavecino 
ese día. Su historia bien puede ser la de cualquiera de las 15 urbanizaciones 
que desde entonces, y por una semana, soportaron el asedio de grupos armados que 
llegaban al inicio de la noche o al filo de la madrugada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
barricadas internas, los cierres de vías entre urbanizaciones y la quema de 
cauchos, trastocaron la cotidianidad de casi 200.000 habitantes del municipio, 
en su mayoría, parte de una población flotante que todos los días debe 
trasladarse entre Cabudare y Barquisimeto. Pero el asombro de tanta energía para 
protestar contra el gobierno del Presidente Nicolás Maduro, dio paso al terror 
que vivieron los habitantes de las urbanizaciones, cuando comenzaron las 
incursiones de la Guardia Nacional y sus aliados, los grupos armados que se 
desplazan en motocicletas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
la urbanización &nbsp;Los Samanes 
–conformada por viviendas unifamiliares y muy cerca de la avenida Ribereña- 
&nbsp;sus habitantes debieron organizarse en turnos para detectar el momento 
preciso en el que llegarían los motorizados y la Guardia. “Tengo cuatro días sin 
dormir. En la noche armamos barricadas con colchones y colocamos pipotes en la 
entrada, de tal forma que sonaran si alguien intenta entrar a nuestras casas”, 
dijo un vecino que prefirió no dar su nombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dos 
días después de esta declaración, los diarios regionales reseñaban la incursión 
más intensa en Los Samanes. Esa madrugada del 24 de febrero, dicen los reportes, 
los atacantes incendiaron el portón de acceso a la urbanización. Desde una 
tanqueta de la Guardia Nacional cantaban el himno chavista –antes, de los 
batallones blindados- “Patria, patria, patria querida…”. Mientras, los 
motorizados de los grupos de choque disparaban contra las viviendas desde la 
reja perimetral que delimita la urbanización.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Esa 
noche llegué a tener 30 llamadas en mi celular de gente que pedía ayuda desde 
las urbanizaciones para enfrentar a los motorizados que los asediaban- comentó 
el alcalde del municipio, José Barreras, en una reunión sostenida con un grupo 
de vecinos.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Terror en dos ruedas</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Los 
colectivos se han ganado con toda propiedad el puesto como azotes de la 
vecindad. Habitantes de Tierra del Sol –otro urbanismo integrado por tres etapas 
de viviendas unifamiliares- colgaron en la red un video denominado "Colectivo 
Armado entra a Tierra de sol 2". El video fue grabado de las cámaras de 
seguridad de la urbanización, “luego un vecino &nbsp;lo grabó de su celular para 
poder llevarlo a las redes sociales colocando la narración”, según explica Zulay 
Lopez, una lugareña. La trama del video es simple pero aterradora: el 21 de 
febrero los vecinos de Tierra del Sol se manifestaron. Al concluir la 
concentración, ya en horas de la noche, motorizados armados llegaron al lugar. 
Dispararon contra la garita de vigilancia y las viviendas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese 
mismo día, pero un poco más temprano, en la cercana Valle Hondo, un escuadrón 
antimotines de la Guardia Nacional irrumpió en algunos hogares de la quinta 
etapa. Resulta que algunos estudiantes que protestaban en las cercanías de Valle 
Hondo y otras dos urbanizaciones, Hondo, La Hacienda y Altamira, fueron 
perseguidos y acorralados dentro de las calles de los tres complejos 
habitacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 
día siguiente, desde las cinco de la madrugada, los vecinos que viven en las 
adyacencias cerraron el &nbsp;distribuidor Valle Hondo, acceso que comunica a 
Barquisimeto con Cabudare. Cauchos, palos y toda clase de desechos se juntaron 
para construir las barricadas. Durante el día, unos 20 agentes contra disturbios 
de la Guardia Nacional se encargaron de despejar la vía una y otra vez, mientras 
contenían a los protestantes con perdigones y gases. El saldo fue de cinco 
heridos con perdigones, además de numerosos vecinos con síntomas de asfixia. 
Pero en horas de la noche, los grupos de motorizados rondaron por casi todas las 
urbanizaciones de Palavecino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">- 
Yo prefiero denominar como bandas paramilitares a quienes actuaron contra las 
comunidades. Estas bandas son muy agresivas, tienen entrenamiento militar, van 
vestidos de militares o encapuchados, se desplazan en motos o camionetas&nbsp;y 
portan armas modernas, como pistolas 9 mm- explica el sociólogo Nelson Freitez, 
docente y coordinador de la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la Universidad 
Centro-Occidental Lisandro Alvarado (UCLA).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
historia de violencia grupal se repite con ligeros matices en las urbanizaciones 
del municipio, donde los motorizados incursionan en grupo de hasta 60 personas 
en noche o en la madrugada. Entre las zonas afectadas destacan El Palmar, 
Atapaima, Almariera, Tierra del Sol, Villa Park y Villa Granada. “Dijeron que 
vendrían por nosotros y lo cumplieron”, comentan dos jóvenes en Almariera, 
urbanización integrada por lotes de edificios de cuatro pisos y unas 500 
viviendas. En sus casas sufrieron las cargas de perdigones y la invasión del 
humo. A las cinco de la mañana del sábado los motorizados acudieron a su labor 
de intimidación por las dos únicas calles que no están cerradas con portones. 
Luego, Almariera resistió días de cierre y amenazas de los grupos 
armados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">- 
Los “valientes muchachos”- &nbsp;como los llama María Dolores Pereira, vecina 
que tiene más de 20 años en Almariera- &nbsp;que se enfrentaron a estas 
arremetidas fueron dejando la lucha &nbsp;al pasar los días y los vecinos salían 
más bien a curiosear. Fue a estos vecinos a quienes asaltaron los grupos 
paramilitares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Marlene 
Hernández vive en El Trigal, muy cerca de Almariera. Ella es profesora jubilada 
y activa organizadora en su comunidad. Cuenta que vio que los jóvenes 
organizaron la protesta en la calle y que entonces ella, junto a otros vecinos, 
decidió unirse a sus reclamos. Era una protesta pacífica hasta que se enteraron 
de que en el oeste de Barquisimeto a un familiar le habían incendiado su carro 
dentro del edificio donde vivía. “Nos pusimos alerta y fortalecimos las 
barricadas. Ya antes habían venido los uniformados y en una ocasión estuvieron 
frente a nuestras casas durante una hora con la sirena 
encendida”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una 
de las noches, cuando ya la manifestación de los lugareños había finalizado, el 
grito de su hija cimbró a la comunidad: “Ahí vienen los 
colectivos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">- 
Esa noche fue impresionante. Motorizados encapuchados con franelas rojas y armas 
hicieron &nbsp;rondas por las calles de la urbanización. Los vecinos apagamos 
las luces de nuestras viviendas y nos comunicamos mediante silbatos. Al día 
siguiente volvieron y agarraron botellas de una licorería y se dedicaron&nbsp;a 
lanzar botellazos y sabotear un cumpleaños en una casa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nelson 
Freitez, por su parte, se esfuerza en hacer definiciones sobre la violencia que 
ha presenciado todos estos días en la otrora apacible zona. “Es cierto que hubo 
excesos en algunas barricadas, pero si eso es violencia, ¿cómo podemos calificar 
cuando un militar dispara con una 9 mm a un estudiante, o cuando tienes 
situaciones como la de Valle Hondo, donde dispararon bombas contras las 
viviendas, hubo tanquetas, &nbsp;helicópteros y más de 100 efectivos 
disparándole a las viviendas?”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
todas estas angustias se suma en Cabudare la creciente sospecha fratricida. En 
Las Mercedes, una de las urbanizaciones de la zona, una tanqueta logró entrar 
porque un vecino les abrió el paso. En Tierra del Sol, las mujeres de la 
insurgencia comentan con tristeza que sus vecinas de toda la vida les tomaron 
fotografías para difundirlas por Twitter, señalando con nombres y apellidos 
quiénes eran las supuestas jefas de las protestas. “Tenemos los mensajes y allí 
nos señalan y les informan a los motorizados quiénes somos y les dicen que venga 
por nosotras. Es muy triste”, dice Zulay.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por 
su parte, Marlene Hernández, la educadora que no se graduó de <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">guarimbera</I>, señaló que un amigo que 
trabaja con las autoridades policiales le comentó que una denominada Operación 
Sapo se había activado. Dijo saber que una vecina la fotografió y le hizo llegar 
la foto a los colectivos motorizados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Fuimos 
a hablar con ella pero por supuesto lo negó. Me tomó foto al lado de los 
muchachos y la pasó a las autoridades para que supieran quién estaba al frente 
de las <I style="mso-bidi-font-style: normal">guarimbas</I>…De esta violencia 
&nbsp;creo que hemos aprendido que no ganamos nada con quemar e incendiar las 
calles. Eso sí, lo aprendimos rápido- comenta, mientras se prepara para asistir 
a una cadena humana por la paz.</p>

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			</item>
		<item>
		<title>La Fiscalía General de la República en campaña contra el tráfico de fauna silvestre en aeropuertos nacionales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MAOLIS CASTRO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Aug 2013 10:53:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Animales]]></category>
		<category><![CDATA[Fauna]]></category>
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		<category><![CDATA[Lara]]></category>
		<category><![CDATA[Ministerio]]></category>
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					<description><![CDATA[AMPLIACIÓN: Los traficantes salvajes del cardenalito

El Ministerio Público promete investigar los movimientos de las mafias que comercian con especies del país.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Abigail 
Rodríguez, director de Defensa Integral del Ambiente y Delito Ambiental del 
Ministerio Público, anunció hace una semana en una reunión con representantes de 
distintos cuerpos de seguridad del Estado, en el salón Venezuela del Aeropuerto 
Internacional Simón Bolívar, que quiere evitar la extracción de la fauna 
silvestre mediante una campaña. Una de las especies en las cuales harán énfasis 
es el cardenalito (Carduelis ucullata, según su nombre científico), pues es una 
de las más buscadas por mafias. “Se colocarán afiches, pendones, dípticos y un 
listado con las especies de la fauna silvestre en peligro de extinción, los 
cuales deberán estar exhibidos en lugares de uso público, con la finalidad de 
que los usuarios conozcan sobre el tema”, informó una nota de prensa de la 
Fiscalía General de la República.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
la campaña participan el Ministerio del Ambiente; el Servicio Nacional de 
Administración Tributaria; la Guardia Nacional; el Cuerpo de Investigaciones 
Científicas, Penales y Criminalísticas; el Servicio Bolivariano de Inteligencia 
Nacional; autoridades de Maiquetía y la Fiscalía General de la República. 
Evalúan extenderla a los puertos y los puntos de control vial en un esfuerzo por 
desmantelar las mafias que comercian con fauna silvestre. 
&nbsp;&nbsp;</p>


<p class="wp-block-paragraph">Está 
previsto profundizar en la revisión de los equipajes en los aeropuertos del 
país. Uno de los casos más curiosos ocurrió el 17 de octubre de 2012. Ramón 
García Molina –ciudadano español– cargó en un bolso con 85 aves (cardenalitos, 
colibríes, turpiales, pericos, entre otros). Burló los controles de seguridad en 
Maiquetía, voló hasta el Aeropuerto Internacional Barajas, en 
Madrid,&nbsp;<A 
href="http://armando.info/sitio/index.php?id=17&amp;tx_ttnews%5Btt_news%5D=50&amp;cHash=de2352bf1ace11ba2ceca50a0cc4373d">y 
allí abandonó el equipaje al sentirse descubierto</A>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
fiscal general de la República de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, escribió en un 
artículo de opinión, publicado el pasado domingo en el diario Correo del 
Orinoco, sobre la frecuencia con que ocurren episodios de comercio de fauna 
silvestre. Refirió que en dos allanamientos, practicados el 14 y 15 de julio, en 
Cabudare y Barquisimeto, estado Lara, se rescataron 109 especies que iban a 
venderse en el exterior, entre ellas venados, loros, monos, báquiros, babas, 
guacamayas y reptiles.&nbsp;En ninguno de los procedimientos se rescataron 
cardenalitos, según la Fiscalía 23 de Ambiente del 
estado.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
traficantes de cardenalitos son especializados. “Raras veces son atrapados. La 
última captura en Lara fue la de un brasileño con las aves en carretera, luego 
no se han practicado otras en el estado desde entonces”, explicó una fuente de 
la Fiscalía 23.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Quinta Crespo</h2>


<p class="wp-block-paragraph">La 
venta de aves, especialmente silvestres y exóticas, es uno de los negocios en el 
mercado de Quinta Crespo, localizado al oeste de Caracas. Aunque no está 
exhibido, el cardenalito es una de las especies que se vende en el 
sitio.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si 
lo pides con anticipación, te lo traen”, dice un comerciante de Quinta Crespo de 
frutas (ubicado cerca de uno de los antiguos puestos de ventas de aves), al 
preguntarle sobre las posibilidades de conseguir la 
especie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
comercio de avifauna es casi una tradición en el mercado. Pese a los operativos 
de Guardería Ambiental en el lugar, los comerciantes no solían intimidarse con 
facilidad. Pero el Ministerio Público prohibió el 20 de julio el comercio de 
aves en el mercado. También fue sancionada Maritza Margarita Mora con ocho meses 
de trabajo comunitario por vender 14 aves silvestres. 
&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><A 
name=_gjdgxs></A><A href="https://armando.info/Reportajes/Details/90">Lea: 
Los traficantes salvajes del cardenalito</A></p>

<div style="display:flex; gap:10px;justify-content:center" class="wps-pgfw-pdf-generate-icon__wrapper-frontend">
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		</div>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>Los traficantes salvajes del cardenalito</title>
		<link>https://armando.info/los-traficantes-salvajes-del-cardenalito/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=los-traficantes-salvajes-del-cardenalito</link>
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		<dc:creator><![CDATA[MAOLIS CASTRO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Jun 2013 10:44:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Animales]]></category>
		<category><![CDATA[Fauna]]></category>
		<category><![CDATA[Fiscalía]]></category>
		<category><![CDATA[Lara]]></category>
		<category><![CDATA[Ministerio]]></category>
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					<description><![CDATA[Hasta 30 veces se revaloriza el precio de un ejemplar de Carduelis cucullata desde los montes del estado Lara hasta los mercados globales de criadores y coleccionistas. Tal vez solo queden 400 silvestres, todos en Venezuela. Y mientras menos hay, más raros, caros y codiciados se vuelven. Conoce la lógica cruel del circuito que comercia ilegalmente –bajo amparo de la desidia y complicidad oficiales- con esta especie de ave, rumbo a la extinción.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">AMPLIACIÓN: 
<A href="https://armando.info/Reportajes/Details/92">La 
Fiscalía General de la República en campaña contra el tráfico de fauna silvestre 
en aeropuertos nacionales</A> 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ramón 
García Molina había convertido su bolso negro en una jaula provisional el 17 de 
octubre de 2012. El interior de su morral parecía la maqueta de un edificio: 
había 85 celdas hechas de madera. Cada una tenía perforaciones para la entrada 
de aire, y contenía trozos de vegetales. Todo estaba preparado para cruzar, a 
las 8:50 pm, el océano Atlántico en el vuelo UX071 de Air Europa, de Caracas a 
Madrid.</p>



<p class="wp-block-paragraph">García 
Molina, identificado con el pasaporte español número AA0347402, burló los 
escáneres y las revisiones de las autoridades venezolanas hasta que llegó al 
Aeropuerto Internacional de Barajas, que sirve a la capital española. Allí se 
sintió descubierto y abandonó la carga. De las 85 aves –colibríes, turpiales, 
periquitos, canarios de tejado, cardenales y cardenalitos– que sacó de Maiquetía 
como contrabando exótico, solo 45 resistieron las ocho horas del vuelo. Las 
otras 40 llegaron muertas, según actas levantadas luego del hallazgo del alijo 
animal.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Las 
45 aves sobrevivientes fueron repatriadas a Venezuela, pero el Ministerio del 
Ambiente solo reportó a la prensa el rescate de 22, que fueron reanimadas e 
hidratadas por Protección Civil (PC) del estado Vargas (litoral central de 
Venezuela, donde se ubica Maiquetía) enviadas al Parque del Este “Francisco de 
Miranda” de Caracas. El destino de las 23 restantes es una 
incógnita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
PC de Vargas, el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (Insai), la 
Guardería Ambiental y el Ministerio del Ambiente manejan la versión de las 
actas, que narran la fuga de García Molina y repatriación de 45 aves. Sin 
embargo, las fuentes en esos entes indican que solo están autorizadas para 
informar sobre el rescate de 22 ejemplares. Algunas llegan a admitir que la 
historia completa se ocultó “para proteger la imagen 
institucional”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yonatthan 
Torres, jefe de la Dirección Estadal Ambiental del Distrito Capital y estado 
Vargas, quien participó en la repatriación, afirma ante las periodistas no tener 
mayores detalles sobre el caso: “Si mal no recuerdo, en él estaban involucradas 
cuatro personas. Se detectó gracias al Seniat (<I 
style="mso-bidi-font-style: normal">N. de R.: siglas del Servicio Nacional 
Integrado de Administración Aduanera y Tributaria</I>) y al Ministerio del 
Ambiente”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
cardenalitos –<I style="mso-bidi-font-style: normal">Carduelis cucullata</I>, 
según su nombre científico–, eran los diamantes del lote incautado en Barajas. 
El ave, en peligro crítico de extinción, puede venderse hasta por 1.500 dólares 
fuera de Venezuela, país donde se concentra la población 
silvestre.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
tráfico del cardenalito es una travesía que pasa por muchos aeropuertos 
internacionales. De apenas 10 centímetros de longitud y unos 12 gramos de peso, 
obsesiona a coleccionistas de todo el mundo por su intenso color rojo vivo, 
cabeza y parte de las alas negras, su canto melodioso y la capacidad de 
transmitir su tonalidad carmesí al cruzarse con el 
canario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
Israel capturaron en 2011 a un hombre, procedente de Bélgica, con ocho 
cardenalitos metidos en recipientes plásticos y escondidos en su ropa. El caso 
se reseñó en el periódico israelí <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Haaretz</I> como una historia colorida que 
ilustra el contrabando que cada año se detecta en el aeropuerto Ben Gurión de 
Tel Aviv.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
son hechos aislados, sin embargo. El tráfico de fauna silvestre ocupa el tercer 
lugar entre los negocios ilícitos mundiales, luego del comercio de drogas y de 
armamento, según la Organización de las Naciones Unidas 
(ONU).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aún 
en medio de esa multimillonaria industria global, las mafias que negocian con 
cardenalitos se distinguen. Se especializan en conseguir ejemplares de esa 
especie y llevarlos, en su mayoría, a los mercados europeos o norteamericanos. 
Son redes de comercio ilegal que empiezan principalmente en los poblados del 
estado Lara (al centrooccidente de Venezuela), atraviesan carreteras nacionales 
y trasfronterizas, puertos y aeropuertos, y concluyen en localidades como Madrid 
en España, Fasano en Italia, Buenos Aires en Argentina, Berlín en Alemania o el 
estado de Texas en Estados Unidos, donde suele estar la mayor demanda, según 
expertos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
biólogo José Vásquez, investigador del Ministerio del Ambiente, indica que el 
macho del cardenalito es el más buscado por las mafias: “Aunque ahora también 
crece la demanda de la hembra”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Por 
qué los machos son los objetos del deseo coleccionista? Porque cuando el 
cardenalito macho se cruza con una hembra canario, se transmite el color rojo a 
la primera descendencia; pero la tonalidad de las crías se pierde luego de la 
segunda generación. “Eso provoca que muchos criadores ahora quieran comprar una 
pareja de <I style="mso-bidi-font-style: normal">Carduelis cucullata</I> para 
obtener ejemplares puros”, explica.</p>


<h2 class="wp-block-heading">La cámara de comercio del cardenalito</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El 
ave es autóctona de Venezuela. Habita sobre todo en Lara, mientras el resto se 
distribuye en Falcón, Miranda, Mérida, Miranda, Barinas, Zulia y el llamado 
Territorio Esequibo (zona en reclamación por Venezuela, bajo control de Guyana). 
Se calcula que su población en condiciones silvestres suma entre 400 y 4.000 
ejemplares, y que su distribución original se redujo en 80 por ciento a lo largo 
de un siglo (antiguamente se encontraba también en zonas de Trinidad y Tobago, 
Puerto Rico y Colombia). Por eso no es común verlos ni siquiera en el territorio 
nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
especie está incluida desde 1952 en la Lista Roja de la Unión Internacional para 
la Conservación de la Naturaleza; en el apéndice I de la Convención sobre el 
Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora (Cites, según sus 
siglas en inglés), cuyo apartado reúne animales en peligro de extinción que solo 
pueden ser negociadas en circunstancias excepcionales. También está en la Ley de 
Especies en Peligro de Extinción de Estados Unidos, promulgada en 1973 por el 
congreso de ese país para resguardar a la fauna de depredaciones sistemáticas 
inspiradas por el comercio.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="550" height="440" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/23062013-1.png" alt="" class="wp-image-49487"/><figcaption>Infografía: El Nacional</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Además, 
la venta y exportación del cardenalito en Venezuela se prohibió en 1973. La 
especie está protegida por la resolución número 436, emitida el 7 de diciembre 
de 1982 del Ministerio del Ambiente, y por el decreto número 6.176 de 2006 de la 
Gobernación de Lara. Su veda indefinida se establece, además, en el decreto 
número 1.485 del 11 de septiembre de 1996 de la Presidencia de la 
República.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin 
embargo, el marco legal no ha impedido la cacería indiscriminada. La carretera 
Lara-Zulia y los alrededores de los cerros Saroche, Terepaima -ambos, en teoría 
protegidos bajo la figura del Parque Nacional- son sitios populares entre 
compradores de cardenalitos, que merodean entre mayo y septiembre (temporada de 
reproducción) para adquirir ejemplares de manera clandestina. Allí, sobre el 
terreno, se transa cada ejemplar en torno a los 1.000 a 1.500 bolívares: 30 
veces menos que en el mercado global. “Mi hermano consigue los cardenalitos. El 
rojo con cabecita negra es el que sale por aquí. Llámeme, se los conseguimos”, 
dice una mujer que atiende un puesto de artesanía en el kilómetro 47 de la 
vía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
artesana, al igual que otros en la carretera, hace las veces de intermediaria 
entre los <I style="mso-bidi-font-style: normal">pajareros</I> (dedicados a la 
captura, cría y venta de aves) y los compradores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son 
los llamados <I style="mso-bidi-font-style: normal">pajareros</I> quienes mejor 
conocen al cardenalito. Por eso saben que si los pájaros son capturados ya 
adultos tienen pocas probabilidades de adaptarse al cautiverio e, inclusive, de 
sobrevivir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
organismo del cardenalito es frágil. No hay nadie que refute el hecho de que su 
tráfico contribuye a la disminución de sus poblaciones silvestres en el país. 
Franklin Rojas, presidente de la ONG ambientalista Provita, no tiene duda en 
afirmar que “el cardenalito es el ave más amenazada de 
Venezuela”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
proceso de contrabando somete al cardenalito a condiciones extenuantes. Desde la 
captura –un proceso traumático que incluye la quema de su hábitat para 
descubrirlo y retenciones con mallas tipo <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">neblina</I> y pegamentos en ramas de 
árboles–, pasando por su traslado por distintas vías y, finalmente, el 
cautiverio, el rumbo franco que sigue es el de la extinción. Edilberto Ferrer, 
ecólogo y exmiembro del desaparecido Frente de Defensa del Cardenalito (FDC), 
asegura que la mayoría de las aves traficadas mueren en el viaje: “El 
contrabando del cardenalito tiene casi un siglo, pero ahora es más preocupante 
porque está casi extinguido. Los traficantes someten al ave a condiciones 
extenuantes, que no resiste”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
estado Lara es el reservorio más importante del cardenalito. En homenaje a estas 
características aves, verdaderos emblemas larenses, con su nombre fueron 
bautizados hoteles, grupos cívicos y hasta la franquicia de béisbol profesional 
de la región. Mientras el orgullo local por la especie prosperaba en lo 
simbólico y lo legislativo, sin embargo, en el campo de lo tangible las cosas 
iban de mal en peor. En el hábitat natural del cardenalito, que por supuesto es 
también su zona de captura y comercio más intenso, un área que muerde territorio 
a los municipios Torres, Jiménez e Iribarren, no hay que esforzarse mucho para 
rastrear referencias acerca de algunos proveedores importantes: por ejemplo, 
Daniel<I style="mso-bidi-font-style: normal">, el de la bodega</I>, en la 
carretera Lara-Zulia, la familia Rivero, o <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">El Ucraniano</I>, en Tintorero (municipio 
Jiménez, el conocido pueblo de artesanías a orillas de la carretera a 
Carora).</p>



<p class="wp-block-paragraph">A.A., 
apodado <I style="mso-bidi-font-style: normal">El Musiú</I> en toda la franja de 
la carretera Lara-Zulia, es mencionado con frecuencia por su habilidad para 
cazar aves. Él y su familia viven del comercio de especies silvestres. A sus 76 
años, su mayor ingreso lo constituyen los loros carasucia (<I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Aratinga pertinax</I>), porque son trofeos 
que abundan y son fáciles de cobrar. Vende la pareja por 250 pero, si tiene 
muchas cervezas encima –como suele ocurrir los fines de semana-, remata la dupla 
por 150 bolívares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Comercia, 
igualmente, con turpiales (<I style="mso-bidi-font-style: normal">Icterus 
icterus</I>) y cardenales del tipo coreano (<I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Cardinalis phoeniceus</I>) y mosquero (<I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Pyrocephalus rubinus</I>). Estos se asemejan 
al codiciado Carduellis cucullata, pero sus poblaciones todavía pululan en Lara. 
A.A. intenta engañar al que no conoce y los ofrece como el gran hallazgo; apenas 
se dé cuenta de que el comprador sabe que estas aves son más comunes, será 
cuando empiece a bajar los precios durante el regateo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
entre toda esa oferta, el genuino cardenalito es el artículo<I 
style="mso-bidi-font-style: normal"> premium</I>. Los pocos que lo consiguen 
dicen que hay que soltar "mucha plata" para adquirirlos, una expresión cuyo 
rango comprende, según el testimoniante, de 700 a 6.000 
bolívares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A.M. 
-se indican solo las siglas del nombre, por petición de la fuente- trabaja en el 
Ministerio del Ambiente y conoce sobre el comercio de esta especie: “El precio 
sube o baja de acuerdo con muchos factores. En las ciudades son más costosos, 
pero paradójicamente allí es donde tienen al verdadero cardenalito. Aunque en 
las carreteras nacionales pueden venderte con facilidad hasta un mono capuchino 
(<I style="mso-bidi-font-style: normal">Cebus apella</I>) y muchos juran 
conseguirte el cardenalito, son pocos los que pueden hacerlo. A lo sumo, solo 
alcanzan a ponerte en contacto con <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">pajareros</I>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
algunos poblados de Lara se consiguen los dichos pajareros. C.P. es uno de 
ellos. Se cuenta entre los más renombrados en la zona y de los que tiene mayor 
clientela. Dice que en su casa, localizada en Quíbor (Municipio Jiménez, estado 
Lara), mantiene en cautiverio varios ejemplares. También se encarga de conseguir 
otros de procedencia silvestre. “La pareja de cardenalitos está en 1.200 
bolívares; uno solo lo consigo en unos 1.000. Las alondras salen más económicas, 
así como los canarios”, dice.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/23062013-2.jpg" alt="" class="wp-image-49488"/><figcaption>Los pajareros también cazan a los llamados "cardenalito mosquero" y el "cardenalito coreano" en busca del auténtico Carduelis cucullata. Los guardan en recipientes cubiertos con sábanas y con orificios para la entrada del aire. Aún así, pocos sobreviven hasta la venta.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
revela mayores detalles sobre la red en aeropuertos y aduanas porque el suyo es 
el oficio primario: sacar a los pájaros de su nido, a los pocos días de nacidos. 
El negocio ilegal se nutre, principalmente, de estos <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">pajareros</I>, que suministran aves a sus 
clientes fijos de Caracas, Valencia (estado Carabobo) y Maracay (estado Aragua). 
Son personas que encargan ejemplares antes de emprender nuevas rutas 
comerciales. Un caso recordado en Lara es el de un médico brasileño capturado en 
la carretera Lara-Trujillo cuando viajaba con 38 cardenalitos en la parte 
inferior del asiento de copiloto de su automóvil. Los militares que actuaron en 
la incautación presumen que el destino final del contrabandista era Brasil. “La 
mayoría de los ejemplares murieron, solo se salvaron cinco”, afirman en la 
Fiscalía 23 de Ambiente de la entidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">(Sobre 
la fecha de detención del médico brasileño no se obtuvieron mayores precisiones. 
En la Fiscalía 23 de Ambiente afirman que ocurrió en 2011, mientras militares 
que estuvieron en el decomiso y personal en el parque zoológico Bararida de 
Barquisimeto, estado Lara, donde llegaron ejemplares, indican que sucedió en 
2010).</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
siempre es detectado el traslado de cardenalitos en las carreteras nacionales. 
Una pareja de guajiros logró viajar en 2011 durante cinco horas con 50 
cardenalitos en sus bolsos de viaje. Solo sus actitudes sospechosas lograron 
delatarlos en el terminal de autobuses La Bandera, en Caracas. Cuando fueron 
detenidos, ya una veintena de las aves había muerto por 
asfixia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
especies que logran ser trasladadas vía terrestre a las ciudades del país tienen 
distintos destinos. En un local de Quinta Crespo, en pleno centro de la capital 
de Venezuela, por ejemplo, aseguran conseguir el ave con la condición de que 
sean más de tres cardenalitos y se conceda un plazo de dos a tres semanas. 
Otros, simplemente, preparan a los ejemplares para vuelos más 
largos.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Alzan vuelo al exterior</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Desde 
su rústica estación en Lara, C.P. se confiesa consciente de los riesgos que 
implica sacar fauna silvestre al exterior. “Está difícil ahorita conseguirlos 
porque la Guardia Nacional te los puede quitar. Si te lo llevas a Europa, es 
peor que estar con drogas. Uno puede ir hasta preso”, 
añade.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
compañías aéreas prohíben el traslado de animales sin permisos. En la página de 
la aerolínea venezolana Conviasa son claros con las normas: “Todo pasajero que 
tenga como parte de su equipaje animales vivos deberá presentar el respectivo 
certificado zoosanitario de exportación otorgado por el Ministerio de 
Agricultura y Tierra a través de la Oficina de Sanidad Animal y Vegetal. Queda 
terminantemente prohibida la salida del país, de especies consideradas como 
fauna silvestre, tales como loros, guacamayas, pericos, monos; pájaros 
ornamentales y autóctonos como los cardenalitos y los 
turpiales”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Carlos 
David Ribero, encargado de emitir los certificados de caza y exportación de 
fauna en el Ministerio del Ambiente, asegura que no está permitida la salida de 
individuos de cardenalito: “Solo en casos de estudios científicos, pudiera 
permitirse que sea sacada esta especie de Venezuela”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro 
está que las normativas no intimidan a los traficantes. M.C.V. es un 
contrabandista de cardenalitos que ha dedicado al menos 20 años, de los <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">cincuentipico</I> de vida que lleva a 
cuestas, a la evasión de los controles de los aeropuertos de Venezuela, España, 
Italia y otros países europeos. En su apartamento, localizado en el oeste de 
Caracas, recibe por encargo a las especies procedentes de Lara o Falcón. Cuando 
se le consulta sobre las probabilidades de ser descubierto, sonríe y se ufana de 
que, en lo que respecta a Venezuela, “nadie está pendiente, yo tengo tiempo en 
esto”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
todas maneras, mantiene una regla de oro: nunca viaja con más de ocho aves, para 
no levantar sospechas de las autoridades. Si bien esa precaución le ha 
retribuido con creces, tal vez resulte innecesaria. Como ya se vio, hasta 85 
ejemplares en un mismo embarque consiguieron superar los controles en Maiquetía 
para cruzar el océano hasta Madrid.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los 
contactos en los aeropuertos cobran millonadas. Es mejor viajar con pocos, pues 
así no son detectados por los rayos X. Los huesos de los cardenalitos son huecos 
y eso los hace difíciles de visibilizar por ese tipo de tecnología. Solo es 
posible que te descubran si llevas diez o más, pues son más notorios los 
esqueletitos. Mis amigos, que también hacen esto, los meten dentro de bolsas de 
las tiendas de Duty Free. Yo prefiero llevarlos dentro de cajas forradas con 
papel de regalo y algunos agujeritos para que les entre aire mientras volamos al 
exterior. Claro, esa caja la meto en un equipaje de mano cuando pasamos por 
algunos controles”, asegura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">M.C.V. 
acierta. No siempre las figuras reflejadas en los escáneres del aeropuerto 
venezolano son exactas, o siquiera aparecen. Odalys Caldera, comisaria del 
Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) y 
experta en tecnología de seguridad, señala que los controles en Maiquetía están 
diseñados apenas para detectar metales. Las armas de fuego son sus presas 
principales: “Fácilmente podrían pasar aves pequeñas sin 
novedad”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin 
duda, los traficantes se hacen expertos. M.C.V. revela otra técnica aprendida 
durante sus aventuras: en el aeropuerto esquiva los rayos del sol para evitar 
que, por sus efectos, los pájaros empiecen a cantar y él resulte descubierto. 
También evita sedarlos. En cambio, los prepara con un mes de anticipación para 
el largo viaje: “Me los traen de Lara. Comienzo a alimentarlos menos, a base de 
brócoli y manzanas. De esa forma, sus organismos se van adaptando a comer menos 
y al largo vuelo”.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Negocios pingües, condenas suaves</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Por 
supuesto, M.C.V. no es más que un peldaño en la pirámide de comercio ilegal del 
cardenalito. Afirma que conoce a personas fuera del país que se dedican a la 
venta de la especie. Aunque se rehúsa a facilitar nombres, en su grupo en 
Facebook –donde suele captar nuevos clientes– se pueden ver aficionados a las 
aves que lo siguen desde España, Italia y Portugal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno 
de sus seguidores del grupo en la red social es A.C., habitante de Vila do 
Conde, en Portugal, que se ha dedicado desde hace algunos años a la 
reproducción, cría y comercio de la especie. El hombre también promociona al 
cardenalito a través de redes sociales y anuncios en Internet: “Tengo 
cardenalitos de Venezuela en venta: clásicos, diluidos, doblemente diluidos…”, 
escribió en mayo en el grupo de Facebook llamado <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Mercadillo de Aves y 
Accesorios</I>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 
consultarle, por correo electrónico, sobre los cardenalitos, responde que el 
precio de cada ejemplar es 75 euros. Asegura que nacieron en 2013 y son 
productos de las crías que tiene en Portugal. El costo baja porque no serían 
cardenalitos “puros”, cuya tenencia y venta es legal en ese 
país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo 
mismo sucede con J.F., residente de Andalucía, en España, y amigo de A.C. Él 
ofrece sus cardenalitos en la red social. Indica a los interesados que dispone 
de 40 crías anilladas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
península ibérica es uno de los puntos calientes de recepción del contrabando de 
cardenalitos. Y eso que en España, por ejemplo, la venta de fauna silvestre está 
prohibida. Es uno de los 177 países suscritos a Cites, pero el Ministerio de 
Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente –encargado de regular la lista y 
catálogo español de especies exóticas invasoras– explica que solamente se impide 
la comercialización de los ejemplares cuando su procedencia sea silvestre. La 
venta de crías reproducidas en cautiverio está permitida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan 
Carlos Fernández-Ordóñez, quien se dice miembro del Grupo de Aves Exóticas de la 
Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), y vive en San Carlos (capital 
del estado Cojedes) dirige un proyecto de anillado de pájaros llamado <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Ara macao </I>(nombre científico de la 
guacamaya bandera). Desde la ciudad llanera asegura que el cardenalito se cría 
en España y otros países europeos, de forma legal y muy a menudo. “Es raro que 
lleguen ejemplares ilegales capturados en libertad en Venezuela. Cuando vivía en 
España, en Barcelona, unos de mis vecinos llegó a tener, legalmente, unas 100 
parejas reproductoras de cardenalitos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
biólogo Vásquez, en contraste, indica que todo cardenalito en el exterior es de 
procedencia ilegal: “Es un ave endémica de Venezuela, solamente se ha encontrado 
hace poco una población en Guayana Esequiba (N. de R.: territorio bajo control 
de Guyana, pero reclamado por Venezuela). Cada nación es soberana, pero se debe 
estar atento con la procedencia de aquellos ejemplares que nacen en cautiverio 
porque nadie está exento de falsificaciones de 
certificados”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
advertencia no es vana. En Europa, donde las aves que sobreviven a los rigores 
de su transporte furtivo adquieren valor, sobran los incentivos para hacer 
trampa. De hecho, el 27 de mayo de 2010 fue desarticulada una red de traficantes 
de aves. Su especialidad era falsificar desde España certificados de Cites para 
trasladar a las especies a otros países. La mafia tenía tentáculos en Alemania, 
Holanda y otras naciones de Europa. En la operación se incautaron 1.500.000 
euros de las cuentas de los cabecillas de la mafia. Otros traficantes, que 
falsifican certificados, en España, fueron detenidos en 2006 y 2011 en 
España.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
falsificación de documentos que autorizan la exportación de aves no es exclusiva 
de Europa. En el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar señalan que han 
detectado varios certificados falsos de aves, uno de los más recordados se 
emitió hace cuatro años, aproximadamente, para la exportación de un centenar de 
guacamayas que tenían como destino México.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además 
de los vuelos comerciales y privados, peñeros, barcos y automóviles son otros 
vehículos que se utilizan para el tráfico del ave. “Estimamos que 80% de los 
contrabandistas podrían salir por esas vías”, indica 
Torres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el país no hay cifras exactas sobre cacería y tráfico de cardenalitos. En el 
Ministerio Público y, en particular, la Fiscalía 23 de Ambiente del estado Lara, 
tampoco recuerdan casos de condenados a prisión por el comercio ilegal del ave, 
al menos, en los últimos cinco años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno 
de los casos más divulgados por el Ministerio Público fue la captura de Heberto 
Machado, el 4 de octubre de 2011, cuando llevaba un cardenalito en una jaula que 
estaba en su automóvil en el estado Zulia (noroccidente de Venezuela, fronterizo 
con Colombia). El hombre fue imputado por la presunta comisión del delito de 
caza y destrucción en áreas especiales y ecosistemas naturales de ejemplares de 
la fauna silvestre, previsto y sancionado en la Ley Penal del Ambiente. Se le 
impuso una medida de presentación periódica cada 30 días ante la citada 
instancia judicial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo 
mismo sucedió con el médico brasileño detenido en la carretera Lara-Trujillo. 
Admitió el delito y cumplió una pena en libertad. “Es extraño que haya alguien 
encarcelado en Venezuela por tráfico de cardenalitos, ya que si admite el delito 
y no es reincidente se le otorga una sanción en libertad”, explica una fuente de 
la Fiscalía 23 de Ambiente de Lara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
única evidencia de esa requisa son dos cardenalitos hembras, decomisados al 
traficante y ahora bajo custodia del zoológico de Bararida –principal parque de 
la ciudad de Barquisimeto-, y en estudio por personal del Instituto Venezolano 
de Investigaciones Científicas (IVIC).</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
están en exhibición. Lionel Ovalles, veterinario de Bararida, justifica el 
resguardo: la sobrevivencia de esas aves constituye, para él, un verdadero 
milagro; un signo excepcional de que, quizá, todavía se pueda hacer algo para 
revertir el que, por ahora, parece ser el aciago destino del 
cardenalito.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/23062013-3.jpg" alt="" class="wp-image-49489"/><figcaption>Los loros "cara sucia" son los más comercializados en caseríos de Lara.</figcaption></figure>

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