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	<title>Araya - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<title>Araya - Armando.info</title>
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	<item>
		<title>Los ‘garimpeiros’ de la sal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[NAYROBIS RODRÍGUEZ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2020 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Araya]]></category>
		<category><![CDATA[Contrabando]]></category>
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					<description><![CDATA[Centenares de habitantes de Araya, la península occidental del estado Sucre, combaten la pobreza extrema sacando el único recurso que apenas pueden rasguñar de la tierra: la sal. El contrabando del mineral, que hace un par de años se hacía con algún recato, hoy se practica a plena luz y bajo la complicidad de las autoridades de la zona, que lo permiten a cambio de dinero y a sabiendas de que la empresa estatal encargada de esa explotación, administrada por el Gobierno regional, está destartalada e inoperante.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">A 
Cruz José se le pasan los días entre un balde de plástico, una carretilla y una 
pala desgastada por el óxido. Tras meses de pasar hambre y no conseguir empleo 
como albañil, su oficio regular, encontró una forma de ganarse la vida, radical 
e inesperada, como casi todo lo que los venezolanos han tenido que hacer para 
reinventarse ante la crisis: trafica con sal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vive 
junto a las fotogénicas salinas de Araya, en una de las dos penínsulas que se 
proyectan al oeste -es su caso- y este -la de Paria- del tronco continental del 
estado Sucre, nororiente de Venezuela. La locación sirvió de escenario al filme 
de la directora Margot Benacerraf que ganó el Gran Premio de la Crítica del 
Festival de Cannes en 1958. Alguna vez al lugar se le otorgó la responsabilidad 
de convertirse también en polo de desarrollo para una de las regiones más pobres 
del país, el municipio Cruz Salmerón Acosta. Pero, ya adentrada en el siglo XXI, 
la zona parece devolverse en la historia a su áspera eternidad de sol, arena y 
sal, como cuando en el siglo XVII la corona española ordenó levantar un baluarte 
fortificado para defender las salinas de las acechanzas de los mercaderes 
holandeses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por 
eso, Cruz José y muchos otros pasan los días extrayendo el mineral de forma 
ilegal -aunque quizás consentida- e insalubre en medio de las aguas rosadas de 
la Laguna Madre, donde se explaya la fuente natural de la sal. El depósito es 
propiedad del Estado y de Enasal, la empresa encargada por ley de su 
explotación. Sin embargo, ahora apenas da lo suficiente para recordarle a Cruz 
José y a otros como él por qué la palabra “salario” viene de “sal”. 
</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-01_1.jpg" alt="" class="wp-image-54778" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-01_1.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-01_1-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-01_1-768x768.jpg 768w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption>La Laguna Madre era fuente de materia prima para Enasal. Desde allí los contrabandistas extraen sal.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">El 
tráfico de sal desde la península de Araya es un negocio relativamente nuevo: 
desde 2018, según cuenta Tadeo Patiño, un comerciante que se dedica a ser 
cronista aficionado del pueblo. Entonces era un negocio de pocos, recuerda. 
Algunos contaban con el apoyo de unos cuantos funcionarios de la Guardia 
Nacional, el cuerpo policial militarizado, metidos de lleno en el negocio 
falsificando documentos y las guías de distribución de alimentos necesarias para 
trasladar mercancía en territorio nacional. Luego se llegaría a traficar 
irregularmente con sal en grandes cantidades transportadas en camiones, tal como 
dan cuenta las investigaciones de la Fiscalía general venezolana que dieron 
lugar al arresto de algunos uniformados.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
pasado ese trago y la mala publicidad y empujados por la búsqueda de alguna 
forma de subsistencia, ahora los traficantes “artesanales” no ponen mucho empeño 
en mantenerse de bajo perfil. La clandestinidad es un lujo del pasado. Como Cruz 
José, cada día centenares de personas entre hombres, mujeres y niños acuden a la 
laguna a excavar sal en el sitio que sirvió como fuente de materia prima para 
Enasal, otrora principal empresa en la producción de sal para consumo humano, 
animal e industrial. Administrada por la Gobernación del estado Sucre, Enasal 
exhibe hoy una estructura devastada, con maquinaria obsoleta y destruida y 
trabajadores adelgazados por el hambre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
Laguna Madre es escenario de esa devastación. Como parte del complejo salinero 
fue designada como la “unidad uno” de producción. A pesar de ser una reserva 
inagotable del mineral, la maquinaria que tiene alrededor, propiedad de Enasal, 
está en la ruina en medio de lotes de arena, un agua rosada y espumosa, y cerros 
de tierra arcillosa en la que están asentadas algunas estructuras de concreto 
lesionadas por el tiempo y la desidia.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_quhOpE-dW alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_quhOpE-dW kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-06.jpg" data-description="Desde la Laguna Madre los contrabandistas extraen diariamente la sal, que venden sin controles sanitarios." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-06.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-06.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-06.jpg" data-id="54779" class="wp-image-54779 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-06.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-06-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-06-768x768.jpg 768w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Desde la Laguna Madre los contrabandistas extraen diariamente la sal, que venden sin controles sanitarios.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-03.jpg" data-description="La maquinaria de Enasal está desgastada, oxidada y no apta para producción" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-03.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-03.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-03.jpg" data-id="54780" class="wp-image-54780 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-03.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-03-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-03-768x768.jpg 768w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">La maquinaria de Enasal está desgastada, oxidada y no apta para producción</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<h2 class="wp-block-heading">La faena del microtráfico</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Un 
par de vigilantes, sentados en sillas de plástico bajo unas láminas de zinc, 
están allí en horario laboral. Pero no para evitar que los traficantes acudan en 
lote, que de hecho así van llegando. Lo hacen para cumplir con la formalidad de 
un trabajo que, según dicen, no les sirve ni para comprar un desayuno. No tienen 
por lo tanto&nbsp; ni la capacidad ni la 
intención de impedir que los pobladores lleguen en grupos a extraer el 
mineral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
faena de Cruz José comienza a las seis de la mañana. Él y sus compañeros caminan 
entre cuatro y cinco kilómetros hasta la Laguna Madre sorteando la presencia de 
algunos funcionarios de la Guardia Nacional. El temor ahora no es a ser 
arrestados, ni siquiera repelidos. Evitan que los extorsionen para dejarlos 
tomar la sal. A veces se pasa ileso la alcabala, a veces hay que pagar; cuando 
no hay dinero para ese peaje, no se va a trabajar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
la Laguna Madre realiza un proceso rudimentario de excavación, directo en las 
piedras de sal, hasta apilar unos ocho o diez sacos del mineral en bruto (de 
unos diez kilogramos cada uno). Luego los lleva lentamente a casa, donde vive -o 
sobrevive- en pobreza extrema junto con su mujer y dos hijos y en la que no 
cuentan ni con agua potable ni gas 
doméstico.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-02.jpg" alt="" class="wp-image-54781" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-02.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-02-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-02-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption>Enasal es una empresa en ruinas, cuya infraestructura está devastada</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Un 
pequeño molino manual, que usualmente utilizaban para moler maíz, fue 
transformado con un motor de lavadora y un embudo para que tuviera más potencia 
y pudiera acelerar el proceso de trituración; es lo que usan para desgranar 
finamente la sal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una 
lona en el patio de la casa sirve para poner a secar el mineral al sol, y estos 
son los dos únicos procesos que pasa esta sal antes de ir al mercado: molienda y 
sol. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ocho 
horas después la empaca en sacos y morrales pequeños, de esos tricolores y con 
los ojos de Hugo Chávez. Como Cruz, decenas de estos extractores acuden temprano 
en la mañana a los terminales en los poblados de Araya y Manicuare, desde donde 
zarpan los botes que trasladan a Cumaná, la capital del estado. Si no hay 
Guardias Nacionales que les revisen el contenido de los morrales, tardan unos 
veinte minutos en llegar a la capital de Sucre y acudir al mercado municipal de 
la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
esa forma trasladan la sal hacia Cumaná y desde allí por tierra a otros mercados 
municipales en Maturín y otros pueblos de Monagas, o a Puerto la Cruz, Barcelona 
y El Tigre, en el estado Anzoátegui.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra 
de las rutas regulares de la sal traficada es hacia los pueblos de la península, 
en los cuales se practica la pesca y no hay salinas naturales. Allí se ha puesto 
a valer la sal por la crisis del sistema eléctrico. Por falta de refrigeración, 
la salazón es el método predilecto de conservación del pescado. “Allí la gente 
compra muchísima sal, se vende bastante”, comentó un microtraficante que 
solicitó omitir su nombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
mismo testimoniante detalló que el mineral va dirigido a poblados como El 
Guamache, Manicuare, Caimancito, Taguapire, Salazar, Merito y Chacopata. Este 
último es el enlace terrestre hacia otros destinos del estado Sucre como 
Cariaco, lugar en el que el producto se vende en el mercado municipal, y los 
poblados pesqueros de Guaca y Guatapanare en las cercanías de Carúpano, sitios 
en los que están asentadas varias empresas picadoras y enlatadoras de sardinas y 
otras conservas de pescado.</p>


<figure class="wp-block-image size- large alignfull"><img loading="lazy" decoding="async" width="1920" height="2734" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-05.jpg" alt="" class="wp-image-54782" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-05.jpg 1920w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-05-700x997.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-05-768x1094.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-05-1079x1536.jpg 1079w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-05-1438x2048.jpg 1438w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-05-1235x1759.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-05-700x997@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></figure>


<h2 class="wp-block-heading">Cascarón de contrabando</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Entrar 
a las antiguas instalaciones de Enasal es una experiencia triste y aterradora. 
Parece un campo de guerra en el que decenas de misiles dejaron todo reducido a 
escombros y chatarra.&nbsp; Pero aquí la 
única guerra fue la librada por la corrupción y la ineficacia. Como las 
instalaciones, la gente parece estar a su suerte. Se hace evidente el malestar 
de los obreros por los sueldos exiguos que perciben y que no les permiten comer, 
asearse o comprar algo de ropa para cambiar los harapos con los que acuden a su 
sitio de trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
la década de los 90, en manos de la Gobernación de Sucre, la antigua Sacosal 
pasó a tener un esquema interno con seis unidades de producción, según indican 
los documentos de la empresa: la Laguna Madre pasó a ser la unidad uno y la más 
importante, seguida por la unidad dos en las que se crearon lagunas 
artificiales. Las unidades siguientes: refinación, molienda, mantenimiento y 
muelle, completaban el proceso cuyo fin último era obtener sal para consumo 
humano, animal e industrial, así como obtener productos de calidad para 
exportación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Maquinarias 
envejecidas, oxidadas y apiladas, galpones destruidos, locaciones oscuras y 
malolientes, vehículos arrumados sin cauchos: la devastación hecha estatuas de 
sal.&nbsp; Los trabajadores que quedan se 
dicen dispuestos a prolongar de manera indefinida una huelga declarada el pasado 
enero hasta saber a dónde fue a parar la sal que hasta hace poco se producía y a 
la que le ponía precio la&nbsp; 
Corporación de Desarrollo del estado Sucre (Cosdesu), ente adscrito a la 
Gobernación, designado por el mandatario regional Edwin Rojas como administrador 
de la empresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
ruina de la empresa se refleja en sus empleados. Ropas sucias y viejas, calzado 
roto o chancletas en el peor de los casos, son la vestimenta de trabajadores que 
no cuentan ya ni con el suministro de uniformes. “La mayoría ha adelgazado 
mucho, hasta veinte kilos. ¿Cómo no se van a poner flacos si el sueldo no les da 
ni para comer”, comentó una trabajadora administrativa que solicitó omitir su 
nombre.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-04.jpg" alt="" class="wp-image-54783" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-04.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-04-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-04-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption>Una persona puede obtener 2.240 kilos por mes, lo que equivale 2,24 toneladas.</figcaption></figure>


<h2 class="wp-block-heading">Un empaque engañoso</h2>


<p class="wp-block-paragraph">En 
el mercado municipal de Cumaná la sal es vendida a los consumidores en empaques 
de un kilogramo, con el logo de Enasal. Un vendedor, quien solicitó omitir su 
nombre, explicó que los traficantes traen la sal en morrales o sacos, pero que 
ellos se encargan de ponerla en pequeñas bolsas plásticas que compran de forma 
clandestina a otros revendedores, y las venden entre siete u ocho mil bolívares, 
apenas unos céntimos de dólar, por empaque. “Sabemos que sacan los empaques de 
la empresa, pero no podemos decir quién nos los vende. La sal que vendemos es de 
los bachaqueros que la traen de Araya, pero las bolsitas plásticas hacen que se 
vea como de fábrica”, comentó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 
2018 y 2019 el tráfico de sal significó un delito mayor en la península. En 
agosto de 2018 Jonni Acosta, alcalde de la localidad y dirigente del oficialista 
Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), anunció la incautación de 20 
toneladas de sal en Araya, extraídas de forma ilegal de la Laguna Madre. Tres 
hombres fueron detenidos y puestos a la orden de la 
Fiscalía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
22 de mayo de 2019 dos tenientes de la Guardia Nacional pertenecientes al 
Comando en Araya, fueron arrestados por falsificar guías de distribución y pasar 
camiones de sal bajo el amparo de una falsa cooperativa y el apoyo de una 
empresa. La documentación ilegal les permitía burlar los controles militares y 
pasar las toneladas de mineral a través de las terminales de ferrys de Araya y 
Cumaná.</p>


<p class="wp-block-paragraph">“La 
teniente tenía un gran negocio, falsificaba las guías para que pasaran los 
camiones, algunos eran del Gobierno y otros de empresas privadas. Y también 
extorsionaba a los pequeños traficantes, nadie salía del pueblo sin haberle dado 
una cuota de dinero. Después que la detuvieron, ella delató a todos los que 
estaban en el negocio”, aseveró un trabajador de las salinas que solicitó el 
anonimato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
el tráfico no cesó con las detenciones. Por el contrario, cada vez más personas 
se sumaron a esta actividad. Alguien como Cruz José, por ejemplo, cobra 50.000 
bolívares, o 70 céntimos de dólar, por un saco de diez kilos, pero solo acepta 
dinero en efectivo. “No es nada, pero hay muchos que hacen lo mismo y hay 
competencia”, explicó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta 
hace unos cuatro meses Cruz se dedicaba a la albañilería, pero la falta de 
trabajo y ver a sus dos hijos pasar días sin comer fue razón suficiente para 
dedicarse al tráfico. “Los guardias nacionales vienen y uno se esconde, porque 
nos piden plata. Es lo mismo cuando vamos a llevarla a Cumaná, te ven con el 
saco o los bolsitos y te piden hasta 200.000 bolívares para dejarte 
pasar”.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-07.jpg" alt="" class="wp-image-54784" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-07.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-07-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-07-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption>Un contrabandista puede obtener hasta 560 kilos de sal por semana.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">El 
tráfico de sal también hace mella en la producción de Enasal. La Laguna Madre 
era la fuente principal del mineral y ahora es el proveedor de quienes 
bachaquean. Una sola persona puede extraer diariamente hasta 80 kilogramos de 
sal, lo que equivaldría a 560 kilos por semana y 2.240 kilos por mes, o lo que 
equivale a 2,24 toneladas mensuales por persona. En la actualidad alrededor de 
un centenar de personas se dedican a esa actividad. Una hazaña física 
escasamente remunerada. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
que iniciaron el último conflicto laboral, a mediados de enero de 2019, muchos 
trabajadores optaron por firmar la asistencia a la planta y salir de las 
instalaciones antes de las nueve de la mañana, para buscar formas de obtener 
dinero haciendo labores informales. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Luis 
José Núñez trabaja en Enasal desde hace más de dos décadas. Desde hace unos 
meses solo firma la asistencia y se va a la calle a vender maní tostado en 
bolsitas de papel. “Vivo mantenido por mi esposa porque esto es a lo que ella se 
dedica y ahora yo la ayudo, me rebusco a ver si consigo dinero para comer”, se 
lamentó.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="1920" height="1783" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-08.jpg" alt="" class="wp-image-54785" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-08.jpg 1920w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-08-700x650.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-08-768x713.jpg 768w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-08-1536x1426.jpg 1536w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-08-1235x1147.jpg 1235w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-08-700x650@2x.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Rafael 
García, quien fue gerente general de la empresa entre los años 2000 y 2007, 
explicó que la planta, denominada Sacosal para ese entonces (Servicio Autónomo 
Complejo Salinero de Araya), alcanzó entonces la cima de su producción: 220.000 
toneladas de sal en bruto al año. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“Era 
un producto con mercado seguro”, comentó García. Para ese entonces la sal se 
exportaba a países como Estados Unidos, China, Finlandia y Trinidad y Tobago. En 
el año 2008, tras un conflicto laboral con la gerencia de la empresa, un 
sindicato autodenominado bolivariano, exigió que las salinas pasaran a ser una 
Empresa de Propiedad Social (EPS), administrada por Pdvsa Industrial, filial de 
la petrolera estatal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
2008 hasta 2019, el complejo salinero pasó por diversas administraciones. De 
Pdvsa Industrial pasó a manos del Ministerio de Ecosocialismo y luego al 
Ministerio de Industrias Básicas y Ligeras, hasta que en febrero de 2018 la 
Gobernación de Sucre tomó las riendas por completo y actualmente lo administra a 
través de la Corporación de Desarrollo del estado Sucre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;“Antes sabíamos quiénes eran los 
compradores y en cuánto se vendía la sal. Ahora todo se maneja por Cumaná, hasta 
la gerencia de la empresa, y no sabemos a dónde va destinada la sal ni cuánto 
cuesta. Lo que sí es cierto es que todas las últimas cuatro gerencias vienen a 
llevarse la producción y aquí no nos dejan nada, sino deudas a los 
trabajadores”, asevera Gregorio Rivero, presidente del Consejo de Trabajadores 
de la planta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya 
no llegan embarcaciones extranjeras para exportar el mineral. Desde hace unos 
tres años tampoco se produce internamente para consumo humano de la marca Enasal 
y las historias sobre robo de materiales y equipos en la planta abarca desde 
máquinas empaquetadoras hasta rollos de paquetes de sal por kilo, valorados 
hasta en mil dólares. Hasta ahora no hay denuncias formales ante autoridades 
policiales.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-09.jpg" alt="" class="wp-image-54786" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-09.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-09-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-09-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption>Lo que antes era una empresa pionera en el desarrollo industrial de la península del estado Sucre ahora es solo ruinas. Una planta con maquinaria obsoleta, oxidada y destruida por la desinversión es el lugar de trabajo de empleados cuyos sueldos no les alcanzan para comer o vestirse bien</figcaption></figure>


<h2 class="wp-block-heading">Sin yodo ni control</h2>


<p class="wp-block-paragraph">La 
sal bachaqueada desde la península en los pequeños morrales tricolor o con los 
ojos de Hugo Chávez -emblemas ambos de la autodenominada Revolución Bolivariana- 
es vendida por comerciantes informales en el mercado municipal de Cumaná en 
bolsas plásticas con el logo de Enasal. “Le decimos a la gente que tenga 
cuidado, esa sal no la procesa la empresa sino los que trafican. No tiene 
controles sanitarios, no tiene yodo ni ningún otro aditivo”, alertó 
Rivero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
consumidores no están al tanto de la calidad que tiene (o dejó de tener) el 
producto que adquieren. “Esta es la sal de Araya, ¿no?”, exclama una de las 
clientas en el mercado municipal de Cumaná al ser consultada sobre la 
procedencia de la sal que compró a vendedores informales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
consumo de un producto que carece de ingredientes como yodo y flúor no generará 
consecuencias inmediatas, pero sí tiene el potencial de causar daños severos a 
la salud en un mediano plazo, según explicó el presidente del Colegio de Médicos 
del estado Sucre, Rafael Peroza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
médico detalló que consumir sal bruta incide directamente en el crecimiento de 
la glándula tiroidea, un agrandamiento anormal que en términos médicos se 
denomina bocio. También puede causar 
hipotiroidismo.</p>


<p class="wp-block-paragraph">“Los 
pacientes, en un mediano plazo presentarán arritmias cardíacas, cansancio, 
depresión y apatía, disminución de la memoria, capacidad de la concentración y 
aletargamiento. Tendrán una tendencia a engordar y esto también se reflejará en 
el estado de la piel y la resequedad de sus cabellos. Hay un síntoma físico que 
aparecerá, que será una especie de bulto en el cuello”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Peroza 
indicó que esta enfermedad era común en los pobladores de la península de Sucre 
y que existen normativas legales que obligan a las empresas y a los vendedores 
de sal comestible a añadir flúor y yodo al producto. “Cuando las normativas 
empezaron a cumplirse, la incidencia de pacientes con hipotiroidismo disminuyó 
en Araya”, recordó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así 
como esa vieja anécdota, los pobladores de Araya habitan un pueblo arruinado 
que, paradójicamente, posee una fuente inagotable del mineral que durante los 
últimos 40 años suministró de materia prima a una de las principales empresas 
salineras de Venezuela, industria que entre los años 70 y 90 contribuyó al 
desarrollo de la península invirtiendo dinero en el sistema sanitario, educación 
y servicios públicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pobladores 
que prefieren el anonimato cuentan que entre esas décadas la producción de la 
empresa era suficiente para pagar buenos sueldos a sus trabajadores, que 
llegaron a contar con contratos colectivos equiparados a los de la estatal 
petrolera del país, Pdvsa. No solo los trabajadores resultaban altamente 
remunerados; desde la empresa se asignaban recursos económicos para la dotación 
de liceos y escuelas, suministros médicos y medicinas para el Hospital Virgen 
del Valle, principal centro sanitario del municipio, así como ambulatorios de 
los poblados cercanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos 
aportes cesaron en la década de los 90, con consecuencias tangibles e 
inmediatas.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-10.jpg" alt="" class="wp-image-54787" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-10.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-10-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-10-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption>La actividad comercial se vio reducida a la posibilidad de que cuenten con luz e Internet y poder realizar transacciones electrónicas. Las ventas de los comercios disminuyeron hasta en un 80%.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Sin 
embargo, nada preparó a los lugareños para que en 2020 sus condiciones de vida 
se asemejaran a las de sus antepasados que Margot Benacerraf filmó en 1959. De 
un municipio en vías de industrialización pasaron a recolectar de forma manual 
la sal, para venderla de forma ilegal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;“Hay hasta profesores que dejaron sus 
trabajos en el liceo para dedicarse a traficar sal, aquí lo hace todo el mundo, 
porque nos estamos muriendo de hambre”, comenta Tadeo Patiño, el cronista 
aficionado que aprovecha el precario acceso a Internet para documentar en línea 
la decadencia del lugar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
vida se diluye, como la sal, en la búsqueda de formas para subsistir. La falta 
de gas doméstico, que se prolonga hasta por cuatro meses continuos, los obliga a 
peregrinar en búsqueda de madera para armar fogones y cocinar la poca comida que 
pueden conseguir. La escasez de agua potable les hace caminar kilómetros, con 
baldes en mano, para poder llevar diariamente el líquido y cocinar o 
bañarse.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_54bgVm-7H alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_54bgVm-7H kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-11.jpg" data-description="La falta de gas doméstico se prolonga hasta por cuatro meses. No tienen otra opción que cocinar en fogones improvisados en los patios de las viviendas" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-11.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-11.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-11.jpg" data-id="54788" class="wp-image-54788 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-11.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-11-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-11-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">La falta de gas doméstico se prolonga hasta por cuatro meses. No tienen otra opción que cocinar en fogones improvisados en los patios de las viviendas</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-12.jpg" data-description="Solo tienen agua potable por tuberías una vez al mes, por lo que deben caminar para buscar agua y cubrir necesidades básicas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-12.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-12.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-12.jpg" data-id="54789" class="wp-image-54789 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-12.jpg 900w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-12-700x700.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/01032020-12-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Solo tienen agua potable por tuberías una vez al mes, por lo que deben caminar para buscar agua y cubrir necesidades básicas.</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">Esa 
es la faena diaria de Litán, apodo por el que es conocido José Frontado en la 
zona donde habita, el sector Guanta de Araya. Este hombre, de 45 años de edad, 
pasa sus días trasladando una carretilla con bidones de agua potable para llevar 
a su casa, en la que el agua por tuberías está negada desde hace tres meses. Su 
trabajo, no remunerado, incluye cargar leña desde una zona conocida como Punta 
de Guate, para que su mujer e hijas puedan cocinar en fogones improvisados. En 
este hogar, unas dos familias más usan los fogones. Los camiones que venden gas 
doméstico no aparecen desde noviembre de 2019.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los 
corotos (sic) que usamos para comer los lavamos en agua reciclada, porque 
pasamos dos o tres meses sin agua en las casas”, detalló Carmen Díaz, otra 
vecina de Guanta, mientras sumergía envases añejados de plástico en un agua 
llena de residuos de comida y grasa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Comprar 
alimentos tampoco es fácil. Los comerciantes se enfrentan a la tarea titánica de 
vender la comida a través de transacciones electrónicas, a causa de la falta de 
dinero en efectivo. Pero, la falta de electricidad que puede prolongarse hasta 
por dos días, limita las conexiones a Internet y el funcionamiento de puntos de 
venta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;“Si me preguntas cuánto bajaron mis 
ventas, podría decirte que hasta un ochenta por ciento. Pero no solo es eso sino 
que tenía cuatro empleados en la tienda y ahorita solo tengo dos”, relató el 
comerciante Richard Salazar mientras enseñaba una foto, guardada en su teléfono 
celular. “Mira esto, hasta hace un año había tanta mercancía que tenía que 
almacenarla en la entrada”, dice. De una veintena de comercios en el pueblo, 
solo nueve abren sus puertas hoy día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
la depauperación hizo de las suyas. “La última quincena que nos pagaron, que fue 
de 70.000 bolívares [alrededor de un dólar], tuve que completar 10.000 bolívares 
más para poder comprar una harina de maíz”, ilustra Aníbal Núñez, un ex 
trabajador presidente de la Asociación de Jubilados de la empresa 
Enasal.</p>

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