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	<title>Emigrar - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<title>Emigrar - Armando.info</title>
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	<item>
		<title>Malos tratos para los venezolanos, carita feliz para Maduro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ISAYEN HERRERA]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Aug 2018 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Emigrar]]></category>
		<category><![CDATA[Maduro]]></category>
		<category><![CDATA[TrinidadyTobago]]></category>
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					<description><![CDATA[Los negocios de hidrocarburos ahogan los derechos de los migrantes en Trinidad y Tobago. Abandono consular, deportaciones, multas prohibitivas, explotación laboral y condenas de prisión, son algunas de las hostilidades que aguardan a los que llegan desde Venezuela buscando una mejor vida allá. Pero, al mismo tiempo, el Gobierno de Puerto España trata con guantes de seda al régimen de Nicolás Maduro, para el que reserva los miramientos que se tienen con un socio que, en el marco de acuerdos de cooperación que llevan años negociándose, aportará el gas natural y los recursos que permitirán reactivar importantes instalaciones industriales en la nación de las dos islas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La 
sede de la embajada de Trinidad y Tobago en Caracas no acepta correspondencia 
formalmente. Ya a sus puertas empiezan los peros para no recibir cartas, y si 
las reciben, no las sellan. No importa si se trata de la solicitud de un 
diputado, del familiar de un migrante detenido o de un periodista. La 
comunicación parece ser fluida solo con el Gobierno de Venezuela, sin otra 
exposición o movimiento que afecte lo que parece ser una alianza de conveniencia 
perfecta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni 
el creciente flujo de migrantes venezolanos a Trinidad y Tobago, ni los 
problemas derivados de esa corriente humana -solicitudes de asilo, arrestos por 
falta de papeles, denuncias de malos tratos- mueve a los gobiernos lejos de esta 
zona de confort.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Resonó 
con fuerza el reclamo, ese sí, hecho por el primer ministro trinitario, Keith 
Rowley, pero dirigido a Naciones Unidas, asegurando que no permitirá que su país 
se convierta en un “campo de refugiados”. Un impasse que ocurrió tras la 
reprimenda de la Agencia de Naciones Unidas para Refugiados (Acnur) por la 
deportación de 82 venezolanos, de los cuales más de la mitad eran solicitantes 
de asilo. Rowley no dirigió una palabra al gobierno venezolano y este también 
prefirió el mutismo, incluso cuando empezaron a circular audios de venezolanos 
maltratados detenidos en Trinidad.&nbsp; 
</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<p class="wp-block-paragraph">El 
apoyo trinitario a la autodenominada Revolución Bolivariana no es sobrevenido, 
como tampoco se trata de un asunto ideológico. En Puerto España, de hecho, nadie 
sabe definir muy bien si la administración de Rowley es de derecha o de 
izquierda. Esa indefinición, en todo caso, ha facilitado los pragmáticos 
espaldarazos que el Gobierno de esta nación bi-insular del Caribe anglófono 
ofrece cada tanto al del país vecino.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="900" height="550" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-01.jpg" alt="" class="wp-image-52716" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-01.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-01-700x428.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-01-768x469.jpg 768w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption>Keith Rowley, primer ministro trinitario. Fuente: news.gov.tt</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">En 
junio de 2017, cuando la Organización de Estados Americanos (OEA) pidió al 
Gobierno venezolano de Nicolás Maduro reconsiderar la convocatoria para la 
Asamblea Constituyente y propuso formar un grupo de países para acompañar una 
nueva iniciativa de diálogo en la nación, Trinidad y Tobago fue uno de los 
cuatro países de la cuenca del Caribe que no aprobó la iniciativa, junto con 
Granada, Haití, Surinam. Un año después, también la OEA, durante la cuarta 
sesión plenaria de la 48° Asamblea General, aprobó una resolución para 
desconocer las controvertidas elecciones presidenciales del pasado 20 de mayo 
-en las que Maduro “relegitimó” su mandato- , con 19 países que votaron a favor. 
Pero entre las once abstenciones estuvo la de Trinidad y 
Tobago.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
guante de seda del Gobierno trinitario tiene que ver con el negocio de los 
hidrocarburos. En la isla se habla abiertamente de la necesidad de concretar los 
acuerdos que llevan más de cinco años discutiéndose con Petróleos de Venezuela 
(Pdvsa), la poderosa estatal petrolera, para reactivar la principal planta de 
gas licuado de la isla y, a su vez, la planta de metanol -la segunda más grande 
del mundo- de las que dependen no solo el consumo energético de Trinidad y 
Tobago sino su principal fuente de ingresos, la venta de gas y sus derivados. 
Como Venezuela, la nación de doble isla caribeña es exclusivamente 
monoproductora de hidrocarburos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
acuerdo firmado el sábado reciente en Caracas entre Keith Rowley y Nicolás 
Maduro –sin la aprobación obligatoria de la Asamblea Nacional, por el lado 
venezolano- destrabó un proyecto para la explotación de gas en una zona conocida 
como Campo Dragón, ubicada en aguas del estado venezolano de Sucre a escasos 
kilómetros de la plataforma Hibiscus, ya en aguas de Trinidad y Tobago y operada 
por la gigante petrolera angloholandesa Shell. El documento oficializa una 
alianza que supone que el gas natural extraído desde Venezuela sea captado en 
Hibiscus y de ahí enviado a la planta trinitaria de Point Fortin, donde será 
convertido en gas licuado. Aún queda pendiente saber si se concretará un negocio 
similar con el envío de gas venezolano desde el campo compartido de 
Loran-Manatee, que empezó a conversar el entonces presidente de Pdvsa, Eulogio 
Del Pino, con las autoridades trinitarias en el año 2015. Tres cuartas partes de 
ese depósito de gas se encuentran en aguas 
venezolanas.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="900" height="550" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-02.jpg" alt="" class="wp-image-52717" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-02.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-02-700x428.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-02-768x469.jpg 768w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption>Presidente Maduro suscribe acuerdos de cooperación energética con Trinidad y Tobago. Fuente: http://mppre.gob.ve</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Mientras 
se alcanzaban estos acuerdos irrumpió la crisis migratoria y una vez más 
Trinidad y Tobago prefirió pasar por alto cualquier ruido que pudiera perturbar 
la alianza en ciernes, hasta el punto de proponerse invisibilizar la oleada de 
más de 40.000 inmigrantes venezolanos que solo reconoce en reuniones privadas y 
encuentros diplomáticos. En la isla, ni uno de los venezolanos detenidos por 
causas migratorias ha sido visitado por el personal del consulado venezolano. 
Apenas el esfuerzo de algunos diputados de la oposición venezolana ha reflotado 
el tema en esferas más allá del estricto contacto entre los 
gobiernos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hemos 
pedido a la Cancillería que, por favor, con urgencia se atienda estos casos, que 
se utilice la diplomacia venezolana para traer a estos venezolanos de regreso, 
no bajo la figura de la deportación sino de la repatriación, porque con la 
primera quedan ellos con una carga judicial”, explica el diputado Carlos Valero, 
miembro de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional (AN) 
venezolana.&nbsp; </p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hemos 
hecho múltiples gestiones ante la embajada de Trinidad y Tobago en Venezuela (…) 
pensábamos que podíamos resolver esto por la vía de los canales diplomáticos y 
la diplomacia parlamentaria. Pero hasta ahora todo ha sido infructuoso. Vamos a 
acudir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para solicitar medidas 
cautelares para estos venezolanos que tienen trámite como refugiados y que están 
detenidos. Hasta ahora lo que tenemos claro es que Trinidad y Tobago está 
violentando las normas internacionales”, sigue Valero. Además de algunos 
encuentros con los diputados de la oposición, la embajada de Trinidad y Tobago 
en Caracas solo ha recibido cartas de los familiares de los migrantes sin 
reaccionar de modo alguno. Solo silencio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="900" height="550" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-03.jpg" alt="" class="wp-image-52718" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-03.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-03-700x428.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-03-768x469.jpg 768w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption>Norlismar Moreno postea fotografías junto a otras venezolanas desde la carcel de máxima seguridad en Trinidad y Tobago. Al momento llevaba 4 meses detenida por delitos migratorios. El flujo de migrantes venezolanos hacia Trinidad ha aumentado de manera significativa debido a la fuerte crisis económica que atraviesa el país. (Fotografia: Gregorio Marrero)</figcaption></figure>


<h2 class="wp-block-heading">Puertas cerradas</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Los 
familiares de los detenidos han mantenido su peregrinaje por diferentes 
instituciones exigiendo respeto a los derechos de sus seres queridos: acudieron 
tres veces a la Cancillería, cinco veces al consulado de Trinidad y Tobago en 
Venezuela y una vez a la sede del Ministerio Público en Caracas. En junio 
alquilaron un autobús que trasladó a los familiares desde Güiria (estado de 
Sucre, en el extremo nororiental del país) y Valencia (capital del estado de 
Carabobo, región central) hasta Caracas. Con carteles en mano pedían que se 
repatriaran a sus familiares y que se cumpliera el Convenio de Estrasburgo sobre 
Traslado de Personas Condenadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yasmín 
Juares lideró el encuentro. Por ser de las pocas familiares residenciadas en 
Caracas, Yasmín se ha dedicado a visitar la Cancillería, el Consulado y la 
Asamblea Nacional para buscar la intermediación para traer a los venezolanos 
detenidos. Su hijo, José Silva Juares, de 19 años de edad, fue detenido en 
Trinidad y Tobago el 3 de abril en un local nocturno donde trabajaba como diyei 
y lo condenaron a pagar una multa de 1.500 dólares -trinitarios o titi; 
alrededor de 225 dólares estadounidenses-.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“No hemos tenido asistencia del Gobierno y en el Consulado nos dicen que el Convenio de Estrasburgo no tiene validez”</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">A 
José le dijeron que sería uno de los deportados que vendrían el 21 de abril a 
Venezuela, pero al último minuto no lo dejaron abordar el avión militar que 
desembarcó por rampa 4 -la que usan dignatarios del Poder Ejecutivo- tras 
aterrizar en el aeropuerto internacional de Maiquetía, que sirve a la ciudad de 
Caracas.&nbsp; </p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
entonces, Yasmín logró el primer censo de detenidos en la cárcel de inmigrantes 
de Trinidad y Tobago para ponerle nombre y apellido a los afectados y comenzó a 
hacer visible las detenciones a través de las redes sociales. “No hemos tenido 
asistencia del Gobierno y en el Consulado nos dicen que el Convenio de 
Estrasburgo no tiene validez”, cuenta desconcertada en medio de la protesta 
respaldada por esposas y madres de los inmigrantes 
detenidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego 
de múltiples gestiones, José, el hijo de Yasmín, estaba supuesto a regresar a 
Venezuela este miércoles en un vuelo regular desde Puerto España. Pero, de nuevo 
a última hora, las autoridades trinitarias se lo impidieron mientras volvían a 
exigirle el pago de la multa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<h2 class="wp-block-heading">Regreso sin gloria</h2>


<p class="wp-block-paragraph">En 
efecto, el 21 de abril llegó a Maiquetía un avión con 82 venezolanos deportados. 
La mayoría había cumplido condena. Algunos habían tramitado una solicitud de 
refugio a través de Acnur; a otros, las autoridades de Trinidad y Tobago les 
despojaron de sus respectivos pasaportes. Entre los devueltos viajaba 
Sebastián*, de 25 años de edad. En 2014 participó en las protestas que hicieron 
tambalear al Gobierno chavista y se prolongaron por tres meses, con un saldo de 
un centenar y medio de fallecidos. Muchos de sus compañeros de rebelión fueron 
detenidos. La agudización de la crisis económica y los señalamientos de 
“guarimbero” que le hacían de manera constante y lo ponían en riesgo frente a 
las autoridades venezolanas, lo llevaron a decidir que debía migrar. Desde 
Güiria, un amigo pescador lo llevó hasta Trinidad y Tobago, donde trabajó como 
cocinero.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="550" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-04.jpg" alt="" class="wp-image-52719" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-04.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-04-700x428.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/30082018-04-768x469.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption>ACNUR, El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">El 
31 de diciembre de 2017 la policía allanó la residencia en la que dormía. Fue 
puesto bajo arresto. El tribunal lo sentenció a seis meses de cárcel porque en 
su pasaporte no había un sello de que certificara su entrada legal a la isla, 
pero por su buena conducta solo cumplió tres meses de la condena, antes de ser 
deportado. Durante su tiempo en prisión, un amigo trinitario lo ayudó para que 
solicitara refugio, pero ese trámite no fue siquiera considerado a la hora de 
deportarlo. La víspera del viaje de regreso a Venezuela lo llamaron para 
avisarle que sería embarcado. En el área de migración los funcionarios 
trinitarios le quitaron su pasaporte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sebastián 
recuerda que, en el cruce de palabras con la embajadora de Venezuela en Trinidad 
y Tobago, Coromoto Godoy, esta les dijo en el aeropuerto: “Para pasar trabajo 
acá es mejor que lo pasen en Venezuela. Denle las gracias al Presidente”. Así lo 
cuenta Sebastián. “La embajadora de Venezuela y un funcionario de Trinidad y 
Tobago nos grabaron en video por separado para declarar que aceptábamos la 
deportación de manera voluntaria”, aseguró.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
es de extrañar entonces la escasa o nula simpatía que sienten los inmigrantes 
hacia la embajada venezolana, que tampoco les asiste en la cárcel y que, en 
algunos de sus escasos encuentros, se permite exhibir una actitud desafiante 
ante los connacionales a los que se supone protege.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por 
ejemplo, en junio reciente, algunos de los venezolanos detenidos fueron llevados 
a la sede de la embajada en Puerto España, donde les hicieron conocer de manera 
oficial la inconformidad del Gobierno de Nicolás Maduro con su presencia en la 
isla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jean 
Carlo*, detenido en el Centro de Detención para Inmigrantes, estuvo presente en 
uno de esos encuentros. “A mí me llamó una funcionaria, no sé si era la 
embajadora”, hace memoria. “Y me dijo: ‘Tú no sabes en lo que te metiste, no 
eres un perseguido político, a ti tu país no te persigue’. Y yo solo pensé para 
mis adentros: ‘Sí, tal vez Maduro no me persiga, pero el hambre 
sí’”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>

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			</item>
		<item>
		<title>Venezuela: Para alcanzar el horizonte hay que pagar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ISAYEN HERRERA]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Aug 2018 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Emigrar]]></category>
		<category><![CDATA[Presos]]></category>
		<category><![CDATA[TrinidadyTobago]]></category>
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					<description><![CDATA[Desbordados los pasos hacia Colombia y Brasil y con mínimo acceso a divisas para alcanzar otros destinos apetecibles, cruzar hasta Trinidad y Tobago es una de las rutas más accesibles para quienes buscan huir de la Venezuela en zozobra. Trasladarlos es el negocio de los ‘coyotes’ que tienen base en los estados de Sucre o Delta Amacuro, mientras que pecharlos es el de los lancheros, pescadores, contrabandistas y cuerpos de seguridad que los acechan.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Tucupita 
es la capital del estado de Delta Amacuro, el territorio del oriente de 
Venezuela donde el río Orinoco se desparrama por los cientos de brazos de un 
amplio delta antes de tributar sus aguas al Océano Atlántico. Pero Tucupita es 
también un pueblo corroído, desolado e inhóspito. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
fachadas de las casas han ido perdiendo el color y las <i style="mso-bidi-font-style: normal">santamarías</i> de los negocios -como se 
conocen en Venezuela las rejas plegables de metal con que cierran los locales 
comerciales- permanecen abajo la mayor parte del tiempo. Solo una vez al mes se 
ve un camión en el pueblo surtiendo de mantequilla, harina, pasta, arroz y 
mayonesa. Ese mismo día los anaqueles vuelven a quedar vacíos. La leche no llegó 
más para la venta y los abastos de los comerciantes chinos, que estaban en cada 
cuadra, han ido cerrando sus puertas. Apenas sobreviven un restaurante para 
recomendar a quien desea celebrar una fecha especial, y un hotel, que mantiene 
un servicio privilegiado en medio de la escasez. Casi todas las posadas del Bajo 
Delta quebraron y la mayoría de los pobladores de la ciudad dependen de salarios 
de la Gobernación de Delta Amacuro o del Ministerio de Salud. Tucupita sobrevive 
con el <i style="mso-bidi-font-style: normal">rebusque</i>. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>La emigración ilegal comenzó a ser uno de los negocios más lucrativos en la zona desde el año pasado</p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La 
escasez los arropa, como a los habitantes del resto del país. Cada mañana se ve 
una fila de transeúntes en un par de panaderías con la esperanza de comprar el 
pan del día. Algunos jóvenes muestran paquetes de harina o arroz para ser pagado 
solo en efectivo a quienes le pasan por su lado. Ya no hay casi taxis porque el 
costo de mantener el carro es más alto que lo que se puede producir prestando el 
servicio en Tucupita. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pese 
a la pobreza generalizada de un lugar con tan poco ángel, en los hospedajes de 
Tucupita no dejan de entrar y salir clientes. Personas pernoctan varias jornadas 
en habitaciones de las que casi no salen durante el día. Esperan por horas 
sentados en las escaleras o en los pasillos de las habitaciones en alquiler. 
“Ese seguro se va para Trinidad”, murmuran los empleados. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
emigración ilegal comenzó a ser uno de los negocios más lucrativos en la zona 
desde el año pasado. La salida de personas sin pasaportes a la vecina Trinidad y 
Tobago —nación 
bi-insular donde se habla inglés— 
se cotiza en dólares americanos, como todos los que se mencionan en esta nota, y 
cada cuerpo policial cobra una <i style="mso-bidi-font-style: normal">vacuna</i> 
para ignorar la salida de los botes.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">Esperanza tras las rejas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Guillermo 
Lares se fue hace tres meses con su yerno, Fidel Rojas, a Trinidad y Tobago. A 
Fidel no le alcanzaba su trabajo a destajo como obrero de la construcción para 
poder alimentar a su esposa Luisa Lares y a sus hijos de diez, siete, cinco y 
dos años de edad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luz 
Mary López, esposa de Guillermo y suegra de Fidel, cuenta que al segundo día de 
estar en la isla ambos fueron detenidos en Trinidad y Tobago. Ella logró 
enterarse de lo sucedido a través de un primo de Fidel, que también había 
migrado a la isla. Solo ha visto a su esposo a través de videos que comenzaron a 
llegarle a través de Whatsapp y otras redes sociales donde decenas de 
venezolanos detenidos en la isla pedían ayuda al Gobierno de Venezuela para que 
al menos se les deportara de vuelta al país. Sin embargo, en tres meses ninguna 
autoridad venezolana se ha comunicado con la familia Lares y la pobreza va 
minando a la familia. “Tenemos todo el año comiendo solo lentejas que llegan en 
la caja Clap [el programa del Gobierno chavista de distribución de alimentos 
subsidiados en zonas populares]. Mi esposo se fue para poder alimentar a 
nuestros nietos”, cuenta López.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<div class="kb-gallery-wrap-id-_b1ad77-fe alignfull wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_b1ad77-fe kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-01.jpg" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-land31 kb-has-image-ratio-land31" ><img loading="lazy" decoding="async" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-01-768x280.jpg" width="768" height="280" alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-01.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-01.jpg" data-id="52687" class="wp-image-52687 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-01-768x280.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-01-700x255.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-01-1536x560.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-01-1235x450.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-01.jpg 1920w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-01-700x255@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></div></div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-02.jpg" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-land31 kb-has-image-ratio-land31" ><img loading="lazy" decoding="async" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-02-768x280.jpg" width="768" height="280" alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-02.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-02.jpg" data-id="52688" class="wp-image-52688 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-02-768x280.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-02-700x255.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-02-1536x560.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-02-1235x450.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-02.jpg 1920w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-02-700x255@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></div></div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">El 
número de ciudadanos venezolanos que entran a la isla sin pasaporte va en 
ascenso desde 2017. En abril de 2018, un avión con <a href="http://efectococuyo.com/la-humanidad/denuncian-irregularidades-en-deportacion-de-82-venezolanos-desde-trinidad-y-tobago/" target="_blank" rel="noopener">82 
personas deportadas desde Trinidad y Tobago</a> acaparó la atención de 
los medios de comunicación. Desde entonces algunos videos se han filtrado en los 
que se ven inmigrantes venezolanos enfrentándose con policías trinitarios que 
los amenazan con lanzarle bombas lacrimógenas. O videos de ellos hacinados en 
cuartos mientras exigen que el Gobierno de Venezuela intervenga para que sean 
liberados porque no cometieron delitos graves.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
noticias sobre la animosidad contra los venezolanos en Trinidad y Tobago han 
cruzado de orilla a orilla. Ante la reciente deportación de venezolanos, la 
Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, Acnur, recordó al Gobierno 
trinitario que está obligado a dar cumplimiento al tratado de la Convención 
sobre los Refugiados de 1951 donde se establece la no repatriación o expulsión 
de personas que necesiten protección internacional, sin importar la forma en la 
que entraron en el territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
Primer Ministro trinitario, Keith Rowley, no se arredró ante el llamado. De 
hecho, le respondió enfático: “No podemos y no permitiremos que los voceros de 
la ONU nos conviertan en un campo de refugiados”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
nada de esto desalienta a los que en tierra firme buscan 
emigrar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">La miseria es un mercado</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Guillermo 
y Fidel zarparon a Trinidad y Tobago junto con 21 personas que iban para buscar 
trabajo y mandar dinero a su familia. Cada semana numerosas embarcaciones con el 
mismo tipo de pasajeros cruzan a la isla desde Tucupita. En las zonas de Palo 
Blanco y El Caigual —donde 
viven indígenas de la etnia warao en pobreza extrema, a 30 minutos del centro de 
Tucupita— 
se exhiben pescados en la calle, el único sustento legal en la zona, pues entre 
la miseria despunta el negocio de traslado ilegal de inmigrantes, mercancía y 
mujeres. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Dos 
veces por semana, a tempranas horas de la mañana, salen al menos cuatro 
embarcaciones que se pierden en las aguas del Caño Macareo. Hacen una parada en 
Punta Pescador para esperar que la penumbra camufle a los venezolanos que cruzan 
hasta llegar a la playa de Icacos, sobre la costa sudoeste de la isla de 
Trinidad, a solo once kilómetros de distancia de 
Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
El Caigual nadie admite abiertamente que haya botes en alquiler para salir hasta 
Trinidad, aparte de las cuatro empresas que se han dedicado al viaje a ese país 
desde hace años. Pero todos piden a quien pregunta que deje su número de 
teléfono por si “se enteran” de algo. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<div class="kb-gallery-wrap-id-_faf05d-7c alignfull wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_faf05d-7c kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-03.jpg" data-description="Tucupita, Delta Amacuro: Una chalana de servicio permanece en el terminal fluvial de Tucupita. Desde este sitio se inicia la travesía hasta la isla de Trindad y Tobago, haciendo una escala en Pedernales, a bordo de unos botes popularmente llamados peñeros acondicionados para el transporte de pasajeros. (Fotografía: Gregorio Marrero)" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-land31 kb-has-image-ratio-land31" ><img loading="lazy" decoding="async" width="1920" height="700" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-03.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-03.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-03.jpg" data-id="52689" class="wp-image-52689 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-03.jpg 1920w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-03-700x255.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-03-768x280.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-03-1536x560.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-03-1235x450.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-03-700x255@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Tucupita, Delta Amacuro: Una chalana de servicio permanece en el terminal fluvial de Tucupita. Desde este sitio se inicia la travesía hasta la isla de Trindad y Tobago, haciendo una escala en Pedernales, a bordo de unos botes popularmente llamados peñeros acondicionados para el transporte de pasajeros. (Fotografía: Gregorio Marrero)</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-04.jpg" data-description="Tucupita, Delta Amacuro: Un grupo de migrantes se abordan abordar el bote en el que partirán hacia Trinidad y Tobago en el terminal fluvial de Tucupita. Desde este sitio se inicia una travesía por el caño Manamo hasta Pedernales y desde allí hasta la vecina isla. (Fotografía: Gregorio Marrero)" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-land31 kb-has-image-ratio-land31" ><img loading="lazy" decoding="async" width="1920" height="700" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-04.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-04.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-04.jpg" data-id="52690" class="wp-image-52690 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-04.jpg 1920w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-04-700x255.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-04-768x280.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-04-1536x560.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-04-1235x450.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-04-700x255@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Tucupita, Delta Amacuro: Un grupo de migrantes se abordan abordar el bote en el que partirán hacia Trinidad y Tobago en el terminal fluvial de Tucupita. Desde este sitio se inicia una travesía por el caño Manamo hasta Pedernales y desde allí hasta la vecina isla. (Fotografía: Gregorio Marrero)</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">Se 
enterarán. Al menos son cuatro los grupos organizados que se dedican a llevar 
inmigrantes desde las zonas de Pedernales, Palo Blanco y El Caigual, por un 
precio de cien dólares por persona. Los viajes no zarpan hasta que no haya un 
grupo de al menos diez pasajeros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 
quienes buscan embarcar, la <i style="mso-bidi-font-style: normal">coyote</i> 
—el 
mexicanismo que se ha trasladado hasta acá para nombrar a los organizadores de 
las travesías— 
más famosa es una mujer que parece de 70 años, aunque asegura que no ha pasado 
de los 50. Se presenta como una empresaria que tiene quince empleados y se 
dedica hacer viajes desde hace seis años. “Ya todos los cuerpos de seguridad 
pasaron por mi negocio. Me faltaba solo el Sebin [Servicio Bolivariano de 
Inteligencia, policía política], pero ya los controlé. Voy a tener que empezar a 
cobrar más caro el viaje por persona porque ya estos me pidieron 200 dólares por 
cada viaje que saque. El resto de las policías al menos cobran en bolívares, 
piden cien millones por viaje. ¿Cuánto me quedará a mí si sigo manteniendo cinco 
cuerpos policiales?”, cuenta entre risas. El Sebin llegaría en efecto a buscar a 
la abuela-coyote en una casa rural donde los viajeros ocultan sus pertenencias 
hasta que el bote esté listo para partir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Empezó 
su negocio en un momento en el que los turistas cruzaban el estrecho para 
vacacionar o fiestear en discotecas. “Entonces la gente también viajaba ilegal, 
pero pasaban solo un fin de semana allá. Rumbeaban en Carnaval o Semana Santa y 
se devolvían, pero ahora la gente me llora para que los lleve porque tienen 
familiares enfermos acá y no tienen ni cómo pagar las medicinas. Yo hago esto 
porque me gusta ayudar. Yo estoy ayudando”, se justifica. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">Península de negocios</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En 
Güiria, una población portuaria del estado de Sucre, más al norte del Delta 
Amacuro, queda el otro punto de partida hasta Trinidad. A la cercana playa de 
Irapa la separan de la isla solo noventa minutos de navegación; desde Macuro 
—pueblito 
sobre el extremo oriental de la península de Paria, relevante en la historia por 
ser el sitio donde Cristóbal Colón piso por primera y única vez en 1498 tierras 
continentales de América del Sur— 
la travesía toma 45 minutos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya 
no hay turismo, pese a que la alcaldía intenta arreglar las plazas y reforzar el 
lema “Yo amo Güiria” para motivar a los visitantes. En el día no se ven carros, 
ni taxis. Todos van a pie. El mercado libre tiene 80% de sus puestos sin 
mercancía. Se venden verduras, hortalizas, harina pan y algunos artículos de 
higiene personal traídos desde Trinidad y Tobago.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-05.jpg" alt="" class="wp-image-52691" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-05.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-05-700x438.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-05-768x480.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption>Guiria, Sucre: Vista de la plaza Bolivar de Guiria. (Fotografia: Gregorio Marrero)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el puerto pesquero de Güiria, que alguna vez fue cuartel general de una de las 
flotas atuneras más poderosas del hemisferio, reposan las ruinas de un 
frigorífico que se quemó hace más de una década. Hay embarcaciones oxidadas 
luchando por mantenerse a flote. Ya hace mucho desde que quebró una de las dos 
compañías de <i style="mso-bidi-font-style: normal">ferries</i> que hacían 
traslados a Trinidad y Tobago. De momento la empresa Virgen del Valle sigue 
cubriendo la ruta a la Trinidad con la única embarcación que tiene. “Acá, quien 
no anda en algo ilegal, no sobrevive”, anticipa un pariente de los antiguos 
empresarios que llevaban en <i style="mso-bidi-font-style: normal">ferries</i> a 
los turistas hasta la isla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque 
no se ven fuentes de trabajo, la presencia de la petrolera estatal Pdvsa 
disminuye, y los abastos permanecen vacíos, los viernes en la noche una 
atmósfera festiva se apodera del puerto. Aparecen camionetas 4 x 4 con cornetas, 
bajos y plantas para mantener despierto al pueblo toda la noche. Las mujeres 
jóvenes sacan sus vestidos más cortos y el contrapunteo de reguetón, salsa y 
bachata retumba en cada cuadra hasta el amanecer.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-06.jpg" alt="" class="wp-image-52692" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-06.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-06-700x438.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-06-768x480.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption>Guiria, Sucre: Vista de las ruinas del galpón refrigerado que alguna vez sirvió para el almacenaje de la pesca en el puerto de Guiria. (Fotografia: Gregorio Marrero)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre 
las embarcaciones que transportan migrantes nadie se atreve ni a hablar ni a 
señalar. “Acá hay ya escasez de droga. Lo que da dinero es el cobre”, dice un 
habitante que prefiere mantener su identidad resguardada. El metal, la nueva 
mercancía de moda, se cotiza en cuatro dólares por kilo. “La termoeléctrica 
(inaugurada en mayo de este año) la están desmantelando. Nos dejan sin luz a 
cada rato. A las mafias y cuerpos de seguridad no les importa dañar a la 
población”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
migrantes aprovechan desde aquí, para alcanzar las costas trinitarias, las <i style="mso-bidi-font-style: normal">colas</i> o aventones de quienes trafican en 
lanchas con todo tipo de mercancía. No es solo cobre o personas: la miel se 
cotiza en quince dólares, las escobas en 4,40 dólares, el kilo de queso blanco 
en cinco dólares al igual que el kilo de camarones, mientras que la botella de 
Bajo Cero, una marca de vodka popular en Venezuela, cuesta quince 
dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
embarcaciones aparentemente salen de forma legal; al menos, a la mayoría de los 
pasajeros se les ve con pasaporte. Quienes han cruzado las aguas aseguran que 
sus documentos de identidad son llevadas al Saime (el organismo venezolano de 
identificación y extranjería) para recibir el sello de salida sin necesidad de 
que estén presentes los viajeros. En la madrugada zarpan. “Acá todo el mundo es 
cómplice. Hasta el Inea [el Instituto Nacional de Espacios Acuáticos, que 
controla el tráfico marítimo] le da un informe con el despacho al encargado sin 
ver a los tripulantes. No hay manera de parar los botes. Cuando llegas a Puerto 
España [la capital de Trinidad y Tobago] te bajas y te vas sin problema, 
mientras que los dueños de la mercancía se chequean en inmigración”, explica el 
mismo informante.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">Empujados por el hambre</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Sixto 
Marcano nunca le había escrito una carta a su esposa en quince años que llevan 
juntos. Ni siquiera antes, para conquistarla. Hoy ella relee varias cartas que 
le ha enviada escritas a mano. Ve la imagen o facsímil de las cartas en la 
pantalla de su computadora Canaima —también 
conocida como <i style="mso-bidi-font-style: normal">Canaimita, </i>la portátil 
con fines educativos que distribuía el Gobierno chavista entre niños—, 
en Tucupita. Mediante cartas manuscritas es la única forma que tiene él para 
comunicarse desde la prisión de máxima seguridad donde está confinado en 
Trinidad. Otro recluso, que lleva trece años en prisión, le envía un archivo 
digital con la foto de la hoja donde Marcano ha escrito a su esposa. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
esposa replica a Marcano desde la capital de Delta Amacuro con el envío de la 
foto de su hija de seis años de edad, tomada en su acto de graduación cuando la 
promovían al primer grado de primaria. Al mismo tiempo cose un pantalón azul 
marino y una camisa blanca porque no tiene dinero para comprarle los nuevos 
uniformes escolar. Evade contestar cuántas veces al día consigue algo para 
comer.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<div class="kb-gallery-wrap-id-_WGPZyC-FG alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_WGPZyC-FG kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-07.jpg" data-description="Tucupita, Delta Amacuro: Sixto Marcano envía su fotografía desde la cárcel de máxima seguridad en Trinidad y Tobago. Sixto está condenado a 12 meses de prisión por delito migratorio junto a otros venezolanos quienes demandan ser repatriados. La crisis económica que atraviesa el país presiona a los venezolanos a migrar hacia la vecina isla de Trinidad y Tobago en búsqueda de oportunidades de trabajo que permita mantener a sus familias. (Fotografía: Gregorio Marrero)" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-07.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-07.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-07.jpg" data-id="52693" class="wp-image-52693 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-07.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-07-700x438.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-07-768x480.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Tucupita, Delta Amacuro: Sixto Marcano envía su fotografía desde la cárcel de máxima seguridad en Trinidad y Tobago. Sixto está condenado a 12 meses de prisión por delito migratorio junto a otros venezolanos quienes demandan ser repatriados. La crisis económica que atraviesa el país presiona a los venezolanos a migrar hacia la vecina isla de Trinidad y Tobago en búsqueda de oportunidades de trabajo que permita mantener a sus familias. (Fotografía: Gregorio Marrero)</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-08.jpg" data-description="Tucupita, Delta Amacuro: Sixto Marcano mantiene comunicación con su esposa mediante cartas manuscritas que envía a través de una fotografía tomada con un teléfono celular desde la cárcel de máxima seguridad en Trinidad y Tobago. Sixto detenido en febrero de este año y condenado a 12 meses de cárcel espera poder regresar con su familia en Venezuela a finales de 2018. (Fotografía: Gregorio Marrero)" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="500" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-08.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-08.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-08.jpg" data-id="52694" class="wp-image-52694 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-08.jpg 800w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-08-700x438.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-08-768x480.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Tucupita, Delta Amacuro: Sixto Marcano mantiene comunicación con su esposa mediante cartas manuscritas que envía a través de una fotografía tomada con un teléfono celular desde la cárcel de máxima seguridad en Trinidad y Tobago. Sixto detenido en febrero de este año y condenado a 12 meses de cárcel espera poder regresar con su familia en Venezuela a finales de 2018. (Fotografía: Gregorio Marrero)</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">En 
noviembre del año pasado Marcano constató en Venezuela que ya había rebajado 20 
kilos de su peso regular porque su salario como obrero de la construcción no le 
alcanzaba para mantenerlo; ni el peso suyo ni el de los miembros de su familia. 
Solo comían una vez al día. El 10 de febrero decidió migrar. Como no tenía 
pasaporte ni dinero para pagar un pasaje a otro país, decidió montarse en un 
bote que lo acercara al destino más accesible, Trinidad y Tobago, que estaba a 
solo cuatro horas —entre 
los trayectos de tierra y mar— 
de su casa. La barrera eran los cien dólares del pasaje, que se los prestarían. 
Una vez instalado en Trinidad podría pagar esa deuda y comenzar a mandar dinero 
a su familia. Sus dos cuñados habían migrado primero y fueron quienes lo 
animaron a cruzar las aguas. Hoy todos están detenidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Él 
duró solo tres días trabajando y enseguida pudo enviarme diez millones de 
bolívares”, recuerda la esposa que dejó en tierra firme. La cantidad equivale a 
1,6 dólares según la paridad oficial recientemente anunciada por el presidente 
venezolano, Nicolás Maduro. “Lo primero que hice fue hacer un mercado. Llenar la 
nevera que estaba vacía. No compré carne para rendir el dinero, pero sí compré 
un pollo que tenía tiempo que no comíamos en casa”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
a Sixto Marcano lo arrestaron en Trinidad el 22 de febrero a las cinco de la 
tarde, cuando allanaron la residencia donde vivía. Sus dos cuñados lograron 
avisar en la noche lo que había pasado, pero días después volvió la policía y se 
los llevó también a ellos y a otras dos personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Génesis 
Marcano, la hija mayor de Sixto, de 22 años de edad, también migró en noviembre 
del año pasado a Trinidad para poder mantener a su hijo de seis años de edad. 
Pero luego de lo que pasó con su padre, en abril, decidió devolverse a 
Venezuela. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
día que iba a retornar, la detuvieron.&nbsp; 
</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">Mujeres y niños, de últimos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Yoarlin 
Amares Rojas, de 18 años de edad, migró el 5 de marzo con otras cinco mujeres y 
no se supo más de ella durante un mes. Su madre, Arlina Rojas, de 37 años, 
mantiene a su nieta de un año de edad, la hija de Yoarlin, con teteros hechos de 
pasta licuada y la comida que llega en las cajas del Clap, cuando 
llega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando 
Yoarlin pudo llamar, avisó que el 8 de marzo, apenas tres días después de su 
arribo, había sido detenida. Las autoridades la encontraron en una casa donde se 
escondía desde que la “vendieron” a un trinitario. Fue condenada a pagar 3.000 
dólares en un determinado plazo o, de lo contrario, a pasar tres años en la 
cárcel por el delito de andar sin documentos. Estas cifras en multa o lapso de 
tiempo de las sentencias varían según el juez de turno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Aquí 
vino una mujer ofreciéndole trabajo y diciéndole que le prestaría dinero para 
llevársela y luego allá podía ir pagando poco a poco la deuda. Esa mujer tenía 
un hermano en Trinidad que mandaba la embarcación para llevarse a las 
muchachas”, cuenta su madre, Arlina.</p>



<figure class="wp-block-image size- large alignfull"><img loading="lazy" decoding="async" width="1920" height="700" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-09.jpg" alt="" class="wp-image-52695" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-09.jpg 1920w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-09-700x255.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-09-768x280.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-09-700x255@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><figcaption>Tucupita, Delta Amacuro Arlina Rojas (37) es retratada junto a una fotografía de grado de su hija, Yoarlin Amares Rojas (18). Yoarlin viajo a Trinidad y Tobago atendiendo a una oferta de trabajo. El costo del traslado hasta la isla y una semana de estadía debía pagarla con su trabajo. Al intentar huir fue detenida por autoridades de inmigración siendo detenida y sentenciada a 3 años de cárcel. El flujo migratorio de venezolanos hacia Trinidad en la búsqueda de oportunidades de trabajo ha aumentado de manera significativa en medio de una crisis económica sin precedentes en el país. (Fotografia: Gregorio Marrero)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En 
otro hogar cercano cuentan una historia similar. Es la de Norlismar Cedeño, de 
26 años de edad, y madre de hijos de diez y siete años. Norlismar migró tres 
meses a Boa Vista, en el fronterizo departamento de Roraima, en Brasil, para 
recaudar dinero que le permitiera comprarle medicinas a su mamá porque tuvo dos 
derrames cerebrales. Luego de esa aventura en el Sur, volvió a Venezuela y le 
ofrecieron llevarla a Trinidad y Tobago, y darle una semana de hospedaje y 
comida mientras conseguía trabajo. Con ella se fueron su prima Edianny Alvarado, 
de 24 años de edad y madre de dos mellizos de tres años, y dos vecinas. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fueron 
reclutadas de la misma manera que Yoarlin. Al llegar a Trinidad y ver que las 
obligarían a prostituirse, huyeron. Esa misma noche fueron detenidas por la 
policía trinitaria en una casa donde pasaban la noche. Las madres denuncian que, 
pese a que sus hijas manifestaron que las querían prostituir, sus denuncias no 
han sido atendidas por las autoridades. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<figure class="wp-block-image size- large alignfull"><img loading="lazy" decoding="async" width="1920" height="700" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-10.jpg" alt="" class="wp-image-52696" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-10.jpg 1920w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-10-700x255.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-10-768x280.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/26082018-10-700x255@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><figcaption>Tucupita, Delta Amacuro: Mujeres que están detenidas publican fotos en facebook. (Fotografia: Gregorio Marrero)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Carmen 
Herrera, de 49 años de edad, es madre de otra mujer detenida que antes vivía en 
Tucupita.&nbsp; Asegura que su hija, en 
la última llamada desde la cárcel, le dijo que antes había estado hospitalizada 
porque la golpearon por “portarse mal” dentro del reclusorio. Algo que Carmen, 
por supuesto, no ha podido comprobar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
hombre que estuvo dos años detenido y fue deportado en abril luego de cumplir su 
condena, denunció que las mujeres son maltratadas en los centros de detención. 
“A los hombres y mujeres nos separaba una pared de lata. Arriba había una malla. 
Nosotros podíamos trepar y verlas. Ellas pedían ayuda para que nosotros 
protestáramos cuando a ellas las maltrataban. Yo llegué a ver cómo golpeaban a 
una mujer embarazada”, contó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
Güiria ofrecen una versión ligeramente distinta acerca del reclutamiento sexual. 
Un hombre que hasta hace un año se dedicaba a captar mujeres explicó, bajo la 
condición de mantener su anonimato, que cada mujer reclutada comporta un costo 
de 800 dólares, de los que 200 corresponden a sus propios honorarios por la 
tarea de persuadir a las chicas y embarcarlas a Trinidad. El resto se destina a 
la logística para el traslado. Asegura que todas saben en qué trabajarán al 
llegar y que apenas permanecen un promedio de tres meses en la 
isla.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>La censura impide a las detenidas contar lo que viven o comen en la cárcel.</p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
venezolanos que son detenidos y presentados ante tribunales trinitarios 
enfrentan con frecuencia la disyuntiva de pagar hasta 1.500 dólares de multa o 
cumplir condena tras las rejas. La pena puede variar entre seis meses y tres 
años de prisión, según sea el criterio del juez de turno. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
la cárcel de hombres no se permiten las llamadas internacionales. Sin embargo, 
algunos han logrado filtrar teléfonos celulares que se comparten para mandar 
mensajes por Whatsapp. Se desconoce cuántos han cruzado y permanecen ilegales. 
En videos y cartas han escrito los nombres de cada detenido para hacer un censo 
artesanal y distribuirlo entre sus familiares a través de Whatsapp con la 
esperanza de que la información llegue a las dependencias oficiales venezolanas, 
como la Cancillería, para motivarlas a actuar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
primera lista de 174 hombres detenidos que se conoció la hicieron en la cárcel a 
puño y letra. Los reclusos le tomaron una foto, la enviaron a sus familiares, 
quienes la difundieron en las redes sociales. Pero cada día entran más y más 
venezolanos a prisión y las cifras e identidades cambian. El gobierno de 
Trinidad y Tobago ni informa ni se pronuncia, impertérrito. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
mujeres reclusas sí tienen acceso regular a un número teléfono al que sus 
familiares desde Venezuela pueden llamar, también por Whatsapp, dos veces al 
mes. Cada conversación es monitoreada por una funcionaria de prisiones 
trinitaria. La censura impide a las detenidas contar lo que viven o comen en la 
cárcel. En sentido contrario, las autoridades instruyen a quienes llaman desde 
Venezuela a evitar relatos sobre la situación política o la crisis del país 
suramericano. ¿La excusa? Para “no alterar a las privadas de libertad”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lee 
más sobre lo que viven los venezolanos migrantes, <a href="https://armando.info/Reportajes/DemoPublico/2483">con la versión contada 
desde Trinidad y Tobago, en este enlace. </a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>La triste alegría de emigrar</title>
		<link>https://armando.info/la-triste-alegria-de-emigrar/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=la-triste-alegria-de-emigrar</link>
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		<dc:creator><![CDATA[CARLOS SUBERO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Jun 2010 16:05:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[EEUU]]></category>
		<category><![CDATA[Emigrar]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://armando.info/?p=21</guid>

					<description><![CDATA[11 mil 154 venezolanos obtuvieron esa residencia permanente en el año 2009, según las más recientes cifras del Servicio de Inmigración y Ciudadanía, del Departamento de Homeland Security de los Estados Unidos de América (EUA). La opción del asilo está siendo una fórmula atractiva para ser admitido en “el Imperio”]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Familias enteras</h2>


<p class="wp-block-paragraph">La 
inseguridad personal, razones económicas y la vorágine política que arropa al 
país desde hace más de una década son las causas de esta emigración hacia 
Norteamérica. La opción del llamado sueño americano se ha asentado entre 
ciudadanos de clase media y alta en la última década, y ellos van detrás de una 
cosa que se llamaba antes green card.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y 
se están yendo familias enteras</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto 
lo confirman las cifras oficiales de 2008 del servicio de Inmigración que 
reporta que la quinta parte de los venezolanos admitidos legalmente es menor de 
18 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y 
casi todos estos son los hijos de 61% de venezolanos que declararon estar 
casados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-En 
2003, a los 11 años, mi hijo llegó conmigo y mi esposa, y enseguida lo 
inscribimos en un colegio público donde aprendió a hablar inglés -afirma Luis 
Neira, ingeniero de 58 años, quien habló desde Phoenix, 
Arizona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Luisito 
habla ahora en inglés sin acento latinoamericano, y trabaja en un Mac Donald”, 
cuenta Neira, quien se fue del país por incidentes políticos en Caracas, 
mientras trabajaba recogiendo firmas para el referéndum 
revocatorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuenta 
que lo amenazaban por teléfono y una vez intentaron secuestrar a su hijo. Lo que 
decidió su salida fue un incidente en la autopista Guarenas, donde lo pararon 
unos tipos con armas largas, y hubo de escapar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se 
fueron pensando que sólo sería por unos meses “mientras se realizaba el 
referéndum revocatorio”, pero la aventura ya va para siete largos años. La 
familia Neira abandonó Venezuela con 8 mil dólares, y eligió Phoenix porque allá 
vive una cuñada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-¿Volver, 
papá?, -le dijo su hijo recientemente- ¿qué voy a hacer yo en Venezuela?, ¿qué 
futuro tengo?, mira al primo, tiene 27 años, está casado y todavía vive con la 
mamá. No tengo nada que hacer allá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Igual 
ocurre con las adolescentes de Delia R, publicista de 50 años, quien vive desde 
hace seis años en Atlanta, Georgia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Nosotros 
nos vinimos porque mi esposo estaba muy estresado con la situación política que 
se vivía en el año 2003. Estabas en la calle y de repente te encontrabas con 
unas barricadas y detenían tu carro, como parte de la agitación 
política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su 
esposo trabajaba en una importante empresa y ella daba clases en un colegio en 
Caracas. “Nos vinimos con una visa de trabajo de mi esposo a través de una 
empresa de mi cuñado, aquí en Atlanta”, explica Delia, quien confiesa que su 
esposo no tiene intención alguna de volver.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
ellos, a pesar de haber comprado casa a los seis meses, en un condominio de 
Atlanta, no sienten que han disfrutado plenamente del sueño americano. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Vivimos 
endeudados y vueltos un lío, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
Humberto González, un abogado tachirense de 44 años, se siente más realizado con 
su vida en Portland, Oregon, ubicado al noroeste, donde vive desde el año 
2000.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">-Me 
casé con una norteamericana, tenemos una hija de dos años. Estoy manejando la 
parte administrativa de la clínica de medicina natural de mi esposa, y aunque 
por la crisis tuvimos que botar personal, incluyéndome a mí, ahorita estoy 
trabajando en un proyecto turístico: llevar a estadounidenses a 
Latinoamérica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">González, 
quien fuera diputado de Acción Democrática (AD) en la legislatura de Táchira, 
planeó instalarse en Estados Unidos con 20 mil dólares. Después de estar en 
Miami, Nueva York y Los Ángeles, se decidió a estudiar inglés en un pueblo 
cercano a Portland.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-No 
vi futuro para mí ni mis hijos con las primeras medidas que tomó el gobierno de 
Chávez. En lo personal y profesional me sentí estancado y sin posibilidades. El 
esfuerzo allá, la situación polarizada y en eso no tenía posibilidades, comenta 
este abogado quien se fue sólo para luego intentar llevar a sus 
hijos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según 
las estadísticas oficiales, quitando a quienes declararon que no tienen oficio 
fuera del hogar, la cuarta parte de las admisiones de residencia permanente para 
venezolanos en 2008 fueron para profesionales o gerentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
casos como éstos se inscribe el de Ricardo Moreno, politólogo de 41 años, quien 
también se fue por razones políticas, pero en 1991, debido principalmente “a la 
descomposición que empecé a ver en la sociedad venezolana después del Caracazo y 
luego la frustración con el sistema bipartidista que había allá AD-Copei. Y 
tercero por la falta de oportunidades para una persona joven como 
yo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Moreno 
fue a estudiar a Los Ángeles, donde se graduó de politólogo y se quedó, al ver 
como evolucionaron las cosas en Venezuela. Ahora tiene tres hijos, que son 
venezolano-americanos “porque viajan a Venezuela, comen arepa y hallaca en 
diciembre”.</p>


<p class="wp-block-paragraph">En 
algún lugar alejado hacia el norte, con otro idioma, otras costumbres y otro 
clima, miles de venezolanos están buscando otra vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">María 
G., de 53 años, se lo pensó mucho antes decidirlo, hasta que en 2007 le dieron 
sus prestaciones sociales como maestra del municipio Sucre. Obstinada por la 
inseguridad y la situación política, vendió su apartamento en El Cementerio, 
Caracas, cambió sus bolívares por unos cuantos miles de dólares, tomó a sus dos 
muchachos adolescentes y se largó a Atlanta, Georgia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le 
dijo a su ex esposo que volvería. Pero en Atlanta vive una hermana suya desde 
hace muchos años, quien ya es ciudadana americana. Por ende, ésta tiene 
facilidad para hacer que María y sus sobrinos pronto cambien su visa temporal 
por la residencia permanente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">11 
mil 154 venezolanos la obtuvieron en el año 2009, según las más recientes cifras 
del Servicio de Inmigración y Ciudadanía, del Departamento de Homeland Security 
de los Estados Unidos de América (EUA). Esto implica que, en promedio, cada 47 
minutos un venezolano recibe estatus de residente permanente legal en el país 
del norte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
estos tiempos se están yendo a EUA cuatro veces más venezolanos de los que 
solían hacerlo en el último lustro de los años 
´90.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Residir legalmente</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Cuando 
Humberto González pudo dominar su inglés en Oregon, se esmeró por buscar una 
oportunidad. Hizo un curso de administración de restaurantes, y conoció allí 
gente que lo contrató, y luego la empresa norteamericana le sirvió de 
patrocinante para obtener su visa de residente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">26% 
de las admisiones de venezolanos en 2009 fueron basadas en “preferencias por 
empleo”. Pero ésa no es la fórmula más fácil de ser admitido. Con frecuencia, el 
Servicio de Inmigración pone peros cuando interpreta que el trabajo que realiza 
el potencial inmigrante puede ser realizado por un 
nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
paso previo para la residencia por esta vía es lograr una visa de trabajo. 
Rosiris Arriaga confiesa que eso “es lo más común: se arma una corporación y se 
aplica por ese tipo de visa”. Esa fue la que obtuvo el esposo de Delia R, y con 
la que pudo llevarse legalmente a toda su familia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
hay otra vía más fácil. 49% de los venezolanos admitidos en 2009 fueron 
patrocinados por “pariente inmediato de ciudadano americano”. Esta es la forma 
más popular de lograr la carta de residencia: casándose con un ciudadano o 
ciudadana americana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Resulta 
absolutamente normal que un americano (a) se case con una extranjera (o). Y por 
eso, algunos foráneos han encontrado en esta fórmula su medio de legalizarse en 
la tierra de Mickey Mouse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otros 
son en fraude a la ley. Hay casamientos fingidos por los cuales el americano (a) 
cobra hasta $ 5 mil. Incluso se realizan actos de matrimonio. Con fiesta y todo 
para obtener fotografías que sirvan como prueba ante un eventual 
juicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se 
sabe, por un reporte de prensa hace algunos años, de una mujer en Nueva York 
quien fue sentenciada a seis meses de cárcel por habérsele demostrado que se 
casó cuatro veces para engañar a las autoridades 
migratorias.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Ingreso por aeropuertos</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Se 
trata de casos de venezolanos que no emigraron por los caminos verdes. 
Estadísticas del Servicio de Inmigración revelan que los venezolanos no aparecen 
con cifras importantes en entradas sin inspección o capturados por la patrulla 
de fronteras, cifras lideradas entre otros por mexicanos, centroamericanos, 
brasileños, colombianos y ecuatorianos. Venezuela no está entre los 11 
principales países.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-El 
venezolano no quiere venirse ilegalmente, y hace todo lo posible por cumplir con 
la ley, asegura Rosiris Arriaga, venezolana gerente de Plan B International 
Realty, una empresa que se dedica desde Miami a dar asesorías a muchos 
nacionales que quieren intentar la aventura de la emigración a 
EUA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Arriaga 
dice que tienen muchos clientes profesionales, gente entre 30 y 45 años, “gente 
de trabajo que quiere buscar una alternativa de vida a sus hijos, menores de 15 
años”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su 
segundo target son los clientes de ascendencia italiana de Maracay, Valencia y 
Barquisimeto, “pequeños inversionistas quienes compran propiedades en Miami, 
mantienen su familia aquí y están yendo y viniendo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Arriaga 
cuenta que su empresa explota mucho las visas por captación de talento. Son muy 
comunes en el área de los artistas y modelos. Las normas de inmigración 
establecen una categoría especial denominada “fashion”, para modelos con 
prestigio nacional o internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
gran mayoría de los venezolanos ingresa a los Estados Unidos chequeándose en 
puertos o aeropuertos. Por esto, el Servicio de Inmigración, que controla 
también las salidas, sabe cuando abandonan el país, y si lo hacen en el tiempo 
previsto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
venezolano que llega como turista con planes para quedarse a vivir, generalmente 
obtiene un permiso para permanecer seis meses en el país. Entonces puede 
conseguir un trabajo temporal y sale del territorio antes de cumplirse el lapso 
legal, luego vuelve a ingresar buscando suerte para que los funcionarios de 
inmigración de puerto o aeropuerto no detecten su juego. Aspiran generalmente a 
conseguir un trabajo fijo, y que la empresa los patrocine para obtener su green 
card. Si no lo consigue, opta por la ilegalidad hasta tener mejor 
suerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo 
cierto es que cifras oficiales revelan que nueve de cada 10 venezolanos que 
lograron la residencia en 2009 lo hicieron después de ingresar con otro status 
distinto, ya fuere por turismo, negocios o visa de trabajo, es decir no 
inmigrante.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Los nacionalizados</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Pero 
la mayoría de las uniones binacionales son ciertas, es decir matrimonios legales 
y legítimos, como el de la venezolana Edibel Deibert, antes Edilbert Amundaray 
Orellana, de Napa, California.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Edibel 
Deibert es su nuevo nombre de casada con el norteamericano Kenneth Deibert. 
Tiene 41 años de edad, vive en Napa, una zona de viñedos de California. Es 
graduada en Caracas en administración de empresas y era tesorera de una 
importante entidad bancaria cuando en 1997 conoció en Napa a quien es hoy su 
esposo. Empezó una repentina historia de amor que terminó en matrimonio. Regresó 
entonces a Venezuela para poner todo en orden y volvió a California para 
casarse. Es ciudadana de Estados Unidos desde el año 2004.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
total de 6 mil 557 venezolanos por nacimiento adoptaron la ciudadanía americana 
en el año 2008. Otros 4 mil 735 lo hicieron en 2009.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 
igual que el pelotero Omar Vizquel o el cantante José Luis Rodríguez, el 
venezolano común que emigra tiende a optar por este beneficio que le permite 
llevarse a otros familiares a EUA y obtener mejor estatus 
ciudadano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Edilbert 
reconoce con cierto orgullo que ya votó en las elecciones presidenciales 
norteamericanas de 2008.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
mujeres venezolanas se nacionalizan en EUA más que los hombres en una proporción 
de 61% frente a 39% de los masculinos, según los datos oficiales de los últimos 
dos años. Siendo, el matrimonio, la principal fórmula para ser admitida como 
residente, las cifras sugieren otro punto más que habla a favor de lo atractivo 
que resultan las mujeres venezolanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Carmen 
Heber (44) es natural de Caracas y está viviendo en Dallas, Texas, desde 1998. 
Conoció a Scott Heber, su compañero de trabajo en la empresa Movilnet (Caracas), 
y es otro de los casos en el que el verdadero amor produjo la emigración y 
abordaje de una nueva vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Carmen 
confiesa que se casaron en Caracas donde también tuvieron a su primera hija, y 
después decidieron ir a Texas, donde reside 10% de los venezolanos admitidos en 
EUA durante el año pasado. Ella confiesa que le fue muy fácil lograr la visa por 
su estatus marital. Ya es ciudadana americana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Siempre 
es muy difícil dejar lo tuyo atrás y comenzar en un ambiente totalmente extraño. 
La sociedad norteamericana es muy diferente a la latina y aunque yo hablaba un 
poco de inglés me sentía muy perdida, especialmente los primeros años. Ahora, 
gracias a mis hijas, a mi capacidad de adaptación y a la horrible situación de 
mi bello país Venezuela, me siento muy agradecida y bendecida de poder estar 
aquí, dice Carmen, quien duda que volvería a vivir en 
Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin 
embargo, al igual que los hijos de Ricardo Moreno, las de ella “han sido criadas 
aquí, les encanta una arepa, un pabellón, deliran por las playas de 
Margarita…”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para 
obtener la naturalización hay que pasar al menos 5 años de residente permanente. 
La tendencia es a que ascienda la cifra de nuevos venezolanos naturalizados en 
EUA, tal como está ascendiendo la cantidad de nuevos nacionales que obtienen la 
residencia legal, como paso previo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
mayor cantidad de venezolanos inmigrantes está en el estado de Florida. 
Exactamente el 57%. Y en ese estado los venezolanos se concentran 
fundamentalmente en el sector de Miami-Fort Lauderdale-Pompano Beach, donde 
están 4 mil 955 de los 11 mil 154 admitidos en 2009.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Daniel 
Ruiz, zuliano de 65 años, y su esposa son dos de ellos. Allá vive su hija y sus 
tres nietos norteamericanos. Él es comerciante en el ramo de la computación, y 
debido a sus negocios y problemas de salud le ha tocado pasar poco tiempo en 
Miami. Está allá y luego se viene a Caracas. Desde que obtuvo su visa en 2005, 
ha tenido problemas con el servicio de inmigración, que se lo reclamó una vez al 
ingresar:</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Usted 
sólo ha pasado 10 meses en este territorio desde que obtuvo la visa de residente 
permanente. ¿Sabe cuántas personas andan detrás del green card y usted la 
desperdicia?, le incriminó un funcionario en el 
aeropuerto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos 
son avatares que viven venezolanos emigrantes. Y hay uno muy curioso: tanto 
Edilbert, en Napa, María P en Atlanta, y Humberto en Portland, admiten que 
tuvieron que realizar trabajos en EUA para los cuales nunca en su vida se habían 
preparado.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Edilbert 
trabajó en una panadería haciendo galletas, lo cual compaginaba con el trabajo 
de niñera. Ella manifiesta que ama Venezuela y viene cada tres años a ver 
familiares y amigos y a visitar las playas. María P cuida a personas mayores y 
le va bien en eso. Humberto trabajó con restaurantes. Viaja siempre a votar 
desde Portland hasta el consulado venezolano en San Francisco y tiene su radio 
Chévereradiotv.com por donde difunde a todo el mundo música venezolana a través 
de Internet, manteniendo su vinculación con el país. Venezuela sigue formando 
parte de sus vidas. De esa manera han asumido la triste alegría de 
emigrar.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Van 7 mil asilados desde 2002</h2>


<p class="wp-block-paragraph">La 
cifra de asilados venezolanos en los Estados Unidos ha subido vertiginosamente 
desde el año 2003, cuando se produjo una intensa agitación política en el 
país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
concepto que aplica Estados Unidos es el beneficio para “personas que estén 
incapacitadas o no deseen retornar a su país debido a alguna persecución o bien 
fundados temores de persecución a causa de raza, religión, nacionalidad, 
pertenencia a un grupo social o político”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
quinta parte de todos los venezolanos admitidos en 2009 como residentes en EUA 
fue de asilados o refugiados. Hay casi 7 mil asilados venezolanos desde 
2003.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
periodista Milagros Durán es, desde 2007, una de ellos. La Fiscalía venezolana 
la relacionó con los hechos de la salida del aire de Venezolana de Televisión el 
12 de abril de 2002. Ella era jefe de prensa de la gobernación de 
Miranda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
pesar de su amplia trayectoria en los medios de comunicación en Venezuela, 
decidió salir del país en diciembre de 2006, junto a su familia, esposo e hijo. 
Relató en Miami ante funcionarios de inmigración las frecuentes visitas de 
funcionarios policiales a su residencia y otros eventos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Durante 
el tiempo del juicio, llegué a sentirme extranjera en mi propio país y es un 
sentimiento negativo, por un lado, pero tiene un lado positivo, y es que te 
obliga a buscar nuevos horizontes. Entonces comprendí que era hora de emigrar”, 
confiesa Durán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contó 
lo duro que fue arrancarle a su adolescente hijo su grupo de amistades en 
Caracas, y habló de los problemas iniciales en EUA, cuando la familia tuvo que 
vivir de sus ahorros, porque aún no les permitían 
trabajar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
juez de inmigración le aceptó sus alegatos y le concedió el asilo, y al año el 
Gobierno le otorgó la residencia permanente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estuvo 
un tiempo en Miami, pero no le gustó el clima tan politizado sobre temas de Cuba 
y Venezuela que se respira allá, a través de los medios de 
comunicación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
familia se mudó a Houston, Texas, donde reconstruyen su vida. Su esposo trabaja 
como ingeniero y ella en un periódico hispano. “Aquí sólo muy eventualmente se 
habla de Venezuela”, comenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cabe 
anotar que, durante el primer año de mandato de Barack Obama, la cantidad de 
asilados venezolanos en EUA se redujo de 1.057 en 2008 a sólo 583 en 
2009.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está 
también el caso del coronel (r) Gustavo Díaz Vivas (53) quien se presentó en 
2005 en Miami a pedir asilo. Díaz había aparecido en TV como especie de escolta, 
detrás de quien había asumido la presidencia el 12 de abril de 2002, Pedro 
Carmona Estanga. Luego participó en los eventos militares ocurridos en la Plaza 
Altamira. En 2005 su carro estacionado explotó y por eso decidió salir del país 
inmediatamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Díaz 
señala que su proceso fue rápido: “Hice la solicitud de asilo el 20 de julio de 
ese año, hice mi entrevista el 12 de agosto y ya el 6 de octubre tenía el 
asilo”, explicó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 
igual que este coronel, el ingeniero Luis Neira, está recibiendo mensualmente el 
seguro de paro por desempleo, financiado por el gobierno de 
EUA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Neira 
aún no recibe su asilo. Señala que se fue en 2003 e introdujo la solicitud. A 
los meses le llegó el permiso para trabajar y así empezó a estabilizarse 
económicamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
Inmigración pareció olvidarse de su caso. Y en cinco años no le respondieron. 
Entonces alguien le recomendó que, como él vivía en Arizona, le escribiera 
planteando su caso a John Mc Cain (candidato presidencial 2008), quien es el 
senador del estado. Y así lo hizo con el siguiente efecto: a los 15 días 
Inmigración le respondió, pero negándole el asilo. Le alegaron que no entregó 
suficientes pruebas de su militancia política. Su abogado apeló, ahora con 
documentos que ha suministrado el partido Copei, y espera ganar. Mientras tanto 
sigue cobrando su seguro de paro.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Para ver y escuchar</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Datos 
sobre emigración</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;*470 
venezolanos quedaron preseleccionados en la lotería oficial de 2009 para obtener 
la visa de residencia permanente. Venezuela fue el segundo país latinoamericano, 
después de Cuba (555). En 2009, 227 venezolanos recibieron finalmente su visa 
ganada en esa lotería.</p>



<p class="wp-block-paragraph">*303 
venezolanos fueron aprehendidos y calificados como deportables en el año 
2008.</p>



<p class="wp-block-paragraph">*Ese 
mismo año fueron removidos 89 nacionales, 26 de ellos por causas 
criminales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">*524 
mil 246 venezolanos por nacionalidad se admitieron como “no inmigrantes” en 
territorio norteamericano durante 2009. Esto equivale a un mil 436 diarios, 
quienes ingresan por turismo o negocio, entre otras 
razones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">*Los 
asilados optan por el beneficio estando dentro de EUA. Los refugiados optan 
estando fuera del territorio. Las cifras de refugiados venezolanos no aparecen 
en la página WEB del Homeland Security. Pero contando ambos llegaron a 2 mil 152 
en 2009.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Voz 
de un venezolano en Estados Unidos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
venezolano en Phoenix habla sobre la Ley Arizona&nbsp;<a title="Opens external link in new window" href="http://borisspasky.files.wordpress.com/2010/05/neiraarizona-mp31.mp3" target="_blank" rel="noopener">neiraarizona 
MP3</A></p>



<p class="wp-block-paragraph">Principales 
estados donde residen los venezolanos admitidos en 2009:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Florida: 
6381</p>



<p class="wp-block-paragraph">Texas: 
1112</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nueva 
York: 503</p>



<p class="wp-block-paragraph">California: 
390</p>



<p class="wp-block-paragraph">Georgia: 
296</p>



<p class="wp-block-paragraph">New Jersey: 
253</p>



<p class="wp-block-paragraph">Virginia: 
167</p>



<p class="wp-block-paragraph">Massachusetts: 
135</p>



<p class="wp-block-paragraph">Puerto Rico: 
188</p>



<p class="wp-block-paragraph">Utah: 
115</p>

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