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	<title>Niños - Armando.info</title>
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		<title>Se van los niños venezolanos, y se van solos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ISABEL GUERRERO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Feb 2020 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[menores]]></category>
		<category><![CDATA[Migración]]></category>
		<category><![CDATA[Niños]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde que comenzó la migración masiva de venezolanos a través de las fronteras terrestres han salido del país más de un millón de niños, de los que cerca de 25.000 lo han hecho a Colombia y Brasil sin la compañía de algún representante o familiar. Parten escasos de cualquier recurso, muchas veces buscando al padre o la madre que los dejó atrás o simplemente en pos de un trabajo que les permita conseguir un sustento. Las motivaciones para esta silenciosa Cruzada Infantil son tan poderosas como para que los menores de edad superen el temor natural a un recorrido de miles de kilómetros por lo desconocido y amenazante.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Cuando 
Jesús* llegó al albergue de la Fundación Colombo Venezuela Nueva Ilusión, en el 
departamento colombiano de Norte de Santa a mediados de 2019, estaba 
desorientado, hambriento y sin papeles. Con solo nueve años y una mochila casi 
vacía recorrió más de 800 kilómetros desde el estado venezolano Aragua en busca 
de su padre, que se había marchado a Cali. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
avisó a nadie. Hizo la travesía solo y no es el único. Los niños, niñas y 
adolescentes venezolanos que se desplazan sin acompañamiento por el sur de 
América como consecuencia de la crisis socioeconómica del país ya no son un 
fenómeno aislado. Lo que fue una excepción hoy es una situación alarmante que se 
registra con frecuencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estima que desde el año 
2015 más de 25.000 menores de edad han migrado de Venezuela no acompañados y/o 
separados y podrían encontrarse en situación de vulnerabilidad, de acuerdo con 
las evaluaciones realizadas por el Sistema de Naciones Unidas en 2019. Un número 
que, en proporción, es como si todos los habitantes de Ortiz, en el estado 
llanero de Guárico, hubiesen abandonado el pueblo. Una especie de reedición de 
Casas Muertas, la obra de Miguel Otero Silva que narra la huida de un mísero 
lugar debido al boom petrolero. Solo que este boom no tiene nada de desarrollo 
en su concepto, solo la onda expansiva del hambre y la 
pobreza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
datos de ACNUR contabilizaban para finales de 2019 la migración de 1,1 millones 
de menores de edad salidos de Venezuela con necesidades de protección, en 
situación de riesgo y bajo amenazas durante todo el ciclo de desplazamiento. De 
ese número, 2,3% son niños y niñas no acompañados y/o separados, unos 25.000. En 
España se les conoce por las siglas de “Mena”: “Menores de edad no 
acompañados”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta 
es una fracción del total de refugiados y migrantes que sobrepasa los 4,7 
millones de venezolanos, según la actualización más reciente de la Plataforma 
Regional de Coordinación Interagencial (R4V), publicada el 5 de diciembre de 
2019, una iniciativa de Naciones Unidas en la que participan 41 organizaciones. 
La información de los reportes de gobiernos anfitriones, sin embargo, no 
consideran a los ciudadanos sin estatus migratorio regular, con lo cual, el 
número es probablemente más alto.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1599" height="1136" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico1.jpg" alt="" class="wp-image-54677" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico1.jpg 1599w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico1-700x497.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico1-768x546.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico1-1536x1091.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico1-1235x877.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico1-700x497@2x.jpg 1400w" sizes="(max-width: 1599px) 100vw, 1599px" /><figcaption>Estimado de la población venezolana que ha migrado, según datos de Acnur.</figcaption></figure>


<h2 class="wp-block-heading">A buscar trabajo</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Aunque 
el porcentaje luce reducido, basta imaginarse las circunstancias que empujan a 
un menor de edad a tomar camino solo para que el fenómeno se convierta en un 
reflejo ineludible de fracaso y abandono. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Como 
Jesús, los menores de edad que viajan solos y comienzan a contabilizarse al otro 
lado de la frontera cuentan que él y su familia están pasando hambre y que 
“deben trabajar” para ayudar en la casa. Provienen de hogares empobrecidos y no 
tan conscientes de sus capacidades y derechos parecen dispuestos a trabajar 
incluso en condiciones de esclavitud y maltrato infantil, dentro y fuera del 
territorio venezolano. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Son 
también parte del fenómeno de “niños dejados atrás”, cuyos padres -uno o ambos- 
han emigrado para garantizar algún ingreso que puedan enviar mientras los hijos 
quedan al cuidado de algún familiar, en el mejor de los casos. Otros son 
atendidos por terceros sin vínculos filiatorios y los más grandes han quedado 
solos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
psicólogo y coordinador adjunto del Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), 
Abel Saraiba, señala que en Venezuela esta movilidad forzada supone que en 2019 
al menos “1 de cada 5 migrantes dejó un niño atrás”, lo que incrementó la cifra 
de niños dejados atrás a 930.020. Específicamente 81.000 niños, niñas y 
adolescentes más que en 2018. </p>

<div class="lazyblock-embed-script-gUq12N wp-block-lazyblock-embed-script"><div class="infogram-embed" data-id="8d7e05a6-457d-4dde-b592-4f2a218699a7" data-type="interactive" data-title="Niños dejados atrás cecodap"></div><script>!function(e,i,n,s){var t="InfogramEmbeds",d=e.getElementsByTagName("script")[0];if(window[t]&&window[t].initialized)window[t].process&&window[t].process();else if(!e.getElementById(n)){var o=e.createElement("script");o.async=1,o.id=n,o.src="https://e.infogram.com/js/dist/embed-loader-min.js",d.parentNode.insertBefore(o,d)}}(document,0,"infogram-async");</script><div style="padding:8px 0;font-family:Arial!important;font-size:13px!important;line-height:15px!important;text-align:center;border-top:1px solid #dadada;margin:0 30px"><a href="https://infogram.com/8d7e05a6-457d-4dde-b592-4f2a218699a7" style="color:#989898!important;text-decoration:none!important;" target="_blank" rel="noopener">Niños dejados atrás cecodap</a><br><a href="https://infogram.com" style="color:#989898!important;text-decoration:none!important;" target="_blank" rel="nofollow noopener">Infogram</a></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">Al 
respecto, Acnur apunta como uno de los motivos para que los niños migren solos 
el deseo de “reunirse con sus padres o familiares que salieron de Venezuela 
anteriormente”, según Olga Sarrado, oficial de comunicaciones de la agencia. 
Hace referencia expresa que “trabajan de forma conjunta con las autoridades 
nacionales de los distintos países para facilitar la reunificación familiar de 
una forma segura y evitar la exposición del menor a riesgos de protección”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
apoyo que la institucionalidad venezolana no otorga. “Los niños y adolescentes 
requieren una atención especializada y no reciben ningún tipo de apoyo 
psicosocial para enfrentar esta situación”, señaló 
Saraiba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús, 
contra todo pronóstico, llegó a su destino. La fundadora y presidenta de la 
organización Nueva Ilusión, Nelsy Patricia Salguero, una colombiana que vivió en 
Venezuela hasta el 2015, narró que se hicieron las gestiones para contactar a su 
papá. El niño fue enviado al Albergue Avivamiento, en Los Vados, muy cerca del 
primer refugio y allí pasó la noche. Por intermedio del pastor del pueblo, el 
papá envió el dinero para un ticket de pasaje y el menor siguió su viaje en 
bus.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
refugios de la ruta entre Los Patios y Tunja, a 115 kilómetros al noreste de 
Bogotá, se han organizado en una red humanitaria que se mantienen en constante 
comunicación y levantan las “alertas” de casos en un grupo de 
WhatsApp.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Salguero 
levanta su celular uno de los días de enero de este año y lee que en el refugio 
del páramo de Berlín -una meseta a 3.200 metros de altura en el camino hacia el 
departamento Santander- una madre venezolana embarazada dejó abandonados a sus 
dos hijos de 1 y 3 años. Advierte que cada vez es más frecuente encontrarse con 
estos casos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta 
diciembre de 2019 funcionaban 14 albergues pero, sin recursos para operar en 
enero de 2020 cerraron cinco, entre ellos, el de Los Vados que disponía de 
pernocta. En estos lugares es obligatorio mostrar un documento para poder 
recibir alimentos, un kit humanitario (primeros auxilios y aseo personal) y 
pasar la noche. Es en ese momento cuando los menores de edad no acompañados son 
identificados por los voluntarios de los refugios. Algunos adultos expresamente 
admiten que no existe ninguna relación con los niños que los acompañan en el 
trayecto.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_mTqHRF-P3 alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_mTqHRF-P3 kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico2.jpg" data-description="Mapa de los albergues y distancia promedio de la ruta de los caminantes venezolanos durante su desplazamiento en Colombia." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img decoding="async" width="1599" height="1041" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico2.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico2.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico2.jpg" data-id="54678" class="wp-image-54678 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico2.jpg 1599w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico2-700x456.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico2-768x500.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico2-1536x1000.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico2-1235x804.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico2-700x456@2x.jpg 1400w" sizes="(max-width: 1599px) 100vw, 1599px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Mapa de los albergues y distancia promedio de la ruta de los caminantes venezolanos durante su desplazamiento en Colombia.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-16.jpg" data-description="Mapa de los albergues y distancia promedio de la ruta de los caminantes venezolanos durante su desplazamiento en Colombia." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img decoding="async" width="1920" height="888" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-16.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-16.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-16.jpg" data-id="54679" class="wp-image-54679 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-16.jpg 1920w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-16-700x324.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-16-768x355.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-16-1536x710.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-16-1235x571.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-16-700x324@2x.jpg 1400w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Mapa de los albergues y distancia promedio de la ruta de los caminantes venezolanos durante su desplazamiento en Colombia.</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<h2 class="wp-block-heading">Uno pasivo, otro rebasado</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El 
Estado venezolano ha sido testigo pasivo ante migración de sus pobladores, 
especialmente frente a la niñez que se le escapa. El Instituto Autónomo Consejo 
Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Idenna) es el organismo al 
que le toca velar por los derechos de los menores de edad, creado en el 2007 
después de la reforma de la Ley Orgánica de Protección de Niñas, Niños y 
Adolescentes (Lopnna).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
su fundación hasta el 2013, el Idenna ha sido responsabilidad burocrática de 
cinco ministerios hasta que aterrizó en el Despacho de la Presidencia, adscrito 
al Viceministerio de la Suprema Felicidad del Pueblo, una estructura estatal que 
se encarga de coordinar los programas sociales gubernamentales y que bajo la 
administración de Nicolás Maduro cuenta más fracasos que 
aciertos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando 
se visitó la sede del Idenna para este reportaje, no había vocero presente ni 
autorizado para dar declaraciones. La institución no cuenta con material 
informativo sobre las competencias actuales, programas activos o centros de 
atención especializada para la infancia que ha quedado sola, que está en crisis, 
o que quiera regresar.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_e94WoB-1i alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_e94WoB-1i kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-03.jpg" data-description="El Idenna no cuenta con información sobre sus programas, centros de atención o protocolo para el retorno en caso de niñez y adolescencia migrante no acompañada." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-03.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-03.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-03.jpg" data-id="54680" class="wp-image-54680 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-03.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-03-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-03-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">El Idenna no cuenta con información sobre sus programas, centros de atención o protocolo para el retorno en caso de niñez y adolescencia migrante no acompañada.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-08.jpg" data-description="El Idenna no cuenta con información sobre sus programas, centros de atención o protocolo para el retorno en caso de niñez y adolescencia migrante no acompañada." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-08.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-08.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-08.jpg" data-id="54681" class="wp-image-54681 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-08.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-08-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-08-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">El Idenna no cuenta con información sobre sus programas, centros de atención o protocolo para el retorno en caso de niñez y adolescencia migrante no acompañada.</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">“No 
existe programa de localización familiar”, explica Saraiba referente a los 
niños, niñas y adolescentes que migran solos. En el Idenna, a lo sumo, señalan 
que cualquier deportación de menores desde otros países pasa por el Ministerio 
de Relaciones Exteriores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siendo 
Colombia el principal receptor de la migración venezolana, es visible una mayor 
y mejor organización para detectar y atenderla, aunque con las limitaciones y 
decisiones improvisadas que sobrevienen ante un fenómeno que se hizo masivo en 
muy poco tiempo. En Nueva Ilusión, aunque detectan a los menores no acompañados, 
no pueden retenerlos contra su voluntad. Los responsables de los refugios que 
quedan en la ruta de los migrantes apenas advierten la presencia de estos 
menores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No 
estamos preparados para afrontar este tipo de situaciones”, reconoce la abogada 
venezolana Vanessa Apitz, colaboradora de Nueva Ilusión. “Debido a los casos que 
nos han llegado ahora contamos con los contactos en Colombia de la Comisaría de 
Familia y de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, que tiene enlace directo 
con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF)”. Comenta que la 
recomendación que le han hecho algunos funcionarios colombianos es que “los deje 
ir”. La cantidad de NNA venezolanos migrantes ha rebasado las capacidades de 
atención del Estado colombiano.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-06.jpg" alt="" class="wp-image-54682" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-06.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-06-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-06-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption>La Fundación Colombo Venezolana Nueva Ilusión, en el municipio Los Patios del departamento colombiano Norte de Santander, recibe a los migrantes venezolanos y retornados colombianos.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">El 
ICBF es el organismo homónimo del Idenna, pero en Colombia. El coordinador del 
Grupo Especial de Niñez Migrante, Felipe Cortés Cleves, declaró a Armando.Info 
que “el Estado colombiano definió como prioritario el caso de los niños, niñas y 
adolescentes venezolanos” que se han desplazado hasta su país. Expuso que es una 
situación sin precedentes en la región y que la tendencia es que se duplique el 
próximo año.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta 
octubre de 2019, el ICBF registró 212 menores de edad no acompañados, 
actualmente bajo protección y restablecimiento de derechos. El 35% de ellos 
viajó con documentos y el restante sin papeles, lo que suma complejidad al 
problema. “En 2018 fueron aproximadamente unos 50 niños y adolescentes que se 
desplazaban no acompañados”, puntualizó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando 
los menores de edad no acompañados y/o separados son detectados por alguna 
institución colombiana, agencias de cooperación u organizaciones que trabajan 
con migrantes, se&nbsp; identifica si han 
sufrido la vulneración de algún derecho (violencia, maltrato, esclavitud 
laboral, trata de personas, explotación sexual comercial, reclutamiento) y se 
trabaja en las medidas de protección. Esto incluye la búsqueda familiar o 
cualquier otra contemplada en la Convención de Derechos del 
Niño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
cuanto a la atención de niños, niñas y adolescentes venezolanos, el ICBF 
registra un incremento significativo en los últimos ocho años. En 2012 era de 
501 beneficiarios y para el corte de octubre de 2019, la cifra era de 98.473 
atendidos entre cero y 17 años, de los cuales, 8.121 eran mujeres gestantes. 
</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="1599" height="1041" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico4.jpg" alt="" class="wp-image-54683" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico4.jpg 1599w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico4-700x456.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico4-768x500.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico4-1536x1000.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico4-1235x804.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico4-700x456@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1599px) 100vw, 1599px" /><figcaption>El ICBF sigue un protocolo cuando un NNA venezolano no acompañado y/o separado es detectado.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Para 
este año se estima que ingresen a Colombia 400.000 niños, niñas y adolescentes 
venezolanos y para el 2021 el pronóstico es de 800.000. “La gran mayoría son 
menores de cinco años, con necesidades de cuidado y educación inicial”, indicó 
Cortés, abogado que trabajó anteriormente con la Organización Internacional de 
Migraciones (OIM) y lideró en Sri Lanka el establecimiento de la unidad de 
víctimas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
cálculo de la inversión hecha por el Estado colombiano en los programas de 
prevención a menores de edad provenientes de Venezuela es de 105.302.257.929,78 
pesos colombianos (casi 32 millones de dólares). Este monto corresponde al 
cierre del 30 de octubre de 2019, calculado a tasa oficial del 
momento.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los números ocultos</h2>


<p class="wp-block-paragraph">A 
principios de 2019, la Fundación Nueva Ilusión recién se había instalado en el 
local de Los Patios, a 10 kilómetros de La Parada en el departamento Norte de 
Santander, e iniciaba las modificaciones en su infraestructura. Sus trabajadores 
no esperaban que se prolongara tanto la crisis migratoria venezolana, así que 
empezaron a sistematizar su capacidad de atención y recalcular sus insumos. 
Algunos caminantes se quedaron y se convirtieron en voluntarios. Priorizaron la 
atención a menores de edad y mujeres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Empezamos 
a visualizar la situación, se acercaban muchos pidiendo comida y alojamiento, 
pero cada vez había más presencia de menores de edad”, explica 
Apitz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
finales del primer trimestre del año pasado les llegó un grupo de cuatro jóvenes 
entre 12 y 17 años, tres varones y una adolescente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Nos 
impactó verlos solos. Eran las siete de la noche. Nosotros los sentamos y les 
preguntamos. Uno de los varones dijo que se iban a trabajar, porque la mamá se 
había quedado en Venezuela y el papá se había ido, desentendiéndose de ellos. 
Eran familias, unos hermanos y otros primos”, narró.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
pesar de las advertencias -“ustedes están a tiempo, no pueden estar solos, no 
pueden caminar a esta hora”- los menores le explicaron que su destino era 
Ecuador donde estaba el papá del mayor de los jóvenes. Le pidieron el número de 
teléfono y la responsable de Nueva Ilusión hizo contacto. Ninguno de los padres 
del adolescente de 17 años sabía de la travesía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La 
mamá en Venezuela estaba incomunicada por los problemas de luz”. El asombro 
arropaba a los trabajadores del refugio. “Nosotros no sabíamos cómo tratar el 
caso. Pedimos apoyo a un cura que nos dijo que lastimosamente ‘él hacía la vista 
gorda’, los albergaba, les daba comida y al día siguiente que se fueran. Había 
tenido mala experiencia con Bienestar Familiar porque no había condiciones para 
los niños colombianos, menos para los venezolanos”, 
recordó.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_TJD1nt-7N alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_TJD1nt-7N kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-05.jpg" data-description="La Cruz Roja se ha distribuido a lo largo de la ruta para poder asistir a los mingrentes venezolanos." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-05.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-05.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-05.jpg" data-id="54684" class="wp-image-54684 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-05.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-05-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-05-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">La Cruz Roja se ha distribuido a lo largo de la ruta para poder asistir a los mingrentes venezolanos.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-04.jpg" data-description="En los refugios de la red humanitaria a los largo de la ruta entre Cúcuta y Tunja se ofrece información referente a los distintos peligros." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-04.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-04.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-04.jpg" data-id="54685" class="wp-image-54685 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-04.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-04-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-04-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">En los refugios de la red humanitaria a los largo de la ruta entre Cúcuta y Tunja se ofrece información referente a los distintos peligros.</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">Desde 
Nueva Ilusión se insistió en llamar a la Policía de Infancia y Adolescencia, que 
integra el Sistema Nacional de Bienestar Familiar en Colombia, quienes 
asistieron el caso, levantaron el acta pero los dejaron ir. Admitían que no 
contaban con las herramientas para atender la situación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
jóvenes siguieron su camino y a los siete meses Apitz volvió a ver a dos de 
ellos, el de 12 y el de 15 años. En el mismo refugio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
caso de los menores de edad que viajan solos representa un número difícil de 
precisar en el largo listado que llevan las agencias, instituciones 
gubernamentales y organizaciones que trabajan con el tema de niñez y 
adolescencia pues suelen pasar desapercibidos. Algunas fuentes consultadas para 
este reportaje confirmaron que manejan un subregistro de menores no acompañados 
y no se consolida como único.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otras 
organizaciones como la Coalición Contra la Vinculación de Niños, Niñas y Jóvenes 
al conflicto armado en Colombia (Coalico), que están trabajando en la situación 
de los NNA refugiados y migrantes provenientes de Venezuela, indicaron que los 
datos que corresponden al desplazamiento de infantes y adolescentes no 
acompañados son “cifras oscuras identificadas” que se pierden en la marea de 
venezolanos que se desplazan hacia Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
2015 hasta el 31 de octubre de 2019, el cálculo de migrantes venezolanos en 
Colombia fue de 1.630.903, según el Grupo Interagencial sobre Flujos Migratorios 
Mixtos (GIFMM) en ese país. Este fue creado a finales de 2016 y está liderado 
por la ACNUR en conjunto con la OIM. Las organizaciones no gubernamentales han 
alertado de una Emergencia Humanitaria Compleja en Venezuela desde 2014 aunque 
ha habido un tardío reconocimiento internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
GIFMM atienden en promedio 10.000 NNA migrantes venezolanos mensuales 
concentrados en 7 municipios de frontera. Mientras que el ICBF atiende la misma 
cantidad, principalmente en 20 municipios de 
frontera.</p>

<div class="lazyblock-embed-script-Kyi3Ab wp-block-lazyblock-embed-script"><div class="infogram-embed" data-id="4ad33698-d55f-45d0-91d9-caa9224a4c05" data-type="interactive" data-title="Atención de venezolanos migrantes"></div><script>!function(e,i,n,s){var t="InfogramEmbeds",d=e.getElementsByTagName("script")[0];if(window[t]&&window[t].initialized)window[t].process&&window[t].process();else if(!e.getElementById(n)){var o=e.createElement("script");o.async=1,o.id=n,o.src="https://e.infogram.com/js/dist/embed-loader-min.js",d.parentNode.insertBefore(o,d)}}(document,0,"infogram-async");</script><div style="padding:8px 0;font-family:Arial!important;font-size:13px!important;line-height:15px!important;text-align:center;border-top:1px solid #dadada;margin:0 30px"><a href="https://infogram.com/4ad33698-d55f-45d0-91d9-caa9224a4c05" style="color:#989898!important;text-decoration:none!important;" target="_blank" rel="noopener">Atención de venezolanos migrantes</a><br><a href="https://infogram.com" style="color:#989898!important;text-decoration:none!important;" target="_blank" rel="nofollow noopener">Infogram</a></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">Save 
the Children es otra organización de atención a la infancia, especializada en 
los derechos de la niñez y que mantiene activos programas de educación y 
atención a los NNA migrantes venezolanos en situación pendular. Esto es, que 
viven en Venezuela y pasan a Colombia a estudiar o trabajar y regresan a 
territorio venezolano. Tiene presencia en dos puntos fronterizos, uno en La 
Guajira colombiana, al norte del país y, también en el departamento de Arauca, 
al sur de los llanos venezolanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ellos 
también tienen un subregistro que supera la cifra arrojada por el ICBF en el 
Arauca y que es compartida por el GIFMM. Desde noviembre de 2018 a octubre de 
2019, identificaron 136 niños casos de NNA no acompañados: 4 menores de un año, 
5 niños entre 2 y 5 años, 13 niños hasta 11 años y el resto adolescente de 12 a 
17 años. La mayoría eran varones. El mes en que se identificó más fue octubre. 
De estos 136 casos, el ICBF solo identificó a 66.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jasec 
Moreno, coordinadora de Incidencia Política y Campañas Humanitarias de Save the 
Children, advierte la necesidad de hacer seguimiento al recorrido de estos 
menores de edad que se desplazan solos para tratar de garantizar sus derechos, 
sobre todo el de la reunificación familiar. Aunque un niño podría solicitar en 
los campamentos de la Cruz Roja y ACNUR estar con sus padres o abuelos, es 
difícil la ejecución de un protocolo de protección cuando los protagonistas no 
son conscientes de sus derechos. En eso han venido trabajando las organizaciones 
desde mediados de 2019.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Han 
sido niños dejados atrás que se han encargado de sus hermanos menores. Incluso, 
a los 12 años ya están a cargo de los más pequeños y de sus primos”, comentó la 
vocera de Save the Children, que para este año elabora unas cartillas destinada 
a la población migrante, no para persuadirlos de emprender el viaje, sino para 
que sepan a lo que se enfrentan.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="1599" height="865" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico3.jpg" alt="" class="wp-image-54686" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico3.jpg 1599w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico3-700x379.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico3-768x415.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico3-1536x831.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico3-1235x668.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02022020grafico3-700x379@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1599px) 100vw, 1599px" /><figcaption>Mapa del departamento colombiano de Arauca y los NNA no acompañados detectados.</figcaption></figure>


<h2 class="wp-block-heading">Destino Sur</h2>


<p class="wp-block-paragraph">-Viajo 
con dos niños que no son mis hijos, uno de 3 y otro de 7 años. No tienen 
pasaporte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Si 
los niños no tienen pasaporte aplica el combo refugio. Este consta de traslado 
en vehículo particular hasta Pacaraima. Allí debe aguardar dos noches de 
hospedaje por el trámite del refugio de la frontera. Una vez cumplido ese paso, 
los trasladamos a Boa Vista donde pasarán otra noche mientras aguardan el vuelo 
hasta Foz de Iguazú (frontera con Argentina). De allí continúa el viaje en bus 
hasta Buenos Aires durante 20 horas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">- 
¿Combo Refugio?</p>



<p class="wp-block-paragraph">- Es 
un documento de identidad con foto que se tramita en la frontera con Brasil. 
Esto le permite al pasajero venezolano tomar vuelos dentro del territorio 
brasileño que viajan con niños que no poseen pasaportes, solo partida de 
nacimiento. Si viaja sin los padres, necesita un permiso emitidos por ellos, la 
Policía Federal no se complica si el documento no está apostillado, solo los 
ven.&nbsp; </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta 
fue una conversación telefónica con una agente de viajes que ofrecía 
alternativas para salir del Venezuela con niños que no tienen pasaportes. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-15B.jpg" alt="" class="wp-image-54687" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-15B.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-15B-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-15B-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption>En las redes sociales se ofertan paquetes de viaje para trasladarse con NNA sin pasaporte y con permisos difíciles de verificar.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">A 
principios de diciembre de 2019, la organización Human Rights Watch (HRW) emitió 
un informe sobre el estado de los derechos en la frontera entre Venezuela y 
Brasil arrojando un dato revelador: en seis meses de ese año contabilizaron 529 
niñas y niños venezolanos no acompañados que se desplazaron hacia el estado 
brasileño de Roraima, según la Defensoría Pública Federal de Brasil. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 
el 1 de mayo y el 21 de noviembre de 2019 los menores fueron detectados y 
entrevistados, casi el 90% de ellos tenían a la fecha entre 13 y 17 años. Cerca 
del 60% eran niñas, una cifra que incluye a las menores no acompañadas que 
llegaron al país con hombres con quienes mantienen una 
relación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el mismo período contabilizaron a 2.133 niños y niñas “separados” que viajaban 
con un familiar adulto que no es su tutor legal. El 43% llegó con su abuela, 19% 
con una tía y el resto con otros familiares, cita el informe. Nuevamente, cerca 
del 50% eran niñas. Aunque Armando.Info intentó contactar a voceros de Unicef, 
HRW y otras organizaciones de derechos humanos radicadas en Brasil para ampliar 
la información, a la fecha de la publicación no se obtuvo respuesta. 
</p>

<div class="lazyblock-embed-script-UO3YpI wp-block-lazyblock-embed-script"><div class="infogram-embed" data-id="0da9c31b-fb68-427e-bae9-340295dc1fed" data-type="interactive" data-title="Informe de HRW"></div><script>!function(e,i,n,s){var t="InfogramEmbeds",d=e.getElementsByTagName("script")[0];if(window[t]&&window[t].initialized)window[t].process&&window[t].process();else if(!e.getElementById(n)){var o=e.createElement("script");o.async=1,o.id=n,o.src="https://e.infogram.com/js/dist/embed-loader-min.js",d.parentNode.insertBefore(o,d)}}(document,0,"infogram-async");</script><div style="padding:8px 0;font-family:Arial!important;font-size:13px!important;line-height:15px!important;text-align:center;border-top:1px solid #dadada;margin:0 30px"><a href="https://infogram.com/0da9c31b-fb68-427e-bae9-340295dc1fed" style="color:#989898!important;text-decoration:none!important;" target="_blank" rel="noopener">Informe de HRW</a><br><a href="https://infogram.com" style="color:#989898!important;text-decoration:none!important;" target="_blank" rel="nofollow noopener">Infogram</a></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">La 
ACNUR contestó sobre la situación de los menores de edad venezolanos que se 
desplazan a Brasil e indicó que desde julio de 2019, el Comité Nacional para los 
Refugiados (Conare) de Brasil aplicó “la definición ampliada de asilo recogida 
en la Declaración de Cartagena para analizar las solicitudes de reconocimiento 
de la condición de refugiado de ciudadanos venezolanos”, que contemplen la 
violación grave y generalizada de los derechos humanos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
mayoría de las solicitudes reconocidas correspondían a mujeres, niños y niñas. 
Si se encuentra no acompañados o separados, les será asignado un tutor mientras 
realizan los trámites. Sobre aquellos menores de edad que viajan sin 
identificación, ACNUR advierte que “los menores de edad solicitantes de refugio 
tienen derecho a no ser investigados o multado por entrada irregular en 
territorio brasileño”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Existe 
un protocolo provisional sobre las solicitudes de asilo de la niñez venezolana. 
“En Brasil nadie puede ver sus derechos restringidos por causa de ser menor de 
edad, ser mujer o por la orientación sexual ni por la religión”, comenta la 
vocera de ACNUR.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el informe de Monitoreo del Flujo Migratorio Venezolano N° 2, emitido por la OIM 
en el 2018, se levantó la alerta de de “menores de edad (mayores de 15 años) sin 
acompañamiento de un adulto”. De las 3.785 personas entrevistadas 726 eran 
menores de edad, 27 de ellos se encontraban sin acompañamiento y 224 relataron 
que acompañaban niños y adolescentes que no eran sus hijos. 
</p>


<h2 class="wp-block-heading">Sin vuelta a la patria</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El 
programa de retorno al país ideado por las autoridades venezolanas y que 
llamaron “Vuelta a la Patria”, también incluía a NNA migrantes. Poco se conoce 
sobre el protocolo venezolano de repatriación en estos casos y la Cancillería 
venezolana se abstuvo de dar explicaciones para este reportaje. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin 
embargo, Felipe Cortés del ICBF explicó que en diciembre de 2018 se empezaron 
las conversaciones con Venezuela para ejecutar la repatriación de 44 niñas, 
niños y adolescentes no acompañados que se encontraban bajo resguardo de 
Colombia. La vía fue consular y también se estableció contacto con el Idenna. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Desarrollamos 
un protocolo en conjunto con la Unicef: niño que manifestara su interés en irse, 
identificación del NNA, restablecimiento del contacto familiar, garantía del 
derecho de protección que la institución homóloga en Venezuela (Idenna) debía 
comprobar”, explicó. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo 
se paralizó tras el 23 de febrero de 2019, cuando Venezuela rompió relaciones 
consulares con Colombia en la pulseada política generada por la presidencia 
interina de Juan Guaidó, después de que el régimen de Nicolás Maduro acusara de 
“fascista” al gobierno colombiano y expulsara a los diplomáticos de ese país en 
24 horas. Cualquier intento para que los menores regresaran a su país no llegó a 
concretarse y “hoy por hoy no existe ningún proceso de reunificación familiar 
que se haya dado con Venezuela”, indicó Cortés.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
proceso de reunificación familiar, establecido en la Convención sobre los 
Derechos del Niño (CDN) -suscrito por 194 países, entre ellos Venezuela- está 
expuesto en el artículo 10: “A los efectos de la reunión de la familia será 
atendida por los Estados Partes de manera positiva, humanitaria y 
expeditiva”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se 
han continuado con los intentos por atajar la situación de los infantes y 
adolescentes migrantes, incluso después de la asunción de Guaidó. El gobierno 
del presidente colombiano Iván Duque reconoció el mandato interino del 
venezolano -al igual que otros 50 países- y los nuevos representantes 
diplomáticos restablecieron los diálogos parciales sobre el tema, aunque sin 
mucho éxito para lograr los mecanismos de búsqueda y reunificación 
familiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
acuerdo con lo descrito por el vocero del ICBF, se concilió un equipo con los 
designados por Guaidó y se acordaron algunas rutas. Sobre este particular, las 
agencias de cooperación y organizaciones no gubernamentales han sumado esfuerzos 
para lograr el restablecimiento de derechos de los menores de edad migrantes 
venezolanos que se esparcen por la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
el tema escala sin condescendencia. En promedio 45.000 personas cruzan la 
frontera desde Venezuela todos los días, unos para quedarse en Colombia, otros 
para seguir. Van y vienen con morrales, cobijas y almohadas. Se amontonan sobre 
el Puente Internacional Simón Bolívar cada madrugada esperando cruzar el 
corredor donde los oficiales migratorios de Colombia observan y a discreción 
piden documentos. Unos llevan en las manos las hojas desgastadas y las Tarjetas 
de Migración Fronteriza (TMF).</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_HnZuUr-kH alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_HnZuUr-kH kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020.jpg" data-description="El Puente Internacional Simón Bolívar divide a Colombia y Venezuela en uno de los puntos migratorios más dinámicos del continente. Cortesía: Diario La Opinión de Cúcuta." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020.jpg" data-id="54688" class="wp-image-54688 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">El Puente Internacional Simón Bolívar divide a Colombia y Venezuela en uno de los puntos migratorios más dinámicos del continente. Cortesía: Diario La Opinión de Cúcuta.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-01.jpg" data-description="El Puente Internacional Simón Bolívar divide a Colombia y Venezuela en uno de los puntos migratorios más dinámicos del continente. Cortesía: Diario La Opinión de Cúcuta." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-01.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-01.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-01.jpg" data-id="54689" class="wp-image-54689 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-01.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-01-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-01-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">El Puente Internacional Simón Bolívar divide a Colombia y Venezuela en uno de los puntos migratorios más dinámicos del continente. Cortesía: Diario La Opinión de Cúcuta.</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">Son 
miles de rostros que se acompañan pero no tienen ninguna relación. Ese río 
humano es imperceptible para distinguir quién es quién. Cruzan niños en brazos, 
tapados hasta la cabeza y llevados en cochecitos. Algunos más grandes van 
arrastrados por la velocidad del adulto que los lleva. Los adolescentes parecen 
suficientemente mayores para cruzar solos y, al final, queda en manos del azar 
el destino de estos caminantes. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Alans 
Peralta es periodista venezolano y se fue a Colombia a trabajar. Allá ha 
desarrollado distintas actividades de ayuda a los migrantes venezolanos. Su 
iniciativa es la organización Caminante Tricolor y centraliza las donaciones a 
los albergues de la ruta humanitaria. Estima que el tope de caminantes 
venezolanos ha llegado a las 1.200 personas diarias. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
estos momentos, la migración venezolana no tiene comparación alguna en la 
región. Es el desplazamiento de personas vulnerables más rápido y numeroso del 
mundo, después de la crisis de Siria. Cada día el flujo migratorio aumenta y la 
acción gubernamental de los países del continente y de las agencias de 
cooperación es limitado a las proporciones. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 
cierre de 2019, Migración Colombia enciende la alarma cuando señala en sus 
estadísticas que casi el 50% de los venezolanos que ingresan al país son 
irregulares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
la misma forma, el ICBF expone que 2.411 menores de edad venezolanos se 
encuentran bajo protección y responsabilidad del Estado colombiano. No todos 
estaban solos pero sí con alguna vulneración de derechos. De estos, el 65% está 
indocumentado. El ICBF distingue a 533 que están en el Sistema de 
Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA) y 1.878 ingresaron al Proceso 
Administrativo de Restablecimiento de Derechos (PARD) por motivo de maltrato. El 
50% de los PARD se abren por violencia sexual y omisión o negligencia, niñez no 
acompañada, y trabajo infantil. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Nelson 
Villasmil, consejero de Derechos del Niño, Niña y Adolescente del municipio 
Sucre del estado Miranda, comentó que ha recibido casos de familiares 
interesados en conocer el proceso de repatriación de un menor de edad. “Les han 
pedido hasta 250 dólares por enviarle a su nieto que está en Perú”, le contó una 
señora que había recibido un mensaje de un policía local que había identificado 
al joven adolescente no acompañado.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Cada paso del camino</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Daniel 
Pérez era el “representante” del grupo de seis jóvenes que decidieron salir de 
Venezuela. Es alto, delgado y moreno. Uno de sus antebrazos está tatuado y su 
cabello teñido de amarillo, al igual que un pequeño mostacho que se le asoma. 
Dice que tiene 21 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
destino era Barranquilla, o “un poco más allá”. Esta es la segunda vez que 
emprendía el viaje, al igual que una de sus acompañantes que trabajó en Medellín 
y Cúcuta, que tiene 19 años y a quien la asaltan los recuerdos de su bebé que 
murió. El resto, tres adolescentes de 17 años y uno de 16. Salieron por la noche 
del terminal de Valencia, estado Carabobo, en el centro norte de Venezuela. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dos 
de ellos tienen familia en Barranquilla y Bogotá, pero no los esperan y ellos lo 
saben. Si llegan a sus casas, apenas esperan apoyo por unos días mientras 
encuentran trabajo. Todos asentaban cuando Daniel hablaba de lo difícil que es 
conseguir dinero “para ganarse la vida”. Si el silencio se prolongaba, él 
respondía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Nos 
vinimos con los pasajes. Conseguimos cinco dólares cada uno y pagamos 30 dólares 
por todos. Nos bajaron de una camioneta para montarnos en otra porque no 
teníamos el dinero completo”, dijo uno de ellos. Bajaron en el terminal de San 
Antonio del Táchira y allí empezaron su ruta de los caminantes. El mayor sabía 
por cuál trocha cruzar, había trabajado comprando y vendiendo productos en La 
Parada, un desorganizado y peligroso sector colombiano que se encuentra justo 
luego de pasar el Puente Internacional Simón Bolívar. 
</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-13.jpg" alt="" class="wp-image-54690" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-13.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-13-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-13-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption>En los albergues se hace necesario entregar identificación para los registros que permiten contabilizar las asistencias a migrantes. Es allí cuando se detectan a NNA no acompañados.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Todos 
acordaron que Daniel era quien hablaría cuando fuese necesario y se hizo 
indispensable en el momento en que le cobraron cinco mil pesos (1,5 dólares) a 
cada uno por dejarlos pasar la frontera. Él salía al paso cuando alguien se le 
acercaba a sus acompañantes femeninas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
menor hablaba poco. En realidad aparentaba menos de los 16 años que dijo tener 
y, aunque aseguró que estudiaba, no precisó el nivel educativo. Acompañaba a su 
hermana de 17 que también estaba en ese grupo. Otra de las jóvenes, dejó de 
estudiar cuando salió embarazada a los 16 años, ahora su mamá cuida a su hijo de 
un año que quedó en Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Todos 
somos del mismo barrio, de La Florida”, dijo Daniel. Son vecinos de este sector 
que se encuentra en el sur oeste de la capital carabobeña y fue uno de los que 
recibió ayuda de la Cruz Roja cuando permitieron el ingreso humanitario, en 
2018. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Viajaban 
con cédula, menos Daniel que solo tenía la copia. Una persona “que sabe meterse 
en esos sistemas” le gestionó a todos la Tarjeta de Movilidad Fronteriza (TMF), 
documento que otorga el gobierno colombiano en línea para formalizar el ingreso 
de movilidad pendular. No recuerdan cuánto les costó el trámite ni haber 
entregado los requisitos exigidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Migración 
Colombia registra para septiembre de 2019, la entrega de 4.315.103 TMF y, en 
promedio, 32.000 entradas diarias de venezolanos con esta credencial. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Nosotros 
viajamos para ayudar a nuestra familia. Cada uno somos la cabeza de cada 
familia-, comentó una de las jóvenes. </p>



<p class="wp-block-paragraph">-Nosotros 
somos hermanos, salimos para ayudar a mi papá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Yo 
tengo una hermana. Esto es para ayudarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-¡Por 
mi hijo! Yo me regreso a Venezuela. </p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_YnErSF-ni alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_YnErSF-ni kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-11.jpg" data-description="Daniel es el mayor del grupo de adolescentes. Todos viajaban desde Valencia, con un morral y cobijas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-11.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-11.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-11.jpg" data-id="54691" class="wp-image-54691 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-11.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-11-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-11-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Daniel es el mayor del grupo de adolescentes. Todos viajaban desde Valencia, con un morral y cobijas.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-12.jpg" data-description="Daniel es el mayor del grupo de adolescentes. Todos viajaban desde Valencia, con un morral y cobijas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-12.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-12.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-12.jpg" data-id="54692" class="wp-image-54692 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-12.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-12-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-12-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Daniel es el mayor del grupo de adolescentes. Todos viajaban desde Valencia, con un morral y cobijas.</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">Dicen 
que no piensan quedarse en Colombia, solo “conseguir un capital para trabajar 
por su cuenta” cuando regresen, así sea “viajando para Cúcuta por mercancía y 
luego vendiendo, como trabajan muchas personas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
saben qué harán cuando lleguen, pero se dejan convencer por las palabras de 
Daniel quien le contó su experiencia como “charlero” en el transporte público, 
vendiendo productos de manera ambulante. Eso fue lo que hizo la vez 
pasada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
mayoría de los jóvenes del grupo había escuchado que debían cuidarse en la 
frontera, pero más temían a la xenofobia. Comenta Daniel que en los alrededores 
de Bucaramanga opera un grupo llamado “los hinchas”, que asaltan a los 
caminantes venezolanos con machetes, palos y cuchillos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
principios de enero de 2020, dos adolescentes de 15 años del estado andino de 
Mérida fueron reportadas como desaparecidas. A los pocos días, enviaron un video 
desde Bogotá, en el que admitían que se habían ido “por voluntad propia”. La 
frontera más cercana del estado está a cuatro horas, Puerto Santander, y su 
cruce es menos transitado que el Puente Internacional Simón Bolívar y Ureña. 
</p>

<div class="lazyblock-embed-script-M6zSbx wp-block-lazyblock-embed-script"><blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Han aparecido las chicas que estaban extraviadas de Mérida, han dicho que se habían ido con los novios y yo también repetí como loro esa información. <br>La verdad es que estan en Bogotá con una tia de las 2 menores.<br>De todas maneras lo han hecho mal irse sin informar a sus padres. <a href="https://t.co/f4WTmW1LG5">pic.twitter.com/f4WTmW1LG5</a></p>&mdash; Héctor Camacho (@HctorCa83916465) <a href="https://twitter.com/HctorCa83916465/status/1216347047009320961?ref_src=twsrc%5Etfw" target="_blank" rel="noopener">January 12, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></div>

<p class="wp-block-paragraph">La 
vulnerabilidad de los menores venezolanos se hace cada vez más visible conforme 
aumenta la migración. En 2018 el descontrol fue tan visible y la migración 
venezolana hasta tal punto indetenible que el Tribunal Supremo de Justicia 
instaló una mesa técnica de trabajo continuo para “intercambiar información en 
cuanto a la forma en que son otorgados los permisos de viajes al exterior de 
niñas, niños y adolescentes, y así evitar irregularidades en este 
procedimiento”, según nota de prensa. Los niveles de control fueron más 
estrictos, igual que las formas de esquivarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Diariamente 
atendíamos entre 15 y 20 personas que solicitaron autorizaciones de viajes para 
NNA”, comentó Nelson Villasmil, consejero de derechos del NNA del municipio 
Sucre, del estado Miranda. A su juicio, el punto más álgido fue en el año 2016, 
sin embargo, el impacto regional de semejante movimiento poblacional no fue 
estimado ni vaticinado correctamente. Son cientos las historias de los 
caminantes, algunos niños y adolescentes que persiguen la ilusión del padre o de 
la madre que se fue. Otros siguen su camino. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras 
tanto, activistas como Alans Peralta relatan sus recuerdos más impresionantes, 
como la historia de unos padres separados de sus hijos cuando hubo el cierre de 
frontera entre Ecuador y Colombia, “unos quedaron de un lado y otros, del otro” 
en el Puente Internacional de Rumichaca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este 
venezolano ahora residenciado en Cúcuta tampoco olvida a unas hermanas 
tachirenses de 5 y 7 años que cruzaron a Colombia junto a su madre, quien las 
“alquilaba” a un hombre mayor que las inducía en la mendicidad hasta que un día 
la madre no las buscó más. El hombre fue detenido y las niñas fueron atendidas 
por el ICBF. Meses después, la abuela hizo las gestiones con un cura para saber 
de ellas y poder reclamarlas, así llevarlas de regreso a 
casa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
la ruta humanitaria supo de eventos desafortunados en que “olvidaban a uno de 
los niños o adolescentes en la vía” para poder correr detrás de un transporte 
público o camión de carga pesada que les ofrecía un aventón. A pesar de las 
tragedias, reconoce: “No hay duda que el Estado colombiano ha hecho un enorme 
esfuerzo por atender la situación”.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-09.jpg" alt="" class="wp-image-54693" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-09.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-09-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02012020-09-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption>Pequeño refugio para 20 personas en Pamplona. Fotógrafo: Mario Franco. Cortesía: Diario La Opinión de Cúcuta.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">El 
esfuerzo siguiente, más allá de lo que ha hecho Colombia y Brasil para la 
atención de los menores no acompañados, apunta a que debe ser multilateral. La 
vocera de Acnur comentó que las acciones de la agencia están enfocadas en la 
identificación y respuesta temprana de NNA no acompañados, coordinado con las 
autoridades estatales para evitar mayor exposición a factores de 
riesgo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Se 
han asignado recursos y acciones concretas para la creación y el fortalecimiento 
de redes comunitarias de protección, compuestas de comunidad local y 
refugiados/migrantes de Venezuela, dirigidas a la prevención y protección de los 
niños y niñas no acompañados, y el fortalecimiento de los sistemas de protección 
de la niñez a nivel nacional y local”, expresó Sarrado. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 
otras actividades, Acnur está trabajando en el terreno. Fortalece las rutas de 
referencias de casos para garantizar el principio de Interés Superior del NNA y 
facilita la integración local. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Su 
presencia es visible en algunos puntos de la frontera lo que busca limitar los 
posibles riesgos y la identificación de las personas que pueden requerir 
protección y servicios dedicados, como niños no acompañados y separados y 
mujeres embarazadas. </p>


<p class="wp-block-paragraph">Por 
su parte, algunas iniciativas privadas que atienden el primer frente de atención 
humanitaria en la ruta de los caminantes, como el refugio Nueva Ilusión y los 
otros que conforman la red entre Los Patios y Tunja, han señalado que se está 
socializando la ruta que siguen para garantizar la mínima vulneración y máxima 
protección de los derechos, especialmente de NNA no 
acompañados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si 
tiene que hacerse alguna radiografía sobre cómo avanza la atención de estos 
menores que viajan solos, por ahora solo despuntan las dificultades que crecen 
al mismo tiempo que las políticas restrictivas de algunos gobiernos de la 
región. Estas dispersaron los escasos esfuerzos que se adelantaban mientras las 
acciones de los Estados siguen luciendo sido insuficientes para atajar el 
fenómeno, que a su vez y resulta sumamente costoso para las agencias de 
cooperación. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
finales de 2019, durante la reunión en Bogotá de los delegados de los 14 países 
que participan en el Proceso de Quito -iniciativa para evaluar los impactos de 
la migración venezolana-, Colombia presentó una propuesta para elaborar un 
Protocolo de Cooperación Regional para la protección de la niñez y adolescencia. 
Lo que busca es consolidar el compromiso de los Estados para articular acciones 
en pro de la atención de NNA. Ninguna de las representaciones existentes de 
Venezuela (ni la de Maduro ni la de Guaidó) aparecen firmando el 
documento.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_2USqmJ-hL alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_2USqmJ-hL kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div 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		<item>
		<title>Sin prevención ni defensa, la sífilis recorre las salas de parto venezolanas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ISAYEN HERRERA]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jan 2020 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Escasez]]></category>
		<category><![CDATA[Hospitales]]></category>
		<category><![CDATA[Medicamentos]]></category>
		<category><![CDATA[Niños]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://armando.info/?p=2619</guid>

					<description><![CDATA[Es barato curarla y aún más fácil prevenirla, pero la sífilis congénita comienza a hacer estragos en la nueva generación de recién nacidos del país. Puede producir condiciones aún más severas que el VIH, pero en 2019 el Estado venezolano importó 0,4% de la penicilina que compraba hace diez años, uno de los antibióticos más baratos y comunes en el mercado y principal tratamiento de esta infección, por lo que los médicos se preguntan cómo podrán curar en la Venezuela de hoy a una enfermedad que parece un mal chiste del siglo pasado.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La 
primera reacción de Yosbelis Machado a pocos días de haber dado a luz fue un 
cóctel de rabia y negación. Luego de tener cuatro hijos varones, la niña que 
tanta ilusión le hacía nació prematura, baja de peso y enferma. El suyo no fue 
un embarazo de alto riesgo y pronto las explicaciones se redujeron a una sola: 
su bebé nació con sífilis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Machado 
tenía esa palabra perdida en su memoria, la había escuchado hace muchos años. 
Sacó su teléfono y escribió “sífilis” en Google. Aparecieron las imágenes de 
personas enfermas con las palmas de las manos escamadas, con llagas. “Yo no 
tengo mis manos y mis pies así”, pensó. “¿Cómo un bebé puede tener una 
enfermedad de transmisión sexual?”, gritó inmediatamente a las enfermeras. La 
mujer defendió su unión marital, la fidelidad de su pareja, se cansó de pelear 
con ella, con todos y con nadie a la vez. Y continuó 
leyendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Se 
mantuvo los siguientes días al lado de la incubadora en la terapia intensiva 
neonatal del Hospital Miguel Pérez Carreño, en Caracas. Allí conoció a Beatriz 
Vásquez, de 19 años de edad; su primer hijo también nació prematuro, bajo de 
peso y con la sífilis como causa del parto anticipado. Ninguna de las dos 
entendía el diagnóstico: sífilis congénita. La que se transmite de la madre al 
bebé durante el embarazo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
el año 2018 comenzó el repunte de esta infección de transmisión sexual (ITS) en 
las salas de parto del país.&nbsp; Un 
balance del Ministerio de Salud sobre el registro de casos de las distintas ITS 
en centros públicos, a las que tuvo acceso <B>Armando.Info</B>, revelan que 
durante los años 2018 y 2019 hubo un alza inesperada de los diagnósticos de 
sífilis congénita y de la mortalidad neonatal por esta causa. En 2018 nacieron 
80 bebés con esa enfermedad y 52 fallecieron, mientras que cuatro años atrás, en 
2014, sólo se reportó la muerte de 14 bebés por esto mismo en toda 
Venezuela.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="1598" height="1385" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-01.jpg" alt="" class="wp-image-54610" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-01.jpg 1598w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-01-700x607.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-01-768x666.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-01-1536x1331.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-01-1235x1070.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-01-700x607@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1598px) 100vw, 1598px" /></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Pero 
el conteo sigue en alza. Yosbelis y Beatriz son dos de las madres de los 176 
bebés que nacieron con sífilis congénita en el país entre enero y agosto de 
2019. Un incremento de 54% con respecto al año anterior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
jefa de cuidados intensivos neonatales del Hospital Miguel Pérez Carreño, Josefa 
Castro, observa a los recién nacidos cada mañana y le repite a sus médicos 
residentes que tenía años sin ver esta enfermedad en su servicio porque el 
tratamiento es de bajo costo.&nbsp; “No 
es común ver a estos bebés nacer enfermos y menos con complicaciones. Esto 
estaba superado”, explica la neonatólogo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
bebés que se infectaron con la bacteria causante de la sífilis, <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Treponema 
pallidum</I>, en el 
vientre de su madre al comienzo del embarazo por lo general nacen muertos, 
mientras que los que se infectaron al atravesar el canal del parto (cuando nacen 
por parto natural) tienen más posibilidades de vivir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni 
Yosbelis ni Beatriz habían vuelto a escuchar sobre la sífilis desde alguna clase 
de “educación para la salud” , por lo que el término era apenas una 
reminiscencia de la secundaria. Recuerdan, eso sí, el VIH, que se afianza en la 
memoria cuando se repite que la enfermedad no tiene cura. El resto de las 
infecciones de transmisión sexual (ITS) parecen quedar en el olvido a la sombra 
del VIH.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="1598" height="1242" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-02.jpg" alt="" class="wp-image-54611" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-02.jpg 1598w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-02-700x544.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-02-768x597.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-02-1536x1194.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-02-1235x960.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-02-700x544@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1598px) 100vw, 1598px" /></figure>


<h2 class="wp-block-heading">Los bebés de la crisis</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Los 
cuatro primeros hijos varones de Yosbelis, que tuvo con otra pareja, nacieron 
sanos. Pero entre los exámenes que le hicieron a su hija recién nacida 
descubrieron la enfermedad, pese a que ella se hizo el examen una vez al 
comienzo del embarazo, en un laboratorio privado de Catia, zona popular al oeste 
de Caracas. Su única hipótesis es que el padre de su hija contrajo la infección 
en uno de los viajes que hizo a la anárquica zona del Arco Minero, al sur del 
país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
cambio Beatriz, de 19 años de edad, madre del otro bebé que compartía la unidad 
neonatal con el mismo padecimiento, nunca pudo hacerse la prueba para sífilis 
(llamada VDRL) por la falta de reactivos en&nbsp; los hospitales. Asegura que su esposo, 
estando en el Ejército, obtuvo resultados negativos para ese examen. Pensó que 
era suficiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
durante los últimos años lo que parecía un asunto zanjado entró en el radar de 
la salud pública y la doctora Castro asegura que ahora “sospechan” con 
frecuencia que un bebé puede estar infectado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Empezando 
diciembre del año pasado, justo cuando los bebés de Yosbelis y Beatriz se 
mantenían en terapia intensiva, se celebró el Día mundial de la lucha contra el 
Sida. En un encuentro celebrado en el&nbsp; 
Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, en Caracas, donde se 
reunieron defensores de derechos humanos y médicos infectólogos para hablar 
sobre los avances y retos de esa enfermedad, la representante del Programa de Naciones Unidas 
sobre el VIH/Sida en Venezuela (Onusida), Regina López, actualizó sus 
estimaciones sobre nuevas transmisiones de VIH levantando una alarma que ya 
muchos rumiaban: “La sífilis está en aumento”. Los médicos presentes no 
mostraron sorpresa. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
Informe interno del Ministerio de Salud, de 2019, al que tuvo acceso 
Armando.info, detalla que en 2018 se diagnosticaron 338 casos de sífilis en 
adultos mientras que en 2019 la cifra ascendió a 1.038 (hasta agosto). El 
incremento puede tener varias explicaciones, una de ellas asociadas a la llegada 
de reactivos para hacer los diagnósticos, pero no es una causa oficial ni pudo 
ser confirmada. Aún así no resulta un dato menor, pues si aumentan las 
infecciones en adultos se verá un incremento también en los bebés con sífilis 
congénita, justamente lo que están viendo los especialistas en las salas de 
parto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, 
en el caso de la prevalencia de sífilis en adultos, la organización Onusida 
Venezuela maneja una estimación de entre 5% y 7%; esto es el porcentaje de la 
población que puede estar infectada, otro dato que fue revelado en el encuentro 
realizado en diciembre de 2019, ante un auditorio conformado en su mayoría por 
médicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según 
un levantamiento de datos hecho por Armando.info a partir de las estadísticas de 
tres hospitales de Caracas y cifras epidemiológicas del Gobierno colombiano, se 
pudo seguir la pista de 136 niños con sífilis congénita que nacieron en 2019, 
número que representa 77% de la data que admite el Ministerio de Salud (176 
neonatos infectados) en todo el país durante ocho meses del año pasado. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el rastreo, se constató que la primera semana de diciembre del año pasado, 
cuando Onusida anunciaba sus preocupaciones, solo en la terapia neonatal del 
Hospital Miguel Pérez Carreño se hospitalizaron a 33 bebés con la 
enfermedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el Hospital Universitario de Caracas otros 26 nacimientos abultaron la data 
epidemiológica del año de esta infección de transmisión sexual. Y en el Hospital 
de niños JM de los Ríos los epidemiólogos registraron siete hospitalizados, 
aunque los infectólogos aseguran que son muchos más. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Con 
la migración de cientos de venezolanas embarazadas, la enfermedad se desplazó 
también y en Colombia se reportaron 69 bebés de madres venezolanas que nacieron 
con sífilis congénita y otras 250 parturientas venezolanas fueron diagnosticadas 
en el país vecino. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
cifra exacta de bebés afectados en todo el país es ajena para los médicos, pero 
en los hospitales crece la preocupación entre el personal médico, pues los 
recién nacidos que presentan sífilis congénita ya comienzan a verse en los 
servicios de terapia intensiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
reporte del Ministerio de Salud al que tuvo acceso Armando.info solo declara 309 
mujeres en gestación con la enfermedad&nbsp; 
hasta agosto de 2019. Sin embargo, una actualización de la Organización 
Mundial de la Salud (OMS) de 2016 -año de mayor escasez de medicinas- posicionó 
a Venezuela como el tercer país de la región con más casos de esta enfermedad en 
mujeres embarazadas durante los años 2012 y 2016. Los cálculos del ente mundial 
estiman que hubo 13.850 mujeres en gestación con sífilis en Venezuela en 2016, 
lo que se traduce en una prevalencia de 2,29% de sífilis entre las embarazadas 
de ese año (605.044). </p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
informe de la OMS agrega que en Venezuela había capacidad para someter a 
exámenes médicos a solo 30% de las mujeres en gestación ese año, por lo que 
ubicó al país con la cobertura de pruebas diagnósticas más baja de la 
región.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="1598" height="1242" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-03.jpg" alt="" class="wp-image-54612" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-03.jpg 1598w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-03-700x544.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-03-768x597.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-03-1536x1194.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-03-1235x960.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12012020-03-700x544@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1598px) 100vw, 1598px" /></figure>


<h2 class="wp-block-heading">Vieja pero en aumento</h2>


<p class="wp-block-paragraph">La 
sífilis es una enfermedad identificada desde el año 1530 y todavía se debate si 
se originó en Europa o en América y cuál continente se la transmitió al otro. 
Nunca ha sido del todo erradicada y en las últimas tres décadas se ha mantenido 
a la sombra del VIH. Se estima que 12 millones de personas se infectan 
anualmente de sífilis, de las cuales 1.9 millones son mujeres embarazadas que, a 
su vez, pueden tener bebés con sífilis congénita.&nbsp; </p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
doctora Castro explica que el peso de la sífilis en un neonato es más grave que 
el de un bebé que nace con VIH. Casi la mitad de los bebés mueren en el útero o 
a los pocos días de nacidos. Solo en el hospital donde ella trabaja se 
reportaron nueve fallecidos en 2019 por la sífilis congénita. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
bebé que nace vivo puede presentar agrandamiento del bazo o del hígado, retraso 
en su crecimiento, dificultad para aumentar de peso o presentar la piel&nbsp; escamada en las palmas de las manos y 
los pies. Si la enfermedad no muestra grandes manifestaciones externas para 
detectarlo a tiempo, la bacteria <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Treponema pallidum</I> va haciendo estragos 
en el cuerpo de los niños: se producen malformaciones en los huesos que se 
manifiestan con piernas arqueadas, ceguera, opacidad de la córnea, disminución 
en la audición o sordera, deformidad de la nariz con el puente nasal aplanado e 
inflamación articular.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Actualmente, 
la OMS calcula que 164.000 niños nacen con sífilis congénita en el mundo y el 
número va en aumento. En 2015, Cuba se convirtió en el primer país del mundo en 
recibir la validación de haber eliminado la transmisión de madre a hijo de ambas 
infecciones, hecho que ocurre cuando las tasas de infección son llevados a 
niveles tan bajos que dejan de ser consideradas un problema de salud pública. En 
el caso de la sífilis congénita, la eliminación se define como menos de 1 caso 
por cada 2.000 nacidos vivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contrario 
a lo que se cree, son diversas las razones socioeconómicas que han disparado el 
aumento de esta infección, que toca incluso a países desarrollados como Canadá, 
donde el alza de casos se explica porque las mujeres no asisten al control 
prenatal y, además, al uso de metanfetaminas que asocian a encuentros sexuales 
sin protección, de acuerdo con informes del Programa de Monitoreo de 
Enfermedades Emergentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
en Venezuela el incremento de la sífilis congénita es otra huella en la historia 
de la crisis venezolana donde, al menos en los últimos cinco años, la falta de 
antibióticos, reactivos para detección de la bacteria en embarazadas y&nbsp; la falta de preservativos hicieron que 
la sífilis en adultos avanzara en paralelo con el VIH, a la que la gente tiene 
verdadero miedo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En 
países desarrollados la gente solo le teme al VIH porque no tiene cura, pero hay 
terapias farmacológicas que la persona puede usar si sabe que tuvo una relación 
riesgosa. Por eso las personas se han relajado con el uso del condón en muchos 
países”, explica la presidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología, María 
Graciela López. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin 
embargo, el caso venezolano está vinculado a la crisis, agrega López. “Siempre 
hemos tenido casos aislados de bebés con sífilis congénita, pero la escasez de 
reactivos y los costos de los preservativos aumentaron drásticamente estos 
casos”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<h2 class="wp-block-heading">Gobierno tacaño</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Desde 
1943, con el descubrimiento de la penicilina, el tratamiento de la sífilis 
congénita es fácil, rápido, barato y eficaz. Pero en Venezuela, con la 
profundización de la crisis a partir del año 2015 colapsaron todos los esfuerzos 
de contención, prevención y tratamiento de enfermedades que habían sido 
controladas durante más de 20 años. Según la OMS, la transmisión maternoinfantil 
de la sífilis es la segunda causa de mortalidad fetal 
prevenible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
tratamiento para un bebé que nace con sífilis congénita es tan sencillo como 
inyectar penicilina cristalina cada 6 horas por 10 días.&nbsp; La OMS calcula que el ahorro que tendría 
el sistema de salud por cada paciente oscila entre 86 y 177 dólares por caso 
evitado, sin contar la cantidad de vidas que pueden salvarse, pues el organismo 
internacional asegura que la transmisión maternoinfantil de la sífilis es la 
segunda causa en el mundo de mortalidad fetal prevenible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según 
datos aportados por DataSur, base de datos de comercio exterior, en nueve años 
Venezuela disminuyó en 99,6% el presupuesto para importar penicilina y sus 
derivados. En el año 2010 el país invirtió 25.395.306 dólares en la importación 
de estos antibióticos, pero para el año 2018 se destinó 172.283 dólares y hasta 
junio de 2019 solo destinó un presupuesto de 94.872 dólares. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estuvimos 
casi un año sin pruebas de VDRL, el más barato y rutinario que hay, y no se 
hacía el diagnóstico. Se sumó la falta de preservativos, los altos costos. Las 
mujeres quedaron embarazadas sin control y además los seguros quebraron”, 
explica la jefa de la Unidad de Enfermedades de Transmisión Sexual del Hospital 
Universitario de Caracas, Mary Carmen Ferreiro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el servicio de Neonatología del Hospital Miguel Pérez Carreño y en infectología 
del Hospital de niños JM de los Ríos, la enfermedad ya es un tema de tesis de 
grado para los pediatras que optan a la especialización en neonatología. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
mismo día que los dos bebés prematuros estaban hospitalizados en la terapia 
intensiva del Pérez Carreño, los médicos Mariangel Pérez y José Mejías 
presentaban los resultados de su investigación en una oficina adyacente a la 
terapia intensiva. Los dos especialistas entrevistaron a las madres de 45 bebés 
que nacieron con la sífilis congénita entre abril y septiembre de 2019. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pese 
a que lo ideal es que una mujer embarazada asista al menos a 6 consultas 
prenatales y se haga los exámenes de laboratorio trimestralmente para descartar 
distintas enfermedades, el resultado de la tesis de los pediatras del Hospital 
Pérez&nbsp; Carreño demostró que 95 % de 
estas mujeres no cumplieron con los protocolos médicos y 86.67% de ellas 
accedieron a la prueba de VDRL al momento de egresar de la sala de parto, ya con 
sus hijos en brazos, no antes, como marca la norma. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
problema podría empeorar. 
Se 
estima que 10% de los adultos que tienen sífilis podrían contraer VIH al año, 
según la médico Mary Carmen Ferreiro, especializada en infecciones de 
transmisión sexual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
data obtenida por Armando.info revela que 10.967 personas tuvieron algún tipo de 
infección de transmisión sexual en 2019, de las cuales a&nbsp; 1.725 personas se les detectó VIH, 
frente a 1.038 que tuvieron sífilis, todos estos adultos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
tiempos de escasez de antirretrovirales en los años 2017 y 2018 también causaron 
estragos y sus pruebas se mantienen engavetadas. La mortalidad asociada al sida 
también aumentó:&nbsp; de 2.218 personas 
fallecidas en 2014 a 2.828 en 2018, un incremento equivalente a 27% en cuatro 
años, justo cuando hubo una escasez del tratamiento para las personas que viven 
con VIH en el país. De estas cifras, 92% de los fallecidos eran personas de 
entre 20 y 59 años de edad. Sin embargo, Onusida duda de la data y estima que 
fueron 4.000 los fallecidos. </p>

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<p class="wp-block-paragraph">“La 
sífilis es una enfermedad de la mezquindad, de la injusticia y de la pobreza. 
Quien no puede ponerse una penicilina o hacerse un VDLR es porque es 
absolutamente pobre”, sentencia la jefa de neonatología del Hospital Pérez 
Carreño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
números de víctimas de la crisis siguen ocultos por el Gobierno venezolano y 
cada vez menos se invierte en prevenir muertes o que una nueva de generación 
nazca ya enferma. La crisis humanitaria continúa y la pobreza empieza dejando 
sus estigmas en las salas de parto 
venezolanos.</p>

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			</item>
		<item>
		<title>Los Acapulco Kids</title>
		<link>https://armando.info/los-acapulco-kids/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=los-acapulco-kids</link>
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		<dc:creator><![CDATA[ALEJANDRO ALMAZÁN]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Aug 2010 12:20:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Acapulco]]></category>
		<category><![CDATA[Mexico]]></category>
		<category><![CDATA[Niños]]></category>
		<category><![CDATA[Prostitución]]></category>
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					<description><![CDATA[El autor –Premio Nacional de Periodismo en México- se zambulle, como un clavadista de La Quebrada, en el inframundo de la prostitución infantil que prospera en el otrora balneario de las estrellas de cine. Es el Acapulco más tenebroso donde unos 2.000 niños quedan por unos pocos pesos a merced de pederastas, aventureros de oficio y de la necesidad más ancestral. Esta nota, publicada por primera vez por el semanario emeequis de Ciudad de México, forma parte de la selección oficial del Premio Cemex-Fnpi 2010 en su categoría Texto.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La primera vez que Jarocho me ofreció a una 
niña por 300 pesos le dije que sí, que a eso había ido al Zócalo aquella noche. 
El tipo, que cuidaba autos frente al Malecón, se echó la franela al hombro y 
sonrió de tal manera que los dientes le brillaron en el oscuro rostro, reventado 
por el acné. Luego, cuando se dispuso a traerla de un callejón, dije que no, que 
mejor volvería más tarde. </p>



<p class="wp-block-paragraph">–De una vez, brother, el yate llega a la una 
de la mañana y ahí vienen gringos ya rucos que se llevan a las más morritas. 
Orita hasta te puedo conseguir una de nueve o diez años –dijo con cara de “tú me 
entiendes, no te cuento nada nuevo”, y sentí tremendo retortijón en el 
estómago.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Regreso antes de esa hora, nada más no 
vayas a fallar.</p>


<p class="wp-block-paragraph">–¿Qué pasó, brother? Los hombres sabemos 
hacer negocios. Y como me caíste a toda madre, te la voy apalabrar pa´ que te dé 
un servicio chingón. Ái tú te arreglas con ella si quieres cosas más 
perversonas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Volví después de que el yate Aca Rey había 
tocado tierra firme. Entonces supe que Jarocho solo era un mero cazador de 
clientes, que trabajaba para un proxeneta y que la niña que llevaría esa noche 
se llamaba Allison. Era adicta a la piedra –esa droga barata que embrutece más– 
y no pasaba de los 12 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un día Acapulco se cubrió de verde y de 
cerdos salvajes que desafiaban los caminos de tierra. Las gargantas de los 
pescadores toltecas cantaban a los dioses, los bambúes crepitaban con el viento 
y los mangos petacones engordaban. Mil años después, los aztecas traerían la 
plaga hasta que Hernán Cortés y su gente la aplastaron con la gonorrea y la 
virgen de La Soledad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego de 500 años de ensangrentar destinos, 
llegaron los grandes edificios a la bahía y dividieron la ciudad en dos: la cara 
bonita y el patio trasero. Agustín Lara le cantó a María Félix, Pedro Infante 
compró casa y Tintán amó al puerto por siempre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces cayó el nuevo milenio y bajo el 
brazo trajo un racimo de pedófilos estadounidenses y canadienses que se hartaron 
de que en Cancún los señalaran. Ellos fueron los que corrieron la voz y, al poco 
tiempo, Acapulco se transformó en el paraíso de la carne más joven. Desde 
entonces, los pederastas acarrearon consigo padrotes intocables, madrotas 
disfrazadas de mujeres abnegadas, nuevas estadísticas del VIH, tendejones para 
emborrachar a las niñas, revólveres, pobreza de la que unos se enriquecen, 
vientres abiertos, noches para velar a los chicos, home pages para ver el mapa y 
saber dónde encontrar niños, hoteleros y taxistas para el trabajo sucio. Rencor 
y noches y días de ajetreo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Han traído hordas de niños al Malecón, al 
Zócalo, al canal que lleva las aguas negras a Hornos, al Oxxo que está rumbo a 
Telecable, a la Soriana de la Costera, a las canchas de la CROM, al asta 
bandera, a Caleta y Caletilla, a la barda del restaurante Condesa, a la vuelta 
del salón de belleza Xóchitl, a la calle La Paz, al hotel Real Hacienda, al 
puente de la Vía Rápida, al semáforo de Aurrerá, a La Redonda que todos conocen 
como Las piedras de la Condesa, a la playa que Cortés bautizó como Puerto 
Marqués, y a los puteros del centro. Y es por ello que la Unicef reporta a 
Acapulco como la ciudad mexicana número uno en lo que a prostitución infantil se 
refiere. Ha desbancado a Cancún y a Tijuana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En estos mil 882 kilómetros cuadrados se 
concentra casi todo lo que necesita un pederasta: playas increíbles, droga 
barata y en cantidades pasmosas, ojos que nunca ven y bocas que nunca hablan, 
hoteles 50% off, un bando municipal que estipula que en Acapulco no se multa a 
los turistas, prostíbulos donde la mayoría de edad se alcanza desde chicos, 
padres que piensan que los hijos son moneda de cambio, y niños, muchos niños, 
que por un bote de PVC o un poco de mariguana están dispuestos a encarar la vida 
y despistar la muerte con sus cuerpos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En las callejuelas del centro, esas que 
suben dolorosamente hacia el cielo, está el bar Venus. Es una construcción vieja 
de dos pisos, pintada de mala gana. Es de un naranja parecido con el que Van 
Gogh pintó el melancólico cuadro The Old Tower in the Fields. La desvencijada 
puerta es azul, como si quien la cruzara fuera directo al paraíso. Pero no: 
adentro, los ventiladores giran sin énfasis, hay mesitas de lámina extenuada y 
los clientes son una bola de infelices a los que solo les queda emborracharse 
para combatir el calor y la tristeza. Quizá lo más deprimente sea la pista donde 
bailan las mujeres de vientres poderosos: es una enorme ostra de concreto que 
arroja luces rojas y verdes. Todo aquello parece sacado de las películas o de 
los cómics de Alejandro Jodorowsky.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mía bailaba en el tubo como una boa 
adormecida mientras de la rocola salía la voz de Noelia con eso de “tú, mi 
locura, tú, me atas a tu cuerpo, no me dejas ir”. Mía, que en realidad se 
llamaba Ariadna, había cumplido los 14 años el 3 de septiembre pasado y estaba 
orgullosa de su edad porque eso le ayudaba a que los clientes se pelearan por 
ella. Intentó sentarse en mis piernas y la mandé a la 
silla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Qué, eres joto? –preguntó con un hablar 
pastoso. Ya estaba algo ebria. <BR>–No, pero tienes la edad de mi sobrina –y Mía 
miró como si me hubiera vuelto loco. Luego, ordenó una cerveza mientras enumeró 
sus reglas:</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Me tienes que dar 40 pesos por estar aquí 
contigo; con eso ya pagas mi cerveza. Si quieres algo más, allá atrás hay 
cuartos. Cuestan 100 pesos y yo te cobro 200. Si quieres que te la chupe, son 
100 más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–A mí solo me gusta platicar, soy 
reportero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Bueno, dame los 40 y 
platicamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al sacar el dinero la miré bien: los ojos, 
de negro intenso, casi se perdían en la cara; estaba maquillada como los 
muertos, tenía papada, los pechos apenas le estaban creciendo y su cuerpo 
rechoncho era de un irreparable color cobrizo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pagué. Entonces Mía me contó que ese nombre 
se lo puso ahí un viejo, amigo de la patrona. A ella se le hacía muy estúpido, 
pero debía aguantarse. “Yo hubiera escogido un nombre como Esmeralda o algo 
así”. Era de Tierra Caliente, pero había llegado a Acapulco hace cosa de medio 
año para trabajar en un Oxxo, pero cuando le dijeron que en el Venus podía ganar 
800 pesos al día, mandó al diablo la idea de ser una cajera vestida con uniforme 
rojo con amarillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Ahí en el Oxxo iba a ganar como 50 pesos y 
a mí me gusta comprarme ropa”. Su mamá no sabe a qué se dedica y, si lo supiera, 
no le preocupa: “Porque yo la mantengo a ella, a mi abuelita y a dos sobrinos; 
como mi papá se fue a California y nunca regresó, necesitamos el 
dinero”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Prostituirse no le quita el sueño. “En mi 
pueblo venden a las mujeres desde chiquillas, con eso pagan la tele que compran 
o las cervezas que no pagaron”. También dijo que le gustaría probar las drogas y 
que un día quiere ser actriz de telenovelas. No habló más porque un gordo, al 
que le faltaban varios dientes y andaba todo andrajoso, la llamó con la mano en 
la cartera para que se sentara con él. Se bebieron una caguama como si ambos 
desfallecieran de sed. Luego, cuando en la ostra gigante bailaba una mujer que 
parecía haber ido con un carnicero a que le hiciese la cesárea, el tipo se llevó 
a Mía. Fueron a los cuartos.</p>


<h2 class="wp-block-heading">–Mañana tendré dos chicos; acá nos vemos y te paso a uno.</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Andrew tendrá unos 60 años y sus tres hijos 
ya le han dado cuatro nietos. Su segunda esposa, según contó, es 10 años menor 
que él y jura quererla igual que el día en que se conocieron. Puede que sea 
cierto. Andrew tiene cabello blanco, su piel está lo bastante bronceada como 
para parecer un trozo de marlín ahumado, y sus ojos son de un gris encendido. Su 
español es mordisqueado, pero da para platicar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Supuestamente vive en Boston y trabajó en un 
pub donde los hombres le confiaron nostalgias y proezas de machos. Yo hice eso 
para acercarme a él mientras comíamos un cóctel de camarones en la playa Caleta. 
Andrew fue el único gringo que creyó que los niños también eran mi debilidad. 
Los otros con los que intenté conversar fueron displicentes y no sirvieron de 
mucho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde hace unos cinco años, cuando Jean 
Succar Kuri calentó Cancún, Andrew entró a las páginas de los pedófilos en 
internet y supo a dónde emigrar: Acapulco. Y, sobre todo, a la playa 
Caleta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Me dijeron que en Caleta uno consigue 
niños, pero no sé cómo –le solté cuando Andrew combinaba los camarones con una 
Coca Cola de dieta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Es fácil –dijo con el tono de quien no 
miente–. Hay que tratar con aquellas mujeres –y señaló a las indígenas que 
aquella mañana vendían artesanías mal hechas y otras 
baratijas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Y qué les tengo que decir? –pregunté a 
Andrew y él me miró como quien le tiene lástima a un 
pordiosero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Cómprales algo de lo que venden o dales 
para que vayan a comer; el chico ya va en el precio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Como el desayuno…</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Sí, como la barra 
libre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para ser honestos, no supe si hablar más o 
propinarle ahí mismo un puñetazo. Nos quedamos callados porque no se nos ocurrió 
otra cosa y miramos el mar y sus virutas. Por ahí pasó un par de viajeros con 
mochilas al hombro, un tipo que vendía raspados, una costeña que hacía 
trencitas, un viejo que alquilaba cámaras de llanta para usarlas como 
flotadores, un par de pescadores que mostraban mojarras de 10 kilos, un 
matrimonio con su hijo en brazos, y unos niños que, como si fuesen cachorros, se 
revolcaban en las olas. A ellos, Andrew los escudriñó como hacen los críticos de 
arte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–No les digas a las mujeres que eres 
mexicano, mejor háblales en inglés – Andrew rellenó el 
silencio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–No me lo creerían. Creo que ya me 
jodí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Mañana tendré dos chicos; acá nos vemos y 
te paso a uno. Son tan inocentes…</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Y hoy no se puede?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–No, anoche fue de locos –dijo y ordenó 
media docena de ostiones con unas gotas de salsa Tabasco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando me despedí para no verlo nunca más, 
fui con algunas indígenas y, aunque hablaron en su lengua, entendí que me fuera 
al carajo. Con la misma importancia me trató el salvavidas de la playa. Usó una 
lógica absurda y cínica para responder por qué no hace nada contra tipos como 
Andrew: “Yo nomás cuido que nadie se ahogue”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el DIF municipal, Rosa Muller, una mujer 
con un corazón enorme, había contado que las indígenas tienen el hábito de 
vender a sus hijos a los extranjeros. A mexicanos no. Quién sabe por qué. Otro 
dato: Adriana Gándara, funcionaria del Centro de Atención a Víctimas de Delito 
de la PGR, ha dicho que al menos la mitad de los más de dos mil niños que se 
prostituyen en Acapulco son indígenas.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Agenda Amarilla del Novedades, El diario de 
la familia guerrerense. Viernes 21 de noviembre. Dos 
anuncios:</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡¡Chavita de secundaria!! Tiernita, Bebita 
hermosa y sexy. ¿Qué esperas?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Chiquilla bonita. Soy estudiante de 
secundaria. Delgadita. Bustona. Llámame. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Llamé de un teléfono público. En el primer 
anuncio contestó un tipo que sabía su negocio. No recuerdo el nombre de la niña 
que ofrecía, pero la describió con tal labia que no dejaba resquicio alguno para 
creer que no existía cintura más delgada ni trasero más redondo y levantado que 
el de ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Me hablas de una mujer de calendario, 
compa. ¿Estás seguro de que va en la secundaria?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Te lo juro por Dios, carnal. La chamaca 
está garantizada, por eso te la estoy dejando en mil 500 pesos. Ira: ella va a 
tu hotel y después de dos horas me la regresas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Deja hospedarme y te llamo otra 
vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Pásame tu celular.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le di un número viejo que dejé de 
usar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el segundo clasificado XXX respondió una 
mujer con voz de niña. Suponiendo que sí era una estudiante de secundaria, dijo 
llamarse Lulú, se jactó de tener experiencia y reiteró que estaba dispuesta casi 
a todo. Cobraba dos mil pesos y quinientos más por tener sexo anal. Nada de 
fotos, nada de video.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Estoy hospedado en el Mayan Palace –mentí–. 
¿Y si no te dejan entrar?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Ya he ido ahí. No te preocupes, me gusta su 
alberca, está bien grandota.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Pues deja pensarlo y te 
busco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Anímate ya, más tarde voy a estar 
ocupada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Y no te da miedo que sea un asesino o algo 
así? No me conoces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Tú tampoco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Y si te dijera que soy reportero y ando 
contando historias de niñas como tú?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colgó. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Tú ponle ahí que me llamo Manuel. Tengo 16 
años, pero me prostituyo desde hace 10, cuando me salí de la casa porque mi mamá 
nomás quería a mi padrastro, un viejo cabrón que sabe que si se mete conmigo mi 
banda de Ecatepec le pone en su madre. He andado por el DF, Hidalgo, Puebla, 
Veracruz, Cuernavaca y Chilpancingo. Aquí, a Acapulco, ya tiene que llegué como 
desde 2004. Y está chido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[Estamos en el albergue del DIF municipal 
llamado Plutarca Maganda de Gómez, una religiosa a la que nadie recuerda. Aquí 
llegan los niños prostitutos que la directora del lugar, Rosa Muller, busca en 
las calles de Acapulco para darles comida, ropa, dejarlos que se duchen y, si 
quieren, vivir hasta que cumplan los 18. Ningún chico es obligado a quedarse. 
Manuel es uno de esos niños que entra y sale del albergue dependiendo de las 
ganas que tenga de drogarse. Para comprar piedra y mariguana, con lo que le 
fascina dinamitarse el cerebro, sabe que debe cumplir con el círculo vicioso de 
escapar, prostituirse, comprar su cóctel letal y ropa nueva que le ayuda a 
alardear entre la banda de que él ha triunfado; luego vuelve al albergue. Cuando 
está afuera, gana unos 6 mil pesos a la semana. A él se le hace una 
fortuna.]</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esto siempre hay clientes. La mayoría son 
viejos, pero hay de todo: gabachos, de Canadá, franceses y mucho mexicano. No es 
cierto que nomás los turistas de otros países nos busquen. Hay batos más 
dañados. Checa: está el payaso del Zócalo, el Chapatín; ese nomás quiere que uno 
le dé y nos regala drogas. Está el del Tsuru gris; es de Cuernavaca, le cae una 
vez al mes y levanta a dos o tres; paga bien. Está otro cabrón de la taquería 
Los Tarascos. Está un güey del hotel Real Hacienda que nos deja dormir y él 
tiene mucha piedra y PVC. Otro güey es uno que anda en una moto rojo; también es 
padrote. La que también le entra duro es una doña que luego vende burbujas de 
jabón en el centro; a ella le gustan las niñas y es madrota de mayates. Y está 
Fátima, una gringa ya señora que vive por el Fiesta Inn. </p>



<p class="wp-block-paragraph">[Manuel no tendría por qué mentir, así que 
es mejor seguir escuchándolo.]</p>



<p class="wp-block-paragraph">El precio que manejamos casi todos es de 200 
pesos, más 100 por quedarnos a dormir. Los gabachos y las gabachas dan más: 400. 
Y lo chido también de ellos es que te llevan al parque Papagayo, a Recórcholis o 
se hospedan en hoteles bien chingones. Yo he ido al Avalón, al Hyatt, al 
Presidente, al Emporio y al Princess. Son muy bonitos. Pero no creas que me 
apantallan los gabachos. Sé inglés. Bueno, me defiendo. Sé decir cómo me llamo, 
mi teléfono, de dónde soy y todas las groserías. Así conquisté a una gringa. 
Tenía como 50 años. Es la gabacha más vieja con la que he estado. ¿La más chica? 
Una de 30, cuando yo tenía como ocho años. </p>



<p class="wp-block-paragraph">[Manuel trae el cabello teñido de las 
puntas. Es un chico pura fibra con una mirada zigzagueante. Presume sus jeans 
Fubu o algo así, como si fuesen unos Versace. Lleva dos días sin 
drogarse.]</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso es lo que no puedo dejar: las drogas. 
Los chochos no me gustan porque me amensan. Los hongos me ponen tonto y la coca 
me quita el sueño. Por eso prefiero la mariguana y la piedra. Unos se paniquean 
con la piedra, creen que los andan siguiendo, se les entume el cuerpo; a mí no. 
Ni siquiera me ha dejado loco. Ah, porque la piedra es cabrona. Muchos de la 
banda se han quedado idos, bien babosos. Con esos ya ni puedes platicar. Ni les 
entiendes lo que dicen. Pero te decía, con la mota y la piedra la hago. A veces 
también al PVC, pero poco porque se me mete el diablo. A ese le hago porque la 
lata cuesta 50 pesos y a mí, el de la ferretería, me lo da a 35. Es que hay 
noches que me quedo con él y me lo da más barato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[Mientras habla, Manuel bosteza y parpadea 
como si lo hubieran sacado a patadas del sueño. Se despertó hace cosa de media 
hora. Por ahí de la una de la tarde.] </p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué más te puedo decir? Pues que aquí me ha 
tocado ver muchas muertes. A un jotito con el que me juntaba lo treparon a un 
carro y lo apuñalaron. No sé si eran sus clientes, pero yo vi caer al bato. Otro 
se murió de cáncer y una morrita de sobredosis. Ángel, el gordo, murió de sida. 
Yo hasta eso soy negativo. Aquí en el albergue nos hacen la prueba a cada rato. 
No le tengo miedo al sida. Soy un cabrón con 
suerte.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Allan García, uno de los editores de La 
Jornada Guerrero, tiene una memoria implacable para los datos duros y 
escalofriantes:</p>



<p class="wp-block-paragraph">* Hay paquetes exclusivos para pederastas 
que incluyen hotel y niño. Costos: de 200 a 2 mil dólares, según el grado de 
pubertad. El chico solo recibe 20 dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">* Desde los cinco años se prostituyen. A los 
18 ya no sirven.</p>



<p class="wp-block-paragraph">* Los que controlan la prostitución infantil 
en Acapulco son, sobre todo, tailandeses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">* Después del turismo y la venta de droga, 
la prostitución infantil es la actividad que deja más ingresos en 
Acapulco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allan recuerda bien esas cifras porque hace 
menos de un mes, durante la semana que el DIF Acapulco organizó para hablar del 
tema, los funcionarios locales de la PGR abrieron sus bases de 
datos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esas reuniones también se contó la 
historia del autobús con un azteca grabado en el parabrisas. Circula por todos 
lados, menos en su ruta. No levanta pasaje. Suben niñas que se van con hombres 
decrépitos cada vez que el camión se detiene. De hecho, a la hora de lavar el 
bús, en el río El Camarón, las chicas se pelean por hacer la limpieza porque el 
chofer no paga con dinero. Paga con droga y clientela que gasta a puño 
suelto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eric Miralrío, un acapulqueño que sirvió de 
guía al reportero, sugirió que buscáramos a Nayeli en el Malecón. La conocía 
porque apenas este año le había tomado algunas fotografías durante la 
realización de un documental. Por lo que le escuché decir, la chavita no pasaba 
de los 16 años, a los 13 fue mamá y su padrote le pegaba para imponer respeto. 
Parecía un gran personaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda noche en que la buscamos, otro 
niño de la calle llamado Chucho nos dijo con su lengua drogada que a Nayeli la 
habían asesinado de 25 puñaladas. Ya no dijo más porque el PVC lo traía hecho un 
zombi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un día después, Rosa Muller, la directora 
del albergue del DIF municipal, contaría la historia de una Nayeli que resultó 
ser la misma que Eric conocía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y esto es lo que viene en la libreta de 
apuntes: Nayeli era una costeña que desde que nació fue linda. Antes de cumplir 
los siete años ya era parte del catálogo que un padrote mostraba a los clientes. 
A los 13, el proxeneta la hizo madre y le quitó el bebé porque le dijo que una 
adicta como ella lo terminaría matando. Nayeli se la pasó en las calles hasta 
que un chico de la banda se enamoró de ella y juntos lograron rentar un 
cuartucho allá por las fábricas. A principios de mayo pasado, salió drogada de 
su casa y se la tragó la tierra. Los reporteros de la nota roja la encontraron 
tirada en las calles, con 25 puñaladas. También la degollaron. Muller se enteró 
del asesinato por las páginas de El Sol de Acapulco, el diario que contabiliza a 
los muertos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que las autoridades llegaron a saber es 
que, por unos cuantos pesos, Nayeli delató un quemadero (lugar donde se consume 
droga). Y los traficantes no perdonan esas cosas. Cuando el DIF quiso recoger el 
cadáver en el forense para entregárselo a la familia, ya había desaparecido. 
Nadie quiso saber más del asunto. Muy pocos le lloraron. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa mañana la radio dijo que Acapulco 
estaría fresco, a no más de 33 grados. A Samy, sin embargo, el sol le caía como 
un piano en la cabeza: traía una tremenda resaca. Lo conocí en la playa Condesa 
porque un pescador con un ojo de vidrio llegó a ofrecer de todo: ostiones, el 
paseo en el paracaídas, hasta que aterrizó en el asunto de la mariguana y los 
niños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Conozco a los jotitos de Las Piedras, le 
puedo decir a uno que venga acá contigo o, si quieres, te lo puedes coger ahí 
mismo, no hay pedo. Todo mundo lo hace ahí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Samy traía un pantaloncillo rojo, la playera 
en el hombro y una sed endemoniada. Le dije que era reportero desde el arranque. 
Quién sabe si pudieron más las ganas de beberse una Yoli, pero se quedó un 
rato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primero dijo que nada más había ido a Las 
Piedras porque le urgía dinero. Pero ya en el tren de confesiones, presumió que 
su mejor experiencia fue con una pareja de cubanos, hace un año: mientras él 
recorrió el cuerpo de la mujer, el hombre lo grabó. Le dieron 100 dólares y con 
eso se fue a nadar al parque de diversiones Cici, comió en una taquería del 
centro, se compró dos camisetas y lo demás se lo inhaló. Dejó en claro que no 
era homosexual: “Yo nomás doy y tengo novia”, remaró con la pose del Valiente de 
la lotería.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Y usas preservativos? ¿Te 
cuidas?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–No me quedan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se fue hundiendo sus pies en la arena. No lo 
he mencionado, pero Samy tiene nueve años. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Si Rosa Muller se lo propusiera, 
probablemente sería capaz de contar un millar de historias. Por ella me enteré 
cómo Yahaira, una niña de Pachuca, llegó un día hasta la casa de Muller con un 
pastel de cumpleaños, una pierna gangrenada, una tuberculosis invencible y un 
VIH que le arrojaba dardos a las últimas defensas de su organismo. Murió hace un 
par de meses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra historia que le duele a Muller es la de 
Oliver, de 12 años. Hasta hace unas semanas, además de prostituirse, se dedicaba 
a vender drogas. Se le hizo fácil consumir y no pagar al dueño del negocio. Para 
que escarmentara, para que entendiera que eso no se hace, lo amarraron con cinta 
canela a un árbol. En 15 días, solo le dieron agua, sopa de pasta y un centenar 
de golpes. Así llegó al albergue. A los médicos les llevó varios días salvarle 
las manos y a él cinco minutos volverse a escapar. Muller, que sabe por qué dice 
las cosas, jura que a estas alturas Oliver debe estar muerto. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia más atractiva, sin embargo, es 
la de la propia Muller. Es decir, la de Mamá Rosy, como todos los chicos la 
llaman.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Resulta que su hijo, hoy de 13 años, solía 
ir a un internet ubicado atrás del hotel Oviedo, en pleno centro de Acapulco. 
Iba ahí porque le prestaban el play station solo por dejarse tomar fotografías. 
Además, como el dueño del lugar le decía que en la casa de Mamá Rosy había 
fantasmas, al chico no le interesaba volver a su recámara si su madre no se 
encontraba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un día, a Mamá Rosy le llamó la atención 
que, súbitamente, su hijo fuese huraño, sudara por las noches y hablara de 
espíritus malignos a los que nadie podía derrotar. La curiosidad la llevó a 
indagar y a saber que en el café internet siempre había muchos extranjeros que a 
simple vista no resultaban nada confiables. Con el tiempo, contactó a la policía 
cibernética de la PFP y en pocas semanas se descubrió que aquel internet era el 
centro de operaciones de una banda de pederastas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En abril de 2003, las autoridades arrestaron 
a 18 pedófilos, 12 de ellos extranjeros, y rescataron a 10 niños. Entre los 
detenidos iba Enrique Meza Montaño, hijo del entonces regidor por Convergencia, 
Óscar Meza Celis. Enrique fue el único que obtuvo su libertad a las pocas horas. 
No importó que él, de 29 años, fuese el dueño del internet llamado Ikernet ni 
que fuese arrestado cuando estaba en compañía de dos 
menores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A los otros, la PFP los presentó como parte 
de una banda que operaba en Europa, Estados Unidos, Canadá y México, además de 
vincularlos con dos artistas de la pedofilia: Robert Decker y Timothy Julian, 
ambos sentenciados en cárceles californianas. La edad promedio de los detenidos 
era de 65 años. Un par de ellos tenía VIH y se “suicidarían” después en las 
mazmorras acapulqueñas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese hecho marcó a Mamá Rosy y fundó una ONG 
para proteger a los niños. De la gasolinera de su familia sacó los recursos y 
los chicos la fueron queriendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pronto su nombre empezó a circular en el 
puerto y en 2005, cuando llegó Félix Salgado Macedonio a la alcaldía, éste la 
nombró directora del albergue Plutarca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El próximo 31 de diciembre terminan los tres 
años de Mamá Rosy. Los chicos están tristes, dicen que volverán a las calles 
porque nadie los ha cuidado como ella. Muller, de ascendencia alemana, tiene 
pensado rentar una casona vieja para llevarse a los niños. “Ya veré cómo le 
hago, pero no quiero dejarlos, son presa fácil”, dice mientras se acomoda sus 
anteojos para la miopía. Lo que sí es un hecho es que su hijo poco a poco ha ido 
saliendo. Ya no ve fantasmas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">PD: El pasado miércoles 26 de noviembre, la 
estadounidense Patricia Katheryn O’Donovan denunció que el neozelandés Murray 
Wilfred Burney, también conocido como Mario Burney, estaba reclutando a menores 
de edad para reorganizar la red de pederastas que Meza Montaño y otros dejaron a 
la deriva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo era de ésas que andaba vendiendo droga. 
El buenero (narco) hasta me dio una pistola para defenderme. Era una 22, bien 
perrona. Le entré porque a mí no me gustó eso de acostarme con los gringos. 
Bueno, lo que pasa es que un día uno me pegó y ya no quise. De ahí les tiré la 
onda a las mujeres, pero hubo una, creo que era de Italia porque hablaba bien 
chistoso, que se puso bien loca en el cuarto, como que quería matarme. Era 
flaquita y yo, ya ves, pues estoy llenita, así que le puse unos madrazos y me 
fui. Por eso me metí de dealer. Bueno, me metieron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo te explico? Aquí hay mucho buenero que 
nos agarra para vender porque a nosotros no nos meten a la cárcel, nomás nos 
quitan la droga y nos dan unos zapes. Y le entras porque le entras. Si no 
quieres, te pegan. Dicen que a uno hasta lo mataron. Ya luego me harté y mejor 
me vine acá, al albergue. No sé qué haré ahora que Mamá Rosy se vaya. El buenero 
ha de estar bien enojado porque dejé la chamba. Eso es todo lo que te puedo 
contar. Tengo una vida aburrida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[Silvia, se llama Silvia. Para tener su 
edad, 14 años, es lo bastante fuerte como para destrozar un piso entero en un 
arrebato. Le gustaría tener una muñeca.]</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo soy Norma. Crecí en Tepito, ahí en la 
calle de Jesús Carranza. Me fui de ahí porque mi mamá se murió. Tenía sida. Yo 
digo que mi papá la contagió; siempre fue muy mujeriego, pero quién sabe, mi 
mamá también tuvo sus novios y cuando andaba drogada no se 
fijaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[Otra vez en el albergue Plutarca. Otra 
historia. Otra niña invisible. Otro cigarro para 
aguantar.]</p>



<p class="wp-block-paragraph">De lo otro, de cómo empecé a prostituirme, 
no me gusta hablar. Me da como ansiedad. Pero ya estoy aquí, ya qué. Me voy a 
abrir. Mamá Rosy nos ha dicho que lo hablemos, que eso que trae uno es como una 
piedra en el zapato o como un anillo que se nos atoró en el dedo y hay que 
aflojarlo. A ver, ahí te va.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[A Norma, de 16 años, le han estado sudando 
las manos desde que sentó. Por eso se la ha pasado secándolas sobre el short de 
basquetbolista que viste. Trae el cabello mal cortado, como si alguien le 
hubiese mordido la cabeza. Huele a jabón barato. Hace bombas con el chicle y 
tiene una sonrisa exacta.]</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tendría que empezar a contar que a los seis 
años me violó un primo. Luego, como a los ocho, me violó un tío, hermano de mi 
papá. Ya tenía como 11 años cuando mi papá llegó drogado y quiso hacérmelo. Solo 
Dios sabe por qué no pudo. Si me lo hubiera hecho, seguro yo también tuviera 
sida. Desde ahí ya no me gustaron los hombres. Me dan asco. Pero hace como 
cuatro años cuando llegué a Acapulco, me dijeron que había señores que se 
acostaban con la chamacada. Yo, al principio, no quise. Luego ves que les 
regalan cosas y que la banda trae dinero. Entonces dije “chingue a su madre, le 
entro”. Eso sí: siempre lo he hecho bien drogada. Como que en mi juicio no se me 
da, hasta me dan ganas de vomitar. La bronca es que luego ni te acuerdas de lo 
que te hicieron. Yo luego he despertado con dolores en todo el cuerpo y con 
moretones. Con quienes sí me ha gustado, la verdad, es con las gringas. A ellas 
sí se los hago como con amor. Había una que me buscaba mucho. Ella me regaló un 
celular y ropa. Me dijo que quería llevarme a Estados Unidos para que viviera 
con ella, pero ya nunca volvió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[Norma se levanta, dice que va al baño. Se 
ve rara, ansiosa, sin saber por qué. Todo empezó porque le pregunté si ese 
tatuaje mal rayado que dice Faby era en honor a la gringa y ella dijo que no, 
que Fabiola es una historia que ahora que vuelva va a contar. Regresa y cumple 
con su palabra.]</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fabiola fue mi novia, pero me hizo como 
trapeador. Era una cabrona. Decía que me quería y andaba con hombres. Yo le 
lloré, le dije que mi hijo, ah, porque tengo un hijo de cuatro años que no he 
visto hace mucho, necesitaba una mamá como ella. Le valió madre. Nomás me 
engañó. Hasta los papás de ella me querían, decían que algo como yo era lo que 
Fabiola necesitaba. Ahora la odio y amo a Diana, la chava que hace rato vino acá 
con su bebé. Diana sabe que ahora que termine de estudiar enfermería voy a 
cuidar de ella y el bebé. Lo malo de Diana es que todavía actúa como una niña y 
luego no sé ni lo que quiere.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[Intempestivamente, Norma me pregunta que si 
ya se puede ir. No puedo obligarla. Al poco rato, la psicóloga llega como un 
ventarrón con la mala noticia de que Norma se ha enterrado las uñas en la cara y 
que se la ha pasado quemando las cartas que le escribió a Fabiola. Me siento un 
imbécil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mamá Rosy irá a tranquilizarla y Norma 
volverá con el rostro sangrante. “No hay bronca, luego me pongo locochona”, dice 
con el tono de quien asume toda la culpa sin tenerla. “Ahorita me curo yo, ya me 
enseñaron en la escuela cómo hacerlo”. Lleva medio curso para auxiliar de 
enfermera. Se lo paga Mamá Rosy. Me dice que ahora que se reciba vaya a su 
graduación.]</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente al famoso bar Barbaroja, en la playa 
Condesa, abordé un taxi en la Costera Miguel Alemán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Tú sabes dónde puedo conseguir 
morritas?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Ahorita, por la hora, nomás en el Tavares, 
el Sombrero o en las casas de cita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya son las cinco de la 
mañana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Pero tengo gustos raros: quiero niñas, o 
niños –dije mirándole los ojos por el espejo retrovisor. El conductor, como si 
le hubiera dicho que necesitaba comprar un perro, buscó entre su celular ciertos 
números de contactos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Conozco a un cabrón que tiene pura 
chamaquita. Ya he trabajado con él, es seguro, no te roban y todo es muy 
discreto. Deja llamarle. Habló con tal desenvoltura que bien podría renegociar 
el TLC.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Dice que las tiene ocupadas. Es que ya es 
tarde, el bisne hay que hacerlo a media noche. Búscame al rato, yo llego aquí 
como desde la tarde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aliviado, me bajé en un hotel que no era el 
mío. La cara del taxista, en la duermevela, no me dejó en paz. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es viernes por la tarde y en Acapulco, el 
zócalo de Acapulco, hay una cacofonía sostenida. Cuando mis padres me traían yo 
solo veía boleros libinidosos, indígenas que se la pasaban expulgando a sus 
hijos, jóvenes que llevaban en sus cabezas cubetas en equilibrios imposibles, 
perros comiendo basura, al vendedor de globos, una catedral cuya entrada olía a 
excremento, basura y tamarindo; un puesto de periódicos que splo vendía malas 
noticias, la nevería, policías que se la pasaban rascándose la cabeza, un 
quiosco donde los gringos se tomaban fotografías con las indígenas, como si las 
mujeres fuesen unos macacos, y una acera de restaurantes donde uno terminaba con 
diarreas interminables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubiese visto ese mismo zócalo si no fuera 
porque Mamá Rosy me hizo un croquis de lo que uno nunca 
ve.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces vi que, en efecto, la banca que 
está frente al Oxxo es para que se sienten las mujeres que buscan niño. Unos 
metros adelante, a la derecha de sur a norte, hay otra banca que rodea un árbol. 
Esa es para las niñas y los pederastas lo saben muy bien. Quien busca acción con 
manos infantiles tiene que sentarse donde trabajan los boleros; la mercancía 
llega sola. En la noche, con sacar el celular y mantenerlo encendido, basta para 
que los chamacos se ofrezcan. A esas mismas horas, en la catedral, el sacerdote 
cita a la Biblia y dice “dejad que los niños se acerquen a mí”. Ahí está la 
gorda que vende burbujas, metida en unas mallas de lycra, al lado de un tipo 
cuya cara parece retrato hablado de la PGR. Es la misma a la que tanto las 
autoridades del DIF municipal como los chicos ubican como madrota. Vi la 
lonchería Chilacatazo atestada de indígenas, pero no vi a gringos. 
Supuestamente, ahí las indígenas ofrecen a sus hijos a cambio de comida. Vi al 
viejo en short y zapatos que se la pasa ejercitándose mientras escoge a qué 
chico llevarse. Los extranjeros, sobre todo estadounidenses, comen en el 
restaurante El Kiosco. Se la pasan analizando a los chicos como si fuesen 
catadores expertos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni el mosquerío sabía de qué color ponerse 
por la pena.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Alexa, Chucho y El Quemado hunden sus 
rostros en los platos donde les han servido un vomitivo alambre de carne al 
pastor. Estamos en una taquería por los rumbos del Malecón Y como hablarán hasta 
que terminen de comer, solo queda verlos. Sobre todo a Alexa. Es muy delgada. 
Dicen que no estaba así. Que de un tiempo para acá trae diarreas. Su cabello 
tiene un color pariente lejano del rubio. Es casi negra. Trae una mochilita rosa 
donde guarda la lata de PVC. Ella es la menor de los tres: tiene 17 años y una 
década en la calle. El Quemado y Chucho, que ya rebasan los 20, contarán luego 
que la niña es huérfana y que qué bueno, porque sus padres le 
pegaban.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Entonces qué quieres saber? –la voz de El 
Quemado repta por las paredes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Todo lo que quieran 
contar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alexa y Chucho, ya con el estómago medio 
lleno, se rehúsan a hablar. Pero El Quemado, quien ha perdido todo escrúpulo, 
resume la vida de ambos:</p>



<p class="wp-block-paragraph">–A Alexa todo mundo se la ha cogido. Y el 
Chucho ha sido mayate.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Cálmate, güey –reprocha Chucho, un tipo 
bajito que se cree luchador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Es la neta, ¿no? ¿Para qué nos hacemos 
pendejos? Hay que decir las cosas como son.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Pero ya no lo hago con hombres –se defiende 
Chucho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Pero le hicistes, qué 
no?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Nomás un tiempo, de los ocho a los 14 
años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alexa se mantiene callada. Nada la hará 
cambiar de opinión: dejará que El Quemado cuente lo que quiera. No le 
importa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Aquí todos hemos sido mayates –dice El 
Quemado–. Uno necesita el dinero. Neta que si nos dieran trabajo dejamos esto, 
pero como que le valemos madre al gobierno. Ve a la Alexa, toda puteada. Ve tú a 
saber si está enferma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La plática se interrumpe porque el mesero 
nos ha corrido de la taquería. La gente que comía en la otra mesa exigió que se 
largaran los tres pordioseros y el cliente con más dinero manda. Camino a las 
canchas de la CROC, donde los tres duermen, El Quemado irá contando que ya no 
tienen tanta ropa desde que un canadiense, al que familiarmente llamó Cris, dejó 
de ir a Acapulco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Él se las regalaba? ¿Era religioso o algo 
así?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–No mames, compa, ese cabrón era un pinche 
cogelón de morritos. Venía muy seguido al Malecón porque tenía un velero. Ese 
bato nos daba un chingo de ropa y las drogas que quisiéramos por 
acostón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Y qué fue de él?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Pues mira: el Cris tenía la maña de 
pegarles a los morros. Un día, un cuate al que le decimos El Querétaro no se 
dejó y le puso sus madrazos. Lo mandó al hospital. Ya tiene como un año que el 
Cris no se para por aquí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Y qué hay de Alexa? Se ve muy 
mal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Simón. Es el sida, esa morra ya tiene sida. 
Pero uno no le dice para que no se agüite.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Y qué hay de tu vida? ¿Por qué te dicen El 
Quemado?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Porque cuando era morrito me quemé en la 
casa del Padre Chinchachoma. Se me prendió el suéter por andar de cabrón. Tengo 
toda la espalda como chicharrón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Y tus padres? ¿Tienes hermanos? ¿De dónde 
eres?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–No, no, no. De mí no vamos a hablar. 
Además, ya te conté mucho y ni un pinche refresco quisistes 
comprarme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Quemado se fue. Chucho se despidió con 
una pirueta de luchador. Y Alexa dijo que odiaba a los 
reporteros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jarocho, con sus pies descalzos y su hedor 
agrio, llevó a Allison hasta el auto. La niña traía un perfume grosero, el 
cabello lacio le caía en los hombros, estaba bronceada, apenas le estaban 
saliendo los pechos, y usaba sandalias y una pulsera de Hello 
Kitty.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Bueno, yo los dejo –dijo Jarocho con sus 
100 pesos en la mano por haber sido el intermediario y a mí me dio la 
desesperación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allison iba triste o asustada. No avancé 
mucho. Me estacioné por la Playa Tamarindos. Estaba por decirle que solo 
platicaríamos, y nada más, cuando una camioneta me echó las luces. Pensé que era 
la policía. Me imaginé en las mazmorras y en la contraportada de La Prensa. Pero 
no, era algo peor: una Lobo blanca doble cabina con vidrios 
polarizados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Es el que nos cuida –dijo Allison y yo 
volví a experimentar uno de esos momentos cuando el mundo parece 
detenerse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Y por qué nos sigue?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Porque quiere ver en qué hotel voy a 
entrar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Empecé a sudar y me sentí pegajoso. Lo único 
que se me ocurrió fue acelerar. Tan preocupado iba que pasé los semáforos en 
rojo. Entonces ahí sí me detuvo la policía. Bajé del auto y, entre murmullos, 
les tuve que decir que era reportero y que la niña era parte de la historia. Uno 
de ellos, el de mandíbulas potentes, le echó la luz a Allison y ella sonrió de 
tal manera que en ese momento hubiese podido venderle cocaína a cualquier 
cártel. “Pues si ya le pagaste, cógetela”, dijo el oficial y yo quise romperle 
la cara. “Sale, te vamos a dar el servicio”, dijo el otro con su diente de oro 
como Pedro Navajas. Ahí reparé que la Lobo blanca doble cabina no estaba. 
Llegamos al estacionamiento del hotel. Cuando Allison, que en realidad se 
llamaba Gregoria, intentó bajarse del auto para entrar al local, la 
paré:</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Solo me interesa que me cuenten 
historias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allison arrojó un gesto de 
incredulidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Primero págame los 300 pesos y pon una 
canción de Belanova.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–No tengo ninguna de ella. ¿No te gusta 
U2?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Pon lo que quieras, pero menos en inglés. 
Es que me gusta cantar, eso quiero ser de grande: cantante. Caifanes se escuchó 
en las bocinas y ella echó a perder la canción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces Allison tomó la 
palabra:</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Vengo de por allá de Zihuatanejo, allá 
tengo un novio europeo que luego viene a visitarme acá. Me trata bien. Me compra 
lo que yo quiera. Él me regaló un celular rosita. Nada más que el que nos cuida 
me lo quitó, dijo que eso no es para mujeres de mi edad. ¿Esto quieres que te 
cuente o algo más cachondo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Así está bien.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Eres bien raro –y le dio una bocanada 
violenta al cigarro–. Bueno: pues a mi papá lo mataron y mi mamá está en la 
cárcel. Creo que se robó algo, no sé bien. Y como allá mis tíos me pegaban, pues 
mejor me vine para acá. Nomás terminé la primaria. Me gusta el color rojo y casi 
a diario el que nos cuida nos regala piedra. Esa soy yo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Y vives en una casa, rentas un 
hotel?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Ahora me quedo en la casa del que nos 
cuida. Somos como siete y dos chamacos que se la pasan 
fregando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Y pueden salir 
solas?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Depende.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿De?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Depende.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Y a quién prefieres: gringos, canadienses 
o mexicanos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Depende. Me gustan los que tienen dinero. 
Una vez un gringo me llevó a Cancún como un mes. Allá está muy bonito, no sé si 
conozcas. Aquí, una pareja me llevó una semana a su casa, nomás para estar con 
ellos, dormirme en medio de los dos y nadar sin ropa. No sé si lo sepas, pero 
cada cliente es distinto –lo dijo como si hubiese descubierto la 
rueda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Qué es lo mejor y lo peor que te ha pasado 
en este negocio?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Lo mejor es conocer gente de todos lados y 
que además de pagarte te regalan ropa o piedra. ¿Lo peor? Cuando nos pega el que 
nos cuida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Les pega mucho?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Nomás cuando anda drogado. En su juicio es 
muy bueno. ¿Cómo te diré? Es cariñoso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jarocho me había dicho que no me excediera 
de la hora para no tener problemas y que dejara a Allison a un lado del bar 
Barbaroja, que ahí alguien la recogería. El plazo estaba por cumplirse. Se fue 
cuando Los Caifanes decían algo así como que “no dejáramos que nos comiera el 
diablo”. Cuando amaneció me largué de Acapulco, 
odiándolo.</p>

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