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	<title>Tecnología - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<item>
		<title>La Nasa bolivariana aun promete una fábrica de satélites</title>
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		<dc:creator><![CDATA[KATHERINE PENNACCHIO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Oct 2015 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[China]]></category>
		<category><![CDATA[Contratista]]></category>
		<category><![CDATA[satelites de venezuela]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>
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					<description><![CDATA[Ocho años han pasado desde el anuncio de la creación de una fábrica de satélites en el pequeño pueblo de Borburata, en el estado Carabobo (centro de Venezuela). Su apertura se ha retrasado tres veces. En la búsqueda de la “soberanía e independencia tecnológica” para la construcción de este centro de desarrollo espacial, se han invertido más de 125 millones de dólares y la comunidad vecina sigue sin ver los beneficios.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En la 
entrada de lo que será la fábrica de pequeños satélites no hay vallas 
informativas ni señales que prohíban el paso. A lo lejos se ven cuatro obreros 
protegiéndose del sol inclemente en un pequeño tractor. Conversan, se ríen, 
revisan sus teléfonos celulares, mientras, a su lado, uno de sus compañeros 
lucha con una sierra manual para cortar lo que, pareciera, servirá como tubería 
de aguas negras. Al escuchar la pregunta sobre la marcha del proyecto uno de los 
obreros exclama sin dudar: ¡Ay no, ahora es que le falta!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un poco 
más adentro el encargado impide el paso. “Esta es una zona militar. Si un 
guardia te ve aquí puedes ir presa”. A lo lejos se insinúan las bases que 
soportarán una estructura y más allá dos edificios terminados pero deshabitados. 
Nadie da razón de cuándo será la inauguración, ni de cuánto se ha 
avanzado.&nbsp; “No estamos autorizados, el único que puede hablar es el señor 
Víctor Cano”, afirma el ingeniero civil Héctor Bravo quien se encontraba en la 
obra.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Cano es 
geólogo y fue presidente de la Fundación Venezolana de Investigaciones 
Sismológicas (Funvisis). Desde enero de 2013 ejerce como presidente de la 
Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (ABAE), que espera convertirse 
al cabo de unos años en una suerte de Nasa venezolana. Uno de los proyectos 
pilares de la agencia es el Centro de Investigación y Desarrollo Espacial, mejor 
conocido como la pequeña fábrica de satélites, enclavada en el pequeño pueblo 
costero de Borburata, estado Carabobo, en la región central del país. Todo lo 
que allí se construye es consecuencia de la aprobación en 2008 de un contrato 
entre Venezuela y la Corporación Industrial Gran Muralla China (<I>China Great 
Wall Industry Corporation</I>). El país ya no sólo pondría en órbita satélites, 
sino que tendría en su territorio una fábrica para 
construirlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como 
parte de la búsqueda de la llamada “soberanía e independencia tecnológica”, el 
gobierno bolivariano –bajo las directrices de la República Popular China– ha 
lanzado al espacio dos satélites: el Simón Bolívar para telecomunicaciones y el 
Miranda para observación terrestre. Hace ocho años anunció la construcción de un 
centro de desarrollo espacial en el país para la fabricación del tercero y demás 
objetos aeroespaciales. Después de un contrato no público con la corporación 
China, más de 100 millones de dólares en créditos adicionales y desembolsos del 
Fondo para el Desarrollo Nacional (Fonden) y otros entes, la pequeña fábrica de 
satélites de Borburata sigue sin entrar en funcionamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que 
podría ser el cambio más resaltante en la marginal historia de ese poblado es 
apenas una construcción a medio levantar y una lejana promesa de una vida 
distinta. Entre los parroquianos no podría calar mucho un eslogan del tipo 
“Independencia tecnológica y desarrollo espacial”. Borburata apenas luce como un 
pueblo tranquilo y aburrido. El tiempo no es problema aquí. A las diez de la 
mañana de un martes laborable los obreros descansan al lado de la construcción 
de lo que será el complejo aeroespacial. Más allá, después de un camino arbolado 
y sombrío, un par de viejos están sentados en sus respectivas sillas de alambres 
viendo a la gente pasar.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="522" height="476" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17102015-1.jpg" alt="" class="wp-image-50892"/><figcaption>Hasta los vecinos dudan del desarrollo del Centro de Diseño y Ensamblaje de Pequeños Satélites. Si no fuera por las imágenes satelitales, nadie sabría qué hay detrás del área restringida. Foto: Google Earth.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Es 
un pueblo de pocas calles, todos se conocen y también todos comparten dos 
preguntas: ¿qué vino a hacer una fábrica de satélites en Borburata? ¿Por qué si 
se ha invertido tanto dinero todavía no ven los frutos? “Nosotros esperamos que 
se culmine el proyecto. El sueño de Chávez era ese. Yo lo escuché en las cadenas 
diciendo ‘se aprobaron tantos millones para la ensambladora de satélites’. No sé 
si es un elefante blanco o qué es lo que es”, comenta Nancy Vizcaya del Consejo 
Comunal El Manglar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><I>Armando.info</I>&nbsp;solicitó 
una entrevista con el presidente de la ABAE, Víctor Cano, en la sede 
administrativa de la agencia en la Base Aérea la Carlota en Caracas, para 
conocer más sobre el presupuesto invertido en la obra, pero hasta la publicación 
de este reportaje no se ha recibido respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Borburata 
forma parte de la alcaldía de Puerto Cabello y queda a escasos kilómetros del 
puerto marítimo más importante del país. Pocos conocen que es uno de los pueblos 
más antiguos de Venezuela con 474 años de fundado y menos que fue el sitio 
escogido por el gobierno bolivariano para la construcción de la pequeña fábrica 
de satélites. “Me imagino que debe estar en fase de culminación. Pero aquí no 
nos han dicho la fecha de inauguración y ni siquiera por qué escogieron a 
Borburata”, expresa Maryori Meza vecina de la 
zona.</p>


<h2 class="wp-block-heading">¿Cuánto se ha invertido?</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El 
ex ministro del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Innovación y ahora 
vicepresidente de la República, Jorge Arreaza, durante una entrevista radial en 
2012 explicaba, con motivo del lanzamiento del satélite Miranda, que la fábrica 
en Borburata tendría un costo aproximado de 63 millones de dólares. Eso, en sus 
palabras, significaba “una inversión a largo plazo para adaptar la ciencia y la 
tecnología a las necesidades sociales”. Sin embargo, este proyecto sólo en 
créditos adicionales aprobados por la Asamblea Nacional supera ya los 100 
millones de dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
primero de los créditos adicionales se aprobó en 2011, y fue publicado en 
la&nbsp;<I>Gaceta Oficial</I>&nbsp;número 39.717, por un monto de 341 millones 
de bolívares. Lo que equivalía a un poco más de 79 millones de dólares al cambio 
oficial del momento. Menos de un año después, a mediados de 2012, a través de un 
crédito adicional al presupuesto de gastos vigentes del Ministerio de 
Tecnología, la fábrica de la agencia espacial recibió 149 millones de bolívares 
más, equivalentes a 23 millones 650 mil dólares al cambio oficial de ese año. 
Sólo en créditos adicionales son 102 millones de dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según 
publicaciones de la Agencia Venezolana de Noticias, el Centro de Diseño 
Ensamblaje, Integración y Verificación de pequeños satélites también habría 
recibido fondos del Fonden, entidad creada en 2005 por el Ejecutivo Nacional 
para invertir el dinero proveniente de la renta petrolera en proyectos 
sociales.&nbsp; En julio de 2012, el entonces presidente Chávez aprobó en un 
punto de cuenta otros 24,8 millones de 
dólares.</p>


				<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-embed-handler wp-block-embed-embed-handler wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
				<iframe title="Borburata en Carabobo, contará con la primer centro de fabricación de satélites venzolanos" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/G2iuyXBCxO0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div></figure>
				
				 

<p class="wp-block-paragraph">El 
Fondo de Desarrollo Nacional no rinde cuentas a la Asamblea Nacional desde el 
2008, tampoco posee un presupuesto asignado fijo por lo que ha sido criticado 
duramente por sectores de la oposición que lo han catalogado de poco 
transparente y sin posibilidad de ser auditable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además 
del costo original del proyecto que se desconoce, los créditos adicionales y el 
dinero proveniente del Fonden, en agosto de 2013 la entonces ministra de 
Información y Comunicación de Venezuela y ahora canciller, Delcy Rodríguez, 
informó a través de su cuenta de Twitter que se asignaban nuevos recursos para 
los proyectos: “Satélite Bolívar, Satélite Miranda y Fábrica de pequeños 
satélites de la ABAE”. En el tweet adjuntó la firma del documento por parte del 
presidente de la República, Nicolás Maduro, de fecha 17 de agosto de 2013, sin 
especificar los montos aprobados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos 
últimos recursos no aparecen publicados en la&nbsp;<I>Gaceta Oficial</I>&nbsp;ni 
tampoco los términos específicos del contrato con la República Popular China 
para la construcción de la fábrica. Van más de 125 millones de dólares 
desembolsados sin incluir el costo inicial del 
proyecto.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Y el contrato es para…</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Desde 
el comienzo de la llamada Revolución Bolivariana en 1998 hasta la actualidad, 
Venezuela tiene más de 450 contratos y convenios firmados con China, en especial 
en las áreas de telecomunicaciones y tecnología. En la construcción de una 
fábrica para ensamblaje de productos aeroespaciales los asiáticos no podían 
quedar afuera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
26 de marzo de 2008 se publicó en la&nbsp;<I>Gaceta Oficial</I>&nbsp;número 
38.896 la aprobación de los términos y condiciones del contrato entre la 
República Bolivariana de Venezuela con la Corporación Industrial Gran Muralla 
China, domiciliada en Beijing, para el diseño y puesta en funcionamiento de la 
pequeña fábrica de satélites.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
Industrial Gran Muralla China es, como parte de la Corporación Aeroespacial 
China,&nbsp;la organización autorizada por el gobierno de ese país para proveer 
servicios y tecnología espacial a clientes internacionales. Este grupo ha sido 
sancionado por los Estados Unidos en diversas oportunidades por exportar misiles 
a países que son considerados motivo de preocupación, como es el caso de Irán. 
En Venezuela no sólo tienen el contrato para la puesta en marcha del centro de 
Borburata, también fueron los encargados de la construcción y el envío al 
espacio del satélite Miranda en el año 2012.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y 
aunque existe un contrato con China, las contratistas a cargo de la obra civil 
son venezolanas.&nbsp; “La obra ha estado a cargo de varias empresas 
venezolanas. Estamos cumpliendo estándares chinos y su función es más de 
asesoramiento. En la parte interna sí ha habido intervención de los chinos, sólo 
en lo técnico”, explica Lenin Luna, director general de normalización en 
ABAE.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="502" height="513" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17102015-2.jpg" alt="" class="wp-image-50893"/><figcaption>Aunque no precisan el monto exacto, la fábrica de satélites lleva más de 125 millones de dólares. Los últimos recursos fueron anunciados en Twitter por la ahora canciller, Delcy Rodríguez</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Unas 
seis empresas venezolanas han participado en la construcción de la fábrica ya 
sea en la adecuación del terreno, perforación, seguridad, vialidad o 
levantamiento del centro, de acuerdo con el Registro Nacional de Contratistas. 
Las dos principales son: Dell' Acqua, C.A. y Construcciones e inversiones Fergo. 
Ambas explican ante el registro que el servicio que prestan es el de “suministro 
e instalación y puesta en marcha del centro de investigaciones y desarrollo de 
la ABAE”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dell’Acqua 
es una empresa de Guayana con más de 50 años de funcionamiento perteneciente a 
las familias Biocchi y Guardazzi Rivero. Entre sus clientes destacan PDVSA, el 
Instituto Ferroviario, Ministerio del Ambiente, Siderúrgica del Orinoco y la 
Gobernación de Monagas. Según su registro nacional de contratistas, entre 2011 
–fecha en la que recibieron el contrato– y 2014 avanzaron sólo 29%. Por su 
parte, la empresa Construcciones e inversiones Fergo, que se unió al proyecto en 
el año 2012, registra un avance de 70%.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno 
de los procesos que va a mitad de camino es el de la infraestructura de 
servicios básicos, vialidad interna y sistema de seguridad que está a cargo de 
la constructora Cadesco,C.A. Según la información en el Registro Nacional de 
Contratistas han ejecutado 55%.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debido 
a los atrasos en la obra, el tercer satélite de Venezuela que seguirá la 
tradición de sus antecesores llevando el nombre de un prócer venezolano, Antonio 
José de Sucre, no será ensamblado en el país como se había anunciado. “Había un 
plan inicial de construir el siguiente satélite en la fábrica, pero por la 
situación país eso no se logró. Ha habido retraso, pero se ha seguido avanzando 
bien y estamos en proceso de instalación de equipos ya. El satélite Miranda 
cumplió tres años, cuando deje de funcionar, en el 2017, se lanzará el Sucre que 
están construyendo nuestros muchachos en China”, explica Lenin 
Luna.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Ellos ganan, nosotros perdemos</h2>


<p class="wp-block-paragraph">La 
apertura del centro se ha retrasado tres veces. Primero se informó que sería 
inaugurado en el año 2012, luego la fecha cambio a marzo de 2014 y finalmente se 
dijo que durante 2015 estaría en funcionamiento. Los vecinos de Borburata 
esperan que las promesas que hicieron las autoridades se cumplan en su 
totalidad. “No nos hemos beneficiado. Dijeron que iban a instalar fuente 
eléctrica y no lo han hecho. Tampoco han mejorado la carretera”, comenta un 
habitante de la zona, Pedro Rivero, a quien más allá de si se fabrica o no un 
satélite en Venezuela lo que le interesa es que solucionen otros problemas que 
para él son prioritarios en su comunidad: salud, vialidad y terrenos 
invadidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el pueblo existe una especie de nube de humo en relación al proyecto. Muchos 
rumores y poca información concreta: que si los chinos han desfalcado al Estado, 
que deforestaron el parque nacional y se llevaron minerales valiosos, que dentro 
de la construcción hay un cuarto revestido de plomo que puede provocar efectos 
tóxicos. Mientras tanto, algunos vecinos sólo esperan que la fábrica se inaugure 
porque, según les informaron, eso mejorará su señal de 
Directv.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17102015-3.jpg" alt="" class="wp-image-50894"/><figcaption>La construcción del centro espacial de Borburata tiene más de tres años de retraso. Foto: Katherine Pennaccio.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Los 
vecinos explican que sí han recibido ciertos aportes, pero exigen más de la 
agencia espacial a cargo del proyecto. Tal como explica Nancy Vizcaya: “no le 
hemos visto el beneficio social todavía. Pensábamos que nos iban a arreglar la 
medicatura, a dar una ambulancia, a arreglar la plaza, los colegios, pero nada. 
El pueblo ha nacido para perder, ellos siempre 
ganan”.</p>

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		<title>En el país virtual de Zello</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ALICIA HERNÁNDEZ]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Jul 2015 10:32:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Espionaje]]></category>
		<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Redes Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Seguridad]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>
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					<description><![CDATA[Es una app de ‘walkie-talkie’ que tuvo su auge durante las protestas de 2014. Pero Zello también es una red social y hasta un modo de percibir lo que pasa en Venezuela, donde se combinan las teorías de conspiración, los extremismos políticos y los juegos de roles en línea. Esto es lo que vio en la red una periodista que se infiltró durante un mes.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">“El país real está en 
Zello. Si te quieres enterar de todo lo que pasa de verdad, tienes que estar 
ahí”, dice un señor de mediana edad, taxista. Zello, la aplicación que media 
Venezuela se descargó en su teléfono durante las protestas de 2014. La misma que 
en muchos lugares del planeta usan los manifestantes para organizarse. El 
usuario lanza un mensaje de voz a una persona o a un grupo previamente creado, 
como podría hacerse en Whatsapp. La diferencia es que aquí se escucha a la vez 
que se lanza el mensaje, es un sistema parecido al de la radio o los 
walkie-talkie, incluso se usan términos como “corto”, “cambio” o “¿me copias?”, 
propios de estos medios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez se descarga 
Zello en el teléfono, solo hay que escoger un nombre de batalla, asociarlo a una 
cuenta de correo y poner una foto. El consejo es que nada permita identificarnos 
en la vida real. En este caso, nos reservamos el nombre escogido. Para escoger 
la foto se puso en Google “Venezuela resistencia” y se eligió una imagen de 
Jesucristo abrazando la silueta del país pintado con la tricolor. A la hora de 
elegir los canales se buscaron los más activos y con más seguidores. Venezuela 
hasta los tuétanos, Venezuela SOS, Caracas Ciega y DiosenVenezuela. Cada canal 
tiene unas normas y unos moderadores. En algunos casos, para poder entrar por 
primera vez hay que mandar un mensaje de voz. En otros, te aceptan pero durante 
un tiempo indefinido los mensajes solo podrán ser escuchados por esos 
moderadores. En este caso, hablamos lo menos posible para no causar suspicacias 
por el acento. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de ese momento 
empezó la escucha indistinta de esos canales, a diferentes horas, en distintos 
días de la semana. </p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="341" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072015-1.jpg" alt="" class="wp-image-50845"/><figcaption>Las app de Zello evocan los walkie-talkie’ de antaño.</figcaption></figure>


<h2 class="wp-block-heading">“Soy experta en trapos rojos”</h2>


<p class="wp-block-paragraph">La primera sensación 
que dan los grupos es la de un arroz con mango, un batiburrillo. Hay veces que 
no se puede entrar a los canales o que no se escucha nada. Cuando por fin se 
escucha algo, hay que esperar que pase un rato para enterarse del tema del 
momento. El grupo Venezuela hasta los tuétanos es el más activo. Hay jaleo todo 
el día. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la mañana, 
temprano, las más activas suelen ser las mujeres. En la noche, los 
hombres.&nbsp; Hay un código por el que se respeta el horario infantil y solo 
cuando este termina se pueden decir groserías. Más de una usuaria lanza sus 
mensajes y de fondo se oyen los llantos de un bebé. Es una escena muy común de 
fin de semana. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando había pasado una 
semana desde el inicio de la huelga de hambre desde la cárcel del ex alcalde de 
Chacao (municipio del Este de Caracas) y dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo 
López, junto con el ex alcalde de San Cristóbal (estado de Táchira, Andes 
suroccidentales de Venezuela) y copartidario Daniel Ceballos y decenas de 
estudiantes, las expresiones de apoyo y admiración no se hicieron esperar. “Esos 
muchachos sí son valientes, vale. El CICPC [N. de R.: Policía judicial] los está 
hostigando en la iglesia de San Luis, en Chuao”, dice una. La respuesta es 
inconexa. “La MUD está implicada en una cantidad de cosas con este gobierno”. A 
partir de ahí, se deja de lado el tema de los prisioneros en huelga de hambre y 
se entra en el tema favorito de todos los canales: “Aquí se va a montar un peo”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hay día que no digan 
que el clima está a punto para que pase algo. “Algo viene. O lo del paro de 
transporte o algo. Han pasado más de dos meses y en el Gobierno no han lanzado 
otro magnicidio. Y lo hacen cada 15 días. Yo soy experta en ver trapos rojos 
hasta cuando una mosca pasa”. De ahí a hablar de las entonces aún no convocadas 
elecciones, es un paso. “El régimen, ha perdido demasiados seguidores. Hay un 
gentío que no quiere saber de ellos. No han sacado fecha de elecciones porque 
han perdido muchos adictos. Sí, adictos, no adeptos. No quieren que ellos mismos 
peguen el grito de fraude”. </p>


<h2 class="wp-block-heading">Salvar el voto</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Las elecciones 
parlamentarias fue el tema más discutido. En cuanto a la fecha, en más de una 
ocasión se discutió cuándo se realizarían. Un día se difunde por la red la 
versión de que la cita tendrá lugar el 20 de diciembre. Se arma el revuelo: 
“Está claro que eso lo hace el Consejo Nacional Electoral para que ellos no 
puedan ir a votar y desmovilizar a la gente”. Otro día nombran a Nitu Pérez 
Osuna y un tuit en que el afirma que un patriota cooperante le dijo de la 
decisión del Gobierno de atrasarlas para marzo de 2016. Cuando finalmente el 
ente electoral anuncia la convocatoria oficial para el 6 de diciembre, todos 
comentan que se veía venir. “Esa fecha les conviene”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ponen 
el audio de un abogado, entrevistado en la radio, donde pide elecciones y que 
Leopoldo López y los estudiantes acaben la huelga de hambre. “Algunos presos 
políticos no quieren elecciones”, dice alguien en el canal. “El pueblo no quiere 
elecciones. El pueblo está harto de mentiras. Ese abogado no puede hablar en 
nombre de los estudiantes, no los representa”, dice un señor con una voz que, 
mínimo, suena a entrados los 50. “Todo mi apoyo a los estudiantes, son valientes 
y dignos venezolanos, pero dictadura no sale con votos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
debate muchas veces se centra en qué hacer si finalmente hay elecciones. “No 
debemos ir a votar ni exigir fecha para las parlamentarias. Llevamos 19 
elecciones en el lomo. Eso es para desmotivarnos. Por eso nos dan el día libre 
al día siguiente, para pasar el despecho”.&nbsp; Alguien apoya esa idea, dice 
que la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no va a reclamar ningún 
resultado. “Son unos desgraciados, van a repartirse las curules. Cuándo 
terminaremos de ahorcar a la MUDa, malditos todos, los mataría a todos”. Pero 
también está quien sí apoya los comicios. “El Gobierno busca la abstención, el 
llamado es que vayamos a votar todos”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
usuario @nomasCNE da una charla nocturna sobre un concepto que se repite casi 
todos los días en uno de los canales: salvar el voto. Él responde a las 
preguntas que cada tanto hacen los integrantes del grupo. Cuenta que entre votar 
o tomar el fusil, “las opciones que da el castrocomunismo”, queda la de votar 
nulo de modo consciente, “para demostrar que se está conforme con el CNE pero no 
con ningún grupo político”; abstenerse y quedarse en casa “sin importar lo que 
pase ese día” y salvar el voto, “ciudadanos organizados y empoderados que 
manifiestan que no están de acuerdo ni con los políticos ni con el CNE a través 
de una protesta ciudadana pacífica”. Alguien lo interpela y le pregunta que por 
qué hacer eso en vez de votar. “Las elecciones son inconstitucionales desde 
2009. El objetivo es que haya una pérdida de legitimidad de la MUD. No puede 
creerse con el derecho de disolver nuestras manifestaciones”. 
</p>


<h2 class="wp-block-heading">Títere sin cabeza</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El 
“gordo Mario Silva”, “Drogadiablo” (en alusión hiriente a Diosdado Cabello) o 
“Masburro” (refiriéndose a Nicolás Maduro), son algunos de los nombres que usan 
para referirse a los jerarcas del Gobierno. Las burlas y ataques son constantes. 
Puede parecerse a las pintas en las paredes de losas de los baños en un liceo de 
bachillerato. Alguno se anima a parafrasear la canción típica de las excursiones 
en buses escolares: “Tenemos un chofer que es una pesadilla, acelera con los 
pies y frena con las canillas. ¡Adivinen el personaje!”, para poner después a un 
burro rebuznando. </p>



<p class="wp-block-paragraph">También 
critican a sus compatriotas, “muchos son borregos, hay que decirles lo que hay 
que hacer, es lamentable que muchos sigan así” y se quejan de que el venezolano 
no se movilice porque “cuando salgamos todos, esto (el Gobierno) se acaba”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya 
se ha visto que la MUD (MUDa para la mayoría de los tertulianos de Zello) es 
otro blanco de críticas. Algunos nombran a Henrique Capriles para bien, “fuimos 
a votar y no salimos a la calle a reclamar y dejamos el peso en un solo hombre”, 
otros no, “¿Recuerdan cuando Caprilito aceptó lo del millón de votos en las 
elecciones?”. </p>


				<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-embed-handler wp-block-embed-embed-handler wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
				https://youtube.com/watch?v=1lMrudQoDYo
				</div></figure>
				
				 

<p class="wp-block-paragraph">Pero, puestos a 
criticar, no dejan títere con cabeza. Ni siquiera del extranjero. Con motivo de 
la fugaz visita del ex presidente español Felipe González, que buscaba 
participar en la defensa en tribunales de Leopoldo López y del también 
prisionero ex alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, hubo un día completo de 
debate sobre lo que venía a hacer o no a Venezuela el socialista español. “Está 
purgando culpas porque le dio el espaldarazo al difundo (Hugo Chávez)”. Otra 
persona dice que el expresidente español viene “a buscar protagonismo. No tiene 
interés en ayudar en nada. Solo a Leopoldo López y a Antonio Ledezma, nada de 
los muchachos de La Tumba”, en referencia a los dirigentes juveniles que, según 
denuncias, permanecen recluidos en una celda de castigo en la sede principal de 
la policía política. Una mujer dice que él venía con la intención de “denunciar 
al régimen”, pero que luego de un “almuerzo suculento con la oposición, ahí le 
dijeron que tenía que pedir por los votos y el diálogo, que nada de criticar al 
régimen”. Otra asegura sin remilgos que en realidad no viene a ayudar a nadie, 
sino a “recabar información para llevarla a su lucha en España contra Podemos”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras varios días de 
escucha se podría pensar que la mayoría de los participantes son afines a 
Voluntad Popular, hasta que la puyas también llegan allá. “Ya es horario 
nocturno. Lo puedo decir. Leopoldo López está preso por ‘hijoeputa’”.&nbsp; 
Nadie le rechista o lo increpa. “Si fuera Lilian Tintori, me iría de Venezuela 
con mis hijos y diría que lo que le pasa a Leopoldo es culpa del régimen, pero 
que no se ponga a llamar a elecciones”. Y el ataque comienza. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Ella no sabe ni 
hablar, creo que ni Leopoldo López piensa que lo 
representa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Nadie le pide a ella 
que sea una voz, es una madre. Que salga y cuide de sus hijos. A mí no me da la 
impresión de que ella esté sufriendo por el marido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Si sus hijos 
estuvieran de verdad en peligro se habría ido ya. Eso es una política sucia, un 
juego político. A saber qué habrá pactado con Diosdado Cabello. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas las que hablan, 
por cierto, son mujeres. </p>


<h2 class="wp-block-heading">Como Santo Tomás, pero en línea</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Junto a la política 
–López, Tintori, la “MUDa” o el “castrocomunismo” – lo que más pasiones&nbsp; 
levanta en Zello es el tema religioso. Al menos así fue durante un mes. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">-No sé a qué viene el 
Papa, ¿a negociar con la oposición? Eso dice Maduro. Es mejor que ni 
venga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;-El Papa no viene, es Masburro el que va 
a ver al Papa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-El Papa es argentino. 
Yo soy católica, apostólica y romana, pero yo no sé… Ese papa argentino a mí no 
me termina de cuadrar. Vamos a ver qué va a hacer. Le mandó una carta a la Botox 
[N. de R.: En alusión a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner]. Vamos a 
ver para creer. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Una moderadora 
interviene y dice que mejor se deje el tema, que en otras ocasiones se ha 
prendido la controversia, “alguien dijo que el Papa era comunista y se lió”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que se evita 
discutir la religión, aunque en realidad esté presente todo el&nbsp; rato. 
Durante el día se ha podido insultar a todos los políticos, sacar sapos y 
culebras por la boca, que por la noche, en torno a las 12, todo cierra con una 
oración para que “Venezuela salga del mal y que la Virgen cubra con su manto 
celestial a todos”. Tras la oración, muchos responden “amén”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Venezuela es un país 
lleno de sincretismo y Zello no podría ser ajeno a esto. Las oraciones 
cristianas se mezclan con las recomendaciones a leer las predicciones de un 
brujo. Ya no es Reinaldo dos Santos, alias El Profeta (un brasileño residente 
entre Miami y México), pues pasó de moda. Ahora el que está “’in y acierta en 
todo” es Mister Popo Celestial. Entre las últimas predicciones de este nuevo 
gurú, y que generan entusiasmo en medio del secretismo de Zello, están que “un 
informante, ex alto rojo, dará fuerte y contundente noticia desde el exterior, 
donde por medios internacionales cantará y todo se revelará”; que “el ilegítimo 
heredó&nbsp; la enfermedad del presidente difunto. Está enfermo y algo o alguien 
lo hará renunciar”;&nbsp; y que “nuevamente aparecerán policías fallecidos”. 
</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="357" height="550" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072015-2.jpg" alt="" class="wp-image-50846"/><figcaption>La red social tiene cuatro canales dedicados a la situación venezolana.</figcaption></figure>


<h2 class="wp-block-heading">La resistencia es zellosa</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Además de las 
propuestas de salvar el voto, apoyar a los estudiantes en huelga y organizar 
charlas nocturnas con voceros como el ex general Antonio Rivero o Alberto 
Franceschi, el resto del día se les pierde en decidir qué hay que hacer para 
“salir de esto”, un “esto” que nunca terminan de definir, porque “esto” es todo, 
Gobierno y oposición. Cada día aparecen varios llamados a tomar la calle, a 
alzarse, hacer paro de transporte, “un paro nacional de verdad-verdad, que no 
haya nadie en la calle, pero pacífico”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Alguien, en un tono muy 
encendido, dice que “hay que salir a la calle para acabar con el régimen. No 
duran un día en el poder. Basta ya de hablar y hablar, hay que hacer”. Ni 
siquiera están de acuerdo con las marchas. Critican las últimas convocatorias de 
la dirigencia opositora. “No sirven para nada, no necesitamos que nos llame 
nadie, tenemos que salir nosotros”. Unos días después otro dice que hay que 
seguir el ejemplo de Ecuador, “hay que salir, es una orden de nuestra amada y 
adorada Venezuela. No hay que esperar a los militares”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No deja de ser un muro 
de los lamentos en el que también se dice que la Coca Cola de dieta está 
impagable, y, en clave de sorna, que se va a sembrar una matica de acetaminofén 
y otra de Ponche y uva pasita. Tras la queja de alguien porque no le dejaron 
comprar en un establecimiento privado sino una caja de Pirulín (una galleta con 
chocolate, muy popular en Venezuela), otra dice que una acción de resistencia 
sería tomar cinco cajas de Pirulín, “las abrimos todas, nos los empezamos a 
comer, se chupan, lo que sea. Si nos unimos todos, se puede”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un usuario pregunta por 
otra. Es sábado por la mañana. La interpelada habla: “Estoy haciendo cosas del 
hogar, con los niños y eso”. Otra le contesta entre risas: “Estamos 
conspirando”. Una tercera: “Eso es, estamos conspirando”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada tanto, si a 
alguien se le escapa el nombre real de otro o un dato sobre dónde vive, se le 
alerta y se le dice que tenga cuidado, que hay muchos sapos y que cualquiera, 
“incluso el gordo Mario Silva”, está a la escucha. “A nosotros nos oyen. Esto no 
es un canal de amistad. Esto es de 
resistencia”.</p>

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			</item>
		<item>
		<title>Buhoneros globales comercian con el coltán venezolano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[EMILIA DÍAZ - STRUCK (ICIJ)]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Mar 2012 09:33:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[ColtÃ¡n]]></category>
		<category><![CDATA[Minería]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://armando.info/?p=59</guid>

					<description><![CDATA[Es una de las llamadas “tierras raras” y material estratégico para la industria de alta tecnología. Abunda al sur de Venezuela, junto a la frontera con Colombia. Y aunque el gobierno venezolano anunció en 2009 medidas para el control militar de los yacimientos, desde entonces no han hecho sino florecer rutas de contrabando internacionales en las que participan el narcotráfico y traders informales. En un clima de misterio, ahora el coltán venezolano amenaza también con convertirse en motivo de conflictos geopolíticos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Agazapados entre tantos avisos que cuelgan 
en la web, se asoman en Internet los primeros eslabones de una cadena de 
contrabando que empieza en yacimientos de los estados venezolanos de Amazonas y 
Bolívar, sustenta una economía sumergida –con actores del narcotráfico en el 
reparto- en países limítrofes como Colombia y Brasil y, luego de blanquearse a 
través de <i style="mso-bidi-font-style: normal">traders</i> ubicados en 
antípodas como Corea del Sur, termina en los cerebros electrónicos de consolas 
de videojuegos, teléfonos celulares y misiles teledirigidos. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué mercancía ha dado lugar a esta 
enrevesada ruta del comercio semiencubierta? Se trata del coltán, el Oro azul 
del siglo XXI, requerido por las propiedades de conductividad y resistencia al 
calor de sus componentes –Columbita y Tantalita- para diversas industrias 
estratégicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a name="_gjdgxs"></a>Para los venezolanos, el 
coltán pasó a ser de un insigne desconocido o una denominación de ciencia 
ficción, a una realidad cercana gracias a un anuncio del presidente Hugo Chávez. 
“Ahora apareció un mineral estratégico que se llama coltán y hemos tomado la 
zona militarmente porque se lo estaban llevando para Colombia de contrabando”, 
dijo el primer mandatario el 15 de octubre de 2009. Su orden corrió por todos 
los medios de comunicación, pero no parece haber tenido un efecto determinante, 
de acuerdo a la siguiente investigación periodística desarrollada conjuntamente 
durante un año por reporteros del diario <i style="mso-bidi-font-style: normal">El Universal</i> de Caracas, el sitio <i style="mso-bidi-font-style: normal">Armando.info</i>, también de Venezuela, de 
<i style="mso-bidi-font-style: normal">Noticias Uno</i> de Bogotá, con el apoyo 
del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus 
siglas en inglés) de Washington DC.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Expuesta en la web, en sitios como por 
ejemplo Tradeboss.com, se encuentra la oferta del mineral venezolano –coltán, 
sobre todo, pero también oro y aluminio, entre otros- por parte de Korea TPC 
Development de Venezuela. Garantiza despachos a cualquier parte del mundo y 
confidencialidad: “A través de nuestra plataforma comercial totalmente 
automatizada, los clientes pueden interactuar directamente por cada envío 
manteniendo el control de su orden en un ambiente anónimo y libre de 
conflictos”.&nbsp; </p>



<p class="wp-block-paragraph">Korea TPC Development de Venezuela quedó 
inscrita en el Registro Mercantil Primero de la ciudad de Valencia, estado 
Carabobo, el 29 de julio de 2010, apenas nueve meses después de que el 
presidente Chávez ordenara el control militar de los yacimientos de coltán en la 
Orinoquía. Según asienta, la empresa, con un capital de 23 millones de dólares, 
se dedicaría a la “construcción de plantas de bioenergía y de gas, así como 
manufactura de instalaciones a base de diesel”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, sin embargo, sus sedes declaradas en 
hoteles como el Gran Meliá Caracas y el Caracas Palace, simplemente, no existen. 
Su rastro se pierde también en otros domicilios en las urbanizaciones Altamira y 
Los Cortijos, en Caracas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde Seúl, capital de Corea del Sur, en 
cambio, Yang Ha Young reconoce que su nombre y su empresa corresponden a la 
misma firma de Valencia que ofrece minerales por Internet. Después de varios 
intentos por contactarlo, declara que fue estafado por un socio venezolano, 
Moisés González, en una serie de negocios que, supone, ahora lo involucran con 
la compra y venta de coltán. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“El aviso no tiene nada que ver conmigo”, 
asegura. “Yo fui víctima de mi socio y no he podido comunicarme con él desde que 
me engañó”. Aunque se intentó contactar a González, nunca atendió las llamadas 
telefónicas en el número que publicó a través de los avisos de Internet; ni 
siquiera los vecinos de las direcciones que anunció bajo su nombre saben algo de 
él. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo –a juicio del empresario coreano– forma 
parte de un malentendido. Al otro lado del mundo, desde una oficina del barrio 
de Garak-Dong, admite que pasó una temporada en Venezuela esperando por unos 
contratos que Pdvsa y otras empresas del Estado finalmente nunca le dieron. El 
malentendido, de serlo, ilustra de cualquier modo la cara oscura de un comercio 
apenas conocido y que tiene su origen en las estribaciones del Escudo Guayanés, 
al norte del estado Amazonas y sureste del estado Bolívar, donde las minas 
improvisadas de oro y diamantes comienzan a compartir el terreno con un mineral 
nuevo en el barrio: las piedras negras, el llamado oro azul o coltán, como mejor 
se le conoce. </p>



<h2 class="wp-block-heading">El otro Dorado</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El coltán es una amalgama de columbita y 
tantalita. El primer mineral contiene Niobio, y la tantalita, Tantalio, puestos 
41 y 73 de la Tabla Periódica de Mendeleiev. Aunque ambos elementos pertenecen a 
la franja de las llamadas tierras raras, su uso se ha vuelto cada vez más común 
e indispensable para la miniaturización de equipos electrónicos que van desde 
teléfonos celulares hasta misiles.&nbsp; 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a su rareza, ya a finales de los años 
70, el Ministerio de Energía y Minas de Venezuela (entonces, de Minas e 
Hidrocarburos) financió investigaciones alrededor de esos y otros minerales del 
macizo guayanés, la particular formación geológica que en sus entrañas guarda 
elementos tan valiosos como escasos. Pero más de 30 años después, cuando esos 
experimentos pioneros eran apenas referencias archivadas en las bibliotecas de 
la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), apareció una nueva oleada de mineros 
en busca de materia prima para las nuevas tecnologías. Y llegan con voracidad. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Justo en Parguaza –en el estado Bolívar, 
piedemonte del macizo guayanés- se ven los primeros indicios de la fiebre del 
coltán. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En el sector Los Gallitos, desde uno de los 
yacimientos que se vislumbran en medio de las sabanas, los mineros confirman que 
son extranjeros los que buscan el botín como si se tratara de un servicio a 
domicilio. “Los colombianos son los que mueven esta piedra aquí”, señala <i style="mso-bidi-font-style: normal">Flandes</i> a secas, sin apellido ni nombre 
formal, dejando entrever que se trata de un apodo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“Vienen en moto y viajan otra vez hasta el 
puerto de El Burro, para luego agarrar una lancha que en menos de 15 minutos los 
deja en Puerto Carreño, la capital del departamento del Vichada”, añade Flandes, 
quien es hijo de otro minero que lo acompaña en la búsqueda de las llamadas 
piedras negras. Han aprendido a distinguir la diferencia entre este mineral y 
otras rocas que también se encuentran entre las tierras de la zona: es casi 
negra y pesa más que una piedra tradicional. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Padre e hijo tienen historia extrayendo oro 
y diamantes por la región. Ahora, inclinados sobre un montículo de tierras 
rojizas, se les ve con pico y pala extrayendo coltán alrededor de Parguaza, una 
esquina del estado Bolívar que empieza a aparecer en el radar de las grandes 
empresas del sector tecnológico. En esa zona y al menos en otros cuatro puntos 
más conocidos por los locales, cuando los militares bajan la guardia, acuden en 
oleadas de hasta 30 mineros para dar con el oro azul. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Allí, donde las montañas de piedra se 
levantan sobre la selva hasta hace poco virgen, brotó una nueva actividad. “La 
gente está en esto porque hay necesidad y no se consigue trabajo”, justifica 
Camilo, otro de los tantos mineros de la zona. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos recuerdan bien que un grupo de 
empresarios extranjeros se apareció hace más de un año en el lugar con ofertas 
de progreso. Hablaron de nuevos tiempos, de beneficios para aquellos que 
respaldaran con sus firmas una solicitud al gobierno para legalizar la 
extracción de coltán. Todo quedó en palabras al viento; ni tarjetas de 
presentación impresas les dejaron. “Le dijeron a la gente que iban a haber casas 
y fuentes de trabajo pero no volvieron más”, comenta <i style="mso-bidi-font-style: normal">Flandes</i>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Varios de los hacendados de la zona agregan 
que colombianos, australianos y hasta coreanos llegaron a tocar sus puertas con 
un proyecto de coltán bajo el brazo. Ofrecían millones de contado a cambio de 
sus títulos de propiedad. En Venezuela, de cualquier manera, extraer coltán es 
un delito. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Cualquier actividad minera está prohibida en 
Amazonas desde 1989. Solo en Bolívar la empresa Desarrollo Minero del Amazonas 
(Demina) obtuvo una concesión en el año 2001 para explorar y explotar coltán, 
entre otros minerales, pero ahora enfrenta el caso en tribunales, luego de que 
el Gobierno rescindiera en 2010 esa única licencia que el Estado había otorgado. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Extraer, guardar o transportar piedras 
negras se convirtió en delito a partir de entonces. Los registros judiciales 
revelan que la Guardia Nacional incautó casi dos toneladas (1800 kilos) de 
coltán entre 2009 y 2011 a siete personas, entre las que hay mujeres y hombres, 
indígenas, ciudadanos colombianos y menores de edad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque varios de los imputados han sido 
liberados, la mayoría de los casos permanecen abiertos. La Guardia Nacional les 
ha decomisado el mineral dentro de envoltorios, sacos de fique y medias blancas, 
junto a picos, surucas, palas, machetes y algunos pares de botas. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una organización local, la Fundación para el 
Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología en el estado Amazonas (Fundacite 
Amazonas) reveló en un informe de 2009 que la Guardia Nacional tenía 46,800 
kilogramos de columbita-tantalita confiscados a un ciudadano colombiano y que en 
el punto de control de Pozón de Babilla se encontraban máquinas incautadas por 
los militares cerca de la zona donde ocurrió la extracción ilegal. Fundacite, 
adscrita al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, encontró indicios de 
que los mineros tuvieron la asesoría de especialistas con conocimientos sobre 
métodos para estudiar los suelos. </p>



<h2 class="wp-block-heading">La ruta negra del oro azul</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las seguridades de confidencialidad que en 
la red ofrece Korea TPC Development de Venezuela no son ni excesivas ni raras en 
este negocio. De hecho, el coltán se maneja al margen de la ley, sin facturas ni 
registros de aduana, y casi en el anonimato del que disponen empresas de 
fachada. Dos de ellas son Global Impact USA y Hawk Enterprises, por ejemplo. 
Solo la primera tiene registro legal en el estado de Florida, Estados Unidos, 
pero ambas remiten a los mismos números telefónicos de un contacto en Venezuela: 
en este caso se trata de Aribel Ojeda, que prefiere no hablar del negocio del 
mineral. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese mercadeo a las sombras es también 
trasnacional. Si el mineral se extrae en Venezuela, pronto traspasa las 
fronteras que en esta zona suelen coincidir con accidentes naturales. Entre 
Venezuela y Colombia ese accidente es el cauce del río Orinoco. En su cuenca, en 
medio de la selva, hay más arroyos que carreteras. A los buhoneros del coltán 
solo les toma 15 minutos de navegación en lancha para llevar la mercancía a buen 
puerto. A través de El Burro y Puerto Páez, los mercaderes cruzan el Orinoco 
hasta alcanzar Puerto Carreño, en Colombia. Más al Sur pero en el mismo estado 
Amazonas, otra ruta predilecta conecta a San Fernando de Atabapo en Venezuela 
con Puerto Inírida en Colombia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El coltán es un secreto a voces en el sur 
del país. Pero como todo lo informal que se desenvuelve en secrecía, se presta a 
timos y al control del negocio por parte de poderes fácticos que ya manejan 
otros tráficos ilícitos. No escasean los casos de intermediarios que han 
recibido casiterita por coltán. También cunden las versiones que, bajo resguardo 
de la discreción, conceden una participación en el negocio a efectivos militares 
sin nombre. La iglesia local de Puerto Ayacucho, por su parte, no se ha inhibido 
de señalar en la edición de septiembre-diciembre de 2010 de su revista <i style="mso-bidi-font-style: normal">La iglesia en Amazonas</i>, que “las Fuerzas 
Armadas no ejercen el control adecuado y los mineros evaden esos controles de 
diversas maneras, siendo cómplices en múltiples casos de los daños que se están 
produciendo en el ambiente y que en su mayoría son irreparables”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al otro lado de la frontera, en Colombia, de 
cualquier forma, hay pruebas de que un mercado negro de metales valiosos y 
tierras raras está creciendo en áreas en las que históricamente el Estado ha 
ejercido un débil control. Desde 2010 sus organismos de seguridad han incautado 
más de 83 toneladas de tantalio y tungsteno en una zona del departamento de 
Guainía. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El escenario es propicio para la 
intervención en el negocio de los cárteles de la droga. Una operación minera 
ilegal estuvo desarrollada por los hermanos Cifuentes Villa, vinculados con el 
narcotráfico. El gobierno colombiano les suspendió la concesión que les había 
dado para explotar niobio, tantalio, vanadio y circonio en el Parque Nacional 
Puinawai, al tiempo que Estados Unidos acusó a uno de ellos, Jorge Milton 
Cifuentes Villa, como uno de los principales proveedores de cocaína para el 
mexicano Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como ‘<i style="mso-bidi-font-style: normal">El Chapo Guzmán’</i> y su Cartel de Sinaloa. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Lo que hemos encontrado son organizaciones 
sofisticadas de tráfico de drogas que están cada vez más involucradas con el 
tráfico de los minerales del Parque Puinawai y de Venezuela”, señala el 
comandante militar de la zona en Colombia, el coronel de Infantería de Marina 
Alfredo de Videro. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Más al sur, la tentación del coltán también 
permea la frontera brasileña. No en balde, buena parte de las procesadoras de 
minerales que hay en el hemisferio se encuentran en ese país. Casi por 
obligación han de pasar por allí para poder convertirse en un insumo apto para 
el uso industrial. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo diría que a Colombia y Brasil les sale 
un gran negocio”, concluye el gobernador del estado Amazonas, Liborio Guarulla, 
quien cree que el Gobierno nacional es cómplice del mercado negro por no 
establecer mecanismos para legalizar la explotación del mineral. “En esos países 
sí está oficializada esta actividad o por lo menos no es algo ilícito”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Brasil, expertos en legislación minera,  como el abogado Sergio Rocha Brito Marques, han instado a políticos y empresas  manufactureras del país a reforzar los controles sobre la minería. Para ellos,  las leyes inadecuadas y obsoletas han permitido el crecimiento de un mercado  negro al norte de las provincias amazónicas del país. Advierten que el resultado  es un caos en la minería de su país en la zona fronteriza con Colombia y  Venezuela, donde no hay pistas sobre los precios globales del mineral y los  compradores no piden certificados de origen del coltán (una práctica que buena  parte de la industria internacional viene adoptando como estándar, bajo fuerte  presión de ONGs y organismos multilaterales).  </p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Se encienden las alarmas</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">No es para menos. “Venezuela podría emerger como un gran problema porque representa otra fuente de coltán conflictivo, al venir de un área donde no hay una regulación, no hay transparencia y no hay seguridad para las personas que trabajan en las minas”, advierte Aaron Hall desde Washington, en nombre de la ONG Enough Project.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los fantasmas de África rondan cualquier análisis sobre el tema. Si bien los conflictos ya existían, el coltán apuntaló las luchas tribales del Congo, Uganda y Ruanda. El coltán teñido de sangre (como los diamantes) se convirtió en una frase hecha de campañas humanitarias y guiones cinematográficos. Pero en el caso venezolano, ese tráiler y los coqueteos del Gobierno nacional con China y, sobre todo, Irán, anuncian una película de terror de dimensiones geopolíticas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hemos decidido trabajar con los hermanos iraníes en la exploración de minas”, refirió en 2011 el entonces ministro para Industrias Básicas y Minería, José Salamat Khan. Aparte del anuncio, ya desde 2009 Irán coopera con Venezuela en la realización de estudios de suelos minerales para elaborar el mapa minero venezolano, según refleja la página de la Base de Datos Nacional de Geociencias de Irán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El asunto no le es indiferente a las autoridades de Estados Unidos. Funcionarios venezolanos como el exministro Khan, en 2010, han mantenido relaciones con la naviera iraní Sadra Shipping, que en su sitio web dice tener una sucursal en Caracas. Sadra es filial de la empresa Khatam al-Anbiya, sujeta a sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos por su participación en el programa nuclear iraní.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso venezolano, sin embargo, dista de los ejemplos de África Central, veta de donde se extrae una quinta parte de los suministros globales de coltán, y región azotada por una endémica inestabilidad política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra ventaja venezolana que los expertos celebran: aunque llegar a una de las minas más intrincadas del sur del país puede tardar hasta una semana en lancha y a pie, muchas de las piedras negras andan sueltas en forma de nuggets.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como en buena parte del comercio mundial de commodities, a los extractores les toca la parte flaca del negocio. Los mineros venezolanos más afortunados han encontrado rocas de 15 kilos. En promedio, se pagan hasta 200 bolívares (alrededor de 46 dólares al cambio oficial) por kilo. Esto, después de un proceso de negociación para fijar el precio. En el mercado formal el pago es más alto: el precio pasó de 45 dólares por kilo en 1990 a un máximo histórico de 700 dólares en 2000, cuando la multinacional Sony tuvo que aplazar el lanzamiento de la segunda versión del PlayStation a causa de la escasa oferta de coltán que entonces había en el mercado. No existe aun así un índice público de precios. El secreto que envuelve la compra y venta del mineral genera variaciones en los precios que producen picos y caídas en los suministros. Todo depende de un proceso de negociación. “Los materiales de niobio y tantalio no son comercializados abiertamente”, advierte el Instituto Geológico del gobierno de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés). “Los contratos de compra son confidenciales entre comprador y vendedor”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La opacidad en el mercado del coltán venezolano es síntoma de un problema que, para el investigador Raimund Bleischwitz del Instituto para el Clima, Medio Ambiente y Energía de Wuppertal en Alemania, el gobierno de Chávez debe enfrentar. El mercado negro crecerá y aumentará su peligrosidad en la medida que el Gobierno retrase la generación de leyes mineras y la transparencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las manufactureras no quieren lidiar con bandidos”, dice Bleischwitz. “África Central es un problema, porque allí no hay gobiernos fuertes con los que se pueda negociar un mercado estable y la transparencia. Ahí es donde está el potencial del fuerte gobierno central de Venezuela de hacerlo bien y generar un orden en el mercado del coltán, en vez de un mercado negro”.<br><br></p>



<p class="nota wp-block-paragraph"><em>Con reportes de Ricardo Sandoval Palos en Estados Unidos, Ignacio Gómez en Colombia, Marcelo Soares en Brasil y Nari Kim en Corea del Sur</em></p>
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