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	<title>Commodities - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<title>Commodities - Armando.info</title>
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		<title>El cuarto de los secretos revela misterios sobre el gigante global de las commodities</title>
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		<dc:creator><![CDATA[WILL FITZGIBBON]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Nov 2017 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Commodities]]></category>
		<category><![CDATA[Glencore]]></category>
		<category><![CDATA[los creadores de Paradise Papers]]></category>
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					<description><![CDATA[Los documentos internos del despacho de abogados revelan que Glencore, una empresa comercial de petróleo, minerales y cereales, llevó a cabo transacciones secretas y prestó millones de dólares a un socio de negocios de alto riesgo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1600" height="646" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/05112017-00.png" alt="" class="wp-image-51543" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/05112017-00.png 1600w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/05112017-00-700x283.png 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/05112017-00-768x310.png 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/05112017-00-1536x620.png 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/05112017-00-1235x499.png 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/05112017-00-700x283@2x.png 1400w" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /></figure>


<p class="wp-block-paragraph">La oficina de Glencore 
en la sede central de Appleby en Bermuda no era muy llamativa. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Situada 
frente al baño de mujeres, la sala dedicada a una de los clientes offshore más 
importantes del despacho se componía por un archivero, una computadora, un 
teléfono, una máquina de fax y una chequera. Una vez, en 2009, se convirtió 
brevemente en un espacio para fiestas. “Es mi cumpleaños”, escribió el 
anfitrión. “El pastel está en el segundo piso, en la Sala Glencore”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, aún siendo 
modesta, dicha sala contenía una gran cantidad de secretos. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Glencore” se refiere a 
Glencore Plc., uno de los conglomerados de minería y agricultura más grandes del 
mundo. Ocupa el lugar número 16 en la lista Forbes Global 500 de las empresas 
más grandes a nivel internacional y el año pasado obtuvo ingresos por más de 
170.000 millones de dólares. Es el operador de materias primas más grande del 
mundo: proveedor de zinc y cobalto, comerciante de trigo y de garbanzo, sus 
productos afectan prácticamente a cualquiera que haya manejado un automóvil, 
usado un teléfono inteligente o incluso comido una rebanada de 
pan.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="600" height="600" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16112017-1.png" alt="" class="wp-image-51336"/></figure>


<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;Glencore 
también ha recibido la atención de oficinas gubernamentales que por años han 
investigado, multado y criticado al gigante de las materias primas.&nbsp; </p>



<p class="wp-block-paragraph">Una nueva filtración de 
información financiera offshore que empieza en la Oficina Glencore pero va mucho 
más lejos ha tumbado la cortina y algunos de sus más grandes secretos quedan al 
descubierto para su escrutinio. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La información surgió 
de las oficinas del despacho de abogados offshore Appleby y el proveedor de 
servicios corporativos Estera, el cual operaba de manera conjunta bajo el nombre 
de Appleby hasta el 2016. Copias de más de 6,8 millones de archivos que 
documentan décadas de actividad dentro de la sede en Bermuda y otras oficinas 
fueron obtenidas por el periódico alemán <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Süddeutsche Zeitung</I> y compartidas con el 
Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por su sigla en 
inglés) así como con 94 medios de comunicación asociados.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los archivos sobre 
Glencore contienen correos electrónicos confidenciales, actas del Consejo 
Directivo, diagramas de restructuración impositiva, contratos de préstamos 
multimillonarios, acuerdos de venta y conversaciones abiertas sobre qué reglas 
se podían o no corromper como parte del debate riesgo-beneficio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los registros ilustran 
como un coloso global, asistido por su despacho de abogados offshore de mayor 
confianza, utiliza paraísos fiscales para llevar a cabo sus lucrativos tratos en 
secreto, incluso cuando ejerce una vasta influencia en partes del mundo ricas en 
recursos y a la vez plagadas de corrupción. Los documentos de Appleby muestran 
que Glencore desvió millones de dólares a través de las Bermudas y otros 
paraísos fiscales mientras eludía declaraciones de impuestos y litigios en 
Europa y el Caribe. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, es en el 
país más pobre del mundo –la República Democrática del Congo (RDC), donde 
Glencore adquirió intereses en una importante mina de cobre– donde la larga 
trayectoria de Glencore se revela en los documentos lo más detalladamente. A lo 
largo del tiempo, investigadores han intentado reconstruir la magnitud de la 
relación entre Glencore y Daniel Gertler, un empresario israelí con amigos en 
altas esferas de la RDC, quienes ayudaron a Glencore a negociar el acceso a la 
rebosante mina Katanga. Las nuevas revelaciones, puestas al descubierto en más 
de mil páginas de documentos, presentan cómo Glencore prestó 45 millones de 
dólares a una compañía controlada por Gertler después de reclutarlo en los 
esfuerzos para cerrar el trato de la mina con autoridades 
congolesas.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los archivos filtrados 
proporcionan la prueba más detallada hasta el momento del cabildeo que realizan 
los gobiernos tras bastidores y de los flujos de capital que ayudaron a Katanga, 
mina en la que Glencore era accionista en ese momento, a adquirir licencias 
mineras. Al mismo tiempo, se plantean nuevas preguntas sobre cómo y por qué 
Katanga, posteriormente adquirida por Glencore, pagó un precio que los críticos 
han considerado menor a su valor real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En respuesta a las 
preguntas realizadas por ICIJ, Glencore dijo que el precio de las licencias 
mineras reflejaba la cantidad acordada antes de que Gertler entrara a formar 
parte de las negociaciones y dijo que el préstamo a la compañía controlada por 
Gertler fue "realizado en términos" con las disposiciones estándares 
vigentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Glencore también dijo 
que, a excepción de tres, recientemente movió todas sus entidades comerciales de 
las Bermudas a Suiza o al Reino Unido.</p>


<h2 class="wp-block-heading">La mina Katanga</h2>


<p class="wp-block-paragraph">A inicios de este 
siglo, la República Democrática del Congo era un lugar caótico. Una larga guerra 
civil terminó en 2003 y en 2006 se llevaron a cabo las primeras elecciones en 40 
años. Bajo el liderazgo del presidente Joseph Kabila, la República Democrática 
del Congo estableció un comité para revisar los contratos mineros con compañías 
extranjeras. La revisión provocó el desconcierto de los consejos directivos en 
Europa, Asia y las Américas, incluyendo las oficinas de Katanga Mining 
Ltd.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La compañía minera con 
sede en Canadá poseía derechos sobre los valiosos depósitos de cobre en la 
República Democrática del Congo y Glencore, desde ese tiempo accionista de 
Katanga, tenía los ojos puestos en la mina con un entusiasmo cada vez 
mayor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A principios de 2008, 
con la inminente revisión de los contratos de la RDC y con la inversión de 
cientos de millones de dólares en juego, Katanga y sus accionistas tuvieron que 
actuar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Inicialmente, Katanga 
creía tener poco de qué preocuparse, de acuerdo a uno de los cientos de momentos 
capturados “en vivo” en las actas de reuniones en el archivo de clientes de 
Appleby. A pesar del "tono político" del comité de revisión establecido por el 
gobierno, en febrero de 2008 el presidente ejecutivo de Katanga le dijo al resto 
de los miembros del consejo directivo que era poco probable que el país quisiera 
tener una participación mayor en la empresa en virtud de la alianza estratégica 
(<I style="mso-bidi-font-style: normal">joint venture</I>) existente. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, meses 
después, el organismo gubernamental encargado de negociar las concesiones 
mineras a inversionistas privados comenzó a insistir cambios en los programas de 
ejecución propuestos por Katanga. La compañía minera del gobierno congolés 
planteó una serie de contrapropuestas "bastante inaceptables", según acordó la 
junta directiva de Katanga en una reunión en junio de 2008.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y entonces a la junta 
directiva se le ocurrió un plan. </p>



<p class="wp-block-paragraph">"Dan Gertler, quien 
tenía un interés indirecto sustancial en la compañía, debería recibir un mandato 
de la Junta para negociar con las autoridades de la RDC", acordó la junta 
directiva de Katanga en un almuerzo de trabajo el 23 de junio, celebrado en el 
hotel Hilton cercano al aeropuerto de Zúrich, Suiza. Entre los miembros de la 
junta de Katanga se encontraba el accionista y director de Glencore, Aristotelis 
Mistakidis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gertler, un 
distribuidor israelí de diamantes y cobre que mantenía sus acciones en Katanga a 
través de un fideicomiso offshore, estaba bien conectado en la República 
Democrática del Congo. Era particularmente cercano a la mano derecha del 
presidente Kabila, Augustin Katumba Mwanke. Los abogados de Gertler le dijeron 
al Consorcio (ICIJ) que los dos hombres establecieron "un trato personal" sólo 
después de que Katumba se retirara del gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conocido por muchos 
congoleños como "Dios Padre" (God the Father), Katumba también era conocido por 
ser el contacto ideal para quien buscara acceso a las enormes reservas de 
recursos naturales de la República Democrática del 
Congo.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_qgRxPL-kc alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_qgRxPL-kc kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16112017-2.png" data-description="Dan Gertler" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img decoding="async" width="600" height="600" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16112017-2.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16112017-2.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16112017-2.png" data-id="51337" class="wp-image-51337 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Dan Gertler</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16112017-3.png" data-description="Telis Mistakidis" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="600" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16112017-3.png"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16112017-3.png" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16112017-3.png" data-id="51338" class="wp-image-51338 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Telis Mistakidis</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">En una ocasión, 
Gertler, Katumba y sus familias vacacionaron juntos en un yate por el Mar Rojo 
antes de que Katumba ingresara a un hospital israelí para un tratamiento 
quirúrgico. Después de que fallara la cirugía, Katumba entró en coma por lo que 
Gertler apresuradamente llevó a 13 médicos, incluidos tres de 
Londres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">"Durante los 12 días 
que permanecí en el hospital, Dan no me abandonó", posteriormente escribió 
Katumba en sus memorias. "Dejó todo, su negocio, su familia, su vida. Permaneció 
a mi lado día y noche ". En palabras de Katumba, Gertler le salvó la 
vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A nivel internacional, 
la cercanía de Gertler con el régimen ha atraído el escrutinio público. En 2001, 
dos informes de las Naciones Unidas sobre la explotación de los recursos 
naturales en la República Democrática del Congo, incluidos “diamantes de 
conflicto" o piedras preciosas que se intercambian para financiar ejércitos 
enemigos, describieron la amistad de Gertler con Kabila e informaron que una de 
las compañías de Gertler recibió un monopolio minero de diamantes valuado en 600 
millones de dólares por sólo 20 millones de dólares. Uno de los informes 
argumentaba que, como parte del negocio de los diamantes, Gertler acordó 
entregar armamento a las fuerzas armadas congoleñas durante la época en que los 
ejércitos nacionales en disputa, las milicias y los caudillos militares mataban 
y violaban indiscriminadamente, de acuerdo a los observadores de derechos 
humanos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Años después, en 2013, 
un grupo de expertos dirigido por el exsecretario general de las Naciones Unidos 
Kofi Annan hizo referencia a las compañías de Gertler en un reporte acusándolas 
de adquirir activos mineros de la RDC por cerca de un sexto de su valor 
comercial. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Los abogados de Gertler 
dijeron a ICIJ que el empresario negó las acusaciones de los reportes de la ONU 
del 2001 y dijo no haber tenido oportunidad de réplica antes de su publicación. 
La ONU no lo ha mencionado desde el 2011, dijeron sus abogados. Respecto al 
reporte de 2013, los abogados de Gertler dijeron que las compañías del grupo 
empresarial tampoco tuvieron oportunidad de responder a las acusaciones, las 
cuales “rechazan categóricamente”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“El señor Gertler es un 
empresario respetable que aporta la vasta mayoría de su riqueza y tiempo a los 
necesitados, así como a diversas comunidades, por un valor igual a grandes sumas 
de dinero”, dijeron sus abogados al Consorcio (ICIJ). “Sus transacciones de 
negocio se llevan a cabo de manera justa y honesta y en estricto apego a la 
ley”.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Optimismo, angustia y perseverancia</h2>


<p class="wp-block-paragraph">The Financial Times, 
Bloomberg, la ONG anticorrupción Global Witness y otros han pasado años 
reuniendo casos que involucran a Glencore, Gertler y a los líderes de la RDC con 
la finalidad de entender cómo uno de los países más ricos en recursos naturales 
de todo el mundo ha permanecido tan pobre. Ahora, la filtración de archivos de 
Appleby revela un recuento mensual de la forma en que Glencore dependió de la 
intermediación de Gertler.&nbsp; 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Poco después de aquel 
acuerdo en junio de 2008 en Zúrich sobre reclutar a Gertler, Katanga celebró 
buenas noticias. “Dan Gertler cumplió satisfactoriamente su mandato”, anunció a 
la junta directiva el director general saliente durante una teleconferencia el 
mes siguiente, de acuerdo a los archivos internos de Appleby. “Las reuniones de 
los pasados dos días fueron extremadamente productivas”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Un nuevo Memorándum de 
Entendimiento solicitaba un pago adicional al gobierno por 10 millones de 
dólares en regalías futuras a cambio de un acuerdo, pero, a pesar de todo, la 
junta directiva de Katanga expresó su aprobación. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En octubre de 2008, 
Glencore nombró al gerente general Steven Isaacs como director ejecutivo 
interino de Katanga. Poco después, la compañía minera estatal de la RDC regresó 
con más exigencias, incluyendo “dineros adicionales” por un total de 585 
millones de dólares en un bono por subscripción (<I 
style="mso-bidi-font-style: normal">signing bonus</I>). 
</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>pago adicional al gobierno por 10 millones de dólares en regalías futuras a cambio de un acuerdo</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Para resolver ese 
“asunto de vital importancia”, la Junta decidió que cuatro ejecutivos de 
Katanga, incluidos Isaacs y Mistakidis, de nuevo “sostuvieran una conversación 
con Dan Gertler”.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras los directivos 
se preocupaban por las solicitudes de más dinero por parte del gobierno, la 
compañía se encontraba corta de liquidez. Los registros muestran que estaba en 
la búsqueda de dinero de potenciales inversionistas para mantener a la compañía 
funcionando.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y entonces llegó dinero 
caído del cielo.&nbsp;&nbsp;</p>


<h2 class="wp-block-heading">Un préstamo oportuno</h2>


<p class="wp-block-paragraph">En febrero de 2009, 
Katanga notificó a la Bolsa de Valores de Toronto sobre un considerable préstamo 
millonario de Glencore y otros, incluyendo Lora Enterprises, una compañía en las 
Islas Vírgenes Británicas propiedad de un fideicomiso beneficiando a la familia 
Gertler. Los detalles proporcionados al respecto fueron pocos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No fue sino hasta 2014 
que Global Witness, la organización anticorrupción sin fines de lucro con sede 
en el Reino Unido, publicó documentos mostrando que Glencore había prestado el 
capital a la compañía de Gertler que a su vez había hecho el préstamo a Katanga. 
La compañía de Gertler y Glencore además adquirieron nuevas acciones en Katanga. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora los documentos e 
intercambios descubiertos en los archivos de Appleby proveen mayor información 
sobre cómo el préstamo de Glencore a la compañía de Gertler mantuvo al ya bien 
posicionado israelí cercano a Glencore como un accionista dentro de Katanga, 
mientras Katanga terminaba los últimos meses de negociación con el gobierno de 
la RDC. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Así es como se dieron 
los préstamos: el 9 de enero de 2009, cuando las negociaciones con la RDC se 
convulsionaban, Glencore envió documentos a sus abogados en Bermuda entre los 
cuales se encontraba uno denominado hoja de términos. “Glencore deberá usar su 
voto en la junta directiva de Katanga para garantizar que Dan Gertler sea 
exclusivamente encomendado para asistir a Katanga en finalizar los términos de 
la alianza estratégica”, indicaba la hoja de términos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Un documento autorizaba 
a los abogados internos de Glencore y Mistakidis, el director de Glencore quien 
también formaba parte de la Junta Directiva de Katanga, aprobar un préstamo 
bianual por 45 millones de dólares a Lora Enterprises. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La hoja de términos 
muestra que Glencore tenía el derecho a exigir el reembolso del préstamo si la 
alianza estratégica que Gertler estaba ayudando a negociar con la RDC no se 
concretaba dentro de pocos meses. En otras palabras, el préstamo de 45 millones 
de dólares de Glencore a Gertler dependía de que las autoridades de la RDC 
aprobaran un acuerdo con Katanga. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“El préstamo a Lora 
refleja los términos apropiados negociados con base en condiciones equitativas”, 
respondieron los abogados de Gertler a ICIJ y sus socios, agregando que no es 
poco común que las transacciones mineras en África exijan al prestamista 
reclamar el reembolso del préstamo si la alianza estratégica fracasa. El 
préstamo Lora se amortizó completamente en 2010 y “ni Lora Enterprises ni el 
señor Gertler ni ninguna compañía o persona relacionada con ellos recibió los 
fondos del préstamo directamente”, dijeron los abogados. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En marzo, dos meses 
después de que la hoja de términos fuera aceptada, el director ejecutivo de 
Katanga anunció a la junta directiva que se había reunido con Gertler en 
Kinshasa, la capital congoleña. “Como resultado…Katanga realizó revisiones a las 
propuestas resolviendo la mayoría de los temas” con las autoridades de la RDC, 
de acuerdo a la minuta de la reunión. </p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“Glencore básicamente le otorgó un préstamo de 45 millones de dólares al señor Gertler bajo la condición de que pudiera cerrar un acuerdo crucial con las autoridades congolesas”</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">No sólo se avanza con 
el acuerdo, dijo el director ejecutivo, sino que Katanga también ha convencido a 
la RDC de aceptar un bono de suscripción de 140 millones de dólares, en lugar de 
uno de más de 580 millones de dólares. La reducción del bono significaba que 
Katanga habría pagado un cuarto de lo que otras compañías mineras habrían pagado 
en promedio por tonelada de cobre en ese tiempo, de acuerdo a Elisabeth Caesens, 
una experta en acuerdos mineros congoleños quien revisó los documentos 
filtrados. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El acuerdo Katanga-RDC 
fue firmado en julio de 2009, semanas después de que Glencore había incrementado 
una vez más sus acciones en Katanga, hasta una cantidad aproximándose al control 
total de la compañía. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“Glencore básicamente 
le otorgó un préstamo de 45 millones de dólares al señor Gertler bajo la 
condición de que pudiera cerrar un acuerdo crucial con las autoridades 
congolesas”, explicó Caesens. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“Al hacerlo, Glencore 
ignoró las muchas señales de alarma que debieron haber surgido por los 
antecedentes y vínculos del señor Gertler y se expuso al riesgo de 
incumplimiento de leyes anticorrupción”, dijo Caesans, quien asesora al Carter 
Center, la organización en defensa de los derechos humanos sin fines de lucro 
fundada por el expresidente estadounidense Jimmy Carter. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante una reunión 
anual de la compañía, el presidente de Glencore le dijo a socios de ICIJ que las 
comprobaciones de antecedentes de Gertler fueron “amplias y extensas”. Abogados 
de Gertler dijeron “de manera clara e inequívoca” que las acusaciones de que los 
préstamos fueran usados para realizar pagos corruptos eran “falsas y sin 
fundamento alguno… el señor Gertler enérgicamente las rechaza por 
completo”.&nbsp; </p>



<p class="wp-block-paragraph">Katanga no recibió 
trato preferencial en su alianza estratégica como resultado del involucramiento 
de Gertler, aclararon sus abogados al Consorcio y sus medios asociados. Todas 
las negociaciones fueron realizadas de buena fe, dijeron los abogados. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">En febrero de 2017, 
Glencore compró las participaciones de Gertler en importantes minas de la RDC, 
incluyendo Katanga, por más de 500 millones de dólares. Entre aquellos que 
observan de cerca a Glencore, el movimiento fue ampliamente considerado como un 
esfuerzo de la compañía para distanciarse de Gertler. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Despues de diez años de 
negociaciones, emprendimientos en hoteles aeroportuarios y miles de páginas de 
documentos circulando entre compañías offshore, Glencore y la RDC ahora son 
prácticamente dueñas de la mina Katanga en su totalidad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Cinco meses antes de 
que Glencore comprara la participación de Gertler, el Departamento de Justicia 
de los Estados Unidos resolvió un caso, conforme a la Ley de Prácticas 
Corruptas&nbsp;en&nbsp;el&nbsp;Extranjero&nbsp;(FCPA, por su sigla en inglés), 
contra el <I style="mso-bidi-font-style: normal">hedge fund</I> Och-Ziff Capital 
Management Group con sede en la ciudad de Nueva York. El Departamento de 
Justicia discutió Lora Enterprises, a quien la resolución de la disputa describe 
como controlada por un israelí no indentificado “socio de la RDC” y muy 
posiblemente Gertler. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El Departamento de 
Justicia alegó que una compañía de Och-Ziff prestó 110 millones de dólares a 
Lora Enterprises en noviembre de 2010 y que desde ese mes y hasta febrero de 
2011, “el socio de la RDC causó que se hicieran pagos corruptos por 
aproximadamente 20 millones de dólares a varios funcionarios”, incluyendo a un 
“funcionario de la RDC 2” &nbsp;no 
identificado, quien se cree es Augustin Katumba Mwanke. En septiembre de 2016, 
una filial de Och-Ziff se declaró culpable y acordó pagar 413 millones de 
dólares en multas y penalizaciones. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El acuerdo al que llegó 
el Departamento de Justicia de los Estados Unidos con Och-Ziff “no constituye 
como evidencia de nada en contra del señor Gertler”, dijeron sus abogados. “En 
la medida en que dicho acuerdo se presuma estar relacionado al señor Gertler, se 
hizo sin su participación ni oportunidad alguna de proveer cualquier 
comentario…el señor Gertler absolutamente rechaza cualquier acusación de ofensa 
o criminalidad en su contra”. El presidente Joseph Kabila no respondió a 
repetidas peticiones de comentario. Katuma murió en un accidente aéreo en 2012. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lora Enterprises no fue 
acusada de ningún delito en el caso Och-Ziff, el cual no involucró a Glencore. 
</p>


<h2 class="wp-block-heading">Un titán corporativo</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Las agresivas prácticas 
empresariales de Glencore en el África central postconflicto no sorprenden a 
nadie familiarizado con la compañía y su historia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Glencore es la sucesora 
corporativa de la comercializadora fundada por Marc Rich, el infame financiero 
que pasó años como fugitivo en la lista de los más buscados del FBI antes de ser 
indultado por el presidente Bill Clinton en el último día de su mandato, en 
2001.&nbsp; </p>



<p class="wp-block-paragraph">Un niño refugiado de la 
ocupación nazi en Bélgica, Rich asistió a escuelas privadas en Manhattan antes 
de abandonar sus estudios en New York University para trabajar en la compañía 
comercializadora de metales, Philipp Brothers, ahora PhiBro, donde conoció a su 
futuro socio de negocios Pincus Green. En 1974, se mudaron a Suiza para 
conformar Marc Rich + Co AG, posteriormente cambiada a Glencore Xstrata Plc, 
comericalizadora de hierro y metales, después expandiéndose a petróleo en Rusia 
y África, granos en Europa y más. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La compañía, como 
posteriormente la describió un perfil de Vanity Fair, “floreció como prestamista 
y canjeador con países del Tercer Mundo y el bloque oriental que se encontraban 
carentes de liquidez o en deuda, pero que contaban con materias primas como 
garantía las cuales Rich podía obtener y vender con un amplio margen de 
ganancia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1983, Rich y Green 
fueron acusados en Estados Unidos por evasión de impuestos y evadir un embargo 
comercial con Irán durante la crisis de rehenes. En vez de enfrentar la 
acusación por 65 cargos, Rich huyó. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Rich continuó a cargo 
de la compañía hasta 1993, cuando un intento audaz de arrinconar el mercado 
global de zinc falló, dejando a la compañía con una deuda de 172 millones de 
dólares. Presionado por sus socios, Rich vendió la mayoría de su participación 
en 1994 por 600 millones de dólares, según lo reportado. La compañía renació 
como Glencore, el nombre supuestamente sacado de las primeras dos letras de cada 
palabra en Global Energy Commodities and Resources.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Glencore tuvo éxito sin 
Rich y en 2011 empezó a cotizar en la Bolsa de Valores de Londres. De un día 
para otro, un puñado de sus accionistas mayoritarios se hicieron 
multibillonarios. El director ejecutivo Glasenberg se volvió tan rico que el 
pueblo suizo donde vive, Rüschlikon, recortó los impuestos municipales para 
todos los demás ciudadanos como resultado de tantos impuestos que él pagaba. En 
2013, Glencore finalizó la adquisición del gigante minero Xstrata en una de las 
fusiones corporativas más grande de todos los tiempos en el sector de recursos 
naturales. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La compañía con sede en 
Suiza ha trabajado arduamente en restaurar su imagen. Ha fundado programas 
antimalaria en Zambia, patrocinado un barco a indígenas australianos para 
investigar sobre tortugas y ayudado a desparasitar vacas, alpacas y llamas en 
Perú. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, Glencore 
nunca está alejado de titulares negativos. En años recientes, sus empleados han 
protestado por presuntas condiciones de trabajo peligrosas y bajos salarios en 
Canadá, Australia, Burkina Faso, Namibia y Colombia. Científicos australianos 
vincularon a la compañía minera con la contaminación del aire y la tierra que 
causó envenenamiento de plomo en niños. Después de acusaciones de evasión de 
impuestos en Zambia, el banco de desarrollo de la Unión Europea le suspendió 
préstamos en 2011 a la filial de la compañía con una mina de cobre en Zambia. En 
las Filipinas en 2012 y 2013 fuerzas paramilitares mataron a tres aldeanos en 
medio de protestas contra la mina de cobre y oro de Glencore y, en 2017 en 
Argentina, una corte suspendió temporalmente las operaciones mineras de cobre y 
oro de la compañía tras quejas por contaminación. En todos los casos, Glencore 
ha negado las presuntas irregularidades. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<h2 class="wp-block-heading">Pero Appelby está ahí</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Durante todo este 
tiempo, Glencore ha escogido a Appleby como su abogado offshore por 
excelencia.&nbsp; </p>



<p class="wp-block-paragraph">Appleby trabajó por 
muchos años para Marc Rich en sus asuntos de negocios, incluyendo bienes raíces, 
aún después de los cargos imputados en Estados Unidos en 1983. Cuando se dio a 
conocer la muerte de Rich en junio de 2013, uno de los abogados más antiguos de 
Appleby envió un correo electrónico al abogado principal de Glencore: “En nombre 
de los socios y el personal de Appleby, le ruego acepte nuestro más sentido 
pésame por el fallecimiento del señor Marc Rich. Un verdadero titán empresarial 
de nuestros tiempos”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por mucho tiempo, 
Glencore fue un cliente mayoritario de Appleby, despacho que convirtió gran 
parte de su negocio de gestión de patrimonio en 2016 como una compañía 
independiente llamada Estera. En su conjunto, para el año 2014, la caballería de 
107 compañías offshore convirtieron al conglomerado en uno de los clientes más 
importantes de Appleby.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Glencore trabajó con 
Appleby &nbsp;en grandes proyectos con 
nombres en clave como Project USA (cuando compró al operador de granos más 
grande Canadá en 2012), Project Great Game (un acuerdo comercial en Rusia) y los 
proyectos Ranger, Sunset, Everest y Pebble. Un empleado de Glencore le dijo a 
Appleby que la compañía no tenía un esquema completo que mostrara todas sus 
entidades en offshore “principalmente porque ocuparía toda una pared 
:)”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Sala Glencore 
presumía ofrecer a la compañía una “robusta huella física” en las islas Bermudas 
libre de impuestos, de acuerdo a un correo electrónico de un gerente de Appleby 
en 2014. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese especial salón pudo 
haber ayudado a la compañía a reducir sus impuestos al despistar a cualquier 
recaudador fiscal curioso haciéndole creer que desde la isla se llevaban a cabo 
negocios verdaderos, expertos explicaron a ICIJ. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Glencore cuenta con 800 
empleados en su sede suiza. No tenía ningún empleado en su filial financiera en 
las Bermudas, a excepción de un pluriempleado de Appleby quien se desempeñaba 
simultáneamente como director sustituto oficial por un “número muy reducido de 
horas”. El contrato de empleo estaba diseñado para mantener al director por 
debajo de los requisitos que hubieran requerido el pago de impuestos sobre la 
renta y contribuciones de cobertura de seguridad social, de acuerdo a una nota 
de expediente preparada por Appleby en mayo de 2014. 
</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>Los archivos de Appleby también revelan preocupaciones sobre las exigencias que Glencore, una confiable fuente de ingresos, hizo al despacho en las Bermudas a través de los años.</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Aunque Bermuda no 
requiere que compañías offshore como la filial de Glencore en Bermuda sostengan 
reuniones en la isla para beneficiarse de las generosas exenciones fiscales, 
muchas compañías lo hacen para comprobarle al “mundo exterior” y a cualquier 
recaudador fiscal curioso que la operación en Bermuda no es ficticia. Durante 
una reunión en Suiza en 2014 un alto directivo de Glencore le dijo a empleados 
de Appleby que los directores de sus sucursales en Bermuda “nunca viajan” a 
juntas ahí. No hay ningún indicio en los documentos filtrados de que dicha 
declaración haya suscitado alguna inquietud entre los abogados de Appleby. Es 
posible que otras empresas como Glencore lo hagan, un director ejecutivo de 
Appleby le dijo a Glencore, pero sólo debido a “una asesoría impositiva más 
conservadora”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Los archivos de Appleby 
también revelan preocupaciones sobre las exigencias que Glencore, una confiable 
fuente de ingresos, hizo al despacho en las Bermudas a través de los años. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez en 2006, un 
abogado de Appleby dijo haberse negado a firmar un documento que declaraba que 
los préstamos de Glencore a sus sucursales por 2,000 millones de dólares 
“beneficiarían a las compañías” porque no había leído sus contenidos. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Esto sí plantea la 
cuestión sobre nuestra responsabilidad como directores y cómo podemos desahogar 
asuntas a completa satisfacción tanto del cliente como de nosotros mismos, 
durante un plazo aceptable y bajo una remuneración razonable”, dijo. “Ese debate 
riesgo-beneficio se ha convertido en el tema”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final, el abogado 
firmó el documento como solicitado. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Solicitudes de Glencore 
de que empleados de Appleby antedataran documentos desencadenó puntos álgidos 
recurrentes, revelan los archivos de Appleby sobre el cliente. El 6 de mayo de 
2009, Glencore pidió a Appleby firmar una moción de aprobación de la junta cuya 
fecha era el 28 de abril del mismo año. Glencore se comportaba “de manera 
engañosa desde mi punto de vista”, dijo una administradora en las Bermudas. “¡La 
lista está creciendo!”, añadió. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Un alto directivo de 
Appelby se quejó en 2011 porque las solicitudes frecuentes de antedatar los 
documentos por parte de las secretarias en la sede central de Glencore en Baar, 
Suiza, estaban poniendo a los abogados en “una situación muy difícil”. Dicho 
comportamiento incluso les valió un sobrenombre acuñado por los abogados de 
Appleby: “Las damas en Baar”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“Glencore ya volvió a 
sus andadas”, un abogado le escribió a un colega en diciembre de 2013, 
quejándose de que Glencore estaba haciéndole firmar un documento atestiguando 
que una compañía había aprobado una decisión antes de, en efecto, 
hacerlo.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ambos lados finalmente 
acordaron no fechar más los documentos retroactivamente en 2014, de acuerdo a 
las notas de una reunión en Zúrich que duró 90 minutos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antedatar documentos o 
firmar documentos y después registrarlos con una fecha anterior para que el 
reloj de los derechos u obligaciones legales empiece a correr antes de tiempo es 
algo que los abogados ven “una y otra vez” pero es un crimen en algunas 
jurisdicciones, dijo Douglas Kellner, un abogado y especialista en fraudes 
financieros en Nueva York. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las ocasiones cuando 
es apropiado hacer eso son muy raras”, dijo Kellner. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Appleby no respondió a 
las preguntas detalladas pero emitió un boletín de prensa manifestando: “Somos 
un despacho de abogados offshore que asesora a sus clientes sobre la manera 
legal y legítima en la que deben conducir su negocio. Nosotros no toleramos 
comportamientos ilícitos”.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Lejos de Suiza y lejos 
también de la estancia especial en las Bermudas, los congoleses que viven y 
trabajan cerca de las minas tienen su propia opinión sobre las operaciones de 
Glencore que les atañen directamente. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Leonie Kamanda, una 
supervisora del parque nacional en Kisenda, un pueblo cercano a las operaciones 
de cobre de Katanga Mining Ltd., ha atestiguado por años como la vegetación del 
parque se torna amarilla—resultado del escurrimiento mineral de las excavaciones 
de cobre y cobalto que operan dentro y alrededor del parque, considera. Kamanda 
trabaja dentro de una reserva protegida de caza en donde conviven hipopótamos, 
simios, búfalos y operaciones mineras controladas por diversas sociedades 
corporativas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Las compañías mineras 
no respetan el medio ambiente, dijo Kamanda, y la deforestación es abundante. 
Glencore dice que sus políticas y prácticas ambientales cumplen y exceden los 
estándares de la industria a nivel internacional. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de ser la 
región mineral más rica de la RDC, del 60 al 70% de los habitantes de la región 
que alberga las operaciones de Glencore viven en pobreza. Pasaron al menos diez 
años hasta que los pueblos cercanos a la mina tuvieron agua corriente, dijo 
Christian Sapu Kankonade, un activista de derechos humanos. “La población se 
encuentra a merced de sus propios medios para sobrevivir”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sapu Kankonade ha visto 
y oído en la televisión a los dueños de las minas cercanas. Mr. Glencore”, los 
llama.&nbsp; </p>



<p class="wp-block-paragraph">“Nosotros somos los que 
estamos en el terreno”, reclama Daudet Kitwa Kalume, un abogado de derechos 
humanos en Kolwezi, la localidad más grande cercana a la alianza estratégica 
minera de Katanga. “Cuando visitas el pueblo, puedes prácticamente leer la 
miseria en la cara de la gente”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La riqueza natural en 
esta parte de la RDC es abundante, dijo Patrick Mbombi, un maestro de secundaria 
que también coordina una asociación de desarrollo local sustentable. Debería ser 
un paraíso. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><I style="mso-bidi-font-style: normal">(</I>*<I 
style="mso-bidi-font-style: normal">)Traducción al español 
realizada por Univision Noticias para el resto de socios de 
ICIJ.</I></p>

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			</item>
		<item>
		<title>Wellisch, nuestro hombre en Guayana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[CLAVEL RANGEL]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Oct 2013 11:06:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Commodities]]></category>
		<category><![CDATA[Glencore]]></category>
		<category><![CDATA[Guayana]]></category>
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					<description><![CDATA[Tiene un costado de Mesías: puede decirse que con su poder ha salvado de la quiebra al complejo industrial del aluminio en el estado Bolívar. Pero como representante de Glencore e intermediario de operaciones comerciales controvertidas, también ha hecho gala de codicia.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">A 
las afueras de Puerto Ordaz, en los portones de las empresas de aluminio 
–Alcasa, Venalum, Bauxilum y Carbonorca– resulta familiar el nombre de Roberto 
Wellisch, un empresario de nacionalidad argentina-venezolana-estadounidense que 
se ha ganado el apodo de <I style="mso-bidi-font-style: normal">“El Zar del 
Aluminio”</I>. Es representante de Glencore A.G. en Venezuela. Su nombre se 
escucha en esos corrillos desde por lo menos el año 2005,&nbsp;aunque se afirma 
que anda por el estado Bolívar desde 1977 y que ha negociado más de 540 millones 
de dólares, según el mismo lo contó el 17 de agosto frente a una masa de 
trabajadores que lo escuchaban en el auditorio Orinoco de Ciudad 
Guayana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo 
fue en 2005 cuando se vinculó a la trasnacional suiza, que entonces firmaba sus 
primeras compras a futuro con las compañías estatales del aluminio,&nbsp;y justo 
cuando se negoció el financiamiento para desarrollar la&nbsp;Línea V de Alcasa 
por 685 millones de dólares. ¿Por qué entonces se le tendría que conocer en esos 
portones, sitios tradicionales de concentraciones obreras, siendo Wellisch un 
mercante ante de minerales?&nbsp;Porque algunas veces su oportuna intervención 
ha salvado la quincena de los trabajadores con dinero fresco que desembolsó a 
cambio de entregas a futuro, y con ese dinero, ha aplazado la fecha de quiebre 
de las usinas estatales.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Wellisch 
no lo esconde. El 23 de agosto de 2010 protagonizó un evento, sin duda inusual, 
en el Teatro Orinoco de Venalum. Entonces se presentó en una reunión de Control 
Obrero y reveló que había negociado contratos a futuro con Venalum por 180 
millones de dólares y que la producción se entregaría en tres o cuatro años. En 
la reunión Wellisch aclaró que el representante de Glencore en Venezuela era 
Palmat C.A. Luego de dar respuestas a las demandas de los trabajadores, ofreció 
desde transporte para los hijos de los empleados hasta apoyar la unidad de 
quemados, como parte de su política de responsabilidad social empresarial. 
&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
2007, sin embargo, el nombre de Wellisch sonaba menos a Mesías. Al menos era así 
en un informe que Carlos Lanz Rodríguez, el sociólogo que entonces presidía 
Alcasa y lideraba un experimento fallido a la postre de cogestión, presentó ante 
la Asamblea Nacional. En el papel denunciaba la existencia de cárteles 
entronizados en la región que monopolizaban las actividades productivas en las 
empresas de aluminio, hierro, oro y diamantes en el sur de Venezuela. Señalaba 
sin cohibirse a Glencore A.G. y a Roberto Jorge Wellisch, quien, en palabras de 
Lanz, “funciona bajo la cobertura de la empresa Palmat C.A.”. Titular de un día: 
fracasada la cogestión y con Lanz fuera de su cargo gerencial, nadie se ocupó de 
investigar ni una letra de la denuncia.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="367" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08102013-1.jpg" alt="" class="wp-image-49503"/><figcaption>El nombre de Roberto Jorge Wellisch también quedó expuesto por el escándalo de los presuntos pagos de comisiones en los negocios argentinos-venezolanos. Crédito de la foto: William Urdaneta</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">En 
el Informe confidencial sobre la compañía Glencore en Venezuela, aparecido el 14 
de febrero de 2007 en www.aporrea.org y que presentó originalmente ante la 
Comisión de Asuntos Sociales de la Asamblea Nacional, Lanz se refería a la mala 
conducta de la trasnacional en los siguientes términos: “Glencore coordina y 
lideriza el cártel del aluminio en Venezuela, agrupa a estas empresas ya 
mencionadas y se distribuyen buena parte de la producción del aluminio. Según 
los <I style="mso-bidi-font-style: normal">traders</I> de la competencia, 
Glencore y sus empresas asociadas juegan duro y sucio, como norma, en todos los 
países. Por regla general, los agentes de Glencore poseen un estilo agresivo y 
utilizan el soborno, el chantaje, el manejo de medios de comunicación para 
desprestigiar o destruir reputaciones. Se mueven con agilidad y eficiencia en el 
terreno de la corrupción de funcionarios y el lobby 
político”.</p>


<h2 class="wp-block-heading">La conexión K</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Tres 
años después el nombre de Roberto Jorge Wellisch también quedó expuesto por el 
escándalo de los presuntos pagos de comisiones en los negocios 
argentinos-venezolanos. El exembajador argentino en Caracas, Eduardo Sadous, 
reveló que empresarios de su país se veían obligados a hacer un pago de 15 por 
ciento en comisiones para la venta de maquinarias agrícolas al Ministerio de 
Agricultura y Tierras (MAT) de Venezuela, entonces a cargo de Elías Jaua; y la 
desaparición momentánea del dinero de un fideicomiso depositado en el Banco 
Nacional de Desarrollo de Venezuela (Bandes).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
negociación comenzó en una feria agrícola realizada en Barinas y a la que 
asistieron los directivos de Palmat y de la competencia, la <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">trader</I> brasileña Cotia, además del 
ministro de Planificación, Julio De Vido –asumido ya como una especie de 
superintendente ad hoc de los negocios con Venezuela-, la embajadora Nilda 
Garré, el entonces lugarteniente de De Vido, Claudio Uberti y el&nbsp;agregado 
comercial de la embajada, Alberto Álvarez Tufillo, entre otros. El negocio ya 
tenía la venia de los presidentes Nestor Kichner y Hugo Chávez. Un acuerdo 
binacional refrendaba el acuerdo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
alto gobierno argentino, es decir, Julio De Vido, ministro de Planificación de 
Argentina, y Claudio Uberti, otro funcionario también involucrado con el caso de 
la valija de Guido Antonini Wilson; y representantes del propio Presidente Hugo 
Chávez, acordaron otorgar la exclusividad de los “contratos de agencia” a dos 
empresas: Palmat Internacional S.A., creada en 1995 pero que luego del escándalo 
del maletín donde estuvieron implicados Uberti y Guido Antonini Wilson, entre 
otros, fue sustituida por la subsidiaria PalmatIntertrade S.A.; y Madero 
Trading, registrada en&nbsp; agosto de 2007. Palmat Internacional S.A. era 
representada por Roberto Jorge Wellisch y Francisco José Carrasquero; y Madero 
Trading era del argentino José Ernesto Rodríguez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
través de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma) se 
presentaba a los industriales agremiados las necesidades del gobierno venezolano 
y se establecía el vínculo con funcionarios designados por De Vido y Uberti, 
quienes además avalaban a las empresas argentinas favorecidas con los contratos 
de venta de maquinaria agrícola. Estas empresas contactaban al presidente de 
Palmat, ahora PalmatIntertrade S.A., Roberto Jorge Wellisch, como intermediario 
(aunque señalaron que todas las negociaciones las hacían con Francisco 
Carraquero), y posteriormente se concretaba la firma del contrato con la 
Corporación Venezolana Agrícola (CVA) y el desembolso de los recursos por parte 
del Bandes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
episodio con dudosa explicación fue la desaparición por algunas semanas de los 
84 millones de dólares destinados a un fideicomiso, también alertada por el 
exembajador Eduardo Sadous.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué 
relación tiene este episodio con el pago de comisiones por parte de los 
comerciantes argentinos? En el marco del acuerdo bilateral, entre 2005 y 2008, 
Pdvsa recibió pagos de parte de Camessa –Compañía Administradora del Mercado 
Mayorista Eléctrico de Argentina- por 554 millones de dólares por venta de 
combustible, dinero que se depositaba en la cuenta del Bandes. Esos recursos se 
desembolsaron para pagos realizados por la CVA por maquinarias agrícolas a las 
empresas argentinas.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="342" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102013-2.jpg" alt="" class="wp-image-49504"/><figcaption>Las empresas de Wellisch en Venezuela agrupan a diversas razones jurídicas con sede en Puerto Ordaz, estado Bolívar. Muchas de ellas tuvieron relación crediticia con el Banco Guayana, extinto luego de su fusión con el Banco Caroní en diciembre de 2012. Crédito de la foto: William Urdaneta</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Las 
empresas que vendieron maquinarias agrícolas a Venezuela habrían de pagar 40 
millones de dólares en comisiones a las intermediarias Palmat y Madero Trading, 
según la denuncia de Sadou. Se dice que ganaron 43 millones de dólares, como 
pago de servicios para allanar la burocracia venezolana y trasladar las 
maquinarias desde el puerto hasta el destino final dentro de Venezuela en algún 
estado llanero del país.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Vínculos financieros</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Pero 
aún falta un tercer capítulo donde coinciden los mismos protagonistas. El 
representante de Madero Trading, el argentino José Ernesto Rodríguez, también 
era representante del Banco Guayana en Argentina. Roberto Jorge Wellisch formaba 
parte de la Junta Directiva de ese banco en Puerto Ordaz (estado Bolívar) y la 
sede argentina del Banco Guayana estaba en el mismo domicilio de Madero Trading. 
El presidente del Banco Guayana, para el momento, era otro argentino llamado 
Oscar Eusebio Giménez Ayese.&nbsp;José Ernesto Rodríguez, también era 
representante de Impsa, empresa que en 2008 comenzó a operar en la 
repotenciación de la central hidroeléctrica Macagua I, en el estado 
Bolívar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el diario argentino Clarín, del 13 de agosto de 2010, se afirma que según los 
datos obtenidos por la diputada opositora y excandidata presidencial, Elisa 
Carrió, existe otro vínculo entre Roberto Jorge Wellisch y, esta vez, el 
presidente de Fluviomar, Andrés René Guzmán, quien “tuvo participación en la 
empresa americana ACBL donde en Venezuela, Roberto Wellisch tenía intereses. 
ACBL ya domina el transporte por el río Orinoco en Venezuela. También el 
presidente del Banco Guayana para el 2007, Oscar Giménez Ayesa, “tiene 
intereses” en ACBL y fue uno de los intermediarios del polémico fideicomiso. 
Además, Paloma Loewenthal y Juan de Dios Santucchi (socios de Palmat S.A.), 
fueron ejecutivos de ACBL Argentina”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
vínculos siguen. Según Carrió, Wellisch “adquirió, junto a dos socios más en el 
2006, por 32 millones de dólares, los intereses que la firma American Commercial 
Lines Inc. tenía en ACBL de Venezuela, según un registro de la Comisión de 
Valores y Bolsa de EE. UU”. Paralelamente a esa compra, ACBL Hidrovías S.A. de 
Argentina tiene sus oficinas en la misma dirección (Leandro L Alem 1.010 de 
Buenos Aires), que Fluviomar y Palmat S.A.“De lo descrito se desprendería que el 
mismo grupo empresario coincidió en ACBL Venezuela, ACBL Hidrovías, Palmat y 
Fluviomar/Fluvioalba”, finaliza la denuncia de Elisa 
Carrió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
empresas de Wellisch en Venezuela agrupan a diversas razones jurídicas con sede 
en Puerto Ordaz, estado Bolívar. Muchas de ellas tuvieron relación crediticia 
con el Banco Guayana, extinto luego de su fusión con el Banco Caroní en 
diciembre de 2012. Este último absorbió la cartera de negocios del Banco 
Guayana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuentes 
señalan que la absorción&nbsp;del Banco Guayana por el Banco Caroní fue el 
mecanismo idóneo para limpiar el nombre de la entidad financiera. El actual 
presidente del Banco del Caroní es Arístides Maza Tirado y otro de los 
directivos es Bernardo Kabche, representante del Banco Guayana. La Junta 
Directiva del Banco Guayana estaba conformada por doce personas, de las que 
siete siguen activas en el Directorio del Caroní. en su Junta 
Directiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
única defensa de Roberto Wellisch por el caso de las comisiones cobradas a los 
empresarios argentinos la plasmó en un comunicado que hizo llegar al diario 
prokirchnerista, página 12, de Buenos Aires. “Llego al otoño de mi vida con una 
posición sólida gracias a mis esfuerzos cotidianos”, escribió con cierto 
lirismo. “Soy un hombre de valores y conducta ética. Mi empresa tiene treinta 
años dedicados a la intermediación comercial. Palmat cuenta con conocimientos e 
infraestructura que agregan valor a las operaciones de nuestros clientes y 
aliados. Tenemos filiales y oficinas propias en varias ciudades del mundo. 
Palmat fue seleccionada de manera individual por treinta y nueve empresas 
fabricantes de maquinarias agrícolas de la Argentina. La relación profesional 
fue estipulada en contratos, suscriptos directamente y sin intermediación. 
Fueron absolutamente legales, firmados y registrados en Buenos Aires en forma 
voluntaria y transparente. Reafirmo, y está plenamente documentado, que 
realizamos un trabajo profesional, que la relación profesional estuvo enmarcada 
en contratos legales y se facturó en forma transparente y legal. Se cumplió con 
el contrato con un trabajo arduo y sin reclamo de ninguna de las 
partes”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para 
esta nota se intentó conseguir, sin resultados, una versión personal de Wellisch 
en Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
caso de las comisiones y las denuncias del exembajador Sadou fueron desestimadas 
por la justicia argentina y en Venezuela nunca se investigó a ninguno de los 
implicados, pero el nombre de Roberto Jorge Wellisch junto al de Palmat, que es 
lo mismo que decir Glencore, continúa pronunciándose en Guayana, por donde se le 
ve pasar solo de vez en cuando.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Clavel 
Rangel, Ciudad Guayana/ Katherine Pennacchio, Marianela Balbi y Joseph Poliszuk, 
Caracas</I></p>



<p class="wp-block-paragraph"><A 
name=_gjdgxs></A><A href="https://armando.info/Reportajes/Details/93">Lea 
acá la primera entrega de la serie: "Guayana, el feudo de 
Glencore"</A></p>



<p class="wp-block-paragraph"><A 
href="https://armando.info/Reportajes/Details/94">Lea 
acá la segunda entrega de la serie: "Negociar con aluminio es como montar en 
carrusel"</A></p>

<div style="display:flex; gap:10px;justify-content:center" class="wps-pgfw-pdf-generate-icon__wrapper-frontend">
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					<wfw:commentRss>https://armando.info/wellisch-nuestro-hombre-en-guayana/feed/</wfw:commentRss>
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			</item>
		<item>
		<title>Negociar con aluminio es como montar en carrusel</title>
		<link>https://armando.info/negociar-con-aluminio-es-como-montar-en-carrusel/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=negociar-con-aluminio-es-como-montar-en-carrusel</link>
					<comments>https://armando.info/negociar-con-aluminio-es-como-montar-en-carrusel/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[CLAVEL RANGEL]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Oct 2013 11:02:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Commodities]]></category>
		<category><![CDATA[Glencore]]></category>
		<category><![CDATA[Guayana]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://armando.info/?p=94</guid>

					<description><![CDATA[Las mismas caras se hacen pasar por representantes de la trasnacional Glencore ante la industria básica del aluminio, y, al mismo tiempo, de empresas nacionales. Cambiando de sombreros consiguen duplicar oportunidades de negocios y hasta mercancía a precios de dólar oficial.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Glencore, 
uno de los gigantes globales de las materias primas, compra aluminio venezolano 
en dólares pero también en bolívares, a la tasa de cambio oficial, la más 
favorable. ¿Cómo lo logra? A través de sus representantes en Venezuela que, al 
tiempo que se reservan la mayor porción de los cargamentos que salen de Guayana 
directamente al mercado externo, también se llevan una tajada de los cupos que 
por ley el Gobierno está obligado a despachar –a precios de dólar regulado– solo 
a empresas registradas dentro del territorio nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como 
representantes de Glencore en Venezuela aparecen personeros de otras firmas 
privadas que le compran a Bauxilum, Venalum y Alcasa, entre las industrias 
básicas del Estado que actúan en el sector. Es así como los directores de las 
empresas venezolanas Extrudal, Trefymaca, Alambres del Yaracuy y Armco son los 
mismos empresarios que hace tres años renovaron, a nombre de la trasnacional 
suiza, los leoninos contratos a futuro que negociaron por adelantado la 
producción de aluminio de los últimos años</p>


<p class="wp-block-paragraph">Son 
incluso los mismos de la compañía Alloys Metals, cuyo nombre quedó fichado hace 
cuatro años por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y 
Criminalísticas (CICPC), después de que frustraran un contrabando de 2.063 
toneladas que estaba listo para zarpar en las narices de los trabajadores del 
muelle de Palúa, la puerta de embarque que la Corporación Venezolana de Guayana 
(CVG) tiene sobre el río Orinoco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue 
el 23 de marzo de 2009. El Estado aparta para suministrar a las empresas 
nacionales un porcentaje de su producción de aluminio para que lo transformen y 
generen así lo que en la industria llaman un desarrollo aguas abajo. Pero ese 
día se embarcaron de manera irregular, listas para salir, los despachos de 
varias empresas, entre ellas&nbsp;Alloys Metals. Su nombre quedó registrado en 
las actas de la investigación nunca concluida por la Fiscalía Tercera del estado 
Bolívar, así como en las declaraciones de funcionarios que entonces prometían 
llegar “hasta el final”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Venalum 
rescindió el contrato de las 7.700 toneladas de aluminio que en 2009 había 
reservado para Alloys Metals pero, al final, la empresa continuó en la cartera 
de clientes de la Corporación Venezolana de Guayana con el nombre Autana 
Aluminio, según consta en el expediente 30.910 que reposa en el Registro 
Mercantil Primero del estado Bolívar.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="358" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102013-1.jpg" alt="" class="wp-image-49500"/><figcaption>El diputado Andrés Velásquez solicitó el 20 de agosto ante la Fiscalía General de la República, una investigación de los contratos de Glencore. Crédito de la foto: William Urdaneta</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">El 
nombre de Glencore genera controversia desde que acapara las exportaciones de 
aluminio junto con Noble Resources. "Hipotecaron la industria", decía ya en 2010 
el dirigente sindical de Alcasa, Henry Arias. "Nos preocupan el monopolio y los 
sobreprecios que pueda haber en estos negociados", añadía José Luis Morocoima 
desde el sindicato de Bauxilum. En sintonía con ellos, la entonces diputada por 
el estado Bolívar, Pastora Medina, advertía que “se está privilegiando a 
empresas sin ningún tipo de licitación".</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 
fallecido presidente Hugo Chávez una vez le tocó probar una cucharada de la 
indignación local contra Glencore cuando, el 16 de mayo de 2010, durante una 
asamblea obrera transmitida en cadena nacional de radio y TV para juramentar a 
los presidentes-trabajadores del llamado régimen de Control Obrero sobre las 
industrias básicas, desde el público se dejó escuchar la consigna: “¡Fuera 
Glencore!”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Glencore 
no es nuevo ni en la zona ni en la industria. Pero que durante los tormentosos 
años del chavismo y en medio de la animadversión de la comunidad obrera, haya 
prosperado con tanto éxito en Guayana y se llevara los mejores contratos con el 
Estado, debe ser un punto a favor de sus representantes. Una muestra de su 
habilidad aflora al cruzar la data que hay en el sistema SAP de la CVG con el 
Registro Nacional de Contratistas y los archivos físicos de los registros 
mercantiles de Barquisimeto, San Felipe, Puerto Ordaz, Valencia y Caracas: los 
representantes de Glencore se las han arreglado para aparecer también como 
accionistas de empresas nacionales que actúan en el mercado interno del 
aluminio.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Puertas giratorias</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Está, 
por ejemplo, la compañía ACBL de Venezuela. La especialidad de ACBL es el 
transporte fluvial con gabarras, barcazas y remolcadores. ACBL es también la 
empresa que en 2012 recibió de Bauxilum un cargamento de bauxita cotizado a un 
precio 66 por ciento menor al precio con que la estatal venezolana lo había 
comprado en el mercado externo. Inscrita ante el Registro Mercantil Primero del 
estado Bolívar, tiene su sede en la misma oficina 602 de la Torre Las Mercedes 
de&nbsp;Chuao, Municipio Baruta, Caracas, donde los representantes de Glencore 
en Venezuela establecieron su casa de representaciones con el nombre de 
Palmat.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
el mismo edificio, unos pisos más arriba, despachaban el exministro de 
Industrias Básicas y Minería, Rodolfo Sanz, quien firmó los contratos a futuro, 
y su sucesor, José El Chino Khan, máximo responsable de las empresas básicas 
antes de salir al Banco Central de Venezuela (BCV) y llegar, por ahora, a la 
Comisión de Administración de Divisas (Cadivi).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><A 
name=_gjdgxs></A>En 
la junta directiva de ACBL de Venezuela destaca el nombre de un empresario 
argentino-venezolano, Roberto Wellisch. Wellisch y Palmat estuvieron en el 
mismísimo ojo del huracán durante las investigaciones de prensa que hace tres 
años se iniciaron cuando el exembajador de Argentina en Caracas, Eduardo Sadous, 
los nombró como parte de una red de tráfico de influencias que, como un peaje, 
cobraba comisiones de hasta 15 por ciento en los negocios binacionales que se 
pactaran entre los gobiernos de Caracas y Buenos 
Aires.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="342" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102013-2.jpg" alt="" class="wp-image-49504"/><figcaption>Glencore ha sido blanco de la prensa mundial desde que sus socios fueron acusados en Estados Unidos por fraude fiscal.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Wellisch, 
el directivo de ACBL de Venezuela, pasa por una puerta giratoria y aparece como 
Wellisch, el representante de Glencore. Pero también Wellisch puede hacer el 
número de accionista en Trefymaca, Alambres del Yaracuy o Armco. En cada rol 
impulsa y supervisa un carrusel retroalimentado de permanentes ganancias para 
Glencore y su propio entorno.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Una potencia extranjera</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El 
diputado por el estado Bolívar, Andrés Velásquez, solicitó el 20 de agosto 
reciente ante la Fiscalía General de la República una investigación de los 
contratos de Glencore; el 5 de septiembre volvió a consignar una serie de 
memorandos que insisten en el tema, y apenas hace unos días consiguió que la 
Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional se comprometiera a voltear la 
mirada a Venalum y sus irregularidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ninguno 
de los contratos de venta a futuro con Glencore pasó en su momento por el filtro 
de la Procuraduría General de la República, como tampoco por los canales de la 
Asamblea Nacional. Ni siquiera hubo una convocatoria pública; entre sus 
enunciados incluso colaban cláusulas de confidencialidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
intermediario de materias primas más grande del mundo ha sido blanco de la 
prensa mundial desde que sus socios fueron acusados en Estados Unidos por fraude 
fiscal. “Desconocida, multimillonaria y controvertida: así es Glencore”, tituló 
BBC Mundo una nota que pasaba revista a la serie de señalamientos por 
corrupción, delitos contra el medio ambiente y evasión de impuestos ligados a 
los negocios que sostiene en países donde compran desde trigo hasta 
petróleo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tiene 
activos en 30 países. Una suerte de potencia mundial de la que hay más preguntas 
que respuestas, advertía el diario ABC de España en 2011. “Imaginen un país 
invisible, que no sale en los mapas, y que controla el 50% del mercado mundial 
de cobre”, comenzaba la nota del diario madrileño, con la firma de Javier 
Tahiri. “Que cuenta con un PIB de 145.000 millones de dólares, cercano al de 
Marruecos, por el que pasa el 10% del trigo global y casi el 25% de la cebada, 
el girasol y la colza de todo el mundo. Un ente sin fronteras que influye de 
forma notable sobre el precio de las materias primas y que aún así vive en el 
limbo de lo desconocido para la gran mayoría de la opinión pública. Ese país 
existe: se llama Glencore”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
trasnacional suiza ha tenido impases en todo el mundo: desde Estados Unidos, 
donde ha sido acusada de estrechar vínculos comerciales con Irán, hasta en 
Bolivia, donde el presidente Evo Morales la azotó con su política de 
expropiaciones. Pero en Venezuela, hasta nuevo aviso, las cosas le han salido 
mejor. Opera a cancha abierta. Y se da el lujo de pagar tanto en dólares como en 
bolívares.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Clavel 
Rangel, Ciudad Guayana/ Katherine Pennacchio, Marianela Balbi y Joseph Poliszuk, 
Caracas</I></p>



<p class="wp-block-paragraph"><A 
href="https://armando.info/Reportajes/Details/93">Lea 
acá la primera entrega de la serie: "Guayana, el feudo de 
Glencore"</A></p>

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			</item>
		<item>
		<title>Guayana, el feudo de Glencore</title>
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		<dc:creator><![CDATA[CLAVEL RANGEL]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Oct 2013 10:58:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Commodities]]></category>
		<category><![CDATA[Glencore]]></category>
		<category><![CDATA[Guayana]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://armando.info/?p=93</guid>

					<description><![CDATA[Más que una simbiosis, las empresas estatales del aluminio en Guayana han establecido una relación de subordinación con Glencore, el mayor comercializador de “commodities” en el mundo. Con esta nota, se inicia una serie de tres entregas sobre los negociados con el aluminio venezolano entre privados y funcionarios públicos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En 
la práctica, las empresas estatales del aluminio en Venezuela se han convertido 
en una suerte de maquila de Glencore, la mayor comercializadora de materias 
primas en el mundo. La trasnacional de origen suizo resultó ser el principal 
proveedor, cliente y en ocasiones hasta prestamista, al comprar su producción a 
futuro a cambio de efectivo inmediato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como 
deudores de Glencore, la industria estatal del aluminio ha llegado, en las 
ocasiones más extravagantes, a pagar a Glencore con insumos que le ha comprado, 
nada más y nada menos, que a la misma Glencore. Son escenarios de un mismo 
circuito en el que la trasnacional traslada bauxita y otras materias primas 
hasta Guayana y luego se las vuelve a llevar como aluminio y otros productos 
terminados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el comercio de la bauxita y el aluminio venezolano, Glencore parece estar en 
todas partes. Le favorecen condiciones inéditas pero que fueron aceptadas por 
los representantes de las empresas básicas y funcionarios de un gobierno que se 
proclama socialista y antiimperialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bajo 
esa administración, por ejemplo, Bauxilum por primera vez ha tenido que acudir a 
una empresa trasnacional para importar bauxita, el mineral primario para la 
fabricación de aluminio. La trajo desde Brasil, Guyana y hasta Indonesia por 
intermedio del <I style="mso-bidi-font-style: normal">trader</I> suizo. Luego lo 
suministró en forma de alúmina –el precursor del aluminio– a la industria 
transformadora estatal, que con eso fabricó aluminio del que 30% estaba 
previamente reservado como pago de deudas contraídas… con 
Glencore.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="412" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06102013-1.jpg" alt="" class="wp-image-49496"/><figcaption>Bauxilum ha firmado al menos tres contratos con Glencore desde el año 2005 y negociado tres extensiones que la comprometen hasta el año 2018.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Es 
un negocio redondo para Glencore, una de las transnacionales más poderosas del 
mundo en el mercado de materias primas. La firma suiza compra y vende en todo el 
planeta desde maíz hasta petróleo y no en vano tiene su propia sucursal en 
Ciudad Guayana, donde florece a pesar de las proclamas anticapitalistas del 
Socialismo del siglo XXI.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Futuro empeñado</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Solo 
entre 2009 y 2010 Glencore reservó cerca de un millón de toneladas de aluminio 
en contratos a futuro. Y aun antes de volverse proveedor, ya esos convenios 
generaban pérdidas millonarias al Estado venezolano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
esa relación comercial, Bauxilum ha firmado tres contratos con Glencore desde el 
año 2005 y negociado tres extensiones que la comprometen hasta el año 2018. Eso 
sin contar otro suscrito el 30 de agosto de 2011, en el que garantizó el 
suministro de 1,4 millones de toneladas de bauxita a Glencore a cambio de un 
préstamo por 120 millones de dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese 
último acuerdo fue autorizado por el entonces ministro de Industrias Básicas y 
Minería, José Khan, quien llegó al cargo –precisamente– por el escándalo que 
provocó su antecesor, Rodolfo Sanz, por esos contratos. Mientras Sanz decía que 
esos acuerdos eran un “vicio perverso porque terminan apoderándose de las 
empresas y terminan ellos haciendo lo que les da la gana” (18 de julio de 2009), 
en el cuarto piso del edificio de Bauxilum les colocaba su 
firma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
esas compras a futuro, Glencore se aseguró todas las de ganar: en lugar de pagar 
los cargamentos al precio del mes inmediatamente anterior registrado en la bolsa 
de valores del London Metal Exchange, como se estila en todo el mundo, la 
República Bolivariana de Venezuela aceptó que Glencore y Noble Resources, otra 
trasnacional, escogieran el mejor precio –el menor– de los últimos tres meses de 
cada despacho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
haberse cumplido los convenios al pie de la letra, hasta septiembre de 2013 el 
Estado habría dejado de percibir algo más de 10 millones de dólares –US$ 
10.126.297 con exactitud– solo por la venta de 183.600 toneladas de aluminio 
primario y 32.400 de cilindros que Alcasa, otra de las empresas del complejo del 
aluminio de la Corporación Venezolana de Guayana, se comprometió a enviar en 
condiciones preferenciales en un contrato firmado el 1 de diciembre de 
2009.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
ya se ve que con Glencore se negoció mucho más que eso. Los compromisos 
financieros de Alcasa y Venalum con el gigante suizo –en esas condiciones– 
reservaron alrededor de 964.000 toneladas de aluminio, el equivalente a casi 
toda la producción de los últimos tres años.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="312" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06102013-2.jpg" alt="" class="wp-image-49497"/><figcaption>Así es el negocio de Glencore con las empresas del aluminio venezolanas. Infografía: El Universal</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Amén 
de quebradas, las empresas básicas del aluminio están hipotecadas con Glencore. 
La emergencia eléctrica de 2010 obligó a desconectar buena parte de la cadena de 
producción, por lo que salir de las deudas se ha hecho cada vez más complicado. 
La transformación de bauxita en alúmina, por ejemplo, pasó en seis años de casi 
2 millones de toneladas a unas 807.000 anuales. En este marco, Bauxilum aún le 
debe a Glencore más de 3 millones de toneladas de alúmina, una cifra que supone 
entregar la totalidad de la producción actual de casi cuatro 
años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque 
ahora los contratos están suspendidos por “razones de fuerza mayor”, las 
empresas aún deben parte de los 540 millones de dólares de anticipo que 
recibieron al momento de su firma. El monto fue depositado en una cuenta <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">offshore</I> de las estatales en una oficina 
comercial del banco ruso Gazprombank en el Líbano y, según los convenios, ese 
“adelanto” se pagaría con descuentos de 700 dólares a cada una de las toneladas 
despachadas entre 2010 y 2012.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
contratos a futuro existen en todo el mundo con cláusulas como la 11.3, que 
establece que, si un evento impide el despacho por más de 90 días, entonces las 
condiciones serán extendidas por un período igual a la fecha de cesantía. Lo que 
no es usual, explica un comprador nacional de aluminio, es que se tengan que 
pagar con más 162,9 dólares por cada tonelada, un plus que pudiera interpretarse 
como una compensación por los intereses generados; solo que ese excedente 
equivale a 30% del anticipo. Es decir, hay un elevado 20,23% anual de interés 
sobre saldos. “Pareciera una grosería <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">achanchullada</I>”, 
señala.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Bauxilum se va a pique</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Muy 
pocos en la industria hablan de esos contratos. Los compromisos con Glencore se 
hicieron tabú luego de que el presidente Hugo Chávez ideara el Plan Guayana 
Socialista 2009-2019, cuyo propósito era la transformación de la materia prima 
en Venezuela. La transición al socialismo soñaba con lograr el llamado 
desarrollo de aguas abajo que buscan en Guayana desde hace 60 años, para que el 
aluminio termine siendo procesado en estas fronteras en lugar de salir al 
exterior. En la realidad, sin embargo, hoy hay más dependencia de las 
transnacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
caso de Bauxilum es emblemático por lo contradictorio con el discurso oficial: 
datos del sistema SAP de información de la empresa, un informe de auditoría de 
2013 (AL-DCPM-XX/12) y los documentos de Memoria y Cuenta del Ministerio de 
Industrias desde 2010 a la fecha, confirman que Bauxilum se va empeñando al 
tiempo que Glencore se beneficia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
crisis alimenta un círculo vicioso: ahogada en deudas y caídas de la producción, 
Bauxilum accede a hacer más deducciones de dólares por tonelada a cambio de 
dinero fresco de Glencore. La táctica le permite ganar tiempo para aplacar 
conflictos laborales, pero no de gratis. Bauxilum queda comprometida para el 
futuro. Deberá enviar más alúmina a Glencore pero a cambio de menos divisas en 
los próximos años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
informes de Memoria y Cuenta que el Ministerio de Industrias ha presentado desde 
2010 resultan elocuentes: las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana 
han disminuido su producción en la misma medida que ha crecido su relación con 
Glencore. Bauxilum, de hecho, registra una caída de 70% y hasta 80% de su 
capacidad instalada en cuestión de seis 
años.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Trasnacionales prosperan</h2>


<p class="wp-block-paragraph">La 
firma de los contratos a futuro coincidió con el inicio de una crisis en toda la 
cadena de producción del aluminio, que arrancó en la mina de bauxita de Los 
Pijiguaos, ubicada al oeste del estado Bolívar, donde en 2012 por ejemplo 
llegaron a extraer el mínimo histórico de 2 millones de toneladas de bauxita, 
apenas un cuarto de los 6 millones de toneladas que como promedio solía 
producir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
sustitución de importaciones que la industria había logrado durante décadas se 
revirtió en tan solo cinco años. Con la tercera reserva de bauxita más grande 
del mundo, Bauxilum&nbsp;importó 1,3 millones de toneladas de bauxita a través 
de Glencore, provenientes de Brasil, Guyana e Indonesia, que según el sistema 
SAP de la estatal, le costarán 106 millones de dólares. De acuerdo con el 
informe de auditoría AL-DCPM-XX-12, el producto no solo se compró con 
sobreprecio sino fuera de especificaciones técnicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para 
justificar el requerimiento, la gerencia adujo la desinversión en la industria, 
bajos niveles del caudal del río Orinoco para el traslado de la bauxita en 
gabarras y el consecuente aumento de las demoras en los tiempos de descarga por 
el daño de un equipo indispensable. Pese a la emergencia, Bauxilum eventualmente 
decidiría –en 2012– disponer de bauxita para amortizar sus deudas con la empresa 
de transportación ACBL de Venezuela, en donde figura como accionista el 
representante de Glencore en Venezuela, Roberto 
Wellisch.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="308" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06102013-3.jpg" alt="" class="wp-image-49498"/><figcaption>Los compromisos financieros de Alcasa y Venalum con Glencore reservaron alrededor de 964.000 toneladas de aluminio, el equivalente a casi toda la producción de los últimos tres años.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">En 
esa transacción, Bauxilum otorgó a ACBL un cargamento de bauxita cotizado a 
precios más de dos veces por debajo del monto por el que la empresa estatal lo 
había adquirido, lo que quiere decir que compró caro y revendió barato al mismo 
grupo de empresarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Durante 
2011 y 2012 CVG Bauxilum adquirió 900.000 t de bauxita a un precio de 85 US$/t 
en el mercado externo a la empresa Glencore AG, requerimiento basado en una 
serie de factores que han incidido negativamente en la disponibilidad de ese 
material”, reza la auditoría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“CVG 
Bauxilum celebró el contrato denominado ‘Venta de 900.000 t de bauxita de fecha 
27-04-2012’ con la empresa ACBL Venezuela LTD, contratación aprobada por la 
junta directiva en su reunión JDB-2012-07-E del 30/04/2012, el cual fue vendido 
a un precio de 32 US$/t, para ser despachado en ese año (300.000 t) y en el 2013 
(hasta 600.000 t), situación que no es cónsona con la necesidad planteada de 
insuficiencia de bauxita que motivó la adquisición de 900.000 t a Glencore AG 
durante los años 2011 y 2012”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo 
en esa triangulación se evaporaron 47,7 millones de dólares. El documento dice 
que Bauxilum demandó 28,8 millones de dólares por un cargamento similar al que 
meses antes había adquirido por 76,5 millones.<BR>En las últimas semanas el 
representante de Glencore, Roberto Wellisch, ha visitado Guayana. Se supo que 
pidió a Venalum retomar sus intercambios, suspendidos en marzo de 2013, pero 
esta vez a cambio de facilitarle el coque de petróleo calcinado, un insumo 
requerido para la fabricación de ánodos de carbón que falta en sus 
plantas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según 
una carta filtrada desde la propia CVG, Palmat –la representante de Glencore en 
el país– propuso al gerente de logística de Venalum, teniente coronel Larry 
Aragort, entregar 200.000 toneladas de coque de petróleo calcinado en el puerto 
de la estatal –a un precio de 450 dólares por tonelada– a cambio de 1.000 
toneladas de aluminio de mejor calidad entre agosto y marzo de 2014, con las 
mismas condiciones del contrato de 2009. Venalum aceptó la oferta el 2 de 
agosto, según consta en la comunicación GL-155/2013.<BR>El convenio es 
conservador, sin embargo, en comparación con las 604.000 toneladas de aluminio 
que Venalum comprometió a finales de 2009, a días de que el presidente Chávez 
decidiera desincorporar el equivalente a dos líneas de producción bajo el 
pretexto de la emergencia eléctrica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
decisión del gobierno logró que Venalum, hasta entonces una tacita de aluminio 
con récords de producción y uno de los mejores contratos colectivos de la 
región, empezara a hacer aguas. A partir de entonces no ha logrado recuperarse. 
De 422.000 toneladas producidas en 2009, ha caído a 266.000 al cierre de 2012. 
Un efecto de la debacle fue que las empresas básicas debieran salir a comprar 
60.000 toneladas de aluminio primario en mercados internacionales para pasar a 
ser simples revendedores.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><A 
name=_gjdgxs></A>De 
acuerdo con los datos de comercio exterior del Instituto Nacional de 
Estadística, Venezuela solo ha importado de Estados Unidos y Brasil 6.941 
toneladas metal de las 115 mil toneladas de aluminio aprobadas por Chávez en el 
punto de cuenta Nº 065/10 el 4 de junio de 2010. De no haber un error, las 
empresas básicas pagaron más de lo que llegó al país. ¿A dónde fue a parar el 
aluminio que el gobierno importó?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Clavel 
Rangel, Ciudad Guayana/ Katherine Pennacchio, Marianela Balbi y Joseph Poliszuk, 
Caracas</I></p>

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