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	<title>Minas - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<title>Minas - Armando.info</title>
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	<item>
		<title>El Estado venezolano compra oro a los mineros ilegales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[BRAM EBUS]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Jan 2018 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Bolívar]]></category>
		<category><![CDATA[Minas]]></category>
		<category><![CDATA[Minería]]></category>
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					<description><![CDATA[Un reportero holandés del site brasileño Infoamazonia viajó durante tres meses por las disputadas áreas mineras del sur de Venezuela y, en el camino, encontró grupos armados ilegales, comunidades indígenas reprimidas por guerrillas y enclaves de mineros informales atormentados por la malaria. El futuro de Guayana pinta incierto. Aquí el corolario de su travesía.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El 
oro que se extrae termina en el mercado mundial en forma de joyas, resguardado 
en un banco o usado en equipos electrónicos, pero poca gente sabrá su origen. 
“Ellos trabajan tipo comando”, continúa el minero sobre las balaceras nocturnas 
en los cerros que circundan el pueblo donde tiros son disparados ante cualquier 
luz de faro como si se tratase de un toque de queda impuesto por las bandas 
armadas. La mayoría de los mineros no quieren ser nombrados ya que temen las 
reacciones de los actores armados en la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
militares venezolanos participan también en la violencia que frecuentemente 
resulta de la explotación minera a través de bandas armadas y sus propias 
operaciones. Las Fuerzas Armadas venezolanas recibieron mucho poder durante la 
presidencia del fallecido Hugo Chávez. Clíver Alcalá Cordones, retirado en 2013 
y leal a Chávez, fue un mayor general que comandó las regiones mineras. En una 
reunión en el lobby de un hotel en Bogotá, Colombia, explicó que Maduro sigue 
entregando funciones a los militares y a sectores del gobierno que ahora 
participan en el “desastre y en el 
botín”.</p>


<p class="wp-block-paragraph">El 
afán de las fuerzas armadas por los minerales se traduce en una visible 
militarización de las zonas mineras. Un viaje al sur de Venezuela, en la región 
donde se extrae ilegalmente el oro, da la impresión de que está bien controlada. 
Cada 30 minutos de camino hay alcabalas, puntos de control de la policía 
militar, la Guardia Nacional, encargada del orden público, pero entre más cerca 
de las minas, son los militares los que dominan la escena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Poco 
importa realmente si el oro tiene un origen legal o no, si es extraído por 
compañías o por las bandas que controlan las minas. Cuatro áreas del estado 
Bolívar, decretadas en 2016 como una inmensa zona minera nombrada como Arco 
Minero del Orinoco, representan una simbiosis oscura de ambos mundos. 
</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="800" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-01.png" alt="" class="wp-image-51706" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-01.png 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-01-700x438.png 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-01-768x480.png 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption>Mapa geográfico del Arco minero del Orinoco</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo 
que realmente es significativo es el impacto del Arco Minero. Las cuatro áreas 
coinciden con muchos territorios indígenas y ambientales legalmente protegidos y 
de los que se cree serán destruidos. Los mineros, amenazados por enfermedades 
tan comunes como la malaria, arriesgan su salud y sus vidas trabajando ya en 
condiciones inseguras, ya en áreas de disputas violentas. El daño ambiental 
carece de importancia para los enclaves de subsistencia minera y para las 
brutales fuerzas que operan en estas zonas; tampoco es un factor para el 
Gobierno que creó un marco legal sobre la explotación minera de esta 
área.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“Este proyecto es la peor respuesta a la crisis y es una negación a toda perspectiva ambiental”.</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Alexander 
Luzardo, exsenador con un doctorado en Derecho Político y Ambiental, ha estado 
directamente involucrado en la legislación ambiental de Venezuela. Él redactó 
los estándares ambientales para la actual Constitución, de 1999. Con estos 
esquemas, delimitó la significación para que Venezuela protegiese estas 
regiones. Sin embargo, en 2016, vio cómo el Arco Minero echó por tierra la 
legislación que había creado. “El Arco Minero es ilegal. Niega, vía decreto, la 
existencia y la creación de áreas protegidas”, expresa Luzardo en una entrevista 
en un café en el campus de la Universidad Central de Venezuela, donde 
actualmente es docente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
profesor tiene una predicción muy nefasta para el país. “Este es el camino más 
fácil para la destrucción ambiental en Venezuela, la gran contribución de 
Venezuela a la destrucción del planeta”, afirma Luzardo, quien añade que el país 
había alcanzado un progreso impresionante en términos de protección ambiental y 
teme que el Arco Minero lo revierta: “Este proyecto es la peor respuesta a la 
crisis y es una negación a toda perspectiva ambiental”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
se sabe mucho sobre la minería en el país, que ha solidificado toda su economía 
en la industria nacionalizada del petróleo. Ahora, intentan con otro recurso no 
renovable, porque Venezuela no solo posee las reservas más grandes de petróleo 
en el mundo, el gobierno afirma, de hecho, tener también la segunda reserva más 
grande de oro. Si Venezuela es capaz de certificar los yacimientos, sería una 
gran noticia, sobre todo, ahora en las horas más oscuras del 
país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Venezuela 
se encuentra en una gran agitación política y financiera desde hace ya varios 
años, pero actualmente los niveles de hiperinflación y de escasez de productos 
básicos están llevando la economía a tocar fondo. El gobierno necesita 
soluciones latentes, por ello el anuncio de la apertura de una parte 
significativa del país a un nuevo motor de desarrollo económico: la 
minería.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“Hay un peligro patente que conducirá a operaciones mineras ecológicamente destructivas en un territorio con una increíble biodiversidad y con una población protegida por los indígenas”.</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Los 
billones de dólares provenientes del petróleo y del gas financiaron los 
programas sociales del hoy fallecido presidente Chávez desde 1999 hasta su 
muerte en 2013. Por desgracia, estos ingresos se agotaron después del <A 
href="https://www.nytimes.com/es/2017/05/09/interpreter-venezuela-elites-supervivencia/">autoenriquecimiento 
de las élites del país</A> y 
de la caída de los precios del petróleo después de 2014. En un último intento 
para inyectar capital extranjero a la economía destruida, el presidente Maduro 
abrió 12 por ciento del territorio nacional a futuras operaciones mineras de 
gran escala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es 
una jugada desesperada de Maduro para conseguir liquidez”, mantiene David 
Smilde, profesor de Sociología en la Universidad Tulane y miembro titular en el 
centro de investigación Oficina de Washington para América Latina. “Hay un 
peligro patente que conducirá a operaciones mineras ecológicamente destructivas 
en un territorio con una increíble biodiversidad y con una población protegida 
por los indígenas”. El docente está convencido de que Venezuela destruirá un 
recurso importante en términos de cuencas y de turismo potencial, a cambio de 
ganancias a corto plazo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
economías que están basadas únicamente en lo que está oculto en el suelo no 
necesariamente implican problemas, financieramente hablando. “A mi modo de ver, 
a diferencia de otros académicos, considero que una economía rentista no es 
básicamente el problema, sino las malas políticas”, argumenta Smilde. “Pienso 
que los problemas actuales de Venezuela poco guardan relación con la caída de 
los precios petroleros y sí con las políticas económicas insostenibles. Hay que 
recordar que el <A 
href="http://www.bbc.com/news/world-latin-america-26335287">ciclo 
de protestas de 2014</A> 
estuvo en parte motivado por la escasez, por la inflación y por el desempleo, y 
que el crudo estaba en casi 100 dólares el barril. El modelo ya era 
insostenible, la caída de la cesta petrolera solo ha apresurado su 
decadencia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras 
los acreedores internacionales intentan recuperar su dinero de Venezuela, que 
está al borde del impago, hay quien está feliz con el Arco Minero. Ese es 
Maduro. Con una sonrisa curiosa debajo de su bigote característico, le muestra 
un lingote de oro a la prensa venezolana. El oro pertenece a uno de los primeros 
envíos del Arco Minero, un área de no menos que los 112 mil kilómetros cuadrados 
que bordean el sur del río Orinoco, la principal fuente de agua en el país y el 
tercer río más importante en 
Latinoamérica.</p>

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<p class="wp-block-paragraph">En 
agosto de 2016, Maduro anunció oficialmente: “El Arco Minero es ahora una 
realidad”. Según el gobierno, 150 compañías de 35 países desean invertir en 
minería, pero después del gran anuncio, pocos son los proyectos concretos en 
minería.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubo 
una agenda mediática apretada e incluso se creó el Ministerio para el Desarrollo 
Minero Ecológico. Se autorizó a una empresa mixta con Endiama, una trasnacional 
minera de Angola, a explotar diamantes y se estrecharon las manos con el 
embajador de Palestina, quien postuló a dos corporaciones palestinas para 
extraer coltán. Los aliados usuales, China y Rusia, quieren su porción de la 
torta de los minerales en sus platos, más que todo por el manejo de deuda con 
ambos países. En total, Venezuela debe 150 mil millones de dólares a una larga 
cola de acreedores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta 
ahora, compañías reconocidas en el sector minero continúan ausentes en 
Venezuela. La trasnacional minera Barrick Gold respondió a nuestra pregunta y 
explicó que “mientras Barrick participó en la revisión de proyectos mineros en 
el país, la compañía no busca ningún proyecto o inversión en Venezuela”. Maduro 
aseveró, sin embargo, haber firmado un contrato con Barrick Gold en agosto de 
2016.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más 
de un año después de los anuncios de Maduro, sigue el tabú sobre quién realmente 
controla la minería en el país sumido en crisis. “Detrás de la minería en 
Venezuela, siempre ha habido la opacidad de factores militares”, manifestó 
Américo de Grazia, diputado opositor en el Parlamento marginado por el Gobierno. 
De Grazia representa al estado Bolívar, donde la mayoría de las reservas del oro 
están ocultas. “La minería [ilegal] ha sido criminalizada por la opinión 
pública, pero se permite su clandestinidad. Aquí, el máximo operador [quienes 
están a cargo] son las fuerzas públicas, y el operador práctico [el ejecutor] es 
el crimen organizado”, dijo.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“Cada militar que llega quiere enriquecerse de la noche a la mañana, lo que lo hace más cruel, más violento y sus normas serán más inhumanas porque él sabe que esta es la forma de volverse rico(…)”</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Venezuela 
cuenta con un número increíble de generales, cerca de dos mil, y las fuerzas 
armadas controlan el Arco Minero, como resaltan De Grazia y Luzardo que 
argumentan que la mayoría del sector es dominado por los militares. Ellos 
extorsionan a las bandas que operan las minas ilegales y controlan las rutas de 
exportación. La minería es una caja chica que se ha institucionalizado 
lentamente. El año pasado se creó la Compañía Anónima Militar de Industrias 
Mineras, Petrolíferas y de Gas (Camimpeg) junto con una Zona Económica Militar. 
Activos o pensionados, los militares están presentes en alrededor de 30 por 
ciento de las compañías estatales con juntas directivas conocidas. Partiendo de 
que el Arco Minero será explotado en empresas mixtas en las que el Estado posee 
la mayoría porcentual de propiedad, es muy posible la presencia militar a 
cargo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
Grazia dice que los generales son cambiados frecuentemente, así como el personal 
militar en las directivas de las compañías: “Cada militar que llega quiere 
enriquecerse de la noche a la mañana, lo que lo hace más cruel, más violento y 
sus normas serán más inhumanas porque él sabe que esta es la forma de volverse 
rico y que solo dispondrá de uno o dos meses, quizás un 
año”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bandas 
armadas les pagan a los castrenses para continuar con las operaciones ilegales 
mineras. “Cuando acabamos con algunas de las actividades de minería ilegal, los 
mineros se quejaron, porque les habían pagado a los militares antes”, dice 
Alcalá. El hoy general retirado menciona que muchos aviones sacan ilegalmente la 
mayoría del oro de Venezuela a las islas del Caribe. Los militares están 
involucrados: “Ellos bajan [el avión] de manera que el radar no sepa dónde 
están”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alcalá 
confirma que el ejército recibe beneficios significativos de la minería ilegal y 
de las bandas que operan los proyectos, y aplican la violencia para mantener el 
control. “Desde hace un año, ha habido masacres ejecutadas por el ejército en 
algunas zonas porque hay oro”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
los primeros diez meses de 2017, un análisis de informes de prensa por el 
Observatorio Venezolano de Violencia en el estado Bolívar muestra que al menos 
1.415 personas han sido asesinadas en la región, muchos de ellos en zonas 
mineras. Es imposible estimar un número preciso de personas muertas en choques 
entre bandas armadas y balaceras con el ejército; tampoco no es inusual que los 
migrantes mineros, que no son de la región, terminen en tumbas clandestinas tras 
ser asesinados en regiones remotas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque 
el conflicto minero sin control en Venezuela no es nuevo, la batalla real por el 
acceso a los recursos minerales apenas comenzó. El hurto legalizado impacta 
directamente a Venezuela y a sus fronteras, pero la demanda global de minería y 
los nexos internacionales de traficantes involucran a muchos actores en el 
extranjero. Por ello, el daño hecho a uno de los ecosistemas más importantes, el 
Amazonas, hace que el Arco Minero sea un asunto de interés 
internacional.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Malestar en la cuna de minas de oro de Venezuela</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Venezuela 
no tiene un elaborado histórico de minería, a diferencia de sus vecinos de 
Colombia y de Brasil. Pero si hay un lugar en el país que respire tradición 
minera, ese es El Callao. La cara de este pueblo del estado Bolívar cambió para 
siempre cuando en 1853 fue descubierto el oro e incluso se convirtió en el <A 
href="https://www.britannica.com/place/El-Callao">principal productor mundial de 
oro en 1885.</A> Varias empresas extranjeras operaron en minas de la zona, pero 
es Minerven, una compañía en 1970 y nacionalizada cuatro años después, la que ha 
explotado más el oro de El Callao.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mineros 
locales afirman que trabajar para Minerven significaba un estatus y que un 
empleado usaba con honor el uniforme de la compañía. Pero las cosas han cambiado 
con el paso de los años. Minerven se ha venido abajo. Las plantas de producción 
han sido desmanteladas y no se alcanzan las metas anuales de producción, ni de 
cerca. Mientras tanto, muchos grupos armados comenzaron a tomar el control en 
minas más grandes que rodean el pueblo. Hace un año, el ejército venezolano 
reforzó la militarización de la zona –para su propio beneficio, según muchos 
alegan– y no se ha detenido en combatir las bandas armadas y en matar a sus 
miembros desde entonces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
minería en El Callao pertenece al proyecto del Arco Minero. Unas cuatro empresas 
mixtas reclaman su parte, pero una visita a El Callao basta para entender que la 
minería legal y la ilegal van de la mano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
solo es que la mayoría de la población la que está involucrada directa o 
indirectamente con el proceso rudimentario de extracción de oro, sino que la 
minería y la vida del pueblo están estrechamente vinculadas. En cualquier parte 
de El Callao, probablemente no se consiga caminar más de un minuto sin encontrar 
a un comerciante de oro, pero sí encontrar una panadería o un 
supermercado.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="800" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-02.png" alt="" class="wp-image-51707" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-02.png 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-02-700x438.png 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-02-768x480.png 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption>Mapa geográfico del Callao</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
las noches, cuando la mayoría del comercio cierra y cuando muchos mineros se 
dedican a su actividad favorita, beber, se verán personas barriendo el piso 
frente a las tiendas de oro, no solo para limpiar, sino para encontrar oro. 
Trozos de oro pueden caer por accidente por un vendedor descuidado o pequeñas 
virutas que se pierden al quemar la amalgama de mercurio, una actividad que se 
prefiere hacer frente a la tienda para que el humo tóxico del mercurio no quede 
puertas adentro.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>Cerca de 80 por ciento del oro de Venezuela se va ilegalmente del país en aviones de contrabando, de acuerdo con Alcalá.</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">En 
2017, hasta mediados de noviembre, <A 
href="http://desarrollominero.gob.ve/2017/749-kilos-de-oro-sumo-arco-minero-del-orinoco-en-su-decimo-segundo-despacho-en-2017/">el 
Banco Central de Venezuela (BCV) recibió 5.992 kilos de oro</A>, todos de 
Minerven. “El Callao está manteniendo a Venezuela”, comenta el dueño de empeño 
de oro en la plaza central del pueblo. Sin embargo, de acuerdo con varios 
mineros y personal de Minerven entrevistados para este reportaje, el oro no 
proviene originalmente de Minerven, sino de minas ilegales y de pequeña 
escala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No 
puedo afirmar que Minerven lo compra de las minas ilegales, porque en papel es 
así”, afirma una fuente en Minerven. “Estamos autorizados para comprar de 17 a 
18 asociaciones de productores artesanales de oro, pero sabemos que se lo 
compran a mineros ilegales. Así es como se trabaja ahora. Todos los días las 
personas buscan tener negocios con nosotros para convertirse en 
legales”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
mineros explican que solo una menor parte de la producción de oro de Venezuela 
termina en las arcas del BCV. La mayoría es traficada para el extranjero por el 
ejército y por el crimen organizado. “Seis mil kilos no son nada”, afirma el 
general retirado Cliver Alcalá Cordones. “Se va a Aruba y a Curazao”. Cerca de 
80 por ciento del oro de Venezuela se va ilegalmente del país en aviones de 
contrabando, de acuerdo con Alcalá. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
el siglo XIX, varias compañías internacionales, por ejemplo, de Francia, del 
Reino Unido y de Rusia, entraron en la región para minar las vetas ricas en oro 
que no solo circundan al pueblo, sino corren justo debajo de él. Los vecindarios 
cerca del centro se han convertido en minas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es 
común que una casa tenga unos pocos molinos en su patio, cerca de hoyos en el 
suelo. Estos hoyos no deben entenderse como un mal sistema de aguas residuales, 
sino como túneles que conducen a varias galerías horizontales de 
minas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Por 
dos años ha habido confrontaciones, estas ocurren porque hay muchas zonas 
mineras”, dice un minero local de El Callao. “Muchas zonas son grandes, son 
vecindades con minería. Si una comunidad tiene mucho oro, otra querrá entrar en 
ella no solo para trabajar, sino a robar con armas en mano y deshacerse de la 
gente que tiene el oro y que ellos quieren 
llevarse”.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-03.png" alt="" class="wp-image-51708" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-03.png 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-03-700x438.png 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-03-768x480.png 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Los 
pueblos se convierten en una mina y las minas se convierten en pueblos. Sectores 
aledaños a El Callao son llamados Colombia, Perú, Chile, entre otros nombres 
dados por compañías mineras presentes en el pasado. De momento, estas minas son 
operadas por mineros ilegales de pequeña escala. Trabajan bajo presión de bandas 
armadas locales que colaboran con el ejército. Mientras tanto, intrusos 
desconocidos se pelean por el control de las minas y que por años han manchado 
de sangre a El Callao.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estos 
grupos armados son llamados bases aquí. Antes había tres, ahora hay solo una [a 
cargo]”, explica un minero de El Callao. Varias zonas aún tienen recuerdos de 
otras bandas armadas. “Pequeñas bases todavía están activas entre la gente”. De 
acuerdo con el minero, las que están en El Perú son las más terribles. Los 
choques ocurren con frecuencia. En septiembre, antes de nuestra visita a El 
Perú, un sector que está bajo el dominio del pran conocido como “el Toto”,<A 
href="http://www.eluniversal.com/noticias/sucesos/mueren-personas-durante-incursion-del-ejercito-mina-bolivar_669537"> 
ocho personas murieron</A> en un enfrentamiento con el 
ejército.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestra 
camioneta pick-up es conducida por el personal de Minerven y deja El Callao para 
visitar las minas, no las de Minerven sino las ilegales, cerca del pueblo. Aquí, 
las plantas de extracción mineral basadas en el uso prohibido de mercurio 
producen oro que venden a la estatal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Venga 
con nosotros”, grita nuestro conductor a un comandante del ejército, quien ya 
espera en el jeep negro. Manda a un soldado armado en la parte trasera de la 
camioneta y nos escolta. Pasamos varias alcabalas antes de entrar en El Perú. El 
área está completamente militarizada, pero el peligro viene de las colinas donde 
las bandas armadas pueden bajar a tomar control de las minas. Este atractivo 
peligro se hace evidente cuando, en la noche anterior a nuestra visita, <A 
href="http://www.eluniversal.com/noticias/sucesos/guerra-entre-bandas-sur-bolivar-dejo-seis-muertos_674893">seis 
locales fueron abatidos </A>en una balacera entre bandas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si 
uno se porta bien nada le pasa a uno”. Uno de los mineros que opera en un molino 
pequeño en el que se procesa el oro explica que una “vacuna”, un pago de 
extorsión de cuatro o cinco gramas mensuales por cada molino y que cancelan a 
una de las bandas armadas. Con calma en su cara, añade: “Si no, uno sube [al 
cerro] y ellos prenden la motosierra”. Abundan las historias de horror sobre 
tumbas masivas y desmembramientos. Las bandas son conocidas por bajar al pueblo 
y desaparecer a personas en los cerros 
circundantes.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-04.png" alt="" class="wp-image-51709" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-04.png 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-04-700x438.png 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-04-768x480.png 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>


<p class="wp-block-paragraph">El 
personal de Minerven dice que más de 30 mil mineros trabajan en las virutas de 
oro de El Callo y en las adyacencias. Muchos de ellos son trabajadores migrantes 
que vinieron a la región como resultado por la crisis y la falta de 
oportunidades de empleo en cualquier otra parte del país. Uno de esos 
trabajadores sale trepando de un túnel improvisado, seguido de su sobrino de 15 
años. “Si no trabajo en las minas no tengo manera de mantener a mi familia”, 
apunta el antiguo carpintero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cerca 
de él, descansa Minorca Maurera. Es una madre soltera de 23 años que trabajó en 
una panadería antes de venir a El Callao. “El salario mínimo no me alcanza. Soy 
la madre de tres niños. Renuncié [a la panadería] por el bajo salario y vine a 
este lugar. Es un poco duro, pero me ha ido bien. Independientemente, ahora, 
puedo sostener a mis hijos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vecindarios 
polvorientos que parecen barrios con chozas de madera improvisadas y pequeñas 
que solo tienen un techo delgado corrugado están llenas de migrantes mineros y 
además de nativos de El Callao. Más de un siglo y medio de extracción de oro ha 
traído a la población local todo, menos a ricos, lo que hace que aun un chavista 
acérrimo desconfíe del Arco Minero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;“El Arco Minero prácticamente ha 
funcionado para cubrir muchas cosas”, razona Darwin Lizardi Tabor. A sus 28 años 
es coordinador local de Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela 
(PSUV), el partido de gobierno, y usa una gorra roja de Minerven cuando lo 
conocemos. “Hombre, el Arco Minero como tal no ha funcionado. Te lo digo yo, que 
soy un chavista revolucionario pero hay que decir las cosas como son. Esto es un 
camuflaje. No sé por qué. Porque al final nos daña a los mineros y al 
pueblo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lizardi 
es un oriundo orgulloso de El Callao, pero los tiempos han cambiado. Él explica 
que su madre creció en una época más calmada. “Así era cuando uno podía dejar la 
puerta de la casa abierta toda la noche y nadie entraba”. La madre de Lizardi, 
de 66 años, contempla dejar su lugar, que ambos llevan en su 
corazón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
violencia y la pobreza hacen de El Callo un lugar difícil para vivir. “El minero 
todavía es un sucio que camina en las calles. Gana 300 mil bolívares, bebe 
cerveza y al próximo día no tiene nada y necesita 0,3 o 0,4 gramas de oro para 
traer comida a su hogar. Un minero no debería vivir así si el Arco minero 
estuviera funcionando”.</p>


<figure class="wp-block-image size- large alignfull"><img loading="lazy" decoding="async" width="1900" height="700" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-05.png" alt="" class="wp-image-51710" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-05.png 1900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-05-700x258.png 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-05-768x283.png 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-05-1536x566.png 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-05-1235x455.png 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-05-700x258@2x.png 1400w" sizes="auto, (max-width: 1900px) 100vw, 1900px" /></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Seguimos 
hablando en un bar cerrado para foráneos, mientras mineros y alcohol pueden ser 
una combinación muy explosiva. Lizardi ordena más cerveza y sigue su discurso 
sobre la falta de infraestructura estatal y de medicinas mientras los locales le 
entregan su oro al gobierno. “Gracias al minero, el que baja en un túnel de 
100-120 metros, gracias a este minero, el Estado tiene cuatro toneladas de 
oro”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
Arco Minero recibió muchísimas críticas en la prensa venezolana, principalmente 
por su impacto ambiental futuro, por involucrar a bandas armadas y por su 
presencia en territorios indígenas. En octubre, el ministro para la Información 
y Comunicación salió al contraataque y publicó un artículo en el que culpa <A 
href="http://desarrollominero.gob.ve/2017/criminalizacion-mediatica-deforma-la-verdad-del-arco-minero-del-orinoco/">a 
la prensa de criminalizar a los mineros artesanales</A> y de pasar por alto que 
250 mil personas dependen directa o indirectamente del Arco Minero. En El 
Callao, donde los mineros ganan su propio dinero desde que son jóvenes, es 
difícil apreciar los beneficios del Arco Minero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Todo 
el oro sería invertido en trabajo social en el municipio de El Callao y, ahora, 
ni siquiera ha llegado una ambulancia”, explica Lizardi, quien sostiene que el 
Gobierno le ha prometido mucho al pueblo de El Callao. “Minerven ya tiene el 
dinero del Estado para comprar el oro de los pequeños mineros. Lo que Minerven 
prácticamente hace es recoger el oro y llevarlo al Banco Central de Venezuela. 
No están asumiendo su papel como compañía minera porque todas sus plantas se han 
detenido”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tener 
el ingreso determinado por la suerte y el trabajo duro en vez de solamente 
trabajar por horas es parte de la cultura minera. “De momento nadie recibe un 
salario. Uno trabaja para conseguir oro y el dinero es de uno”, dice Eduardo 
Gutiérrez, un hombre 43 años de El Callao que trabaja en uno de los molinos en 
El Perú.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gutiérrez 
está satisfecho con el precio que ofrece Minerven por su oro y aguarda con 
esperanza que el proyecto del Arco Minero le envíe más recursos y equipos, pero 
un ambiente de trabajo seguro todavía falta. Con las manos desnudas toca el agua 
mezclada con mercurio mientras raspa una masa de amalgama de oro de un plato. 
Acto seguido, calienta los residuos con gas para apartar el oro, sin hacer 
ningún esfuerzo por cubrir su rostro del humo tóxico del 
mercurio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-06.png" alt="" class="wp-image-51711" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-06.png 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-06-700x438.png 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-06-768x480.png 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>


<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Varios 
científicos han alertado sobre la contaminación del mercurio en El Callao, que 
le puede ocasionar daños neurológicos a los mineros, y que puede también ser la 
causa principal del <A 
href="http://www.autismoava.org/noticias/el-veneno-silencioso-de-el-callao">autismo 
en niños pequeños</A>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desórdenes 
neurológicos y problemas en los riñones, pulmones y en la piel son las 
consecuencias más comunes en la salud, afirma Marianella Herrera, directora del 
Observatorio Venezolano de la Salud, en Caracas. “Un problema importante es la 
exposición al mercurio por parte de las mujeres embarazadas en la primera fase 
de embarazo; investigadores han vinculado la exposición de metales pesados, como 
el mercurio, al autismo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
estudio en varias zonas mineras del estado Bolívar halló que solamente <A 
href="http://spda.org.pe/wpfb-file/la-realidad-de-la-mineria-ilegal-en-paises-amazonicos-spda-pdf/">32 
por ciento de los niños tenían niveles de mercurio debajo del límite de 
seguridad </A>en su sangre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Severos 
problemas de salud, batallas sangrientas entre bandas y áreas controladas por 
los militares. La minería ilegal de oro en El Callao contribuyó con 
circunstancias inseguras e insalubres, pero el Arco Minero tiene un interés en 
todo. “Todo el oro que lleva a Minerven es legal, en papel, aun cuando es 
ilegal”, explica Lizardi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bandas 
armadas y el ejército han dominado el sector. El oro minado ilegalmente es 
comprado por compañías “mineras” que de hecho no minan, lo que esencialmente 
significa que funcionan más bien como grandes tiendas de empeño. “Aquí en El 
Callao tenemos mucho oro, pero no tenemos máquinas ni los recursos necesarios 
[para poder explotarlo]”, se jacta Darwin.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-07.png" alt="" class="wp-image-51712" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-07.png 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-07-700x438.png 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/15012018-07-768x480.png 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>


<p class="wp-block-paragraph">La 
oscura simbiosis entre la minería legal y la ilegal es casi obvio. Del otro lado 
del pueblo, somos llevados a una mina controlada por una banda armada llamada 
“Nacupay”. Antes de entrar, se nos dice que no tomemos “fotos de los hombres 
armados” ni de la maquinaria que usa el mercurio. Justo antes de la entrada, una 
señal dice MunSol – “Empresa minera aliada a la patria bolivariana en el Arco 
Minero del Orinoco”. Detrás de la señal, encontramos docenas de mineros 
informales que trabajan en los embarrados hoyos al aire 
abierto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo 
estamos autorizados a fotografiar a los mineros que laboran con las tablas de 
lavar, características de la minería artesanal. No quieren que mostremos ni 
documentemos las instalaciones más grandes. Podemos, sin embargo, retratar los 
campamentos donde viven los mineros, cerca de los fosos llenos de agua estancada 
y contaminada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
situación en El Callao no es una excepción. Cerca de 91 por ciento del oro 
explotado en Venezuela es ilegal, de acuerdo con una investigación de la 
Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Trasnacional. Pequeños lotes de 
oro se vuelven en joyería y luego se contrabandean, por ejemplo, para las islas 
del Caribe. Es la verdadera historia del mito de El Dorado. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><I style="mso-bidi-font-style: normal">(*) 
Este es un trabajo del site Infoamazonia, patrocinado por el Pulitzer Center y 
publicado en simultáneo por El Espectador en Colombia, Folha en Brasil y el 
Correo del Caroní y Armando.info en 
Venezuela.</I></p>

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			</item>
		<item>
		<title>Guerra en las minas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[JOSEPH POLISZUK]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Mar 2016 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Minas]]></category>
		<category><![CDATA[Minería]]></category>
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					<description><![CDATA[En los campamentos mineros del sur de Venezuela cobran vacunas y aumentan los homicidios. "Los mismos indígenas cuentan que sacaron a los militares de las minas y entonces aparecieron los 'sindicatos'".]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Más de 
100 disparos recibió la estación policial del sector El Perú, al sur de Guayana, 
en el municipio El Callao. Las actas de la Policía del Estado Bolívar advierten 
que 15 sujetos identificados como parte de los llamados sindicatos mineros 
llegaron disparando la noche del pasado 23 de agosto sobre motos, para recuperar 
un koala con pistolas, balas y memorias portátiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
oficial Asdrúbal José Belisario Zamora, de 30 años, murió tras el episodio. Fue 
un intercambio tan poco común -de ráfagas de armas automáticas contra las 
pistolas zamoranas de la policía regional- que el pueblo reaccionó este jueves 
con un paro de comerciantes contra el aumento de la violencia en ese y otros de 
los municipios mineros del sur del país. Hasta el Mercal del pueblo cerró sus 
puertas.</p>


<p class="wp-block-paragraph">El 
diputado Américo De Grazia, de la Causa R por el estado Bolívar, señala que a 
espaldas de Caracas, hay una suerte de guerra por el control de las minas del 
sur del país. "¡Es el cartel del oro!", insiste.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por si 
alguien no se ha enterado, indica que desde hace cinco años, aproximadamente, 
una serie de bandas criminales tomaron los campamentos mineros bajo la figura de 
"sindicatos mineros". Desde entonces en los yacimientos de oro y diamantes se 
cobra vacuna y prevalece la ley del más fuerte. "Nosotros lo que queremos es que 
se sepa la verdad, y la verdad es que hay guerrillas en las minas", dice. "No es 
que de alguna manera lo son y por eso nosotros lo decimos así: ¡estos son grupos 
paramilitares!".</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
"sindicato" de El Chingo se enfrentó el sábado de la semana pasada contra la 
propia comisaría de El Callao. Reclamaba una moto y un koala que los oficiales 
habían decomisado en otro enfrentamiento ocurrido cuatro horas 
antes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro 
del koala hallaron cuatro cargadores para pistolas, tres de ellos extralargos. 
También 48 balas calibre 9 milímetros, dos celulares, un radio portátil y varios 
dispositivos de memoria digital, que "El Chingo" reclamó a través de un 
mensajero: "Que le envíen su koala porque si no arde 
Troya".</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y ardió 
Troya. El enfrentamiento terminó con un policía muerto. Esta, sin embargo, no es 
la primera vez que los medios de Guayana dan noticias de la banda de "El 
Chingo": el primero de enero asesinaron a seis personas que recibían el año en 
el sector Finlandia de El Callao; en abril acabaron con la vida del policía 
Osmar Josué Cedeño Ochoa, de 22 años, y en mayo se les vio en una serie de fotos 
con armas largas, que dieron la vuelta al estado Bolívar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
gráficas mostraban jóvenes de escasos 20 años posando para las cámaras con pacas 
de billetes, así como un arsenal de granadas y armas largas que llegaron a 
pintar con colores fosforescentes. El espectáculo incluía niños, en pañales y 
sin franelas, sosteniendo pistolas en el monte. Se trata de un fenómeno inédito 
que hace tres meses dio a conocer el sitio web El Fortín de Guayana y los 
diarios El Progreso y Nueva Prensa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No en 
vano las muertes violentas en El Callao se han multiplicado más de 7 veces en 
menos de dos años. "En 2012 hubo 5 homicidios y este año van 38", lamentó el 
jueves el alcalde del pueblo, Coromoto Lugo, en medio del 
paro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo en 
2013, los medios de Guayana dieron cuenta de 28 asesinatos en El Callao, de 
acuerdo a una base de datos que -año a año- alimenta el ex diputado del estado 
Bolívar, Adón Soto, en función de las informaciones publicadas en prensa. Aun 
sin algún asesinato que haya quedado escondido en las minas, la tasa de 
homicidios de esa población de poco más de 24.000 habitantes alcanzó un promedio 
de 116 asesinatos por cada 100.000 habitantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En menos 
de dos años El Callao pasó a superar el promedio nacional de 79 asesinatos por 
cada 100.000 habitantes, que el año pasado registró el Observatorio Venezolano 
de la Violencia. Se trata de una cifra por debajo de los 155 asesinatos por cada 
100.000 habitantes de Caracas, pero por encima de los 102 homicidios por 100.000 
habitantes que hay en Tegucigalpa, otra de las ciudades más peligrosas del 
hemisferio.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Miedo en la población indígena</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Este, sin 
embargo, no es un caso exclusivo de El Callao; tampoco de Sifontes, Roscio y el 
resto de los municipios del este de Bolívar. En La Paragua, al otro lado de la 
región, también hay denuncias de mafias que imponen su ley no solo en los 
campamentos mineros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allí, en 
ese pueblo de pocas calles y escasos 50.000 habitantes, la concejal Aireana 
Rodríguez da cuenta de una serie de crímenes que han levantado las alarmas de 
los vecinos. Aun no deja de sorprenderla el asesinato del hijo de un concejal 
indígena al que tres meses atrás le dispararon a las 8:00 de la noche en plena 
Troncal 16. "¿Cómo se justifica que habiendo tantas alcabalas móviles en el 
camino, haya tantas armas y hechos violentos?", 
pregunta.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="519" height="325" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06032016-1.jpg" alt="" class="wp-image-50701"/><figcaption>El Callao hizo un paro contra el terror de los llamados sindicatos mineros en agosto de 2014.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">La 
Paragua y el resto del municipio Bolivariano de Angostura siempre giró en 
función de las llamadas bullas mineras que convocan a los cazadores de fortunas. 
Si bien alrededor de los yacimientos de oro y diamantes abundan actividades 
ilegales, nunca se habían visto asesinatos en las calles. Los "sindicatos" 
tienen cuatro o cinco años y se trata de un fenómeno del que la concejal fue 
testigo cuando se encontró con bandas armadas en los campamentos mineros, que 
visitó durante la campaña electoral de los comicios del pasado 8 de 
diciembre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">"Se 
escuchaba que esos 'sindicatos' operaban en Tumeremo pero luego empezaron a 
aparecer en La Paragua", comenta. "Los mismos indígenas cuentan que sacaron a 
los militares de las minas y entonces aparecieron los 
'sindicatos'".</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
Gobierno nacional ha reconocido el problema. El ministro de Interior, Justicia y 
Paz, Miguel Rodríguez Torres, anunció medidas contra las mafias que tomaron las 
minas. "Hay algunos grupos de personas que se hacen llamar sindicatos, que no 
son sindicatos sino bandas armadas que se dedican a la extorsión", dijo el 
pasado 24 de enero desde el estado Bolívar luego de una reunión con los alcaldes 
de la entidad y el gobernador Francisco Rangel Gómez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rodríguez 
Torres habló de planes de patrullaje inteligente y acciones conjuntas entre el 
Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, el Ministerio 
de Defensa y otros organismos del Estado, para neutralizar "esas bandas armadas 
que están haciendo prácticamente lo que les da la gana en el estado Bolívar". 
Hasta ahora, sin embargo, la violencia no ha parado en el sur de 
Guayana.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque 
las comunidades indígenas tienen miedo de hablar sobre el tema, más de siete 
capitanes indígenas hace dos semanas formalizaron la denuncia. Una carta sellada 
y firmada el 15 de agosto, y filtrada desde el propio pueblo de La Paragua, 
advierte que el director de la policía regional en la zona, Pinto Novis, informó 
sobre el tema al secretario de seguridad ciudadana del estado y director de la 
Policía del Estado Bolívar, Juvenal Villegas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">"Los 
capitanes están solicitando que las autoridades se aboquen a darle una solución 
a las presuntas irregularidades que están presentando, por los que se hacen 
llamar Sindicatos Mineros los cuales están cometiendo barbaridades entre las 
cuales destacan los actos lascivos con las menores, así como también con las 
mujeres de los mismos capitanes de las comunidades a quienes de igual forma los 
golpean y maltratan", indica el documento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">"Según 
lo dicho por ellos mismos después de esto los amedrentan, les quitan el oro, la 
comida, la gasolina y hasta sus propias lanchas las cuales utilizan para 
trasladarse", agrega.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Del Ejército a los "sindicatos"</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Es 
la ley del oeste, reclama el diputado Américo De Grazia. No es casual, a su 
juicio, que los militares hayan ido desapareciendo al mismo tiempo que unas 
guerrillas tomaron el control de los campamentos ilegales, que históricamente 
han existido en el sur del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
tragedia se estrenó en las minas con la llamada Masacre de La Paragua, en el 
sector Papelón de Turumbán. Según la versión de Manuel Felipe Lizardi, que 
sobrevivió haciéndose el muerto, 14 oficiales del Ejército lanzaron explosivos 
desde un helicóptero y más tarde descendieron, pusieron de rodillas a los 
mineros, los obligaron a llevar sus manos a la cabeza y finalmente los 
ejecutaron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cinco 
años después un grupo de indígenas pemones amarró y desarmó a 20 militares que 
fueron sorprendidos con botas de mineros extrayendo oro de manera ilegal en el 
Alto Paragua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora 
los enfrentamientos y las masacres en las minas corren por cuenta de los 
llamados sindicatos. El diputado Américo De Grazia responsabiliza al gobierno de 
Francisco Rangel Gómez y recuerda que en esas bandas también destacó Yorman 
Márquez, mejor conocido como el 'Gordo Bayón', quien consiguió la muerte la 
noche del pasado 2 de junio en Caracas, tras salir de una reunión en el Palacio 
de Miraflores. "Como ya no pueden ejercer el control de las minas a través del 
Ejército porque es demasiado obvio, encontraron una salida más inteligente pero 
igual de cruel con los llamados sindicatos mineros, en los que hay hasta 
pranes", asegura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
fue posible conseguir alguna respuesta en la Gobernación. Aunque se consultó al 
secretario de seguridad de la entidad, Juvenal Villegas, se trancó la llamada 
cuando se le pidió un balance sobre las mafias que han prosperado alrededor de 
las minas. Igual pasó con el ex secretario de seguridad ciudadana, Julio César 
Fuentes Manzulli, quien se encuentra haciendo trabajo político en la zona. Las 
llamadas se cayeron y no fue posible volverlos a 
encontrar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
gobernador Francisco Rangel Gómez anunció el jueves, de cualquier forma, que 
activó un contingente de seguridad integrado por la Policía del Estado Bolívar, 
la Guardia Nacional Bolivariana y otros organismos, para combatir la minería 
ilegal en la zona sur del estado. "Le declaramos la guerra al hampa", dijo desde 
Ciudad Bolívar sobre el paro que ese día hicieron los habitantes de El Callao. 
"Trabajaremos hasta lograr la erradicación del 100% de los mal llamados 
sindicatos, que solo atemorizan a la población trabajadora de los pueblos del 
sur".</p>


<p class="nota wp-block-paragraph">(*) Este reportaje fue originalmente publicado el 31 de agosto de 2014 en el diario El Universal.</p>

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		<item>
		<title>Las Cristinas nunca duerme</title>
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		<dc:creator><![CDATA[JORGE BENEZRA]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 14 Sep 2014 08:01:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Bolívar]]></category>
		<category><![CDATA[Minas]]></category>
		<category><![CDATA[Minería]]></category>
		<category><![CDATA[Oro]]></category>
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					<description><![CDATA[Esta serie fotográfica del periodista y documentalista, Jorge Benezra, muestra el drama diario de la mayor mina de oro de Venezuela. Una colonia multinacional de 30.000 mineros artesanales, librados a su suerte y a lo que determinen la codicia y las mafias locales, arrasan con lo que queda de humanidad y del medio ambiente en ese sector al sureste del estado Bolívar. Las autoridades observan pero apenas intervienen en ese coliseo en medio de la selva. Pronto debe llegar la corporación china Citic a poner orden y a producir.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El 
yacimiento aurífero de Las Cristinas, en el estado Bolívar (sureste de 
Venezuela), a unos 15 kilómetros de la frontera con el Territorio Esequibo que 
Guyana controla, y a 88 de las Colonias de El Dorado, es la quinta mina de oro 
del mundo. Tiene unas reservas probadas cercanas a las 17 millones de onzas, un 
botín que despierta la codicia de cualquiera. Se sabe que el Estado venezolano 
la asignó a la corporación china Citic, que debería reanudar en unos pocos meses 
la producción que otrora estuvo a cargo de trasnacionales como Placer Dome, 
Vanessa Ventures o Cristallex... Pero no será tan 
sencillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy Las 
Cristinas es el reino de la anarquía, es un lugar que nunca duerme. Manda la ley 
del más fuerte. En sus entrañas hormiguean unos 30.000 mineros ilegales. Y 
siguen llegando a diario en autobuses y camiones. Muchos de ellos son 
extranjeros. Vienen de Brasil, Trinidad, República Dominicana, Perú, Guyana y 
Colombia. A todos, locales o foráneos, los une el sueño compartido de una 
riqueza súbita. Cuando menos, que es el caso más frecuente, obtienen lo 
suficiente para sobrevivir.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-1.jpg" alt="" class="wp-image-49556"/><figcaption>Algunos son retenidos por los porteros que autorizan la entrada al yacimiento</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Tropas de 
la Guardia Nacional Bolivariana y del Ejército custodian la mina y las 
instalaciones del campamento aledaño. Pero es poco más que un saludo a la 
bandera. Nada perturba a los buscadores de oro. El perímetro militar es como la 
frontera del&nbsp;<I>laissez faire</I>. 
De y hacia el exterior pasan camiones, motores, combustible, alimentos, bebidas 
alcohólicas. Al interior las cosas son de quienes las toman, casi siempre 
organizados en mafias. La valiosa nucleoteca, el archivo geológico donde se 
guardaba toda la memoria de exploración de Las Cristinas, es una ruina 
desvalijada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La minería 
ilegal no tiene límites. Es un paroxismo colectivo que los precios del oro 
estimulan. Un kilo de oro ronda los 33.000 dólares americanos en el mercado 
internacional. Un equipo de mineros, por rudimentario que sea, puede extraer 
diariamente unos 10 o 20 gramos. Por algo se habla de la fiebre del 
oro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si la 
tierra brilla, allí estaremos”, dice Felix Rodriguez, un minero con más de 20 
años en la zona. “No nos importa pagar vacuna a quien 
sea”.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-2.jpg" alt="" class="wp-image-49557"/><figcaption>Trabajadores informales se encuentran en una parada fuera de la mina, para abastecerse de insumos con el fin de seguir trabajando</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">En los 
últimos dos años la población de El Callao, la puerta de entrada a la minería en 
el estado Bolívar, pasó a superar el promedio nacional de asesinatos. La 
voracidad se ha convertido en el gentilicio local. Para hacerle honor, los 
pobladores explotan con desenfreno el territorio. Coltán, madera y oro alimentan 
el delirio. Alrededor de cada explotación se congrega una cadena criminal para 
controlar los suministros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El costo 
de la vida vale oro. No es una metáfora en Las Cristinas. En la zona se puede 
pagar 35 bolívares por litro de gasolina, 40 veces el precio oficial. En los 
abastos no se registra la escasez ya típica de las ciudades. Todo se consigue, 
pero los precios pueden ser tres o cuatro veces lo normal y hay hasta quien paga 
con gramas de oro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La salud 
de la población se ve afectada especialmente por la absorción en el organismo de 
mercurio y otros metales pesados que los mineros ilegales usan. El mercurio 
contamina también las fuentes de agua. Las aguas de ríos oscuros como el Cuyuní 
y Caroní arrastran el elemento que contamina y mata los peces, que a su vez 
constituyen la base de la dieta de los pueblos ribereños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los niños 
son explotados en las minas. Hay prostitución y maltrato 
infantil.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-3.jpg" alt="" class="wp-image-49558"/><figcaption>Siempre se trata de separar la arena para encontrar el oro</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Bárbara es 
una muchacha de 19 años venida del estado Zulia, al otro extremo del país. Lleva 
viviendo los últimos cuatro meses en una residencia de chicas en los campamentos 
mineros. Cuenta que llegó a Las Cristinas con una amiga de su pueblo que tenía 
ya varios meses de campaña y regresó al terruño con mucho dinero. “En los pocos 
meses que tengo viviendo acá he ganado lo que tendría tras dos años trabajando 
en la tienda de donde me botaron".</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada vez 
son más las historias de personas que son explotadas sexualmente, que en su 
mayoría son mujeres y niñas, en torno a los 15 o 17 años de edad, a las que 
trasladan de otras regiones del país –incluso desde Caracas– a este borde 
resplandeciente de la Gran Sabana. A menudo llegan engañadas con la promesa de 
un rentable trabajo como domésticas. Terminan acomodándose, por necesidad, en la 
prostitución.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
réditos rápidos de la extracción del oro convierten a gente sencilla en el lobo 
del hombre. Sobre el terreno la vida es difícil. Pero las dificultades se 
soportan con el horizonte ilusorio de la riqueza. América Latina, y dentro de 
ella, Venezuela, tienen tradición blandiendo ese 
señuelo.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="425" height="282" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-4.jpg" alt="" class="wp-image-49559"/><figcaption>Hay que sacar tierra en la búsqueda de la veta o filón del oro</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Para 
conocer esas dificultades se hizo este trabajo. Han sido varias semanas de 
investigación visitando los pueblos del sur de Venezuela donde se concentra la 
actividad minera ilegal: Guasipati, El Callao, Tumeremo, El Dorado y Las 
Claritas. Uno más complejo que el otro. Como la mayoría de la explotación minera 
es ilegal, la presencia de periodistas no es grata. Hace falta hacerse invisible 
ante las bandas delictivas que se pelean el territorio y las propias 
autoridades. Es incontable el dinero que está en juego.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
mineros son gente como cualquiera, que solo busca sobrevivir. Pero tienen miedo. 
De las mafias, de los militares. Todo el mundo busca aprovecharse de ellos. Lo 
que extraes con el sudor de tu frente tienes que compartirlo con esos grupos, es 
una máxima que hay que seguir si se quiere vivir en las minas. Aquí no existe 
ningún tipo de organismo de defensa de los derechos humanos. Todo es explotación 
en este mundo que el resto del país se resiste en 
reconocer.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_txpVBj-tp alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_txpVBj-tp kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-5.jpg" data-description="Una mujer lleva sobre su cabeza la batea, que usará para lavar el oro" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="425" height="282" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-5.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-5.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-5.jpg" data-id="49560" class="wp-image-49560 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Una mujer lleva sobre su cabeza la batea, que usará para lavar el oro</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-6.jpg" data-description="Panorámica del campamento Las Cristinas con los restos de lo que alguna vez fue la nucleoteca, donde se encontraban documentados los estudios de exploración de la mina" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="161" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-6.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-6.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-6.jpg" data-id="49561" class="wp-image-49561 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Panorámica del campamento Las Cristinas con los restos de lo que alguna vez fue la nucleoteca, donde se encontraban documentados los estudios de exploración de la mina</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-7.jpg" data-description="Un trabajador artesanal metido en un pozo seleccionando las piedras que llevará al molino." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="365" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-7.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-7.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-7.jpg" data-id="49562" class="wp-image-49562 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Un trabajador artesanal metido en un pozo seleccionando las piedras que llevará al molino.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-8.jpg" data-description="Un minero muestra la amalgama de mercurio y oro." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-8.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-8.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-8.jpg" data-id="49563" class="wp-image-49563 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Un minero muestra la amalgama de mercurio y oro.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-9.jpg" data-description="En la mano un pequeño grano, aproximadamente 4 gramos de oro producto de unas 12 horas de trabajo." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-9.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-9.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-9.jpg" data-id="49564" class="wp-image-49564 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">En la mano un pequeño grano, aproximadamente 4 gramos de oro producto de unas 12 horas de trabajo.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-10.jpg" data-description="Un minero lucha con la manguera, mejor conocida como “chupadera”." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-10.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-10.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-10.jpg" data-id="49565" class="wp-image-49565 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Un minero lucha con la manguera, mejor conocida como “chupadera”.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-11.jpg" data-description="Un indígena metido en el agua tratando de conseguir algo de oro." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-11.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-11.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-11.jpg" data-id="49566" class="wp-image-49566 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Un indígena metido en el agua tratando de conseguir algo de oro.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-12.jpg" data-description="Detalle de minero separando oro de la pala." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-12.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-12.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-12.jpg" data-id="49567" class="wp-image-49567 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Detalle de minero separando oro de la pala.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-13.jpg" data-description="Varios esperan su turno para entrar a trabajar en el pozo de la mina." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-13.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-13.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-13.jpg" data-id="49568" class="wp-image-49568 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Varios esperan su turno para entrar a trabajar en el pozo de la mina.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-14.jpg" data-description="Hay quien revisa con paciencia tratando de encontrar oro." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-14.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-14.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-14.jpg" data-id="49569" class="wp-image-49569 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Hay quien revisa con paciencia tratando de encontrar oro.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-15.jpg" data-description="La minería no tiene edad. Muchos niños y adolescentes dedican todo su dia a buscar oro en los yacimientos." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-15.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-15.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-15.jpg" data-id="49570" class="wp-image-49570 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">La minería no tiene edad. Muchos niños y adolescentes dedican todo su dia a buscar oro en los yacimientos.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-16.jpg" data-description="Una pareja de jóvenes espera su turno para comenzar a trabajar." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-16.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-16.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-16.jpg" data-id="49571" class="wp-image-49571 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Una pareja de jóvenes espera su turno para comenzar a trabajar.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-17.jpg" data-description="Panorámica de una mina en las riberas del río Cuyuní. aguas contaminadas y miles de hectáreas deforestadas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="161" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-17.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-17.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-17.jpg" data-id="49572" class="wp-image-49572 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Panorámica de una mina en las riberas del río Cuyuní. aguas contaminadas y miles de hectáreas deforestadas.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-18.jpg" data-description="Maquinaria pesada utilizada en el proceso de extracción de oro." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-18.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-18.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-18.jpg" data-id="49573" class="wp-image-49573 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Maquinaria pesada utilizada en el proceso de extracción de oro.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-19.jpg" data-description="Calle principal de Las Claritas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-19.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-19.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-19.jpg" data-id="49574" class="wp-image-49574 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Calle principal de Las Claritas.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-20.jpg" data-description="Efectivos del ejército chequeando a los mineros." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-20.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-20.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-20.jpg" data-id="49575" class="wp-image-49575 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Efectivos del ejército chequeando a los mineros.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-21.jpg" data-description="Trabajadoras sexuales instaladas a pocos metros de Las Cristinas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-21.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-21.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-21.jpg" data-id="49576" class="wp-image-49576 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Trabajadoras sexuales instaladas a pocos metros de Las Cristinas.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-22.jpg" data-description="A través del río Cuyuní transportan combustible a los campamentos." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-22.jpg"   alt="" 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aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="366" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-24.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-24.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-24.jpg" data-id="49579" class="wp-image-49579 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Plataformas de extracción en las riberas del río Cuyuní.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-25.jpg" data-description="Mineros atravesando ríos internos para llevar insumos al yacimiento." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="393" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-25.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-25.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-25.jpg" data-id="49580" class="wp-image-49580 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Mineros atravesando ríos internos para llevar insumos al yacimiento.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-26.jpg" data-description="Mineros en la plaza esperando el transporte hacia la mina" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="498" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-26.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-26.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14092014-26.jpg" data-id="49581" class="wp-image-49581 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Mineros en la plaza esperando el transporte hacia la mina</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>
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