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	<title>Waraos - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<title>Waraos - Armando.info</title>
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		<title>Warao que no contrabandea gasolina, warao que no come</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MARCOS DAVID VALVERDE]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Sep 2019 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Waraos]]></category>
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					<description><![CDATA[Sometidos en su hábitat natural en el estado Delta Amacuro al hambre y a las enfermedades, condenados muchas veces a esperar su turno para morir, los indígenas venezolanos de la etnia warao comenzaron a movilizarse a Puerto Ordaz, todavía a orillas del Orinoco, donde encontraron una paradójica tabla de salvación en Cambalache, el vertedero del que sacaban comida podrida para llevarse a la boca y chatarra para revender. Pero el cierre del gigantesco basurero los ha empujado al contrabando de gasolina, un oficio con el que integran el eslabón más bajo de una cadena de explotación que involucra a la Guardia Nacional, a la Policía del estado Bolívar y también a caciques y familias de su propia etnia.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La 
mujer no habla. Está acostada en un chinchorro de franjas azules, beige y 
negras. Una sábana rosada es el mosquitero. Es morena pero está pálida. Su 
cabello es negro y sus ojos, más negros. Mira a quien se le acerca esperando la 
misma instrucción de los últimos días (y, según los que la rodean, de sus 
últimos días): “Párate un momento, para que te vean”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por 
edad tendrá veintitantos. Por enfermedad, nadie lo sabe. Está desnuda. A medida 
que levanta el trapo azul que le tapa el seno derecho se descubre encima de la 
areola una película blancuzca, un cráter rosado minado de pus y manchones 
morados.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Aquí 
uno espera el turno para morirse”, dice uno de sus vecinos de choza, en la 
comunidad warao de Vuelta del Guamal. Es uno entre las decenas de asentamientos 
de este tipo que están en los caños, esas ramificaciones del río Orinoco que 
separan el estado Monagas del Delta Amacuro, en el extremo oriental de 
Venezuela.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando 
la mujer enfebrecida deja al descubierto sus pechos ante unos desconocidos lo 
hace alentada por la esperanza de escuchar un diagnóstico que no ha podido darle 
el enfermero de la comunidad, el único que podría determinar qué es lo que la 
tiene, resignada, muriendo de a poco.</p>


<figure class="wp-block-image size- large alignfull"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1920" height="784" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-01.jpg" alt="" class="wp-image-54193" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-01.jpg 1920w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-01-700x286.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-01-768x314.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-01-1536x627.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-01-1235x504.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-01-700x286@2x.jpg 1400w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><figcaption>La subsistencia de los waraos de Cambalache estaba antes en un basurero. Hoy, en el tráfico de gasolina. Foto: Marcos Valverde.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Es 
un ejemplo de lo que viven estas comunidades indígenas y de lo que huyen desde 
varias partes de Delta Amacuro. Desde 2016, miles han salido de Venezuela. Otros 
no se atreven y optan por rutas que los llevan a destinos más cercanos: 
Pedernales, Tucupita, en Delta Amacuro; Uracoa, Maturín, en Monagas; o Puerto 
Ordaz, la otrora activa meca industrial del estado 
Bolívar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
mediados de los años 90, en esa última ciudad, los waraos empezaron a 
establecerse en varias comunidades. Una de ellas, Cambalache, en la ribera sur 
del Orinoco, fue la que más creció gracias a la cercanía con el río y al 
vertedero municipal de basura, a pocos metros del asentamiento. Allí hurgaban 
entre montañas gigantescas de basura, humo, zamuros y moscas buscando plástico, 
papel, cartón, hierro o aluminio para revender. Hasta que en 2014, por decisión 
del exgobernador Francisco Rangel Gómez, el vertedero fue 
clausurado. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
entonces comenzó la nueva modalidad de subsistencia, la que los convirtió en el 
eslabón más bajo de una cadena que involucra a la Guardia Nacional y a la 
Policía del estado Bolívar. Huyeron del hambre y de las enfermedades en Delta 
Amacuro para terminar en un modelo que los hace, en partes iguales, cómplices 
necesarios y explotados: el tráfico de gasolina.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Mejor con la basura</h2>


<p class="wp-block-paragraph">En 
junio de 2019, el general de la Guardia Nacional Justo Noguera Pietri, 
gobernador del estado Bolívar tras el fraude electoral en las elecciones 
regionales de 2017, anunció que en un operativo conjunto entre la Guardia 
Nacional, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas 
(Cicpc) y la Policía del estado Bolívar (PEB) se había descubierto una red de 
tráfico de gasolina en Cambalache y que se había decomisado un “número 
importante de bidones” que tenían a la vecina nación de Guyana como 
destino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese 
fue el único día en el que no hubo trabajo en Cambalache. Noguera habló en 
público por primera vez de algo que era la rutina en el sector desde, al menos, 
2016, y anunció un cese que no llegó al lugar pues hasta hoy desde allí sigue el 
contrabando de gasolina. Fue una triste ironía que la Guardia Nacional y la 
policía regional participaran en la operación para dar supuesto término al 
ilícito que esos mismos cuerpos amparan, si no es que lo promueven. La ruta del 
dinero producto del contrabando no abarca solo Cambalache y los puertos de 
destino, sino destacamentos y comisarías de ambos cuerpos de uniformados en 
Ciudad Guayana, la metrópolis conformada por la suma de Puerto Ordaz y San 
Félix, a ambas márgenes del río Caroní.</p>


<figure class="wp-block-image size- large alignfull"><img decoding="async" width="1920" height="784" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-03.jpg" alt="" class="wp-image-54194" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-03.jpg 1920w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-03-700x286.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-03-768x314.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-03-1536x627.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-03-1235x504.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-03-700x286@2x.jpg 1400w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><figcaption>La GNB y la Policía de Bolívar permiten, bajo sobornos, el tráfico de gasolina. Foto: Marcos Valverde.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Cambalache 
es una de las zonas más apartadas de la parroquia Unare de Puerto Ordaz. A ella 
se accede por trochas de tierra y tajos de asfalto desgastado. Una bifurcación 
conduce a la parte más urbanizada, famosa en la región por su oferta de pescado 
frito. Otra, hacia la zona en donde estaba el vertedero, cerca de la comunidad 
warao. Allí, con frecuencia, los vecinos encuentran carros robados y cadáveres 
con marcas de violencia: balazos, cortadas, quemaduras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta 
el cierre del vertedero por decisión del exgobernador Rangel Gómez, los 
indígenas vivían metiendo las manos en las gusaneras de la basura y esperando 
las ayudas que organizaciones filantrópicas traían en jornadas 
dominicales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<figure class="wp-block-image size- large alignfull"><img decoding="async" width="1920" height="784" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-04.jpg" alt="" class="wp-image-54195" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-04.jpg 1920w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-04-700x286.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-04-768x314.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-04-1536x627.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-04-1235x504.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-04-700x286@2x.jpg 1400w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><figcaption>Cada familia warao recibe un barril del que debe encargarse de llenar con gasolina. Foto: Marcos Valverde.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">“Hoy 
uno come una sola vez,&nbsp;<i>mijo</i>. En todo el día. Ropa no tenemos. 
Tenemos años aquí. Ahorita los nietos míos estaban llorando para comer. Antes 
íbamos al botadero y ya no lo tenemos”, resume su situación Carlota Díaz, una 
mujer warao oriunda de San José de Amacuro, de donde salió hace 20 años en 
canalete, una especie de curiara con remos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
los días buenos en el basurero había hasta comida, según recuerda ahora Venancio 
Narváez, cacique de la comunidad. “No solo conseguíamos plástico, cobre, 
aluminio y otras muchas cosas. De allá en la tarde se venía uno con carne, 
costilla, pollo, recorte… Medio podrido todo, pero uno aquí, 
el&nbsp;<i>indígeno</i>, come así”. 
Fue 
en 2011 cuando Rangel Gómez anunció el cierre del vertedero. Luego de decir que 
hablaría sobre Cambalache “con responsabilidad”, prometió la construcción de un 
relleno sanitario moderno. En 2014, cuando se clausuró, no había relleno 
sanitario alguno. En 2019 tampoco hay.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
botadero se movió al sector Cañaveral, unos kilómetros al oeste de la 
ciudad. Con él se movieron los waraos, que tenían que viajar todos los días 
hasta allá para vivir de la basura, pero pagar transporte cada día hizo 
insostenible esa dinámica. Había que buscar una manera de subsistir. El primer 
negocio que asomó fue el tráfico de drogas, en el que no todos se involucraron, 
hasta que descubrieron el tráfico de 
gasolina.</p>


<h2 class="wp-block-heading">La tribu trafica</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El 
cacique de Cambalache recuerda que mientras la mayoría de los waraos tenían la 
cansina rutina de ir y volver todos los días y a punta de aventones al nuevo 
vertedero de Cañaveral, en la periferia de Puerto Ordaz, poco a poco 
algunos fueron descubriendo que había formas más fáciles de ganar 
dinero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Narváez 
reconoce que sucumbió también y hoy está en el negocio. No como cabecilla, sino 
como uno de los eslabones encargados de llenar los barriles. No hacerlo, 
argumenta, es morir de hambre.</p>

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<p class="wp-block-paragraph">Recuerda 
el cacique que todo comenzó en 2016, con las primeras curiaras de criollos 
desconocidos que llegaron a Cambalache. Estacionaban en el Orinoco y recargaban 
algunos barriles que luego se llevaban con rumbo conocido. “Hubo quienes 
comenzaron a sacar gasolina por curiaras. Entonces eran pocas, pero ahora llegan 
con más frecuencia. A veces llegan diez o doce al día. Pero también hay veces 
que no llega ni una”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
la comunidad todos saben que una familia warao controla la llegada y la salida 
de las curiaras en el improvisado puerto en el Orinoco: los Valenzuela. Ramón y 
su hija, Arianny, supervisan el cargamento de los barriles, con capacidad para 
220 litros de gasolina cada uno. En una curiara, dependiendo del tamaño de la 
angosta embarcación, caben entre 40 y 200 barriles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
movimiento máximo es los fines de semana. “Todas las curiaras son de criollos, 
porque tú ves que tienen buenos motores para hacer los viajes tan largos. Vienen 
de Bolívar y de estados cercanos”, comenta el cacique. Cuando llegan a 
Cambalache con los barriles vacíos, los Valenzuela distribuyen los cupos: un 
barril para cada familia: “Van llamando: ¿Fulano? ¡Aquí está Fulano! Y así 
reparten los cupos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
responsable de cada familia recibe de manos del capitán de la curiara 150.000 
bolívares en efectivo (unos ocho dólares, según la tasa de cambio del dólar del 
mercado negro). La ganancia para cada una depende de los costos. A los 
camioneros que transportan gasolina les pagan entre 100.000 y 110.000 bolívares 
(unos cinco dólares). A los&nbsp;<I>caleteros</I>, quienes llevan los barriles 
cuesta arriba y cuesta abajo hasta la orilla del río, 15.000 bolívares (75 
centavos de dólar). Lo que sobra de todos esos pagos es lo que se ganan las 
familias waraos: alrededor de 35.000 mil bolívares (dos dólares), si tienen 
suerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el terraplén de una loma se forman dos filas de barriles: una para los indígenas 
y otra para los criollos. Descalzos y durante todo el día, niños, adultos y 
ancianos esperan la llegada de los camiones con la gasolina. Están habituados a 
esa rutina, así como al olor y a ver las aguas del río cubiertas con una 
película de gasolina.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_mN0k8u-hQ alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_mN0k8u-hQ kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-07.jpg" data-description="La botánica sustituye a la medicina: no hay más remedio para los waraos. Fotos: William Urdaneta." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="1714" height="700" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-07.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-07.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-07.jpg" data-id="54198" class="wp-image-54198 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-07.jpg 1714w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-07-700x286.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-07-768x314.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-07-1536x627.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-07-1235x504.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-07-700x286@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1714px) 100vw, 1714px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">La botánica sustituye a la medicina: no hay más remedio para los waraos. Fotos: William Urdaneta.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-08.jpg" data-description="La botánica sustituye a la medicina: no hay más remedio para los waraos. Fotos: William Urdaneta" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="1714" height="700" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-08.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-08.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-08.jpg" data-id="54199" class="wp-image-54199 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-08.jpg 1714w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-08-700x286.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-08-768x314.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-08-1536x627.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-08-1235x504.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-08-700x286@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1714px) 100vw, 1714px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">La botánica sustituye a la medicina: no hay más remedio para los waraos. Fotos: William Urdaneta</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">Luego 
de que se llenan los barriles, los caleteros los bajan y los montan en las 
curiaras, que parten hacia el destino que el dueño decida. “Si van a Barrancas 
(<I>del Orinoco, estado Monagas</I>), venden el barril en 45 dólares. En Bella 
Vista (<I>estado Delta Amacuro</I>), 80 dólares. Y en Guyana, 140 dólares. 
Algunas llegan hasta Kumaka (<I>población del territorio al occidente del río 
Esequibo, que hoy ocupa Guyana y cuya soberanía Venezuela reclama</I>). Para 
allá son tres o cuatro días”, detalla el cacique.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es 
la única forma de sobrevivir por ahora, mientras no venga a&nbsp;<I>echar 
broma</I>&nbsp;el gobierno”, remarca Catalina Andrade, con 21 años en 
Cambalache. Cuando dice “echar broma” se refiere a los operativos de las fuerzas 
estatales con los que, de manera esporádica, se desmonta la red de tráfico. Como 
el que anunció Justo Noguera en junio, celebrando “el fin” del contrabando en 
Cambalache.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa 
es la tabla de salvación que tienen los waraos a mano. ¿La frecuencia de esa 
ganancia de 35.000 bolívares? Una vez por semana, en promedio. ¿Para qué 
alcanza? Para casi nada. En Ciudad Guayana, en el momento de esta publicación, 
media docena de huevos cuesta 45.000 bolívares (2,25 dólares). Dos kilos de 
pescado, 40.000 bolívares (dos dólares). Pero por poco que sea, es lo único que 
tienen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Traficantes 
waraos que pidieron el anonimato aseguran que el puesto de la Guardia Nacional 
de la urbanización Alta Vista, dependiente del Destacamento 625 (con sede en 
Puerto Ordaz y dirigido por el teniente-coronel Edixon González) es la 
receptoría de los 100 dólares semanales de comisión que pagan los controladores: 
es decir, los Valenzuela. También lo es la comisaría de Unare de la Policía de 
Bolívar. En ambas sedes, además, son retenidos los camiones cuyos dueños no 
pagan la otra vacuna que reciben militares y policías: la necesaria para que los 
vehículos entren en Cambalache.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="700" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-9.jpg" alt="" class="wp-image-54200"/><figcaption>El puesto de Alta Vista de la GNB es punto de recepción de vacunas, de acuerdo con los testimonios de los waraos. Fotos: William Urdaneta.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">“En 
la entrada de Cambalache también se ponen alcabalas. Cuando no logran negociar 
se llevan los camiones para allá. A un conocido, por ejemplo, le retuvieron los 
camiones porque los choferes se pusieron de acuerdo para ir a vender gasolina. 
Como no había dinero para pagar, le retuvieron los camiones. Los acusan de 
tráfico de material estratégico y tienen dos opciones: o se&nbsp;<I>bajan de la 
mula</I>&nbsp;o pierden el carro”, refiere uno de los declarantes 
anónimos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El&nbsp;<A 
href="http://correodelcaroni.com/index.php/politica/2151-cesar-ramirez-el-contrabando-de-gasolina-en-bolivar-opera-a-grandes-escalas">exdiputado 
regional César Ramírez&nbsp;</A>&nbsp;(exintegrante 
de La Causa Radical y de Voluntad Popular y, ahora, vocero regional de Encuentro 
Ciudadano), a raíz de las ventilaciones de Noguera, recordó: “El problema de la 
gasolina viene agravándose desde hace tres años por el tema del contrabando. En 
2016 presenté una denuncia de cómo desde Cambalache se sacaban cuatro millones 
de litros de combustible a través de empresas que tienen cupos con Pdvsa, 
supuestamente para operar en embarcaciones con empresas básicas, que sabemos que 
no están produciendo, y saldría por el Orinoco”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es 
ese el círculo de explotación en el que están los waraos. “Es esclavitud. Ni un 
kilo de queso puedes comprar con eso que ganan ellos”, sentencia María Teresa 
Sánchez, coordinadora de Extensión Social Universitaria del campus Guayana de la 
Universidad Católica Andrés Bello (Ucab).</p>


<h2 class="wp-block-heading">El olido de donde vienen</h2>


<p class="wp-block-paragraph">“¡<I>Inare 
takotu</I>! ¡<I>Dijana</I>! (¡Silencio! ¡Ya!)”. El enfermero Armando Tovar 
reprende a un grupo de niños waraos que brincan y gritan en el ambulatorio de 
Santo Domingo de Wakajarita, en el lado oeste de Caño Manamo (es decir, ya en el 
suelo del estado Monagas). A pocos metros hay una pared que resalta: “Por aquí 
pasó Chávez”. Es mentira, dicen todos: Hugo Chávez nunca estuvo 
allí.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_gy8auU-7c alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_gy8auU-7c kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-10.jpg" data-description="Por Santo Domingo de Wakajarita, la verdad, nunca pasó Chávez. Fotos: William Urdaneta." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="1714" height="700" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-10.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-10.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-10.jpg" data-id="54201" class="wp-image-54201 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-10.jpg 1714w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-10-700x286.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-10-768x314.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-10-1536x627.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-10-1235x504.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-10-700x286@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1714px) 100vw, 1714px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Por Santo Domingo de Wakajarita, la verdad, nunca pasó Chávez. Fotos: William Urdaneta.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-11.jpg" data-description="Por Santo Domingo de Wakajarita, la verdad, nunca pasó Chávez. Fotos: William Urdaneta." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="1714" height="700" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-11.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-11.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-11.jpg" data-id="54202" class="wp-image-54202 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-11.jpg 1714w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-11-700x286.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-11-768x314.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-11-1536x627.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-11-1235x504.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-11-700x286@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1714px) 100vw, 1714px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Por Santo Domingo de Wakajarita, la verdad, nunca pasó Chávez. Fotos: William Urdaneta.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-12.jpg" data-description="Por Santo Domingo de Wakajarita, la verdad, nunca pasó Chávez. 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Fotos: William Urdaneta.</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">A 
Tovar no le toma mucho pormenorizar lo que falta en el ambulatorio porque el 
inventario es rotundo: no hay nada. Señala el techo: todo está corroído por 
excremento de murciélago. Una camilla oxidada y un tensiómetro que no sirve, 
además de unos estantes vacíos de metal, son el mobiliario.&nbsp; De haber 
enfermos (como la mujer en el chinchorro), no hay nada que hacer. El paliativo 
común es una infusión de fregosa (<I>Capraria biflora</I>). Y esperar la 
muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su 
única alternativa de adquirir medicinas para el ambulatorio es comprarlas de su 
bolsillo pero no puede. No tiene el dinero ni tiene una embarcación para ir a 
Tucupita, Pedernales o Boca de Uracoa, los únicos poblados donde podría recibir 
algún tipo de atención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
último censo conocido de la etnia warao es de 2011, cuando se contabilizaron 
48.771 integrantes. Su hábitat natural, como pescadores y recolectores, está en 
las orillas del Delta del río Orinoco. Alrededor de 480 personas viven en este 
caño y no hay otra manera de atenderlos: ¿Diarrea? Guarapo de fregosa. ¿Fiebre? 
Guarapo de fregosa. ¿Malaria? Guarapo de fregosa. ¿Tuberculosis? Guarapo de 
fregosa. ¿Sida? Guarapo de fregosa.</p>


<figure class="wp-block-image size- large alignfull"><img loading="lazy" decoding="async" width="1714" height="700" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-13.jpg" alt="" class="wp-image-54204" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-13.jpg 1714w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-13-700x286.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-13-768x314.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-13-1536x627.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-13-1235x504.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-13-700x286@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1714px) 100vw, 1714px" /><figcaption>En abril, en una comunidad de los caños, murieron 10 niños. Los síntomas: fiebre, vómito y diarrea. Nadie sabe el diagnóstico. Foto: William Urdaneta.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">“Necesitamos 
principalmente el medicamento (para síntomas como diarrea, vómito y fiebre, las 
más comunes). Y para yo moverme a hacer esas diligencias, necesito una 
ambulancia. Yo quiero irme personalmente, pero la quincena me sale en 40 (<I>mil 
bolívares</I>) ¿Qué hago con eso?”, refiere.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es 
la misma letanía que se escucha en todos los caños. La historia comenzó a 
mediados de la década de los 60 con la construcción de un dique en Caño Manamo 
&nbsp;(“Mánamo<I>”</I>, corrige una vieja matrona de la etnia en La Ensenada de 
Wakajara, en Delta Amacuro) por parte de la Corporación Venezolana de Guayana 
(CVG).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
catástrofe ambiental subsiguiente fue motivo para un famoso documental del 
cineasta Carlos Azpúrua en los años 80. Ocurrió un proceso de salinización de 
los brazos del Orinoco y de acidificación de las tierras que dio fin a la pesca 
y la agricultura ancestrales. La situación supuso el inicio de un largo 
destierro para los waraos, que no estaban preparados para ello, y para el que 
los sucesivos gobiernos de Caracas no han sabido poner 
paliativos.</p>


<figure class="wp-block-image size- large alignfull"><img loading="lazy" decoding="async" width="1714" height="700" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-14.jpg" alt="" class="wp-image-54205" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-14.jpg 1714w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-14-700x286.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-14-768x314.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-14-1536x627.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-14-1235x504.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-14-700x286@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1714px) 100vw, 1714px" /><figcaption>Las promesas se han repetido desde hace muchas campañas. Todo sigue igual para ellos. Foto: William Urdaneta.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">“Si 
bien es cierto que en la Constitución anterior (la de 1961) se nombra a los 
pueblos indígenas con un respeto velado, después del 99 se consigue que se haga 
la&nbsp;<a href="https://www.controlciudadano.org/normativa/ley-organica-de-pueblos-y-comunidades-indigenas" target="_blank" rel="noopener">Ley 
de pueblos y comunidades indígenas</A>. 
Cuando la lees, tú dices: esto es lo que tenía que ser. Pero hasta hoy no hay 
territorialidad definida: lo que están viviendo no es lo que se le había 
prometido”, razona María Teresa Sánchez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
warao, Clemente Martínez, guía turístico en el delta, identifica también razones 
culturales que condenan a su etnia a un esquema de pobreza: “A diferencia de los 
pemones, que&nbsp;<I>aprende</I>&nbsp;rápido, yo pienso que la flojera es algo 
del warao. Ellos no&nbsp;<I>está</I>&nbsp;interesado para hacer nada o se dejan 
llevar”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Regni 
Bastardo, un joven warao estudiante de Derecho y habitante de la comunidad La 
Riviera (dentro de Puerto Ordaz) también asoma las razones que, asegura, 
condenan al warao: “La mayoría son&nbsp;<I>analfabetos</I>, no tienen 
conocimientos y tienen poca experiencia en estos temas. Son fáciles de 
persuadir”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa 
característica parece facilitar el reclutamiento de las familias waraos en 
Cambalache para el tráfico de gasolina. “Además, están adentrados en el tema del 
criollo (es decir, en conseguir dinero con el tráfico de combustible). Y los 
waraos no se escapan de eso porque obtienen beneficios instantáneos: les cae 
dinero, al otro día no tienen y siguen con la misma dinámica”. Eso mismo ocurre 
en Cambalache.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más 
de 1.000 waraos han preferido huir a la distante población de Boa Vista, Brasil, 
para sobrevivir en refugios habilitados por la Agencia de Naciones Unidas para 
los Refugiados (Acnur). Es eso o decidir entre esperar el turno para morir o ser 
explotados por una red de tráfico de 
combustible.</p>


<figure class="wp-block-image size- large alignfull"><img loading="lazy" decoding="async" width="1714" height="700" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-15.jpg" alt="" class="wp-image-54206" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-15.jpg 1714w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-15-700x286.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-15-768x314.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-15-1536x627.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-15-1235x504.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-15-700x286@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1714px) 100vw, 1714px" /><figcaption>El esquema de clientelismo partidista es usual en El Remansón, Monagas. Foto: William Urdaneta.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Testimonios 
como el de Armando Marín, concejal indígena de Uracoa e integrante del 
oficialista Consejo Nacional Indio de Venezuela (Conive), describen el 
holocausto warao.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-¿Ha 
habido reivindicación de los pueblos indígenas?</p>



<p class="wp-block-paragraph">-No. 
Y eso es lo que no le gusta a ellos (al Gobierno), cuando uno le dice la verdad. 
Yo no soy acreditado para decir mentiras porque soy creyente, soy evangélico. El 
Ministerio de Pueblos Indígenas maneja recursos para las comunidades 
vulnerables: pues todas las comunidades indígenas son vulnerables hoy en 
día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
Delta Amacuro están las pistas con ejemplos y números crudos y no publicitados 
que sustentan esa afirmación sobre la vulnerabilidad. Uno de esos casos es el de 
Arminia Pérez, de Wakajara de Manamo: en abril, seis de sus hijos, todos niños, 
murieron por diarrea, fiebre y vómito: José Miguel, Yenison, Alesainis, 
Dalienis, Eduanny y un recién nacido que no llegó a tener 
nombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por 
eso muchos de ellos se van, pensando que en ciudades como Puerto Ordaz puede 
estar El Dorado. Pero no es precisamente lo que encuentran en ese éxodo y se 
someten a un esquema de explotación. Para los waraos, esta es la normalidad y 
muchos de ellos no lo cuestionan: si no lo hacen, no 
comen.</p>


<figure class="wp-block-image size- large alignfull"><img loading="lazy" decoding="async" width="1714" height="700" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-16.jpg" alt="" class="wp-image-54207" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-16.jpg 1714w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-16-700x286.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-16-768x314.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-16-1536x627.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-16-1235x504.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/08092019-16-700x286@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1714px) 100vw, 1714px" /><figcaption>En Wakajara muchos esperan el turno para morirse. Foto: William Urdaneta.</figcaption></figure>

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