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	<title>Nacionalidad - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<title>Nacionalidad - Armando.info</title>
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		<title>Visa para una pesadilla</title>
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		<dc:creator><![CDATA[KATHERINE PENNACCHIO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Dec 2015 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[CÃ¡rcel]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Nacionalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sebin]]></category>
		<category><![CDATA[Visa]]></category>
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					<description><![CDATA[A principios de 2014, llegaron a Venezuela 22 de musulmanes de Trinidad y Tobago para tramitar el visado que los llevaría a una peregrinación a La Meca, según aseguraron. Su estancia se alargó más de lo esperado y comenzaron a levantar sospechas. A la fecha, cinco de ellos siguen presos en la sede de la policía política mientras enfrentan un juicio por terrorismo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En marzo de 2014, en 
pleno auge de las protestas callejeras o <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">guarimbas</I> que durante el primer semestre 
de ese año pusieron en jaque al Gobierno del presidente Nicolás Maduro, los 
disturbios –que a la postre dejarían un saldo de 43 muertos y 800 heridos– 
opacaron una noticia colindante con la política y con los sucesos policiales que 
ocurrieron en simultáneo: un grupo de 22 turistas musulmanes de Trinidad y 
Tobago, incluyendo niños, cayó en prisión tras una redada que llevó a cabo la 
policía política venezolana, el Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia), y 
el servicio migratorio en un hotel de bajo presupuesto en Sabana Grande, una 
importante área comercial del centro-este de 
Caracas.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Casi dos años después, 
cinco de ellos siguen en prisión y enfrentan juicio bajo cargos de terrorismo. 
El Helicoide, un edificio de arquitectura de vanguardia de los años 50 al oeste 
de la ciudad, pero que nunca fue terminado y hoy sirve como una de las lóbregas 
sedes del Sebin, terminó alojándolos. Fue el destino final de una excursión 
turístico-peregrinatoria que debía llevarlos a La Meca, Arabia Saudí. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese marzo de 2014, 
Pitilal Dominic, Battersby Andre, Charles Wade, Luqman Asim y Deslie Leslie 
estaban hospedados, junto con sus familiares, en el hotel Plaza Palace de Sabana 
Grande. Su itinerario aparente de viaje se desvió cuando los cuerpos de 
seguridad recibieron, según se relata en el expediente del caso, denuncias 
anónimas sobre grupo de extranjeros que vivían ilegalmente en el país. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el allanamiento que 
agentes del Sebin y del Saime –el Servicio Administrativo de Identificación, 
Migración y Extranjería– practicaron en sus habitaciones, fueron incautados 
aparatos electrónicos, dinero en efectivo (tanto de moneda extranjera como 
local), una insignia con la inscripción de la Policía Municipal de Chacao, 66 
pasaportes, una guerrera color verde con un emblema de la Fuerza Armada Nacional 
Bolivariana, así como ropa e implementos de la marca 5.11, que para los cuerpos 
de operaciones tácticas es lo que Nike o Adidas para los amantes del 
equipamiento deportivo. Uno de los aparatos electrónicos obtenidos fue un 
teléfono celular propiedad de Pitilal Dominic que, de acuerdo a lo que recoge el 
expediente, contenía un vídeo y fotografías donde se observaba a los trinitarios 
mientras realizaban una práctica de tiro en un polígono de la Policía Nacional. 
</p>

<div class="lazyblock-embed-script-hKgCyE wp-block-lazyblock-embed-script"><iframe allowfullscreen="" src=" http://www.trinidadexpress.com/videos/TRINI-MUSLIMS-HELD-IN-VENEZUELA-252366911.html#main" title="ReportTV6" frameborder="0" height="390" width="480"></iframe></div>

<p class="wp-block-paragraph">Las imágenes fueron los 
elementos claves utilizados por las autoridades para mantener en prisión y 
llevar a juicio a los cinco extranjeros, junto con tres venezolanos que han sido 
señalados como colaboradores de los acusados. 
</p>


<h2 class="wp-block-heading">¿Son o solo parecen?</h2>


<p class="wp-block-paragraph">En el acta de 
investigación del 22 de marzo de 2014 el Sebin deja constancia de que dos de los 
imputados, Pitilal Dominic y Luqman Asim, registran antecedentes en su país de 
origen tras ser investigados por su participación en un complot para atentar en 
2011 contra la anterior mandataria de Trinidad y Tobago. La prueba clave de ello 
fue suministrada por el agregado militar de la Embajada de Venezuela en Puerto 
España, contralmirante Alfredo Tovar Yáñez, gracias a la cual –se señala el 
legajo– se puede “afirmar que nos encontramos en presencia de ciudadanos 
vinculados al terrorismo en otro país”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El ex ministro de 
Seguridad Nacional de Trinidad y Tobago informó públicamente en ese momento que 
tenía pruebas de que Dominic y Asim, eran parte de un complot para asesinar a la 
entonces primer ministro, Kamla Persad-Bissessar. La actual administración del 
primer ministro Keith Rowley también se pronunció, luego de tomar el poder en 
septiembre de este año, indicando que estaban investigando el caso pero sin dar 
mayores detalles al respecto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En comunicación por 
correo electrónico, Eric Jeremías, de la Embajada de Trinidad y Tobago en 
Caracas, ratifica que “dos (2) de los cinco (5) ciudadanos de referencia”, a 
quienes no identifica, “fueron detenidos en el año 2011 en Trinidad y Tobago 
bajo sospecha de haber estado involucrados en un complot (…) para cometer actos 
delictivos. En lo que a la Embajada le concierne, no se hicieron acusaciones 
formales y los hombres fueron liberados posteriormente”. El representante 
diplomático se excusa de dar mayores detalles para acogerse a las “disposiciones 
de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963, especialmente los 
Artículos 3, 5 (i), 36 y 38”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Los abogados de la 
defensa en Caracas aseguran que ese tema ha sido desmentido en el juicio. “Eso 
se manejó a nivel de actas policiales del Sebin. Pero se trataba de información 
extraoficial. No había ningún documento oficial del gobierno de Trinidad y 
Tobago acusándolos. Luego sí llegó una comunicación donde se negaba que ellos 
eran partícipes del atentado contra la primer ministro.”, asegura el abogado 
Germán Ponte. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Los medios de Trinidad 
y Tobago, cuando ocurrió el hecho, también pusieron en duda la inocencia de los 
detenidos en Caracas. El periodista Mark Bassant, a través de la cadena TV6, 
indicó que entre los 66 pasaportes que decomisaron durante el allanamiento en 
Caracas, algunos correspondían a combatientes de otros países que luchan junto a 
tropas islamistas en el campo de batalla de Siria. "El Sebin, en documento 
ultrasecreto enviado al Gobierno de Trinidad y Tobago, sostiene que existe 
preocupación por el hecho de que Pitilal y sus compañeros, algunos de los cuales 
no fueron detenidos, quizás estaban en Siria en este momento", dijo. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">En abril de 2014, tras 
los arrestos, el ministro de Asuntos Exteriores de Trinidad y Tobago, Winston 
Dookeran, se limitó a decir que no le quedaba otra opción que acatar las leyes 
de Venezuela y que mantendrían los esfuerzos diplomáticos para conseguir la 
liberación de cinco de sus ciudadanos detenidos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En Trinidad y Tobago 
hay una larga tradición de activismo musulmán armado. En julio de 1990, un 
movimiento llamado Jamaat al Muslimeen protagonizó una sangrienta intentona de 
Golpe de Estado. </p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="310" height="550" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25122015-1.jpg" alt="" class="wp-image-50931"/><figcaption>Los extranjeros fueron detenidos en un hotel de Caracas, tras un allanamiento durante el que les despojaron computadoras portátiles, 66 pasaportes, 102.000 dólares en efectivo y una insignia del logo de una policía local.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">En octubre de 2014, el 
ministro de Seguridad, Gary Griffith, admitió que al menos dos ciudadanos de esa 
nación del Caribe, a apenas diez kilómetros de la costa oriental de Venezuela, 
se habían unido a las filas del Estado Islámico de Irak y el Levante, el 
tenebroso ISIS (por sus siglas en inglés) o Daesh (por su acrónimo en árabe). 
</p>


<h2 class="wp-block-heading">Caracas no es La Meca</h2>


<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo a las 
pesquisas de las autoridades, los cinco extranjeros imputados por terrorismo 
entraron al país en fechas distintas, entre enero y marzo de 2014. Algunos 
tenían más de dos meses en el territorio nacional, mientras que otros apenas un 
par de semanas. Todos, en cualquier caso, se las arreglaron para coincidir en el 
mismo hotel de Sabana Grande y en aquella práctica de tiro en una cancha que la 
Policía Nacional Bolivariana tiene en Caricuao, una zona de clase media baja al 
oeste de Caracas. Se trata de una actividad recreativa algo extraña para unos 
turistas corrientes. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus abogados sostienen 
que se encontraban en el país con la finalidad de obtener a través de la Agencia 
de Viaje Lina Tour, ubicada en la capital venezolana, la visa para el Reino de 
Arabia Saudita y así acudir a La Meca a una peregrinación. Por culpa de las 
protestas y de la disminución de la oferta de boletos aéreos en Venezuela, sigue 
la versión, quedaron atascados en Caracas por más tiempo del planeado. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una chica que se 
identifica solo como Elizandra, que se encarga de llevar la comida a los 
detenidos trinitarios –algo que se acostumbra en las prisiones venezolanas– y 
quien dice haberlos conocido en el hotel donde estaban hospedados, explica: “Sus 
planes se retrasaron por el tema de las <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">guarimbas</I>. Ellos llegaron, vieron que 
gracias al control cambiario todo les salía barato, y decidieron quedarse más 
tiempo para comprar cosas. La gente empezó a notar la cantidad de dinero que 
manejaban y como los musulmanes tienen fama de terroristas de allí se agarraron. 
Pero, no se encontraron planos, ni armas, ni nada para decir eso”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro de los puntos que 
no ha quedado claro en el juicio es cuál es el acto de terrorismo por el cuál 
acusan a los musulmanes, junto con sus presuntos colaboradores venezolanos. 
“¿Cuál es el delito qué cometieron? ¿En contra de quién iban a atentar? ¿Qué 
estaban planificando? Si estaban planificando un acto de terrorismo, ¿dónde 
están las evidencias? Son baches en los que el equipo de defensores se afinca. 
“Queda claro que no hay acto de terrorismo. Si no hay acto de terrorismo, pues 
el delito no se configura”, explica otro de los abogados encargados del caso, 
Flavio Mayorga. </p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="413" height="550" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25122015-2.jpg" alt="" class="wp-image-50932"/><figcaption>En la Embajada de Trinidad y Tobago en Caracas señalan que dos de los cinco ciudadanos imputados fueron detenidos en el año 2011 en su país bajo sospecha de haber estado involucrados en un "complot".</figcaption></figure>


<h2 class="wp-block-heading">Traición a la Patria</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Tres venezolanos 
también se encuentran detenidos en la sede del Sebin por aparentemente haber 
colaborado con los ciudadanos de Trinidad y Tobago en sus planes “terroristas”: 
Se trata de Joseph Jules, de origen haitiano con nacionalidad venezolana, quien 
les ofrecía su servicio de taxista y les facilitaba la comunicación a los que no 
hablaban español; José Durán, funcionario del Sebin que les ofreció la 
realización del entrenamiento y la práctica de disparo en el polígono; y José 
Socorro, encargado del polígono de tiro donde se realizó el entrenamiento y 
funcionario adscrito de la Unidad de Operaciones y Tácticas Especiales (UOTE) de 
la PNB. A los venezolanos se les imputa por traición a la patria, un delito 
previsto y sancionado en el artículo 140 del Código Penal Venezolano, por el que 
se prevé una sanción de hasta 30 años de cárcel, la máxima que permite la 
normativa venezolana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según reza en el 
expediente, Jules trasladó a los cinco trinitarios a un comercio donde venden 
ropa y accesorios de uso táctico marca 5.11. Allí conocen a Durán, con quien 
acuerdan un entrenamiento y práctica de disparo en el polígono, a través de un 
contacto suyo, Socorro. En los videos incautados aparecen todos los mencionados 
manejando y accionando armas de fuego. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“Cada vez que veo en 
una audiencia a las esposas de los venezolanos me dicen: ‘¿Cuándo será que va a 
terminar esto?’ Es una injusticia”, se lamenta Elizandra, la única persona 
cercana a los extranjeros presos en el país y quien también denuncia el trato 
que les han dado en El Helicoide. “Los primeros cuatro meses no me dejaron 
verlos por tratarse de un caso ‘peligroso’. Muchas veces les llevaba comida y no 
se las daban a tiempo. Uno de ellos debe ver un odontólogo con urgencia”, 
agrega. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El representante legal 
del policía nacional imputado considera que se está frente a un caso de 
violación a los derechos humanos. Primero, alega, porque las familias de los 
musulmanes detenidos –incluyendo a mujeres y niños– quedaron confinadas durante 
diez días en condiciones “no aceptables”. Segundo, por las irregularidades 
durante el proceso preparatorio del juicio. “Si un terrorista va a buscar a 
alguien que lo entrene, no va a buscar a un policía nacional”, desafía el 
abogado Carlos Aponte la lógica del expediente. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La defensa ha enviado 
comunicados a la Defensoría del Pueblo pidiendo sentencia absolutoria y libertad 
plena a los imputados por “ser clara la inexistencia de pruebas que comprometan 
la responsabilidad penal en el hecho”. También en las últimas audiencias se ha 
solicitado que se le dé la debida atención médica, ya que uno de los extranjeros 
tiene una lesión en la espalda y otro debe padece de afecciones en la dentadura. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">El juicio que enfrentan 
los cinco musulmanes y los tres venezolanos es oral y público. La cuarta y 
última audiencia del año se realizó el pasado 10 de diciembre. Anteriormente, el 
15 y 28 de octubre del 2015, los trinitarios tuvieron derecho de palabra y 
negaron ante la jueza las acusaciones por las que se le 
imputa.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="329" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/25122015-3.jpg" alt="" class="wp-image-50933"/><figcaption>La comunidad islámica de Trinidad y Tobago ha denunciado xenofobia en su contra. En una oportunidad protestaron en Puerto Espala a las puertas de la Embajada de Venezuela. Foto: V.S.</figcaption></figure>

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		<title>No hay Moros en la casa verde</title>
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		<dc:creator><![CDATA[CRISTINA GONZÁLEZ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Jan 2015 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Cúcuta]]></category>
		<category><![CDATA[Frontera]]></category>
		<category><![CDATA[Maduro]]></category>
		<category><![CDATA[Nacionalidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Un secreto a voces rompe el cerco que la cautela impone en el barrio El Callejón de la ciudad de Cúcuta: Nicolás Maduro Moros pasó temporadas en la casa número 8-98. Los vecinos saben que allí habitan, como fantasmas, algunas claves para descifrar hasta dónde llega la raigambre colombiana del presidente venezolano. Algunos susurran sus hipótesis, la mayoría callan sus certezas. La vivienda quedó a cargo de un primo del mandatario, que ahora la alquila a extraños.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><I>Cúcuta</I>. - Las 
paredes tienen manchas de grasa y moho negro, y la capa de pintura se está 
desconchando. La casa está completamente pintada de verde, con excepción de 
algunos bordes. Tiene dos ventanas y tres puertas: metálicas, de color blanco, 
también sucias. En la parte de arriba, 12 columnas de cemento se alzan en la 
construcción de un segundo piso que no se culminó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para 
llegar a la casa verde, número 8-98, hay que cruzar la frontera con Colombia por 
el estado Táchira, entrar al Departamento Norte de Santander (al noreste del 
país) y caminar por el Barrio El Callejón de la ciudad de Cúcuta hasta la 
avenida 9. En las aceras hay grandes árboles que sombrean las calles bajo un sol 
que arrecia hasta elevar la temperatura a unos 33 grados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">--¿Es allí 
donde vivió Nicolás Maduro?</p>



<p class="wp-block-paragraph">--¿Por qué 
lo pregunta? -contesta con recelo un mecánico que trabaja en uno de los siete 
talleres de la cuadra. No quiere ser él quien lo diga: llama a un compañero para 
que responda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">--¿Qué voy 
a saber yo? Pregunta allá— dice el otro riéndose, con picardía. Y señala a los 
mecánicos del taller de al lado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allí 
también callan por unos segundos. Uno de los trabajadores rompe el silencio: 
asiente y no dice más.</p>


<p class="wp-block-paragraph"><B>***</B></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por El 
Callejón circula un secreto a voces: el ahora presidente de Venezuela estuvo 
ahí; algunos –vecinos y diputados venezolanos– dicen que vivió por temporadas en 
la casa verde. De eso se habla con cautela en el barrio. Algunos comerciantes 
bajan la mirada, no dan información. Uno de ellos dice: “La gente tiene miedo 
(…) Yo escuché que a algunos vecinos los amenazaron para que no hablaran”. El 
temor se extiende por esa zona de Cúcuta donde la cotidianidad transcurre con 
aparente normalidad: la gente saca las sillas a las aceras por las tardes para 
charlar con sus vecinos; hay panaderías, abastos, talleres mecánicos, hoteles, 
farmacias. Está la iglesia San Martín, el colegio Antonio 
Nariño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allí saben 
que en el país de al lado, Venezuela, hay dudas sobre la nacionalidad del 
Presidente y, por lo tanto, hay quien cuestiona de la legitimidad de su 
Gobierno. Y que por esa razón, políticos y reporteros los visitan a ese rincón 
cucuteño en busca de respuestas en torno a esa casa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
vivienda era de Emma Moros, tía de Nicolás Maduro, quien falleció de un infarto 
hace seis años. Los vecinos cuentan que se esmeraba en arreglarla, que la 
pintaba cada diciembre. Pero que desde que ella no está, se ha ido desgastando, 
de a poco. Quedó en manos de Nelson David Moros Toscano, sobrino de Emma y primo 
de Maduro. Nació en Cúcuta el 12 de enero de 1976, es técnico superior 
universitario en Electrónica, y para el año 2007 estaba residenciado en la 
avenida Las Palmas de Caracas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
vecinos lo describen como un hombre alto y robusto, como Maduro. Mientras 
algunos aseguran que está en discordia con él, otros dicen que se beneficia de 
su parentesco. “Una vez contó riéndose que qué se creían los guardias de la 
frontera [colombo-venezolana] que no le querían dejar traer una caja de 
cervezas. Que cuando les dijo que era el primo de Maduro, lo dejaron quieto”, 
relata alguien que, como la mayoría de los consultados, se abstiene de 
identificarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><B>***</B></p>



<p class="wp-block-paragraph">El 26 de 
octubre de 2013 fue un día inusual en El Callejón. Había micrófonos y cámaras en 
la avenida 9. Diputados de la oposición venezolana llegaron allí dispuestos a 
demostrar que el presidente es colombiano. Walter Márquez, Abelardo Díaz, Homero 
Ruiz, Leomagno Flores, Luis Barragán, William Dávila y María Corina Machado 
–esta última, despojada luego de su fuero parlamentario por la bancada 
mayoritaria del oficialismo–, dieron una rueda de prensa frente a la&nbsp;casa verde que –dijeron entonces– los 
llevaría a la verdad. “Aquí se crió Nicolás Maduro”, afirmó Márquez en aquella 
oportunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese mismo 
año, Brígida Salinas, una anciana de 80 años que vive cerca, le dijo al canal 
colombiano RCN que Maduro había vivido con Emma y que luego regresó en épocas de 
vacaciones. Ahora, meses después, habla con temor y prisa:</p>



<p class="wp-block-paragraph">--¿Conoció 
a Nicolás Maduro?</p>



<p class="wp-block-paragraph">--Sí, yo 
lo veía jugar afuera, pero él venía de Caracas, él nació en Caracas-- dice y se 
mete a su casa.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Isabel 
Durán, de 74 años, y algunos pocos vecinos, cuentan sin titubeos que lo vieron 
paseando en las calles del barrio cuando su madre, Teresa Moros Acevedo, lo 
llevaba a casa de su tía Emma, quien era la directora del colegio San José. La 
recuerdan alta, de contextura gruesa, con el cabello oscuro y corto por encima 
de los hombros. “Doña Emma era Maduro sin bigote”, dice Silvana García, una de 
sus exalumnas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de 
la adolescencia, no lo vieron más. Maduro ni siquiera regresaría para asistir al 
funeral de su tía –cuando falleció el 10 de mayo de 2008–, según la 
investigación realizada por el diputado Márquez para tratar de establecer su 
supuesta doble nacionalidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
pruebas son estas, de acuerdo a Márquez: un facsímil del Acta de Bautismo de su 
madre, Teresa, con fecha de 01 de junio de 1929 y ubicada en el libro 1, folio 
195 de la parroquia San Antonio de Padua (Cúcuta). “El Registro Civil en 
Colombia se inició en el año 1936, por lo que las actas de bautismo anteriores a 
esa fecha son el medio de prueba idóneo para demostrar el nacimiento”, señala un 
informe elaborado por el historiador y político tachirense y, para más señas, 
exembajador de Venezuela en India del gobierno de Hugo 
Chávez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De ser 
cierto, Maduro, si vivió en Cúcuta, también sería colombiano: la Ley de ese país 
indica que los hijos de personas nacidas en Colombia tienen la nacionalidad si 
se domicilian en territorio colombiano o si se registran en una oficina 
consular. Y no es un asunto menor: de ser colombiano o contar con cualquier otra 
nacionalidad, además de la venezolana, no puede ser presidente de la República 
de Venezuela, porque la Constitución nacional lo prohíbe en su artículo 
227.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esos 
casos, los aspirantes a la Presidencia deben renunciar a sus otras 
nacionalidades –y quedarse exclusivamente con la venezolana– antes de 
postularse, explican los abogados Luis Enrique Ferrer (especialista en Derecho y 
Política Internacional) y Jesús Silva 
(constitucionalista).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Acuciado 
por las dudas –dudas que, por cierto, desde 2013 han cedido en la agenda pública 
de la oposición–, Maduro dice que Teresa nació en Rubio (estado Táchira), un 
pueblo fronterizo que está a unos 27 kilómetros de Cúcuta. Y así lo apuntó él 
mismo en 1994 en su Acta de Defunción, presentada ante la Primera Autoridad 
Civil del municipio Sucre del estado Miranda. Por eso el diputado Márquez lo 
acusa también de aportar información falsa para un documento 
oficial.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><B>***</B></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque en 
El Callejón lo recuerdan, Maduro no menciona sus vacaciones allá cuando habla de 
su infancia. “Soy caraqueño de nacimiento, crianza y de vida, de lucha, de 
todo”, dijo en su primera entrevista como presidente encargado, realizada por el 
periodista Eduardo Rodríguez del canal Venevisión. Solo habla de la parroquia El 
Valle, ubicada al sur de la ciudad, como el escenario de su 
niñez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Él es 
colombiano. La mamá es cucuteña y el papá es ocañero [de otra ciudad del mismo 
departamento] (…) ¿Cómo lo sé? Si eso todo el mundo lo sabe. Salió en la prensa 
y todo”, dice una señora que conversa con su amiga en la puerta de su vivienda 
en la cuadra donde está la casa verde. Los habitantes de El Callejón le dan 
crédito a lo publicado por reconocidos medios colombianos como&nbsp;<I>RCN</I>,&nbsp;<I>El Tiempo</I>,&nbsp;<I>El Espectador</I>&nbsp;y&nbsp;<I>La Opinión</I>, que confirmaron en 
la Registraduría –que ejerce las funciones de Registro Civil en Colombia– que la 
cédula colombiana de Teresa Moros es 20.007.077, expedida el 9 de diciembre de 
1956 en la ciudad de Bogotá. Y que Nicolás Maduro García, el padre, se graduó de 
bachiller en 1947 en&nbsp;el Colegio 
Nacional José Eusebio Caro, de Ocaña, a unas tres horas de 
Cúcuta.</p>


<p class="wp-block-paragraph">El morbo y 
el miedo se han instalado en El Callejón con el enigma sobre las raíces 
colombianas de Nicolás Maduro Moros. Pero hasta aquellos vecinos que se dicen 
convencidos de que Maduro es colombiano, no lo tienen en alta estima. “Fregó en 
Venezuela y también trata de fregar aquí, porque a nosotros nos ha perjudicado 
muchísimo ese señor”, dice Isabel Durán. Critican el cierre nocturno de la 
frontera (entre las 10 de la noche y las 5 de la mañana) decretado por el 
gobierno venezolano desde agosto pasado. El objetivo es combatir el contrabando 
que se produce con la venta de artículos venezolanos en Colombia hasta 10 veces 
por encima de su precio oficial, debido a la brecha generada por el control 
cambiario aplicado desde 2003 en Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa medida 
convirtió a la frontera en un caos: hay militares por todos lados, que decomisan 
los productos a los viajeros que quieren pasar al lado colombiano. Hay tráfico, 
mucho. Y personas cruzando a pie, porque es más rápido. Los roductos decomisados 
(alimentos, artículos de limpieza) están apilados en montones que custodia la 
Guardia Nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
ciudadanos dicen que eso afectó el tradicional negocio fronterizo. Por eso lo 
rechazan: “Quédenselo”, “Mejor que no resulte colombiano”, “No demuestren nada 
de su nacionalidad”, son algunas de sus palabras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
malestar se extiende por el resto de Colombia de acuerdo con un estudio 
realizado por la empresa de opinión y estudios de mercado Gallup en octubre que 
indica que es la figura pública de mayor rechazo en el país: 86% de los 600 
consultados por esa firma en las cinco principales ciudades (Bogotá, Medellín, 
Cali, Barranquilla y Bucaramanga) afirmó tener una imagen desfavorable del 
presidente venezolano.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><B>***</B></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando 
Emma Moros murió no había herederos: nunca tuvo hijos ni se casó. Ese año el 
avalúo de la casa era por 40 millones 530 mil pesos y cuatro años después, en 
2012, cuando aún se definía la sucesión de los bienes, aumentó su valor a 94 
millones 230 mil pesos, según un documento expedido por el juzgado séptimo civil 
municipal de Cúcuta. La Cooperativa Interdepartamental Familiar de Servicios, 
Serintercoop, asumió como acreedor hereditario, debido a una deuda hipotecaria 
de 7 millones de pesos. Son documentos inéditos de la investigación 
parlamentaria de Márquez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nelson 
Moros, el sobrino de Emma que ahora está a cargo del inmueble, es hijo de José 
María Moros Acevedo, hermano de Emma y Teresa. Nelson, como los demás familiares 
colombianos de Maduro, mantiene bajo su perfil: no contestó a las solicitudes de 
entrevista. Casi no lo ven por El Callejón, dicen los vecinos. La casa está 
alquilada: nadie de la familia Moros reside allí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una niña 
vive con su madre en una de las habitaciones. Sale al llamado de una de las 
puertas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">--¿Está tu 
mamá?</p>



<p class="wp-block-paragraph">--No, 
llega en la noche.</p>



<p class="wp-block-paragraph">--¿Vives 
aquí?</p>



<p class="wp-block-paragraph">--Sí, 
alquilada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">--¿Conoces 
a Nicolás Maduro?</p>



<p class="wp-block-paragraph">--No.</p>



<p class="wp-block-paragraph">--¿Quién 
les alquila la casa?</p>



<p class="wp-block-paragraph">--La 
señora Miriam (madre de Nelson). Ella no está aquí, vive en 
Caracas.</p>

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