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	<title>MARIANELA BALBI - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<title>MARIANELA BALBI - Armando.info</title>
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		<title>Wellisch, nuestro hombre en Guayana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[CLAVEL RANGEL]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Oct 2013 11:06:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Commodities]]></category>
		<category><![CDATA[Glencore]]></category>
		<category><![CDATA[Guayana]]></category>
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					<description><![CDATA[Tiene un costado de Mesías: puede decirse que con su poder ha salvado de la quiebra al complejo industrial del aluminio en el estado Bolívar. Pero como representante de Glencore e intermediario de operaciones comerciales controvertidas, también ha hecho gala de codicia.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">A 
las afueras de Puerto Ordaz, en los portones de las empresas de aluminio 
–Alcasa, Venalum, Bauxilum y Carbonorca– resulta familiar el nombre de Roberto 
Wellisch, un empresario de nacionalidad argentina-venezolana-estadounidense que 
se ha ganado el apodo de <I style="mso-bidi-font-style: normal">“El Zar del 
Aluminio”</I>. Es representante de Glencore A.G. en Venezuela. Su nombre se 
escucha en esos corrillos desde por lo menos el año 2005,&nbsp;aunque se afirma 
que anda por el estado Bolívar desde 1977 y que ha negociado más de 540 millones 
de dólares, según el mismo lo contó el 17 de agosto frente a una masa de 
trabajadores que lo escuchaban en el auditorio Orinoco de Ciudad 
Guayana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo 
fue en 2005 cuando se vinculó a la trasnacional suiza, que entonces firmaba sus 
primeras compras a futuro con las compañías estatales del aluminio,&nbsp;y justo 
cuando se negoció el financiamiento para desarrollar la&nbsp;Línea V de Alcasa 
por 685 millones de dólares. ¿Por qué entonces se le tendría que conocer en esos 
portones, sitios tradicionales de concentraciones obreras, siendo Wellisch un 
mercante ante de minerales?&nbsp;Porque algunas veces su oportuna intervención 
ha salvado la quincena de los trabajadores con dinero fresco que desembolsó a 
cambio de entregas a futuro, y con ese dinero, ha aplazado la fecha de quiebre 
de las usinas estatales.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Wellisch 
no lo esconde. El 23 de agosto de 2010 protagonizó un evento, sin duda inusual, 
en el Teatro Orinoco de Venalum. Entonces se presentó en una reunión de Control 
Obrero y reveló que había negociado contratos a futuro con Venalum por 180 
millones de dólares y que la producción se entregaría en tres o cuatro años. En 
la reunión Wellisch aclaró que el representante de Glencore en Venezuela era 
Palmat C.A. Luego de dar respuestas a las demandas de los trabajadores, ofreció 
desde transporte para los hijos de los empleados hasta apoyar la unidad de 
quemados, como parte de su política de responsabilidad social empresarial. 
&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
2007, sin embargo, el nombre de Wellisch sonaba menos a Mesías. Al menos era así 
en un informe que Carlos Lanz Rodríguez, el sociólogo que entonces presidía 
Alcasa y lideraba un experimento fallido a la postre de cogestión, presentó ante 
la Asamblea Nacional. En el papel denunciaba la existencia de cárteles 
entronizados en la región que monopolizaban las actividades productivas en las 
empresas de aluminio, hierro, oro y diamantes en el sur de Venezuela. Señalaba 
sin cohibirse a Glencore A.G. y a Roberto Jorge Wellisch, quien, en palabras de 
Lanz, “funciona bajo la cobertura de la empresa Palmat C.A.”. Titular de un día: 
fracasada la cogestión y con Lanz fuera de su cargo gerencial, nadie se ocupó de 
investigar ni una letra de la denuncia.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="550" height="367" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08102013-1.jpg" alt="" class="wp-image-49503"/><figcaption>El nombre de Roberto Jorge Wellisch también quedó expuesto por el escándalo de los presuntos pagos de comisiones en los negocios argentinos-venezolanos. Crédito de la foto: William Urdaneta</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">En 
el Informe confidencial sobre la compañía Glencore en Venezuela, aparecido el 14 
de febrero de 2007 en www.aporrea.org y que presentó originalmente ante la 
Comisión de Asuntos Sociales de la Asamblea Nacional, Lanz se refería a la mala 
conducta de la trasnacional en los siguientes términos: “Glencore coordina y 
lideriza el cártel del aluminio en Venezuela, agrupa a estas empresas ya 
mencionadas y se distribuyen buena parte de la producción del aluminio. Según 
los <I style="mso-bidi-font-style: normal">traders</I> de la competencia, 
Glencore y sus empresas asociadas juegan duro y sucio, como norma, en todos los 
países. Por regla general, los agentes de Glencore poseen un estilo agresivo y 
utilizan el soborno, el chantaje, el manejo de medios de comunicación para 
desprestigiar o destruir reputaciones. Se mueven con agilidad y eficiencia en el 
terreno de la corrupción de funcionarios y el lobby 
político”.</p>


<h2 class="wp-block-heading">La conexión K</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Tres 
años después el nombre de Roberto Jorge Wellisch también quedó expuesto por el 
escándalo de los presuntos pagos de comisiones en los negocios 
argentinos-venezolanos. El exembajador argentino en Caracas, Eduardo Sadous, 
reveló que empresarios de su país se veían obligados a hacer un pago de 15 por 
ciento en comisiones para la venta de maquinarias agrícolas al Ministerio de 
Agricultura y Tierras (MAT) de Venezuela, entonces a cargo de Elías Jaua; y la 
desaparición momentánea del dinero de un fideicomiso depositado en el Banco 
Nacional de Desarrollo de Venezuela (Bandes).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
negociación comenzó en una feria agrícola realizada en Barinas y a la que 
asistieron los directivos de Palmat y de la competencia, la <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">trader</I> brasileña Cotia, además del 
ministro de Planificación, Julio De Vido –asumido ya como una especie de 
superintendente ad hoc de los negocios con Venezuela-, la embajadora Nilda 
Garré, el entonces lugarteniente de De Vido, Claudio Uberti y el&nbsp;agregado 
comercial de la embajada, Alberto Álvarez Tufillo, entre otros. El negocio ya 
tenía la venia de los presidentes Nestor Kichner y Hugo Chávez. Un acuerdo 
binacional refrendaba el acuerdo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
alto gobierno argentino, es decir, Julio De Vido, ministro de Planificación de 
Argentina, y Claudio Uberti, otro funcionario también involucrado con el caso de 
la valija de Guido Antonini Wilson; y representantes del propio Presidente Hugo 
Chávez, acordaron otorgar la exclusividad de los “contratos de agencia” a dos 
empresas: Palmat Internacional S.A., creada en 1995 pero que luego del escándalo 
del maletín donde estuvieron implicados Uberti y Guido Antonini Wilson, entre 
otros, fue sustituida por la subsidiaria PalmatIntertrade S.A.; y Madero 
Trading, registrada en&nbsp; agosto de 2007. Palmat Internacional S.A. era 
representada por Roberto Jorge Wellisch y Francisco José Carrasquero; y Madero 
Trading era del argentino José Ernesto Rodríguez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
través de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma) se 
presentaba a los industriales agremiados las necesidades del gobierno venezolano 
y se establecía el vínculo con funcionarios designados por De Vido y Uberti, 
quienes además avalaban a las empresas argentinas favorecidas con los contratos 
de venta de maquinaria agrícola. Estas empresas contactaban al presidente de 
Palmat, ahora PalmatIntertrade S.A., Roberto Jorge Wellisch, como intermediario 
(aunque señalaron que todas las negociaciones las hacían con Francisco 
Carraquero), y posteriormente se concretaba la firma del contrato con la 
Corporación Venezolana Agrícola (CVA) y el desembolso de los recursos por parte 
del Bandes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
episodio con dudosa explicación fue la desaparición por algunas semanas de los 
84 millones de dólares destinados a un fideicomiso, también alertada por el 
exembajador Eduardo Sadous.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué 
relación tiene este episodio con el pago de comisiones por parte de los 
comerciantes argentinos? En el marco del acuerdo bilateral, entre 2005 y 2008, 
Pdvsa recibió pagos de parte de Camessa –Compañía Administradora del Mercado 
Mayorista Eléctrico de Argentina- por 554 millones de dólares por venta de 
combustible, dinero que se depositaba en la cuenta del Bandes. Esos recursos se 
desembolsaron para pagos realizados por la CVA por maquinarias agrícolas a las 
empresas argentinas.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="550" height="342" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102013-2.jpg" alt="" class="wp-image-49504"/><figcaption>Las empresas de Wellisch en Venezuela agrupan a diversas razones jurídicas con sede en Puerto Ordaz, estado Bolívar. Muchas de ellas tuvieron relación crediticia con el Banco Guayana, extinto luego de su fusión con el Banco Caroní en diciembre de 2012. Crédito de la foto: William Urdaneta</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Las 
empresas que vendieron maquinarias agrícolas a Venezuela habrían de pagar 40 
millones de dólares en comisiones a las intermediarias Palmat y Madero Trading, 
según la denuncia de Sadou. Se dice que ganaron 43 millones de dólares, como 
pago de servicios para allanar la burocracia venezolana y trasladar las 
maquinarias desde el puerto hasta el destino final dentro de Venezuela en algún 
estado llanero del país.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Vínculos financieros</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Pero 
aún falta un tercer capítulo donde coinciden los mismos protagonistas. El 
representante de Madero Trading, el argentino José Ernesto Rodríguez, también 
era representante del Banco Guayana en Argentina. Roberto Jorge Wellisch formaba 
parte de la Junta Directiva de ese banco en Puerto Ordaz (estado Bolívar) y la 
sede argentina del Banco Guayana estaba en el mismo domicilio de Madero Trading. 
El presidente del Banco Guayana, para el momento, era otro argentino llamado 
Oscar Eusebio Giménez Ayese.&nbsp;José Ernesto Rodríguez, también era 
representante de Impsa, empresa que en 2008 comenzó a operar en la 
repotenciación de la central hidroeléctrica Macagua I, en el estado 
Bolívar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el diario argentino Clarín, del 13 de agosto de 2010, se afirma que según los 
datos obtenidos por la diputada opositora y excandidata presidencial, Elisa 
Carrió, existe otro vínculo entre Roberto Jorge Wellisch y, esta vez, el 
presidente de Fluviomar, Andrés René Guzmán, quien “tuvo participación en la 
empresa americana ACBL donde en Venezuela, Roberto Wellisch tenía intereses. 
ACBL ya domina el transporte por el río Orinoco en Venezuela. También el 
presidente del Banco Guayana para el 2007, Oscar Giménez Ayesa, “tiene 
intereses” en ACBL y fue uno de los intermediarios del polémico fideicomiso. 
Además, Paloma Loewenthal y Juan de Dios Santucchi (socios de Palmat S.A.), 
fueron ejecutivos de ACBL Argentina”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
vínculos siguen. Según Carrió, Wellisch “adquirió, junto a dos socios más en el 
2006, por 32 millones de dólares, los intereses que la firma American Commercial 
Lines Inc. tenía en ACBL de Venezuela, según un registro de la Comisión de 
Valores y Bolsa de EE. UU”. Paralelamente a esa compra, ACBL Hidrovías S.A. de 
Argentina tiene sus oficinas en la misma dirección (Leandro L Alem 1.010 de 
Buenos Aires), que Fluviomar y Palmat S.A.“De lo descrito se desprendería que el 
mismo grupo empresario coincidió en ACBL Venezuela, ACBL Hidrovías, Palmat y 
Fluviomar/Fluvioalba”, finaliza la denuncia de Elisa 
Carrió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
empresas de Wellisch en Venezuela agrupan a diversas razones jurídicas con sede 
en Puerto Ordaz, estado Bolívar. Muchas de ellas tuvieron relación crediticia 
con el Banco Guayana, extinto luego de su fusión con el Banco Caroní en 
diciembre de 2012. Este último absorbió la cartera de negocios del Banco 
Guayana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuentes 
señalan que la absorción&nbsp;del Banco Guayana por el Banco Caroní fue el 
mecanismo idóneo para limpiar el nombre de la entidad financiera. El actual 
presidente del Banco del Caroní es Arístides Maza Tirado y otro de los 
directivos es Bernardo Kabche, representante del Banco Guayana. La Junta 
Directiva del Banco Guayana estaba conformada por doce personas, de las que 
siete siguen activas en el Directorio del Caroní. en su Junta 
Directiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
única defensa de Roberto Wellisch por el caso de las comisiones cobradas a los 
empresarios argentinos la plasmó en un comunicado que hizo llegar al diario 
prokirchnerista, página 12, de Buenos Aires. “Llego al otoño de mi vida con una 
posición sólida gracias a mis esfuerzos cotidianos”, escribió con cierto 
lirismo. “Soy un hombre de valores y conducta ética. Mi empresa tiene treinta 
años dedicados a la intermediación comercial. Palmat cuenta con conocimientos e 
infraestructura que agregan valor a las operaciones de nuestros clientes y 
aliados. Tenemos filiales y oficinas propias en varias ciudades del mundo. 
Palmat fue seleccionada de manera individual por treinta y nueve empresas 
fabricantes de maquinarias agrícolas de la Argentina. La relación profesional 
fue estipulada en contratos, suscriptos directamente y sin intermediación. 
Fueron absolutamente legales, firmados y registrados en Buenos Aires en forma 
voluntaria y transparente. Reafirmo, y está plenamente documentado, que 
realizamos un trabajo profesional, que la relación profesional estuvo enmarcada 
en contratos legales y se facturó en forma transparente y legal. Se cumplió con 
el contrato con un trabajo arduo y sin reclamo de ninguna de las 
partes”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para 
esta nota se intentó conseguir, sin resultados, una versión personal de Wellisch 
en Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
caso de las comisiones y las denuncias del exembajador Sadou fueron desestimadas 
por la justicia argentina y en Venezuela nunca se investigó a ninguno de los 
implicados, pero el nombre de Roberto Jorge Wellisch junto al de Palmat, que es 
lo mismo que decir Glencore, continúa pronunciándose en Guayana, por donde se le 
ve pasar solo de vez en cuando.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Clavel 
Rangel, Ciudad Guayana/ Katherine Pennacchio, Marianela Balbi y Joseph Poliszuk, 
Caracas</I></p>



<p class="wp-block-paragraph"><A 
name=_gjdgxs></A><A href="https://armando.info/Reportajes/Details/93">Lea 
acá la primera entrega de la serie: "Guayana, el feudo de 
Glencore"</A></p>



<p class="wp-block-paragraph"><A 
href="https://armando.info/Reportajes/Details/94">Lea 
acá la segunda entrega de la serie: "Negociar con aluminio es como montar en 
carrusel"</A></p>

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			</item>
		<item>
		<title>Negociar con aluminio es como montar en carrusel</title>
		<link>https://armando.info/negociar-con-aluminio-es-como-montar-en-carrusel/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=negociar-con-aluminio-es-como-montar-en-carrusel</link>
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		<dc:creator><![CDATA[CLAVEL RANGEL]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Oct 2013 11:02:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Commodities]]></category>
		<category><![CDATA[Glencore]]></category>
		<category><![CDATA[Guayana]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://armando.info/?p=94</guid>

					<description><![CDATA[Las mismas caras se hacen pasar por representantes de la trasnacional Glencore ante la industria básica del aluminio, y, al mismo tiempo, de empresas nacionales. Cambiando de sombreros consiguen duplicar oportunidades de negocios y hasta mercancía a precios de dólar oficial.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Glencore, 
uno de los gigantes globales de las materias primas, compra aluminio venezolano 
en dólares pero también en bolívares, a la tasa de cambio oficial, la más 
favorable. ¿Cómo lo logra? A través de sus representantes en Venezuela que, al 
tiempo que se reservan la mayor porción de los cargamentos que salen de Guayana 
directamente al mercado externo, también se llevan una tajada de los cupos que 
por ley el Gobierno está obligado a despachar –a precios de dólar regulado– solo 
a empresas registradas dentro del territorio nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como 
representantes de Glencore en Venezuela aparecen personeros de otras firmas 
privadas que le compran a Bauxilum, Venalum y Alcasa, entre las industrias 
básicas del Estado que actúan en el sector. Es así como los directores de las 
empresas venezolanas Extrudal, Trefymaca, Alambres del Yaracuy y Armco son los 
mismos empresarios que hace tres años renovaron, a nombre de la trasnacional 
suiza, los leoninos contratos a futuro que negociaron por adelantado la 
producción de aluminio de los últimos años</p>


<p class="wp-block-paragraph">Son 
incluso los mismos de la compañía Alloys Metals, cuyo nombre quedó fichado hace 
cuatro años por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y 
Criminalísticas (CICPC), después de que frustraran un contrabando de 2.063 
toneladas que estaba listo para zarpar en las narices de los trabajadores del 
muelle de Palúa, la puerta de embarque que la Corporación Venezolana de Guayana 
(CVG) tiene sobre el río Orinoco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue 
el 23 de marzo de 2009. El Estado aparta para suministrar a las empresas 
nacionales un porcentaje de su producción de aluminio para que lo transformen y 
generen así lo que en la industria llaman un desarrollo aguas abajo. Pero ese 
día se embarcaron de manera irregular, listas para salir, los despachos de 
varias empresas, entre ellas&nbsp;Alloys Metals. Su nombre quedó registrado en 
las actas de la investigación nunca concluida por la Fiscalía Tercera del estado 
Bolívar, así como en las declaraciones de funcionarios que entonces prometían 
llegar “hasta el final”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Venalum 
rescindió el contrato de las 7.700 toneladas de aluminio que en 2009 había 
reservado para Alloys Metals pero, al final, la empresa continuó en la cartera 
de clientes de la Corporación Venezolana de Guayana con el nombre Autana 
Aluminio, según consta en el expediente 30.910 que reposa en el Registro 
Mercantil Primero del estado Bolívar.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="550" height="358" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102013-1.jpg" alt="" class="wp-image-49500"/><figcaption>El diputado Andrés Velásquez solicitó el 20 de agosto ante la Fiscalía General de la República, una investigación de los contratos de Glencore. Crédito de la foto: William Urdaneta</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">El 
nombre de Glencore genera controversia desde que acapara las exportaciones de 
aluminio junto con Noble Resources. "Hipotecaron la industria", decía ya en 2010 
el dirigente sindical de Alcasa, Henry Arias. "Nos preocupan el monopolio y los 
sobreprecios que pueda haber en estos negociados", añadía José Luis Morocoima 
desde el sindicato de Bauxilum. En sintonía con ellos, la entonces diputada por 
el estado Bolívar, Pastora Medina, advertía que “se está privilegiando a 
empresas sin ningún tipo de licitación".</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 
fallecido presidente Hugo Chávez una vez le tocó probar una cucharada de la 
indignación local contra Glencore cuando, el 16 de mayo de 2010, durante una 
asamblea obrera transmitida en cadena nacional de radio y TV para juramentar a 
los presidentes-trabajadores del llamado régimen de Control Obrero sobre las 
industrias básicas, desde el público se dejó escuchar la consigna: “¡Fuera 
Glencore!”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Glencore 
no es nuevo ni en la zona ni en la industria. Pero que durante los tormentosos 
años del chavismo y en medio de la animadversión de la comunidad obrera, haya 
prosperado con tanto éxito en Guayana y se llevara los mejores contratos con el 
Estado, debe ser un punto a favor de sus representantes. Una muestra de su 
habilidad aflora al cruzar la data que hay en el sistema SAP de la CVG con el 
Registro Nacional de Contratistas y los archivos físicos de los registros 
mercantiles de Barquisimeto, San Felipe, Puerto Ordaz, Valencia y Caracas: los 
representantes de Glencore se las han arreglado para aparecer también como 
accionistas de empresas nacionales que actúan en el mercado interno del 
aluminio.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Puertas giratorias</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Está, 
por ejemplo, la compañía ACBL de Venezuela. La especialidad de ACBL es el 
transporte fluvial con gabarras, barcazas y remolcadores. ACBL es también la 
empresa que en 2012 recibió de Bauxilum un cargamento de bauxita cotizado a un 
precio 66 por ciento menor al precio con que la estatal venezolana lo había 
comprado en el mercado externo. Inscrita ante el Registro Mercantil Primero del 
estado Bolívar, tiene su sede en la misma oficina 602 de la Torre Las Mercedes 
de&nbsp;Chuao, Municipio Baruta, Caracas, donde los representantes de Glencore 
en Venezuela establecieron su casa de representaciones con el nombre de 
Palmat.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
el mismo edificio, unos pisos más arriba, despachaban el exministro de 
Industrias Básicas y Minería, Rodolfo Sanz, quien firmó los contratos a futuro, 
y su sucesor, José El Chino Khan, máximo responsable de las empresas básicas 
antes de salir al Banco Central de Venezuela (BCV) y llegar, por ahora, a la 
Comisión de Administración de Divisas (Cadivi).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><A 
name=_gjdgxs></A>En 
la junta directiva de ACBL de Venezuela destaca el nombre de un empresario 
argentino-venezolano, Roberto Wellisch. Wellisch y Palmat estuvieron en el 
mismísimo ojo del huracán durante las investigaciones de prensa que hace tres 
años se iniciaron cuando el exembajador de Argentina en Caracas, Eduardo Sadous, 
los nombró como parte de una red de tráfico de influencias que, como un peaje, 
cobraba comisiones de hasta 15 por ciento en los negocios binacionales que se 
pactaran entre los gobiernos de Caracas y Buenos 
Aires.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="342" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102013-2.jpg" alt="" class="wp-image-49504"/><figcaption>Glencore ha sido blanco de la prensa mundial desde que sus socios fueron acusados en Estados Unidos por fraude fiscal.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Wellisch, 
el directivo de ACBL de Venezuela, pasa por una puerta giratoria y aparece como 
Wellisch, el representante de Glencore. Pero también Wellisch puede hacer el 
número de accionista en Trefymaca, Alambres del Yaracuy o Armco. En cada rol 
impulsa y supervisa un carrusel retroalimentado de permanentes ganancias para 
Glencore y su propio entorno.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Una potencia extranjera</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El 
diputado por el estado Bolívar, Andrés Velásquez, solicitó el 20 de agosto 
reciente ante la Fiscalía General de la República una investigación de los 
contratos de Glencore; el 5 de septiembre volvió a consignar una serie de 
memorandos que insisten en el tema, y apenas hace unos días consiguió que la 
Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional se comprometiera a voltear la 
mirada a Venalum y sus irregularidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ninguno 
de los contratos de venta a futuro con Glencore pasó en su momento por el filtro 
de la Procuraduría General de la República, como tampoco por los canales de la 
Asamblea Nacional. Ni siquiera hubo una convocatoria pública; entre sus 
enunciados incluso colaban cláusulas de confidencialidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
intermediario de materias primas más grande del mundo ha sido blanco de la 
prensa mundial desde que sus socios fueron acusados en Estados Unidos por fraude 
fiscal. “Desconocida, multimillonaria y controvertida: así es Glencore”, tituló 
BBC Mundo una nota que pasaba revista a la serie de señalamientos por 
corrupción, delitos contra el medio ambiente y evasión de impuestos ligados a 
los negocios que sostiene en países donde compran desde trigo hasta 
petróleo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tiene 
activos en 30 países. Una suerte de potencia mundial de la que hay más preguntas 
que respuestas, advertía el diario ABC de España en 2011. “Imaginen un país 
invisible, que no sale en los mapas, y que controla el 50% del mercado mundial 
de cobre”, comenzaba la nota del diario madrileño, con la firma de Javier 
Tahiri. “Que cuenta con un PIB de 145.000 millones de dólares, cercano al de 
Marruecos, por el que pasa el 10% del trigo global y casi el 25% de la cebada, 
el girasol y la colza de todo el mundo. Un ente sin fronteras que influye de 
forma notable sobre el precio de las materias primas y que aún así vive en el 
limbo de lo desconocido para la gran mayoría de la opinión pública. Ese país 
existe: se llama Glencore”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
trasnacional suiza ha tenido impases en todo el mundo: desde Estados Unidos, 
donde ha sido acusada de estrechar vínculos comerciales con Irán, hasta en 
Bolivia, donde el presidente Evo Morales la azotó con su política de 
expropiaciones. Pero en Venezuela, hasta nuevo aviso, las cosas le han salido 
mejor. Opera a cancha abierta. Y se da el lujo de pagar tanto en dólares como en 
bolívares.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Clavel 
Rangel, Ciudad Guayana/ Katherine Pennacchio, Marianela Balbi y Joseph Poliszuk, 
Caracas</I></p>



<p class="wp-block-paragraph"><A 
href="https://armando.info/Reportajes/Details/93">Lea 
acá la primera entrega de la serie: "Guayana, el feudo de 
Glencore"</A></p>

<div style="display:flex; gap:10px;justify-content:center" class="wps-pgfw-pdf-generate-icon__wrapper-frontend">
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			</item>
		<item>
		<title>Guayana, el feudo de Glencore</title>
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		<dc:creator><![CDATA[CLAVEL RANGEL]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Oct 2013 10:58:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Commodities]]></category>
		<category><![CDATA[Glencore]]></category>
		<category><![CDATA[Guayana]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://armando.info/?p=93</guid>

					<description><![CDATA[Más que una simbiosis, las empresas estatales del aluminio en Guayana han establecido una relación de subordinación con Glencore, el mayor comercializador de “commodities” en el mundo. Con esta nota, se inicia una serie de tres entregas sobre los negociados con el aluminio venezolano entre privados y funcionarios públicos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En 
la práctica, las empresas estatales del aluminio en Venezuela se han convertido 
en una suerte de maquila de Glencore, la mayor comercializadora de materias 
primas en el mundo. La trasnacional de origen suizo resultó ser el principal 
proveedor, cliente y en ocasiones hasta prestamista, al comprar su producción a 
futuro a cambio de efectivo inmediato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como 
deudores de Glencore, la industria estatal del aluminio ha llegado, en las 
ocasiones más extravagantes, a pagar a Glencore con insumos que le ha comprado, 
nada más y nada menos, que a la misma Glencore. Son escenarios de un mismo 
circuito en el que la trasnacional traslada bauxita y otras materias primas 
hasta Guayana y luego se las vuelve a llevar como aluminio y otros productos 
terminados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el comercio de la bauxita y el aluminio venezolano, Glencore parece estar en 
todas partes. Le favorecen condiciones inéditas pero que fueron aceptadas por 
los representantes de las empresas básicas y funcionarios de un gobierno que se 
proclama socialista y antiimperialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bajo 
esa administración, por ejemplo, Bauxilum por primera vez ha tenido que acudir a 
una empresa trasnacional para importar bauxita, el mineral primario para la 
fabricación de aluminio. La trajo desde Brasil, Guyana y hasta Indonesia por 
intermedio del <I style="mso-bidi-font-style: normal">trader</I> suizo. Luego lo 
suministró en forma de alúmina –el precursor del aluminio– a la industria 
transformadora estatal, que con eso fabricó aluminio del que 30% estaba 
previamente reservado como pago de deudas contraídas… con 
Glencore.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="412" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06102013-1.jpg" alt="" class="wp-image-49496"/><figcaption>Bauxilum ha firmado al menos tres contratos con Glencore desde el año 2005 y negociado tres extensiones que la comprometen hasta el año 2018.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Es 
un negocio redondo para Glencore, una de las transnacionales más poderosas del 
mundo en el mercado de materias primas. La firma suiza compra y vende en todo el 
planeta desde maíz hasta petróleo y no en vano tiene su propia sucursal en 
Ciudad Guayana, donde florece a pesar de las proclamas anticapitalistas del 
Socialismo del siglo XXI.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Futuro empeñado</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Solo 
entre 2009 y 2010 Glencore reservó cerca de un millón de toneladas de aluminio 
en contratos a futuro. Y aun antes de volverse proveedor, ya esos convenios 
generaban pérdidas millonarias al Estado venezolano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
esa relación comercial, Bauxilum ha firmado tres contratos con Glencore desde el 
año 2005 y negociado tres extensiones que la comprometen hasta el año 2018. Eso 
sin contar otro suscrito el 30 de agosto de 2011, en el que garantizó el 
suministro de 1,4 millones de toneladas de bauxita a Glencore a cambio de un 
préstamo por 120 millones de dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese 
último acuerdo fue autorizado por el entonces ministro de Industrias Básicas y 
Minería, José Khan, quien llegó al cargo –precisamente– por el escándalo que 
provocó su antecesor, Rodolfo Sanz, por esos contratos. Mientras Sanz decía que 
esos acuerdos eran un “vicio perverso porque terminan apoderándose de las 
empresas y terminan ellos haciendo lo que les da la gana” (18 de julio de 2009), 
en el cuarto piso del edificio de Bauxilum les colocaba su 
firma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
esas compras a futuro, Glencore se aseguró todas las de ganar: en lugar de pagar 
los cargamentos al precio del mes inmediatamente anterior registrado en la bolsa 
de valores del London Metal Exchange, como se estila en todo el mundo, la 
República Bolivariana de Venezuela aceptó que Glencore y Noble Resources, otra 
trasnacional, escogieran el mejor precio –el menor– de los últimos tres meses de 
cada despacho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
haberse cumplido los convenios al pie de la letra, hasta septiembre de 2013 el 
Estado habría dejado de percibir algo más de 10 millones de dólares –US$ 
10.126.297 con exactitud– solo por la venta de 183.600 toneladas de aluminio 
primario y 32.400 de cilindros que Alcasa, otra de las empresas del complejo del 
aluminio de la Corporación Venezolana de Guayana, se comprometió a enviar en 
condiciones preferenciales en un contrato firmado el 1 de diciembre de 
2009.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
ya se ve que con Glencore se negoció mucho más que eso. Los compromisos 
financieros de Alcasa y Venalum con el gigante suizo –en esas condiciones– 
reservaron alrededor de 964.000 toneladas de aluminio, el equivalente a casi 
toda la producción de los últimos tres años.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="312" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06102013-2.jpg" alt="" class="wp-image-49497"/><figcaption>Así es el negocio de Glencore con las empresas del aluminio venezolanas. Infografía: El Universal</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Amén 
de quebradas, las empresas básicas del aluminio están hipotecadas con Glencore. 
La emergencia eléctrica de 2010 obligó a desconectar buena parte de la cadena de 
producción, por lo que salir de las deudas se ha hecho cada vez más complicado. 
La transformación de bauxita en alúmina, por ejemplo, pasó en seis años de casi 
2 millones de toneladas a unas 807.000 anuales. En este marco, Bauxilum aún le 
debe a Glencore más de 3 millones de toneladas de alúmina, una cifra que supone 
entregar la totalidad de la producción actual de casi cuatro 
años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque 
ahora los contratos están suspendidos por “razones de fuerza mayor”, las 
empresas aún deben parte de los 540 millones de dólares de anticipo que 
recibieron al momento de su firma. El monto fue depositado en una cuenta <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">offshore</I> de las estatales en una oficina 
comercial del banco ruso Gazprombank en el Líbano y, según los convenios, ese 
“adelanto” se pagaría con descuentos de 700 dólares a cada una de las toneladas 
despachadas entre 2010 y 2012.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
contratos a futuro existen en todo el mundo con cláusulas como la 11.3, que 
establece que, si un evento impide el despacho por más de 90 días, entonces las 
condiciones serán extendidas por un período igual a la fecha de cesantía. Lo que 
no es usual, explica un comprador nacional de aluminio, es que se tengan que 
pagar con más 162,9 dólares por cada tonelada, un plus que pudiera interpretarse 
como una compensación por los intereses generados; solo que ese excedente 
equivale a 30% del anticipo. Es decir, hay un elevado 20,23% anual de interés 
sobre saldos. “Pareciera una grosería <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">achanchullada</I>”, 
señala.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Bauxilum se va a pique</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Muy 
pocos en la industria hablan de esos contratos. Los compromisos con Glencore se 
hicieron tabú luego de que el presidente Hugo Chávez ideara el Plan Guayana 
Socialista 2009-2019, cuyo propósito era la transformación de la materia prima 
en Venezuela. La transición al socialismo soñaba con lograr el llamado 
desarrollo de aguas abajo que buscan en Guayana desde hace 60 años, para que el 
aluminio termine siendo procesado en estas fronteras en lugar de salir al 
exterior. En la realidad, sin embargo, hoy hay más dependencia de las 
transnacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
caso de Bauxilum es emblemático por lo contradictorio con el discurso oficial: 
datos del sistema SAP de información de la empresa, un informe de auditoría de 
2013 (AL-DCPM-XX/12) y los documentos de Memoria y Cuenta del Ministerio de 
Industrias desde 2010 a la fecha, confirman que Bauxilum se va empeñando al 
tiempo que Glencore se beneficia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
crisis alimenta un círculo vicioso: ahogada en deudas y caídas de la producción, 
Bauxilum accede a hacer más deducciones de dólares por tonelada a cambio de 
dinero fresco de Glencore. La táctica le permite ganar tiempo para aplacar 
conflictos laborales, pero no de gratis. Bauxilum queda comprometida para el 
futuro. Deberá enviar más alúmina a Glencore pero a cambio de menos divisas en 
los próximos años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
informes de Memoria y Cuenta que el Ministerio de Industrias ha presentado desde 
2010 resultan elocuentes: las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana 
han disminuido su producción en la misma medida que ha crecido su relación con 
Glencore. Bauxilum, de hecho, registra una caída de 70% y hasta 80% de su 
capacidad instalada en cuestión de seis 
años.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Trasnacionales prosperan</h2>


<p class="wp-block-paragraph">La 
firma de los contratos a futuro coincidió con el inicio de una crisis en toda la 
cadena de producción del aluminio, que arrancó en la mina de bauxita de Los 
Pijiguaos, ubicada al oeste del estado Bolívar, donde en 2012 por ejemplo 
llegaron a extraer el mínimo histórico de 2 millones de toneladas de bauxita, 
apenas un cuarto de los 6 millones de toneladas que como promedio solía 
producir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
sustitución de importaciones que la industria había logrado durante décadas se 
revirtió en tan solo cinco años. Con la tercera reserva de bauxita más grande 
del mundo, Bauxilum&nbsp;importó 1,3 millones de toneladas de bauxita a través 
de Glencore, provenientes de Brasil, Guyana e Indonesia, que según el sistema 
SAP de la estatal, le costarán 106 millones de dólares. De acuerdo con el 
informe de auditoría AL-DCPM-XX-12, el producto no solo se compró con 
sobreprecio sino fuera de especificaciones técnicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para 
justificar el requerimiento, la gerencia adujo la desinversión en la industria, 
bajos niveles del caudal del río Orinoco para el traslado de la bauxita en 
gabarras y el consecuente aumento de las demoras en los tiempos de descarga por 
el daño de un equipo indispensable. Pese a la emergencia, Bauxilum eventualmente 
decidiría –en 2012– disponer de bauxita para amortizar sus deudas con la empresa 
de transportación ACBL de Venezuela, en donde figura como accionista el 
representante de Glencore en Venezuela, Roberto 
Wellisch.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="308" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06102013-3.jpg" alt="" class="wp-image-49498"/><figcaption>Los compromisos financieros de Alcasa y Venalum con Glencore reservaron alrededor de 964.000 toneladas de aluminio, el equivalente a casi toda la producción de los últimos tres años.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">En 
esa transacción, Bauxilum otorgó a ACBL un cargamento de bauxita cotizado a 
precios más de dos veces por debajo del monto por el que la empresa estatal lo 
había adquirido, lo que quiere decir que compró caro y revendió barato al mismo 
grupo de empresarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Durante 
2011 y 2012 CVG Bauxilum adquirió 900.000 t de bauxita a un precio de 85 US$/t 
en el mercado externo a la empresa Glencore AG, requerimiento basado en una 
serie de factores que han incidido negativamente en la disponibilidad de ese 
material”, reza la auditoría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“CVG 
Bauxilum celebró el contrato denominado ‘Venta de 900.000 t de bauxita de fecha 
27-04-2012’ con la empresa ACBL Venezuela LTD, contratación aprobada por la 
junta directiva en su reunión JDB-2012-07-E del 30/04/2012, el cual fue vendido 
a un precio de 32 US$/t, para ser despachado en ese año (300.000 t) y en el 2013 
(hasta 600.000 t), situación que no es cónsona con la necesidad planteada de 
insuficiencia de bauxita que motivó la adquisición de 900.000 t a Glencore AG 
durante los años 2011 y 2012”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo 
en esa triangulación se evaporaron 47,7 millones de dólares. El documento dice 
que Bauxilum demandó 28,8 millones de dólares por un cargamento similar al que 
meses antes había adquirido por 76,5 millones.<BR>En las últimas semanas el 
representante de Glencore, Roberto Wellisch, ha visitado Guayana. Se supo que 
pidió a Venalum retomar sus intercambios, suspendidos en marzo de 2013, pero 
esta vez a cambio de facilitarle el coque de petróleo calcinado, un insumo 
requerido para la fabricación de ánodos de carbón que falta en sus 
plantas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según 
una carta filtrada desde la propia CVG, Palmat –la representante de Glencore en 
el país– propuso al gerente de logística de Venalum, teniente coronel Larry 
Aragort, entregar 200.000 toneladas de coque de petróleo calcinado en el puerto 
de la estatal –a un precio de 450 dólares por tonelada– a cambio de 1.000 
toneladas de aluminio de mejor calidad entre agosto y marzo de 2014, con las 
mismas condiciones del contrato de 2009. Venalum aceptó la oferta el 2 de 
agosto, según consta en la comunicación GL-155/2013.<BR>El convenio es 
conservador, sin embargo, en comparación con las 604.000 toneladas de aluminio 
que Venalum comprometió a finales de 2009, a días de que el presidente Chávez 
decidiera desincorporar el equivalente a dos líneas de producción bajo el 
pretexto de la emergencia eléctrica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
decisión del gobierno logró que Venalum, hasta entonces una tacita de aluminio 
con récords de producción y uno de los mejores contratos colectivos de la 
región, empezara a hacer aguas. A partir de entonces no ha logrado recuperarse. 
De 422.000 toneladas producidas en 2009, ha caído a 266.000 al cierre de 2012. 
Un efecto de la debacle fue que las empresas básicas debieran salir a comprar 
60.000 toneladas de aluminio primario en mercados internacionales para pasar a 
ser simples revendedores.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><A 
name=_gjdgxs></A>De 
acuerdo con los datos de comercio exterior del Instituto Nacional de 
Estadística, Venezuela solo ha importado de Estados Unidos y Brasil 6.941 
toneladas metal de las 115 mil toneladas de aluminio aprobadas por Chávez en el 
punto de cuenta Nº 065/10 el 4 de junio de 2010. De no haber un error, las 
empresas básicas pagaron más de lo que llegó al país. ¿A dónde fue a parar el 
aluminio que el gobierno importó?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Clavel 
Rangel, Ciudad Guayana/ Katherine Pennacchio, Marianela Balbi y Joseph Poliszuk, 
Caracas</I></p>

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