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	<title>Energy Coal Spa Criogénico de Jose - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<title>Energy Coal Spa Criogénico de Jose - Armando.info</title>
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		<title>El diminuto banco de venezolanos en Dominica que no gustó al Bank of China</title>
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		<dc:creator><![CDATA[HUGO PRIETO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Oct 2020 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[#FinCENFiles]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Sotillo Barnett Capital]]></category>
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		<category><![CDATA[Montañas de coque en Anzoátegui]]></category>
		<category><![CDATA[Rodrigo Fernández Tinoco]]></category>
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					<description><![CDATA[En 2012 la sucursal en Nueva York de uno de los mayores bancos comerciales chinos reportó que el Barnett Capital Bank había realizado en apenas un mes transacciones por un valor equivalente a la mitad de sus activos; tres meses más tarde, cerraba su cuenta. Así de agitada ha sido la trayectoria de la joven entidad y de sus casi desconocidos propietarios, tanto, que su propio nacimiento ocurrió con un fórceps en tribunales de Florida y Antigua]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Desde 
sus propios inicios, el Barnett Capital Bank —una pequeña institución bancaria 
fundada por un grupo de venezolanos en un paraíso fiscal del Caribe— tiene 
varias aristas que van más allá del negocio financiero. Si no es por su propio 
nacimiento, producto de un fórceps entre financistas que finalmente se resolvió 
en un tribunal de Miami, es porque aparece mencionado en un juicio, cuyos 
querellantes son instituciones financieras globales (el fondo londinense 
Dinosaur y Bancservices International LLC, entre ellas). Y, más recientemente, 
en la filtración de los FinCEN Files, el proyecto de investigación desarrollado 
a lo largo de 16 meses por el Consorcio Internacional de Periodistas 
Investigativos (ICIJ, por su siglas en inglés), con sede en Washington 
DC.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
filtración que dio lugar al proyecto periodístico transnacional, originalmente 
obtenida por BuzzFeed News, consiste en poco más de 2.000 reportes secretos enviados por 
entidades bancarias de Estados Unidos a la unidad de inteligencia financiera del 
Departamento del Tesoro norteamericano, FinCEN (acrónimo en inglés de la Red de 
Control de Delitos Financieros), dando cuenta de transacciones monetarias 
sospechosas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 
esos llamados de atención figura un reporte de agosto de 2012 de los oficiales 
de cumplimiento de la sucursal del Bank of China en la avenida Madison de Nueva 
York, en el que estos advertían que en menos de un mes la entidad había 
procesado en calidad de intermediario 157 operaciones por un valor algo mayor de 
30 millones de dólares en las que el Barnett Capital Bank figuraba como origen o 
beneficiario. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Para 
subrayar la cuantía extraordinaria de esa actividad, los autores del informe 
señalaron que ese monto representaba casi la mitad de los 61 millones de dólares 
en activos con los que las autoridades del Barnett afirmaban contar. Y por 
último hacían notar que el pequeño negocio financiero, con apenas doce 
empleados, aunque con sede en Dominica, estaba manejado por unos directivos que 
residen en Venezuela, entre los que nombraba a Rodrigo Fernández Tinoco y Carlos 
René Colimodio Finol.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1262" height="1502" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-01.jpg" alt="" class="wp-image-55337" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-01.jpg 1262w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-01-700x833.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-01-768x914.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-01-1235x1470.jpg 1235w" sizes="(max-width: 1262px) 100vw, 1262px" /><figcaption>El Bank of China detectó en 2012 que en apenas un mes el Barnett Capital movió 30 millones de dólares, la mitad de sus activos</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Para 
una fuente consultada, ligada al sector financiero venezolano —y que habló a 
condición de que no se mencionara su nombre—, el registro de esas operaciones no 
muestra nada extraordinario: “Un promedio de ocho operaciones diarias, cinco 
días de la semana. Eso da, en un mes, 160 operaciones. Eso es perfectamente 
factible”. Máxime, insiste el experto, en la oportunidad en que ocurrieron: era 
el año 2012. Entonces el Estado chavista hizo un esfuerzo supremo mediante el 
gasto público para asegurarse la victoria en las que serían las últimas 
elecciones de Hugo Chávez como presidente-candidato. Grandes operaciones con los 
bonos de la deuda soberana de Venezuela se completaban casi a diario. Los 
clientes del Barnett, como de muchos otros bancos, necesitaban mover el dinero. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin 
embargo, algo de frenético y desproporcionado debieron notar los ejecutivos del 
Bank of China en la actividad del Barnett, para que decidieran enterar al 
Departamento del Tesoro. Encontraron que mediante tales transferencias el 
Barnett había recibido sobre todo pagos “de empresas con cuentas en Panamá y 
Venezuela”, mientras giraba fondos a “individuos y negocios” en bancos de 
Estados Unidos y de otras jurisdicciones extranjeras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
hecho de que el Bank of China haya reportado lo que calificaron como 
“operaciones sospechosas” del Barnett sorprendió tanto a Carlos Colimodio como a 
José Daniel Carrillo, gerente general del Barnett, al ser contactados para este 
reportaje. “Me estoy desayunando”, dijo Colimodio. “A mí me sorprende que usted 
se haya enterado de este asunto”, terció Carrillo. “¿Por qué? Porque esa no es 
información pública, es información confidencial entre dos 
bancos”.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="1024" height="657" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-02.jpg" alt="" class="wp-image-55338" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-02.jpg 1024w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-02-700x449.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-02-768x493.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Tres meses después de levantar el reporte de “operaciones sospechosas” el Bank of China cerró su cuenta como banco corresponsal del Barnett Capital. Foto: Mark Ralston AFP</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Al 
cabo de tres meses de ese reporte de 2012, el Bank of China cerró la cuenta de 
corresponsalía que mantenía para el Barnett. ¿Por qué? Colimodio tiene una 
hipótesis. “El Bank of China no tenía interés en ser un banco corresponsal (para 
el Barnett). Ellos querían ser un banco custodio de inversiones y ese servicio 
ya lo teníamos con otras instituciones de Estados Unidos”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Al 
principio”, dice Carrillo por su parte, “el Bank of China-Hong Kong, con quien 
teníamos la cuenta, no solicitó ningún tipo de información. Pero cuando el Bank 
of China de Nueva York se dio cuenta de que esto se estaba manejando como un 
banco corresponsal, solicitó toda la información de las transferencias hechas. 
¿Qué ocurrió? Nosotros le solicitamos a nuestros clientes los recibos, todos los 
soportes de a qué se debían los pagos y se los enviamos inmediatamente para 
evitar cualquier problema. Ellos quedaron satisfechos con nuestra respuesta y se 
cerró la cuenta. Alguien le dio esa información con el sesgo de que aquí había 
algo malo. Sinceramente le digo que no había nada malo. Le puedo asegurar que no 
tenemos clientes políticamente expuestos. Eso es algo que los bancos 
corresponsales permanentemente están buscando y los reguladores también”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
Bank of China es uno de los principales bancos comerciales de la República 
Popular China. Para los negocios internacionales se apalanca en su subsidiaria 
en Hong Kong, que trabaja tanto con el Renminbi de cambio libre como con divisas 
extranjeras, y con la que mantiene independencia jurídica y operativa. Las preguntas enviadas por el ICIJ sobre este y otros casos dentro de la filtración de los FinCEN Files no fueron respondidas por el banco asiático.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<h2 class="wp-block-heading">De una a otra isla a bordo de tribunales</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Dominica 
es una antigua colonia británica enclavada en el arco de antillas menores del 
Caribe oriental, no muy lejos de la costa venezolana. Su régimen de exención de 
impuestos y máxima privacidad para la constitución de offshores la clasifica 
entre los paraísos fiscales. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Allí 
encontraron refugio para sus negocios los integrantes de este grupo financiero 
venezolano, relativamente desconocido, desgajado de un grupo anterior que tenía 
por cuartel general otra isla vecina, Antigua. La escisión fue poco amistosa. De 
hecho, llegó a tribunales de dos circunscripciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
2007, las tensiones entre los accionistas del Davos Financial Group, un banco 
capitaneado por David Osío y con sede en Antigua, eran evidentes. El ambiente 
corporativo era tóxico y la explosión era cuestión de tiempo. La pregunta era 
¿cuándo? Finalmente, en 2010, la sociedad —en la que además de Osío participaban 
Andrés Sotillo y Rodrigo Fernández Tinoco (este último, hermano de Gonzalo 
Fernández Tinoco, ex yerno y todavía socio de Oswaldo Cisneros, un peso pesado 
del mundo empresarial venezolano)— se separó en los peores términos, como 
cualquier divorcio. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Siguió 
un proceso complejo, porque entre el personal de Davos se crearon dos bandos. 
Unos afines a Osío y otros a Sotillo y Fernández Tinoco. Una rápida búsqueda en 
Internet da cuenta de lo encarnizado de las demandas y contrademandas judiciales 
que procesaron los tribunales del sur de la Florida. La voz cantante, como suele 
ocurrir en estas batallas, no la llevan los financieros involucrados, sino sus 
abogados. Hubo alegaciones en los estrados judiciales, pero la sangre no llegó 
al río. “Fue un episodio super público que hizo muchísimo daño”, dice un ex 
empleado del Barnett. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
efecto, la cobertura periodística refiere una serie de episodios que pudieran 
ser tipificados como delitos: robo de información, auto préstamos a directivos, 
compra de inmuebles de lujo para uso personal y —en el caso del Davos— un 
vínculo tangencial con la estafa asociada al esquema piramidal por el que 
señalan y finalmente procesan en Connecticut al financiero venezolano Francisco 
Illarramendi: Juan Montes, el ex ejecutivo de Pdvsa que a cambio de sobornos 
facilitó el uso en el entramado de los recursos del fondo de pensiones de los 
trabajadores de la empresa, recibió cinco millones de dólares en el 
Davos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
David Osío, propietario del Davos, distintas versiones de prensa lo identifican, 
a partir de ese vínculo, como uno de los “banqueros del chavismo”. Se trata de 
un apelativo que va y viene en los corrillos financieros y que recientemente 
volvió a relucir en un trino que daba cuenta de la sonada fiesta del 
coronavirus, realizada en una casa que sería de su propiedad, en el paradisíaco 
archipiélago de Los Roques.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_h1sdDQ-Pd alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_h1sdDQ-Pd kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-03.jpg" data-description="Ricardo Fernández Tinoco" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img decoding="async" width="700" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-03.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-03.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-03.jpg" data-id="55339" class="wp-image-55339 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Ricardo Fernández Tinoco</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-04.jpg" data-description="Andrés O. Sotillo" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-04.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-04.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-04.jpg" data-id="55340" class="wp-image-55340 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Andrés O. Sotillo</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-05.jpg" data-description="José Daniel Carrillo" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-05.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-05.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-05.jpg" data-id="55341" class="wp-image-55341 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">José Daniel Carrillo</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">A 
finales de 2010, numerosos clientes del Davos, que fueron “traídos y atendidos” 
por Sotillo y Fernández Tinoco salen del Davos; esa sería la razón —según la 
fuente consultada— por la cual ambos financistas deciden crear su propia 
plataforma de servicios financieros, una iniciativa que desembocó en el Barnett 
Capital Bank en Dominica: “No los iban a dejar ir”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
querella judicial escala cotas más elevadas en gastos y daño reputacional. Se 
impone entonces una visión pragmática que explora un acuerdo extrajudicial, al 
que se avienen las partes en disputa. Las cláusulas de dicho acuerdo reposan 
bajo llave en un tribunal de Miami, entre las que se cuenta el compromiso de 
ambas partes de no revelar detalles del pacto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Como 
parte del arreglo, algunos de los préstamos relacionados se intercambiaron entre 
ambas instituciones, de acuerdo a cómo se alinearon los bandos del personal en 
la disputa. Otros fueron cancelados, dijo el el ex empleado del Barnett. 
Carrillo, en cambio, invocó el acuerdo de confidencialidad: “Yo no puedo hablar 
sobre ese tema, aunque usted puede llamar a mi abogado (misma cláusula a la que 
está sujeto la contraparte de ese juicio, David Osio)”. Al recordar quizás las 
tribulaciones del pleito judicial, Carrillo añadió lo siguiente: 
“Desafortunadamente hay muchos periodistas que se venden por dos dólares y 
escriben lo que alguien les dice”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre 
lo que sí pudo hablar Carrillo fue sobre el juicio que David Osío entabló en 
Antigua en contra de quienes posteriormente fundarían el Barnett. “¿Usted sabe 
cómo funciona? Yo llamo a un abogado en Antigua, le envío un bojote de 
documentos y el abogado mete una demanda allá. Desafortunadamente, así es como 
funciona”. ¿La conclusión? “El juicio fue desestimado por falta de evidencias y 
mal manejo”, dijo Carrillo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
Barnett se montó en una operación audaz, en cuyo plan de negocios y toda la 
carpintería asociada al proyecto, tiene mucho que ver otro financiero que para ese 
momento tenía 25 años. El salto de la isla de Antigua (Davos) a la isla de 
Dominica (Barnett) no tuvo por motivación, según Carrillo, la búsqueda del 
amparo que el secretismo propio de un paraíso fiscal suele proveer. “Ahí es donde 
podíamos conseguir una licencia por un capital que nosotros podíamos financiar. 
Nosotros tenemos buenos clientes que nos apoyaron. Hace diez años Dominica no 
estaba tan mal vista como pudiera estarlo hoy. Por temas regulatorios, el 
Barnett tiene presencia física. Nosotros en ese sentido cumplimos con todas las 
regulaciones de Dominica y los requerimientos de los bancos corresponsales que, 
para trabajar con nosotros, comprueban, mediante una visita a nuestra sede, que 
tenemos un director, un abogado y que nos audita el regulador allá”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-06.jpg" alt="" class="wp-image-55342"/><figcaption>En el SAR del Bank of China se resalta la sospecha de que el Barnett Capital no tuviera sede física en Dominica, pues en sus estados no figuraba pago de rentas o servicios asociados a una oficina</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">El 
reporte en 2012 del Bank of China subrayaba que “más allá de su dirección 
postal, no está claro si el Barnett cuenta con una presencia física” y que su 
declaración de ingresos del 31 de marzo de 2012 “no incluye ningún gasto de 
renta o de propiedad asociado a la tenencia de una oficina”. Según su rastreo en 
Google, el Barnett aparecía entonces compartiendo dirección con otras 
corporaciones (IBCLAB, OID Limited) en Roseau, la capital de Dominica. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<h2 class="wp-block-heading">Un lío de ligas mayores</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Ese 
año 2012, el del reporte del Bank of China acerca de las operaciones del Barnett 
Capital Bank de Dominica es, también, el del pico de la bonanza petrolera, 
ampliada, además, por un inusitado y colosal endeudamiento de Venezuela en los 
mercados financieros internacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, 
en lo que podría parecer una paradoja, es el año en que los analistas de riesgo 
empiezan a recomendar a sus clientes que salgan de sus posiciones en deuda 
venezolana. Detrás del festín, el deterioro de las cuentas fiscales era 
evidente. Y, lo que resultaba más grave, la gallinita de los huevos de oro 
empezaba a mostrar signos de extenuación. La baja de la producción y los 
problemas de caja de Pdvsa comenzaban a inquietar no solo a los tenedores de 
deuda, sino también a los contratistas y a los proveedores de servicios del 
monopolio estatal. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Simplemente 
Pdvsa ya no contaba con el efectivo para contratar a proveedores o, con cada vez 
mayor frecuencia, para siquiera honrar compromisos adquiridos con ellos con 
anterioridad. Los servicios y bienes que proveían se habían encarecido en la 
misma medida en que se elevaban el riesgo-país y las dudas sobre la capacidad de 
Pdvsa para pagar. Para solventar esa dificultad, llegó la hora de las opciones 
creativas. El nuevo enfoque de Pdvsa para sus relaciones con contratistas vino a 
beneficiar —si bien, temporalmente— a una empresa italiana, Energy Coal Spa, con 
sede en Génova y, a la larga y por carambola, a poner el nombre del, por lo 
demás, desconocido Barnett Capital Bank, de nuevo en los expedientes de una 
acción legal en tribunales internacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cierto 
era que Pdvsa no tenía dinero, pero sí varios túmulos de hasta 30 metros de 
altura en los patios del Complejo Criogénico de Jose, sobre la costa del estado 
Anzoátegui, donde se acumulaban millones de toneladas de coque, un hidrocarburo 
sólido con propiedades similares a las del carbón, subproducto de los procesos 
de refinación de crudos pesados y extrapesados. Por lo regular, ese producto 
barato se exportaba para su combustión en procesos de la industria pesada. Pero 
el deterioro de las instalaciones de embarque de productos sólidos desde 2007 
—un inventario de infortunios y desidias que incluyó el incendio de la cinta 
transportadora de coque en 2009— impidió a partir de cierto momento los 
despachos del material, que empezó a apilarse hasta formar lo que con cierta 
sorna los vecinos de la zona y periodistas bautizaron como la <i>cordillera negra</i>. 
El problema de ambiente y seguridad industrial era acuciante para Pdvsa, pero 
guardaba una interesante oportunidad de negocios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por 
un lado estaba Pdvsa con su abundancia, accidental e indeseada, de coque y, por 
el otro, Energy Coal Spa, con algo más de 30 años de experiencia en la 
comercialización de carbón y otros combustibles sólidos en mercados 
internacionales. La fórmula se hizo obvia: Pdvsa iba a pagar, con el coque como 
moneda, los servicios que Energy Coal le prestara. Pero, para la ocasión, Pdvsa 
requirió de los italianos capacidades con las que no contaban. Por ejemplo, 
contrataron a Energy Coal la rehabilitación de la banda transportadora de coque 
en el puerto de Jose y hasta la construcción de un complejo habitacional en los 
Valles del Tuy, estado Miranda, en el centro de Venezuela. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_C89sSl-sZ alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_C89sSl-sZ kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-07.jpg" data-description="Un contrato de PDVSA con la italiana Energy Coal, transado en coque, terminó salpicando al Barnett, luego de que la empresa italiana intentara cobrarse una deuda de la petrolera con el embargo de un buque en Curazao." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-07.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-07.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-07.jpg" data-id="55343" class="wp-image-55343 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Un contrato de PDVSA con la italiana Energy Coal, transado en coque, terminó salpicando al Barnett, luego de que la empresa italiana intentara cobrarse una deuda de la petrolera con el embargo de un buque en Curazao.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-08.jpg" data-description="Un contrato de PDVSA con la italiana Energy Coal, transado en coque, terminó salpicando al Barnett, luego de que la empresa italiana intentara cobrarse una deuda de la petrolera con el embargo de un buque en Curazao. Foto: Luis Robayo AFP" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-08.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-08.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-08.jpg" data-id="55344" class="wp-image-55344 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-08.jpg 1024w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-08-700x466.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-08-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Un contrato de PDVSA con la italiana Energy Coal, transado en coque, terminó salpicando al Barnett, luego de que la empresa italiana intentara cobrarse una deuda de la petrolera con el embargo de un buque en Curazao. Foto: Luis Robayo AFP</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">“La 
razón por la que Pdvsa nos contrató para construir viviendas y renovar la 
instalación de carga en Jose, incluso si no éramos una empresa de ingeniería o 
de construcción, fue que estábamos listos para aceptar un pago en especies en 
vez de dinero”, acepta desde Italia Paolo Ascheri, Gerente de Energy Coal e hijo 
del mayor accionista y fundador de la compañía, Augusto Ascheri, al ser 
consultado por ICIJ para este reportaje. “Es cierto que en los hechos carecíamos 
de capacidad y experiencia tanto en construcción como en ingeniería. Sin 
embargo, nuestro papel era otro: Energy Coal podía convertir el coque en 
efectivo. En realidad fuimos contratados para vender el coque en el mercado 
internacional y utilizar los ingresos de esas ventas para pagar a las empresas 
subcontratistas indicadas por Pdvsa para que realizaran las obras tanto del 
proyecto de viviendas como el de reparación de la banda transportadora”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
solución se antojaba ideal para las partes. “En teoría —continúa Ascheri— esto 
funcionaba perfectamente, ya que Pdvsa podía superar su problema de efectivo 
mientras Energy Coal se garantizaba un suministro estable de material para 
comerciar en el mercado internacional. Está claro que nadie se siente muy feliz 
de hacer negocios con alguien conocido por sus problemas de efectivo, pues el 
riesgo de no recibir el pago es muy alto. De hecho, ningún fabricante de equipos 
deseaba vender a crédito a Pdvsa. Pero en Energy Coal sabíamos que Pdvsa tenía 
abundantes reservas de coque para pagarnos y, dado que el comercio de coque era 
y sigue siendo nuestro trabajo, éramos de los pocos en el mundo que podían estar 
seguros de que Pdvsa tenía suficientes recursos disponibles para pagarles sus 
servicios, teniendo por ‘garantía’ la gran cantidad de coque almacenada en sus 
patios”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
obstante, en la realidad no siempre se puede reproducir lo que en el papel 
reluce. “El incumplimiento parcial de estos contratos por Pdvsa y la enorme 
deuda que surgió por ello nos obligaron a iniciar una acción legal”, recuerda 
Ascheri. “Teniendo en cuenta el sesgo de los tribunales en Venezuela, no 
emprendimos la acción en Caracas sino en el estado de Luisiana, en Estados 
Unidos, donde pensábamos que teníamos posibilidades de recuperar nuestro crédito 
a través de uno de los activos más preciados de Pdvsa en el exterior, la 
refinería de Citgo que se encuentra en ese lugar. Desafortunadamente, el 
Tribunal de Luisiana se negó a otorgarnos jurisdicción y el caso fue sobreseído 
sin escuchar a las partes ni considerar el fondo del 
asunto”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
desquite llegó por fin en 2017. Los abogados de Energy Coal vieron la 
oportunidad de, invocando la indemnización de los llamados <i>créditos marítimos</i>, 
embargar un cargamento de crudo Boscán que el tanquero <i>Stena Surprise</i>, anclado 
en el puerto de Curazao, debía trasladar hasta Malasia a cuenta de un cliente de 
Pdvsa, la empresa tailandesa Tipco. El resarcimiento sería pírrico. Para 
entonces la deuda de Pdvsa por incumplimiento con Energy Coal montaba, según los 
italianos, a 180 millones de dólares y el concepto de la acción legal, de haber 
lugar a ella, apenas acreditaba el reembolso de hasta 17 millones de dólares. Pero el 
tribunal de la antigua antilla neerlandesa falló en favor de los demandantes en 
una primera instancia en la que le reconocía una compensación inmediata de 2,5 
millones de dólares. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Si 
bien en medio de la disputa Pdvsa aceptó ese primer pago, nunca pareció querer 
efectuarlo. En cambio, intentó levantar el embargo sobre el cargamento del <i>Stena 
Surprise</i>, algo que el tribunal denegó; de hecho, el juez autorizó entonces a 
Energy Coal subastar ese cargamento para cobrarse los 2,5 millones de dólares 
que Pdvsa no terminaba de pagar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Como 
quiera que el valor del cargamento una vez puesto en el mercado debía superar 
esa cifra con holgura, el tribunal ordenó depositar el saldo sobrante en una 
<i>escrow account</i> (una cuenta de depósito de garantía) hasta que decidiera sobre el 
asunto de fondo y determinara si el total de 17 millones de dólares reclamado 
por Energy Coal le correspondía en pleno derecho o si, en caso contrario, debía 
reintegrarse a Pdvsa. La única manera de evitar la subasta del crudo en Curazao, 
estipulaba la medida judicial, sería que Pdvsa depositara en la cuenta todo el 
dinero que Energy Coal reclamaba en el litigio, a modo de 
garantía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pdvsa 
nunca hizo el depósito, bien fuera por falta de diligencia o, como permite 
deducir otra demanda judicial que se adelanta en el estado de Missouri, por 
presuntos impedimentos de terceros. Porque nuevos actores se incorporaron a la 
trama: uno de ellos era Dinosaur Financial Group, un fondo de inversiones con 
base en Londres, un voraz tiburón que navega en los llamados mercados 
fronterizos, eufemismo que ejemplifican los países cuyas finanzas están 
severamente deterioradas —caso Venezuela—, y cuyo nombre particular se haría del 
dominio público ese mismo año de 2017 por haber actuado como <i>broker</i> en la venta 
de los llamados <i>bonos de la vergüenza</i>, bonos Pdvsa 22 que Goldman Sachs compró a 
un tercio de su valor facial, y que brindaron a las atribuladas arcas del 
régimen de Nicolás Maduro una momentánea liquidez. </p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07102020-09.png" alt="" class="wp-image-55345"/><figcaption>El fondo de inversiones londinense reclamó el crudo decomisado en Curazao con el que italiana Energy Coal se iba a desquitar con Pdvsa.</figcaption></figure>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“No tenemos relación, contrato o firma ni con Pdvsa, ni con las empresas italiana o tailandesa. Simplemente fuimos un banco como lo pudo haber sido cualquier otro”</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Dinosaur, 
a través de una de sus subsidiarias, el Dinosaur Merchant Bank, había sido el 
intermediario para la compra inicial, a nombre de la tailandesa Tipco, del crudo 
decomisado en Curazao. Para liberar la carga, ahora embargada por órdenes del 
tribunal a favor de Energy Coal, y poder enviarla a su cliente, Dinosaur se 
dispuso a pagar el monto que Pdvsa debía consignar a cuenta del primer fallo del 
tribunal en Curazao.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
bufete, De Jesús &amp; De Jesús, desde Panamá y a nombre de Pdvsa, instruyó a 
Dinosaur para depositar la plata en una cuenta en el Barnett Capital Bank, lo 
que induciría a pensar que el diminuto banco de Dominica mantenía algún tipo de 
relación especial con la petrolera venezolana. Ante lo que José Daniel Carrillo 
(gerente general) y Carlos Colimodio (director) negaron, al ser interrogados 
para este reportaje, que el Barnett “tenga o haya tenido” como cliente a Pdvsa, 
a sus filiales o a empresas cercanas. “Nunca en la vida”, recalcó Colimodio. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
respaldo de ese testimonio, en cualquier caso, acuden los papeles del tribunal 
en Missouri, al relatar que el Barnett habría explicado a Dinosaur que en 
realidad ese dinero debía ir a la <i>escrow account </i>del banco en Curazao que el 
tribunal de la isla había indicado para resguardar los fondos objeto del 
litigio. Rectificando, Dinosaur instruyó a la agencia de pago BSI (BancServices 
International LLC) para efectuar el pago. Pero el banco de Curazao rechazó la 
operación, temiendo que aceptarla pudiera hacerlo objeto de sanciones por parte 
de Estados Unidos, que ya para ese momento de 2017 había prohibido algunas 
transacciones financieras con Pdvsa. El dinero se devolvió, pero BSI retuvo tres 
millones de dólares para aprovisionarse ante posibles costas legales. Ese es el 
dinero que ahora reclama Dinosaur en un tribunal de Missouri, y por cuyos 
documentos este complicado carrusel de movimientos financieros y altercados 
contractuales puede reconstruirse. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
un segmento del resumen de ese expediente se lee que el bufete panameño De Jesús 
&amp; De Jesús actuaba “como agente de depósito entre Pdvsa y Tipco” y describe 
su comisión como “inusualmente elevada”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Carlos 
Colimodio admite que el Barnett tiene relación con De Jesús &amp; De Jesús, pero 
precisa: “Ellos son clientes nuestros y decidieron utilizar la cuenta para hacer 
esta operación, pero nosotros actuamos en calidad de banco y facilitador 
financiero junto con nuestros bancos corresponsales. No tenemos ninguna relación 
con esa compañía fuera del ámbito bancario. No tenemos relación, contrato o 
firma ni con Pdvsa, ni con las empresas italiana o tailandesa que usted 
mencionó. Nosotros, en ese caso, simplemente fuimos un banco como lo pudo haber 
sido cualquier otro”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El asunto de la comisión tampoco pasó inadvertido para los 
directivos del Barnett. “Yo hablé con los abogados”, dice Colimodio, quien 
conoció personalmente del tema, “y en ningún momento nos dijeron que esa 
comisión que se estaría cobrando era muy elevada. Nosotros, como banco, no somos 
expertos ni en comercio exterior ni en manejo de demandas, ni sabemos cuáles son 
las comisiones legítimas que se pueden cobrar en ese tipo de operaciones. 
Ninguno de los oficiales de cumplimiento, envueltos en esa operación, trajeron a 
colación el tema de que se estaría cobrando una comisión elevada”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
Italia, Paolo Ascheri, Gerente de Energy Coal —la empresa que introdujo la 
demanda en Curazao—, subraya que nunca tuvo relación alguna “ni con Barnett 
Capital Bank, ni con Dinosaur, ni con De Jesús &amp; De Jesús”, pero aún así 
accede a dar su versión acerca de la fallida operación para depositar los fondos 
de garantía en la <i>escrow account</i> de Curazao, “de la que tuvimos 
conocimiento”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“A 
esa altura, Pdvsa había hecho varios intentos de poner el dinero en la cuenta de 
depósito en garantía a través de Dinosaur, De Jesús &amp; De Jesús y quien 
quiera que fueran las otras personas, pero no lo consiguieron porque el banco 
del tribunal en Curazao temía posibles sanciones estadounidenses al recibir 
dinero proveniente de Pdvsa”, explica. “Estábamos al tanto de todos estos 
movimientos y de los intentos de Pdvsa de remitir los fondos, pero no éramos 
parte de ellos: simplemente estábamos esperando que el agente de custodia del 
tribunal informara que el dinero había llegado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pdvsa 
se encontró entre la espada y la pared: no deseaba que el cargamento de crudo en 
Curazao se liquidara en una venta a manos de Energy Coal, pero no podía 
impedirlo sin hacer el depósito que nunca conseguiría completar. El realismo se 
impuso y finalmente Pdvsa buscó fuera del juzgado un acuerdo con Energy Coal. La 
empresa italiana se sintió satisfecha: “No tengo ni la más mínima idea de qué 
ocurría entonces y qué pasó después entre Pdvsa, Dinosaur, Barnett y De Jesús 
&amp; De Jesús”, proclama Paolo Ascheri, de Energy Coal, “pero, desde nuestro 
punto de vista, el asunto llegó a su fin cuando obtuvimos el pago de nuestros 
créditos de acuerdo con el acuerdo de conciliación y, en consecuencia, 
levantamos el embargo de la carga. Como se comprenderá, no puedo revelar los 
detalles del acuerdo, ya que está cubierto por un <i>Non Disclosure Agreement</i> 
(NDA)”.</p>

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