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	<title>Illarramendi - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<title>Illarramendi - Armando.info</title>
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		<title>Un “compinche” preso, el otro liso en Argentina</title>
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		<dc:creator><![CDATA[CÉSAR BÁTIZ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Nov 2015 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Boliburguesía]]></category>
		<category><![CDATA[EEUU]]></category>
		<category><![CDATA[Empresas Eléctricas en Venezuela]]></category>
		<category><![CDATA[Estafa]]></category>
		<category><![CDATA[Illarramendi]]></category>
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					<description><![CDATA[El multimillonario esquema Ponzi de Francisco Illaramendi, objeto de un proceso judicial en Estados Unidos desde 2011 y donde se esfumaron cientos de millones de dólares de Pdvsa, fue fraguado según las autoridades de EE.UU. por egresados de la generación de 1986 del Colegio Los Arcos de Caracas, un instituto del Opus Dei. Pero justamente como por milagro, uno de sus exalumnos, amigo y socio de Illaramendi, salió bien librado de la investigación y terminó como empresario de la energía en Argentina. Su nombre: Piero Montelli.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En 49 
páginas presentadas ante una corte en Estados Unidos en julio de 2013, el 
retrato que dibujan de Piero Montelli es el de un sujeto con múltiples 
artimañas. No solo recibió transferencias de un esquema fraudulento, sino que 
ayudó en su construcción y mantenimiento con la creación de empresas de papel y 
hasta habría tratado de tapar las trampas con falsificación de documentos. 
Todavía más: cuando la pirámide financiera se desmoronó, Montelli intentó poner 
a salvo su dinero antes de que las autoridades estadounidenses confiscaran los 
bienes a su amigo de la infancia y en ese momento socio de negocios, Francisco 
Illaramendi, presunto cabecilla de la trama.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero en 
diez meses ese retrato se desdibujó en la trastienda de un bufete del Centro 
Rockefeller de la ciudad de Nueva York. El 5 de mayo de 2014, el equipo del 
abogado John J. Carney, designado por la Corte de Connecticut como el síndico en 
el caso seguido contra Michael Kenwood Group (MKG), empresa financiera 
perteneciente a Francisco Illaramendi, en un&nbsp;<a title="Opens external link in new window" href="https://www.scribd.com/doc/289710646/Plan-de-Pago-John-Carney" target="_blank" rel="noopener">texto no mayor a página 
y media, desistió del proceso en contra de Piero Enrique Montelli 
Torres</A>, hasta 
ese instante señalado como cómplice del fraude perpetrado por el propietario de 
MKG, en contra de al menos unas 70 organizaciones y personas, por más de dos mil 
millones de dólares, entre ellas Pdvsa, estatal petrolera venezolana a quien 
habría estafado más de 560 millones según los documentos legales del 
caso.</p>


<p class="wp-block-paragraph">La 
demanda de Carney solo se mantuvo desde entonces en contra del operador 
financiero de origen libanés y nacionalizado venezolano, Romeo Mouwad y su 
familia, quienes a través de una empresa registrada en las Islas Vírgenes 
Británicas recibieron recursos de los fondos de Illaramendi, pasando primero por 
las manos de Montelli y su casa de corretaje en Caracas, 
Inverplus.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Solo 10% 
de lo que dice la demanda de Carney es cierto”, indica Montelli para explicar 
por qué su caso duró solo diez meses en la corte. En entrevista telefónica desde 
Buenos Aires, este contador venezolano, que se precia de mantener un bajo perfil 
al punto de nunca antes haber sido contactado por la prensa, niega haber 
entablado cualquier negociación con el síndico. Asegura que no recurrió al 
recurso de otros acusados en el caso, que accedieron a abrir fideicomisos a 
favor del representante de la Fiscalía de Estados Unidos para así evitar ir a 
prisión mientras se investigaba el fraude.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Montelli 
en cambio se duele de que el señalamiento en su contra y su relación con 
Illaramendi lo perjudicaron en su reputación,&nbsp; así como en términos más 
tangibles como el tiempo que debió invertir para explicar a las autoridades de 
diferentes agencias de Estados Unidos cada una de las transacciones en las que 
se vio envuelto, y en el dinero que tuvo que pagar en los abogados para 
defenderse de las acusaciones en medio del esquema montado por su excompañero en 
el Colegio Los Arcos de Caracas, una institución educativa regentada por el Opus 
Dei.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="528" height="283" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14112015-1.jpg" alt="" class="wp-image-50905"/></figure>


<h2 class="wp-block-heading">El reencuentro</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Esa 
tarde de mediados de 2002, el reencuentro fue en Oripoto, al sureste de Caracas, 
una urbanización de clase media alta, compuestas por casas de uno y dos pisos, 
rodeada de una verde vegetación y un clima más fresco al del resto de la ciudad. 
El motivo de la fiesta era reunir a los excompañeros de clase del Colegio Los 
Arcos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
ese sitio llegó con su chofer uno de los exalumnos. Era Francisco Illaramendi. A 
la larga, este chico venezolano, nacionalizado estadounidense, terminaría 
condenado a más de 13 años de cárcel en Estados Unidos. Pero el Francisco 
Illaramedi de aquella tarde era solo Pancho, el muchacho buena gente, solidario, 
caritativo, conversador y tan religioso que rezaba el Angelus todos los 
mediodías.&nbsp; Para ese momento había adquirido una cualidad circunstancial 
que comenzó a forjarse en el verano de 1999, cuando se reunió con el presidente 
Hugo Chávez en Nueva York, como parte de una delegación de expertos financieros 
que fueron a hablar de la deuda venezolana. Esa tarde de 2003,&nbsp;muchos de 
sus compañeros sabían que estaba muy bien conectado con las esferas económicas 
del chavismo y que sus consejos eran escuchados por quienes manejaban las arcas 
de la nación, entre ellos el ministro de Finanzas, Tobías Nóbrega, hoy prófugo 
de la justicia venezolana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno 
de los participantes en el evento lo recuerda como si la película la proyectara 
en la pared del frente. Dice este exalumno que muchos se acercaron a saludar a 
Illaramendi. Otros, cómo él, según cuenta, mantuvieron una distancia que, sin 
ser hostil, buscaba proyectar el escaso agrado que les causaba la cercanía de 
Illaramendi con el Gobierno revolucionario.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 
quienes se mostraron más atentos con Illaramendi durante la velada, dice esta 
fuente que pidió no ser identificada, destacó Piero Montelli, hijo de un 
inmigrante italiano nacionalizado en 1957, dedicado a la construcción, quien 
junto a sus dos hermanas, su madre y su padre, vivía en un apartamento de la 
urbanización La Boyera, al sureste de Caracas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Montelli 
fue uno de los que más atención le brindó a Pancho. Creo que se acercaron más 
desde ese momento y comenzaron a hacer sus negocios. A Montelli le cambió la 
vida”, señala uno de los invitados al reencuentro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Realmente 
Illaramendi solo estudió con ese grupo del Colegio de Los Arcos que se 
reencontraba esa tarde hasta sexto grado, debido a que su padre, Ramón 
Illaramendi, miembro del partido democristiano Copei, fue enviado como embajador 
a Estados Unidos en los ochenta durante el gobierno del presidente Luis Herrera 
Campins.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo 
le perdí la pista a Illaramendi hasta que supe que tenía su fondo y lo contacté 
e hicimos las transacciones a través de la sociedad de corretaje que manejaba en 
Caracas (Inverplus)”, recuerda Montelli para tratar de zafarse de esa cercanía 
con Pancho, aunque los documentos de la corte y fuentes consultadas dicen lo 
contrario.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14112015-2.jpg" alt="" class="wp-image-50906"/></figure>


<h2 class="wp-block-heading">El camino al ascenso</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Montelli, 
tras comenzar a estudiar ingeniería en la Universidad Católica Andrés Bello 
(Ucab) desertó y se cambió a Contaduría Pública, cuenta un amigo del 
bachillerato con quien habla muy eventualmente, pero quien prefirió reservar la 
identidad. Antes de culminar esa carrera laboraba en el <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">call center</I> del Banco Provincial y más 
tarde, ya con el grado de contador público, en la firma Espiñera, Sheldon y 
Asociados. A mediados de los noventa se movía en el pequeño mercado bursátil 
caraqueño con Interactivos Servicios Financieros, donde trabajó de 1986 a 1989 
junto a un experto financiero como Alejandro Lara Anzola, así como con Julio 
César Polanco Fitzgerald, quien en la actualidad es su socio en negocios en 
Argentina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuenta 
otro de los ex compañeros de clases que Montelli, tras sufrir un atraco, decidió 
emigrar a Canadá. Ya para entonces se había casado con Maribel Aizpun 
Vásquez,&nbsp;una joven cuyos padres eran propietarios de un pequeño colegio 
privado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Regresó a 
Caracas y en 2003 se involucró en los primeros negocios con dólares que 
empezaron a realizarse en Venezuela en medio del control de cambio.&nbsp; Ya 
para entonces parecía que la fortuna le había sonreído. “Siempre fue muy hábil y 
de buen olfato para los negocios”, dice la persona que lo conoció en primaria y 
secundaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es 
verdad que mi vida cambió”, responde al preguntársele por su ascenso social. 
“Hice buenos negocios, como muchos hicieron buenos negocios allá en Venezuela”, 
comenta para referirse a las oportunidades que el control de cambio y el mercado 
de las permutas ofreció a hombres de finanzas venezolanos desde 2003, año en que 
se implementó el sistema.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Los compinches</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Documentos 
de la corte e información hallada en registros de empresas en el estado de 
Florida, Estados Unidos, revelan que la cercanía con Illaramendi no solo se 
enmarcó alrededor de MKG.&nbsp; Desde abril de 2005, según la demanda impulsada 
por el síndico, Montelli e Illaramendi, trataron de asociarse con Manuel Oliver 
y Javier Marín, también ex alumnos del Colegio Los Arcos, en la junta directiva 
de una empresa denominada Weston International Bakery LLC, que era la 
propietaria de la franquicia Don Pan en Florida.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
acuerdo con el síndico, en 2005, desde el inicio del fraude, comenzaron las 
operaciones de Pancho y Montelli en torno a los fondos administrados por el 
primero, creando una serie de empresas de papel e incluso falsificando 
documentos para tapar el hueco financiero. Allí se desatan los nudos de una 
historia común, que se rompería en 2011.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Para 
2005 yo no tenía una casa de corretaje”, apunta Montelli, quien insiste en 
destacar que la demanda del síndico presenta hechos exagerados para tratar de 
presionar la recuperación de la mayor cantidad de recursos 
posibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como 
parte de su argumentación, Carney –quien, a raíz del esquema Ponzi de 
Illaramendi, se ha convertido en un verdadero cazador de inversionistas 
venezolanos– promovió como prueba el extracto del intercambio de correo del 7 de 
diciembre de 2006, en el que Montelli solicita la cancelación de una suma de 
dinero proveniente de las ganancias de los negocios de ambos, para pagar una 
deuda que mantenía con su suegro, quien le prestó para la compra de un 
apartamento. Ante esta solicitud Illaramendi respondió: “Compinche, yo hago 
otras&nbsp;transferencias que deben 
salir mañana. Yo puedo hacer esto por ti la próxima semana, pero solo para que 
quede claro, en esta operación no había dinero para ‘participación en las 
ganancias’. No va a haber dinero para la participación en las ganancias hasta 
que el otro se recupere”. Su amigo le respondió: “Yo sé que no hay una 
participación en las ganancias… Pero esto es parte de una conversación en la que 
de manera amistosa acordó enviar una actualización.... Si el problema es el 
título, lo llaman el lavado de dinero o una estructura financiera de un tercer 
mundo”. Para el síndico esa última frase fue una evidencia que Montelli sabía a 
lo que jugaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según la 
información proporcionada por Carney en el escrito presentado en la Corte del 
Distrito de Connecticut en julio de 2013, Montelli, en el transcurso del fraude 
envió correos electrónicos y llamó regularmente a Illaramendi y a otros miembros 
y empleados MKG y High View Point Partners, la otra firma del hombre de finanzas 
venezolano nacionalizado estadounidense, “con el fin de negociar y ejecutar las 
transferencias a su nombre, los demandados y otros, y participa en otros 
negocios, tratos en nombre de sí mismos y de sus asociados”, entre ellos Romeo 
Mouwad y la esposa e hijos de este.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dice el 
síndico que en ocasiones Montelli se comunicaba con Illaramendi a través de un 
correo electrónico personal y lo llamaba “Uniqua Backyardigan”, “nombre que 
deriva del viejo dibujo animado transmitido por Nickelodeon”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras 
esto ocurría en las conversaciones privadas reveladas en la corte, a los fondos 
de Illaramendi seguían ingresando recursos como los de un ex compañero de 
estudios, Antonio Sinopoli, quien le confió 850.000 dólares, o los seis millones 
de la&nbsp;<a title="Opens external link in new window" href="https://www.scribd.com/doc/289710089/Retiro-de-La-Demanda-contra-Montelli" target="_blank" rel="noopener">empresa 
Vertra</A>, fundada 
por el ex ministro copeyano de Energía y Minas, Humberto Calderón Berti, amigo 
de su papá, todos a la espera de un rápido y sustancial 
retorno.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="550" height="418" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14112015-3.jpg" alt="" class="wp-image-50907"/></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Pero 
entre diciembre de 2010 se vino abajo la pirámide que ya en diciembre de 2005, 
con un hueco financiero inicial de un poco más de cinco millones de dólares, se 
tambaleaba soportada sobre decisiones que solo lograron retardar la caída. En su 
derrumbe arrastró consigo pérdidas para al menos 70 personas y empresas, entre 
ellas la más afectada Pdvsa, que reclamó un poco más de $560 millones, la 
mayoría de ellos recursos provenientes de los fondos de pensiones de 
trabajadores y jubilados de la petrolera estatal, administrados por el ex 
vicepresidente de Finanzas, Eudomario Carruyo, y su cercano colaborador Juan 
Montes. El presidente de Digitel, Oswaldo Cisneros, desistió de reclamar más de 
$170 millones debido a su cercana relación con 
Illaramendi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
enero de 2011, Illaramendi se hallaba bajo el cercano escrutinio de la Fiscalía 
de Estados Unidos y de la Security Exchange Commision (SEC, por sus siglas en 
inglés; el equivalente a la Comisión Nacional de Valores), pero aún así, de 
acuerdo con Carney, Montelli seguía cooperando con su amigo, tratando de 
salvaguardar recursos mientras las autoridades estadounidenses continuaban 
indagando. En marzo de 2011, Illaramendi se declaró culpable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Pancho 
no volvió a hablar con Montelli”, afirma una persona cercana a Illaramendi, 
quien asegura que el hombre, hoy sentenciado a 13 años de cárcel, no generó 
ninguna pérdida a Pdvsa, ni afectó a las otras personas que depositaron recursos 
en los fondos de MKG y HVP Partners. “Se declaró culpable porque estaba mal 
asesorado”, ha manifestado su padre, Ramón Illaramendi, en otras 
ocasiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
13 de octubre de este año, la Corte del Distrito de Connecticut pidió a los 
abogados de la firma Baker&amp;Hostetler, asistentes del síndico Carney, retirar 
los documentos del caso Illaramendi o de lo contrario serían destruidos. El 
sentenciado promovió el 23 de octubre una solicitud para evitar la eliminación 
de esos papeles porque debe revisarlos para preparar su apelación. “De pronto 
allí están las evidencias que comprueban las negociaciones realizadas por 
Montelli para salirse del caso”, comenta la persona allegada al hoy prisionero. 
Pero desde el otro lado del teléfono, Montelli reafirma que no tuvo ninguna 
negociación. Expresa que lo de Carney fue un relato exagerado para tratar de 
recuperar la mayor cantidad de recursos posibles. “Cómo una demanda tan extensa 
se resuelve en menos de un año”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
redactor de esta nota escribió a dos de los abogados del síndico y al correo de 
la página de Carney, pero hasta el cierre de esta edición no se recibió una 
respuesta acerca de las razones que llevaron a desestimar, en 10 meses, el caso 
contra Montelli.</p>


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				<iframe loading="lazy" title="Ramírez sobre Illaramendi" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/7uk3qbNwMvU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div></figure>
				
				 

<h2 class="wp-block-heading">Mejores Aires</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El 
proceso contra Montelli lo siguió, aunque por un breve tiempo, al país que 
escogió como destino en 2011, justo cuando Illaramedi caía en desgracia: 
Argentina. En octubre de 2013, Carney presentó un exhorto en contra de Montelli 
en una Corte Mercantil de Buenos Aires. Solicitó información de migración y 
otros datos del contador venezolano que ya para ese momento llevaba tres años en 
el negocio eléctrico argentino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 
diciembre de 2010 y noviembre de 2013 asumió participación como directivo en 
tres empresas, junto a su esposa Maribel Aizpun de Montelli y su socio Julio 
César Polanco Fitzgerald. En 2011, acordó con el también venezolano y quien 
fuera su vecino en La Boyera en la época de la adolescencia, Miguel Alfredo 
Mendoza, asociarse para la compra de tres empresas pertenecientes a la 
norteamericana AES, las distribuidoras Edelap y Edes, más la generadora Central 
Dique, por un monto estimado en 20 millones. Pero en la actualidad, pese a que 
sus oficinas funcionan en el mismo edificio, Montelli asegura que ya no trabaja 
con Mendoza, un abogado graduado en la Ucab, con amplia experiencia en el sector 
de la energía eléctrica gracias a su trabajo en la transnacional Ashmore. Afirma 
que mantuvo en operación durante tres años una unidad generadora por la cual el 
Estado argentino le cancelaba un servicio. Pero como parte del convenio ya 
entregó el equipo a la autoridad eléctrica del sur, por lo que se encuentra en 
búsqueda de otros negocios. Desde agosto de 2014 no viaja a 
Caracas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Montelli 
y sus socios venezolanos tuvieron nexos con Alejandro Ivanissevich, un 
empresario argentino con buena entrada al todopoderoso ministro de obras 
públicas en los Gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, Julio De 
Vido. Sin embargo, niega cualquier vinculación con los sectores políticos 
argentinos o venezolanos, si bien reconoce que en Argentina todo cambia muy 
rápido, aunque quizás no tanto como evolucionó su caso en la Corte de 
Connecticut, donde pasó de ser un cómplice fundamental en una estructura 
fraudulenta a una persona libre de juicio o condena.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><I></I></p>


<p class="nota wp-block-paragraph">(*) Hugo Alconada aportó algunos datos para este reportaje desde Buenos Aires, Argentina.</p>

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			</item>
		<item>
		<title>Moris Beracha: “¡No conozco a nadie a quien Illarramendi haya estafado más que a mí!”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[EMILIA DÍAZ - STRUCK (ICIJ)]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Apr 2013 11:12:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Estafa]]></category>
		<category><![CDATA[ICIJ]]></category>
		<category><![CDATA[Illarramendi]]></category>
		<category><![CDATA[Moris Beracha]]></category>
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					<description><![CDATA[Respuestas de Moris Beracha enviadas por escrito a ICIJl 
Ante las acusaciones del síndico John Carney en las que involucra a Moris Beracha como un aliado de Illarramendi en la estafa que él realizó, el empresario venezolano alega que él ha sido una víctima más del Ponzi y que no tenía conocimiento de las operaciones fraudulentas realizadas por Francisco Illarramendi.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">A 
continuación, se presentan las respuestas completas de Beracha, enviadas por 
escrito al <A href="http://www.icij.org">Consorcio 
Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en 
inglés)</A>:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><A name=_gjdgxs></A><B 
style="mso-bidi-font-weight: normal">-&nbsp;&nbsp;&nbsp; El síndico John. J 
Carney dijo en su demanda contra usted que usted ayudó a mantener el esquema 
Ponzi de Illarramendi al inyectar dinero fresco al esquema a cambio de “tarifas 
exorbitantes y sobornos”, y a través de su red de contactos en Venezuela, 
incluyendo oficiales del gobierno. El alega que usted e Illarramendi hicieron 
más de 170 millones de dólares en transferencias electrónicas vía compañías 
offshore. ¿Cuál es su respuesta a estos cargos?</B></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo primero que debo decirle es que puedo asegurar que yo 
nunca tuve conocimiento de que Illarramendi estaba estafando a nadie hasta que 
se hizo público el procedimiento en su contra. Es tan así que durante varios 
años llevamos a cabo operaciones financieras con el grupo Michael Kenwwod, grupo 
que él dirigía, siempre con el aval de una de las más prestigiosas instituciones 
financieras a nivel mundial como lo es Credit Suisse. Lejos de estar involucrado 
yo en las denuncias hechas en contra de Illaramendi, lo que soy es una más de 
las muchas víctimas. Para esta fecha, me deben a mí y a varias empresas en las 
que tengo participación, un total de US$ 140,787,894.&nbsp; ¡No conozco a nadie 
a quien Illarramendi haya estafado más que a mí! Y adicional al daño 
patrimonial, debe sumarle el daño que ha causado a mi reputación, luego de más 
de 25 años de impecable trayectoria profesional en el sector financiero, siempre 
llevando a cabo operaciones absolutamente normales y transparentes, a través de 
empresas reguladas por las autoridades financieras de los mercados en los que 
hemos operado.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Este es un caso que desde el principio ha mostrado 
importantes irregularidades. Desde nuestro punto de vista, la más preocupante y 
que nos genera muchísimas dudas, es el desempeño del receiver del caso, John J. 
Carney, quien tiene un interés muy personal en litigar este caso, alargándolo en 
el tiempo sin importarle los hechos, solo para cobrar más honorarios 
profesionales.&nbsp;Carney, quien fue contratado por la Corte en calidad de 
Receiver, con el fin de llevar a cabo las investigaciones y velar por los 
derechos de las personas afectadas por la estafa de Illaramendi, ha contratado 
como abogados a la Firma&nbsp; Baker &amp; Hostetler, de la cual él es socio, lo 
que representa un evidente conflicto de intereses.&nbsp;Es un socio en la firma 
de abogados, además de ser administrador judicial del grupo Michael 
Kenwood.&nbsp;La corte le ha permitido utilizar su propia firma Baker como sus 
abogados.&nbsp;En mi caso, hay doce abogados de Baker que asesoran a Carney 
cobrando por hora, y su firma le reconoce personalmente como socio, el beneficio 
económico que él genera para ellos como administrador y cliente. Según han 
calculado mis abogados, las facturas de Baker &amp; Hostetler (de la cual Carney 
es socio), a la Corte, ya deben superar los $30 millones, aun cuando ni siquiera 
ha sido capaz de publicar un estado financiero que detalle lo que pasó en las 
empresas intervenidas. Y lo peor, sin ser capaces de presentar una sola 
declaración o prueba que demuestre mi supuesta intervención en el 
caso.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, yo reconozco que tuve contacto comercial con 
Illarramendi igual que otros.&nbsp; Llevé a cabo durante algunos años varias 
operaciones financieras con Illarramendi que se realizaron fuera de EE.UU., 
todas normales y transparentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debo destacar, que la naturaleza del tipo de operaciones que 
llevé a cabo con Illarramendi, hacía imposible que se pudiera producir estafa 
alguna por mi parte, por la naturaleza de las mismas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas operaciones fueron de dos tipos:</p>



<p class="wp-block-paragraph">•&nbsp;&nbsp;&nbsp; La primera a través de Notas 
Estructuradas (o Credit Linked Notes), que no son más que un instrumento 
financiero utilizado en todos los mercados del mundo. Las Notas Estructuradas 
son instrumentos financieros emitidos por un intermediario como una alternativa 
de inversión donde se puede llegar a obtener rendimientos superiores a los del 
mercado de renta fija, teniendo por lo general una garantía del capital o un 
porcentaje de este invertido al momento del vencimiento, son papeles que 
permiten una diversificación de riesgo contra deuda pública de un país por 
ejemplo, en este caso deuda venezolana. Estas operaciones además estaban 
avaladas por Credit Suisse, la entidad financiera internacional que 
supuestamente ejecutaba las transacciones que nosotros realizábamos con el señor 
Illarramendi.&nbsp; Si la documentación que garantizaba el aval por parte de 
Credit Suisse no era real, se trataría en todo caso de documentos fraguados por 
parte del señor Illarramendi en contra de mi confianza y perjudicando mis 
inversiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">•&nbsp;&nbsp;&nbsp; El segundo tipo de operación&nbsp; que 
llevamos a cabo con&nbsp; el señor Illarramendi durante los años 2006 y 2007, 
fueron varias operaciones de permuta denominadas internacionalmente como “<I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Swap</I>”, un tipo de operación 
perfectamente permitida por la normativa legal de Venezuela a raíz del control 
de cambio vigente en el país, y que consistía básicamente en una operación de 
cambio de un tipo de divisa por otro, en este caso dólares por bolívares, en las 
cuales actuamos exclusivamente como contraparte, lo que hace imposible generar 
ningún tipo de estafa ya que el cambio de moneda solo se desarrolla con el 
propio intercambio de una por la otra, y se resuelve en menos de 48 horas. La 
naturaleza de este tipo de operaciones, tanto las permutas como las notas 
estructuradas, hace imposible que se genere una estafa por nuestra 
parte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">•&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fuera de este tipo de operaciones no 
hemos realizado, ni yo ni mis empresas, ningún otro tipo de transacción o 
producto financiero con el señor Illarramendi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas las operaciones que llevamos a cabo con el Sr. 
Francisco Illarramendi estuvieron apegadas al marco legal correspondiente, las 
cuales a pesar de ser inversiones de alto riesgo financiero, siempre nos 
rindieron los dividendos calculados, y en los tiempos establecidos, por lo que 
se puede considerar una relación de negocios exitosa, hasta el momento en el que 
fuimos sorprendidos por el reconocimiento por parte de Illarramendi, de haber 
cometido el delito de estafa con otras operaciones ajenas a las 
nuestras.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La confianza o decisión de llevar a cabo operaciones 
financieras con el Sr. Francisco Illarramendi se basaron permanentemente en el 
respaldo que le ofrecía su reconocimiento en el mercado bursátil venezolano, y 
su trayectoria como parte de la reconocida institución financiera internacional, 
Credit Suisse, cuyo aval con más de 150 años de trayectoria y prestigio 
internacional, con operaciones en más de 50 países, fue suficiente para que 
confiáramos en la respetabilidad del Sr. Illarramendi, y decidiéramos llevar a 
cabo con él transacciones financieras y bursátiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También quiero añadir que el propio Sr. Francisco Illaramendi 
aclaró en una declaración jurada, el 21 de septiembre de 2012, que él actuó 
solo, sin conocimiento de otros, en los hechos en los que se declaró 
culpable.&nbsp; El receiver del caso, el Sr. John Carney, ignorando estos 
hechos, y sin pruebas que me involucre, está dejando de velar por las víctimas 
del caso, entre las que me cuento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><B style="mso-bidi-font-weight: normal">-&nbsp; Además, 
Carney alega que cuatro compañías de las Islas Vírgenes Británicas que usted 
controlaba en ese momento –Bradleyville Ltd, Northwestern International Ltd, 
Brave Spirit Ltd y Rowberrow Trading Corp—recibieron millones en pagos por 
“ningún trabajo, servicio o valor”. ¿Cuál es su respuesta a este cargo? ¿Qué 
servicios proveyeron sus compañías a Illarramendi y/o sus 
compañías?</B></p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo no soy propietario ni tengo la mayoría o el control 
accionario, de ninguna de esas empresas que el Sr. Carney me atribuye, salvo 
Northwestern International Ltd.&nbsp; No existe ninguna documentación o 
declaración alguna que sustente este señalamiento en mi contra.&nbsp;Puedo 
asegurarle que en el caso de Northwestern International, que es la única por la 
que puedo hablar, nunca se recibieron regalos de Illarramendi, es completamente 
falso.&nbsp;El Sr. Illarramendi siempre se me presentó como el intermediario de 
Credit Suisse y otros grandes bancos que él me decía necesitaban permutar 
divisas, o disminuir su riesgo país.&nbsp; Me ofrecía bolívares o riesgo país, 
que eran operaciones normales en el mercado para ese tipo de negocios, amparados 
siempre bajo el marco regulatorio del momento. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Insisto en que no tengo ninguna responsabilidad en este caso. 
Todo lo contrario, soy una más de las víctimas pues se me ha involucrado sin 
ninguna prueba que demuestre mi supuesta participación, lo que me ha causado un 
gran daño reputacional, además de la retención por parte del interventor del 
caso, de más de 140 millones de dólares que corresponden a varias empresas en 
las que tengo participación, que son producto de las inversiones completamente 
lícitas y que también han involucrado de manera errónea en el 
proceso.</p>


<p class="wp-block-paragraph"><B style="mso-bidi-font-weight: normal">-&nbsp;&nbsp;¿Por qué 
hace usted negocios a través de entidades offshore como las Islas Vírgenes 
Británicas y Panamá?</B></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por la misma razón que tantas empresas en EE.UU. escogen al 
pequeño estado de Delaware para organizarse allí, por ejemplo.&nbsp;Las pequeñas 
jurisdicciones como esas se dedican a facilitar mucho la creación de empresas y 
ofrecer atractivos intereses a los accionistas.&nbsp;Además, hay importantes 
beneficios tributarios en esos lugares, precisamente para poder atraer 
inversiones. Según recuerdo, el presidente Obama le hizo esta misma pregunta a 
su contraparte, el republicano Romney, durante la campaña electoral del año 
pasado, y Romney respondió que los demócratas también tienen cuentas offshore. 
No me imagino la existencia de grandes grupos económicos, radicados en EE.UU. u 
otro país y cotizados en New York, Londres o Frankfurt, que no hagan gran parte 
de sus negocios offshore.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><B style="mso-bidi-font-weight: normal">-&nbsp;&nbsp;&nbsp; 
El síndico también alega que los sobornos para pagar al gerente de PDVSA, Juan 
Montes (también conocido como Black), fueron canalizados a través de compañías 
offshore que usted controlaba en ese momento. Por ejemplo, según los registros 
de la corte, el 22 de marzo de 2007, cerca de 12 millones de dólares para 
sobornos fueron transferidos a una de las entidades de las Islas Vírgenes 
Británicas bajo su control, Northwestern Ltd, así como otras dos compañías 
(Dobson y East Coast). ¿Cuál es su respuesta a esto?</B></p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso es una imputación que no solo es falsa, sino que ni 
siquiera está incluida en el expediente judicial. En más de un año, Carney no ha 
presentado ninguna prueba contra mí. Sin embargo, en el caso particular al que 
hace referencia haciendo mención a PDVSA, le aseguro que las únicas operaciones 
que llevé a cabo con el Fondo de Francisco Illarramendi, de las que tuve 
conocimiento que estuviera de alguna manera involucrada la empresa petrolera, 
fueron algunas operaciones en el mercado venezolano de permuta entre dólares y 
bolívares, las cuales eran totalmente transparentes y legales en Venezuela. La 
relación como Casa de Bolsa, era con el Fondo de Illarramendi y no con PDVSA. De 
hecho, Illarramendi fue empleado de PDVSA, por lo que no me necesitaba a mí para 
relacionarse con nadie en esa empresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo confío plenamente en que muy pronto mis declaraciones y 
documentación entregada serán consideradas lo suficientemente contundentes como 
para que la Corte del distrito de Connecticut descarte el caso planteado en mi 
contra. Y precisamente por no existir ninguna documentación o declaración alguna 
que sustente esas demandas, una vez cerrado el proceso, me reservo el derecho de 
ejecutar acciones legales contra el administrador John Carney, por daños 
económicos y reputacionales. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><B style="mso-bidi-font-weight: normal">-&nbsp;&nbsp;&nbsp; 
El síndico dijo que en 2008, otra compañía de las Islas Vírgenes Británicas que 
usted controlaba en ese tiempo, Brave Spirit, recibió más de 3.6 millones de 
dólares de uno de los fondos de Illarramendi “a cambio de absolutamente nada”, 
reporteros de ICIJ han revisado registros de corporaciones que indican que usted 
y otras cuatro personas que comparten el apellido Beracha fueron accionistas de 
Brave Spirit en ese momento. Los registros muestran que usted era dueño de 50 
por ciento de las acciones y era el único director de la compañía. ¿Cuál es su 
respuesta a este cargo?</B></p>



<p class="wp-block-paragraph">No soy propietario ni tengo ninguna participación en una 
empresa con ese nombre. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><B style="mso-bidi-font-weight: normal">-&nbsp;&nbsp;¿Por qué 
le dijo usted en un email a Illarramendi de fecha 23 de octubre de 2007 que 
usted iba a abrir una cuenta bancaria en HSBC a Black? ¿Es Black el señor Juan 
Montes, el gerente de PDVSA al que se refiere el síndico? De cualquier manera, 
¿por qué abrió usted cuentas bancarias para personas distintas a 
usted?</B></p>



<p class="wp-block-paragraph">En primer lugar puedo asegurarle que no recuerdo ningún email 
como el que refiere, y de hecho no existe en el expediente una referencia a esa 
supuesta comunicación. Y menos aún, con un planteamiento como ese, pues tengo la 
seguridad de que ningún banco como HSBC, permitiría que una persona abra una 
cuenta en nombre de otro, sin cumplir con las normas que le exigen conocer sus 
clientes y el motivo de la transacción</p>



<p class="wp-block-paragraph"><B style="mso-bidi-font-weight: normal">-&nbsp; ¿Por qué 
algunas de sus compañías en las Islas Vírgenes Británicas como Bradleyville Ltd 
y Northwester fueron transferidas a Nevis en 2010?</B></p>



<p class="wp-block-paragraph">De las empresas que menciona, Northwestern efectivamente es 
de mi propiedad y se mantiene operativa en BVI. No tengo ni he tenido ninguna 
participación en alguna empresa llamada Bradleyville LTD. Otras empresas de BVI, 
en las que tuve algún tipo de participación, fueron liquidadas a principios de 
2010, no transferidas a ningún otro lugar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><B style="mso-bidi-font-weight: normal">-&nbsp;&nbsp;Usted le 
dijo a la reportera de ICIJ Emilia Díaz-Struck que usted había sido extorsionado 
en Venezuela. ¿Se encuentran conectadas esas extorsiones a este 
caso?</B></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las extorsiones de las que fui objeto surgieron a raíz de 
algunas publicaciones que se hicieron en el año 2010 de una manera muy 
irresponsable, en las que se me atribuía un monto falso y sumamente elevado, 
como mi supuesto patrimonio personal, cantidad que discrepaba completamente de 
mis activos reales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lamentablemente en los últimos tiempos en Venezuela suelen 
hacerse acusaciones sin base, con demasiada facilidad y de manera 
irresponsable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, se sumó un intento de secuestro, lo cual 
afortunadamente no ocurrió, pero todo esto provocó que decidiera junto a mi 
familia viajar temporalmente fuera de mi país.</p>

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			</item>
		<item>
		<title>Illarramendi o la punta de la pirámide</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MARINA WALKER GUEVARA]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Apr 2013 10:27:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Estafa]]></category>
		<category><![CDATA[ICIJ]]></category>
		<category><![CDATA[Illarramendi]]></category>
		<category><![CDATA[Islas Vírgenes]]></category>
		<category><![CDATA[Moris Beracha]]></category>
		<category><![CDATA[OffShore]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://armando.info/?p=85</guid>

					<description><![CDATA[El esquema Ponzi, que Francisco Illarramendi encabezó, le costó mucho dinero a –entre otros- empresarios como Oswaldo Cisneros y al fondo de pensiones de la petrolera estatal Pdvsa. Su funcionamiento no se explica solo con la actuación del operador financiero que le da nombre, juzgado en una corte federal de Estados Unidos. Necesitó un elenco de cómplices, funcionarios sobornados y, cómo no, empresas offshore.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Francisco 
Illarramendi llamaba con frecuencia a Moris Beracha cuando necesitaba algún 
insumo de dinero. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Illarramendi, 
de nacionalidad venezolana, era gerente de una firma de asesoramiento a 
inversionistas con sede en Connecticut, Estados Unidos. Beracha, por su parte, 
era un empresario venezolano cercano al gobierno de Hugo Chávez que, según 
indica una demanda contra él en Estados Unidos, era capaz de producir –por el 
precio adecuado- avances multimillonarios de dinero en dólares con relativa 
facilidad.<A name=_gjdgxs></A></p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
2 de noviembre de 2007, Beracha envió un correo electrónico a Illarramendi con 
instrucciones de depositar más de 10 millones de dólares –correspondientes a la 
parte de Beracha de las ganancias en una transacción- a tres cuentas en el banco 
HSBC en Suiza, a través de una cuenta HSBC en Nueva York.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Chamo 
soy tu mejor productor jajajajaja” (sic), escribió Beracha antes de enviar el 
mensaje a Illarramendi.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Un 
par de demandas en la corte federal de Estados Unidos indican que los dos 
hombres fueron el centro de un esquema Ponzi o pirámide de 500 millones de 
dólares, por el que se intercambiaban el dinero de los inversionistas a través 
de un laberinto de empresas offshore, fondos de inversión y cuentas bancarias, 
que abarcaba desde las Islas Caimán hasta Suiza y Panamá, una vez despejado el 
camino mediante pagos de sobornos a funcionarios en 
Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
esquema colapsó en 2011 y ocasionó pérdidas de cientos de millones de dólares a 
inversionistas, incluyendo a un miembro connotado de una de las familias más 
ricas de América Latina, la venezolana familia Cisneros. De acuerdo a documentos 
de la corte, el esquema Ponzi también se comió parte del fondo de pensiones de 
Petróleos de Venezuela, PDVSA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunas 
de las compañías utilizadas en este esquema aparecen mencionadas en un grupo de 
2,5 millones de archivos secretos de offshores obtenidos por el <A 
href="http://www.icij.org/offshore">Consorcio 
Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en 
inglés)</A>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Illarramendi 
se declaró culpable de los cargos criminales en 2011, mientras que Beracha 
todavía afirma que él no fue parte de la estafa, sino una de las víctimas de 
Illarramendi. Pero John J.Carney, el síndico nombrado por un juez de Estados 
Unidos para limpiar el lío de la estafa, lo acusó en una demanda legal de 
proveer “el dinero o acceso al dinero que mantuvo el esquema de Illarramendi a 
flote”. No se han presentado cargos criminales contra Beracha en Estados 
Unidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para 
este trabajo, se consultó un legajo de 1590 páginas sobre el caso que yace en la 
corte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
síndico también acusó a un funcionario del Estado venezolano –Juan S. Montes, un 
gerente de inversiones senior de Pdvsa, apodado <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Black</I> (“<I 
style="mso-bidi-font-style: normal">negro”</I>) - de recibir más de 30 millones 
de dólares en sobornos a cambio de aprobar complejas transacciones de permuta 
(<I style="mso-bidi-font-style: normal">bond-swap</I>) entre el fondo de 
pensiones de Pdvsa –la empresa petrolera estatal- y los fondos de inversión de 
Illarramendi. Desde que se inició el control cambiario en el año 2003 y hasta el 
año 2010, en Venezuela se emplearon las casas de bolsas y las operaciones de 
permuta como un mecanismo para tener acceso alternativo a divisas extranjeras, 
principalmente dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;Carney, el síndico, dice que fue Beracha, 
con su red de contactos entre los ricos y poderosos de Venezuela, quien ayudó a 
Illarramendi a mantener el fraude. Alega en la demanda que Beracha, a sabiendas 
del esquema, pudo inyectarle dinero fresco a cambio de “tarifas exorbitantes o 
comisiones”. Illarramendi y Beracha, según Carney, hicieron más de 170 millones 
de dólares en transferencias fraudulentas a través de una red de compañías 
offshore.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Beracha, 
quien es dueño de una casa de bolsa y de una compañía telefónica que opera a 
través de América Latina, enérgicamente niega las irregularidades y dice que él 
tiene derecho a recibir 140 millones de dólares de regreso. “Yo nunca supe que 
Illarramendi estaba defraudando a alguien hasta que se hizo público”, escribió 
Beracha a ICIJ.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
2008, Beracha fue asesor de Rafael Isea, el entonces ministro de finanzas de 
Venezuela y uno de los funcionarios más cercanos a Chávez antes de que este 
alcanzara la presidencia.&nbsp;Isea también fue gobernador del estado Aragua, en 
el centro del país.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Paraíso para un fraude</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El 
síndico dice que Beracha controlaba cuatro compañías en las Islas Vírgenes 
Británicas utilizadas en el esquema: Bradleyville Ltd, Northwestern 
International Ltd, Brave Spirit Ltd y Rowberrow Trading Corp. Las cuatro fueron 
incorporadas a través de Commonwealth Trust Limited, una firma de servicios <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">offshore</I> con sede en las Islas Vírgenes 
Británicas, que fue acusada por los reguladores financieros de la isla de 
hacerse la vista gorda ante clientes dudosos de distintas partes del 
mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
secreto y el anonimato que proveen los intermediarios offshore crean un ambiente 
perfecto para el fraude y, especialmente, esquemas Ponzi. Este tipo de estafas 
se caracterizan por ofrecer grandes beneficios a los inversionistas y busca que 
los nuevos inversores paguen los intereses de los antiguos, hasta que el sistema 
colapsa y ya no se puede cumplir más con los 
inversionistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Especialistas 
en fraude dicen que los grandes esquemas Ponzi incluyen elementos <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">offshore</I>, cuentas bancarias y compañías 
en escondites en el extranjero, que permiten a criminales financieros oscurecer 
los orígenes y destinos de grandes sumas de dinero necesarias para mantener los 
esquemas funcionando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Muy 
rara vez se tiene alguno que no” incluya compañías o cuentas en paraísos 
fiscales, dice <A href="http://www.akerman.com/bios/bio.asp?id=529">Michael 
I. Goldberg</A> 
de Fort Lauderdale, Florida, Estados Unidos, un abogado que con frecuencia 
testifica como experto en casos de esquemas Ponzi. “Si no, es usualmente un tipo 
de Ponzi muy parroquial. Pero los más sofisticados, casi siempre lo 
hacen”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
fraude millonario de siete mil millones de dólares de Allen Stanford, por 
ejemplo, se realizó a través de un banco que él controló en Antigua. Bernard 
Maddoff usó también una serie de “fondos de inversión subordinados” <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">offshore</I> para inyectar el crecimiento de 
su esquema de 65 mil millones de dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el caso del Ponzi de Illarramendi, tres fondos de inversión que presuntamente 
fueron parte del corazón del fraude, tenían su sede en las Islas 
Caimán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, 
Carney alega que las compañías de las Islas Vírgenes Británicas, controladas por 
Beracha, recibieron millones de dólares en pagos por “ningún trabajo, servicio o 
valor”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
una declaración escrita a la corte, Beracha reclama que él había renunciado a 
cualquier participación mayoritaria en las firmas mucho antes que los crímenes 
de Illarramendi salieran a la luz. Pero Carney dice que Beracha usó las 
compañías para canalizar el dinero de las tarifas e intereses –tasas de hasta 80 
por ciento anual por los préstamos no eran extrañas- que él cargó a Illarramendi 
a cambio de suministrarle el dinero a sus fondos de inversión, que tenían 
pérdidas. Los sobornos para pagar al gerente del fondo de pensiones de Pdvsa 
también fueron canalizados a través de las compañías offshore de Beracha, de 
acuerdo a los registros de Carney en la corte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
22 de marzo de 2007, cerca de 12 millones de dólares para el pago de sobornos 
fueron transferidos a una de las entidades de las Islas Vírgenes, Northwestern 
Ltd., así como otras dos compañías controladas por Beracha, de acuerdo a la 
denuncia del síndico. En un intercambio de correos electrónicos que se produjo 
más tarde ese año, Beracha e Illarramendi discutieron el pago de más de siete 
millones de dólares para <I style="mso-bidi-font-style: normal">Black</I>. 
Beracha escribió entonces: “ya te daré instrucciones, cta. nueva q les estoy 
abriendo en hsbc” (sic), según un documento suministrado por el síndico a la 
corte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Beracha 
dijo que los alegatos de Carney sobre los sobornos "son 
falsos".</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
abogado de Montes, Elliot Greenfield, no respondió a los mensajes de correo 
electrónico y llamadas de ICIJ buscando un comentario sobre los alegatos contra 
su cliente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
2008, otra de las entidades de las Islas Vírgenes de Beracha, Brave Spirit, 
recibió más de 3,6 millones de dólares de uno de los fondos de Illarramendi “a 
cambio de absolutamente nada”, alega el síndico. Registros internos de 
Commonwealth Trust Limited (CTL), agente registrador de Brave Spirit –que 
aparece entre las firmas del <A href="http://www.icij.org/offshore">grupo 
de documentos secretos sobre </A><A 
href="http://www.icij.org/offshore"><I style="mso-bidi-font-style: normal">offshores 
</I></A><A href="http://www.icij.org/offshore">obtenido 
por ICIJ</A>-, 
revelan que Moris Beracha, y otras cuatro personas que comparten el apellido 
Beracha, eran accionistas de Brave Spirit en ese momento, pero Moris Beracha 
detentaba cincuenta por ciento de participación en la firma y era su único 
director.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo 
no soy propietario, ni tengo la mayoría o el control accionario, de ninguna de 
esas empresas que el Sr. Carney me atribuye, salvo Northwestern International 
Ltd”, escribió Beracha a ICIJ.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Beracha 
le dijo en una oportunidad en un correo electrónico a Illarramendi que ellos 
eran un equipo. Pero en el calor del intercambio de grandes cantidades de dinero 
alrededor del mundo, las cosas se pusieron algunas veces tensas entre ellos. Por 
ejemplo, esto ocurría cuando las transferencias se 
retrasaban.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Chamo 
me tienes cagado. Demasiada responsabilidad para mí. De verdad mándalas como me 
dices pero dispara. Es mucho real papa” (sic), le escribió Beracha a 
Illarramendi en un mensaje de correo electrónico el 4 de diciembre de 
2007.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Ya 
sabemos que ejecutar esto toma tiempo y que no nos gusta mandar múltiples 
transferencias el mismo día”, respondió Illarramendi. “No podemos volvernos 
locos porque se cortan las vías, pana”.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Juego de operaciones</h2>


<p class="wp-block-paragraph">En 
2010, la <I style="mso-bidi-font-style: normal">Securities and Exchange 
Commission (SEC) </I>de Estados Unidos –ente de supervisión del mercado 
bursátil- comenzó a explorar las prácticas financieras de Illarramendi. Los 
investigadores de la SEC encontraron transacciones financieras intrincadas y sin 
ningún libro de cuentas, prácticamente. Ellos rastrearon el Ponzi a partir de 
una pérdida de cinco millones de dólares que Illarramendi sufrió en 2005. Desde 
ese momento el agujero continuó creciendo, mientras Illarramendi, un antiguo 
banquero de Credit Suisse, “jugó un juego de operaciones fantasma” con los 
fondos de los inversionistas para intentar pagar deudas y ocultar las pérdidas, 
de acuerdo a los archivos de la corte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
documentos de la corte también muestran que uno de los primeros inversionistas 
en los fondos de inversión <I style="mso-bidi-font-style: normal">offshore</I> 
de Illarramendi fue el millonario Oswaldo Cisneros, que es dueño de una de las 
compañías de telecomunicaciones más grandes del país. Su primo, Gustavo 
Cisneros, junto con otros miembros de la familia, tiene una fortuna que la 
revista <A href="http://www.forbes.com/fdc/welcome_mjx.shtml"><I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Forbes</I></A> 
calcula por 4.200 millones de dólares, incluyendo participación en estaciones de 
televisión, una cervecería y un equipo de béisbol.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Documentos 
presentados en la corte por los abogados y asociados de Oswaldo Cisneros 
muestran que el empresario venezolano invirtió alrededor de 117 millones de 
dólares en los fondos de inversión <I 
style="mso-bidi-font-style: normal">offshore</I> de 
Illarramendi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
2004, una compañía vinculada con Oswaldo Cisneros cogestionó uno de estos fondos 
de inversión <I style="mso-bidi-font-style: normal">offshore</I>, que luego fue 
usado en el esquema, Highview Point Offshore Fund, creado por Illarramendi y dos 
socios en las Islas Caimán. Una declaración jurada entregada por el síndico 
indica que Cisneros realizó esto por “razones de impuestos” y que Illarramendi y 
los otros tenían autoridad exclusiva para ejecutar los 
negocios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
abogado de Cisneros, Laurence Curran, dijo que su cliente no puede ofrecer 
comentarios porque los procedimientos judiciales están en 
curso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
marzo de 2011, Illarramendi <A 
href="http://www.sec.gov/litigation/litreleases/2011/lr21970.htm">se 
declaró culpable</A> 
de cuatro cargos: transferencias fraudulentas, fraude a la seguridad, fraude de 
asesorías financieras y conspiración para obstruir la justicia. Dos meses más 
tarde <A 
href="http://www.sec.gov/litigation/litreleases/2011/lr22015.htm">la 
SEC anunció</A> 
que había recuperado 230 millones de dólares de los inversionistas de una cuenta 
bancaria en los Países Bajos. Los inversionistas rápidamente se alinearon para 
reclamar su dinero del síndico, que aún está buscando parte del dinero que se 
desvaneció en el esquema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con 
frecuencia parece el juego del gato y el ratón. Cuando los abogados del síndico 
trataron de notificar sobre la demanda contra las compañías de Beracha en las 
Islas Vírgenes Británicas, encontraron que aparentemente las firmas no existían 
más o que habían sido transferidas a otras jurisdicciones en paraísos fiscales. 
CTL, el agente registrador de las Islas Vírgenes Británicas, le dijo al síndico 
que no podía aceptar papeles judiciales de una compañía que no representaba 
más.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><A 
href="http://www.bakerlaw.com/jonathanbnew/">Jonathan 
New</A>, 
un abogado de Nueva York y antiguo fiscal federal que está trabajando en nombre 
del síndico, dice que frecuentemente hay muchas capas de intermediarios entre 
una compañía y sus dueños beneficiarios. “Terminas casi en una situación como de 
una muñeca rusa, tratando de dilucidar dónde termina esto”, 
dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">ICIJ 
contactó al intermediario en Panamá que ayudó a Beracha a incorporar sus 
compañías a través de CTL en las Islas Vírgenes Británicas. Dani Kuzniecky, un 
abogado con buenas conexiones y antiguo contralor general de Panamá, se negó a 
ofrecer comentarios alegando confidencialidad y asuntos 
legales.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Extorsiones</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Mientras 
tanto, los abogados de Beracha están peleando el caso en las cortes de Estados 
Unidos, presionando para que el caso sea movido a jurisdicción venezolana, donde 
una investigación de la comisión de contraloría de la Asamblea Nacional declaró 
inocentes a todos los funcionarios del gobierno vinculados con el caso 
Illarramendi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Beracha 
vive ahora en República Dominicana. Dice que ha sido extorsionado en 
Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo 
soy una víctima del fraude de Illarramendi”, escribió en un correo electrónico. 
En respuestas escritas que luego envió a través de una firma de Relaciones 
Públicas, dijo en lugar de eso que él era una víctima del juicio contra 
Illarramendi en el que “he sido implicado sin ninguna base legal”. Él acusa a 
Carney de tener un conflicto de interés, porque el síndico contrató a su propia 
firma de abogados, Baker&amp;Hostetler, para representarlo en las 
demandas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
abogado Jonathan New indicó que ese alegato ya fue rechazado por la corte. “El 
señor Beracha está únicamente sacando ahora estos alegatos sin fundamento en un 
claro intento por ganar ventaja en un litigio en el que el síndico está 
intentando recuperar más de 170 millones de dólares que Illarramendi transfirió 
de manera fraudulenta al señor Beracha y a entidades bajo el control de 
Beracha”, agregó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después 
que el caso de Illarramendi fue descubierto, el gobierno de Chávez dijo que 
cubriría las pérdidas de los 25.000 pensionados de Pdvsa. El presidente de la 
Asociación de Jubilados (Ajip), César Delgado, le dijo a ICIJ que los jubilados 
han continuado recibiendo sus pensiones con normalidad pero que, desde el año 
2002 –después del paro petrolero- no le ha sido entregado a AJIP copia de los 
informes financieros auditados del fondo de pensiones, donde hubiesen podido 
tener conocimiento de las inversiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 
mismo tiempo, sin embargo, un grupo de pensionados envió una carta a la oficina 
del Fiscal de Distrito en Connecticut, en octubre de 2012, diciendo que ellos 
habían sufrido daños financieros del esquema de Illarramendi y que no han podido 
“obtener una compensación” de Pdvsa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
ministro de Petróleo y Minería de Venezuela y presidente de Pdvsa, Rafael 
Ramírez, no respondió a la solicitud de comentario enviada por escrito a sus 
oficinas en el mes de enero de 2013.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Illarramendi 
tampoco respondió a las llamadas y correos electrónicos enviados para conseguir 
sus comentarios. Su padre, Ramón Illarramendi, quien durante el segundo gobierno 
del presidente Rafael Caldera fuera Ministro de la Familia, dijo en un mensaje 
de correo electrónico que su hijo está obligado a mantener silencio como parte 
de un acuerdo de confidencialidad alcanzado con las SEC durante un proceso de 
negociaciones. Sin embargo, agregó que “tanto la oficina del fiscal de Estados 
Unidos como la SEC han ignorado descaradamente este acuerdo, creando una nube de 
desinformación repetitiva y autorreferencial”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Mi 
hijo nunca se declaró culpable de llevar un esquema Ponzi – el término no está 
siquiera mencionado en su declaración de culpabilidad ni en la transcripción de 
la audiencia. Sus abogados han demostrado que no hubo tal cosa y todavía eso 
aparece en cómo cada titular lo ha estado llamando por los últimos dos 
años”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
un archivo de la corte, Francisco Illarramendi dijo que él había sido 
extorsionado en múltiples ocasiones y obligado a pagar millones a oficiales del 
gobierno venezolano, que resultaron en pérdidas financieras para los fondos de 
inversión que él administraba. “Mi vida y la vida de mi familia fueron 
amenazadas con daños físicos si ciertos pagos no se hacían a oficiales 
venezolanos o a sus intermediarios”, escribió 
Illarramendi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Illarramendi 
ha estado en una prisión en Rhode Island, Estados Unidos, desde finales de enero 
esperando sentencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el caso de Cisneros, el magnate venezolano, él está en una dura pelea en la 
corte para recuperar su dinero. Su nombre está profundamente enterrado en 
archivos de la corte de Estados Unidos. Como muchos otros personajes de esta 
historia, Cisneros se esconde tras misteriosas entidades offshore, incluyendo 
una compañía panameña que está reclamando 20 millones de dólares al 
síndico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Francisca 
Skoknic y Mike Hudson contribuyeron con esta historia.</I></p>



<p class="wp-block-paragraph"><A 
href="http://armando.info/sitio/index.php?id=17&amp;tx_ttnews%5Btt_news%5D=14&amp;cHash=fdc33fbd2cd1c085406fa01be9f11e7d">Lea 
acá una serie de respuestas de Moris Beracha enviadas por escrito a 
ICIJ</A> 
</p>



<p class="wp-block-paragraph"><A 
href="http://www.icij.org/offshore/ponzi-scheme-used-offshore-hideaways-shuffle-investors-money">Lea 
acá la versión en inglés de este trabajo publicada por ICIJ: </A><A 
href="http://www.icij.org/offshore/ponzi-scheme-used-offshore-hideaways-shuffle-investors-money"><I 
style="mso-bidi-font-style: normal">Ponzi 
Scheme used offshore hideaways to shuffle investors' money</I></A><I 
style="mso-bidi-font-style: normal"></I></p>

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