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	<title>Haití - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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		<title>Haitianos deportados de Estados Unidos enfrentan detención ilegal y riesgos de salud</title>
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		<dc:creator><![CDATA[JACOB KUSHNER]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Dec 2011 16:37:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[CÃ¡rcel]]></category>
		<category><![CDATA[Haití]]></category>
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					<description><![CDATA[Un trabajo del Florida Center for Investigative Reporting revela los riesgos de salud que enfrentan los haitianos luego de ser deportados a su país y terminar en la cárcel.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">PUERTO 
PRINCIPE — Estados Unidos ha deportado a más de 250 haitianos desde enero, a 
sabiendas de que se encarcelarán a uno de cada dos sin cargos y en instalaciones 
tan poco higiénicas que representan un riesgo de salud 
mortal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una 
investigación del&nbsp;<a href="http://fcir.org/" target="_blank" rel="noopener">Florida 
Center for Investigative Reporting</a>&nbsp;determinó 
que el gobierno del presidente Obama no ha seguido sus propias normas de buscar 
alternativas a la deportación en casos de preocupaciones médicas y humanitarias 
serias. “En Haití, a diferencia de otros países, es que los deportados son 
encarcelados de inmediato y las condiciones carcelarias son objeto de condena 
universal por la violación de los derechos humanos”, dijo Rebecca Sharpless, de 
la Immigration Clinic de la Facultad de Derecho de la Universidad de Miami, que 
ayuda a los inmigrantes a apelar sus órdenes de 
deportación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
riesgos de salud de los deportados encarcelados han aumentado significativamente 
desde octubre del 2010, cuando comenzó un brote de cólera que ha afectado a más 
de 470,000 personas y causado la muerte de 6,500, entre ellos algunos 
prisioneros. Expertos internacionales de salud afirman que los deportados en las 
cárceles haitianas corren el riesgo de contraer cólera, que puede extenderse 
rápidamente en celdas atestadas donde falta el agua, el jabón y no tienen 
instalaciones sanitarias. Una vez expuestos al germen, las víctimas del cólera 
fallecen en menos de 24 horas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
enero, Wildrick Guerrier, deportado de 34 años cuyos antecedentes penales en la 
Florida incluyen agresión y posesión de un arma de fuego, murió de lo que según 
los médicos fueron síntomas de cólera, dos días después de ser liberado de la 
celda donde enfermó, una de las mismas celdas donde los deportados están 
detenidos hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
autoridades haitianas dicen que encarcelan aproximadamente a la mitad de los 
deportados por considerarlos “delincuentes serios”, una calificación arbitraria. 
Estas detenciones, que duran hasta 11 días, infringen la ley de Haití y tratados 
de Naciones Unidas cuando los deportados no han sido acusados de ningún delito 
en ese país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
día después del terremoto del 12 de enero del 2010 que devastó la mayor parte de 
la capital haitiana, el gobierno de Estados Unidos suspendió las deportaciones. 
Desde entonces, las Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derechos 
Humanos han cabildeado a países contra la deportación de haitianos debido a las 
malas condiciones en ese país. “La crisis sigue ahí”, dijo Michel Forst, experto 
independiente de la ONU sobre derechos humanos. “La mayor ayuda que la comunidad 
internacional puede ofrecer a Haití es suspender la deportación forzada de sus 
ciudadanos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin 
embargo, el Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos reanudó las 
deportaciones a Haití el 20 de enero, el mismo día que el Departamento de Estado 
emitió una alerta de viajes en la que exhortó a los estadounidenses a no visitar 
Haití por el peligro de enfermedades e inestabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Autoridades 
de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) dijeron que las deportaciones a 
Haití se reanudaron porque un fallo del Tribunal Supremo federal exigió la 
liberación de los detenidos después de 180 días. Esa exigencia hubiera permitido 
el asentamiento de “algunos nacionales haitianos con antecedentes penales 
significativos en comunidades del país, lo que a su vez significa una amenaza al 
público”. Bárbara González, secretaria de Prensa del ICE, expresó en un mensaje 
electrónico que la entidad “daría prioridad a los que representan una mayor 
amenaza para la comunidad”. Pero el FCIR halló que por lo menos tres de los 
deportados que llegaron a Haití en agosto y septiembre fueron encontrados 
culpables de delitos no violentos por drogas y que tres cuartas partes de los 
haitianos deportados en años recientes no tenían antecedentes penales, según 
registros de inmigración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La 
hipocresía es asombrosa”, dijo Sharpless. “Las autoridades estadounidenses saben 
desde hace mucho que es peligroso deportar a los haitianos porque los 
encarcelan. También saben que el brote de cólera empeoró la situación porque es 
una combinación mortal en las cárceles. Pero los siguen deportando de todas 
formas”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un recibimiento inesperado</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La 
mañana del 9 de agosto, Franco Coby, un joven de 24 años nacido en Haití que 
creció en Fort Myers, Florida, se bajó de un avión en Puerto Príncipe. Coby 
había cumplido dos años de prisión por vender cocaína a un informante de la 
policía, seguido de cuatro meses en un centro de detención de inmigrantes. La 
policía haitiana transportó a los 43 deportados en dos autobuses 
blancos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Para 
mí, estoy en un país extranjero, aunque nací aquí”, dijo Frantz Fils-Aime, de 29 
años y deportado de Nueva York que fue declarado culpable en el 2008 por vender 
cocaína.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Florence 
Elie, directora del Ministerio de Protección Ciudadana de Haití, subió a uno de 
los autobuses y explicó a los deportados que debían reportarse semanalmente como 
parte de un programa de probatoria de 18 meses, aunque ninguna ley en Haití 
contempla esa medida preventiva. También se refirió a un rumor que circulaba 
entre los deportados: que algunos serían colocados en “retención 
administrativa”, lo que significa la cárcel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
mañana siguiente, Coby estaba en la Comisaría de Petionville, una cárcel ubicada 
frente a uno de los 900 campamentos de desplazados establecidos después del 
terremoto. La policía haitiana colocó a Coby en una atestada celda pequeña, 
junto con Filis-Aime, otro deportado de Nueva York y otros de Georgia y 
Michigan. Durante los siete días siguientes compartieron la celda entre dos y 15 
deportados. Hubo momentos en que no había espacio suficiente para que todos 
pudieran dormir en el piso de cemento. El fuerte olor a heces fecales del toilet 
roto abrumaba el lugar. “Me comenzaron a salir lesiones en la piel. No sé si soy 
alérgico a algo”, dijo Coby, después de su primera noche en la celda. “Me siento 
mal: el estómago me está matando. Hoy comí arroz y ni siquiera lo pude 
digerir”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
Dr. John May, presidente de Health Through Walls, una organización sin fines de 
lucro de North Miami que trabaja para mejorar las condiciones carcelarias en 
otros países, viajó recientemente a Haití. Allí visitó la instalación donde Coby 
y los otros deportados estuvieron detenidos cuatro semanas antes de ser 
liberados. “Esto es lo que vemos en todas partes”, dijo May. “La tuberculosis 
tendría terreno fértil en estas condiciones, así como enfermedades de la piel, 
que vemos con frecuencia. Pero la mayor preocupación es el cólera, y solo hace 
falta un enfermo para que los demás se contagien rápido”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
cólera se trasmite a través de las heces y provoca vómitos y diarreas fuertes. 
“Cualquier situación en que no exista la higiene debida es terreno fértil para 
la propagación del cólera, que es lo que tenemos aquí”, dijo 
May.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando 
se le preguntó si tales condiciones amenazaban la salud de los deportados, 
Pierre Wilner Casseus, presidente de la Comisión a Cargo de los Deportados de 
Haití, se limitó a decir que los deportados que parecen estar enfermos son 
liberados de inmediato.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Negación de tratamiento médico</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Algunas 
veces las condiciones carcelarias en Haití complican los problemas médicos que 
ya padecen los deportados, como le ocurrió a Jeff Dorne, quien vivió muchos años 
en Boston y que padece de esquizofrenia paranoide. Dorne cumplió seis años de 
prisión en Nueva Jersey por una violación en el 2003. Las autoridades haitianas 
lo encarcelaron de inmediato, sin acusarlo de nada, en la misma celda donde 
luego retendrían a Coby. Dorne tiene que tomar a diario cuatro medicamentos, de 
manera que las autoridades estadounidenses de inmigración le enviaron 
medicamentos para un mes a la Policía Judicial haitiana. Pero las prisiones en 
Haití no tienen personal encargado de medicamentos y la policía haitiana no está 
capacitada para ofrecer servicios médicos básicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
primera noche de Dorne en la prisión de Petionville, la policía municipal le dio 
los medicamentos, y entonces, según Dorne, le retuvieron, o perdieron, el resto 
de las píldoras. “La receta médica decía que tenía que tomarlas todas las 
noches. Así que el sábado le pregunté al oficial encargado si me podía dar los 
medicamentos”, dijo Dorne. “Me dijeron que no podían encontrarlos. Se los pedía 
todos los días, pero después de dos o tres veces desistí”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante 
los siguientes días en prisión, Dorne dijo que regresaron algunos de los 
síntomas que se le habían aliviado después que comenzó un tratamiento 
siquiátrico en la prisión de Nueva Jersey. “No podía dormir. Las manos me 
temblaban”, dijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
Dr. John May dijo que los detenidos que son enfermos mentales enfrentan graves 
riesgos porque con frecuencia no pueden defenderse. “Una persona que tiene que 
tomar medicamentos antipsicóticos… puede deteriorarse rápidamente sin ellos”, 
explicó May.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
oficial de policía a cargo de la prisión dijo que no estaba familiarizado con el 
caso de Dorne.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
memorando del ICE del primero de abril que explicaba la decisión de reanudar las 
deportaciones indicó que se considerarían alternativas en casos con 
preocupaciones médicas y humanitarias. Pero, como en el caso de Dorne, se siguen 
deportando haitianos con problemas médicos documentados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Abogados  de inmigración en Estados Unidos están combatiendo la deportación individual de  haitianos sobre la base de la Convención de las Naciones Humanas sobre la  Tortura de 1984, que prohíbe a los gobiernos deportar personas a países donde  puedan sufrir “dolor y sufrimiento severos”. En abril, un inmigrante haitiano,  mentalmente enfermo, de Miami logró diferir su deportación sobre la base de que  las condiciones carcelarias en Haití podían cumplir la norma en su  caso.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La ruleta de la libertad</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La Comisión a Cargo de los Deportados incluye representantes de cuatro ministerios haitianos y la independiente Oficina de Protección Ciudadana. Una vez que los deportados llegan a Haití y son transferidos a la estación de policía donde los retienen, la comisión decide si los liberan o permanecen encarcelados. Este proceso es mayormente ad hoc. No hay normas establecidas y poco consenso sobre los miembros de la Comisión sobre el propósito de las detenciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El secretario de Estado para el Ministerio de Seguridad Pública, Aramick Louis, dijo que las detenciones son para proteger a los deportados durante el “vulnerable” período de transición al llegar al país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frederic Leconte, comisionado de la Policía Judicial de Haití, dijo que las detenciones le permiten al gobierno entender la situación personal de cada individuo. Aunque el gobierno de Estados Unidos envía documentos detallados sobre cada deportado dos semanas antes de su llegada al país, el FCIR no pudo documentar ningún caso en que los deportados detenidos fueran entrevistados, ni siquiera observados directamente, por autoridades haitianas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ley de Haití no contempla que nadie pueda ser encarcelado sobre la posibilidad de que pueda cometer un delito en el futuro. “Esto es contra lo que batallo”, dijo Privat Precil, director general del Ministerio de Justicia de Haití entre el 2002 y el 2004. “Es una norma policial que no es legal según las leyes haitianas”.<br><br></p>



<p class="nota wp-block-paragraph"><em>El reportero Jacob Kushner escribió este reportaje para el Florida Center for Investigative Reporting. Sus investigaciones fueron apoyadas en parte por el Nation Institute Investigative Fund y la Investigative News Network.</em></p>
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