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	<title>Animales - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<title>Animales - Armando.info</title>
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		<title>El hombre tendrá que morder al perro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MATÍAS LONGONI]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Jul 2017 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Animales]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
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		<category><![CDATA[Fauna]]></category>
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					<description><![CDATA[Hasta partidas de caza con helicópteros se han tenido que organizar en Tierra del Fuego para controlar la nueva amenaza que anda en cuatro patas. Pero las jaurías de perros, que ya conquistaron el campo, ahora asedian los centros urbanos del extremo sur de Argentina, desde donde, con frecuencia, se escaparon inicialmente. Mientras ya se reportan ataques contra personas en la ciudad Ushuaia, surgen diversas propuestas para enfrentar el problema.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><b>Segunda 
entrega |&nbsp;</b>En 
la cuadra donde está ubicada la perrera de Río Grande, la ciudad más poblada del 
lado argentino de Tierra del Fuego, contamos por lo menos cuatro perros 
callejeros. Entre ladridos, son ellos los que nos escoltan hasta la entrada del 
lugar, pero por las dudas se quedan afuera: adentro los castrarían y les 
pondrían un chip. Mientras esperamos para entrevistar al jefe de veterinarios 
del gobierno municipal, dos hombres que se ocupan de atender unas pocas y 
apretadas jaulas para encerrar a los canes que han mordido personas reconocen 
que su trabajo es a todas luces insuficiente: si adentro castran cien, afuera 
nacen mil perros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
jefe es el veterinario Luis Ruiz, que nos recibe luego de una intervención 
quirúrgica a una pequeña caniche que ya no podrá tener crías. La perrita sigue 
adormecida por la anestesia y el funcionario se corre el barbijo para reconocer 
que se encuentran “desbordados” y que la aparición de perros salvajes en el fin 
del mundo no tendrá solución hasta tanto no se modifiquen algunas conductas. 
“Hay que trabajar mucho más con los perros –sentencia Ruiz--. Pero hay que 
trabajar mucho más todavía con el ser humano”. A la perrera la gente lleva 
apenas una fracción insignificante de los perros que pululan por las calles de 
la ciudad y que a veces migran hacia el campo. Los que no vuelven a sus hogares 
y se afincan en los bosques son los “asilvestrados”. La falta de controles y 
cuidados adecuados en la ciudad finalmente impacta en todo el 
entorno.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-gestor-del-servicio wp-block-embed-gestor-del-servicio wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Luis Ruiz" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/p0n-xS_AQ_w?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El 
eje del problema ya fue planteado en la primera parte de esta investigación de 
Armando.Info: en el territorio poblado más austral de este planeta, la Isla 
Grande de Tierra del Fuego, compartida entre Argentina y Chile, existe una 
población de entre 600 y 1.000 perros salvajes que han perdido contacto con las 
personas que alguna vez los domesticaron y les enseñaron&nbsp;<i>buenas 
costumbres</i>, al volver a vivir en un medio silvestre. Sin la mano rectora de 
los humanos, esos perros nacen y se reproducen en el ámbito rural, donde 
provocan incalculables daños. Una jauría, en un rato de juerga, es capaz de 
concretar la matanza de hasta un centenar de ovejas, a las que muerden y 
desangran casi jugando. Pero también corre peligro la fauna local, conformada 
por pingüinos, zorros, guanacos y muy diversas aves.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
reciente 29 de junio, la agencia Telam reportó el ataque de una jauría, de entre 
quince a veinte perros, a una mujer en Ushuaia, la ciudad más sureña de Tierra 
del Fuego, de Argentina y del mundo, a orillas del canal de Beagle. La víctima, 
Consuelo Ávalos, no murió gracias a la intervención de unos vecinos que 
consiguieron espantar a los animales, miembros de una patota canina de la que ya 
se tenía noticia y que mantiene asolada una zona que va desde el aeropuerto 
Islas Malvinas de la localidad, hasta los barrios Misión Alta y Misión Baja, que 
dan hacia la costa. Sin embargo, Ávalos presentaba más de 30 heridas, algunas de 
consideración, en todo el cuerpo, hasta en el cuero cabelludo.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>La Organización Mundial de la Salud (OMS) define como razonable una relación de 1 a 10, cinco veces menor a la que se registra en esta isla</p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Hay 
que trabajar mucho con el ser humano”, repite Ruiz. Como todos por aquí, el 
médico conoce el origen del problema pero no la solución. En Río Grande viven 
unas 70 mil personas y la población canina llega a los 36.000 ejemplares. Es 
decir que en promedio hay más de un perro doméstico por cada dos habitantes. Hay 
otras dos ciudades del lado argentino de la isla, Ushuaia y Tohuin, que 
confirman la estadística: en total son 120 mil los humanos contra una población 
canina estimada en 55 mil. Un Bobby por cada Juan y María. La Organización 
Mundial de la Salud (OMS) define como razonable una relación de 1 a 10, cinco 
veces menor a la que se registra en esta isla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
perros no solo son muchos sino que andan bastante descuidados. Lucila 
Apolinaire, presidenta de la Asociación Rural de Tierra del Fuego, nos propone 
hacer “la prueba de la camioneta”. Salimos desde la sede de la entidad, una 
suntuosa casona estilo inglés de casi un siglo de antigüedad y que nació rodeada 
de campo, pero que ahora quedó asentada en medio de barriadas precarias donde se 
instalan los nuevos trabajadores que llegan a Río Grande para formar parte de un 
sector industrial que finalmente solo “ensambla” electrónicos con componentes 
importados de China. El test consiste en amarrar a un perro sobre la cajuela de 
la camioneta y recorrer las calles de la ciudad. Nosotros lo seguimos y podemos 
ver a una gran cantidad de canes que están sueltos, fuera de sus casas, que 
salen al cruce del visitante, le ladran y muestran los dientes. Los contamos de 
a cuatro o cinco por cuadra. Lucen furiosos.</p>


<div class="kb-gallery-wrap-id-_SCEvY8-2G alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_SCEvY8-2G kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-1.png" data-description="El origen de los perros asilvestrados es la gran cantidad de perros sueltos en las ciudades del lado argentino.  Fotografía: Santiago Suárez." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img fetchpriority="high" decoding="async" width="567" height="378" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-1.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-1.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-1.png" data-id="50973" class="wp-image-50973 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">El origen de los perros asilvestrados es la gran cantidad de perros sueltos en las ciudades del lado argentino.  Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-2.png" data-description="Una calle de Punta Arenas. El problema de los perros “vagos” se repite del lado chileno. Fotografía: Santiago Suárez." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img decoding="async" width="567" height="318" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-2.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-2.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-2.png" data-id="50974" class="wp-image-50974 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Una calle de Punta Arenas. El problema de los perros “vagos” se repite del lado chileno. Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-3.png" data-description="Luis Ruiz, a cargo del programa veterinario en Rio Grande, admite que están desbordados. 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Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-4.png" data-description="Lucila Apolinaire, presidenta de la Asociación Rural del lado argentino de Tierra del Fuego. Fotografía: Santiago Suárez." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="318" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-4.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-4.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-4.png" data-id="50976" class="wp-image-50976 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Lucila Apolinaire, presidenta de la Asociación Rural del lado argentino de Tierra del Fuego. Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-5.png" data-description="En Tierra del Fuego hay una población de casi 1 perro cada dos habitantes. La OMS dice que la relación adecuada es 1 a 10. Fotografía: Santiago Suárez" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="318" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-5.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-5.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-5.png" data-id="50977" class="wp-image-50977 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">En Tierra del Fuego hay una población de casi 1 perro cada dos habitantes. La OMS dice que la relación adecuada es 1 a 10. Fotografía: Santiago Suárez</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">La 
Municipalidad de Río Grande realizó en una ocasión una encuesta entre alumnos de 
sexto grado. Ellos contaron que, en al menos 30% de sus hogares, es usual que se 
permita al perro salir solo a la calle una vez al día. “Estamos hablando de unos 
10 mil perros”, calcula Luis Ruiz. En 2016, él y su equipo realizaron 2.900 
castraciones, pero las perras entran en celo por lo menos dos veces por año. 
Matemática básica: son mucho más los perros que nacen que los que se 
esterilizan.</p>



<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>El perro es el “mejor amigo” de quienes sufragan y eso pesa mucho en las urnas</p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“El 
problema de los perros en la Argentina no tiene remedio”, afirma apesadumbrado 
Fabián Zanini, directivo del Colegio de Veterinarios de Tierra del Fuego y quien 
más se esforzó para dar a conocer esta problemática. Su razonamiento es que los 
políticos no quieren ni escuchar hablar de los perros, porque saben que 
cualquier definición resultaría antipática para sus electores. El perro es el 
“mejor amigo” de quienes sufragan y eso pesa mucho en las urnas. Zanini citó un 
caso parecido al de Río Grande. En otra ciudad patagónica de muy rápido 
crecimiento demográfico, Neuquén, en plena región petrolera, se debatió en 2010 
cómo hacer frente a la altísima población de perros callejeros y se dictó una 
ordenanza que ni bien comienza declara a la ciudad como “no eutanásica”, debido 
a la presión de grupos de defensores de los derechos de los animales. Es el 
primer mandamiento: “No matarás perros”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Existen 
un par de diferencias con aquel caso. La primera y fundamental es que Tierra del 
Fuego es finalmente una isla a la que solo se puede llegar por ferry o avión; 
los perros silvestres no pueden migrar hacia otros lares. La segunda distinción 
es que los perros callejeros de Río Grande o Tolhuin necesitan recorrer unas 
pocas cuadras para salir a campo abierto y quedar cara a cara con las ovejas. En 
Ushuaia ya casi no existe la ganadería ovina, pero sí hay grandes reservas de 
flora y fauna que también sienten la presión de estos perros. Muchos ecosistemas 
están bajo peligro y, sin embargo, nadie toma medidas. Hace un par de años, 
Michael Marlow, un experto en fauna silvestre de los Estados Unidos, visitó la 
zona y propuso varios caminos para hacer frente a los asilvestrados. Incluyó 
para las zonas rurales una cacería desde el aire, disparándoles con 
ametralladora desde un helicóptero.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“Esta es una problemática muy compleja, porque afecta diferentes sistemas como el productivo, la salud pública y el ambiental"</p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Esta 
es una problemática muy compleja, porque afecta diferentes sistemas como el 
productivo, la salud pública y el ambiental. Es muy compleja además porque el 
problema se genera dentro de las ciudades pero afecta fundamentalmente los 
ecosistemas fuera de los ejidos urbanos, donde el gobierno provincial no puede 
tomar decisiones”. Es lo que nos dice Mauro Pérez Toscani, que es el secretario 
de Ambiente, Desarrollo Sostenible y Cambio Climático de la Provincia de Tierra 
de Fuego. Forzada por las circunstancias, en su último debate de 2016, la 
Legislatura provincial dictó una ley inédita en la Argentina que define por 
primera vez a los perros asilvestrados como una “especie exótica” y ordena al 
gobierno provincial instrumentar un programa específico para detenerlos. Antes 
de darnos una entrevista, Pérez Toscani sugirió que le evitáramos la pregunta 
tan temida: ¿será posible avanzar sin necesidad de exterminar a los perros? La 
Ley todavía no ha sido reglamentada pero el funcionario ya quiere ahorrarse el 
mal trago de tener que anticiparnos que, inevitablemente, una de las acciones 
será dar cacería a los asilvestrados.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-gestor-del-servicio wp-block-embed-gestor-del-servicio wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Mauro Pérez Toscani, secretario de Medio Ambiente (Tierra del Fuego, Argentina)" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/mrGz7HDALhc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Adrian 
Schiavini, experto en fauna silvestre del Conicet, el organismo científico del 
Estado argentino, no tiene dudas, aunque habla de dos situaciones bien 
distintas: “La solución a largo plazo no es más que la tenencia responsable, 
porque esa es la manera de evitar que las ciudades sigan expulsando perros hacia 
las zonas rurales. Resulta difícil porque está muy enraizado en la cultura de la 
gente que el perro tiene que estar libre y circular por la calle. Después está 
lo que sucede con los perros asilvestrados. En este caso estamos frente a una 
especie exótica invasora, como el castor, el visón o el zorro gris. Entonces hay 
que sacarlo con el método más humanitario posible. Y eso depende de lo que sea 
socialmente aceptable porque nos estaríamos metiendo con el mejor amigo del 
hombre”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">***</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
caza de los denominados perros salvajes está permitida en el lado argentino de 
Tierra del Fuego por disposiciones que ya los declaraban como especie invasora. 
Todos los productores tienen un rifle dispuesto para cuando ven aproximarse una 
jauría, pero también todos reconocen que el método es bastante ineficiente, 
porque los perros salvajes se esconden en los bosques y solo se logran matar 
unos pocos cada año. La estancia José Menéndez, la más antigua y una de las más 
grandes de la isla, se encuentra en la estepa patagónica y allí todo resulta 
bastante más sencillo. Han contratado a un cazador profesional que recorre la 
llanura sobre un cuatriciclo y cobra entre 40 y 50 dólares por cada cola de 
perro muerto que lleva a los propietarios. El cazador evita aparecer con nombre 
y apellido. Confiesa que algunas de sus presas llevan collar y la chapita que 
los identifica como mascotas con dueño. Claramente son perros callejeros que 
habían salido de la ciudad frente al descuido de sus 
dueños.</p>



<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“El perro que nos ataca a nosotros no es el de campo adentro sino el que sale del pueblo"</p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Roberto 
Fernández Speroni maneja otra de las estancias ovejeras más tradicionales y, 
según dice, la que dispone del galpón de esquila más grande en el mundo. Se 
llama María Bethy y limita directamente con la frontera sur de Río Grande. Tanta 
es la vecindad que incluso cedió los terrenos necesarios para el aeropuerto 
local. “El perro que nos ataca a nosotros no es el de campo adentro sino el que 
sale del pueblo. Yo he visto ataques de entre 80 y 120 ovejas muertas, pero esos 
perros no tienen hambre ni comen nada, a la madrugada vuelven a su casa a 
convivir con sus amos”, relata el productor, confirmándonos que los perros no 
necesitan llegar a un estado silvestre para cometer actos de salvajismo. En las 
peores épocas en María Bethy llegaron a perder unos 4.000 ovinos cada año, hasta 
que no les quedó más remedio que aislar su campo de la ciudad mediante cinco 
kilómetros de alambre entretejido, del tipo del que se usa para la crianza de 
chanchos. Los perros no logran pasar o solo pueden hacerlo por un camino que al 
final tiene guardias armados que hacen una masacre si los ven aparecer. El cerco 
es un método efectivo pero muy costoso. Ahora los ganaderos esperan un aporte de 
dinero del gobierno provincial para instalar otros 13 kilómetros de alambrado en 
el flanco sur de la ciudad.</p>


<div class="kb-gallery-wrap-id-_XEHdp9-Uc alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_XEHdp9-Uc kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-7.png" data-description="Una encuesta marcó que un 30% de los hogares de Río Grande suele dejar a sus mascotas sueltas en la calle.  Fotografía: Santiago Suárez." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="318" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-7.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-7.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-7.png" data-id="50979" class="wp-image-50979 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Una encuesta marcó que un 30% de los hogares de Río Grande suele dejar a sus mascotas sueltas en la calle.  Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-8.png" data-description="Cazadores que cobran por cola de perro muerto. Pero su tarea es muy ineficiente.  Fotografía: Santiago Suárez." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="318" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-8.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-8.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-8.png" data-id="50980" class="wp-image-50980 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Cazadores que cobran por cola de perro muerto. Pero su tarea es muy ineficiente.  Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-9.png" data-description="Roberto Fernández Speroni y su alambrado chanchero para proteger su estancia del ataque de los perros. Fotografía: Santiago Suárez." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="378" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-9.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-9.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-9.png" data-id="50981" class="wp-image-50981 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Roberto Fernández Speroni y su alambrado chanchero para proteger su estancia del ataque de los perros. Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-10.png" data-description="Rodrigo Filipic, de la Asociación chilena de Ganaderos de Tierra del Fuego, cree que será necesario un plan conjunto de ambos países. Fotografía: Santiago Suárez" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="378" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-10.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-10.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-10.png" data-id="50982" class="wp-image-50982 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Rodrigo Filipic, de la Asociación chilena de Ganaderos de Tierra del Fuego, cree que será necesario un plan conjunto de ambos países. Fotografía: Santiago Suárez</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">“Sobre 
los perros salvajes no hay ningún control. Si una enfermedad se traslada de la 
ciudad al campo, ese perro no va a estar controlado sanitariamente. Y esto es 
muy peligroso”, advierte desde el laboratorio de Salud Animal la joven 
veterinaria Vilma Disalvo. El monitoreo es muy precario pero allí se han hecho 
mediciones respecto de varias zoonosis, las enfermedades animales que pueden 
transmitirse a los seres humanos. De rabia no se han encontrado casos todavía, 
pero en 2016 se analizaron 450 muestras obtenidas de las heces de perros 
callejeros en busca de brucelosis canina (una enfermedad bacteriana muy 
difundida en el mundo, que provoca fallas reproductivas y abortos) y los 
resultados positivos llegaron a 12%. Otra enfermedad muy peligrosa es la 
hidatidosis: la provoca un parásito que puede llegar hasta el hombre a través de 
la materia fecal de los perros, provocándole la formación de quistes en el 
hígado y los riñones; ahora tiene, según los estudios de Disalvo, una 
prevalencia del 6% cuando se la creía erradicada de la 
región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con 
las calles llenas de perros, en 2016 se registraron además 598 denuncias de 
gente que sufrió mordeduras, lo que equivale a casi dos denuncias por día. Es 
otro indicador del descontrol que se vive del lado argentino de la 
isla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">***</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
Chile, sin grandes ciudades del lado de la isla que les toca administrar, el 
foco de mayor conflicto en materia de controles caninos se ubica en Punta 
Arenas, la ciudad cabecera de la Región de Magallanes. Ya lo contamos: aquí a 
los perros callejeros se los denomina “vagos”.&nbsp;<br style="mso-special-character: line-break"><br style="mso-special-character: line-break"></p>



<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“Los perros vagos no existen. Pero sí existen los [hombres] vagos que no les dan su alimento apropiado"</p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Los 
perros vagos no existen. Pero sí existen los [hombres] vagos que no les dan su 
alimento apropiado. Por eso los perros tienen que salir a trabajar para 
sobrevivir. Las ovejas, por otro lado, no son parte de la fauna regional, porque 
son animales traídos por los ingleses”, nos contesta irónicamente por mensaje el 
Payaso Barquillito, cuando lo contactamos para pedirle una entrevista que 
finalmente no se concreta. Barquillito es uno de los ambientalistas más activos 
del sur de Chile y hasta algunos le atribuyen haber sido quien arrojó una bomba 
molotov contra la sede regional del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) de Punta 
Arenas. Fue a comienzos de 2014, cuando arreciaron las críticas de los 
animalistas de ese país contra un decreto firmado por el ex presidente Sebastián 
Piñera para modificar la Ley de Caza e incluir un párrafo que autorizaba a 
disparar contra “perros salvajes o bravíos que se encuentren en jaurías” a una 
distancia superior de 400 metros de las poblaciones rurales. La presión dio 
resultado y a los pocos meses, con el cambio de gobierno, la nueva presidenta 
Michelle Bachelet dio marcha 
atrás a dicha reforma.</p>


<div class="kb-gallery-wrap-id-_HxLDPX-M6 alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_HxLDPX-M6 kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-11.png" data-description="Un ñandú en un campo del sur del Chile. La fauna silvestre es allí una de las más amenazadas por los perros vagos. Fotografía: Santiago Suárez." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="318" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-11.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-11.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-11.png" data-id="50983" class="wp-image-50983 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Un ñandú en un campo del sur del Chile. La fauna silvestre es allí una de las más amenazadas por los perros vagos. Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-12.png" data-description="En el lado chileno de la Isla existen unas 200 estancias que ya comenzaron a padecer ataques de perros salvajes. Fotografía: Santiago Suárez." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="300" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-12.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-12.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-12.png" data-id="50984" class="wp-image-50984 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">En el lado chileno de la Isla existen unas 200 estancias que ya comenzaron a padecer ataques de perros salvajes. Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-13.png" data-description="En el lado chileno de la Isla existen unas 200 estancias que ya comenzaron a padecer ataques de perros salvajes. Fotografía: Santiago Suárez" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="318" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-13.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-13.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25072017-13.png" data-id="50985" class="wp-image-50985 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">En el lado chileno de la Isla existen unas 200 estancias que ya comenzaron a padecer ataques de perros salvajes. Fotografía: Santiago Suárez</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">De 
todos modos el Gobierno de la Región de Magallanes, que tiene jurisdicción sobre 
el lado chileno de Tierra del Fuego, acaba de poner en marcha un plan de control 
de los “perros vagos” que a primera vista parece mucho más efectivo y riguroso 
que los que se despliegan en Argentina. En realidad, no quedó demasiada 
alternativa luego de que la Corte Suprema de Chile diera esa orden en mayo de 
2015. Fue después de que un ciudadano acusara judicialmente a las autoridades 
locales de ser responsables de que un perro callejero hubiera mordido a su hija. 
La justicia le dio la razón en todas las instancias y eso precipitó las 
decisiones políticas.</p>



<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“Si hubiese venido hace pocos años la cosa era bien diferente, pero ha habido un avance. Esto de la multa funciona”</p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el flamante canil de Punta Arenas el alambrado tejido de zinc todavía conserva 
el brillo de las cosas nuevas. Allí no nos reciben perros sueltos, pero adentro 
hay muchos que forman un enjambre de ladridos en torno a la pequeña figura de 
Raúl Angulo, el responsable del lugar y de darles de comer. El hombre nos abre 
el candado muy bien dispuesto y ansioso de mostrarnos su tarea. Al canil se 
llevan todos los perros sueltos que vagan por la ciudad, y se les coloca un chip 
para identificarlos, se los castra y se los vacuna. Luego se los vuelve a llevar 
al lugar exacto de donde fueron levantados. La estrategia no es muy diferente a 
la que despliegan las ciudades del lado argentino, salvo por un detalle: cuando 
se descubre al dueño, se le cobran multas muy severas por descuidar a sus 
animales. “Si hubiese venido hace pocos años la cosa era bien diferente, pero ha 
habido un avance. Esto de la multa funciona”, asegura 
Angulo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
todos modos, esta política es un remedio solamente para la ciudad; en el campo 
los productores chilenos siguen huérfanos de una estrategia. Rodrigo Filipic, 
presidente de la Asociación de Ganaderos de Tierra del Fuego, cree que su mayor 
problema siguen siendo los perros asilvestrados que llegan desde la Argentina y 
piensa que por eso será necesario articular medidas entre ambos países. “Acá el 
stock de ovinos todavía se mantiene y, aunque tenemos una merma anual grande por 
mortandad por perros, todavía estamos a tiempo de hacer algo para no llegar a 
una situación tan crítica como la que tienen del lado argentino”, 
dice.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-gestor-del-servicio wp-block-embed-gestor-del-servicio wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Rodrigo Filipic" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/tU494dr7Rxc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hacia 
fines de los años setenta, la Argentina y Chile casi entran en guerra por 
problemas limítrofes en torno al canal del Beagle. La controversia pudo ser 
zanjada recién en 1984, con la firma de un tratado impulsado por el Papa Juan 
Pablo II, pero todavía existen muchos recelos entre ambas naciones y muy pocos 
proyectos conjuntos. Todavía parece una utopía que los gobiernos definan una 
estrategia común para el control de los asilvestrados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Cuidado 
- Terreno minado”, dicen algunos carteles que vamos dejando atrás al salir de 
aquella región. Evidentemente advierten que han quedado explosivos bajo tierra 
desde aquel conflicto. Sobre la superficie, en los campos más australes del 
planeta, el flagelo de los perros salvajes también va tomando tonos 
peligrosos.</p>
<div style="display:flex; gap:10px;justify-content:center" class="wps-pgfw-pdf-generate-icon__wrapper-frontend">
		<a  href="https://armando.info/tag/animales/feed?action=genpdf&amp;id=148" class="pgfw-single-pdf-download-button" ><img src="https://armando.info/wp-content/plugins/pdf-generator-for-wp/admin/src/images/PDF_Tray.svg" title="Generar PDF" style="width:auto; height:45px;"></a>
		</div>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>La Tierra del Perro</title>
		<link>https://armando.info/la-tierra-del-perro/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=la-tierra-del-perro</link>
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		<dc:creator><![CDATA[MATÍAS LONGONI]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Jul 2017 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Animales]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Fauna]]></category>
		<category><![CDATA[Industrias]]></category>
		<category><![CDATA[Migración]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://armando.info/?p=150</guid>

					<description><![CDATA[Estos confines de glaciares y fiordos, que hechizaron a Darwin y a Chatwin, a Hudson y a Theroux, han dado paso a escenas postapocalípticas en las que manadas de perros asilvestrados ya no solo cobran presas entre el ganado y la fauna local, sino que también atacan a las personas. Los colmillos de los canes han hecho tanto o más que la crisis para diezmar la tradicional industria del ovino a ambos lados de la frontera internacional que cruza Tierra del Fuego, el territorio más austral colonizado por el hombre.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><b>Primera 
entrega |</b>&nbsp;El 
entorno de la estancia “Rolito” es de tanta belleza que resulta difícil pensar 
que la muerte ande rondando por el lugar. Annie Luna, nieta de quien fundó este 
establecimiento rural en 1927, tiene ya 70 años, la cabellera blanca y una 
mirada tan suave que sosiega. Pero cuando ingresa a la cocina de la estancia, 
adornada con flores de colores e impregnada del dulce aroma de 
los&nbsp;<i>sconnes</i>&nbsp;recién horneados, lanza al aire una frase que nos 
despabila: “El sonido de las tripas saliendo de un guanaco es espantoso”. La 
magia se desangra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre 
un cuatriciclo destartalado de tanto uso, Annie acaba de regresar de su visita 
semanal al puesto más lejano de la estancia, ubicado a unos 20 kilómetros del 
casco donde estamos. “Con el puestero recorríamos un potrero grande y lindo y 
había muchos chulengos [las crías del guanaco] muertos. Después los vimos: había 
como ocho perros. Un Husky blanco, dos del color de los manto negro, otro negro 
pelado con la cola cortita dos moros; era una mezcla”, 
enumera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
comparsa podría parecer simpática; finalmente solo se trataba de un grupo de 
perros en medio del campo. Pero Annie cuenta que junto a su empleado se echaron 
de inmediato cuerpo a tierra y reptaron hacia ellos fusil en mano. El estampido 
nunca llegó porque la jauría debe haberlos olido y escapó rápido. “Nunca los 
tuvimos a distancia de tiro”, admite la anciana con visible decepción. No la 
alegraba haber podido salvar de la muerte segura a un ternero que los perros ya 
habían separado de su madre. La mortificaba no haber podido matar a ninguno de 
los atacantes.</p>


<div class="kb-gallery-wrap-id-_6qEbRn-pf alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_6qEbRn-pf kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-1.png" data-description="Una cría de guanaco atacada por perros busca refugio entre las ovejas. Fotografía: Santiago Suárez." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="400" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-1.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-1.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-1.png" data-id="50987" class="wp-image-50987 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Una cría de guanaco atacada por perros busca refugio entre las ovejas. Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-2.png" data-description="Annie Luna y su hija Anita González, en estancia Rolito. Fotografía: Santiago Suárez." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="318" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-2.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-2.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-2.png" data-id="50988" class="wp-image-50988 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Annie Luna y su hija Anita González, en estancia Rolito. Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-3.png" data-description="Fardos de lana de la zafra 2017.   Fotografía: Santiago Suárez." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="378" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-3.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-3.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-3.png" data-id="50989" class="wp-image-50989 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Fardos de lana de la zafra 2017.   Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-4.png" data-description="Una vista del canal de Beagle desde Ushuaia. Fotografía: Santiago Suárez" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="378" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-4.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-4.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-4.png" data-id="50990" class="wp-image-50990 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Una vista del canal de Beagle desde Ushuaia. Fotografía: Santiago Suárez</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">Al 
rato caminamos junto a Annie y su hija, Anita González, rumbo a la última majada 
de ovejas que conserva la vieja estancia Rolito. Le quedan solo 300 de las 8.000 
que se llegaron a esquilar hace veinte años. El césped luce muy verde bajo un 
monte de imponentes lengas, como se llaman los robles característicos de Tierra 
del Fuego. Las mujeres recuerdan que en este paraje se produjo una de las peores 
masacres: cierta noche los perros salvajes encerraron a todo un rebaño contra un 
cerco de enormes troncos. Al día siguiente ellas encontraron más de 40 cadáveres 
ensangrentados, aunque con el correr de los días fueron descubriendo que las 
víctimas serían bastantes más. A muchas ovejas se le infectaron las heridas y 
enfermaron. A otras simplemente les brotaban las entrañas por entre la lana 
blanca, debido a los agujeros abiertos por los colmillos. Otra vez las tripas. 
Ese sonido a muerte.</p>



<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>Su origen es el descuido de los habitantes de las pocas ciudades que hay en la isla</p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La 
Isla Grande de Tierra del Fuego es la región más austral del mundo colonizada 
por el hombre, ya que luego solo siguen unos pocos campamentos militares y 
científicos enclavados sobre el hielo de la Antártida. Una línea imaginaria 
recta que va de norte a sur divide el lado argentino de la isla, de unos 21 mil 
kilómetros cuadrados, del lado chileno, que tiene una superficie apenas más 
grande. El famoso estrecho de Magallanes la separa del territorio continental. 
En la margen sur, el canal de Beagle recibe a los grandes buques cargueros que 
cambian de océano, del Pacífico al Atlántico o viceversa. En medio, la cría de 
ovejas ha sido la actividad económica más tradicional desde que en 1896 un 
español llamado José Menéndez fundó la primera de una serie de enormes 
estancias. Entonces llegaban también los primeros perros ovejeros. Eran amigos y 
colaboradores con los hombres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es 
verano, tiempo de esquila. Tiempo de aprovechar las horas de luz para hacer las 
cosas que luego impedirá el crudo invierno. El viento de aquí no conoce de 
estaciones y siempre sopla fuerte, aunque estos días ha callado y nos permite 
oír los tonos graves de cada testimonio. Nos relatan que existen perros salvajes 
que ya no tienen dueño, porque han nacido y se han reproducido en un entorno 
rural, por varias generaciones desde que se escuchó hablar por primera vez de 
ellos en los años ochenta. Su origen es el descuido de los habitantes de las 
pocas ciudades que hay en la isla, las argentinas Ushuaia, Río Grande –como 
veremos en la segunda entrega de este reportaje-- y Tolhuin, y la chilena 
Porvenir. Muchas de esas personas permiten a sus perros vagar libremente por las 
calles y salir a los campos, o directamente los abandonan ahí cuando deben 
viajar o salir de vacaciones.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-gestor-del-servicio wp-block-embed-gestor-del-servicio wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Annie Luna y Anita González, de Estancia Rolito" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/Ctw7SjI2CeU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el establecimiento Guazú Cué, al que llegamos después de transitar una hora por 
un desdibujado camino de tierra, nos recibe Sebastián Cabeza. Se parece a un 
Indiana Jones del subdesarrollo. Como aquel personaje, calza botas de cuero, 
pantalones de fajina y hasta sombrero de ala ancha. Pero sobre todo destila ese 
orgullo de quienes no se rinden ante las peores adversidades: en la charla nos 
dice varias veces que de allí lo van a sacar solo con los pies para adelante. 
Cabeza y su familia están viviendo apretados en un par de habitaciones de una 
pequeña morada de servicio, porque un voraz incendio consumió hace pocos meses 
la vieja casona de madera que era el corazón de su estancia. Dice que le duele 
haber perdido muchos de sus recuerdos, pero que no es ese su principal problema. 
“El perro es una enfermedad terminal para la actividad ovina. Al menos con las 
armas que tenemos para defendernos”.</p>



<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>En Guazú Cué desapareció el 75% de las ovejas y hubo que cambiarlas por vacunos</p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cabeza 
ha estudiado a su enemigo en profundidad e incluso lo compara con el 
feroz&nbsp;<i>dingo</i>, una subespecie de lobo que habita las planicies 
australianas. Aquí en el extremo sur de América no hay lobos sino perros a los 
que este ganadero llama “un lobo bobo”, pues matan a las ovejas no para comerlas 
sino para cumplir con los mandatos que les impuso la domesticación humana 
durante miles de años. Se nota que los desprecia y los intentó frenar con todo 
lo que pudo: montó 16 kilómetros de alambrados eléctricos y colocó trampas 
dentadas para zorros. Sobre una litera, en el cuarto que comparte con sus hijos, 
descansa una enorme carabina con mira telescópica, pero Cabeza también la 
declara ineficiente. Los perros en cambio sí han sido exitosos con sus ataques. 
En Guazú Cué desapareció el 75% de las ovejas y hubo que cambiarlas por vacunos, 
que son bastante más voluminosos y eso los pone a salvo de los ataques, pero no 
son tan resistentes a los fríos extremos de la isla. Su último “manotazo de 
ahogado”, señala Cabeza, fue introducir una raza de perros desde Chile para 
custodiar a las pocas ovejas que le quedan. Cría perros para que enfrenten a los 
otros perros. Nos aproximamos a 500 metros de una majada y ya sentimos los 
ladridos de esos enormes canes custodios que se interponen entre nosotros y las 
ovejas.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-gestor-del-servicio wp-block-embed-gestor-del-servicio wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Sebastián Cabeza, de Estancia Guazú Cué" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/4EJalQ1jHeE?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">***</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lucila 
Apolinaire, de 45 años, es la presidenta de la Asociación Rural de Tierra del 
Fuego. Recuerda que era una adolescente todavía cuando, al volver de uno de sus 
primeros bailes una madrugada de invierno, tropezó con interminables manchas 
rojas de sangre sobre la blanca nieve que rodeaba la estancia donde su padre era 
mayordomo, como se conoce a los responsables de cada establecimiento. Eran los 
primeros ataques pero nadie reaccionó a tiempo. Los datos de la debacle ovina en 
el lado argentino ahora resultan escalofriantes. Según cifras oficiales, en la 
última década la población de ovinos se redujo de 700 mil a solo 280 mil 
animales, mientras a la par se fueron despoblando los territorios rurales. El 
gremio de trabajadores rurales confirma que la cantidad de personal empleado en 
el sector descendió de unas 800 personas a solo 254. Todavía ninguno de ellos 
sufrió un ataque, pero Lucila cree que solo es cuestión de tiempo. “Ese día 
capaz alguien prestará atención a nuestras quejas”, 
ironiza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
todas las ovejas que hoy faltan han caído bajo las fauces de los perros. Lo que 
ha sucedido aquí es que esa actividad productiva tan tradicional comenzó a 
tornarse inviable por el alto índice de mortandad y entonces muchos productores 
comenzaron a desmoralizarse y achicar sus rodeos. Entre mayo de 2006 y febrero 
de 2008, cuando el fenómeno de los perros comenzó a hacerse demasiado visible, 
un grupo de instituciones coordinadas por el Colegio de Veterinarios de la 
región consultó a los ganaderos y la conclusión fue que en 74% de los campos se 
había detectado la presencia de este tipo de jaurías. En ese lapso además se 
contabilizaban pérdidas por “32.725 cabezas ovinas, 77.566 kilogramos de lana, 
32 terneros y 2 novillos”. A pesar del daño evidente, nadie en los gobiernos 
movió un dedo. Ushuaia vive del turismo y la administración pública, Río Grande 
lo hace de la industria ensambladora y en Tolhuin han florecido los aserraderos 
de madera. Lo que suceda en el campo importa poco al resto de los habitantes de 
la isla.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-gestor-del-servicio wp-block-embed-gestor-del-servicio wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Lucila Apolinaire   presidente asociación rural argentina" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/5yy9N9zMrAk?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">***</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
estancia de Sebastián Cabeza queda equidistante a unos 40 kilómetros entre Río 
Grande y Tolhuin, dos de las tres ciudades que expulsan perros hacia las zonas 
rurales. Ushuaia, que mira hacia el canal de Beagle, queda unos 100 kilómetros 
hacia el sur. Allí funciona el Centro Austral de Investigaciones Científicas, 
que depende del Conicet, el organismo tecnológico y científico del Estado 
argentino. Adrián Schiavini, un biólogo especializado en especies silvestres, 
fue quien ayudó al dueño de Guazú Cué a instalar las únicas trampas que sí le 
dieron resultado: diez cámaras fotográficas dispuestas a lo largo de unos 600 
metros de alambrada, que en pocos días permitieron identificar a 43 perros 
diferentes merodeando en grupos por la zona. El científico nos muestra las 
imágenes pero aclara que no veremos nada más que un grupo de perros comunes 
husmeando detrás de un cerco. Efectivamente parecen perros ordinarios, más bien 
grandes, algo chuscos y atolondrados. Resultan un variopinto de razas y 
contexturas, como aquellos que dice Annie que vio en su estancia. Son los perros 
salvajes del fin del mundo.</p>



<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“Ese animal doméstico está volviendo a su estado silvestre por nuestro propio descuido"</p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Schiavini 
chupa un mate amargo mientras nos dice que la denominación correcta para 
referirse a ellos es la de “perros asilvestrados”. Luego nos explica que desde 
hace miles de años la humanidad viene trabajando para convertir a un animal 
salvaje en uno doméstico, pasar de lobo o coyote a simple perro. Y que lo que 
sucede ahora es una suerte de involución. “Ese animal doméstico está volviendo a 
su estado silvestre por nuestro propio descuido. Pero no es una nueva especie 
sino que es un animal que ha degenerado su comportamiento porque lo hemos dejado 
en un ámbito natural sin ningún tipo de supervisión humana”, dice el 
especialista. En ese regresar tan lento, estos perros se convierten en una 
suerte de “predadores ordinarios”: están en un medio salvaje y deberían cazar 
para sobrevivir, pero no saben cómo hacerlo porque el hombre les ha quitado ese 
chip. Entonces vagan, que eso sí saben hacer: socializan entre ellos y conforman 
pequeños clanes, y juegan, que es para eso lo que los hemos educado durante 
siglos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El 
comportamiento de estos animales es atacar cosas que se mueven, correrlas de 
manera instintiva. Como los perros corren a los autos en las ciudades, estos 
perros asilvestrados ven una oveja y la corren, porque se mueve. Eso genera 
cierta diversión y entretenimiento en el grupo y es lo que produce el daño 
masivo en ovejas”, describe Schiavini. Cabeza, el ganadero, acuñó otra frase 
para definir los ataques de estos canes: “Yo lo comparo con un acto de 
vandalismo”, sostiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
biólogo del Conicet calcula que actualmente en Tierra del Fuego existe una 
población de entre 600 a 1.000 de estos perros asilvestrados, que son los que 
directamente nacieron y se criaron en un entorno salvaje. Viven en madrigueras y 
se organizan en pequeñas jaurías. Han perdido todo vínculo con sus 
domesticadores, los hombres. Y si se cruzan con alguno, éstos intentan matarlos 
para vengar la masacre de las ovejas. A los que nacen en el medio natural 
ocasionalmente se suman los perros callejeros que salen de las ciudades y, por 
hache o por be, no regresan a sus hogares.</p>


<div class="kb-gallery-wrap-id-_1gRfyr-eF alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_1gRfyr-eF kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-5.png" data-description="Sebastián Cabeza y sus hijos, en la estancia Guzaú Cué. Fotografía: Santiago Suárez." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="378" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-5.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-5.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-5.png" data-id="50991" class="wp-image-50991 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Sebastián Cabeza y sus hijos, en la estancia Guzaú Cué. Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-6.png" data-description="Imagen de perros salvajes captada por una cámara trampa. Cortesía: Adrian Schiavini." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="319" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-6.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-6.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-6.png" data-id="50992" class="wp-image-50992 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Imagen de perros salvajes captada por una cámara trampa. Cortesía: Adrian Schiavini.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-7.png" data-description="Imagen de perros salvajes captada por una cámara trampa. Cortesía: Adrian Schiavini." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="378" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-7.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-7.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-7.png" data-id="50993" class="wp-image-50993 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Imagen de perros salvajes captada por una cámara trampa. Cortesía: Adrian Schiavini.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-8.png" data-description="El biólogo Adrián Schiavini, en sus oficinas del Conicet en Ushuaia. Fotografía: Santiago Suárez" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="378" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-8.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-8.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-8.png" data-id="50994" class="wp-image-50994 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">El biólogo Adrián Schiavini, en sus oficinas del Conicet en Ushuaia. Fotografía: Santiago Suárez</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">La 
presencia de los perros salvajes se concentra sobre todo en una zona de la isla 
denominada Ecotono. El paisaje es inquietantemente hermoso, aunque nadie en su 
sano juicio decidiría quedarse allí solo a pasar la noche. Este ambiente 
fueguino surge de la transición entre la extensa estepa patagónica y los 
arrogantes picos nevados que constituyen el principio de la Cordillera de los 
Andes. Es un pedemonte de árboles más bien bajos llenos de líquenes de colores 
grisáceos y ramas retorcidas semejantes a los que describió Jack London en su 
mítica obra&nbsp;<i>Colmillo Blanco</i>. Aquel escenario del libro quedaba en 
Yukón, Alaska, y la historia relataba cómo un lobo salvaje podía llegar a ser 
domesticado por el hombre de modo paulatino. Aquí, en el otro extremo del mundo, 
sucede lo contrario: son los perros domésticos los que se están volviendo 
salvajes. En este Ecotono hacen sus madrigueras. Dentro de este bosque resulta 
casi imposible perseguirlos y darles caza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
ataques más masivos ocurren en primavera o verano, cuando las jaurías de canes 
suelen tener mayor movilidad y las grandes majadas se mueven hacia las 
estancias. Cuando todo se cubre de nieve y entra en letargo, los perros solo 
sobreviven alimentándose de lo que encuentran en el 
bosque.</p>



<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“El perro es un animal muy generalista y capaz de comer muchas cosas, desde fruta hasta animales de granja, pasando por huevos o pichones de aves"</p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En 
la isla hay una población cercana a los 30 mil guanacos, una variedad de 
camélidos americanos. También mueren de a decenas cuando se cruzan con los 
perros asilvestrados. En estado lúdico, estos perros matan mucho más de lo que 
necesitan para alimentarse: casi todas sus presas quedan desparramadas, una mesa 
servida para chimangos y otras aves de rapiña. “El perro es un animal muy 
generalista y capaz de comer muchas cosas, desde fruta hasta animales de granja, 
pasando por huevos o pichones de aves. Por eso su capacidad de alterar el 
sistema biológico es muy fuerte”, advierte el biólogo Schiavini, que también 
achaca a esta especie&nbsp;<i>invasora</i>&nbsp;los trastornos que están 
sufriendo las poblaciones de patos, cauquenes, mandurrias, zorros colorados y 
otros animales silvestres que anidan en el suelo. A veces porque sienten hambre, 
pero generalmente por sus ganas de jugar a los mordiscos, los perros salvajes 
siempre terminan matando a otras especies.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Varios 
productores nos dijeron que hasta los pingüinos, las aves más características de 
la región patagónica, habían sido víctimas de este tipo de jaurías. Cruzando el 
estrecho de Magallanes hacia territorio de Chile, en proximidades a Punta 
Arenas, existió durante muchas décadas una enorme reserva de pingüinos llamada 
Seno Otway. “Cerrado, closed”, decía un cartel ubicado al costado de una puerta 
de hierro que impedía el acceso a ese lugar. Un lugareño nos contó que ya no 
había nada que mostrar pues los pingüinos migraron en busca de tranquilidad. 
Otro caso parecido sucedió en la provincia argentina de Santa Cruz, vecina a la 
isla. En noviembre de 2016, en la reserva Provincial Ría Deseado, aparecieron 
370 pingüinos muertos y los guardaparques acusaron de inmediato a los 
perros.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-gestor-del-servicio wp-block-embed-gestor-del-servicio wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Adrián Schiavini - Especialista en fauna silvestre del Conicet (Argentina)" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/wWOAIs7nDTk?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">***</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nada 
más que burocráticas y costosas oficinas aduaneras separan a Argentina de Chile 
dentro de la isla. Gendarmes de un lado, Carabineros del otro, todos ellos ponen 
mala cara en su búsqueda de algún contrabando de zapatillas o electrodomésticos 
que justifique su trabajo. Para poder pasar por allí con un perro doméstico hay 
que cumplir una serie de trámites ante las autoridades sanitarias, que no 
siempre resultan sencillos. Los perros salvajes, en cambio, circulan libremente 
de un lado a otro de la frontera. Cuando dejábamos territorio argentino e 
ingresamos a Chile, teníamos cierto sinsabor, porque todas nuestras fuentes 
habían descrito a los asilvestrados pero finalmente no habíamos podido ver a 
ninguno. De pronto, en un solitario camino de tierra, se nos aparecieron dos 
perros, uno de pelaje amarillento y el otro decididamente negro. Frenamos 
nosotros y el vehículo y también frenaron ellos; nos escrutamos mutuamente como 
para saber quién estaba del otro lado. Luego de largos segundos, el que parecía 
ser el líder comenzó a correr a campo traviesa y el otro siguió sus pasos. No 
había rastros de hombres a varias decenas de kilómetros a la 
redonda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
los últimos meses, los productores chilenos han comenzado a denunciar ataques 
esporádicos de los perros a sus majadas. Ellos llaman "piños" a esos 
agrupamientos de ovinos. Y a los callejeros los denominan "perros 
vagos".</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
la estancia Florida también nos reciben los vapores de una cocina adornada con 
flores, una buena costumbre de los veranos, y una tarta de frambuesa. René 
Milicevic es descendiente de las familias croatas que desembarcaron en el sur de 
Chile a principios del siglo XX en busca de oro y luego no tuvieron más remedio 
que dedicarse a la producción ovina. Su casa queda frente a Bahía Inútil, más 
cerca de la Argentina que de la ciudad de Porvenir, el único centro poblado en 
territorio chileno de Tierra del Fuego. “Los perros se mueven en un rango enorme 
de distancia. Hoy pueden estar acá, mañana a unos 50 kilómetros al sur. Son muy 
difíciles de controlar justamente por eso”, explica el ganadero, que ya tiene en 
la zona este de su campo una jauría de varios perros que, según cree, ingresó 
desde el país vecino.</p>


<div class="kb-gallery-wrap-id-_pnYhqx-h0 alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_pnYhqx-h0 kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-9.png" data-description="Fotos de ataques a ovejas del lado argentino.  Cortesía: Lucila Apolinaire." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="368" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-9.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-9.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-9.png" data-id="50995" class="wp-image-50995 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Fotos de ataques a ovejas del lado argentino.  Cortesía: Lucila Apolinaire.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-10.png" data-description="Fotos de ataques a ovejas del lado argentino. Cortesía: Lucila Apolinaire." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="368" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-10.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-10.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-10.png" data-id="50996" class="wp-image-50996 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Fotos de ataques a ovejas del lado argentino. Cortesía: Lucila Apolinaire.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-11.png" data-description="Fotos de ataques a ovejas del lado argentino. Cortesía: Lucila Apolinaire." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="425" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-11.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-11.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-11.png" data-id="50997" class="wp-image-50997 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Fotos de ataques a ovejas del lado argentino. Cortesía: Lucila Apolinaire.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-12.png" data-description="Perros salvajes en un camino rural de Chile. Fotografía: Santiago Suárez." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="318" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-12.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-12.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-12.png" data-id="50998" class="wp-image-50998 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Perros salvajes en un camino rural de Chile. Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-13.png" data-description="Patos silvestres cerca de Ushuaia. Las aves también son víctimas de los perros. Fotografía: Santiago Suárez." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="318" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-13.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-13.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-13.png" data-id="50999" class="wp-image-50999 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Patos silvestres cerca de Ushuaia. Las aves también son víctimas de los perros. Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-14.png" data-description="Más de 350 pingüinos fueron encontrados muertos en una reserva argentina. Cortesía: La Opinión Austral." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="374" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-14.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-14.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-14.png" data-id="51000" class="wp-image-51000 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Más de 350 pingüinos fueron encontrados muertos en una reserva argentina. Cortesía: La Opinión Austral.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-15.png" data-description="Mapa de zonas afectadas entre 2006 y 2008 en el lado argentino. Colegio de Veterinarios de Tierra del Fuego." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="519" height="600" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-15.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-15.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-15.png" data-id="51001" class="wp-image-51001 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Mapa de zonas afectadas entre 2006 y 2008 en el lado argentino. Colegio de Veterinarios de Tierra del Fuego.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-16.png" data-description="René Milicevic, productor chileno de la estancia La Florida. Fotografía: Santiago Suárez." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="255" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-16.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-16.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-16.png" data-id="51002" class="wp-image-51002 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">René Milicevic, productor chileno de la estancia La Florida. Fotografía: Santiago Suárez.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-17.png" data-description="Piño de ovejas en Chile, con rastros de haber padecido un ataque. Cortesía: Rodrigo Filipic." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="425" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-17.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-17.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-17.png" data-id="51003" class="wp-image-51003 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Piño de ovejas en Chile, con rastros de haber padecido un ataque. Cortesía: Rodrigo Filipic.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-18.png" data-description="Piño de ovejas en Chile, con rastros de haber padecido un ataque. Cortesía: Rodrigo Filipic." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="425" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-18.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-18.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-18.png" data-id="51004" class="wp-image-51004 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Piño de ovejas en Chile, con rastros de haber padecido un ataque. Cortesía: Rodrigo Filipic.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-19.png" data-description="Piño de ovejas en Chile, con rastros de haber padecido un ataque. Cortesía: Rodrigo Filipic" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="756" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-19.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-19.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/20072017-19.png" data-id="51005" class="wp-image-51005 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Piño de ovejas en Chile, con rastros de haber padecido un ataque. Cortesía: Rodrigo Filipic</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">“Antes 
teníamos ataques solo cerca de Porvenir, pero ahora el problema es que se nos 
están viniendo todos los perros del lado argentino”, confirma Rodrigo Filipic, 
otro nieto de croatas que preside la chilena Asociación de Ganaderos de Tierra 
del Fuego. Él mismo conserva en su celular varias imágenes y videos que filmó 
luego de un ataque a sus ovejas. “Estábamos bajando los animales de los campos 
de invierno a los de verano y los manteníamos en un corral de aguante. Entró un 
perro grande que atacó frontalmente a muchas ovejas, y de un mordisco les 
quebraba la mandíbula en dos mitades. Perdimos 60 ovejas en unas horas nomás”, 
nos cuenta. Filipic se enternece especialmente con las imágenes de una oveja que 
sobrevivió al ataque, pero apenas podía respirar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 
perro que provocó daño semejante no lo pudieron encontrar, aunque había un 
sospechoso: sus vecinos habían visto merodeando esos días por la zona a un 
imponente mastín Dogo Argentino. Esa es la única raza canina originaria de ese 
país, creada por el médico Antonio Nores Martínez en los años veinte. Son 
animales de gran alzada y mandíbula de hierro, que fueron “diseñados” para cazar 
presas grandes como pumas, ciervos y jabalís. Cómo llegó ese perro a la Isla 
Grande es un misterio y tampoco se sabrá por qué andaba suelto y merodeando por 
los campos. Sí sabemos que una oveja tiene muy pocas chances de sobrevivir si se 
lo llegara a encontrar vagando por los territorios más australes de este 
mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">* 
El próximo martes 25 julio de 2017, podrás leer la segunda entrega de esta serie 
de reportajes: Los perros salvajes del fin del mundo, titulada: " El hombre 
tendrá que morder al perro."</p>



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<iframe loading="lazy" title="Rene Milicevic, de Estancia Florida (Tierra del Fuego, Chile)" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/E4cUYcE-mn4?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
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			</item>
		<item>
		<title>La Fiscalía General de la República en campaña contra el tráfico de fauna silvestre en aeropuertos nacionales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MAOLIS CASTRO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Aug 2013 10:53:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Animales]]></category>
		<category><![CDATA[Fauna]]></category>
		<category><![CDATA[Fiscalía]]></category>
		<category><![CDATA[Lara]]></category>
		<category><![CDATA[Ministerio]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://armando.info/?p=92</guid>

					<description><![CDATA[AMPLIACIÓN: Los traficantes salvajes del cardenalito

El Ministerio Público promete investigar los movimientos de las mafias que comercian con especies del país.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Abigail 
Rodríguez, director de Defensa Integral del Ambiente y Delito Ambiental del 
Ministerio Público, anunció hace una semana en una reunión con representantes de 
distintos cuerpos de seguridad del Estado, en el salón Venezuela del Aeropuerto 
Internacional Simón Bolívar, que quiere evitar la extracción de la fauna 
silvestre mediante una campaña. Una de las especies en las cuales harán énfasis 
es el cardenalito (Carduelis ucullata, según su nombre científico), pues es una 
de las más buscadas por mafias. “Se colocarán afiches, pendones, dípticos y un 
listado con las especies de la fauna silvestre en peligro de extinción, los 
cuales deberán estar exhibidos en lugares de uso público, con la finalidad de 
que los usuarios conozcan sobre el tema”, informó una nota de prensa de la 
Fiscalía General de la República.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
la campaña participan el Ministerio del Ambiente; el Servicio Nacional de 
Administración Tributaria; la Guardia Nacional; el Cuerpo de Investigaciones 
Científicas, Penales y Criminalísticas; el Servicio Bolivariano de Inteligencia 
Nacional; autoridades de Maiquetía y la Fiscalía General de la República. 
Evalúan extenderla a los puertos y los puntos de control vial en un esfuerzo por 
desmantelar las mafias que comercian con fauna silvestre. 
&nbsp;&nbsp;</p>


<p class="wp-block-paragraph">Está 
previsto profundizar en la revisión de los equipajes en los aeropuertos del 
país. Uno de los casos más curiosos ocurrió el 17 de octubre de 2012. Ramón 
García Molina –ciudadano español– cargó en un bolso con 85 aves (cardenalitos, 
colibríes, turpiales, pericos, entre otros). Burló los controles de seguridad en 
Maiquetía, voló hasta el Aeropuerto Internacional Barajas, en 
Madrid,&nbsp;<A 
href="http://armando.info/sitio/index.php?id=17&amp;tx_ttnews%5Btt_news%5D=50&amp;cHash=de2352bf1ace11ba2ceca50a0cc4373d">y 
allí abandonó el equipaje al sentirse descubierto</A>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
fiscal general de la República de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, escribió en un 
artículo de opinión, publicado el pasado domingo en el diario Correo del 
Orinoco, sobre la frecuencia con que ocurren episodios de comercio de fauna 
silvestre. Refirió que en dos allanamientos, practicados el 14 y 15 de julio, en 
Cabudare y Barquisimeto, estado Lara, se rescataron 109 especies que iban a 
venderse en el exterior, entre ellas venados, loros, monos, báquiros, babas, 
guacamayas y reptiles.&nbsp;En ninguno de los procedimientos se rescataron 
cardenalitos, según la Fiscalía 23 de Ambiente del 
estado.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
traficantes de cardenalitos son especializados. “Raras veces son atrapados. La 
última captura en Lara fue la de un brasileño con las aves en carretera, luego 
no se han practicado otras en el estado desde entonces”, explicó una fuente de 
la Fiscalía 23.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Quinta Crespo</h2>


<p class="wp-block-paragraph">La 
venta de aves, especialmente silvestres y exóticas, es uno de los negocios en el 
mercado de Quinta Crespo, localizado al oeste de Caracas. Aunque no está 
exhibido, el cardenalito es una de las especies que se vende en el 
sitio.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si 
lo pides con anticipación, te lo traen”, dice un comerciante de Quinta Crespo de 
frutas (ubicado cerca de uno de los antiguos puestos de ventas de aves), al 
preguntarle sobre las posibilidades de conseguir la 
especie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
comercio de avifauna es casi una tradición en el mercado. Pese a los operativos 
de Guardería Ambiental en el lugar, los comerciantes no solían intimidarse con 
facilidad. Pero el Ministerio Público prohibió el 20 de julio el comercio de 
aves en el mercado. También fue sancionada Maritza Margarita Mora con ocho meses 
de trabajo comunitario por vender 14 aves silvestres. 
&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><A 
name=_gjdgxs></A><A href="https://armando.info/Reportajes/Details/90">Lea: 
Los traficantes salvajes del cardenalito</A></p>

<div style="display:flex; gap:10px;justify-content:center" class="wps-pgfw-pdf-generate-icon__wrapper-frontend">
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			</item>
		<item>
		<title>Los traficantes salvajes del cardenalito</title>
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					<comments>https://armando.info/los-traficantes-salvajes-del-cardenalito/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[MAOLIS CASTRO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Jun 2013 10:44:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Animales]]></category>
		<category><![CDATA[Fauna]]></category>
		<category><![CDATA[Fiscalía]]></category>
		<category><![CDATA[Lara]]></category>
		<category><![CDATA[Ministerio]]></category>
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					<description><![CDATA[Hasta 30 veces se revaloriza el precio de un ejemplar de Carduelis cucullata desde los montes del estado Lara hasta los mercados globales de criadores y coleccionistas. Tal vez solo queden 400 silvestres, todos en Venezuela. Y mientras menos hay, más raros, caros y codiciados se vuelven. Conoce la lógica cruel del circuito que comercia ilegalmente –bajo amparo de la desidia y complicidad oficiales- con esta especie de ave, rumbo a la extinción.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">AMPLIACIÓN: 
<A href="https://armando.info/Reportajes/Details/92">La 
Fiscalía General de la República en campaña contra el tráfico de fauna silvestre 
en aeropuertos nacionales</A> 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ramón 
García Molina había convertido su bolso negro en una jaula provisional el 17 de 
octubre de 2012. El interior de su morral parecía la maqueta de un edificio: 
había 85 celdas hechas de madera. Cada una tenía perforaciones para la entrada 
de aire, y contenía trozos de vegetales. Todo estaba preparado para cruzar, a 
las 8:50 pm, el océano Atlántico en el vuelo UX071 de Air Europa, de Caracas a 
Madrid.</p>



<p class="wp-block-paragraph">García 
Molina, identificado con el pasaporte español número AA0347402, burló los 
escáneres y las revisiones de las autoridades venezolanas hasta que llegó al 
Aeropuerto Internacional de Barajas, que sirve a la capital española. Allí se 
sintió descubierto y abandonó la carga. De las 85 aves –colibríes, turpiales, 
periquitos, canarios de tejado, cardenales y cardenalitos– que sacó de Maiquetía 
como contrabando exótico, solo 45 resistieron las ocho horas del vuelo. Las 
otras 40 llegaron muertas, según actas levantadas luego del hallazgo del alijo 
animal.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Las 
45 aves sobrevivientes fueron repatriadas a Venezuela, pero el Ministerio del 
Ambiente solo reportó a la prensa el rescate de 22, que fueron reanimadas e 
hidratadas por Protección Civil (PC) del estado Vargas (litoral central de 
Venezuela, donde se ubica Maiquetía) enviadas al Parque del Este “Francisco de 
Miranda” de Caracas. El destino de las 23 restantes es una 
incógnita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
PC de Vargas, el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (Insai), la 
Guardería Ambiental y el Ministerio del Ambiente manejan la versión de las 
actas, que narran la fuga de García Molina y repatriación de 45 aves. Sin 
embargo, las fuentes en esos entes indican que solo están autorizadas para 
informar sobre el rescate de 22 ejemplares. Algunas llegan a admitir que la 
historia completa se ocultó “para proteger la imagen 
institucional”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yonatthan 
Torres, jefe de la Dirección Estadal Ambiental del Distrito Capital y estado 
Vargas, quien participó en la repatriación, afirma ante las periodistas no tener 
mayores detalles sobre el caso: “Si mal no recuerdo, en él estaban involucradas 
cuatro personas. Se detectó gracias al Seniat (<I 
style="mso-bidi-font-style: normal">N. de R.: siglas del Servicio Nacional 
Integrado de Administración Aduanera y Tributaria</I>) y al Ministerio del 
Ambiente”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
cardenalitos –<I style="mso-bidi-font-style: normal">Carduelis cucullata</I>, 
según su nombre científico–, eran los diamantes del lote incautado en Barajas. 
El ave, en peligro crítico de extinción, puede venderse hasta por 1.500 dólares 
fuera de Venezuela, país donde se concentra la población 
silvestre.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
tráfico del cardenalito es una travesía que pasa por muchos aeropuertos 
internacionales. De apenas 10 centímetros de longitud y unos 12 gramos de peso, 
obsesiona a coleccionistas de todo el mundo por su intenso color rojo vivo, 
cabeza y parte de las alas negras, su canto melodioso y la capacidad de 
transmitir su tonalidad carmesí al cruzarse con el 
canario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
Israel capturaron en 2011 a un hombre, procedente de Bélgica, con ocho 
cardenalitos metidos en recipientes plásticos y escondidos en su ropa. El caso 
se reseñó en el periódico israelí <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Haaretz</I> como una historia colorida que 
ilustra el contrabando que cada año se detecta en el aeropuerto Ben Gurión de 
Tel Aviv.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
son hechos aislados, sin embargo. El tráfico de fauna silvestre ocupa el tercer 
lugar entre los negocios ilícitos mundiales, luego del comercio de drogas y de 
armamento, según la Organización de las Naciones Unidas 
(ONU).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aún 
en medio de esa multimillonaria industria global, las mafias que negocian con 
cardenalitos se distinguen. Se especializan en conseguir ejemplares de esa 
especie y llevarlos, en su mayoría, a los mercados europeos o norteamericanos. 
Son redes de comercio ilegal que empiezan principalmente en los poblados del 
estado Lara (al centrooccidente de Venezuela), atraviesan carreteras nacionales 
y trasfronterizas, puertos y aeropuertos, y concluyen en localidades como Madrid 
en España, Fasano en Italia, Buenos Aires en Argentina, Berlín en Alemania o el 
estado de Texas en Estados Unidos, donde suele estar la mayor demanda, según 
expertos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
biólogo José Vásquez, investigador del Ministerio del Ambiente, indica que el 
macho del cardenalito es el más buscado por las mafias: “Aunque ahora también 
crece la demanda de la hembra”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Por 
qué los machos son los objetos del deseo coleccionista? Porque cuando el 
cardenalito macho se cruza con una hembra canario, se transmite el color rojo a 
la primera descendencia; pero la tonalidad de las crías se pierde luego de la 
segunda generación. “Eso provoca que muchos criadores ahora quieran comprar una 
pareja de <I style="mso-bidi-font-style: normal">Carduelis cucullata</I> para 
obtener ejemplares puros”, explica.</p>


<h2 class="wp-block-heading">La cámara de comercio del cardenalito</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El 
ave es autóctona de Venezuela. Habita sobre todo en Lara, mientras el resto se 
distribuye en Falcón, Miranda, Mérida, Miranda, Barinas, Zulia y el llamado 
Territorio Esequibo (zona en reclamación por Venezuela, bajo control de Guyana). 
Se calcula que su población en condiciones silvestres suma entre 400 y 4.000 
ejemplares, y que su distribución original se redujo en 80 por ciento a lo largo 
de un siglo (antiguamente se encontraba también en zonas de Trinidad y Tobago, 
Puerto Rico y Colombia). Por eso no es común verlos ni siquiera en el territorio 
nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
especie está incluida desde 1952 en la Lista Roja de la Unión Internacional para 
la Conservación de la Naturaleza; en el apéndice I de la Convención sobre el 
Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora (Cites, según sus 
siglas en inglés), cuyo apartado reúne animales en peligro de extinción que solo 
pueden ser negociadas en circunstancias excepcionales. También está en la Ley de 
Especies en Peligro de Extinción de Estados Unidos, promulgada en 1973 por el 
congreso de ese país para resguardar a la fauna de depredaciones sistemáticas 
inspiradas por el comercio.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="440" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/23062013-1.png" alt="" class="wp-image-49487"/><figcaption>Infografía: El Nacional</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Además, 
la venta y exportación del cardenalito en Venezuela se prohibió en 1973. La 
especie está protegida por la resolución número 436, emitida el 7 de diciembre 
de 1982 del Ministerio del Ambiente, y por el decreto número 6.176 de 2006 de la 
Gobernación de Lara. Su veda indefinida se establece, además, en el decreto 
número 1.485 del 11 de septiembre de 1996 de la Presidencia de la 
República.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin 
embargo, el marco legal no ha impedido la cacería indiscriminada. La carretera 
Lara-Zulia y los alrededores de los cerros Saroche, Terepaima -ambos, en teoría 
protegidos bajo la figura del Parque Nacional- son sitios populares entre 
compradores de cardenalitos, que merodean entre mayo y septiembre (temporada de 
reproducción) para adquirir ejemplares de manera clandestina. Allí, sobre el 
terreno, se transa cada ejemplar en torno a los 1.000 a 1.500 bolívares: 30 
veces menos que en el mercado global. “Mi hermano consigue los cardenalitos. El 
rojo con cabecita negra es el que sale por aquí. Llámeme, se los conseguimos”, 
dice una mujer que atiende un puesto de artesanía en el kilómetro 47 de la 
vía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
artesana, al igual que otros en la carretera, hace las veces de intermediaria 
entre los <I style="mso-bidi-font-style: normal">pajareros</I> (dedicados a la 
captura, cría y venta de aves) y los compradores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son 
los llamados <I style="mso-bidi-font-style: normal">pajareros</I> quienes mejor 
conocen al cardenalito. Por eso saben que si los pájaros son capturados ya 
adultos tienen pocas probabilidades de adaptarse al cautiverio e, inclusive, de 
sobrevivir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
organismo del cardenalito es frágil. No hay nadie que refute el hecho de que su 
tráfico contribuye a la disminución de sus poblaciones silvestres en el país. 
Franklin Rojas, presidente de la ONG ambientalista Provita, no tiene duda en 
afirmar que “el cardenalito es el ave más amenazada de 
Venezuela”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
proceso de contrabando somete al cardenalito a condiciones extenuantes. Desde la 
captura –un proceso traumático que incluye la quema de su hábitat para 
descubrirlo y retenciones con mallas tipo <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">neblina</I> y pegamentos en ramas de 
árboles–, pasando por su traslado por distintas vías y, finalmente, el 
cautiverio, el rumbo franco que sigue es el de la extinción. Edilberto Ferrer, 
ecólogo y exmiembro del desaparecido Frente de Defensa del Cardenalito (FDC), 
asegura que la mayoría de las aves traficadas mueren en el viaje: “El 
contrabando del cardenalito tiene casi un siglo, pero ahora es más preocupante 
porque está casi extinguido. Los traficantes someten al ave a condiciones 
extenuantes, que no resiste”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
estado Lara es el reservorio más importante del cardenalito. En homenaje a estas 
características aves, verdaderos emblemas larenses, con su nombre fueron 
bautizados hoteles, grupos cívicos y hasta la franquicia de béisbol profesional 
de la región. Mientras el orgullo local por la especie prosperaba en lo 
simbólico y lo legislativo, sin embargo, en el campo de lo tangible las cosas 
iban de mal en peor. En el hábitat natural del cardenalito, que por supuesto es 
también su zona de captura y comercio más intenso, un área que muerde territorio 
a los municipios Torres, Jiménez e Iribarren, no hay que esforzarse mucho para 
rastrear referencias acerca de algunos proveedores importantes: por ejemplo, 
Daniel<I style="mso-bidi-font-style: normal">, el de la bodega</I>, en la 
carretera Lara-Zulia, la familia Rivero, o <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">El Ucraniano</I>, en Tintorero (municipio 
Jiménez, el conocido pueblo de artesanías a orillas de la carretera a 
Carora).</p>



<p class="wp-block-paragraph">A.A., 
apodado <I style="mso-bidi-font-style: normal">El Musiú</I> en toda la franja de 
la carretera Lara-Zulia, es mencionado con frecuencia por su habilidad para 
cazar aves. Él y su familia viven del comercio de especies silvestres. A sus 76 
años, su mayor ingreso lo constituyen los loros carasucia (<I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Aratinga pertinax</I>), porque son trofeos 
que abundan y son fáciles de cobrar. Vende la pareja por 250 pero, si tiene 
muchas cervezas encima –como suele ocurrir los fines de semana-, remata la dupla 
por 150 bolívares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Comercia, 
igualmente, con turpiales (<I style="mso-bidi-font-style: normal">Icterus 
icterus</I>) y cardenales del tipo coreano (<I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Cardinalis phoeniceus</I>) y mosquero (<I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Pyrocephalus rubinus</I>). Estos se asemejan 
al codiciado Carduellis cucullata, pero sus poblaciones todavía pululan en Lara. 
A.A. intenta engañar al que no conoce y los ofrece como el gran hallazgo; apenas 
se dé cuenta de que el comprador sabe que estas aves son más comunes, será 
cuando empiece a bajar los precios durante el regateo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
entre toda esa oferta, el genuino cardenalito es el artículo<I 
style="mso-bidi-font-style: normal"> premium</I>. Los pocos que lo consiguen 
dicen que hay que soltar "mucha plata" para adquirirlos, una expresión cuyo 
rango comprende, según el testimoniante, de 700 a 6.000 
bolívares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A.M. 
-se indican solo las siglas del nombre, por petición de la fuente- trabaja en el 
Ministerio del Ambiente y conoce sobre el comercio de esta especie: “El precio 
sube o baja de acuerdo con muchos factores. En las ciudades son más costosos, 
pero paradójicamente allí es donde tienen al verdadero cardenalito. Aunque en 
las carreteras nacionales pueden venderte con facilidad hasta un mono capuchino 
(<I style="mso-bidi-font-style: normal">Cebus apella</I>) y muchos juran 
conseguirte el cardenalito, son pocos los que pueden hacerlo. A lo sumo, solo 
alcanzan a ponerte en contacto con <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">pajareros</I>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
algunos poblados de Lara se consiguen los dichos pajareros. C.P. es uno de 
ellos. Se cuenta entre los más renombrados en la zona y de los que tiene mayor 
clientela. Dice que en su casa, localizada en Quíbor (Municipio Jiménez, estado 
Lara), mantiene en cautiverio varios ejemplares. También se encarga de conseguir 
otros de procedencia silvestre. “La pareja de cardenalitos está en 1.200 
bolívares; uno solo lo consigo en unos 1.000. Las alondras salen más económicas, 
así como los canarios”, dice.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/23062013-2.jpg" alt="" class="wp-image-49488"/><figcaption>Los pajareros también cazan a los llamados "cardenalito mosquero" y el "cardenalito coreano" en busca del auténtico Carduelis cucullata. Los guardan en recipientes cubiertos con sábanas y con orificios para la entrada del aire. Aún así, pocos sobreviven hasta la venta.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
revela mayores detalles sobre la red en aeropuertos y aduanas porque el suyo es 
el oficio primario: sacar a los pájaros de su nido, a los pocos días de nacidos. 
El negocio ilegal se nutre, principalmente, de estos <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">pajareros</I>, que suministran aves a sus 
clientes fijos de Caracas, Valencia (estado Carabobo) y Maracay (estado Aragua). 
Son personas que encargan ejemplares antes de emprender nuevas rutas 
comerciales. Un caso recordado en Lara es el de un médico brasileño capturado en 
la carretera Lara-Trujillo cuando viajaba con 38 cardenalitos en la parte 
inferior del asiento de copiloto de su automóvil. Los militares que actuaron en 
la incautación presumen que el destino final del contrabandista era Brasil. “La 
mayoría de los ejemplares murieron, solo se salvaron cinco”, afirman en la 
Fiscalía 23 de Ambiente de la entidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">(Sobre 
la fecha de detención del médico brasileño no se obtuvieron mayores precisiones. 
En la Fiscalía 23 de Ambiente afirman que ocurrió en 2011, mientras militares 
que estuvieron en el decomiso y personal en el parque zoológico Bararida de 
Barquisimeto, estado Lara, donde llegaron ejemplares, indican que sucedió en 
2010).</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
siempre es detectado el traslado de cardenalitos en las carreteras nacionales. 
Una pareja de guajiros logró viajar en 2011 durante cinco horas con 50 
cardenalitos en sus bolsos de viaje. Solo sus actitudes sospechosas lograron 
delatarlos en el terminal de autobuses La Bandera, en Caracas. Cuando fueron 
detenidos, ya una veintena de las aves había muerto por 
asfixia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
especies que logran ser trasladadas vía terrestre a las ciudades del país tienen 
distintos destinos. En un local de Quinta Crespo, en pleno centro de la capital 
de Venezuela, por ejemplo, aseguran conseguir el ave con la condición de que 
sean más de tres cardenalitos y se conceda un plazo de dos a tres semanas. 
Otros, simplemente, preparan a los ejemplares para vuelos más 
largos.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Alzan vuelo al exterior</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Desde 
su rústica estación en Lara, C.P. se confiesa consciente de los riesgos que 
implica sacar fauna silvestre al exterior. “Está difícil ahorita conseguirlos 
porque la Guardia Nacional te los puede quitar. Si te lo llevas a Europa, es 
peor que estar con drogas. Uno puede ir hasta preso”, 
añade.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
compañías aéreas prohíben el traslado de animales sin permisos. En la página de 
la aerolínea venezolana Conviasa son claros con las normas: “Todo pasajero que 
tenga como parte de su equipaje animales vivos deberá presentar el respectivo 
certificado zoosanitario de exportación otorgado por el Ministerio de 
Agricultura y Tierra a través de la Oficina de Sanidad Animal y Vegetal. Queda 
terminantemente prohibida la salida del país, de especies consideradas como 
fauna silvestre, tales como loros, guacamayas, pericos, monos; pájaros 
ornamentales y autóctonos como los cardenalitos y los 
turpiales”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Carlos 
David Ribero, encargado de emitir los certificados de caza y exportación de 
fauna en el Ministerio del Ambiente, asegura que no está permitida la salida de 
individuos de cardenalito: “Solo en casos de estudios científicos, pudiera 
permitirse que sea sacada esta especie de Venezuela”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro 
está que las normativas no intimidan a los traficantes. M.C.V. es un 
contrabandista de cardenalitos que ha dedicado al menos 20 años, de los <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">cincuentipico</I> de vida que lleva a 
cuestas, a la evasión de los controles de los aeropuertos de Venezuela, España, 
Italia y otros países europeos. En su apartamento, localizado en el oeste de 
Caracas, recibe por encargo a las especies procedentes de Lara o Falcón. Cuando 
se le consulta sobre las probabilidades de ser descubierto, sonríe y se ufana de 
que, en lo que respecta a Venezuela, “nadie está pendiente, yo tengo tiempo en 
esto”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
todas maneras, mantiene una regla de oro: nunca viaja con más de ocho aves, para 
no levantar sospechas de las autoridades. Si bien esa precaución le ha 
retribuido con creces, tal vez resulte innecesaria. Como ya se vio, hasta 85 
ejemplares en un mismo embarque consiguieron superar los controles en Maiquetía 
para cruzar el océano hasta Madrid.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los 
contactos en los aeropuertos cobran millonadas. Es mejor viajar con pocos, pues 
así no son detectados por los rayos X. Los huesos de los cardenalitos son huecos 
y eso los hace difíciles de visibilizar por ese tipo de tecnología. Solo es 
posible que te descubran si llevas diez o más, pues son más notorios los 
esqueletitos. Mis amigos, que también hacen esto, los meten dentro de bolsas de 
las tiendas de Duty Free. Yo prefiero llevarlos dentro de cajas forradas con 
papel de regalo y algunos agujeritos para que les entre aire mientras volamos al 
exterior. Claro, esa caja la meto en un equipaje de mano cuando pasamos por 
algunos controles”, asegura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">M.C.V. 
acierta. No siempre las figuras reflejadas en los escáneres del aeropuerto 
venezolano son exactas, o siquiera aparecen. Odalys Caldera, comisaria del 
Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) y 
experta en tecnología de seguridad, señala que los controles en Maiquetía están 
diseñados apenas para detectar metales. Las armas de fuego son sus presas 
principales: “Fácilmente podrían pasar aves pequeñas sin 
novedad”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin 
duda, los traficantes se hacen expertos. M.C.V. revela otra técnica aprendida 
durante sus aventuras: en el aeropuerto esquiva los rayos del sol para evitar 
que, por sus efectos, los pájaros empiecen a cantar y él resulte descubierto. 
También evita sedarlos. En cambio, los prepara con un mes de anticipación para 
el largo viaje: “Me los traen de Lara. Comienzo a alimentarlos menos, a base de 
brócoli y manzanas. De esa forma, sus organismos se van adaptando a comer menos 
y al largo vuelo”.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Negocios pingües, condenas suaves</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Por 
supuesto, M.C.V. no es más que un peldaño en la pirámide de comercio ilegal del 
cardenalito. Afirma que conoce a personas fuera del país que se dedican a la 
venta de la especie. Aunque se rehúsa a facilitar nombres, en su grupo en 
Facebook –donde suele captar nuevos clientes– se pueden ver aficionados a las 
aves que lo siguen desde España, Italia y Portugal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno 
de sus seguidores del grupo en la red social es A.C., habitante de Vila do 
Conde, en Portugal, que se ha dedicado desde hace algunos años a la 
reproducción, cría y comercio de la especie. El hombre también promociona al 
cardenalito a través de redes sociales y anuncios en Internet: “Tengo 
cardenalitos de Venezuela en venta: clásicos, diluidos, doblemente diluidos…”, 
escribió en mayo en el grupo de Facebook llamado <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Mercadillo de Aves y 
Accesorios</I>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 
consultarle, por correo electrónico, sobre los cardenalitos, responde que el 
precio de cada ejemplar es 75 euros. Asegura que nacieron en 2013 y son 
productos de las crías que tiene en Portugal. El costo baja porque no serían 
cardenalitos “puros”, cuya tenencia y venta es legal en ese 
país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo 
mismo sucede con J.F., residente de Andalucía, en España, y amigo de A.C. Él 
ofrece sus cardenalitos en la red social. Indica a los interesados que dispone 
de 40 crías anilladas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
península ibérica es uno de los puntos calientes de recepción del contrabando de 
cardenalitos. Y eso que en España, por ejemplo, la venta de fauna silvestre está 
prohibida. Es uno de los 177 países suscritos a Cites, pero el Ministerio de 
Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente –encargado de regular la lista y 
catálogo español de especies exóticas invasoras– explica que solamente se impide 
la comercialización de los ejemplares cuando su procedencia sea silvestre. La 
venta de crías reproducidas en cautiverio está permitida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan 
Carlos Fernández-Ordóñez, quien se dice miembro del Grupo de Aves Exóticas de la 
Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), y vive en San Carlos (capital 
del estado Cojedes) dirige un proyecto de anillado de pájaros llamado <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Ara macao </I>(nombre científico de la 
guacamaya bandera). Desde la ciudad llanera asegura que el cardenalito se cría 
en España y otros países europeos, de forma legal y muy a menudo. “Es raro que 
lleguen ejemplares ilegales capturados en libertad en Venezuela. Cuando vivía en 
España, en Barcelona, unos de mis vecinos llegó a tener, legalmente, unas 100 
parejas reproductoras de cardenalitos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
biólogo Vásquez, en contraste, indica que todo cardenalito en el exterior es de 
procedencia ilegal: “Es un ave endémica de Venezuela, solamente se ha encontrado 
hace poco una población en Guayana Esequiba (N. de R.: territorio bajo control 
de Guyana, pero reclamado por Venezuela). Cada nación es soberana, pero se debe 
estar atento con la procedencia de aquellos ejemplares que nacen en cautiverio 
porque nadie está exento de falsificaciones de 
certificados”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
advertencia no es vana. En Europa, donde las aves que sobreviven a los rigores 
de su transporte furtivo adquieren valor, sobran los incentivos para hacer 
trampa. De hecho, el 27 de mayo de 2010 fue desarticulada una red de traficantes 
de aves. Su especialidad era falsificar desde España certificados de Cites para 
trasladar a las especies a otros países. La mafia tenía tentáculos en Alemania, 
Holanda y otras naciones de Europa. En la operación se incautaron 1.500.000 
euros de las cuentas de los cabecillas de la mafia. Otros traficantes, que 
falsifican certificados, en España, fueron detenidos en 2006 y 2011 en 
España.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
falsificación de documentos que autorizan la exportación de aves no es exclusiva 
de Europa. En el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar señalan que han 
detectado varios certificados falsos de aves, uno de los más recordados se 
emitió hace cuatro años, aproximadamente, para la exportación de un centenar de 
guacamayas que tenían como destino México.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además 
de los vuelos comerciales y privados, peñeros, barcos y automóviles son otros 
vehículos que se utilizan para el tráfico del ave. “Estimamos que 80% de los 
contrabandistas podrían salir por esas vías”, indica 
Torres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el país no hay cifras exactas sobre cacería y tráfico de cardenalitos. En el 
Ministerio Público y, en particular, la Fiscalía 23 de Ambiente del estado Lara, 
tampoco recuerdan casos de condenados a prisión por el comercio ilegal del ave, 
al menos, en los últimos cinco años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno 
de los casos más divulgados por el Ministerio Público fue la captura de Heberto 
Machado, el 4 de octubre de 2011, cuando llevaba un cardenalito en una jaula que 
estaba en su automóvil en el estado Zulia (noroccidente de Venezuela, fronterizo 
con Colombia). El hombre fue imputado por la presunta comisión del delito de 
caza y destrucción en áreas especiales y ecosistemas naturales de ejemplares de 
la fauna silvestre, previsto y sancionado en la Ley Penal del Ambiente. Se le 
impuso una medida de presentación periódica cada 30 días ante la citada 
instancia judicial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo 
mismo sucedió con el médico brasileño detenido en la carretera Lara-Trujillo. 
Admitió el delito y cumplió una pena en libertad. “Es extraño que haya alguien 
encarcelado en Venezuela por tráfico de cardenalitos, ya que si admite el delito 
y no es reincidente se le otorga una sanción en libertad”, explica una fuente de 
la Fiscalía 23 de Ambiente de Lara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
única evidencia de esa requisa son dos cardenalitos hembras, decomisados al 
traficante y ahora bajo custodia del zoológico de Bararida –principal parque de 
la ciudad de Barquisimeto-, y en estudio por personal del Instituto Venezolano 
de Investigaciones Científicas (IVIC).</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
están en exhibición. Lionel Ovalles, veterinario de Bararida, justifica el 
resguardo: la sobrevivencia de esas aves constituye, para él, un verdadero 
milagro; un signo excepcional de que, quizá, todavía se pueda hacer algo para 
revertir el que, por ahora, parece ser el aciago destino del 
cardenalito.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/23062013-3.jpg" alt="" class="wp-image-49489"/><figcaption>Los loros "cara sucia" son los más comercializados en caseríos de Lara.</figcaption></figure>

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