<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Gran Sabana - Armando.info</title>
	<atom:link href="https://armando.info/tag/gran-sabana/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://armando.info</link>
	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
	<lastBuildDate>Fri, 14 Nov 2014 10:19:20 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.1.3</generator>

<image>
	<url>https://armando.info/wp-content/uploads/2021/05/cropped-logo-animado1-32x32.gif</url>
	<title>Gran Sabana - Armando.info</title>
	<link>https://armando.info</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>La transgresión del paraíso</title>
		<link>https://armando.info/la-transgresion-del-paraiso/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=la-transgresion-del-paraiso</link>
					<comments>https://armando.info/la-transgresion-del-paraiso/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[MORELIA MORILLO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Nov 2014 10:19:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Gran Sabana]]></category>
		<category><![CDATA[Minería]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://armando.info/?p=120</guid>

					<description><![CDATA[Cada vez son más los campamentos mineros en el Sector Oriental del Parque Nacional Canaima, en lo que se conoce como la Gran Sabana, el paraíso escondido en el sureste recóndito de Venezuela, en la distante frontera hacia el Brasil. Se sabe que al menos una docena de bombas disparan diariamente potentes chorros de agua para remover la capa vegetal y así sacar el oro –y a veces los diamantes– que esconde el suelo en sus entrañas. Si bien antes lo negaban, a estas alturas, las autoridades indígenas reivindican sus derechos sobre los territorios ancestrales y aseguran que su gente necesita de dinero y que el turismo, una actividad a la que consideran tan destructiva como la minería, no les da para vivir.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><I>Santa 
Elena de Uairén.-</I>&nbsp;Comienza 
septiembre, corre la temporada alta en el Sector Oriental del Parque Nacional 
Canaima y, sin embargo, el parador turístico ubicado sobre el Kilómetro 826 de 
la Troncal 10 a la altura del majestuoso salto del río Kamá se encuentra 
desierto. Solo dos hombres indígenas ofrecen sus artesanías sobre la defensa de 
piedras al margen de la escalera que asciende hasta la parte alta del 
mirador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Sector 
Oriental del Parque Nacional Canaima es lo que se conoce como la Gran Sabana, la 
tierra del pueblo indígena pemón, 1.086.250 hectáreas salpicadas de bosques, 
explanadas verdes, morichales, nacientes de agua, ríos cristalinos e inmensos 
tepui, imponentes montañas de cimas planas, como el Roraima y el Kukenán, 
cumbres pobladas de especies milenarias escondidas en neblinas 
perpetuas.</p>


<p class="wp-block-paragraph">La Sabana 
fue declarada como parte (oriental) del Parque Nacional Canaima en 1991 y tres 
años más tarde la Unesco incorporó a Canaima en su selecta lista de Patrimonios 
de la Humanidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la 
práctica, alrededor de siete guardaparques equipados con un vehículo 4x4, dos 
cuatriciclos y radios para comunicarse custodian esta vasta región; además, en 
aproximadamente 350 kilómetros, equivalentes al tramo de la Troncal 10 que 
atraviesa el área, funcionan cuatro puntos de control fijo, dos de la Guardia 
Nacional Bolivariana (GNB), uno del Ejército y uno de la Policía del Estado 
Bolívar (PEB) e instalaciones de Instituto Nacional de Parques (Inparques), del 
Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Corporación Eléctrica Nacional 
(Corpoelec), que recoge de esta zona de nacientes buena parte del agua que 
emplea para producir 70% de la electricidad que consume el 
país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Kamá es 
una de las cataratas más visitadas por los turistas, pareciera un velo vaporoso 
agitado por un vendaval, pero hoy, aunque hay turismo, nadie lo mira. El río 
esta turbio. Antes de precipitarse por la caída de 55 metros, sus aguas –siempre 
champaña– lucen terrosas, marrones, oscuras.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14112014-1.jpg" alt="" class="wp-image-49638"/><figcaption>Las aguas del salto Kamá empiezan a lucir terrosas, marrones y oscuras. Foto: Morelia Morillo</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Desde hace 
más de un año, tal vez dos, un grupo de mujeres y hombres hurgan aguas arriba, 
en el lecho del río que da nombre a la comunidad indígena de Uroi Uarai en busca 
de gramos de oro y esas aguas revueltas van a parar luego al caudaloso Kamá. 
Uroi Uarai es una comunidad indígena de aproximadamente 500 habitantes, seis de 
ellos mineros, todos fundamentalmente adventistas, el asentamiento y su hermoso 
templo hecho de piedras se encuentran en el kilómetro 822 de la Troncal 10, la 
carretera que une a la Sabana y al sureste profundo de Venezuela con el resto 
del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un video, 
captado desde el interior de la mina, nos muestra lo que antes fue un espacio 
boscoso –a orillas del río Uroi Uarai– ahora convertido en un inmenso arenal. 
Bajo techos plásticos se observan dos carpas, algunos muebles de madera y 
utensilios de cocina, una pala, bidones y mangueras para la extracción y vertido 
del combustible, dos perros merodeando y un tamiz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
mineros llaman tamiz a una especie de canal, de varios metros de largo, 
preparado con una alfombra o cobija, una trampa mortal para el oro que esconden 
el agua y el material removido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace rato 
que vienen denuncias de mineros ilegales en el sector occidental del parque, a 
escasos metros del Salto Ángel. Pero al otro lado, en la Gran Sabana, ya hay una 
docena de bombas disparando a diario potentes chorros de agua para sacar el oro 
–y a veces los diamantes– que esconde el fragilísimo suelo sabanero en sus 
entrañas. Al menos 40 hombres empleados. A razón de cuatro por equipo. Se sabe 
que en El Oso, muy cerca del mirador con vista a la Cadena Oriental de Tepui y 
en las nacientes del Aponwao, en San Luis de Iwarká y en Liwö Riwö, se repiten 
panoramas similares y que en Mapaurí, a 50 kilómetros de Santa Elena, la capital 
municipal, también hubo una mina, pero la comunidad sacó a los mineros, a pesar 
de ser paisanos y familiares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las lajas 
y pozas azules de El Oso son, con certeza, unos de los sitios más prístinos de 
la Sabana, el paraíso en la tierra. Por eso, aparentemente, sus guardianes 
controlan el paso hacia la zona con alambres y troncos. Y el Aponwao es el cauce 
sobre el cual se encuentra la catarata de 115 metros de altura, la más 
espectacular de todas las ubicadas en el Sector Oriental de 
Canaima.</p>


				<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-embed-handler wp-block-embed-embed-handler wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
				<iframe title="Mineria Ilegal al Sur del OrinocoL" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/QKQ40K6lrZ0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div></figure>
				
				 

<h2 class="wp-block-heading">Un fenómeno de tres años</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Que se 
sepa, fue en 2011 cuando, por primera vez, se encendió una máquina minera en el 
Sector Oriental del Parque Nacional Canaima. En pocos días el boquete aledaño a 
la Escuela Integral Bolivariana de “Kumarakapay” se hizo visible la Troncal 10. 
Demasiada arena. Demasiado brillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Kumarakapay 
es una comunidad ubicada en la Troncal 10, a una hora de Santa Elena. Es 
conocida por sus posadas, sus restaurantes, su feria de artesanía y por ser la 
conexión en la ruta hacia el Roraima. De sus 1.512 habitantes, la mayoría 
adventistas, siete se habrían hecho mineros, inclusive varios 
profesores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Efectivamente, 
al menos un docente renunció a su trabajo para dedicarse a la minería. Ahora 
tiene una máquina en Uroi Uarai. Aparentemente, el trabajo en la escuela y la 
presión era mucho y la paga poca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Ese tema 
de la minería no es nada nuevo”, admite Jorge Pérez, quien es capitán general 
del Sector Cinco del Pueblo Pemón, concejal y eventualmente coordinador del 
Consejo de Caciques.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
capitanes son las autoridades tradicionales de este pueblo indígena, los 
antiguos caciques. El Sector Cinco está compuesto por las 24 comunidades 
ubicadas en el espacio geográfico correspondiente al este del Parque Canaima, 
una extensión en donde habitan 12.500 personas de acuerdo al Censo 
2011.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La figura 
de Parque Nacional es nueva, pero ahí están las comunidades indígenas que no son 
nada nuevo. El Parque Nacional está dentro del territorio indígena, hay 
comunidades indígenas que necesitan vivir. No todos somos mineros, pero siempre 
ha habido casos aislados haciendo minería (…) Antes era artesanal, hoy en día 
meten máquinas pequeñas, bombitas que ellos llaman”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
“bombitas” son máquinas parecidas a las que utiliza un camión cisterna. AS, un 
minero con más de dos décadas en el Sector Siete del pueblo pemón, vivió en las 
cercanías de Ikabarú, aclara que su poder de destrucción es similar al que puede 
tener una bomba de cuatro, de cinco, de seis cilindros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La 
diferencia está en el tiempo que uno se tarda en abrir el hueco, pero el daño es 
el mismo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jorge 
Pérez cree que hay dos factores que están impulsando a sus paisanos a trabajar 
la mina en la zona oriental del Parque Nacional Canaima: el cambio en los 
patrones de asentamiento, en la forma en que los indígenas pemón se establecen 
en el lugar y la crisis económica.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14112014-2.jpg" alt="" class="wp-image-49639"/><figcaption>“Hay comunidades indígenas que necesitan vivir”, justifica Jorge Pérez, quien es capitán general del Sector Cinco del Pueblo Pemón, concejal y coordinador del Consejo de Caciques. Foto: Morelia Morillo.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Recuerda 
que mientras las familias vivían alejadas las unas de las otras se les hacía más 
fácil subsistir, aprovechando las cosechas del conuco, la caza, la pesca, la 
recolección. “Ahora todo cambió, ya estamos reunidos, vivimos en comunidades y 
como comunidad crecen nuestras necesidades”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y además 
piensa que los planes del Gobierno no han motivado a quienes se dedican al 
turismo, un negocio que, en tales condiciones, no genera las ganancias 
necesarias para la subsistencia de las familias que atienden los campamentos 
vacacionales: “¿Cómo se come ese potencial turístico? ¿Cómo se come de cascada? 
La gente necesita comprar ropa, zapatos, medicina”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, 
el capitán general del Sector Cinco no descarta la regulación de la actividad 
minera, aunque no entiende los intríngulis del caso. “¿Cuál es la diferencia, en 
destrucción, entre una actividad minera legal y una actividad minera ilegal?”, 
pregunta. Él y su equipo analizaron las fortalezas y debilidades tanto de la 
minería como del turismo y concluyeron que “la actividad turística también lleva 
a la misma situación de intervención cultural, enfermedades, sida, drogadicción, 
alcoholismo” y se decidieron por la agricultura: “Nosotros queremos trabajar en 
el área de cultivos, sembrar, proyectos grandes”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El propio 
cacique general cuenta que, siendo un poco más joven, luchó contra la 
intervención de la Sierra de Imataca y contra la construcción de la red que 
atraviesa la Gran Sabana para llevar electricidad desde Venezuela al norte de 
Brasil. Eran los tiempos en que los pemón cerraban las vías y derribaban, en 
segundos y con pequeñas seguetas, las enormes torres sobre las cuales se 
extenderían las líneas transmisoras. Los líderes comunitarios llegaron incluso a 
aliarse con activistas ambientales nacionales y extranjeros con tal de detener 
la perpetración de Imataca y el paso del tendido. Pero algo 
cambió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La 
situación actual, la economía. Nosotros vivimos en la Gran Sabana. No todos 
somos funcionarios”.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Voces disidentes</h2>


<p class="wp-block-paragraph">A Thais 
Castro, segunda capitana de Kawí, le preocupan especialmente las consecuencias 
que ha traído la práctica de la minería a motor en la vecina Uroi Uarai, a tres 
kilómetros y medio de su casa. Además, ella vive en Kawí, pero sus hijos, tiene 
cuatro, estudian en Uroi Uarai.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“De qué 
vamos a hablarles a los niños, cuando estudien Ciencias Naturales, si el río 
está contaminado”.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="368" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14112014-3.jpg" alt="" class="wp-image-49640"/><figcaption>No hay una voz al unísono. Dentro de las comunidades indígenas hay distintas posiciones a la hora de abordar el fenómeno de la minería. Foto: Flickr/Mauro</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Le 
angustian el consumo de alcohol, de drogas cuyo nombre desconoce, las 
violaciones, la prostitución, la violencia, supo incluso de un acuchillamiento. 
Le inquieta que muchos de los niños sufran de diarreas y vómitos, se están 
llenado de llagas y faltan a la escuela porque sus propios padres, en lugar de 
enviarlos a clases, los mandan a la mina, a buscar en el material aunque sea un 
gramo de oro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ella, 
quien junto a su marido trabaja un modesto campamento turístico junto al Salto 
Kawí, cree que el problema es que muchos de sus paisanos “quieren ser como los 
caraqueños: comprar camisas KE y Columbia, el DirecTv y el Movilnet y ellos 
mismos se esclavizan porque esa no es nuestra cultura”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Thais y su 
mamá, Alicia Lanz, capitana de Kawi, constituyen las voces disidentes 
reconocidas con respecto al ejercicio de la minería en el Sector Oriental de 
Canaima, en la Gran Sabana. “Nosotras dos, por los momentos. Hay mucha gente que 
está preocupada, pero tienen miedo a denunciar”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una 
antigua capitana indígena, quien prefirió resguardar su nombre, garantizó que 
son muchas las opiniones contrarias a la minería en la Gran Sabana. “Lo que pasa 
es que hay muchas comunidades que no quieren sacar lo que está pasando. La 
mayoría de los mayores no practican la mina. Quienes lo hacen son los muchachos 
jóvenes y las muchachas que se prestan para prostitución. La otra manera es que 
trabajen como cocineras”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuerda 
que la minería en&nbsp; Gran Sabana se incrementó a partir de 2010, cuando 
comenzaron a subir los precios del oro, que pasó de un máximo de 500 bolívares 
por gramo a un récord de casi Bs. 3.000 y se aceleró con la inyección de más 
combustible, con la asignación de cupos de gasolina a las comunidades indígenas, 
que respaldan sus solicitudes con los documentos que validan la posesión de 
carros, de estruendosas motos chinas, guadañas, sierras, rayadores de yuca, 
plantas eléctricas y otros equipos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“¿Qué 
hacen las comunidades indígenas con cupos de gasolina, para eso están las 
bombas? ¿Para qué tanta cantidad de gasolina? Por eso es que se ven estas minas, 
esta destrucción de la naturaleza (…) Estamos facilitando la gasolina a los 
mineros”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo 
pronto, el Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso del Sector Oriental del 
Parque Nacional Canaima precisa en su Artículo 2 que “La Administración y Manejo 
del Sector Oriental del Parque Nacional Canaima estará a cargo del Instituto 
Nacional de Parques (Inparques)” y en su Artículo 3 que “La Administración y 
Manejo del Parque Nacional Canaima tendrá como objetivo primordial la protección 
y conservación de los Recursos Naturales que en él se encuentran y la 
reafirmación de la soberanía en sus zonas fronterizas garantizando el equilibrio 
ecológico, en beneficio del interés colectivo de las generaciones actuales y 
futuras”.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="368" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/14112014-4.jpg" alt="" class="wp-image-49641"/><figcaption>Está en juego una de las reservas forestales más importantes de Venezuela. Foto: Flickr/Antonio Figueroa</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Varios 
capitanes indígenas se dieron cita hace casi dos años en la Gran Sabana con el 
gobernador del estado Bolívar, Francisco Rangel Gómez, el comandante de la 
Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Wilmer Barrientos, y la ministra de pueblos 
Indígenas, Aloha Núñez. Fue el 10 de febrero de 2013. La reunión duró cinco 
horas y entre ellas, todos resolvieron promover la actividad minera “artesanal” 
en territorios indígenas bajo la supervisión de los capitanes 
generales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
propios indígenas se comprometieron a recuperar las áreas intervenidas, evitar 
la depredación forestal y trabajar con equipos de baja cilindrada, para 
sustentarse y alimentar a sus familias sin dañar la naturaleza. Pero desde 
entonces, cada día hay más embarcados en proyectos mineros, que surgen a 
espaldas de Caracas y el resto de Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Extraoficialmente, 
se conoció que para el día primero de noviembre, el ministro del poder Popular 
para el Turismo, Andrés Izarra, visitaría el Sector Oriental del Parque Nacional 
Canaima para instalar el Órgano Superior de Parques Nacionales, una organización 
interinstitucional que tomaría como pilotos de prueba a los parques nacionales 
La Restinga y Canaima, el último precisamente debido a las crecientes denuncias 
sobre la actividad minera en estos confines.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta 
fines de la primera semana de noviembre, Izarra ya había visitado la Isla de 
Margarita, pero no la Gran Sabana, el paraíso 
transgredido.</p>

<div style="display:flex; gap:10px;justify-content:center" class="wps-pgfw-pdf-generate-icon__wrapper-frontend">
		<a  href="https://armando.info/tag/gran-sabana/feed?action=genpdf&amp;id=120" class="pgfw-single-pdf-download-button" ><img src="https://armando.info/wp-content/plugins/pdf-generator-for-wp/admin/src/images/PDF_Tray.svg" title="Generar PDF" style="width:auto; height:45px;"></a>
		</div>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://armando.info/la-transgresion-del-paraiso/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
