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	<title>Epidemia - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<title>Epidemia - Armando.info</title>
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		<title>Sarampión, la epidemia continental</title>
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		<dc:creator><![CDATA[PATRICIA MARCANO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Sep 2019 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Epidemia]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Sarampión]]></category>
		<category><![CDATA[Virus]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde el comienzo de la epidemia de sarampión en julio de 2017, al sur de Venezuela, seis países sudamericanos están afectados por casos provenientes de la que alguna vez fue la nación más rica y moderna de la región. Dos años después del brote, no se ha podido controlar la enfermedad.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Cuando 
los llantos de Ariannys no cesaban, su madre, María Gabriela Castellón, entendió 
que no era por hambre. Era julio de 2017. La niña de apenas dos meses de nacida, 
tiritaba de fiebre y lloraba con desespero. Más allá de la fiebre, en las 
primeras horas no hubo más. La mamá, el papá y la abuela se turnaban las 
guardias para cuidarla. Así pasó un día. Luego, dos. Al tercero, los llantos no 
eran solo de la niña, sino también de sus padres. Todos en la casa sabían que lo 
que tenía Ariannys no era una simple fiebre. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
sarpullido les hizo pensar en mucho de lo que no era. ¿Varicela? Fue lo primero 
que se les ocurrió cuando puntos rojos salpicaban los brazos, las piernas y la 
cara de la niña. Hasta que hubo otro síntoma: inflamación de amígdalas. 
¿Amigdalitis? Habían transcurrido tres días desde la primera fiebre y pensaron 
que no tenía relación. ¿Difteria? En Venezuela, estado Bolívar —la región donde 
vive la familia—, hacía poco que esa enfermedad había resurgido y había matado a 
más de 20 niños en 2016. Los padres de Ariannys no querían seguir en 
incertidumbre. La llevaron al médico. La niña, les dijeron, tenía sarampión. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ha 
pasado un año desde ese día y ahora, sentadas en el porche de la casa, María 
Gabriela y su madre, Gloria, recuerdan la crudeza de aquello de lo que nada 
sabían. La familia de Ariannys vive en Puerto Ordaz, principal ciudad del estado 
de Bolívar, al sur de Venezuela, y que durante la segunda mitad del siglo XX fue 
sede de las empresas del hierro, la bauxita y el aluminio. En ella, a la par del 
desarrollo industrial, creció un cinturón de barriadas con servicios básicos 
precarios y alta criminalidad. Algunas, levantadas alrededor de una fortaleza 
militar llamada Comando Regional 8, o Core 8 como le llaman los vecinos. 
</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="800" height="800" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-01.jpg" alt="" class="wp-image-54254" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-01.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-01-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-01-768x768.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption>Tres nietos de la señora Gloria Hernández, entre ellos la bebé de María Gabriela, de apenas dos meses de nacida, tuvieron sarampión en julio de 2017. Julio fue el mes que marcó el inicio de la epidemia en Venezuela y que aún se mantiene activa en ese país.  Crédito: William Urdaneta</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Para 
cuando su nieta se enfermó, la abuela Gloria recuerda que ya había “algunos 
casitos” en el barrio. Hasta ahora no se ha determinado quién los contagió, pero 
lo cierto es que fue el comienzo del miedo para todos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
proceso de Ariannys fue de 15 días. El tratamiento que le mandaron fue 
amoxicilina y acetaminofén. “Solo le dimos acetaminofén, porque no conseguimos 
el otro”, recuerda la abuela. La escasez de medicinas los llevó a ingeniárselas 
de otras formas. Le daba agua de arroz y alguna planta medicinal hasta que sanó. 
Pero el virus ya estaba asentado en la casa 32. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
siguiente en enfermar fue otro nieto de Gloria, Oliver, de dos años, y luego 
otra nieta, Mariannys, de cuatro. No tenían idea de como se habían contagiado. 
Para julio de 2017, la casa de los Castellón Hernández era noticia en toda la 
comunidad. Pronto, la comunidad también se volvió noticia, y no precisamente por 
las multitudinarias protestas en contra del régimen de Nicolás Maduro que 
ocurrieron ese año allí. En el Core 8, según los informes de salud, había un 
brote de sarampión que no dejaba de expandirse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
Ministerio de Salud desplegó una cuarentena en la calle de Ariannys y una 
jornada de vacunación para toda la comunidad. Gloria recuerda que vacunaron como 
a 60 niños esa vez. Pero de ahí no han vuelto. 
</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="800" height="800" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-02.jpg" alt="" class="wp-image-54255" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-02.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-02-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-02-768x768.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption>Este virus es altamente contagioso: una sola persona con sarampión puede infectar a 18 más. Foto: William Urdaneta</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo 
podía ser mortal un virus que, hasta hace unos años, en uno de los países más 
ricos de la región, podía prevenirse con una simple 
vacuna?</p>


<h2 class="wp-block-heading">La expansión invisible</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El 
sarampión es uno de los virus más contagiosos descritos por la ciencia médica. 
Una sola persona con sarampión puede infectar a 18 más. Se transmite muy 
fácilmente, de persona a persona, apenas aparecen los primeros síntomas&nbsp; —fiebre muy alta, tos, conjuntivitis, 
congestión nasal, erupciones en la piel— y a través de las gotas de saliva que 
se esparcen al toser y estornudar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
ahí que, en los años sesenta, científicos desarrollaran una vacuna para frenar 
su propagación y mantenerlo bajo control, o al menos reducir la cantidad de 
niños que se enfermaban y fallecían por el virus. Y es que el sarampión es tan 
letal que, si no es tratado a tiempo, puede causar neumonía, sordera, ceguera, 
afectar el corazón y causar lesiones neurológicas, entre otras enfermedades, 
como informa Consenso Sarampión, publicado por la Sociedad Venezolana de 
Infectología a raíz del brote registrado en 2017.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por 
esa facilidad de contagio sumada a la escasez de vacunas, Venezuela acumula 
—entre 2017 y julio de 2019— 10 mil 329 casos sospechosos de sarampión (hasta 
ese momento, 6 mil 923 confirmados) y 81 fallecidos reconocidos por las 
autoridades. Los datos extraoficiales hablan de 139 muertos desde que inició la 
epidemia y ninguna muerte en lo que va de 2019. 
</p>

<div class="lazyblock-embed-script-HvY6eO wp-block-lazyblock-embed-script"><iframe title="Casos de sarampi&oacute;n confirmados en Venezuela" aria-label="Bar Chart" id="datawrapper-chart-5WaGi" src="//datawrapper.dwcdn.net/5WaGi/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="850"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"])for(var e in a.data["datawrapper-height"]){var t=document.getElementById("datawrapper-chart-"+e)||document.querySelector("iframe[src*='"+e+"']");t&&(t.style.height=a.data["datawrapper-height"][e]+"px")}})}();</script></div>

<p class="wp-block-paragraph">La 
expansión del virus, sin embargo, ya es internacional. El sarampión se ha 
convertido en el virus que más se ha propagado desde Venezuela hacia Sudamérica, 
como consecuencia directa del éxodo que ya suma cuatro millones de venezolanos 
según cálculos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), 
hasta junio de 2019. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Brasil 
y Colombia fueron los primeros países en documentar casos “importados” de 
sarampión desde tierras venezolanas. “Importados” es el término epidemiológico 
que se aplica cuando la persona se contagió en otro país, que no es el mismo 
donde se detecta y diagnostica. Cada nación debe registrar esos casos de ese 
modo para precisar cuándo el virus está circulando dentro de su territorio y 
cuándo no.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
América Latina, hacer esa distinción no fue difícil. En septiembre de 2016, la 
Organización Panamericana de la Salud (OPS) declaró al continente como 
territorio libre de sarampión. Fue la primera región del mundo en lograrlo, 
luego de 22 años de habérselo propuesto y trabajado en un amplio programa de 
inmunización con la vacuna triple viral, que previene el sarampión, la rubéola y 
la parotiditis. Solo duró nueve meses. Venezuela quebró la 
certificación.</p>

<div class="lazyblock-embed-script-zoN3s5 wp-block-lazyblock-embed-script"><iframe title="Casos de sarampi&oacute;n importados desde Venezuela" aria-label="Latin America Symbol map" id="datawrapper-chart-x78Jr" src="//datawrapper.dwcdn.net/x78Jr/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="611"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"])for(var e in a.data["datawrapper-height"]){var t=document.getElementById("datawrapper-chart-"+e)||document.querySelector("iframe[src*='"+e+"']");t&&(t.style.height=a.data["datawrapper-height"][e]+"px")}})}();</script></div>

<p class="wp-block-paragraph">Hasta 
junio de 2019, y de acuerdo con los datos notificados por cada gobierno, se 
habían identificado 358 casos de sarampión importados desde Venezuela en seis 
países: Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Brasil y Colombia. En todos ha sido 
identificado el mismo genotipo (D8) y mismo linaje (MVi/HuluLangat.MYS/26.11) 
del virus del sarampión que originó la epidemia en Venezuela. Estos seis países 
se han convertido en los principales lugares de acogida de los venezolanos que 
huyen de la hiperinflación y de la emergencia humanitaria compleja. Sobre todo 
porque las enfermedades viajan con la gente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
agosto de 2018, la OPS emitió un comunicado donde informaba que el sarampión se 
había vuelto endémico en Venezuela, pues el virus tenía más de 12 meses 
continuos circulando en el territorio. Como consecuencia del brote venezolano, 
Brasil y Colombia también han perdido el reconocimiento de territorios libres de 
sarampión y el virus también se tornó endémico. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque 
el organismo internacional no lo haya anunciado, Brasil registró los primeros 
casos de sarampión en febrero de 2018 y Colombia un mes después. Los reportes 
mensuales de la OPS sobre la situación del sarampión en la región confirman que 
ambos tienen más de 12 meses con circulación activa, una circunstancia 
lamentable considerando que la mayoría de los países latinoamericanos tenían 18 
años sin reportar casos endémicos del virus. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el continente, esta epidemia parece poner a prueba la calidad del sistema de 
salud en cada nación, dejando ver sus profundas 
debilidades.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_enMZYz-bt alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_enMZYz-bt kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-03.jpg" data-description="Representantes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) hacen monitoreos en varios centros de salud en San Félix, estado Bolívar, para verificar cómo se están llevando las inmunizaciones para el sarampión y difteria. Foto: William Urdaneta" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img decoding="async" width="800" height="800" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-03.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-03.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-03.jpg" data-id="54256" class="wp-image-54256 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-03.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-03-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-03-768x768.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Representantes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) hacen monitoreos en varios centros de salud en San Félix, estado Bolívar, para verificar cómo se están llevando las inmunizaciones para el sarampión y difteria. Foto: William Urdaneta</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-04.jpg" data-description="En los ambulatorios de San Félix y Puerto Ordaz la disponibilidad de vacunas no está 100% garantizada. Pueden pasar semanas sin algunos biológicos. Foto: William Urdaneta" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="800" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-04.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-04.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-04.jpg" data-id="54257" class="wp-image-54257 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-04.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-04-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-04-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">En los ambulatorios de San Félix y Puerto Ordaz la disponibilidad de vacunas no está 100% garantizada. Pueden pasar semanas sin algunos biológicos. Foto: William Urdaneta</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<h2 class="wp-block-heading">Sin vacunas, sin información</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Bolívar 
es el estado más grande de Venezuela. Limita con Brasil al sur y con la Guyana 
Esequiba al este. Cuenta con amplias extensiones de selvas y sabanas junto a una 
riqueza mineral y natural envidiables, que incluyen oro, diamante, coltán y 
tepuyes, las formaciones geológicas más antiguas del planeta. Pero Bolívar 
también se ha convertido en un crisol donde convergen las epidemias que terminan 
afectando a todo el país primero, y a otras naciones 
después.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
es fácil cubrir todo su territorio para vacunar a todos sus habitantes y 
controlar, selva adentro, el brote de algún virus. Allí una enfermedad arropa a 
la otra, circulan en paralelo, no hay tiempo para asimilar el paso de una cuando 
llega la próxima. Actualmente, por ejemplo, la emergencia es la hepatitis A. 
Antes fue el sarampión, y antes la difteria y siempre, cuando inician las 
lluvias, es la malaria, que puede tenerse una y otra vez. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue 
en este contexto donde el sarampión encontró a miles de niños no vacunados, 
tanto en Bolívar como en el resto de los 23 estados de Venezuela. Para evitar un 
brote o frenar el desarrollo de alguno, se debe lograr la cobertura mínima de 
95% de la población estimada a vacunar, y en este caso no se limita a los 
infantes. La vacuna contra el sarampión está indicada desde los 12 meses de edad 
hasta los 39 años. Pero cuando hay una epidemia en curso, se puede vacunar a los 
bebés a partir de los 6 meses, explica la infectóloga y pediatra María Graciela 
López, de la Sociedad Venezolana de Infectología. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por 
sus características geográficas, Bolívar es uno de los estados con las 
coberturas de vacunación más bajas. Pero las cifras nacionales no son mejores, 
aunque el equipo de salud que acompaña a Nicolás Maduro diga lo contrario. Las 
coberturas anuales reportadas por Venezuela a la OPS son demoledoras. 
</p>

<div class="lazyblock-embed-script-QnbShH wp-block-lazyblock-embed-script"><iframe title="El problema de las dosis incompletas" aria-label="Grouped Column Chart" id="datawrapper-chart-9wr9g" src="//datawrapper.dwcdn.net/9wr9g/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="450"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"])for(var e in a.data["datawrapper-height"]){var t=document.getElementById("datawrapper-chart-"+e)||document.querySelector("iframe[src*='"+e+"']");t&&(t.style.height=a.data["datawrapper-height"][e]+"px")}})}();</script></div>

<p class="wp-block-paragraph">En 
2017, en plena circulación de la epidemia, solo se alcanzó una cobertura de 59% 
de la población que debía ser vacunada. Los esfuerzos fueron insuficientes 
durante los meses más claves para contener el virus. Esto explica no solamente 
el porqué de la propagación del sarampión por toda Venezuela, sino también los 
grupos más afectados en el país: menores de 5 años de edad, mayormente, seguidos 
por el grupo de 6 a 15 años. Muchos de estos niños y adolescentes han llegado a 
otras naciones sudamericanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cálculos 
de varios especialistas venezolanos, con base en las coberturas de vacunación 
que Venezuela informa a OPS, pero no a sus propios habitantes, detallan que al 
menos 1.150.000 niños menores de 1 año dejaron de ser vacunados en una década: 
es la misma cantidad de lactantes susceptibles a enfermarse, explica José Félix 
Oletta, médico internista y exministro de Salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
reportes levantados por él y varios colegas, divulgados a través de la 
organización civil Alianza Venezolana por la Salud, han terminado siendo una 
referencia sobre la salud pública venezolana frente a la censura de información 
que impera. Los últimos boletines epidemiológicos publicados por el Ministerio 
de Salud venezolano son los del año 2016.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si 
a estas bajas coberturas se suman la escasa disponibilidad de vehículos para 
trasladar las vacunas refrigeradas, las fallas eléctricas que comenzaron a 
afectar al país a partir de 2010, la falta de enfermeras y la escasez de 
biológicos (solo en 2017 apenas hubo dos de doce vacunas del esquema nacional), 
la expansión del sarampión durante los últimos dos años era una bomba de tiempo. 
</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_0qjuXv-Nq alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_0qjuXv-Nq kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-05.jpg" data-description="Los niños menores de 5 años de edad, principalmente, seguidos por los de 6 a 15 años, fueron los más afectados por la epidemia de sarampión en Venezuela. Este mismo patrón se ha registrado en los migrantes venezolanos diagnosticados con el virus. Foto: William Urdaneta" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="800" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-05.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-05.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-05.jpg" data-id="54258" class="wp-image-54258 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-05.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-05-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-05-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Los niños menores de 5 años de edad, principalmente, seguidos por los de 6 a 15 años, fueron los más afectados por la epidemia de sarampión en Venezuela. Este mismo patrón se ha registrado en los migrantes venezolanos diagnosticados con el virus. Foto: William Urdaneta</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-06.jpg" data-description="Con el cierre del pediátrico Menca de Leoni se perdió un centro de vacunación importante en el sur del país. A esto se suma la escasez de biológicos: en 2017 apenas hubo disponible dos de doce vacunas del esquema nacional, según OPS. Foto: William Urdaneta" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="800" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-06.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-06.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-06.jpg" data-id="54259" class="wp-image-54259 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-06.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-06-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-06-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Con el cierre del pediátrico Menca de Leoni se perdió un centro de vacunación importante en el sur del país. A esto se suma la escasez de biológicos: en 2017 apenas hubo disponible dos de doce vacunas del esquema nacional, según OPS. Foto: William Urdaneta</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">Incluso 
las farmacéuticas trasnacionales con sede en Venezuela, que tradicionalmente 
importaban vacunas, dejaron de hacerlo debido a la cuantiosa deuda que el Estado 
venezolano dejó acumular y no pagó, derivando en el cierre de las líneas de 
crédito y, posteriormente, en el cese de operaciones de estas empresas. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
hecho, cuando se revisan las importaciones de vacunas realizadas por estas 
empresas privadas que hacían vida en Venezuela, se observa que 2013 fue el 
último año en el que ingresaron biológicos. La información de la base de datos 
latinoamericana Datasur confirma no solo la reducción y cese de las compras, 
sino que también da luces sobre la dependencia total de Venezuela del Fondo 
Rotatorio de OPS. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Son 
limitaciones que termina padeciendo la población, como le pasó a Gloria 
Hernández con tres de sus nietos, y que dos años después no han sido resueltas. 
Bastó recorrer los ambulatorios de salud de San Félix y Puerto Ordaz para 
verificar que no todos los lugares visitados tenían disponible la vacuna triple 
(SRP) o doble (SR) para prevenir el virus. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“Llegan 
la próxima semana, venga los martes”, respondieron en el ambulatorio Las Manoas 
y en un módulo cubano en la UD 145. “No hay”, sin más detalles, dijeron en el 
módulo del sector La Victoria. Dependen del Estado, algunos del gobierno 
regional. Por ello, las enfermeras y médicos prefieren no hablar o lo hacen con 
desconfianza. Solo algunas vacunadoras se atreven a comentar los desafíos de su 
trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es 
el caso de Noelia, una de las pocas enfermeras vacunadoras que quedan en el 
estado. En el ambulatorio de Castillito, en Puerto Ordaz, donde ella trabaja, no 
hay planta eléctrica para mantener refrigeradas las vacunas cuando ocurre un 
apagón. “Cuando se va la luz, si es sábado o domingo, vengo corriendo y cambio 
los paquetes de frío de las neveras donde tenemos las vacunas”, cuenta Noelia, 
que ya lleva 34 años de servicio. “Afortunadamente vivo cerca”. 
</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_wibPvR-3H alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_wibPvR-3H kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-07.jpg" data-description="La vacuna contra el sarampión (SRP) pierde efectividad cuando entra en contacto con temperaturas superiores a 8ºC. Si esto ocurre y se aplican, no generan inmunidad, por ello lo delicado de la cadena de frío. Foto: William Urdaneta" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="800" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-07.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-07.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-07.jpg" data-id="54260" class="wp-image-54260 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-07.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-07-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-07-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">La vacuna contra el sarampión (SRP) pierde efectividad cuando entra en contacto con temperaturas superiores a 8ºC. Si esto ocurre y se aplican, no generan inmunidad, por ello lo delicado de la cadena de frío. Foto: William Urdaneta</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-08.jpg" data-description="La vacuna SRP es una de las más susceptibles o termolábil; debe mantenerse refrigerada a una temperatura entre los 2ºC y 8ºC para garantizar su calidad. Foto: William Urdaneta" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="800" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-08.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-08.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-08.jpg" data-id="54261" class="wp-image-54261 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-08.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-08-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-08-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">La vacuna SRP es una de las más susceptibles o termolábil; debe mantenerse refrigerada a una temperatura entre los 2ºC y 8ºC para garantizar su calidad. Foto: William Urdaneta</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">“Estos 
paquetes hacen el milagro de la cadena de frío. En segundos esa cadena muere”, 
advierte mientras señala los empaques de plástico congelados. Las vacunas SRP, 
SR, Polio, Fiebre Amarilla y BCG son las que deben conservarse entre los 2º y 8º 
centígrados, dice Noelia. Lo sabe de memoria porque ya suma 34 años de 
experiencia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
presidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología, María Graciela López,&nbsp; recuerda que la vacuna más susceptible o 
termolábil es la SRP, que debe refrigerarse a una temperatura entre los 2ºC y 
8ºC para garantizar su calidad. Como se trata de una vacuna de virus vivos 
atenuados, mueren cuando se enfrentan a temperaturas superiores a los 8ºC y por 
ende la efectividad se pierde. Si se aplican no generan inmunidad. Por ello lo 
delicado de la cadena de frío. Y también por ello es que algunos niños que son 
vacunados en jornadas especiales de calle terminan enfermando con sarampión; si 
no se cuida esa refrigeración reciben un biológico que no genera 
inmunidad.</p>


<h2 class="wp-block-heading">En busca de soluciones</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El 
sarampión continúa circulando en Venezuela, con transmisión activa en 14 estados 
hasta el mes de julio. En buena parte del territorio venezolano solo se dispone 
de la vacuna SR (Sarampión-Rubeóla) para seguir controlando la enfermedad, 
detalle que preocupa a los pediatras porque ya están previendo un posible brote 
de parotiditis a futuro, como consecuencia de ese buen número de niños vacunados 
solamente con la SR y no con la vacuna triple, que protege del Sarampión, 
Rubéola y Parotiditis. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
diferencia de los países de la región, Venezuela activó en mayo la “Semana de 
Vacunación de las Américas”, campaña promovida anualmente por la OPS. Casi un 
mes después que el resto de los países del continente y por mucho más tiempo: 43 
días continuos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Con 
poca difusión en medios de comunicación masivos e insuficientes vacunas, la 
campaña finalizó sin la certeza de resultados óptimos con coberturas por encima 
de 95%. De hecho, a la comunidad de Core 8, en Puerto Ordaz, la comunidad de 
Ariannys y su familia, la misma que fue noticia en 2017 por tener un brote de 
sarampión, no llegó la cruzada de vacunación. 
</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_g2TcH0-Cn alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_g2TcH0-Cn kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-09.jpg" data-description="Al menos 1.150.000 niños, menores de 1 año, dejaron de ser vacunados en una década según cálculos de médicos venezolanos, por las fallas del Plan Ampliado de Inmunización del Ministerio de Salud. Foto: William Urdaneta" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="800" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-09.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-09.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-09.jpg" data-id="54262" class="wp-image-54262 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-09.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-09-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-09-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Al menos 1.150.000 niños, menores de 1 año, dejaron de ser vacunados en una década según cálculos de médicos venezolanos, por las fallas del Plan Ampliado de Inmunización del Ministerio de Salud. Foto: William Urdaneta</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-10.jpg" data-description="Los pediatras venezolanos advierten sobre un posible brote de parotiditis a futuro, como consecuencia de la aplicación de la vacuna SR (sarampión y rubéola) en lugar de la vacuna triple SRP, que protege del sarampión, rubéola y parotiditis. Foto: William Urdaneta" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="800" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-10.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-10.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-10.jpg" data-id="54263" class="wp-image-54263 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-10.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-10-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-10-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Los pediatras venezolanos advierten sobre un posible brote de parotiditis a futuro, como consecuencia de la aplicación de la vacuna SR (sarampión y rubéola) en lugar de la vacuna triple SRP, que protege del sarampión, rubéola y parotiditis. Foto: William Urdaneta</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">Desde 
el último trimestre de 2017, el Ministerio de Salud de Venezuela no ha 
organizado más jornadas de vacunación contra el sarampión en la zona, recuerda 
la abuela Gloria Hernández. A su casa solo llegaron esa vez, cuando sus nietos 
fueron diagnosticados con el virus, hace dos años. No han vuelto. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gloria 
es una especie de líder comunitaria: organiza, junto con entidades 
gubernamentales, la venta de gas regulado en el barrio. Por ese liderazgo 
vecinal ha tratado también de impulsar jornadas de vacunación. No ha podido. 
Ninguna institución ha respondido a sus solicitudes. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Además 
de que no hay medidas de prevención, tampoco hay formas de afrontar un nuevo 
brote de la enfermedad porque no hay medicinas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“Uno 
va al módulo y le dicen: no hay nada. Pero uno va al mercado, al lado, y los 
bachaqueros tienen de todo: allí consigues antibióticos, para el dolor, para 
inflamación, aspirina. Eso es en el mercado. Hay puestos en donde venden 
pastillas de todo”, dice Gloria y agrega un dato: a veces esos medicamentos que 
venden vienen en su cajita con el sello del ‘Gobierno Bolivariano de Venezuela”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bachaquero 
es el mote con el que en Venezuela se conoce a los revendedores: son aquellos 
que consiguen productos a precios regulados y los venden a precios de productos 
importados. En todo el país, el “bachaqueo” es un negocio tan ilegal como 
rentable. La reventa de medicinas en Core 8 no es 
excepción.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="800" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-11.jpg" alt="" class="wp-image-54264" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-11.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-11-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-11-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption>El hospital pediátrico Menca de Leoni, en Puerto Ordaz, estado Bolívar, está cerrado desde abril de 2018. Una opción menos para la población infantil del estado con más brotes de epidemias en Venezuela. Foto: William Urdaneta</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo 
llegan esas medicinas a los revendedores? En la comunidad apelan a la 
explicación más obvia: complicidad entre los trabajadores del módulo y los 
revendedores. Nadie investiga. Y nadie denuncia. La verdad es que no hay fe en 
que habrá soluciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Toca, 
entonces, ingeniárselas con lo poco que hay: los 40 mil bolívares de salario 
mínimo mensual, equivalentes a poco más de 3 dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hace 
poco nos fuimos para el Uyapar (el único hospital público de Puerto Ordaz) y 
está de terror. Tuvimos que comprar las medicinas porque no había nada. ¿Una 
solución fisiológica? 57 mil. ¿Una amoxicilina? 47 mil. Si yo de pensión cobro 
40 mil bolívares, ¿cómo compro esas medicinas y, además, la comida?”, comenta 
Gloria sobre su experiencia vivida en julio. Hoy, en setiembre, el salario 
mensual sigue en 40.000 bolívares, pero las medicinas que menciona han 
triplicado su precio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
la sala de la casa, Oliver, de cuatro años, mira videos en una pequeña laptop 
mientras que Nairobi (quien prefiere no hablar), lo vigila. Mariannys y Ariannys 
no están. El mayor temor de todos es que algo similar o peor que el sarampión 
los contagie otra vez, porque nadie garantiza que recibirán los 
tratamientos.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_LuxlnK-oF alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_LuxlnK-oF kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-12.jpg" data-description="Oliver es sobreviviente de sarampión. Hoy tiene cuatro años, el virus lo afectó cuando tenía dos. No tenía anticuerpos para evitar la enfermedad.  Foto: William Urdaneta" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="800" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-12.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-12.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-12.jpg" data-id="54265" class="wp-image-54265 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-12.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-12-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-12-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Oliver es sobreviviente de sarampión. Hoy tiene cuatro años, el virus lo afectó cuando tenía dos. No tenía anticuerpos para evitar la enfermedad.  Foto: William Urdaneta</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-13.jpg" data-description="Desde el último trimestre de 2017 no han vuelto a vacunar en la comunidad de Core 8 de Puerto Ordaz, donde vive Oliver. El sarampión puede volver a casa en cualquier momento.  Crédito: William Urdaneta" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="800" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-13.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-13.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-13.jpg" data-id="54266" class="wp-image-54266 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-13.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-13-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/17092019-13-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Desde el último trimestre de 2017 no han vuelto a vacunar en la comunidad de Core 8 de Puerto Ordaz, donde vive Oliver. El sarampión puede volver a casa en cualquier momento.  Crédito: William Urdaneta</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">“Cuando 
el paludismo se puso de moda —dice Gloria—, eran colas y colas que se hacían en 
los módulos. Si no llevabas las láminas no te hacían el examen. Si tenías que 
tomarte una muestra, tenías que ir a la clínica a que te hagan el examen. Los 
dos módulos, el venezolano y el otro, estaban colapsados. Ahorita el paludismo 
está calmado. No sé si es porque no hay gente de las minas”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
la “calma” en la que están las enfermedades no les da esperanzas. Saben que si 
ya fue el sarampión, podrá ser otra cosa. Y no hay garantías de que haya cambios 
en el descalabrado sistema de salud venezolano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
gobierno, acostumbrado a negar, minimizar o incluso a no hablar de las epidemias 
que circulan en el país, se refirió por primera vez en el año al sarampión el 
jueves 6 de junio. Nicolás Maduro, acompañado del ministro de Salud, Carlos 
Alvarado, aseguró que los casos de sarampión habían disminuido 91% y que 
celebraban tener hasta ese momento tres semanas sin el reporte de nuevas 
infecciones. Pero la realidad de miles de familias venezolanas no se corresponde 
con esas cifras.</p>

<div class="lazyblock-embed-script-BwfgkZ wp-block-lazyblock-embed-script"><iframe title="Nativos Warao: los m&aacute;s afectados" aria-label="Split Bars" id="datawrapper-chart-ugFLW" src="//datawrapper.dwcdn.net/ugFLW/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="683"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"])for(var e in a.data["datawrapper-height"]){var t=document.getElementById("datawrapper-chart-"+e)||document.querySelector("iframe[src*='"+e+"']");t&&(t.style.height=a.data["datawrapper-height"][e]+"px")}})}();</script></div>

<p class="wp-block-paragraph">El 
pequeño Oliver, sobreviviente del sarampión, no lo sabe ni tendría por qué: 
allí, en esa casa 32 de la manzana 50, en el Core 8 de la ciudad de Puerto 
Ordaz, todas las condiciones están dadas para que se den otras epidemias. Allí y 
en cualquier parte del país. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por 
ahora, su familia hace lo que puede para 
protegerlo.</p>


<p class="wp-block-paragraph"><EM>* 
Este reportaje forma parte del especial "Venezuela: un país en busca de alivio" 
de </EM><A href="https://saludconlupa.com/"><EM>Salud con lupa </EM></A><EM>con 
apoyo del Centro Internacional para Periodistas 
(ICFJ).</EM></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>

<div style="display:flex; gap:10px;justify-content:center" class="wps-pgfw-pdf-generate-icon__wrapper-frontend">
		<a  href="https://armando.info/tag/epidemia/feed?action=genpdf&amp;id=2600" class="pgfw-single-pdf-download-button" ><img src="https://armando.info/wp-content/plugins/pdf-generator-for-wp/admin/src/images/PDF_Tray.svg" title="Generar PDF" style="width:auto; height:45px;"></a>
		</div>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El agua maltratada de Anzoátegui amenaza con desbordar las epidemias por toda Venezuela</title>
		<link>https://armando.info/el-agua-maltratada-de-anzoategui-amenaza-con-desbordar-las-epidemias-por-toda-venezuela/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=el-agua-maltratada-de-anzoategui-amenaza-con-desbordar-las-epidemias-por-toda-venezuela</link>
					<comments>https://armando.info/el-agua-maltratada-de-anzoategui-amenaza-con-desbordar-las-epidemias-por-toda-venezuela/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[ISABEL GUERRERO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 Mar 2019 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Agua]]></category>
		<category><![CDATA[Difteria]]></category>
		<category><![CDATA[Epidemia]]></category>
		<category><![CDATA[Hidroeléctrica]]></category>
		<category><![CDATA[Malaria]]></category>
		<category><![CDATA[Mantenimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://armando.info/?p=2536</guid>

					<description><![CDATA[Un brote letal de la bacteria Shigella y el Norovirus en ese estado del oriente del país acaba de advertir sobre la catástrofe que se gesta en el deficitario servicio de agua, donde el problema ya es, más que el acceso, siempre irregular, es la calidad del líquido. El incidente puso en evidencia la acumulación de problemas, como la escasez de cloro para la potabilización, mala gestión del sistema, infraestructuras en quiebra, todos vectores de la nueva crisis de servicios públicos que se aproxima.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El 
colapso de los servicios públicos en Venezuela desnuda una realidad que ya no 
asombra: 20 años de gobiernos chavistas acabaron con la inversión y la gestión 
técnica que mantenían operativas las empresas estatales. Pero las consecuencias 
van más allá de la paralización visible de sus actividades. Y se pueden 
proyectar por muchos años más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así 
como se ha documentado la destrucción de la industria eléctrica nacional -que se 
puso en evidencia con el apagón masivo de los últimos días en todo el país-, 
otro ejemplo de desmantelamiento del servicio público ocurre con las 
hidrológicas. La crisis del agua no tiene solo que ver con el abastecimiento, 
apenas regular y de acceso restringido, sino también con la 
potabilización.</p>


<p class="wp-block-paragraph">La 
cadena productiva que garantiza la calidad de vida está “contaminada” desde su 
génesis. No se trata solo de agentes patógenos que se encuentran en el agua, una 
situación que debería ser atendida como emergencia por las autoridades pero ante 
la que, por el contrario, guardan silencio; es también la falta de planes de 
contingencia que puedan prevenir una catástrofe de mayor magnitud que ya está en 
gestación.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="970" height="563" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-tweet-pequiven.jpg" alt="" class="wp-image-53293" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-tweet-pequiven.jpg 970w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-tweet-pequiven-700x406.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-tweet-pequiven-768x446.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 970px) 100vw, 970px" /></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Ya 
desde 1998 -víspera de la llegada de la revolución bolivariana al poder- se 
advertía sobre la necesidad de reemplazar con una nueva la planta ya existente 
de Cloro-Soda que sustituyera la existente, levantada en 1978 en el Complejo 
Petroquímico Ana María Campos (antiguo El Tablazo, en la costa oriental del Lago 
de Maracaibo, estado Zulia), de la petroquímica estatal Pequiven. El Cloro-Soda 
es el ingrediente principal para el proceso de tratamiento de aguas para el 
consumo humano en zonas urbanas. Pero esa tarea, prevista en los planes 
estatales, nunca se llevó a cabo. El resultado es que hoy la vieja planta, con 
su limitada capacidad productiva, no cubre las necesidades del país, con lo que 
su población queda expuesta a consecuencias catastróficas en la salud 
colectiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
primera campanada de alerta sobre la crisis que se asoma acaba de llegar hace 
días desde el estado Anzoátegui, sobre la costa nororiental de Venezuela, donde 
debió haber funcionado desde hace dos décadas la empresa regional Aguas de 
Anzoátegui, para lo que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) había 
asignado recursos. Pero como con la nueva planta de cloro-soda, el proyecto no 
se llevó adelante.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Alerta sanitaria</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Las 
primeras horas fueron de preocupación y los médicos tuvieron que habilitar más 
camas en los hospitales para recibir a cientos de contagiados que se presentaron 
con los mismos síntomas. Era la primera quincena del reciente mes de febrero. La 
situación tuvo su pico más alto cuando las autoridades estadales dieron como 
oficial la muerte de nueve personas, solo en el Hospital Universitario Doctor 
Luis Razetti, de Barcelona, la capital del estado.Anzoátegui, gemela de la 
vecina ciudad turística y petrolera de Puerto La Cruz. Entre las víctimas hubo 
seis niños, según la data de la Dirección de Epidemiología regional. Unas 4.825 
personas debieron ser atendidas en hospitales públicos durante los primeros 17 
días de ese mes, con incidencia en cinco de los 21 municipios de la provincia. 
Luego de tres semanas, el conteo final fue de casi 6.000 
pacientes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo 
que en un inicio suponía un preocupante pero controlable brote de amibiasis, se 
fue haciendo cada vez más grande y más complejo con los días. El análisis 
microbiológico practicado a muestras fecales de 18 pacientes escogidos al azar 
en centros públicos del estado Anzoátegui, confirmaba el resultado positivo a la 
bacteria Shigella flexneri y al virus Norovirus.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ambos 
producen síntomas similares a la amibiasis, como vómitos y diarrea, pero son 
mucho más letales. La shigella es una bacteria que puede infectar el aparato 
digestivo y provocar diarreas, dolor abdominal y náuseas. El norovirus causa la 
misma sintomatología y se transmite por el consumo de aguas y alimentos 
contaminados en espacios cerrados como guarderías, cuarteles o 
escuelas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
evolución de los casos más graves no superó los 5 días, de acuerdo a los médicos 
tratantes y las actas de defunción arrojan como causa de muerte un desequilibro 
hidroeléctrico. Los pacientes más vulnerables llegaban con una condición pre 
existente de desnutrición y deshidratación, en algunos casos, sin el esquema 
epidemiológico de vacunación para los infantes. Las familias de las personas 
atendidas coincidían en las carencias mínimas de condiciones sanitarias por el 
irregular acceso a los servicios públicos como electricidad y agua potable, 
sobre todo en zonas rurales.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_s0U1iN-4k alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_s0U1iN-4k kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-casos-diarrea.jpg" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="1080" height="810" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-casos-diarrea.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-casos-diarrea.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-casos-diarrea.jpg" data-id="53294" class="wp-image-53294 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-casos-diarrea.jpg 1080w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-casos-diarrea-700x525.jpg 700w, 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href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-informe-medico.jpg" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="1080" height="810" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-informe-medico.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-informe-medico.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-informe-medico.jpg" data-id="53297" class="wp-image-53297 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-informe-medico.jpg 1080w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-informe-medico-700x525.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-informe-medico-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></div></div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">“Lo 
que mata son las complicaciones. Las condiciones de higiene en las casas ahorita 
es muy baja”, comentó la doctora Gladys Grisanti, jefa de Pediatría en el 
hospital Luis Razetti, de Barcelona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuerda 
que los primeros tres días del brote tuvieron que habilitar salas y camillas 
adicionales para recibir a los niños que llegaban con vómito, diarrea, cólicos, 
heces con sangre, fiebre muy alta y algunos convulsionaron. “En el triaje se 
atendieron 60 niños asistiendo de emergencia, en menos de 24 
horas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
su juicio y, de acuerdo a la literatura médica, “cuando existen este tipo de 
casos de brote, por lo general la persona consumió alimentos contaminados o 
agua”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
exámenes fueron contrastados en cuatro laboratorios distintos para verificar la 
confiabilidad: no solo los enfermos portaban esos microorganismos, sino que 
estaban presentes en el agua de las dos plantas potabilizadoras de esa provincia 
oriental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además 
y para colmo, los estudios develaron simultáneamente que los niveles de cloro en 
esas aguas estaban muy por debajo de los establecidos en las Normas Sanitarias 
de Calidad de Agua Potable, un documento publicado en la Gaceta Oficial del 
viernes 13 de febrero de 1998.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_ceUsfK-Cu alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_ceUsfK-Cu kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-1.jpg" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="1020" height="1320" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-1.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-1.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-1.jpg" data-id="53298" class="wp-image-53298 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-1.jpg 1020w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-1-700x906.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-1-768x994.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1020px) 100vw, 1020px" /></div></div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-2.jpg" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="1020" height="1320" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-2.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-2.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-2.jpg" data-id="53299" class="wp-image-53299 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-2.jpg 1020w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-2-700x906.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-2-768x994.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1020px) 100vw, 1020px" /></div></div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-3.jpg" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="1020" height="1320" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-3.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-3.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-3.jpg" data-id="53300" class="wp-image-53300 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-3.jpg 1020w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-3-700x906.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10032019-gacetaoficial-3-768x994.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1020px) 100vw, 1020px" /></div></div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;“El agua potable deberá cumplir con los 
requisitos organolépticos, físicos y químicos establecidos…” (artículo 14). Sin 
embargo, el organismo responsable del abastecimiento del recurso hídrico en el 
país no publica cifras oficiales, menos los parámetros de calidad actuales que 
sí estuvieron disponibles en algunas empresas hidrológicas en el pasado previo a 
la llegada del chavismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto 
el Ministerio de Atención de las Aguas –una nueva entidad burocrática que se 
creó luego de su separación del Ministerio de Ecosocialismo y antes estaba 
adherida al extinto Ministerio de Ambiente- como Hidrocaribe se han limitado a 
decir que “garantizan el suministro” y el acceso al recurso, pero en sus redes 
sociales se pueden detallar los anuncios de continuos cortes en el servicio. 
Este es un patrón que se repite en todo el país. La realidad es que el agua 
resulta muy escasa y, aún más, el agua potable para el consumo humano como para 
mantener los estándares mínimos sanitarios que prevengan 
enfermedades.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Cloro escaso</h2>


<p class="wp-block-paragraph">En 
sus inicios, hace 40 años, la planta de Cloro-Soda de El Tablazo producía 130 
toneladas de cloro al día y 147 toneladas de soda al día, para atender la 
demanda nacional. Hace dos años, en 2017, se seguía produciendo casi lo mismo y 
con un circuito fuera de servicio (140 toneladas de cloro al día y 158 toneladas 
de soda al día), de acuerdo a lo publicado en un reporte filtrado a <A 
href="https://elcooperante.com/los-reveladores-datos-de-la-emergencia-que-sumio-a-pequiven-en-un-paro-tecnico/">El 
Cooperante</A>. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según 
fuentes ligadas a la industria química nacional, en 2019, la planta de 
Cloro-Soda está parada casi en su totalidad. Debió cerrar hace siete años y su 
sustitución por una nueva estaba prevista en los planes, así como la 
construcción de otras manufacturas similares de menor tamaño. La idea de abrir 
centrales más pequeñas llevaba consigo la lógica de prevenir accidentes en el 
traslado de químicos muy contaminantes y tóxicos desde un solo punto de 
suministro en Zulia. Nunca se concretó el proyecto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo 
cierto es que el Complejo Ana María Campos dejó de ser suficiente hace tiempo y 
se paralizaron los procesos. Resultaba muy costoso su mantenimiento y 
prácticamente se regala el producto. La cloroficación empezó a ser deficiente y 
al mismo tiempo se dejaron de hacer públicos los parámetros de calidad de agua. 
</p>


<h2 class="wp-block-heading">Responsabilidades diluidas</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Uno 
de los indicadores del desarrollo del país yace en el acceso al agua potable. La 
Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo incluye entre los Objetivos del 
Milenio. En 2014, el Gobierno del presidente Nicolás Maduro celebraba que 
oficialmente había superado las metas establecidas por el organismo 
multilateral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En 
cuanto a la población con acceso a agua potable, Venezuela ha cumplido con la 
meta en relación a cobertura de este servicio. El acceso a agua potable pasó de 
80% en 1998 a 95% en el 2014”, señalaba una publicación propagandística del 
gobierno y citaba como fuente al Ministerio de Ecosocialismo y 
Aguas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin 
embargo, cinco años después, lo ocurrido en Anzoátegui refuta el discurso 
oficial. Venezuela no solo está lejos de alcanzar la meta sino que retrocedió en 
los índices de cobertura y, por si fuera poco, también oculta la calidad del 
agua que a duras penas se suministra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hoy 
tenemos un drama con el agua y, lo más grave, es que están mandando agua sin 
agregarle químico, cloro, y eso ha producido una situación dramática de 
enfermedad de tipo vírico en la población”, afirma Glenn Sardi, el último 
expresidente de Hidrocaribe, la empresa estatal del oriente del país, antes de 
la llegada de Hugo Chávez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
paralelo a los análisis de laboratorio a las personas, también se les hicieron 
al agua de las plantas de tratamiento en Anzoátegui. Los laboratorios que 
hicieron el estudio microbiológico encontraron que los niveles de cloro “estaban 
fuera de la norma”, según agregó un especialista de ingeniería sanitaria de la 
Gobernación del estado, quien delegó el tema a sus superiores para la 
vocería.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Se 
le tomó la muestra al agua y también presentaron Shigella y el Norovirus. 
Nosotros hicimos las pruebas para confrontar lo que decía Hidrocaribe. Al final 
no dio nada, que había problemas eléctricos, pero el agua que estaba circulando 
estaba prácticamente sin cloro”, confirmó el Gobernador de la entidad, Antonio 
Barreto Sira.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
la Gobernación, afirma la máxima autoridad del estado, se les pidió a las 
autoridades de Hidrocaribe el acceso a las instalaciones para un estudio 
detallado junto a ingeniería sanitaria y contraloría sanitaria, pero no fue 
posible.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_OmaC9M-FP alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_OmaC9M-FP kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div 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<p class="wp-block-paragraph">La 
responsabilidad es, en primer nivel, de la hidrológica regional cuya casa matriz 
es Hidroven con sede en Caracas, dependiente del Ministerio de Aguas. Todas las 
personas a cargo de las instancias públicas han guardado silencio ante las 
incidencias continuas de la falta de agua y, en este último mes sobre lo 
ocurrido con la presencia de Shigella y Norovirus en las muestras de 
agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
respuesta oficial cuando se contactó a Hidrocaribe para su versión fue que “no 
están autorizados para la vocería, garantizan el servicio y se encuentran 
operativos en los diversos sectores”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pese 
a los cambios internos en Hidrocaribe, Hidroven y Ministerio de Aguas, las 
responsabilidades recaen sobre los mismos nombres. En la hidrológica del estado 
Anzoátegui está Iván Rebolledo, quien se había desempeñado en la Unidad de 
Gestión de esta misma empresa hasta octubre de 2017, aunque para esa fecha 
trabajaba, también, para la empresa Inversiones ABE C.A., que le prestó 
rehabilitación a la planta José Antonio Anzoátegui. Fuentes ligadas al sector 
señalan que su llegada fue para atender con urgencia las continuas fallas en el 
suministro de agua en los municipios Sotillo, Guanta, Urbaneja, así como en los 
problemas de potabilización y bombeo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rebolledo 
no ha estado separado de Hidrocaribe en su vida profesional. También fue Gerente 
corporativo del Acueducto Metropolitano, en 2015, quien llevaba el seguimiento y 
control de planes, proyectos y obras hidráulicas, así como las inspecciones. En 
2009, hizo una inspección contratada en la reparación del sistema del canal de 
Caratal y en la rehabilitación del sistema de captación de agua potable de la 
planta José Antonio Anzoátegui.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Constructora 
Conkor –la misma ligada a temas de corrupción con asignaciones de contratados de 
Pdvsa que presuntamente involucra al ex gobernador Tarek William Saab y hoy 
fiscal general designado por la Asamblea Nacional Constituyente–, aparece 
también en la hoja curricular del presidente de Hidrocaribe. En 2008 fue 
ingeniero residente en la construcción de sistemas de abastecimiento de agua 
potable. También trabajó en SNC-Lavalin, en 2004, otra compañía sacudida por el 
escándalo por negocios con la estatal petrolera y los impagos de 
ésta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el cargo de ministra de Atención a las Aguas está Evelyn Vásquez y como 
viceministra de Gestión de Aguas está Siboney Tineo, ambas del círculo de 
Jacqueline Farías, antigua ministra de Ambiente y promotora de la obra 
inconclusa de saneamiento del río Guaire, en 
Caracas.</p>


<h2 class="wp-block-heading">20 años de olvido</h2>


<p class="wp-block-paragraph">La 
red de distribución de la región está colapsada. De acuerdo al proyecto dejado 
por la empresa hidrológica que dirigía el ingeniero Sardi, hace 20 años, se 
proponía garantizar 6.000 litros de agua por segundo desde la Planta 
Potabilizadora El Rincón y 2.000 litros de agua por segundo desde la Planta 
Potabilizadora José Antonio Anzoátegui, lo que cubriría el servicio en la zona 
metropolitana de Barcelona. Ahora, sin proyección urbanística, un incremento de 
población zonas rurales con tomas clandestinas y desinversión, el abastecimiento 
se ha hecho claramente insuficiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El 
manejo del agua le compete al Estado. Ellos pueden dar una concesión pero la 
responsabilidad recae sobre sus hombros y han dejado de hacer lo necesario para 
el mantenimiento de la red de distribución”, señaló. En Anzoátegui, el principal 
afluente es el río Neverí, que alimenta el canal de Caratal y este, a su vez, 
las plantas de potabilización José Antonio Anzoátegui y El Rincón. La primera le 
presta servicio a Barcelona centro y sur, la segunda a los municipios Sotillo, 
Guanta, Urbaneja y parte de Barcelona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es 
precisamente en el municipio Urbaneja, sector Rómulo Gallegos, que el análisis 
microbiológico arrojó cero trazas de cloro en el momento de tomarse la muestra 
(finales de enero) cuando se diagnosticó el brote 
diarreico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
funcionario de ingeniería ambiental del estado Anzoátegui que prefirió no ser 
identificado señaló que “lo que se puede inferir es que están dando tratamiento 
pero no dosificado”, cual si fuera una inyección letal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
cloro es usado para “limpiar” el agua y eliminar cualquier microorganismo dañino 
para la salud. Su presencia mejora las características organolépticas: sabor, 
olor y color, que en todo caso debe mantener ciertos estándares para el consumo 
humano. La norma establece que los índices de cloro menores a 0,1 mg/L son 
insuficientes para potabilizar el agua. En tal caso, el agua que sale de los 
grifos pierde sus cualidades y deja de ser insabora, incolora e inodora. En el 
centro del país, la denuncia masiva de las plantas potabilizadoras que surten de 
agua a Valencia, capital del estado Carabobo, y a la zona norte de Maracay, en 
el estado Aragua, está referida a la calidad del recurso: el agua que sale del 
grifo es turbia y maloliente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
si el cloro es usado en exceso puede causar daños irreparables a la salud que 
van desde fallas renales y hepáticas, hasta la incidencia del cáncer de colon, 
mama, vejiga y pulmón.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Estado de minusvalía</h2>


<p class="wp-block-paragraph">En 
septiembre de 2018 se reportó una fuga de gas de cloro en la Planta 
Potabilizadora El Rincón. El peligro inminente de una catástrofe obligó al 
desalojo de unas 3.000 personas de las comunidades vecinas. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este 
no fue el único accidente. La Planta de Bombeo Cuanaguaro que trabaja en la red 
de distribución de agua estuvo paralizada por varios días tras el derrumbe del 
canal de Caratal, en agosto de 2018, que sirve a la ciudad de Barcelona. A esto 
se le suma que, a principios de febrero, explotó la subestación eléctrica 
Barcelona que dejó sin energía al 75% de la zona norte del estado por más de 72 
horas y que, inevitablemente, afecta el suministro de agua 
potable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
presidente de Corporación de Vialidad e Infraestructura del estado Anzoátegui, 
José Gregorio Wong, pone sobre la mesa otra hipótesis acerca del origen de la 
emergencia sanitaria: “Es posible las aguas servidas estén entrando en las 
tuberías de aguas blancas que no se encuentran presurizadas y se contaminan las 
aguas que están llegando a las casas”. Explicó que le pidieron a Hidrocaribe que 
iniciara el protocolo del cerco sanitario del sistema, con una evaluación de la 
fuente del agua contaminada, y que aplique los correctivos para evitar que siga 
propagándose. En reuniones para abordar el tema, las autoridades de la 
hidrológica no han asistido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante 
la ausencia de políticas públicas para atender la crisis de agua, la gobernación 
obtuvo directamente de la Organización Panamericana de Salud (OPS), “una 
considerable cantidad de pastillas potabilizadoras”, 49.600 tabletas en total, 
que distribuyeron en los ambulatorios con más alta incidencia de afectados y en 
zonas rurales. El Ministerio de Salud, por su parte, “contribuyó con la 
distribución de insumos y medicamentos desde el nivel central” antes del brote y 
repuso en la contingencia, puntualizó el mandatario regional. A la fecha, el 
brote diarreico había disminuido considerablemente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
diputada Nora Bracho, presidenta de la comisión de servicios de la Asamblea 
Nacional, sostiene que estamos frente a un “estado de minusvalía”, con una 
infraestructura de las empresas responsables de los servicios públicos 
prácticamente paralizadas y las obras fracturadas. Recordó que esto no es un 
tema nuevo, que ya cuando la contaminación de los embalses la entonces Fiscal 
General, ahora en el exilio, Luisa Ortega Díaz, habló de la “manera 
irresponsable en cómo los medios abordaron el tema” y hubo una prohibición por 
difundir noticias sobre el estado del agua.</p>

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		<item>
		<title>El departamento colombiano con más casos de malaria extranjeros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MINERVA VITTI]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Feb 2017 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Amazonas]]></category>
		<category><![CDATA[Epidemia]]></category>
		<category><![CDATA[Malaria]]></category>
		<category><![CDATA[Minería]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://armando.info/?p=182</guid>

					<description><![CDATA[La frontera porosa ha cargado a los habitantes del Amazonas de Colombia con los casos de sus vecinos venezolanos. La escasez y la indiferencia ha conducido pacientes a buscar tratamiento hasta en Bogotá. En San Fernando de Atabapo, entretanto, el mosquito transmisor ha replegado a la gente en sus casas. Pero “Dios existe”. Así lo dice un mural que recibe a los visitantes en el puerto.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Siguiendo 
por el río Guaviare y a una hora de navegación desde San Fernando de Atabapo se 
encuentra Puerto Inírida, capital del departamento de Guainía y su ciudad más 
poblada. Un pueblo fundado 205 años después que San Fernando de Atabapo, y que 
muchos dicen se desarrolló con el oro venezolano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo 
único decolorado en este lugar anclado en la mitad de la selva es un Santa Claus 
verde pintado en las escaleras de cemento que debes subir para entrar al pueblo. 
Del resto todo luce limpio y ordenado. Los primeros negocios tienen carteles que 
anuncian la compra de chatarra, oro, plata, cobre, bronce y aluminio. Y por 
supuesto la compra y venta de pesos y bolívares, transferencias a distintas 
entidades bancarias que están en Venezuela. Por las calles asfaltadas circulan 
motocarros y en las avenidas se pueden ver gran cantidad de comercios, 
restaurantes y hasta una concha acústica.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_jWi4th-7I alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_jWi4th-7I kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-1.jpg" data-description="Puerto Inírida es la capital del departamento de Guainía, Colombia. Este poblado fue creado en 1963, y lleva el nombre de la flor de Inírida que crece de manera silvestre, y sobrevive por más de un año sin cuidados especiales ni riesgos. Una metáfora conveniente para un pueblo fundado 205 años después que San Fernando de Atabapo, y que muchos dicen se desarrolló con el oro venezolano. El lugar muestra una economía pujante. Muchos pobladores de San Fernando de Atabapo se desplazan hasta este lugar en busca de mejores servicios de salud y para abastecerse.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-1.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-1.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-1.jpg" data-id="51515" class="wp-image-51515 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Puerto Inírida es la capital del departamento de Guainía, Colombia. Este poblado fue creado en 1963, y lleva el nombre de la flor de Inírida que crece de manera silvestre, y sobrevive por más de un año sin cuidados especiales ni riesgos. Una metáfora conveniente para un pueblo fundado 205 años después que San Fernando de Atabapo, y que muchos dicen se desarrolló con el oro venezolano. El lugar muestra una economía pujante. Muchos pobladores de San Fernando de Atabapo se desplazan hasta este lugar en busca de mejores servicios de salud y para abastecerse.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-2.jpg" data-description="Puerto Inírida es la capital del departamento de Guainía, Colombia. Este poblado fue creado en 1963, y lleva el nombre de la flor de Inírida que crece de manera silvestre, y sobrevive por más de un año sin cuidados especiales ni riesgos. Una metáfora conveniente para un pueblo fundado 205 años después que San Fernando de Atabapo, y que muchos dicen se desarrolló con el oro venezolano. El lugar muestra una economía pujante. Muchos pobladores de San Fernando de Atabapo se desplazan hasta este lugar en busca de mejores servicios de salud y para abastecerse.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-2.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-2.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-2.jpg" data-id="51516" class="wp-image-51516 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Puerto Inírida es la capital del departamento de Guainía, Colombia. Este poblado fue creado en 1963, y lleva el nombre de la flor de Inírida que crece de manera silvestre, y sobrevive por más de un año sin cuidados especiales ni riesgos. Una metáfora conveniente para un pueblo fundado 205 años después que San Fernando de Atabapo, y que muchos dicen se desarrolló con el oro venezolano. El lugar muestra una economía pujante. Muchos pobladores de San Fernando de Atabapo se desplazan hasta este lugar en busca de mejores servicios de salud y para abastecerse.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-3.jpg" data-description="Puerto Inírida es la capital del departamento de Guainía, Colombia. Este poblado fue creado en 1963, y lleva el nombre de la flor de Inírida que crece de manera silvestre, y sobrevive por más de un año sin cuidados especiales ni riesgos. Una metáfora conveniente para un pueblo fundado 205 años después que San Fernando de Atabapo, y que muchos dicen se desarrolló con el oro venezolano. El lugar muestra una economía pujante. Muchos pobladores de San Fernando de Atabapo se desplazan hasta este lugar en busca de mejores servicios de salud y para abastecerse.  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Una metáfora conveniente para un pueblo fundado 205 años después que San Fernando de Atabapo, y que muchos dicen se desarrolló con el oro venezolano. El lugar muestra una economía pujante. Muchos pobladores de San Fernando de Atabapo se desplazan hasta este lugar en busca de mejores servicios de salud y para abastecerse.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-4.jpg" data-description="Puerto Inírida es la capital del departamento de Guainía, Colombia. Este poblado fue creado en 1963, y lleva el nombre de la flor de Inírida que crece de manera silvestre, y sobrevive por más de un año sin cuidados especiales ni riesgos. Una metáfora conveniente para un pueblo fundado 205 años después que San Fernando de Atabapo, y que muchos dicen se desarrolló con el oro venezolano. El lugar muestra una economía pujante. Muchos pobladores de San Fernando de Atabapo se desplazan hasta este lugar en busca de mejores servicios de salud y para abastecerse.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-4.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-4.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-4.jpg" data-id="51518" class="wp-image-51518 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Puerto Inírida es la capital del departamento de Guainía, Colombia. Este poblado fue creado en 1963, y lleva el nombre de la flor de Inírida que crece de manera silvestre, y sobrevive por más de un año sin cuidados especiales ni riesgos. Una metáfora conveniente para un pueblo fundado 205 años después que San Fernando de Atabapo, y que muchos dicen se desarrolló con el oro venezolano. El lugar muestra una economía pujante. Muchos pobladores de San Fernando de Atabapo se desplazan hasta este lugar en busca de mejores servicios de salud y para abastecerse.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-5.jpg" data-description="Puerto Inírida es la capital del departamento de Guainía, Colombia. Este poblado fue creado en 1963, y lleva el nombre de la flor de Inírida que crece de manera silvestre, y sobrevive por más de un año sin cuidados especiales ni riesgos. Una metáfora conveniente para un pueblo fundado 205 años después que San Fernando de Atabapo, y que muchos dicen se desarrolló con el oro venezolano. El lugar muestra una economía pujante. Muchos pobladores de San Fernando de Atabapo se desplazan hasta este lugar en busca de mejores servicios de salud y para abastecerse.  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Una metáfora conveniente para un pueblo fundado 205 años después que San Fernando de Atabapo, y que muchos dicen se desarrolló con el oro venezolano. El lugar muestra una economía pujante. Muchos pobladores de San Fernando de Atabapo se desplazan hasta este lugar en busca de mejores servicios de salud y para abastecerse.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-6.jpg" data-description="Puerto Inírida es la capital del departamento de Guainía, Colombia. Este poblado fue creado en 1963, y lleva el nombre de la flor de Inírida que crece de manera silvestre, y sobrevive por más de un año sin cuidados especiales ni riesgos. Una metáfora conveniente para un pueblo fundado 205 años después que San Fernando de Atabapo, y que muchos dicen se desarrolló con el oro venezolano. El lugar muestra una economía pujante. Muchos pobladores de San Fernando de Atabapo se desplazan hasta este lugar en busca de mejores servicios de salud y para abastecerse.  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Una metáfora conveniente para un pueblo fundado 205 años después que San Fernando de Atabapo, y que muchos dicen se desarrolló con el oro venezolano. El lugar muestra una economía pujante. Muchos pobladores de San Fernando de Atabapo se desplazan hasta este lugar en busca de mejores servicios de salud y para abastecerse.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-7.jpg" data-description="Puerto Inírida es la capital del departamento de Guainía, Colombia. Este poblado fue creado en 1963, y lleva el nombre de la flor de Inírida que crece de manera silvestre, y sobrevive por más de un año sin cuidados especiales ni riesgos. Una metáfora conveniente para un pueblo fundado 205 años después que San Fernando de Atabapo, y que muchos dicen se desarrolló con el oro venezolano. El lugar muestra una economía pujante. Muchos pobladores de San Fernando de Atabapo se desplazan hasta este lugar en busca de mejores servicios de salud y para abastecerse.  Fotografía: Minerva Vitti" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-7.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-7.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-7.jpg" data-id="51521" class="wp-image-51521 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Puerto Inírida es la capital del departamento de Guainía, Colombia. Este poblado fue creado en 1963, y lleva el nombre de la flor de Inírida que crece de manera silvestre, y sobrevive por más de un año sin cuidados especiales ni riesgos. Una metáfora conveniente para un pueblo fundado 205 años después que San Fernando de Atabapo, y que muchos dicen se desarrolló con el oro venezolano. El lugar muestra una economía pujante. Muchos pobladores de San Fernando de Atabapo se desplazan hasta este lugar en busca de mejores servicios de salud y para abastecerse.  Fotografía: Minerva Vitti</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">En 
el departamento de Guainía el mayor número de casos de malaria se concentran en 
la cabecera municipal de Inírida, seguida por casos procedentes de Venezuela, 
Vichada y Barracominas. Venezuela y Vichada importan el 15 y 6 por ciento de los 
casos respectivamente, lo que implica una carga adicional a este departamento 
colombiano en número de casos, esfuerzos por el control del vector, tratamiento 
de los pacientes, carga económica, disminución de la calidad de vida, riesgo de 
mortalidad por malaria, y finalmente de los indicadores epidemiológicos a nivel 
local.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo 
anterior convierte a Guainía en el departamento de Colombia que tiene más casos 
de malaria procedentes del exterior, la mayoría de Venezuela. Para la semana 48 
(del 27 de noviembre al 3 de diciembre), el boletín epidemiológico del Instituto 
Nacional de Salud – Dirección de Vigilancia y Análisis del Riesgo en Salud 
Pública reportó que Guainía tenía un acumulado de 2.043 casos de malaria no 
complicada, de los cuales 366 eran de Venezuela. Y para la semana 52, la 
Secretaría Departamental de Guainía indicó que este departamento cerraba con 
3.159 casos de malaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tatiana 
Córdoba, coordinadora del Programa de Enfermedades Transmitidas por Vectores 
(ETV) de la Secretaría de Salud de Guainía, asegura que de los 366 casos 
registrados hasta la semana 48, 19 son de San Fernando de Atabapo y el resto 
proceden de las minas de oro de Venezuela. Las estadísticas se tornan lúgubres, 
porque no identifican las comunidades, solo registran el país y si proceden de 
las minas. “En 2015 Venezuela estaba pasando por la epidemia más grave de su 
historia y nos terminó afectando. El hecho de que ustedes no tengan medicamento 
hace que la gente cruce el río, y vaya a donde le den la solución 
completa”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Carlos 
Eric Azcarate, coordinador de vigilancia en salud pública en la Secretaria de 
Salud de Guainía, asegura que se han presentado muchos casos de malaria 
complicada en niños, mujeres embarazadas y ancianos, porque se toman los 
tratamientos sin saber si tienen la enfermedad. Al final un problema que se 
presenta en un área rural en Venezuela, se convierte en urbano en este 
departamento.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_rgbtOf-D4 alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_rgbtOf-D4 kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-8.jpg" data-description="Tatiana Córdoba, coordinadora del Programa de Enfermedades Transmitidas por Vectores (ETV) de la Secretaría de Salud de Guainía. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-8.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-8.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-8.jpg" data-id="51522" class="wp-image-51522 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Tatiana Córdoba, coordinadora del Programa de Enfermedades Transmitidas por Vectores (ETV) de la Secretaría de Salud de Guainía. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-9.jpg" data-description="Nelson Evelio Palomar Hernández, secretario de Salud Departamental.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-9.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-9.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-9.jpg" data-id="51523" class="wp-image-51523 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Nelson Evelio Palomar Hernández, secretario de Salud Departamental.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-10.jpg" data-description="Construcción de línea de interconexión eléctrica a 34.5 kv entre San Fernando de Atabapo (Venezuela) e Inírida departamento de Guainía (Colombia). Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-10.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-10.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-10.jpg" data-id="51524" class="wp-image-51524 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Construcción de línea de interconexión eléctrica a 34.5 kv entre San Fernando de Atabapo (Venezuela) e Inírida departamento de Guainía (Colombia). Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-11.jpg" data-description="Coayare es una de las comunidades cercanas a Puerto Inírida donde hay muchos casos de malaria. La mayoría de esta población trabaja en las minas.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-11.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-11.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-11.jpg" data-id="51525" class="wp-image-51525 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Coayare es una de las comunidades cercanas a Puerto Inírida donde hay muchos casos de malaria. La mayoría de esta población trabaja en las minas.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-12.jpg" data-description="Comunidades ribereñas próximas a Puerto Inírida.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-12.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-12.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-12.jpg" data-id="51526" class="wp-image-51526 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Comunidades ribereñas próximas a Puerto Inírida.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-13.jpg" data-description="Comunidades ribereñas próximas a Puerto Inírida. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-13.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-13.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-13.jpg" data-id="51527" class="wp-image-51527 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Comunidades ribereñas próximas a Puerto Inírida. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-14.jpg" data-description="En distintos establecimiento se puede vender y comprar oro y otros minerales.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-14.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-14.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-14.jpg" data-id="51528" class="wp-image-51528 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">En distintos establecimiento se puede vender y comprar oro y otros minerales.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-15.jpg" data-description="En distintos establecimiento se puede vender y comprar oro y otros minerales.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-15.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-15.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-15.jpg" data-id="50194" class="wp-image-50194 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">En distintos establecimiento se puede vender y comprar oro y otros minerales.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-16.jpg" data-description="Llegada a Puerto Inírida.  Fotografía: Minerva Vitti" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-16.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-16.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-16.jpg" data-id="50195" class="wp-image-50195 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Llegada a Puerto Inírida.  Fotografía: Minerva Vitti</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">Otro 
problema que enfrenta el hospital “Manuel Elkin Patarroyo” de Puerto Inírida es 
la atención de casos de venezolanos por otras enfermedades, incluso han llegado 
personas por accidentes de tránsito. Nelson Evelio Palomar, secretario de Salud 
Departamental, indica que los pacientes procedentes de San Fernando de Atabapo y 
Puerto Ayacucho son remitidos por los médicos de Venezuela. “Nosotros no los 
podemos atender porque el sistema de salud aquí es diferente. La persona tiene 
que tener una seguridad social por Colombia o tiene que pagar, a no ser que sea 
un caso de urgencia. El problema grande es que muchos pacientes de Venezuela 
llegan en estado crítico, toca remitirlos a Bogotá o a Villavicencio y no 
tenemos recursos. Tenemos un niño hospitalizado desde hace dos meses en Bogotá, 
le estamos dando albergue y alimentación al acompañante. Todos los pacientes que 
remitimos tienen problemas de documento de identidad, por la urgencia sale, pero 
después que se le da de alta es un complique y nos ha tocado darle un mes más de 
albergue y comida. Ha tocado traerlos prácticamente a escondidas y rogar allá 
para que los reciban. Se han hecho intentos con el cónsul, con la cancillería y 
no ha sido posible”.&nbsp;</p>

<div class="lazyblock-embed-script-Go0EPS wp-block-lazyblock-embed-script"><iframe loading="lazy" src="https://www.google.com/maps/embed?pb=!1m18!1m12!1m3!1d509437.6413091007!2d-67.96397435521092!3d4.024167997073569!2m3!1f0!2f0!3f0!3m2!1i1024!2i768!4f13.1!3m3!1m2!1s0x8e0a617181e7e2d1%3A0x6dec8f61151a7ddb!2sSan+Fernando+de+Atabapo%2C+Amazonas!5e0!3m2!1ses-419!2sve!4v1487002587633" width="600" height="450" frameborder="0" style="border:0" allowfullscreen=""></iframe></div>

<h2 class="wp-block-heading">Cooperación internacional</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Una 
antena eléctrica que emerge del río Guaviare puede verse desde San Fernando de 
Atabapo como una promesa del Convenio de intercambio de energía eléctrica entre 
la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), en Venezuela; y el Instituto de 
Planificación y Promoción y Soluciones Energéticas para las zonas no 
interconectadas (IPSE), en Colombia. El acuerdo fue firmado en 2011 por los 
presidentes Hugo Chávez y Juan Manuel Santos y consistía en un proyecto de 
Construcción de línea de interconexión eléctrica a 34,5 kv entre San Fernando de 
Atabapo (Venezuela) e Inírida departamento de Guainía (Colombia). La idea era 
llevar energía con un servicio óptimo y de bajo costo a las poblaciones 
selváticas y periféricas de ambos países. Hoy esta antena solo le proporciona 
electricidad a las 15 casas que están en Amanaven.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“San 
Fernando de Atabapo viene siendo el patio trasero de Puerto Inírida. La gente 
viaja para allá a abastecerse. No he visto un diciembre que la gente pase con 
luz”, dice Cristóbal Colón Suárez, vicecónsul de Colombia en San Fernando de 
Atabapo, quien casi no sale de la residencia oficial, porque “para ver Macondo, 
prefiere leerlo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Magda 
Magris, directora de investigación y coordinadora de la unidad de investigación 
de Malaria de Caicet, recuerda que antes había reuniones binacionales entre 
Colombia y Venezuela para hacer la vigilancia epidemiológica en la frontera. De 
hecho, tuvieron convenios binacionales para las fronteras y proyectos en 
conjunto para la vacunación, pero no para la 
malaria.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_WN4EiD-Xy alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_WN4EiD-Xy kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-17.jpg" data-description="Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Aquí atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-17.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-17.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-17.jpg" data-id="51529" class="wp-image-51529 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Aquí atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-18.jpg" data-description="Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Aquí atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-18.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-18.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-18.jpg" data-id="51530" class="wp-image-51530 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Aquí atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-19.jpg" data-description="Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Aquí atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-19.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-19.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-19.jpg" data-id="50198" class="wp-image-50198 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Aquí atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-20.jpg" data-description="Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Aquí atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-20.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-20.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-20.jpg" data-id="51531" class="wp-image-51531 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Aquí atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-21.jpg" data-description="Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Aquí atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-21.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-21.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-21.jpg" data-id="51532" class="wp-image-51532 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Aquí atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-22.jpg" data-description="Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Aquí atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-22.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-22.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-22.jpg" data-id="51533" class="wp-image-51533 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Aquí atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-23.jpg" data-description="Desde una farmacia en Amanaven atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-23.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-23.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-23.jpg" data-id="51534" class="wp-image-51534 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Desde una farmacia en Amanaven atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-24.jpg" data-description="Desde una farmacia en Amanaven atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-24.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-24.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-24.jpg" data-id="51535" class="wp-image-51535 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Desde una farmacia en Amanaven atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-25.jpg" data-description="Desde una farmacia en Amanaven atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-25.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-25.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-25.jpg" data-id="51536" class="wp-image-51536 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Desde una farmacia en Amanaven atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-26.jpg" data-description="Desde una farmacia en Amanaven atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-26.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-26.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-26.jpg" data-id="51537" class="wp-image-51537 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Desde una farmacia en Amanaven atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-27.jpg" data-description="Desde una farmacia en Amanaven atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-27.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-27.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-27.jpg" data-id="51538" class="wp-image-51538 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Desde una farmacia en Amanaven atiende Ancísar López, un enfermero que tiene 40 años en el lugar, y que vende tratamiento para la malaria y otras enfermedades, en una actividad informal. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-28.jpg" data-description="Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-28.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-28.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-28.jpg" data-id="51539" class="wp-image-51539 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-29.jpg" data-description="Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-29.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-29.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-29.jpg" data-id="51540" class="wp-image-51540 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-30.jpg" data-description="Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Fotografía: Minerva Vitti" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-30.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-30.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/13022017-30.jpg" data-id="51541" class="wp-image-51541 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Amanaven es un poblado colombiano que pertenece al departamento de Vichada en Colombia. En ese lugar de pocas casas, enclavado sobre el río Guaviare, se compra desde oro, gasolina y alimentos. Fotografía: Minerva Vitti</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">Por 
su parte Tatiana Parra insiste en que si en Puerto Inírida conocieran las 
acciones que realizan en Venezuela, podrían trabajar mancomunadamente para 
solucionar el problema de la malaria: “Tú eres la coordinadora de malaria allá y 
yo acá. Decimos 'vamos a hacer una brigada' y nos vamos al mismo tiempo para la 
búsqueda de pacientes, del mosquito, y la dotación de algunos elementos de 
protección personal como toldillos, repelentes y campañas educativas. Lo hacemos 
al mismo tiempo, tú coges de este lado y yo del otro. De nada sirve que yo haga 
acciones y tu esperes hasta el año que viene, porque vienen los tuyos y me 
contagian a los míos. Si no tienes medicamentos yo te presto y luego tú me los 
devuelves. Necesitamos una ayuda mutua entre países, pero no 
existe”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así 
es la frontera, porosa, y mientras se esperan acciones que puedan romper algunas 
de las partes de este ciclo de infección para detener la malaria, la pista del 
aeropuerto de San Fernando de Atabapo lucha para que la maleza no se la trague; 
las casas resisten la humedad del clima amazónico; los charcos y la hierba 
crecen de forma desproporcionada; los atabapeños esperan a que los postes de luz 
funcionen; y los mineros colombianos, brasileros, venezolanos, se pasean en esta 
tierra de nadie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cae 
la tarde y la oscuridad se apodera de todo. Menos de la 1º Compañía del 
Destacamento de Fronteras Nº 94 y un puesto naval, que si tienen electricidad; y 
del río Atabapo iluminado por las luces de Amanaven. El toque de queda impuesto 
por el mosquito transmisor del parásito que produce la malaria, repliega a la 
gente en sus casas. Pero en San Fernando de Atabapo: “Dios existe”. Así lo dice 
un mural que recibe a los visitantes en el puerto.</p>

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			</item>
		<item>
		<title>La malaria se esparce en el remoto Amazonas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MINERVA VITTI]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Feb 2017 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Amazonas]]></category>
		<category><![CDATA[Epidemia]]></category>
		<category><![CDATA[Malaria]]></category>
		<category><![CDATA[Minería]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://armando.info/?p=181</guid>

					<description><![CDATA[Los últimos meses de 2016 y el comienzo de año reportan un incremento en el diagnóstico de paludismo en el margen occidental de la provincia selvática venezolana. La crisis económica ha provocado que los habitantes de la frontera –venezolanos, colombianos, brasileños– vean en la explotación ilegal del oro una posibilidad de riqueza instantánea. La tala indiscriminada en la región ha provocado, además de un problema de seguridad por el control, el trabajo redoblado de las autoridades sanitarias. Este es un viaje a la Venezuela profunda, esa que no está en los titulares de los medios ni en la agenda de la dirigencia política]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Un 
hombre cava un hueco con una pala. Otros tres observan en cuclillas cómo su 
compañero va desapareciendo a medida que la fosa se hace más profunda y se forma 
una montaña de tierra afuera. El sol, implacable hace unas horas, ya se despide. 
Una brisa tibia toca los cuerpos y mueve la lámina roja de zinc que han colocado 
para cubrir el hueco. “¿Es para el que se murió de malaria?”, pregunta Argenis. 
“Sí, lo traen en un rato. Lo están velando en su casa”, responde uno de los 
sepultureros. “Él sabía que tenía malaria y se puso a tomar licor”, susurra 
Argenis sobre el lomo de su moto, poco antes de partir. Son las cinco de la 
tarde del 27 de noviembre de 2016 en el cementerio de San Fernando de Atabapo, 
estado Amazonas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta 
escena se ha repetido con frecuencia desde finales del año pasado porque desde 
hace ocho años ha recrudecido la malaria en esa zona del sur selvático de 
Venezuela. Lo sabe Samuel Iribertegui, sacerdote salesiano presente en la zona 
desde 1974 y con 22 años de residencia en San Fernando de Atabapo. En una zona 
de febril actividad minera es común la presencia de la enfermedad, caracterizada 
por altas fiebres y anemia debido a la picadura del mosquito anófeles. Dice el 
padre Iribertegui, contextura media, alto y de tez blanca, que no hay un 
registro de los casos diagnosticados en las comunidades a lo largo del río, 
aunque intuye que la cifra se ha incrementado por una cuenta que lleva en la 
institución educativa a la que sirve. “Llegamos a tener 110 casos de paludismo 
en las últimas semanas de noviembre”, afirma.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a title="Malaria - Entrega 2" href="https://armando.info/historias/7414=el-departamento-colombiano-con-mas-casos-de-malaria-extranjeros" target="_blank" rel="noopener"><B>LEE 
LA SEGUNDA ENTREGA AQUÍ: "El departamento colombiano con más casos de malaria 
extranjeros"</B></A></p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_om1Bli-mX alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_om1Bli-mX kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-1.jpg" data-description="Seis meses, dos y cuatro años, son algunas de las edades de los infantes que fueron diagnosticados con malaria. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-1.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-1.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-1.jpg" data-id="51475" class="wp-image-51475 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Seis meses, dos y cuatro años, son algunas de las edades de los infantes que fueron diagnosticados con malaria. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-2.jpg" data-description="Seis meses, dos y cuatro años, son algunas de las edades de los infantes que fueron diagnosticados con malaria.  Fotografía: Minerva Vitti" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-2.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-2.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-2.jpg" data-id="51476" class="wp-image-51476 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Seis meses, dos y cuatro años, son algunas de las edades de los infantes que fueron diagnosticados con malaria.  Fotografía: Minerva Vitti</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-3.jpg" data-description="Seis meses, dos y cuatro años, son algunas de las edades de los infantes que fueron diagnosticados con malaria.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-3.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-3.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-3.jpg" data-id="51477" class="wp-image-51477 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Seis meses, dos y cuatro años, son algunas de las edades de los infantes que fueron diagnosticados con malaria.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-4.jpg" data-description="Una mujer examina un portaobjetos con la sangre de los pacientes. A su lado más láminas procedentes de la comunidad de Maraya.  Fotografía: Minerva Vitti" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-4.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-4.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-4.jpg" data-id="51478" class="wp-image-51478 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Una mujer examina un portaobjetos con la sangre de los pacientes. A su lado más láminas procedentes de la comunidad de Maraya.  Fotografía: Minerva Vitti</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">A 
la latente posibilidad de contraer malaria se ha sumado ahora las recurrentes 
fallas en el suministro de medicamentos, el precario control del vector que la 
ocasiona, los problemas que supone abastecer una geografía agreste y la minería 
ilegal. Las estadísticas de la Dirección de Salud Ambiental de Puerto Ayacucho, 
la capital de la provincia, indican que en 2016 se contabilizaron 29.100 casos 
en el estado Amazonas, 20 por ciento más que en 2015. De éstos, 4.157 enfermos 
buscaban atención médica en el municipio Atabapo al momento de ser 
diagnosticados. De esa cantidad, 1.100 eran extranjeros. Los coletazos de esta 
epidemia, que abarca cuatro municipios, se esparcen hasta Amanaven y Puerto 
Inírida, dos poblados colombianos. Los enfermos, que en su mayoría trabajan en 
las minas ilegales de oro de Venezuela, llegan desde esos lugares en busca de 
alivio. Pero aquí apenas pueden recibir consuelo.</p>

<div class="lazyblock-embed-script-Tcdoj0 wp-block-lazyblock-embed-script"><iframe loading="lazy" src="https://www.google.com/maps/embed?pb=!1m18!1m12!1m3!1d509437.6413091007!2d-67.96397435521092!3d4.024167997073569!2m3!1f0!2f0!3f0!3m2!1i1024!2i768!4f13.1!3m3!1m2!1s0x8e0a617181e7e2d1%3A0x6dec8f61151a7ddb!2sSan+Fernando+de+Atabapo%2C+Amazonas!5e0!3m2!1ses-419!2sve!4v1487002587633" width="1080" height="500" frameborder="0" style="border:0" allowfullscreen=""></iframe></div>

<h2 class="wp-block-heading">Rumbo al pueblo del caucho</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Un 
telón de neblina cubre el cielo de Puerto Ayacucho, la capital del estado 
Amazonas. Son las seis de la mañana y faltan cuarenta y cinco minutos de 
carretera para llegar hasta el puerto de Samariapo, desde donde sale el 
transporte fluvial hacia San Fernando de Atabapo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Abre 
ahí para medir la gasolina —dice uno de los guardias en una de las tres 
alcabalas que hay que sortear para llegar hasta el puerto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Puedes 
verla en el tablero —responde el taxista, desafiante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
militar se asoma por la ventana, mira el tablero, y deja ir al conductor. “Si 
tienes siete Harina Pan te quitan una, si llevas 200 mil bolívares te piden las 
facturas de la mercancía. Siempre se inventan algo. La tarifa son 15 mil 
bolívares. Si no tienes los papeles en regla te pueden quitar más”, se desahoga 
el transportista, una vez superado el retén.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el Puerto de Samariapo hay varios negocios de comida y un pequeño mercado de 
verduras que a esta hora de la mañana permanecen cerrados. A las diez llega la 
lancha, conocida como voladora. Los pasajeros desembarcan en una casa flotante, 
una estructura de metal, donde hay una pequeña bodega. Un funcionario de la 
guardia nacional comienza a revisar el equipaje de los pasajeros que embarcan. 
Al terminar, empieza el recorrido por el río Orinoco y el puerto va quedando 
atrás. La lancha va un poco hundida y algunas gotas salpican a los pasajeros. La 
vegetación delimita la serpenteante corriente de 
agua.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_icRgLd-Xw alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_icRgLd-Xw kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-5.jpg" data-description="“Esa que usted ve ahí en medio de mi madre y de mi padre, es mi hermana, que murió de paludismo. Eso fue muy triste. A mi hermana le comenzó una fiebre y dolor de cabeza. Se agravó. Ella tenía falciparum”, dice Ramón Jesús Bueno, mientras señala un retrato que está colgado en la sala de su casa. Era el año 1978. Treinta y ocho años después el hombre se encuentra alarmado por lo que está ocurriendo en su pueblo. Fotografía: Minerva Vitti" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-5.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-5.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-5.jpg" data-id="50142" class="wp-image-50142 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">“Esa que usted ve ahí en medio de mi madre y de mi padre, es mi hermana, que murió de paludismo. Eso fue muy triste. A mi hermana le comenzó una fiebre y dolor de cabeza. Se agravó. Ella tenía falciparum”, dice Ramón Jesús Bueno, mientras señala un retrato que está colgado en la sala de su casa. Era el año 1978. Treinta y ocho años después el hombre se encuentra alarmado por lo que está ocurriendo en su pueblo. Fotografía: Minerva Vitti</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-6.jpg" data-description="La tumba de Tomás Funes, explotador de caucho, aún permanece en el cementerio de San Fernando de Atabapo. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-6.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-6.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-6.jpg" data-id="51479" class="wp-image-51479 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">La tumba de Tomás Funes, explotador de caucho, aún permanece en el cementerio de San Fernando de Atabapo. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-7.jpg" data-description="En San Fernando de Atabapo dependen del gasoil para poder tener energía eléctrica y el suministro no es constante. Las plantas que envían son repotenciadas, es decir, que ya han culminado su vida útil y las reparan para volver a utilizarlas. El resultado es que hay un cementerio de generadores eléctricos. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-7.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-7.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-7.jpg" data-id="51480" class="wp-image-51480 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">En San Fernando de Atabapo dependen del gasoil para poder tener energía eléctrica y el suministro no es constante. Las plantas que envían son repotenciadas, es decir, que ya han culminado su vida útil y las reparan para volver a utilizarlas. El resultado es que hay un cementerio de generadores eléctricos. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-8.jpg" data-description="La falta de saneamiento, como cortar la hierba, hace que el zancudo se oculte cuando rara vez fumigan el pueblo.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-8.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-8.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-8.jpg" data-id="51481" class="wp-image-51481 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">La falta de saneamiento, como cortar la hierba, hace que el zancudo se oculte cuando rara vez fumigan el pueblo.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-9.jpg" data-description="El río Atabapo es un río de unos 131 km de largo y es parte de la cuenca del río Orinoco. Forma la frontera internacional entre Venezuela y Colombia en gran parte de su curso. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-9.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-9.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-9.jpg" data-id="51482" class="wp-image-51482 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">El río Atabapo es un río de unos 131 km de largo y es parte de la cuenca del río Orinoco. Forma la frontera internacional entre Venezuela y Colombia en gran parte de su curso. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-10.jpg" data-description="Un ambulatorio a medio construir se lo traga la maleza. La contratista nunca regresó a terminar la infraestructura. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-10.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-10.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-10.jpg" data-id="51483" class="wp-image-51483 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Un ambulatorio a medio construir se lo traga la maleza. La contratista nunca regresó a terminar la infraestructura. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-11.jpg" data-description="Niños corren el mayor riesgo de desarrollar malaria.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-11.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-11.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-11.jpg" data-id="51484" class="wp-image-51484 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Niños corren el mayor riesgo de desarrollar malaria.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-12.jpg" data-description="En San Fernando de Atabapo hay graves problemas con la electricidad y el agua potable. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-12.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-12.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-12.jpg" data-id="51485" class="wp-image-51485 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">En San Fernando de Atabapo hay graves problemas con la electricidad y el agua potable. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-13.jpg" data-description="Juan Carlos Moreno, subdirector de Malaria para el estado Amazonas.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-13.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-13.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-13.jpg" data-id="51486" class="wp-image-51486 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Juan Carlos Moreno, subdirector de Malaria para el estado Amazonas.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-14.jpg" data-description="En un laboratorio improvisado analizan las muestras de los pacientes. Ya son varios días en que se quedan hasta las dos de la mañana analizando las muestras. Fotografía: Minerva Vitti" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-14.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-14.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-14.jpg" data-id="51487" class="wp-image-51487 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">En un laboratorio improvisado analizan las muestras de los pacientes. Ya son varios días en que se quedan hasta las dos de la mañana analizando las muestras. Fotografía: Minerva Vitti</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">Luego 
de tres horas aparece el puerto de San Fernando de Atabapo: una orilla corta de 
arena blanca donde hay otras embarcaciones encalladas. Resalta una pared que 
tiene escrito en letras muy grandes: “Dios existe”. Justo al lado, sentado a una 
mesa, está un funcionario de migración anotando en una lista a los recién 
llegados y un militar, ubicado en otra mesa, revisando nuevamente el equipaje. 
Con tanto control resulta irónico que este pueblo sea una de las puertas 
principales de entrada a las minas ilegales de oro, que se concentran alrededor 
del Parque Nacional Cerro Yapacana. A través de San Fernando de Atabapo pasan 
embarcaciones repletas con alimentos, gasolina y personas. Todo para la mina. Ya 
son más de 20 dragas que muerden el lecho del río Atabapo de arriba a abajo y 
aproximadamente 10 mil personas las que trabajan en las minas 
ilegales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">San 
Fernando de Atabapo fue la primera capital del estado Amazonas. Parece un lugar 
detenido en el tiempo de Tomás Funes, militar y explotador de caucho, quien 
abusó de los pobladores y atropelló a los indígenas, a quienes masacró y 
convirtió en esclavos. Con él se inició un período de terror hasta que fue 
fusilado en 1921. Es aquí, en este lugar sin tiempo, donde anida la pavorosa 
epidemia de malaria que está diezmando a sus habitantes. Son 9.228 personas 
entre criollos e indígenas, que, en los últimos meses, cuando advierten los 
síntomas de la enfermedad, no saben si podrán sobrevivir para 
contarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
incremento de los casos de malaria pudiera tener su origen en las disputas por 
el control de los yacimientos. “Hubo un enfrentamiento en una mina y llegaron 
los mineros en tropel hasta San Fernando de Atabapo. Tenemos minería ilegal en 
el estado y eso es un problema serio”, asegura Magda Magris, coordinadora de la 
unidad de investigación de malaria del Servicio Autónomo Centro Amazónico para 
Investigación y Control de Enfermedades Tropicales 
(Caicet).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
forma de practicar la minería ilegal en estos lugares, con el uso de motobombas, 
favorece la formación del hábitat del mosquito que transmite la malaria. En los 
enormes hoyos que cavan los aventureros se empoza agua estancada. Los 
asentamientos ilegales donde se instalan los mineros carecen de servicios 
públicos y condiciones básicas de salubridad que favorecen los criaderos de 
insectos.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_skTOfH-D4 alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_skTOfH-D4 kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-15.jpg" data-description="Dios existe. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-15.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-15.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-15.jpg" data-id="51488" class="wp-image-51488 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Dios existe. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-16.jpg" data-description="En el puerto de San Fernando de Atabapo constantemente revisan a las embarcaciones que pasan, sin embargo algunos pobladores indican que ya se contabilizan 10 mil personas en las minas ilegales de oro.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-16.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-16.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-16.jpg" data-id="51489" class="wp-image-51489 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">En el puerto de San Fernando de Atabapo constantemente revisan a las embarcaciones que pasan, sin embargo algunos pobladores indican que ya se contabilizan 10 mil personas en las minas ilegales de oro.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-17.jpg" data-description="En San Fernando de Atabapo hay graves problemas con la electricidad y el agua potable. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-17.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-17.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-17.jpg" data-id="51490" class="wp-image-51490 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">En San Fernando de Atabapo hay graves problemas con la electricidad y el agua potable. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-18.jpg" data-description="Puerto de San Fernando de Atabapo.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-18.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-18.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-18.jpg" data-id="51491" class="wp-image-51491 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Puerto de San Fernando de Atabapo.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-19.jpg" data-description="La Capilla San Fernando Rey es el principal templo de culto católico en San Fernando de Atabapo. Está construido en el lugar donde se encontraba un primer templo, edificado en honor del rey español Fernando VI algunos años después de la fundación del poblado, en 1753. La edificación actual fue erigida durante la década de 1960.  Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-19.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-19.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-19.jpg" data-id="51492" class="wp-image-51492 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">La Capilla San Fernando Rey es el principal templo de culto católico en San Fernando de Atabapo. Está construido en el lugar donde se encontraba un primer templo, edificado en honor del rey español Fernando VI algunos años después de la fundación del poblado, en 1753. La edificación actual fue erigida durante la década de 1960.  Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-20.jpg" data-description="En la parte de atrás del Hospital María Garrido está este espacio que tiene cinco años abandonado, incluso han encontrado animales muertos. La obra nunca se terminó de construir. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-20.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-20.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-20.jpg" data-id="51493" class="wp-image-51493 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">En la parte de atrás del Hospital María Garrido está este espacio que tiene cinco años abandonado, incluso han encontrado animales muertos. La obra nunca se terminó de construir. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-21.jpg" data-description="En San Fernando de Atabapo hay graves problemas con la electricidad y el agua potable. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-21.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-21.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-21.jpg" data-id="51494" class="wp-image-51494 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">En San Fernando de Atabapo hay graves problemas con la electricidad y el agua potable. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-22.jpg" data-description="Las fumigaciones deben hacerse en la noche y en la madrugada que es cuando el zancudo sobrevuela los lugares. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-22.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-22.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-22.jpg" data-id="51495" class="wp-image-51495 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Las fumigaciones deben hacerse en la noche y en la madrugada que es cuando el zancudo sobrevuela los lugares. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-23.jpg" data-description="El equipo de fumigación se prepara para trabajar luego de varios días inactivos por la falta del combustible y los insecticidas. Fotografía: Minerva Vitti" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-23.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-23.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-23.jpg" data-id="51496" class="wp-image-51496 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">El equipo de fumigación se prepara para trabajar luego de varios días inactivos por la falta del combustible y los insecticidas. Fotografía: Minerva Vitti</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<h2 class="wp-block-heading">Cartas sin respuesta</h2>


<p class="wp-block-paragraph">A 
nadie parece importarle lo que ocurre. El 11 de octubre de 2016 José Largo, 
coordinador del Distrito Sanitario Nº2 del municipio Atabapo, que tiene a su 
cargo 16 ambulatorios rurales tipo I, le entregó una carta al Comité de Control 
de Combustible, para solicitar de la reserva para seguridad y defensa a la salud 
tres mil litros de gasolina y otros 660 de gasoil para la movilización a 
diferentes sectores de San Fernando de Atabapo y las parroquias Hucata y 
Yapacana, con el objetivo de realizar un cerco epidemiológico y las respectivas 
fumigaciones. Pero no hubo respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
4 de noviembre, Largo y el equipo de salud del Hospital María Garrido, ubicado 
en San Fernando de Atabapo, volvieron a la carga con otra misiva, esta vez 
dirigida al comandante del destacamento de fronteras y representante de la Zona 
Operativa de Defensa Integral (Zodi) en Atabapo. El coordinador del Distrito 
Sanitario Nº2 del municipio Atabapo contabilizaba entonces 595 casos positivos y 
una muerte ocurrida en la última semana de octubre. Una semana después, el 15 de 
noviembre, llegó una comisión de salud ambiental formada por Juan Carlos Moreno, 
subdirector de malaria del estado Amazonas; Arvey Garrido, inspector de salud 
pública y un fumigador. Según Largo, para este momento ya en el pueblo había más 
de 900 enfermos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Moreno 
advirtió que los pacientes no solo provenían de San Fernando de Atabapo, sino de 
comunidades más lejanas como Carida, a tres horas en lancha. La mayoría eran 
niños que estaban infectados con&nbsp;<I>plasmodium</I>, el parásito que entra 
en la sangre tras la picadura del mosquito. En vista de eso el grupo se trasladó 
hacia esos lugares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
Carida hay una base militar. Desde esta zona hay caminerías hechas de tablas por 
donde pasan las motos que llegan hasta las minas ilegales de oro, lo cual 
convierte al poblado en uno de los principales focos de malaria. De 137 láminas 
tomadas, 86 eran de distintos tipos de&nbsp;<I>plasmodium</I>. De allí siguieron 
a Macuruco, donde detectaron que no había un buen saneamiento. En La Venturosa, 
donde continuó el recorrido, solo fumigaron porque llegaron muy tarde y no se 
pudieron tomar muestras. En Santa Bárbara, donde hay un puesto militar, tres 
oficiales resultaron positivos. En cada poblado encontraron un panorama que 
desbordaba su capacidad de respuesta. “Nosotros no estábamos preparados para 
esta epidemia de malaria, porque como en el año 2015 no tuvimos tantos casos de 
paludismo, se compraron insumos proyectando un escenario similar para 2016. 
Ahora estamos haciendo recorte de tratamiento, supervisado y vigilado”, dice 
William Velásquez, quien tras seis años en el cargo de director de Salud 
Ambiental de Amazonas entregó su renuncia el 9 de febrero de 
2017.</p>


				<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-embed-handler wp-block-embed-embed-handler wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
				<iframe loading="lazy" title="La malaria se esparce en el remoto Amazonas" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/4EMPZ74uxTI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div></figure>
				
				 

<h2 class="wp-block-heading">Una epidemia anunciada</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Un 
árbol de Nim, una planta que contiene un ingrediente que sirve para el 
tratamiento de la malaria, está sembrado detrás de la sede de Salud Ambiental de 
Puerto Ayacucho. Sus ramas dan sombra a varias personas, mujeres embarazadas, 
niños, ancianos y hombres, que están sentados en una fila de sillas en uno de 
los pasillos. Algunos tienen la mirada perdida, aislados de todo lo que pasa a 
su alrededor. Otros sostienen sus cabezas tratando de controlar el dolor. 
Algunos más tiemblan y están abrigados con suéteres y chaquetas pese a una 
temperatura de casi 29 grados centígrados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“A 
mí me ha dado cinco veces, ahora quien tiene es mi mujer”, dice un señor que 
está sentado en una pila de bloques junto al árbol. “‘Agárrame que me voy para 
el suelo!’, le gritaba a mi mujer la última vez que contraje malaria. Se me fue 
el mundo”. Él vive en el barrio Ojo de Agua, saliendo de Puerto Ayacucho, y dice 
que “allá hay paludismo por demás”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuatro 
municipios de Amazonas (Atures, Autana, Atabapo y Manapiare) están en epidemia, 
uno (Alto Orinoco) en alarma, y dos (Maroa y Río Negro) en seguridad. En todos 
los municipios hay presencia de minería ilegal, excepto en Atures, donde no se 
practica esta actividad, pero sí recibe a todas las personas con malaria 
provenientes de las minas, que viajan para abastecerse de alimentos y otros 
servicios.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_1AG9q0-8N alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_1AG9q0-8N kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-24.jpg" data-description="La malaria se ha extendido a lo largo y ancho de todo el municipio Atabapo. Fotografía: Minerva Vitti." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-24.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-24.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-24.jpg" data-id="51497" class="wp-image-51497 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">La malaria se ha extendido a lo largo y ancho de todo el municipio Atabapo. Fotografía: Minerva Vitti.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-25.jpg" data-description="Las pruebas diagnósticas Rápidas (RDTs) también se emplean para la detección fácil y tardan alrededor 2 a 15 minutos. Estas pruebas detectan los antígenos del parásito. Fotografía: Minerva Vitti" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-25.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-25.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-25.jpg" data-id="51498" class="wp-image-51498 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Las pruebas diagnósticas Rápidas (RDTs) también se emplean para la detección fácil y tardan alrededor 2 a 15 minutos. Estas pruebas detectan los antígenos del parásito. Fotografía: Minerva Vitti</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-26.jpg" data-description="Los líquidos para colorear los portaobjetos con las muestras de sangre de los pacientes.  Fotografía: Minerva Vitti" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-26.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-26.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-26.jpg" data-id="51499" class="wp-image-51499 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Los líquidos para colorear los portaobjetos con las muestras de sangre de los pacientes.  Fotografía: Minerva Vitti</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-27.jpg" data-description="Fotografías aportadas por un alumno de la escuela de San Fernando de Atabapo donde se pueden ver personas trabajado en la extracción ilegal de oro en el estado Amazonas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-27.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-27.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-27.jpg" data-id="51500" class="wp-image-51500 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Fotografías aportadas por un alumno de la escuela de San Fernando de Atabapo donde se pueden ver personas trabajado en la extracción ilegal de oro en el estado Amazonas.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-28.jpg" data-description="Fotografías aportadas por un alumno de la escuela de San Fernando de Atabapo donde se pueden ver personas trabajado en la extracción ilegal de oro en el estado Amazonas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="600" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-28.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-28.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-28.jpg" data-id="51501" class="wp-image-51501 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-28.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-28-700x525.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-28-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Fotografías aportadas por un alumno de la escuela de San Fernando de Atabapo donde se pueden ver personas trabajado en la extracción ilegal de oro en el estado Amazonas.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-29.jpg" data-description="Fotografías aportadas por un alumno de la escuela de San Fernando de Atabapo donde se pueden ver personas trabajado en la extracción ilegal de oro en el estado Amazonas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" 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class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-31.jpg" data-description="Fotografías aportadas por un alumno de la escuela de San Fernando de Atabapo donde se pueden ver personas trabajado en la extracción ilegal de oro en el estado Amazonas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-31.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-31.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-31.jpg" data-id="51504" 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href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-33.jpg" data-description="Fotografías aportadas por un alumno de la escuela de San Fernando de Atabapo donde se pueden ver personas trabajado en la extracción ilegal de oro en el estado Amazonas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-33.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-33.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-33.jpg" data-id="51506" class="wp-image-51506 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Fotografías aportadas por un alumno de la escuela de San Fernando de Atabapo donde se pueden ver personas trabajado en la extracción ilegal de oro en el estado Amazonas.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-34.jpg" data-description="Fotografías aportadas por un alumno de la escuela de San Fernando de Atabapo donde se pueden ver personas trabajado en la extracción ilegal de oro en el estado Amazonas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-34.jpg"   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class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-36.jpg" data-description="Fotografías aportadas por un alumno de la escuela de San Fernando de Atabapo donde se pueden ver personas trabajado en la extracción ilegal de oro en el estado Amazonas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-36.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-36.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-36.jpg" data-id="51509" class="wp-image-51509 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Amazonas.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-39.jpg" data-description="Fotografías aportadas por un alumno de la escuela de San Fernando de Atabapo donde se pueden ver personas trabajado en la extracción ilegal de oro en el estado Amazonas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-39.jpg"   alt="" 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class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-41.jpg" data-description="Fotografías aportadas por un alumno de la escuela de San Fernando de Atabapo donde se pueden ver personas trabajado en la extracción ilegal de oro en el estado Amazonas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="600" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-41.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-41.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/12022017-41.jpg" data-id="51513" class="wp-image-51513 skip-lazy" 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<p class="wp-block-paragraph">El 
21 de septiembre 2016 William Velásquez, ex director de Salud Ambiental, envió 
una carta al entonces director de salud regional, Diony Herey, con copia a la 
ministra de Salud, donde declaraba al estado Amazonas en epidemia. Pero no 
recibió respuesta. A finales de noviembre la ministra visitó la entidad y 
Velásquez le planteó todos los problemas que tenían: “Nosotros trabajamos bien, 
pero ha habido problemas para hacer el control del vector. No tenemos para hacer 
rociamiento en las paredes ni un insecticida biológico para echar en los 
criaderos; tenemos que usar un químico que destruye la flora y la fauna. No 
tenemos carro, motores fuera de borda, el problema básico de la gasolina y el 
gasoil para echar el insecticida, bujías y pilas para las máquinas. Yo he tenido 
que pagar cosas con mis propios recursos. Aquí nadie ha dado nada ni gobierno 
nacional, ni regional, ni municipal”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para 
el 2 de diciembre de 2016 estaban registradas seis muertes de personas con 
malaria (una en Atabapo, una en Alto Orinoco y cuatro en Atures). Algunas con 
complicaciones de dengue hemorrágico y tromboembolismo pulmonar. Velásquez 
advierte que pueden tener un subregistro de casos porque hay mucha gente que no 
llega a registrarse, se automedica, o los mismos microscopistas le hacen el 
diagnóstico, pero no lo registran ni envían la información. Ese mismo mes 
llegaron 5.000 mineros al municipio Atures y a la institución se le acabó el 
tratamiento. “Tuvimos que dar medicamento solo por tres días. Ha venido gente 
hasta de Táchira a trabajar en las minas. Esto sigue peor”, se lamenta el 
doctor.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Una esperanza a pocos minutos</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Amanaven 
es un pueblo colombiano del departamento de Vichada, que se levanta sobre una 
montaña de tierra, y está justo al frente de San Fernando de Atabapo, a cinco 
minutos de navegación. Para entrar al pueblo hay que subir unas escaleras hechas 
de tablas. Las pocas casas del lugar están construidas con madera, en forma de 
palafitos. Debajo de una de las estructuras, una mujer está llenando sacos con 
tierra que sirven como muro de contención. Este pueblo improvisado pareciera que 
se puede hundir en cualquier momento, pero no su economía. Venta de ropa, 
alimentos, juguetes y carteles de “Se compra oro”, pueden verse en varias 
casas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
Amanaven el único ambulatorio está cerrado porque el enfermero se murió hace 
tres meses. Pero a unos cuantos pasos hay una pequeña farmacia donde el también 
enfermero Ancisar López, de 56 años, hace consultas generales y vende 
medicamentos, entre estos el de la malaria, que para finales de noviembre 
costaba ocho mil bolívares. Una niña entra junto a su madre: “Tiene dos días con 
fiebre”. López le hace un pinchazo en el dedo y toma la muestra de sangre. Ambas 
salen. “Siguiente”. Otra gente comienza a 
llegar.&nbsp;</p>


				<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-embed-handler wp-block-embed-embed-handler wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
				<iframe loading="lazy" title="Ancisar López atiende a pacientes con malaria desde Amanaven" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/-hh7JwoNQiY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div></figure>
				
				 

<p class="wp-block-paragraph">López 
cuenta que durante el día atiende hasta veinte casos entre venezolanos, 
colombianos y brasileños provenientes de las minas. La mayoría son del municipio 
Atabapo. “Todos los que vienen dicen que allá no hay medicinas y traen el 
récipe. Mientras no fumiguen no se hace nada”, dice. También comenta que llegan 
muchas personas de las minas con gonorrea y que las mujeres que ejercen la 
prostitución siempre son renuentes a examinarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">William 
Velásquez, exdirector de Salud Ambiental en Puerto Ayacucho, asegura que en 
Amazonas nunca ha faltado tratamiento. El problema radica en que los municipios 
tienen que enviar las estadísticas que avalen la solicitud de medicamentos a 
ciudades donde sí existe el tratamiento como en Maracay, la capital del estado 
Aragua (centro de Venezuela). Es un trámite burocrático que muchas veces se 
complica por la falta de comunicación con las remotas comunidades amazonenses y 
se suma a las denuncias sobre la venta del tratamiento contra el paludismo, que 
en Venezuela es gratuito y al acecho del hampa. En octubre hurtaron tres cajas 
(cada una con 30 tratamientos) de la farmacia que está en la sede de Salud 
Ambiental en Puerto Ayacucho. Velásquez hizo la denuncia en la fiscalía y 
entregó el número de lote de las cajas, que encontraron tiradas en la calle sin 
el tratamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras 
los casos de malaria aumentan, la gente sigue buscando una solución al otro lado 
del río o su rebusque en las minas, muchas veces poniendo en riesgo su propia 
salud.</p>

<div style="display:flex; gap:10px;justify-content:center" class="wps-pgfw-pdf-generate-icon__wrapper-frontend">
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			</item>
		<item>
		<title>La silenciosa propagación de la difteria</title>
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					<comments>https://armando.info/la-silenciosa-propagacion-de-la-difteria/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[MAOLIS CASTRO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Nov 2016 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Difteria]]></category>
		<category><![CDATA[Epidemia]]></category>
		<category><![CDATA[Ministerio]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
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					<description><![CDATA[Una contagiosa enfermedad ha reaparecido en Venezuela. Tras 24 años de considerarse erradicada, los pobladores del sur del país experimentan un brote de difteria de alcances hasta ahora incalculables. La ministra de Salud, Luisana Melo, ha reconocido como único parte oficial solo dos muertes de los cuatro casos confirmados por su despacho hasta el 11 de octubre. Pero varias actas de defunción, recogidas in situ por Armando.info, indican que el número de fallecidos es superior.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La 
difteria, la contagiosa enfermedad erradicada hace 24 años en Venezuela, ha 
renacido en el estado Bolívar (al sur del país). Los epidemiólogos presumen que 
el brote ha surgido en una comunidad indígena, San Antonio Roscío, y se ha 
propagado desde el mes de abril por otros poblados. Al Hospital Raúl Leoni 
–conocido como Guaiparo– llegan casos sospechosos de los estados Anzoátegui, 
Bolívar y Delta Amacuro. “Moqueo, las amígdalas inflamadas, signos parecidos a 
un resfriado. Pudiera confundirse con amigdalitis, pero nadie muere de eso. Así 
que al devenir la muerte sospechamos que se trata de difteria”, dice un 
médico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con 
este cuadro clínico llegó Abismael Espinoza Rodríguez, de ocho años de edad, al 
hospital de Guaiparo una noche de los últimos días de septiembre. Los padres del 
niño habían acudido, al principio, a un módulo médico de Barrio Adentro –el 
programa de salud auspiciado por el expresidente Hugo Chávez y con cooperación 
de Cuba– en la población de San Félix. “El doctor nos dijo que era una 
amigdalitis, así que regresamos a la casa y solo cumplimos con el tratamiento. 
Pero pasaban los días y no mejoraba, al contrario: empeoraba. Decidimos llevarlo 
a un hospital y ahí sucedió lo peor”, cuenta Gregoria Rodríguez, la madre del 
niño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
11 de octubre, la ministra de Salud, Luisana Melo, se pronunció por vez primera 
sobre el brote de la enfermedad: “Es un tema regional, solo en el estado 
Bolívar. De todos los casos sospechosos se encontraron cuatro y dos muertes 
confirmadas de difteria”. Pero 12 días antes de estas declaraciones, ya había 
otro diagnostico gubernamental. Francisco Rangel Gómez, el gobernador de 
Bolívar, lanzó a finales de septiembre un número mucho mayor: “Hemos tenido 13 
casos de difteria”.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_edOHI1-79 alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_edOHI1-79 kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-1.jpg" data-description="Fotografía de acta de defunción con causa de muerte: Difteria. Cortesía Correo del Caroní" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="600" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-1.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-1.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-1.jpg" data-id="51437" class="wp-image-51437 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-1.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-1-700x525.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-1-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Fotografía de acta de defunción con causa de muerte: Difteria. Cortesía Correo del Caroní</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-2.jpg" data-description="Acta de defunción con causa de muerte: Difteria." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="2406" height="3408" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-2.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-2.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-2.jpg" data-id="51438" class="wp-image-51438 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-2.jpg 2406w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-2-700x992.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-2-2200x3116.jpg 2200w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-2-768x1088.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-2-1084x1536.jpg 1084w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-2-1446x2048.jpg 1446w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-2-1235x1749.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-2-700x992@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 2406px) 100vw, 2406px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Acta de defunción con causa de muerte: Difteria.</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">Según 
el certificado de defunción de Abismael Espinoza, el niño murió producto de una 
miocardiopatía diftérica. Así, como él, en las actas de fallecimiento de otros 
tres niños procedentes de Bolívar –Saraí Bastardo, Jhoangely Alexandra Ochoa y 
Dariervys Brazón–, emitidas entre el 24 de septiembre y el 10 de octubre y 
obtenidas por Armando.info, se indica a la difteria como el motivo de las 
muertes. Para los médicos de los centros de salud de Bolívar, los testigos del 
resurgimiento de la difteria, se oculta una epidemia. “La confirmación de los 
casos se suele tardar, porque casi la totalidad de las pruebas son enviadas a 
Caracas. No obstante, ya tenemos varios pacientes, decenas, y no se dan a 
conocer. Son más de 20 muertes por esta enfermedad. Hasta la sala de pediatría 
del hospital (Raúl Leoni) ha sido habilitada para solamente atender a los 
posibles enfermos de difteria”, afirman un doctor de este 
hospital.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
difteria es una enfermedad prevenible. La vía expedita para evitar un brote en 
la población es la vacunación. En Venezuela, la inmunización depende de los 
programas sanitarios dirigidos por el Estado. De acuerdo con las recomendaciones 
de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los países deberían alcanzar 90 
por ciento de la población inmunizada –en este caso con la vacuna conocida como 
DPT3– para asegurar la reaparición de esta enfermedad. Sin embargo, en el estado 
Bolívar no se ha cumplido con este lineamiento en la última 
década.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>No se trata de un problema regional, tal como señala la ministra</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Los 
padres de Abismael Espinoza no recuerdan haber puesto las tres dosis de la 
vacuna contra la difteria al niño. En 2008, el año en que nació Espinoza, la 
cobertura de la vacuna DPT3 en el estado Bolívar alcanzó un 16,5 por ciento, 
según registros del Anuario del Programa Ampliado de Inmunizaciones (1962-2009) 
del Ministerio para la Salud. Las cifras por entidades no se han divulgado 
periódicamente en los últimos seis años, aunque la Sociedad Venezolana de Salud 
Pública ha llevado el pulso de la situación epidemiológica en base a 
estadísticas oficiales y otras filtradas. “Bolívar es uno de los seis estados 
más vulnerables de Venezuela, pues hasta mediados de 2016 la cobertura de 
inmunización contra esta enfermedad estaba en un promedio anual de 42 por 
ciento. Otros estados en similares condiciones son Barinas, Carabobo, Delta 
Amacuro, Monagas y Zulia. Esto revela que no se trata de un problema regional, 
tal como señala la ministra. Ya es una epidemia, un solo caso basta para 
considerarse una epidemia, y puede expandirse a otros sitios”, sentencia José 
Félix Oletta, miembro de esta organización y exministro de 
Salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta 
hace unos días no eran notorias las muestras de prevención sanitaria. En el 
aeropuerto de Puerto Ordaz, en Bolívar, y en los principales terminales 
terrestres no se examinaban las condiciones de salud de los pasajeros. En 
cambio, el brote surgido es considerado como un peligro en el exterior, aunque 
la Organización Panamericana de la Salud (OPS) no haya puesto todavía una 
alerta. En Guyana, que limita con Venezuela precisamente en la frontera del 
estado Bolívar, han iniciado una intensa jornada de vacunación para evitar la 
expansión de la enfermedad, mientras que el Ministerio de Salud Pública de 
República Dominicana ha recomendado al personal médico del Aeropuerto 
Internacional de Las Américas estar vigilantes con los viajeros procedentes de 
Venezuela ante el resurgimiento de la difteria.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="640" height="547" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06112016-3.jpg" alt="" class="wp-image-51439"/><figcaption>Fachada Espromed Bio C.A. Fotografía: Prensa MPPS</figcaption></figure>


<h2 class="wp-block-heading">El lejano antídoto</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Los 
padres de los cuatro niños cuyas actas de defunción indican que murieron por 
difteria admitieron que no colocaron las dosis completas de las vacunas. 
“Siempre quise vacunar a mi bebé, pero cuando iba a los ambulatorios o el 
hospital me decían que se había agotado la vacuna, en un momento tiré la toalla 
y no seguí yendo”, dice Melville.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
vacunas antidiftéricas dependen de un acuerdo firmado entre Cuba y Venezuela, a 
través de la Empresa Socialista para la Producción de Medicamentos Biológicos, 
Espromed Bio C.A. creada el 12 de en junio de 2014 por decreto del presidente 
Nicolás Maduro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
Espromed Bio no resultaba una invención del Gobierno. La planta de vacunas, 
localizada en la Universidad Central de Venezuela, ya existía desde el año 2000 
y dependía del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel. El Ejecutivo solo 
decidió traspasar la administración directamente al Ministerio de Salud para 
repotenciar su operatividad. De la empresa se esperaba que cumpliera con la 
demanda del país, pues está conformada por tres laboratorios independientes para 
el proceso de fermentación industrial con posibilidad para elaborar 160 millones 
de dosis anuales de toxoide diftérico, vacuna anti-Pertussis y toxoide tetánico 
y con una planta de formulación, llenado y procesamiento final, con capacidad 
instalada de 120 millones de dosis al año.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
naciente promesa no se ha salvado del ocaso venezolano, sin embargo. El año 
pasado, Espromed Bio solamente produjo el envasado y el etiquetado de 21.718.906 
dosis de productos biológicos y medicamentos esenciales para la prevención de 
enfermedades causadas por virus, bacterias, toxinas, entre otros agentes. De 
esta cantidad solo se distribuyeron 5.104.842 –casi la totalidad de las dosis 
adquiridas del convenio entre Cuba y Venezuela– en el país. Según la Memoria y 
Cuenta del Ministerio de la Salud de 2015, la empresa fue víctimas de los 
retrasos en la asignación de divisas para importar repuestos e insumos para la 
producción, entre otros obstáculos administrativos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
reaparición de la difteria ha coincidido con la peor crisis de salud 
experimentada en Venezuela. El país, dependiente del petróleo y sujeto a un 
estricto control cambiario de divisas, ha caído en una debacle financiera que 
ocasiona una merma en las importaciones. Esta situación ha afectado a los 
hospitales, farmacias y laboratorios que, en la mayoría de los casos, se 
abastecen de insumos adquiridos en el exterior. Se calcula que casi existe un 
déficit de 85 por ciento de los fármacos –según la Federación Farmacéutica 
Venezolana– y un creciente deterioro de los centros médicos. Pero el Gobierno de 
Maduro ha acuñado a la “guerra económica” para responsabilizarla de los 
males.</p>


				<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-embed-handler wp-block-embed-embed-handler wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
				<iframe loading="lazy" title="Ministra de Salud desmiente casos de Difteria" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/036PWXQkaj4?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div></figure>
				
				 

<h2 class="wp-block-heading">El evangelio de la omisión</h2>


<p class="wp-block-paragraph">En 
la iglesia cristiana del barrio Buen Retiro de San Félix, en el corazón del 
estado Bolívar, han elevado una oración por el alma de Saraí Bastardo. Los 
pobladores de este amurallado caserío aún no encuentran explicaciones a la 
repentina muerte de la niña. Solmaira Melville, la madre de Saraí, resiente de 
no haber notado a tiempo los signos de desfallecimiento de la hija: “Disnea, 
garganta irritada, pecho trancao. Como era asmática, pensamos que era eso y que 
se le pasaría con medicamentos. Pero no era eso, era la 
difteria”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
brote de difteria ha desatado el temor en Bolívar. Melville denuncia que uno de 
sus tres hijos ha sido aislado en el colegio. “Una maestra ha comenzado a decir 
que el niño no podía estar junto al resto, que tenían que hacerle exámenes 
médicos antes de reincorporarse. Después de la muerte de mi bebé nos han 
vacunado a todos. Ya, luego de varios reclamos, la directora ha estado al tanto 
y permitió que el niño recibiera clases”, comenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el barrio de la familia Espinoza Rodríguez, los dolientes de Abismael, ya se 
conoce sobre la difteria debido a la muerte del niño. “¡Pregunte por la mamá del 
niño que murió por difteria! Cualquiera podrá decirle dónde queda mi casa”, dice 
Gregoria Rodríguez al pautar una entrevista 
periodística.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>La peor receta aplicada por el Ministerio de Salud es el “ocultamiento” de la información</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">A 
juicio de Oletta, la peor receta aplicada por el Ministerio de Salud es el 
“ocultamiento” de la información. “La ministra Melo ha incurrido en un grave 
error, lo peor que se puede hacer ante una epidemia es no decir nada o que todo 
está controlado cuando no es así. Eso, finalmente, termina por deslegitimarla. 
También provoca la discriminación dentro de la población debido a la 
incertidumbre. En el país se está produciendo un daño por las malas políticas y 
no tener el valor de rectificar, admitir que se han equivocado”, 
explica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
que la autoridad sanitaria declaró el 11 de octubre no se han divulgado más 
cifras oficiales sobre el brote. Armando.info contactó al Ministerio de la Salud 
para obtener estadísticas actualizadas sobre la difteria, pero respondieron que 
no era posible conocerlas porque Melo se hallaba en la presentación del informe 
de Derechos Humanos de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas, en 
Ginebra (Suiza), y debía autorizarse a otros voceros para 
declarar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
silencio del Ministerio de Salud es cuestionado. Esta semana, Melo recibió 
fuertes críticas en Twitter, al punto de convertirse en tendencia en la red 
social, por omitir la crisis sanitaria en Venezuela durante su intervención en 
Ginebra ante la Organización de Naciones Unidas, en el segundo Examen Periódico 
Universal. Dijo allí que el Gobierno ha distribuido más de 6,5 millones de 
vacunas para proteger a los venezolanos de 16 tipos de enfermedades distintas, 
pero sobre la difteria ni habló. En el portal de la cartera de salud y en sus 
redes sociales tampoco existe información sobre el brote del sur del país. El 
aparato del Estado continúa admitiendo solo dos muertes por la enfermedad, a 
pesar de que para este reportaje se pudieron constatar al menos el doble de los 
decesos. El silencio aún es oficial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">*Este 
trabajo contó con la reportería de Marcos David Valverde en el estado 
Bolívar.</p>

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		<item>
		<title>Quién le teme al ébola venezolano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[CRISTINA GONZÁLEZ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Sep 2014 07:51:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Ébola]]></category>
		<category><![CDATA[Epidemia]]></category>
		<category><![CDATA[Guanarito]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Texas]]></category>
		<category><![CDATA[Virus]]></category>
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					<description><![CDATA[Aunque menos letal, no es exagerado comparar al virus Guanarito con su primo africano: produce fiebre y la muerte con una caótica hemorragia interna. En estos días se cumple un cuarto de siglo de su descubrimiento en los Llanos de Portuguesa. Durante los últimos seis años ha matado, en silencio, a 40 personas. La indolencia de las autoridades sanitarias y el desconocimiento de la población local podrían estar favoreciendo un futuro brote.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El 
Guanarito mata en siete días. Su potente replicación viral inflama los tejidos 
del organismo y provoca una hemorragia interna que sale al exterior a través de 
todos los orificios del cuerpo. Todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así fue 
como Delvia Guerra vio morir a su hijo de 17 años: defecando, vomitando, sudando 
y llorando sangre en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Doctor Miguel 
Oráa, de Guanare, la rural y silenciosa capital del estado Portuguesa. Fue en 
septiembre de 2002 y aún Delvia dice, por equívoco, que su hijo murió de dengue 
hemorrágico. Desconoce que se trata de un virus netamente venezolano, que existe 
solo en los estados de los Llanos Occidentales del país y al que los científicos 
internacionales investigan con tanta cautela, como interés pueden sentir por él 
las organizaciones terroristas que intentan disponer de armas biológicas de 
destrucción masiva. El motivo para ambos grupos es simple: el Guanarito es tan 
fiero, y casi tan letal, como el ébola, que por estos días asuela el oeste de 
África.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Lewis 
Lenín Silva Guerra, el hijo de Delvia, fue una de las 23 personas fallecidas ese 
año a causa de&nbsp;esta, la Fiebre Hemorrágica Venezolana. Desde su deceso en 
2002 y hasta el mes de julio de 2014, han fallecido desangradas al menos 98 
personas en el país, casi todas ellas en los estados Portuguesa y 
Barinas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El virus 
causante de la enfermedad se llama Guanarito porque se descubrió en 1989 en el 
municipio llanero del mismo nombre, después de que litros de sangre mancharan el 
piso del hospital Oráa. Más de cien personas murieron ante la impotencia de 
decenas de especialistas, epidemiólogos que se llevaban las manos a la cabeza 
mientras trataban la enfermedad en vano como si fuera un dengue. Pero hoy, a 25 
años de esos terribles episodios, en esa población de 42.000 habitantes y tres 
parroquias, le temen más a El Silbón, un espanto del folklore local, que a la 
fiebre. José Tovar -un técnico agropecuario de la población-, por ejemplo, 
frunció el ceño cuando se le preguntó sobre el virus. No sabía de la enfermedad, 
pero sí podía dar fe de que el espanto nacional por excelencia existía y que él 
mismo, con sus propios oídos, lo había 
escuchado.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06092014-1.jpg" alt="" class="wp-image-49550"/><figcaption>Más de cien pacientes murieron en 1989 con el primer brote de Guanarito. Las huelgas estaban a las puertas del hospital Oráa de Guanare y el terror invadió la zona. Foto: Wikipedia</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Mientras 
los guanareños, despreocupados por el virus, se cuidan de un fantasma, 
investigadores estadounidenses encendieron las alarmas por la pérdida de un 
frasco de Guanarito. Saben de qué asesino están hablando. Autoridades de la 
Universidad de Texas en Galveston informaron en marzo de 2013 sobre la 
desaparición de una muestra del Guanarito en un centro de investigación de esa 
casa de estudios, que sirve al Centro de Control de Enfermedades (CDC, por sus 
siglas en inglés) de Estados Unidos. Hasta la fecha, no hay mayor información 
sobre el caso y especialistas advierten el riesgo de que el virus pueda 
emplearse al servicio del bioterrorismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mucho más 
al sur del hemisferio, en Guanare -a tan solo dos horas en carro del epicentro 
hemorrágico del país-, siete taxistas, dos amas de casa, cuatro adolescentes, 
una oficinista y los dos encargados de un hotel de camioneros, interrogados para 
este reportaje, nunca habían escuchado sobre la Fiebre Hemorrágica Venezolana. 
Cerca, en la Dirección Regional de Salud del estado Portuguesa, cuya sede ocupa 
una estructura vieja con puertas de madera al cuidado de un portero armado solo 
con un cuaderno de visitas, Nuris de Manzione daba una charla sobre el ébola y 
sus implicaciones en el país, como una excusa para volver a hablar del 
Guanarito. Reunió a todos los epidemiólogos de Portuguesa para iniciar un cerco 
preventivo y evitar que un posible brote de Guanarito termine en los medios de 
comunicación bajo el disfraz de una presunta llegada del letal virus africano a 
Venezuela. Ya días antes, en julio, había muerto un residente del poblado de San 
Rafael -45 años, obrero, sexo masculino- por la fiebre hemorrágica. Hasta ese 
mes se&nbsp;registraron siete casos en lo que va de año; dos de esos pacientes 
perdieron la vida. De Manzione, en medio del desconocimiento rural, tiene todas 
las respuestas acerca de este asesino 
endémico.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Más que dengue, Guanarito</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Tenía 32 
años y era la epidemióloga regional. Morena oscura, con la mirada triste y con 
ocho años de experiencia para entonces, Nuris de Manzione dejó a su hijo de dos 
meses de nacido al cuido de una doméstica para llegar al hospital. Era 
septiembre de 1989, y en los pasillos del establecimiento sanitario la gente 
–hombres en su mayoría– moría desangrada por una aparente epidemia de dengue 
hemorrágico. Fueron más de 100 personas, de todas las edades, pero todas, sin 
excepción, del municipio Guanarito, las que llegaron con hilos de sangre que les 
brotaban de los lagrimales. Los pacientes, débiles, con el abdomen inflamado y 
las encías sangrantes, fallecían después de varios días de ataques de fiebre, 
dolor de cabeza, malestar general y, al final, la inevitable y escandalosa 
hemorragia.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06092014-2.jpg" alt="" class="wp-image-49551"/><figcaption>Reunidos ahora contra el ébola, los médicos de Portuguesa recuerdan que en 1989 tuvieron que correr por lo que entonces llegaron a escuchar como el “Supersida”. Foto: Juan José Faría</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">La doctora 
De Manzione interrumpió su discurso del ébola y ahora está sentada en su 
oficina, rememorando, mientras contiene el llanto. Fueron los días más oscuros 
de su carrera, dice, antes de preguntar a qué se debe la investigación sobre el 
virus. Es que nadie se interesa ya. En Guanarito, que para entonces tenía menos 
de 30.000 habitantes, creían que se debía a una maldición satánica y llamaron a 
la enfermedad el <I>Supersida</I>. Los 
estudios, apurados por la incontrolable epidemia, forzaron al grupo de 
epidemiólogos a trabajar con las uñas. El Instituto Nacional de Higiene y un 
departamento del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) 
analizaron las muestras. La viróloga Rosa Alba Salas descubrió que se trataba de 
un virus distinto a los sospechosos habituales: dengue, leptopirosis o malaria. 
Se sabía que era fiebre, y que era hemorrágica, pero nada 
más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces 
los epidemiólogos y virólogos del país se concentraron en la zona de Guanarito 
debido a las estadísticas de los pacientes. Todos provenían de allí –sí, el 
pueblo de El Silbón- y de los municipios vecinos de Papelón y Guanare. La 
mayoría eran trabajadores del campo con edades entre 20 y 45 años que se 
trataron con cualquier calmante los dos o tres primeros días de fiebre alta y 
llegaron a la pequeña ciudad solo después de detectar los primeros síntomas 
hemorrágicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
investigación previa arrojó que en la provincia argentina de Buenos Aires 
existía un virus similar, un 
<I>Arenavirus</I> llamado Junín, 
del que se tenía conocimiento desde 1958. Las muestras del virus criollo 
llegaron a la Universidad de Texas, en Estados Unidos, y allí, con el concurso 
del doctor Roberth Tesh, se determinó que se trataba de un <I>Arenavirus</I>&nbsp;endémico, es decir, que solo existe en 
ese poblado. Fue entonces cuando bautizaron la enfermedad como Fiebre 
Hemorrágica Venezolana. Ya la hemorragia tenía apellido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
Manzione recuerda que a finales de ese año comenzaron los trabajos de campo. En 
sus cuadernos anotaron que la mayoría de los enfermos residían en las parroquias 
alejadas de la capital de Guanarito, del mismo nombre, y que en una sola familia 
se podían encontrar más de dos enfermos o fallecidos. Se sabía que el virus 
estaba en ese territorio, pero no se hallaba el vector, es decir, el animal que 
lo transmitía a los humanos y lo preservaba en el tiempo. En 1990 concluyeron 
que el virus vivía en el 
<I>Zingodontomys Brevicauda</I>, un pequeño ratón silvestre cuyo hábitat 
ocupa desde Panamá hasta el oriente venezolano, atravesando todo el territorio 
colombiano. De seis centímetros, se alimenta de plantas y frutos, y vive en 
madrigueras cerca de las siembras. Lo conocen como el <I>ratón de caña de azúcar </I>y solo entra 
a las casas en temporada de lluvia cuando el agua destruye sus guaridas. Pese a 
todo lo descubierto por los analistas, no había mayores registros de mordidas de 
estos animales en humanos. La transmisión del virus se convirtió en un 
misterio.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="363" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06092014-3.jpg" alt="" class="wp-image-49552"/><figcaption>Conocido como el ratón de caña de azúcar, el vector del Guanarito está presente desde Panamá hasta el oriente venezolano. Foto: Wikipedia</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Mientras 
tanto, De Manzione y el resto de los investigadores se enfrentaron a otra 
epidemia: las críticas. Los políticos de entonces, cuenta, responsabilizaron al 
gremio médico y a la crisis sanitaria por los cientos de muertes e incluso los 
epidemiólogos fueron sometidos a una interpelación pública en el extinto 
Congreso de la Nación. Las huelgas estaban a las puertas del hospital y el 
terror se había adueñado del pueblo.</p>


<h2 class="wp-block-heading">La cuna del ébola criollo</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Los 42.000 
habitantes de Guanarito conocen a Juan Hilario. Los primeros días de mayo no hay 
caporal paseando por sus parajes ni burrero que recorra sus caseríos. El Silbón 
es el pran del pueblo y su leyenda, la norma de convivencia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una de 
sus calles reside Miriam Rodríguez, miembro de la directiva de la Asociación 
Nacional de Cultivadores de Algodón. Al principio dice que nunca había escuchado 
del Guanarito, pero al identificar los síntomas recordó el calvario de su amiga 
Delvia, la que perdió a su hijo en 2002.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El pueblo 
tiene unas calles llenas de aguas negras y poco alumbrado público. En sus 19 
centros de salud no hay ambulancia alguna, pero es un poblado rico, con siembras 
de patilla, ajonjolí, girasol, melón y arroz por sus cuatro costados. Lewis, el 
muchacho de 17 años, removía la tierra en el sector Morrones un lunes por la 
mañana. Usaba solo las herramientas necesarias para adelantar el trabajo en la 
granja de su familia. A los tres días ingresó al hospital de Guanare por la 
persistente fiebre y, dos o tres días después, falleció. A su madre le dijeron 
que era dengue hemorrágico y que era una enfermedad única en Guanarito. Cuando 
Miriam Rodríguez vio morir al adolescente, olvidó el silbido del espanto y 
sintió fobia por los zancudos. Supuso que el pueblo estaba condenado a la muerte 
sangrienta debido a los elevados números de contagio del&nbsp;<I>Aedes 
agiptus</I>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Doce años 
antes de ese deceso ya se había descubierto que la rata era la transmisora. Que 
rondaba por todo el pueblo y que cualquiera estaría condenado a su mordedura. 
Ningún trabajador de la tierra se preocupó por exterminar a la rata ya que la 
única forma era acabar con las cosechas o contaminar todos los sembradíos. 
Iniciando los noventa, el resultado de la investigación alarmó a todos los 
especialistas: bastaba oler el excremento de la rata para contagiarse. La 
inhalación y el tacto directo con los fluidos del animal son suficientes para 
correr el riesgo del desangre. Las 
<I>ratas de caña de azúcar</I> 
no muerden.</p>


<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;</p>


<p class="wp-block-paragraph">En la sala 
situacional de la Dirección de Salud tienen las cuentas claras, aunque no 
siempre concuerden con las del ministerio en Caracas. Desde 2008 hasta julio 
pasado, se han contabilizado solo en Portuguesa 175 casos. De ellos, 40 han 
fallecido. No hay registros de mortalidad de los otros estados endémicos 
–Barinas y Guárico– ni de los estados en riesgo –Cojedes y Apure–. Las cifras 
del Ministerio de Salud reportan 41 casos durante ese período a nivel 
nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De modo 
que hubo más casos reportados en Portuguesa que los certificados por el 
ministerio en todo el país. Mientras que el ente oficial en materia de salud en 
la entidad señala que en 2008, por ejemplo, hubo cuatro muertes, el ministerio 
sólo da cuenta de dos decesos en todo el país. Al año siguiente, se registraron 
ocho defunciones en Portuguesa, pero el ministerio reportó seis a nivel 
nacional. En 2011, también, lo reportado por la Dirección Regional, 14 
defunciones en Portuguesa, contrasta con la cifra de 13 muertos por la fiebre en 
todo el territorio nacional expuesta en el Anuario de Mortalidad publicado ese 
año por la cartera de Salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
Manzione dirige una sala situacional equipada con tesón e ingenio. Tiene una 
ingeniera a su orden que hacía análisis semanales en Guanarito, pero ahora los 
hace una vez al mes por falta de vehículo. Pese a ello, los investigadores 
cuentan con el Centro de Investigaciones de Virosis Hemorrágicas y Enfermedades 
Transmisibles (CIVIHET), a donde van a parar todas las muestras para el estudio 
de los posibles casos. Se trata de una pequeña residencia en el sector La 
Colonia de Guanare que funciona hasta las tres de la tarde y que no atiende al 
público en general, sino que recibe las muestras que envían desde el hospital. 
Allí labora desde abril de este año la bioanalista María Eugenia Núñez, oriunda 
del estado Bolívar y especialista en Biología Molecular del IVIC. Ese mes 
recibió un caso novedoso para ella en un laboratorio privado: el paciente tenía 
todos los síntomas del dengue, pero la evaluación del virus arrojaba otro 
resultado, así que fue remitido al hospital Doctor Miguel Oráa. Pese a todos sus 
estudios, fue ese día que Núñez conoció al Guanarito cara a cara. Si en 
Portuguesa se desconoce su existencia, en el resto del país el primo hermano del 
ébola no tiene ni barra ni doliente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
profesor Enriquez Álvarez, de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador 
(Upel) de Barinas, publicó en 2009 una investigación titulada&nbsp;<I>Virosis hemorrágicas en el medio 
rural</I>, sobre el conocimiento de los habitantes del caserío El Ruano del 
municipio Guanarito sobre la Fiebre Hemorrágica Venezolana. Realizó entrevistas 
durante cuatro años que revelaron la ignorancia colectiva sobre la enfermedad y 
sus riesgos. La investigación concluye: "La población muestra confusión respecto 
a la enfermedad que le afecta (…) La intervención educativa ha sido débil, el 
Ministerio de Salud ha informado sobre la fiebre a algunos pobladores y el 
Ministerio de Educación y la Dirección Ejecutiva de Educación han estado 
ausentes del área".</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchas 
personas, aun siendo afectadas, explicó Álvarez, no creen que se deba a un virus 
sino a cosas de brujería. “Piensan que viene por la vía de un mal echado. Es una 
creencia general”, dijo. Por ello, desarrolla actualmente un segundo estudio 
sobre las supersticiones alrededor de la enfermedad e impulsa talleres dirigidos 
a maestros de escuelas rurales. “El 90 por ciento de esos docentes no la 
conoce”. Su interés lo llevó a presentar al año pasado una propuesta ante el 
Ministerio de Educación Universitaria para ampliar el alcance de sus actividades 
informativas a más poblados de Portuguesa y Barinas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
jornadas educativas y preventivas del Ministerio de Salud, cuenta, no logran 
abarcar los diversos caseríos. Los funcionarios del ministerio son pocos y no 
cubren esas grandes áreas. La cartera de Salud elaboró el Manual para la 
Vigilancia Epidemiológica de la Fiebre Hemorrágica Venezolana, con datos 
detallados sobre los síntomas del virus y las medidas de prevención. Está 
publicado en el website del ministerio. El acceso a estos materiales, sin 
embargo, se dificulta en las residencias rurales caracterizadas por su escaso 
acceso a Internet.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Mata, pero no tanto</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El CIVIHET 
es el único centro diseñado para las investigaciones sobre el Guanarito. Gabriel 
González, su director, explica que para identificar el virus se debe extraer su 
ADN. La institución también tiene cuartos de evaluación del Mal de Chagas, 
leptopirosis, malaria, chikunguña y otras enfermedades virales. El laboratorio, 
humilde a simple vista aunque equipado, luce en perfectas condiciones. De hecho, 
su aspecto y funcionamiento parecen refutar al presidente del Colegio de Médicos 
de Portuguesa, Carlos Casal, quien desde Acarigua –la capital comercial de la 
provincia– aseguró que el laboratorio había sido desmantelado por el Gobierno 
nacional desde el año 2000.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06092014-5.jpg" alt="" class="wp-image-49553"/><figcaption>El Centro de Investigaciones de Virosis Hemorrágicas y Enfermedades Transmisibles (CIVIHET), con sede en Guanare, es el único diseñado para investigar el Guanarito en todo el país</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">El nivel 
de mortalidad del Guanarito es de 23 por ciento, es decir, de cada 100 enfermos 
al menos 23 mueren. Ana Carvajal, especialista en Infectología y miembro de la 
Red Defendamos la Epidemiología Nacional, explica que el nivel de mortalidad de 
la Fiebre Hemorrágica Venezolana, menor al 30 por ciento, es lo que diferencia 
esta enfermedad del ébola, un 
<I>Filovirus</I>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la 
fiebre llega a ser letal, no parece tener relevancia para las autoridades. El 
Gobierno se concentra en el dengue, que hasta la semana epidemiológica número 34 
de 2014 ha registrado 412 casos solo en Portuguesa. Sin embargo, todavía no se 
reportan fallecimientos por el dengue, como sí los hay por el Guanarito. Tomás 
Rebolledo, el epidemiólogo de esa jurisdicción, cree que el índice de mortalidad 
podría ser menor si se contara con una ambulancia: el ratón de caña de azúcar no 
vive en la capital del municipio sino en sus caseríos. Explica que el residente 
de uno de esos pequeños pueblos puede tardar hasta dos horas en llegar al 
hospital principal de Guanarito. Y desde allí se remite al de Guanare, que queda 
a otras dos horas. El tiempo de los contagiados es oro: generalmente salen de 
sus casas cuando ya se presentaron los indicios de sangramiento y les quedan 
apenas horas de vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al llegar 
al hospital, a los pacientes se les administra Ribavirina, un antiviral que se 
creó y se aplica en Argentina. No es un tratamiento específico para la Fiebre 
Hemorrágica Venezolana, pero la experiencia demuestra que ayuda a disminuir las 
muertes. Nuris De Manzione explica que el medicamento es suministrado por el 
Gobierno nacional, que busca dentro y fuera del país algún laboratorio que lo 
fabrique. Por tratarse de enfermedades endémicas y muy localizadas, no hay 
capitalismo que se interese por la producción masiva del 
antiviral.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Asesino en fuga</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Un 
comunicado enviado a los empleados de la Universidad de Texas dio a conocer el 
escándalo: durante la inspección de rutina realizada del 20 al 21 de marzo de 
2013, investigadores estadounidenses advirtieron la desaparición de una ampolla 
con virus Guanarito del Laboratorio Nacional Galveston de la División Médica de 
la universidad. Permanecía almacenada dentro de un congelador, aseguró el 
presidente de la División Médica de la universidad, Dr. David L. Callender, 
autor del mensaje. Desestimó la posibilidad de hurto al no encontrarse indicios 
de violación de los mecanismos de seguridad del laboratorio.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="379" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/06092014-6.jpg" alt="" class="wp-image-49554"/><figcaption>El Centro Médico de la Universidad de Texas estudia el Guanarito desde hace más de 25 años. Una muestra de ese virus el año pasado desató un escándalo. Foto: Creative Commons / Google</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">“Esta es 
la primera vez que un frasco que contiene un agente de selección ha sido dado 
por desaparecido en UTMB [Universidad de Texas Medical Branch]. Los Centros para 
el Control y Prevención de Enfermedades fueron notificados de inmediato, y al 
mismo tiempo UTMB inició un proceso riguroso para garantizar la seguridad de sus 
investigadores, empleados y la comunidad”, dice el documento. El incidente 
ocurrió en uno de los laboratorios de Estados Unidos de máxima seguridad, donde 
también se estudia el ébola.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Scott C. 
Weaver, director del Institute for Human Infections and Immunity del Laboratorio 
de Galveston, afirmó vía telefónica que el interés estadounidense en el estudio 
del Guanarito se debe a las posibilidades de que pueda ser usado para la 
elaboración de armas biológicas debido a sus severos efectos hemorrágicos. 
Aseguró que la naturaleza epidemiológica y los síntomas de este virus son 
investigados desde hace años por su colega, el doctor Tesh, y otros 
científicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la 
ubicación de la polémica muestra, confirma el especialista, aún es un 
misterio.</p>

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