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	<title>Linchamiento - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<title>Linchamiento - Armando.info</title>
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		<title>Los Ruices impone su ley</title>
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		<dc:creator><![CDATA[KATHERINE PENNACCHIO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 Jul 2016 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Linchamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Robos]]></category>
		<category><![CDATA[Seguridad]]></category>
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					<description><![CDATA[La muerte por quemaduras de un cocinero, que fue confundido con un atracador y luego molido a palos, ha trocado la civilizada imagen que ofrecía la urbanización del este de Caracas, uno de los sectores históricos de la clase media venezolana. Constituidos en brigadas de seguridad, los vecinos han diseñado un sistema que permite reaccionar rápidamente cuando ocurre un asalto o una sospecha de delito con la anuencia de las autoridades municipales. El mensaje parece claro: en todos los estratos sociales la autogestión y sus peligros se imponen sobre un Estado enclenque]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Antonio** 
no mide más de un metro setenta de estatura pero levanta pesas y practica 
Kickboxing. Se inició en este deporte de combate asiático con algunos vecinos, 
quienes, después de meses de práctica, podían replicar sin problemas a Bruce Lee 
y Chuck Norris en la escena final de El Regreso del Dragón. Va vestido casual: 
franela negra, mono deportivo, zapatos de goma, carga un pequeño bolso tipo 
koala de lado y una gorra que lo protege del sol del mediodía. Caminar con 
Antonio por las calles de la zona donde vive es como estar junto a un político 
carismático. No anda más de una cuadra sin que lo saluden al menos cuatro 
personas. Tampoco duda en mirar fijamente y soltar un “¿Qué? ¿Qué pasa? Mosca, 
pues” cuando advierte a un extraño que escruta a la mujer que lo 
acompaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
hace nueve años Antonio vive en uno de los 47 edificios ubicados entre las 
cuatro calles del norte de la urbanización caraqueña de Los Ruices, un sector 
histórico de la clase media venezolana. Mientras me enseña la zona va explicando 
cómo se organizan para dividir las colas en los supermercados -una para los 
vecinos y otra para los bachaqueros- y cómo el aumento del número de robos en la 
zona sin la presencia de autoridades provocó que la comunidad espontáneamente se 
empezara a organizar. Antonio no recuerda bien cuál fue el primer intento de 
linchamiento en el que participó, tampoco cuántos han sido. Lo que sí recuerda 
es la primera víctima fatal.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_7nl5BC-en alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_7nl5BC-en kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-1.jpg" data-description="Mapa de la zona // Captura de Google Maps" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img fetchpriority="high" decoding="async" width="800" height="916" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-1.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-1.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-1.jpg" data-id="50616" class="wp-image-50616 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-1.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-1-700x802.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-1-768x879.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Mapa de la zona // Captura de Google Maps</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-2.jpg" data-description="Una de las calles del sector // Fotografía Katherine Pennacchio" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img decoding="async" width="805" height="604" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-2.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-2.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-2.jpg" data-id="50617" class="wp-image-50617 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-2.jpg 805w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-2-700x525.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-2-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 805px) 100vw, 805px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Una de las calles del sector // Fotografía Katherine Pennacchio</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">Eran 
las 9 o 10 de la noche de un día jueves. Antonio estaba en su casa con su esposa 
e hijos cuando escuchó el grito agudo de una mujer y el sonido de pitos 
notificando que algo había ocurrido. Al mismo tiempo su teléfono comenzó a 
vibrar con la entrada de mensajes al whatsapp. Antonio bajó a toda prisa por la 
calle A de Los Ruices hacia la Avenida Francisco de Miranda. Mientras corría, 
alertó a los operadores de turno de la estación del Metro Los Cortijos para que 
detuvieran los trenes en caso de ver a alguien corriendo en la estación. Ya no 
era una sola persona gritando, eran dos, tres: ¡Agárrenlo! ¡Agárrenlo! ¡Está 
robando! Sin darse cuenta ya no estaba solo, lo acompañaban otros vecinos que 
blandían botellas y palos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 
encontrarse frente a frente con la persona a quien señalaban como autor del robo 
-un indigente evidentemente bajo los efectos de alguna droga- Antonio lanzó el 
primer golpe a la cara exigiendo: devuelve el celular. Vinieron más golpes. Sólo 
bastaron cinco minutos para que el hombre, en su dramática caída, soltara la 
cartera y el celular robados. Sin embargo, la arremetida no terminó 
allí.</p>


<h2 class="wp-block-heading">La muerte como destino</h2>


<p class="wp-block-paragraph">“Vecinos 
organizados. Ratero, si te agarramos no vas a ir a la comisaría. Te vamos a 
linchar”, se leía en una imagen publicada en las redes sociales en abril de 
2016, cuando el incremento de los linchamientos en la ciudad de Caracas, 
cubierto por los principales medios de comunicación, fue explicado por expertos 
como un “fenómeno consecuencia de la impunidad latente en Venezuela”. La imagen 
del cartel rodaba junto con un vídeo que mostraba cómo en la comunidad de Los 
Ruices prendían en llamas a una persona que supuestamente había robado a una 
mujer de la zona. El hombre, que murió horas después en el Hospital Dr. Domingo 
Luciani, resultó ser inocente y la imagen del cartel nunca se pudo comprobar si 
en efecto era verdadera o no. El asesinato contrariaba a Goebbels, jefe de la 
propaganda nazi: las mentiras, aunque se repitan mil veces, no siempre se 
convierten en verdad. Y también pueden traer consecuencias 
irreversibles.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“Los Ruices se respeta”</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Una 
imagen que sí es verdadera es el graffiti ubicado en la calle A de esta 
urbanización, justo en la construcción de un nuevo edificio frente a varios 
negocios, que muestra en tamaño extra grande sobre una pared ajada y sucia, que 
alguna vez fue blanca, la frase: “Los Ruices se respeta”. La palabra respeto, 
según la Real Academia Española, tiene tres principales significados posibles. 
El primero: Miramiento, consideración. A los Ruices empezaron a considerarla y a 
mirarla con otros ojos después del 6 marzo de 2014. Ese día, que también cayó 
jueves, luego de varias semanas de protestas, se enfrentaron vecinos, grupos 
motorizados y la Guardia Nacional, que llegó a la zona con la intención de 
despejar una barricada. Botellas, piedras y disparos venían e iban hacia y desde 
los edificios. Las calles se llenaron de humo y tanquetas. El resultado: cientos 
de detenidos, daños materiales, un funcionario y un motorizado muerto. Justo por 
esa fecha pintaron el graffiti con aquella frase en letras azules, verdes y 
rayas moradas que aún se mantiene a veces imperceptible ante el paso de los 
vecinos y visitantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
miradas se volcaron de nuevo a Los Ruices cuando dos años después Roberto Josué 
Fuentes Bernal, chef de 42 años de edad, el del vídeo que fue linchado en plena 
vía pública y resultó ser inocente. “Otro más que agarraron robando”, decía la 
voz que grababa el vídeo que registra cómo lo molieron a palos. Las imágenes 
mostraban a un hombre de tez oscura, vestido con camisa blanca y jeans, tirado 
en el suelo golpeado y sin poder levantarse. Un grupo no menor de 15 personas lo 
rodeaba. Alguien de lejos lo roció con un líquido mientras otro se acercó a 
prenderle fuego. El grupo se dispersó, pero la cámara nunca dejó de grabar. Sólo 
dos personas hicieron un esfuerzo por apagar la candela. Después de este 
acontecimiento, la presencia policial en la zona aumentó. Ya los ciclistas de la 
Policía del Municipio Sucre no pasaban cada 8 horas sino cada 2. También 
designaron a un comisario para lograr un diálogo con la comunidad y enseñarles 
cómo en vez de linchamientos podían realizar “arrestos ciudadanos”.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_h2KWDy-Qx alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_h2KWDy-Qx kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-3.jpg" data-description="Graffitti en la Calle A de Los Ruices // Fotografía Katherine Pennacchio" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img decoding="async" width="805" height="604" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-3.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-3.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-3.jpg" data-id="50618" class="wp-image-50618 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-3.jpg 805w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-3-700x525.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-3-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 805px) 100vw, 805px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Graffitti en la Calle A de Los Ruices // Fotografía Katherine Pennacchio</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-4.jpg" data-description="Grafitti en el sector // Fotografía Katherine Pennacchio" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="805" height="604" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-4.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-4.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-4.jpg" data-id="50619" class="wp-image-50619 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-4.jpg 805w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-4-700x525.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/03072016-4-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 805px) 100vw, 805px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Grafitti en el sector // Fotografía Katherine Pennacchio</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">El 
segundo significado posible a la palabra respeto es: veneración, acatamiento que 
se hace a alguien. Los Ruices sigue sus propias reglas y sus vecinos pelean por 
las causas hasta que se les presta atención. Las 17 mil personas que en promedio 
viven allí parecen, de algún modo, conocerse y haber encontrado una manera de 
organizarse. Tan es así que la comunidad de Lomas del Ávila, en el mismo 
municipio, está siguiendo su ejemplo: sistemas de alerta de seguridad temprana y 
reportes de intentos de linchamientos cada semana. El trecho entre seguir el 
ejemplo a la veneración no es tan largo como se piensa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
tercer significado posible es: miedo. De ese hablaré más 
adelante.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Una demostración de fuerza</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Antonio 
le devuelve el celular y la cartera a la muchacha que robaron. Ella, 
visiblemente alterada por lo que acaba de ocurrir y sintiéndose ya a salvo, se 
le va encima al ladrón y comienza a darle patadas. A la chica ni siquiera le ha 
dado tiempo de notar la herida en su boca producto del golpe que recibió de su 
atacante durante el forcejeo.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>La policía municipal llegó a los pocos minutos pero prefirió no intervenir de inmediato</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Antonio 
aprovecha las patadas para sostener con fuerza los brazos del hombre dándole así 
la posibilidad a ella y a otros espectadores de continuar el ataque sin que este 
pueda moverse, sin que pueda escapar. “El tipo llevó golpe, patada y Kung Fu”, 
repiten los que recuerdan la arremetida. En cuanto pudo, Antonio se alejó. La 
policía municipal llegó a los pocos minutos pero prefirió no intervenir de 
inmediato. Requiere menos esfuerzo dejar a alguien tirado en un hospital que 
llevárselo detenido. Los golpes de los vecinos sólo se detuvieron cuando el 
ladrón ya estaba inconsciente. El ataque, y luego el cuerpo semidesnudo tirado 
en el suelo, quedó para el recuerdo en las galerías de teléfonos celulares, como 
aquel que -la ahora víctima- se intentaba robar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
Ministerio Público informó que investiga 26 linchamientos ocurridos, en los 
últimos meses, en toda Venezuela. Pero ese número se queda corto tomando en 
cuenta sólo los casos registrados por la comunidad de Los Ruices. Los autores 
del linchamiento al indigente, y otros que como él corrieron con la misma 
suerte, han sido perseguidos y amenazados por los servicios de inteligencia. 
Como cazadores cazados han optado ahora por encapucharse cuando es necesario, 
por tener escondidos palos y botellas en puntos estratégicos de la zona, por 
prohibir fotos o vídeos y tener bien identificadas dónde están las cámaras de 
seguridad que podrían eventualmente delatarlos. Aunque lo niegan, todo parece 
estar orquestado.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>Los Ruices pasó de tener miedo a convertirse en su administrador.</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Es 
curioso que el último de los significados de la palabra respeto sea miedo. Más 
cuando ésta última se define como la angustia por un daño o el recelo que 
alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea. ¿Qué es lo que de 
verdad exigen? ¿Respeto o que les tengan miedo? La comunidad de Los Ruices se 
define a sí misma como guerrera, solidaria y capaz de defender su zona a como dé 
lugar. Cuando se les pregunta por los linchamientos dicen, todos a una, sin 
dudar: “La gente está cansada de tantos robos”. Pero hay otros vecinos que 
condenan la barbarie en lo que se ha convertido. Los Ruices pasó de tener miedo 
a convertirse en su administrador. Quizás fue la única manera que consiguieron 
de ganar respeto. Quizás no le dieron otra opción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me 
detengo a hablar con Antonio justo en la esquina de aquel mural en la calle A 
cuando se detiene una camioneta marrón junto a nosotros. El conductor baja el 
vidrio del copiloto y le dice a Antonio:</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Coño, 
pana, creo que me abrieron el carro y me sacaron unas herramientas que tenía 
aquí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-¿Y 
eso fue ahorita?</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Sí. 
Así que si ves a alguien corriendo o con cara de sospechoso le lanzas un coñazo 
de una. Luego preguntas -dice el conductor dejando salir una risa nerviosa que 
no permite identificar si habla en serio o no.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Sí 
va. No hay problema, para eso estamos.</p>






<p class="wp-block-paragraph"><BR><I>** 
El nombre de Antonio fue cambiado para proteger su 
identidad.</I></p>



<p class="wp-block-paragraph"><I>*Esta 
crónica fue escrita durante el XI Seminario de Periodismo Narrativo patrocinado 
por Cigarrera Bigott, celebrado entre el 20 y 24 de junio en la ciudad de 
Caracas.</I></p>

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