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	<title>Agroindustrial - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<title>Agroindustrial - Armando.info</title>
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		<title>Breve reseña de una traición de Nicolás Maduro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[PATRICIA MARCANO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Apr 2017 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Agroindustrial]]></category>
		<category><![CDATA[Alimentos]]></category>
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		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[En 2011 el fallecido presidente de Venezuela inauguró la Comuna Agroindustrial Willian Lara, inspirada en una idea similar desarrollada en Bielorrusia. El proyecto se concretó, la construcción comenzó y el dinero se gastó. Seis años después no hay producción que justifique los 300 millones de dólares ni los 1.287 millones de bolívares invertidos. El gobierno del sucesor de Hugo Chávez, acuciado por la caída de los precios del petróleo, olvidó la idea de convertir al país en una gran comuna y abandonó el proyecto. Nada asegura que el enésimo fracaso de un plan chavista para repoblar las agrestes zonas del centro de Venezuela destierre de corpus ideológico de su burocracia las supercherías voluntaristas de Simón Rodríguez: “O inventamos, o erramos”]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La 
historia es la misma y siempre tiene el mismo final, pero el camino al fracaso 
hay que contarlo de nuevo porque ahora incluye una traición al legado de Hugo 
Chávez. Todo empieza con un convenio suscrito en Minsk, capital de Bielorrusia, 
el 17 de octubre de 2010, oficializado en Venezuela dos meses después. Ambas 
naciones, presididas entonces por Aleksandr Lukashenko y Hugo Chávez, sellaron 
el “Acuerdo de cooperación en materia agrícola para la construcción de cinco 
ciudades agroindustriales (Comunas Agroindustriales) en la República Bolivariana 
de Venezuela".</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
apuesta lucía como otro intento de poblar la agreste zona central del país. Una 
vuelta de tuerca al eje Orinoco-Apure, un intento anterior de Chávez y su 
mentor, Jorge Giordani, de aprovechar esos enormes descampados para intentar 
revertir la costumbre de los venezolanos de residenciarse en el norte o en la 
costa porque el clima es más benigno y se concentra una mayor actividad 
económica.</p>


				<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-embed-handler wp-block-embed-embed-handler wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
				<iframe title="14JUL2011 Consejo de Ministros Extraordinario" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/sYbO65fj5FQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div></figure>
				
				 

<p class="wp-block-paragraph">El 
Gobierno chavista se encargaría de financiar el proyecto, y, como siempre, cada 
vez que durante la larga gestión del fallecido mandatario se cerraba un negocio 
con otro país, Bielorrusia haría las habituales “transferencias tecnológicas y 
de conocimientos” en cada una de las fases. El estado Guárico albergaría a la 
primera de esas cinco ciudades agroindustriales en las tierras del fundo La 
Roana (El Sombrero, municipio Julián Mellado), y así quedó establecido en la 
Gaceta Oficial Extraordinaria Nº 6017, del 31 de diciembre de 
2010.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
trabajos comenzaron con aparente rapidez. El 14 de julio de 2011, en un Consejo 
de Ministros encabezado por Chávez, y transmitido en cadena nacional de radio y 
televisión, se presentó al país ese “experimento” –como él mismo lo llamó-, que 
ya estaba activo y que prometía convertirse en una referencia nacional en la 
producción de alimentos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Nosotros 
visitamos a finales del año pasado unas ciudades agrícolas, altamente 
industrializadas, en Bielorrusia, y le dije a Aleksandr que me gustaría iniciar 
un experimento en Venezuela, acoplándonos a nuestras realidades. Y mira cómo ya 
estamos avanzando”, comentó Chávez a modo de introducción. Luego agregó: “Son 
cinco ciudades integrales, productivas, comunas agroindustriales. A la que 
fuimos nosotros (en Bielorrusia) tiene hasta un tren interno, son como 15 mil 
hectáreas. Aquí en El Sombrero ya está naciendo la comuna agroindustrial 
socialista William Lara”.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>Lo que imaginaban los proyectistas de la comuna superaba la simple aglomeración de viviendas</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">El 
ambicioso proyecto comprendería la construcción de 500 viviendas con las que se 
beneficiarían 2.500 personas. Una nueva ciudad o, como el entonces jefe del 
Estado insistía, una comuna agroindustrial que comenzaría desde cero, pues con 
las viviendas se incluiría el desarrollo de las áreas sociales con canchas 
deportivas, centros culturales, escuelas, servicios, centros de salud y hasta un 
centro comercial. Así lo prometió Leonid Marinich, viceministro de Agricultura y 
Alimentación de Bielorrusia, en una inspección efectuada en septiembre de 
2011.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo 
que entonces imaginaban los proyectistas de la comuna superaba la simple 
aglomeración de viviendas. Querían construir en un área cercana una planta para 
procesar carne de aves y matadero de pollos de engorde, una granja lechera, una 
planta de procesamiento de lácteos (leche, yogurt, queso), otra planta de 
producción de alimentos balanceados para animales, un complejo para limpieza, 
secado, refinación y almacenamiento de granos; un patio para maquinarias, granja 
avícola y un almacén de fertilizantes. Todo esto en un espacio aproximado de 150 
hectáreas. Además, en otras 4.800 hectáreas (de las 7.817 disponibles), se 
desarrollaría la producción agrícola de maíz, soya, hortalizas, pasto y frutas 
(melón y parchita), y las restantes 2.500 hectáreas servirían de zona protectora 
para todo ese espacio, ubicado al sur del río Guárico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hugo 
Chávez aprobó ese 14 de julio de 2011 300 millones de dólares para ejecutar el 
proyecto, provenientes del Fonden (Fondo de Desarrollo Nacional), y otros 
1.287.014.565 bolívares, del Fondo Chino -Venezolano, se sumarían a la inversión 
en el año 2012, precisa la Memoria y Cuenta del Ministerio de Agricultura y 
Tierras, para concretar la primera de las cinco comunas agroindustriales 
convenidas por Bielorrusia.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_kKDjEP-zW alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_kKDjEP-zW kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-1.jpg" data-description="Alcaldía Municipio Julián Mellado. 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Fotografía: Patricia Marcano.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-2.jpg" data-description="Avenida Bolívar de El Sombrero, una de las vías principales del pueblo. 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Fotografía: Patricia Marcano.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-6.jpg" data-description="BZS liquidó al personal que trabajaba en La Roana, comuna William Lara, en diciembre de 2013. 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Fotografía: Patricia Marcano.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-7.jpg" data-description="Chávez junto a Lukashenko durante una de sus visitas a Venezuela." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-7.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-7.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-7.jpg" data-id="50016" class="wp-image-50016 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-7.jpg 1024w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-7-700x525.jpg 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-7-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Chávez junto a Lukashenko durante una de sus visitas a Venezuela.</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">El 
proyecto quedó en manos de la empresa Belzarubezhstroy (BZS), creada en la 
capital de su país en mayo de 2007. Fue la primera gran obra que esa empresa 
intentó desarrollar en Venezuela a través de sus dos filiales, BZS Venezuela, 
S.A. y BZS Construcción, S.A. Aún no había estallado el escándalo que la marcó. 
En diciembre de 2011, apenas meses después de contratar con el estado 
venezolano, en una investigación periodística del diario<I>&nbsp;El 
Universal</I>, se la vinculó con el contrabando de 
cabillas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a title="Mafia Bielorusa" href="http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/111211/la-mafia-bielorrusa" target="_blank" rel="noopener">El 
propio Lukashenko</A>, 
lo confirmó en su país por aquellos días.&nbsp;<a title="Belarus admite fallas" href="http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/120122/bielorrusia-admite-fallas-en-venezuela" target="_blank" rel="noopener">Viktor Shevtsov</A>, el dueño de BZS, y otros capitanes de empresa que tenían 
negocios en el país suramericano, fueron detenidos e investigados por la 
Fiscalía General de la exrepública soviética por su supuesta relación con el 
desvío de fondos destinados para las obras venezolanas. Shevtsov, de trayectoria 
cuestionada, investigado incluso por Estados Unidos por tráfico de armas en 
Irak, como bien lo refleja la investigación titulada “<a title="El m,ercader bielorruso" href="http://www.armando.info/historias/6005=el-mercader-bielorruso" target="_blank" rel="noopener">El 
mercader bielorruso</A>”, 
publicada en Armando.Info en 2011, quedó tras las rejas pero no por mucho 
tiempo. Una nota de noviembre de 2013, del medio bielorruso Charter97.org, sobre 
el círculo íntimo que rodea a Lukashenko y sus turbios movimientos, lo 
identificó como uno de los oligarcas leales al dictador bielorruso. Recuerda su 
arresto por desvío de dinero público e informa, además, que Shevtsov “ha vuelto 
al ruedo” tras pagar una indemnización.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el fracaso del proyecto de la comuna agroindustrial, sin embargo, no parece 
haber obrado la mala fama de BZS. La incapacidad del Estado venezolano ha sido 
determinante para que el experimento que se le ocurrió a Hugo Chávez se sume a 
la retahíla de proyectos que no son capaces de prosperar en Venezuela. El 
entorno influye, pero también la poca disposición a establecer la continuidad 
administrativa entre distintas gestiones. Esta es también la historia de cómo el 
presidente Nicolás Maduro no continuó con el legado sagrado de su 
antecesor.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“En La Roana se cultivó maíz hace dos o tres años, dos veces nada más desde que comenzó sus actividades”</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">En 
documentos oficiales fue registrada como la Comuna Agroindustrial William Lara. 
Pero en el propio pueblo de El Sombrero (a unos 230 kilómetros de Caracas), los 
lugareños la conocen por su nombre original: La Roana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
finca era un latifundio abandonado al momento de ser tomado por el Gobierno 
venezolano. En 2011, según la versión oficial, se sembraron 600 hectáreas de 
maíz; y en 2012, 691 hectáreas, un número inferior, en todo caso, a las 900 que 
aspiraban los rectores de la cartera. “En La Roana se cultivó maíz hace dos o 
tres años, dos veces nada más desde que comenzó sus actividades”, asegura un 
campesino que laboró en la comuna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes 
trabajaron en este proyecto hablan con la condición de que se les resguarde su 
identidad. En El Sombrero, con una población aproximada de 30 mil habitantes, se 
aprendió a ser discreto, a desconfiar y andar con miedo por la fuerza. En uno de 
los barrios de este pueblo, conocido como “Concha de Mango”, nació, creció y 
vivió José Antonio Tovar Colina, alias El Picure, líder de una banda delictiva 
dedicada al robo, extorsión, secuestros y asesinatos, conocida como “el Tren del 
Llano”. Tovar Colina fue capturado y asesinado por los cuerpos de seguridad 
venezolanos el 3 de mayo de 2016. Pero aunque el líder ya no existe, la banda ha 
seguido actuando en la zona con sus herederos. Lo saben en el pueblo y por ello 
el temor en una tranquilidad aparente.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“Eso es un cementerio de maquinarias"</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">La 
comuna agroindustrial se dividió en dos partes: Roana 1 (parte agrícola) y Roana 
2 (parte industrial, donde estaban los bielorrusos jefes de las obras, pues la 
mano de obra era venezolana). Desde la carretera es posible advertir los límites 
de ambos proyectos en la inmensidad de la sabana y las obras abandonadas. “Eso 
es un cementerio de maquinarias. En esos terrenos hay tractores, 27 
cosechadoras, 46 birromas, 16 basucas 8610 para transportar maíz; cinco o seis 
camiones tipo volteo y tipo cava para cargar maíz, 12 o 13 sembradoras, dos o 
tres fumigadoras. Hay rastras, hay rotativas. Pero todo está abandonado y 
desvalijado. En Roana 1 llegaron a construir 16 viviendas”, cuenta el 
campesino.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_EQ3DoB-Kq alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_EQ3DoB-Kq kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-8.jpg" data-description="El Sombrero, Territorio de Paz. Fotografía: Patricia Marcano." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="650" height="488" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-8.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-8.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-8.jpg" data-id="50017" class="wp-image-50017 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">El Sombrero, Territorio de Paz. Fotografía: Patricia Marcano.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-9.jpg" data-description="Entrada 1, Comuna Agroindustrial William Lara (La Roana). Fotografía: Patricia Marcano." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="650" height="488" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-9.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-9.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-9.jpg" data-id="50018" class="wp-image-50018 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Entrada 1, Comuna Agroindustrial William Lara (La Roana). Fotografía: Patricia Marcano.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-10.jpg" data-description="Entrada 2 Comuna agroindustrial William Lara (La Roana). 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Fotografía: Patricia Marcano.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-11.jpg" data-description="Entrada 2 Comuna agroindustrial William Lara (La Roana). Fotografía: Patricia Marcano" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="650" height="488" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-11.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-11.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-11.jpg" data-id="50020" class="wp-image-50020 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Entrada 2 Comuna agroindustrial William Lara (La Roana). Fotografía: Patricia Marcano</div></a></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>

<p class="wp-block-paragraph">Aunque 
algunas maquinarias fueron trasladadas hacia Barinas, donde BZS construyó una 
fábrica de tractores (también en convenio con Venezuela), la misma gente del 
pueblo y alrededores se ha llevado las piezas, los arranques, los cauchos. El 
campesino afirma: “Los tractores buenos se los han llevado algunos consejos 
comunales o particulares para trabajar en sus terrenos. Pocos los 
devuelven”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
entusiasmo inicial que despiertan los nuevos proyectos siempre termina 
acomodándose a la inercia de la vida en el campo. La falta de inversión, la 
incapacidad y la pérdida de interés liquidan todos los planes y dejan todas esas 
tierras en el estado ignoto en el que siempre han estado. El campesino recuerda 
que la idea del Estado era otorgarles créditos para que sembraran la tierra y 
arrimaran su cosecha a la producción nacional. “La mayoría cosechaba para ellos 
mismos y al final eso se convirtió en un negocio. ‘¿Quieres un tractor? Dame el 
dinero’, así te decían. Eso era una rosca, eso era pa’ los vivos, no pa’ uno”, 
explica.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Construcción sin criterio</h2>


<p class="wp-block-paragraph">En 
el otro sector (el industrial) se levantarían estructuras para todo tipo de 
propósitos. Así lo recuerda Carlos (nombre ficticio en resguardo de su 
identidad). Pero incluso la intención se detuvo. “En diciembre de 2013, nueve 
meses después de la muerte del presidente Chávez, nos liquidaron a todos”, 
recuerda. “Un día trajeron a los abogados, nos hicieron firmar y nos dieron los 
cheques. Dijeron que no había dinero, que el Gobierno no había entregado los 
recursos. Decían que era en toda Venezuela, pero eso es mentira. En otras partes 
siguieron construyendo”.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“Un día trajeron a los abogados, nos hicieron firmar y nos dieron los cheques"</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">En 
Roana 2 solo queda personal bielorruso (tres personas, aseguran) que asisten 
entre lunes a viernes a las oficinas instaladas llano adentro. No es posible ver 
desde la entrada ninguna de las obras que quedaron inconclusas: el galpón para 
la producción de lácteos, otro galpón para los pollos y las estructuras para 
almacenar maquinarias e insumos. Pero algunas casas de techos rojos sí se 
divisan desde la carretera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
cifra de las viviendas varía. No más de 60, dicen unos. Más de 100, aseguran 
Carlos y los vigilantes, quienes aclaran que, de éstas, solo diez están 
habitables. En el cómputo final hay una inevitable dosis de azar como 
consecuencia del secretismo con el que se maneja el proyecto: en total serían 
500 viviendas. Un trabajador de BZS precisa que se construyeron 175, pero no 
tienen servicios. Los bielorrusos no encontraron la forma de llevar el agua a 
través de tuberías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
papel las plantas agroindustriales planificadas para esta comuna generarían 10 
toneladas por hora de alimentos balanceados para animales, 600 toneladas al año 
de carne avícola, 20 toneladas por turno de leche y sus derivados (yogurt y 
queso) con 330 reses procesadas al año, granja para pollos de engorde con una 
capacidad para 2,5 millones de pollos bebés al año, un complejo de 
almacenamiento de granos con capacidad para 18.000 toneladas por año y un 
almacén con capacidad para 2.000 toneladas de fertilizantes, 80 toneladas de 
pesticidas y 80 toneladas de semillas. Todo esto está descrito en el proyecto 
original que desarrollaría la empresa bielorrusa y que muestra como carta de 
presentación en el portal web de la compañía. Aquel 14 de julio de 2011 Hugo 
Chávez aseguraba que cada uno de esos proyectos de producción de carne de pollo, 
lácteos, alimentos balanceados, viviendas, hortalizas a campo abierto y demás 
siembras, tenían que ser “mirados, pensados y planificados como un injerto del 
socialismo”, que tenía que ir ampliándose y multiplicándose para ir rumbo a la 
consolidación del socialismo del siglo XXI.</p>


<h2 class="wp-block-heading">La primera de cinco</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Diez 
años después de haber llegado a la presidencia, Chávez comenzó a hablar de las 
comunas y su fortalecimiento para lograr constituir un estado comunal que 
permitiera, a su vez, construir una sociedad socialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
2010 fue publicada la Ley Orgánica de las Comunas. En 2012, en el plan de 
gobierno presentado para la reelección, el&nbsp;<I>comandante 
presidente</I>&nbsp;ahondó en la consolidación de esa forma de gobierno local 
como su gran apuesta. Lanzó una cifra: 3.000 comunas socialistas al finalizar su 
mandato en 2019. Y un estimado mínimo para alcanzarla: 450 comunas por 
año.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
meta no ha sido superada. Hasta marzo del presente año el Ministerio del Poder 
Popular para las Comunas identificó 1.742.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según 
la ley que las rige, una comuna son varios consejos comunales que hacen vida en 
un espacio geográfico determinado, y estos, los consejos comunales, se 
establecieron en la primera etapa del gobierno de Chávez cuando buscaba con afán 
distintas formas de organización popular y 
cogobierno.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>Lo novedoso de ese concepto era “la integración del sector primario, el procesamiento industrial y la convivencia"</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Las 
comunas agroindustriales, aunque son incluidas por el ministerio en la lista 
general de comunas, tenían otro perfil. Lo novedoso de ese concepto era “la 
integración del sector primario, el procesamiento industrial y la convivencia. 
De allí el concepto de comuna agroindustrial socialista”, explicaba el entonces 
ministro de Agricultura y Tierras, Juan Carlos Loyo, a Chávez en el consejo de 
ministros del 14 de julio de 2011. Hoy, retirado de la política, y dedicado a la 
docencia (es profesor de Economía Política en la Universidad Bolivariana de 
Venezuela), Loyo reitera esa explicación y detalla que el proyecto establecía la 
vinculación de comunidades campesinas que históricamente habían estado aisladas. 
“Era un planteamiento de desarrollo rural”, explica el 
exministro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
ese mismo consejo de ministros de julio de 2011, Loyo informó dónde se 
construirán las próximas comunas agroindustriales, considerando que la levantada 
en Guárico sería la primera de cinco: una de ellas estaría al sur del lago de 
Maracaibo (en un terreno de 2.500 hectáreas), en el estado occidental de Zulia; 
otra en Barinas, provincia de los llanos occidentales, en un terreno ubicado 
entre los ríos Pagüey y Santo Domingo; una tercera en el estado Miranda, al 
norte de Venezuela, en la zona de Valles del Tuy; y la última entre los estados 
Aragua y Carabobo, en el centro del país. “Se planificaron varias, pero 
efectivamente la que avanzó fue la comuna William Lara”, afirma Loyo, quien dice 
desconocer el estatus de estas obras. “Es una inversión alta que se tiene que 
revisar porque se trata del campo venezolano, donde históricamente no ha habido 
inversión”.</p>

<div class="kb-gallery-wrap-id-_Chu76b-NF alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-_Chu76b-NF kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-12.jpg" data-description="Casas abandonadas en la comuna agroindustrial El Diluvio. Fotografía: Sheyla Urdaneta / THE WALL STREET JOURNAL." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="749" height="499" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-12.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-12.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-12.jpg" data-id="50021" class="wp-image-50021 skip-lazy" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-12.jpg 749w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-12-700x466.jpg 700w" sizes="auto, (max-width: 749px) 100vw, 749px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Casas abandonadas en la comuna agroindustrial El Diluvio. Fotografía: Sheyla Urdaneta / THE WALL STREET JOURNAL.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-13.jpg" data-description="Obras abandonadas Ferrocarril Tinaco-Anaco. Fotografía: Patricia Marcano." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="650" height="488" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-13.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-13.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-13.jpg" data-id="50022" class="wp-image-50022 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Obras abandonadas Ferrocarril Tinaco-Anaco. Fotografía: Patricia Marcano.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-14.jpg" data-description="Vista de galpones desde entrada 2 de la comuna agroindustrial William Lara (La Roana). Fotografía: Patricia Marcano." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-inherit kb-has-image-ratio-inherit" ><img loading="lazy" decoding="async" width="650" height="488" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-14.jpg"   alt="" data-full-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-14.jpg" data-light-image="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-14.jpg" data-id="50023" class="wp-image-50023 skip-lazy"/></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Vista de galpones desde entrada 2 de la comuna agroindustrial William Lara (La Roana). Fotografía: Patricia Marcano.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-15.jpg" data-description="Viviendas construidas en la comuna, vistas desde la carretera. 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Fotografía: Patricia Marcano.</div></a></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><a href="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/16042017-16.jpg" data-description="Viviendas construidas en la comuna, vistas desde la carretera. 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<p class="wp-block-paragraph">Un 
reporte publicado en enero por el diario&nbsp;<I>The Wall Street 
Journal</I>&nbsp;da cuenta de lo que parece ser una comuna agroindustrial 
distinta a las anunciadas por Loyo en aquel programa. La llamaron Diluvio y está 
levantada al pie de una de las cordilleras que separan a Venezuela de Colombia 
en el estado Zulia. La construcción fue encargada a Odebretch y se ha quedado en 
ruinas, como otras tantas obras que la empresa brasileña empezó a desarrollar en 
Venezuela. Hoy sobreviven sus restos enmontados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
la Memoria y Cuenta del Ministerio de Agricultura y Tierras (MAT), del año 2012, 
se habla del proyecto agroindustrial de La Roana. El documento detalla que la 
comuna debía estar lista al finalizar 2012 y que para ello se aprobaron Bs. 
1.287.014.565 (provenientes del Fondo China-Venezuela). De ese total la obra 
tuvo un avance financiero de 40%, es decir, se consumieron Bs 514.805.863 y el 
avance físico de la obra alcanzó el 19,43% al terminar ese 
año.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo 
que más avanzó (en 7,68%) fue la siembra de 900 hectáreas y la adquisición de 
maquinarias agrícolas (solo 4% de lo planificado). Lo demás apenas dio unos 
pasos que superaron el 2% de las metas de construcción. El despacho de 
Agricultura alegó como obstáculo para que el proyecto avanzara las “diferencias 
técnicas entre los equipos decisores Venezuela-Belarús para el inicio de las 
obras”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
fecha de culminación de la comuna indicada por el MAT en ese mismo informe anual 
no coincide con los anuncios oficiales dados desde 2011, cuando se hablaba de 
2014 o 2015 como años en los que concluirían las obras. Todo se paralizó en 
diciembre de 2013. Desde entonces no ha habido más información oficial en los 
despachos de Comunas y Agricultura y Tierras. Sí hay una somera mención en la 
memoria y cuenta del Ministerio de Comercio del año 2014, en un capítulo donde 
se informa la importación de maquinaria agrícola desde Bielorrusia para la 
comuna agroindustrial del fundo La Roana. Justo en el año en el que se reporta 
la paralización de las obras.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>La representante legal y el ingeniero civil de la obra, dijeron no estar autorizados para proporcionar información</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">En 
febrero se solicitó información sobre el avance y estatus de este proyecto en 
las oficinas de BZS de San Juan de Los Morros, capital del estado Guárico, pero 
no la suministraron. La representante legal, Elvira González, y el ingeniero 
civil de la obra, Gerardo González, dijeron conocer la información, pero no 
estar autorizados para proporcionarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También 
se entregó una solicitud de información en las oficinas de BZS ubicadas en la 
zona militar de Fuerte Tiuna, en Caracas, y semanas más tarde, a través de un 
correo electrónico la empresa ofreció una declaración. A pesar del abandono, la 
frustración de los lugareños y el desinterés del gobierno de Nicolás Maduro, los 
bielorrusos quieren continuar: “Se mantienen las negociaciones sobre la 
realización de la segunda etapa de la obra y los volúmenes de dicho contrato. 
Esperamos exitosos resultados en las negociaciones para poder empezar con su 
ejecución”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
hay más detalles ni explicaciones sobre lo ocurrido con este proyecto, aunque sí 
insisten en su propósito, que luce de difícil concreción, de continuar la obra. 
La ciudad agroindustrial William Lara, dice el primer párrafo de la breve 
respuesta, “permitirá en un mayor nivel proveer la seguridad agroalimentaria del 
país hermano venezolano y también permitirá aumentar la producción de alimentos 
por métodos industriales”.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Tierra sin ley</h2>


<p class="wp-block-paragraph">De 
llegar a reactivar las obras, la empresa bielorrusa tendría que buscar nuevas 
contratistas para trabajar en esos predios, o ganarse de nuevo la confianza que 
perdió. La relación de BZS con las compañías venezolanas que trabajaron en La 
Roana no siempre fue buena.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“Me pagaron bien, aunque ellos decían que Venezuela no les pagaba"</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">“Me 
pagaron bien, aunque ellos decían que Venezuela no les pagaba, a nosotros sí nos 
pagaron todo. Claro, a unos precios de gallina flaca, pero pagaban”, dice 
Leandro Soto, de la Cooperativa de Servicios y Proyectos 
Seikatsu.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Soto 
trabajó en la comuna durante año y medio, hasta diciembre de 2013, 
específicamente en las terrazas de la zona siete, donde se requería hacer un 
movimiento de tierra para la instalación de maquinarias. También acondicionó un 
área que serviría de depósito de tractores y les alquiló equipos para hacer 
compactaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otras 
tres contratistas refirieron que BZS Venezuela y BZS Construcción les quedó 
debiendo las retenciones de impuestos al finalizar la relación de trabajo, y 
asoman una arista sobre la ejecución de esas obras que, hasta entonces, no se 
había considerado: la inseguridad. Nadie tomó en cuenta este aspecto al momento 
de aceptar el negocio.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“Solamente ejecuté el 20% del contrato asignado, no solo por la escasez de materiales sino por la inseguridad"</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">José 
Bustamante, de la compañía Proferca, afirma: “Solamente ejecuté el 20% del 
contrato asignado, no solo por la escasez de materiales sino por la inseguridad. 
El hampa en El Sombrero era muy fuerte, los sindicatos de la construcción 
también. Por eso solo estuvimos tres meses. Hicimos un corte de cuenta y dejamos 
eso así”. Proferca debía construir 20 viviendas, pero solo dio tiempo de hacer 
las losas y estructuras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
empresa Siltec vivió algo similar en el trato con los sindicatos. La atomización 
del movimiento obrero promovida hace más de tres lustros por el chavismo devino 
en una guerra a pistola por el control de los grandes proyectos de 
infraestructura. Los hombres contratados por Siltec apenas deforestaron la zona 
y construyeron bases para las viviendas. “Se pudo haber hecho más”, se lamenta 
Eric Morales, su representante. La empresa culminó su contrato y se fueron para 
no volver jamás a esa tierra sin ley.</p>

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			</item>
		<item>
		<title>Los invernaderos europeos que no dieron frutos en el trópico venezolano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[CRISTINA GONZÁLEZ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Nov 2015 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Agroindustrial]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Medio Ambiente]]></category>
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					<description><![CDATA[Más de 50 millones de bolívares se evaporaron en las “casas de cultivos protegidos”. Un buen día aparecieron estructuras importadas para sembrar a un costado de la Regional del Centro y otras de las autopistas venezolanas, pero resulta que no eran para el clima ni para el campo de esta parte del mundo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">No 
hay pimentones, ni tomates, ni ajíes. El paisaje es único: monte y escombros 
arropados por 20 tubos arqueados que sostienen los invernaderos que ha venido 
prometiendo el gobierno venezolano. Más atrás, hay otra casa similar con forma 
de capilla, cubierta a los lados por una tela de malla muy cerrada a la que no 
penetra ni un mosquito. Pero el resultado es el mismo: la maleza crece en los 
alrededores hasta&nbsp;uno, dos y tres 
metros de altura sin ninguna señal de cultivo en aquel rincón escondido de la 
urbanización La Unión de San Carlos, ciudad capital del estado Cojedes, en la 
región central del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
residentes, en tono de broma, la nombran “San Calor”, entre un sol penetrante a 
30 grados centígrados, sudor a chorros y pocas sombras. Algunos dicen, entre 
risas, que la densidad del aire distorsiona, de a momento, las imágenes (como en 
los desiertos o las películas del Lejano Oeste). Un pueblo donde los 
invernaderos abandonados de La Unión parecen desentonar: aun cuando llueve, 
permanece cálido. “Y hasta empeora”, asegura un taxista, risueño. Por eso, el 
Gobierno nacional a veces las llama “casas de cultivo protegido” en lugar de 
“invernaderos”: una propuesta de desarrollo socio-productivo en clima tropical 
que hoy –literalmente– da pocos frutos.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Hasta 
junio del año pasado, el ministro de Agricultura y Tierras (MAT), Yván Gil, 
calculaba 500 “casas de cultivo protegido” instaladas en territorio nacional 
para la siembra y cosecha de hortalizas mediante un convenio desarrollado con 
Cuba. Pero al final, solo suministraron 365 de las 500 casas de cultivo 
prometidas, según precisa el mismo ministerio en su Memoria y Cuenta del año 
2011.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la 
urbanización La Unión de San Carlos, los vecinos recuerdan el inicio del 
proyecto hace poco más de un año: personas vestidas de rojo tardaron entre cinco 
y siete meses en construir las casas que hoy se despedazan. Algunos residentes 
recibieron capacitación técnica los primeros días, hasta que los instructores 
dejaron de visitarlos por razones que aún desconocen. El consejo comunal debía 
asumir las actividades agrícolas –según uno de los antiguos miembros–, pero sus 
elecciones tienen dos años de retraso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la 
asistencia técnica es cubana, algunos equipos provienen de Europa, según 
convenios públicos, miembros de comunas y expertos en tecnología vegetal. El 
llamado poder popular, sin orientación ni vigilancia, no sabe qué hacer con 
aquello –lo último en tecnología de invernaderos– a pocos metros de su hogar, 
mientras la crisis inflacionaria eleva cada mes el costo de las 
hortalizas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><B>***</B></p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="328" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07112015-1.jpg" alt="" class="wp-image-50901"/><figcaption>Más de 50 millones de bolívares fueron presupuestadas para una serie de invernaderos que poco funcionaron. Foto: Cristina González.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">La Memoria 
y Cuenta de 2011 del Ministerio de Agricultura y Tierras registra el proyecto de 
suministro de 56 hectáreas de “casas de cultivos protegidos” en los estados 
Aragua, Carabobo, Cojedes y Lara, entre junio de 2010 y junio de 2011. Se trata 
de un convenio con Cuba basado en la adquisición y transferencia tecnológica de 
más de 500 casas de cultivo de 800 metros cuadrados, en modelo tropicalizado, 
por un monto de 50.931.154 bolívares. Al final solo se instalaron 22 hectáreas 
de cultivos protegidos en el eje central del país en relación a las 40 hectáreas 
estipuladas; Cuba solo suministró 365 de las 500 que le correspondía 
levantar.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
Ministerio de Agricultura y Tierras renovó el contrato: “El Proyecto fue 
evaluado en la XI Comisión Mixta del Convenio de Cooperación Integral Cuba 
Venezuela, es decir, fue aprobada la Fase II (Continuidad), lo que lleva a una 
modificación en los presupuestos asignados”, expone el documento oficial. Los 
informes de gestión posteriores del ministerio no hacen referencia particular a 
este acuerdo, e incluyen distintas Unidades de Producción Socialista (UPS) y 
Empresas de Producción Social (EPS) –estructuras de producción de bienes y 
servicios dependientes del Estado– en la dinámica del cultivo protegido en 
invernaderos, sin especificar la procedencia de las instalaciones, ni en algunos 
casos los entes responsables de la ejecución de los 
planes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Venezuela 
cuenta con 300 hectáreas de invernaderos instalados, desde que comenzó la 
producción comercial de estos equipos en el año 2000, destinados principalmente 
a la siembra de tomate, pimentón y flores, de acuerdo con un estudio de la 
Facultad de Agronomía de la Universidad de Los Andes (ULA) de este año. El 
informe da cuenta de la ausencia de estadísticas regionales de la producción 
total en invernaderos, así como de cuánto representan, en términos porcentuales, 
en la producción nacional de cada rubro. También concluye debilidades técnicas: 
“Debido al poco tiempo de establecimiento de los invernaderos en Venezuela, el 
número de personas capacitadas que manejen eficientemente este tipo de 
estructuras de cultivos es bajo. Venezuela no estaba preparada para un 
crecimiento tan rápido como el ocurrido en los últimos cinco años y 
probablemente se ha avanzado por ensayo y error”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
2011, medios de comunicación y líderes políticos denuncian el abandono y 
deterioro de las “casas de cultivo protegido” más llamativas: las enormes 
estructuras plásticas, rotas y mugres, dispuestas a un lado de la Autopista 
Regional del Centro, entre el kilómetro 71 y 96, que presuntamente debían ser 
administradas por los consejos comunales del sector Trapiches del Medio. Como en 
La Unión, a mayor escala.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><B>***</B></p>



<p class="wp-block-paragraph">Una cuadra 
promedio de la zona colonial del centro de Caracas mide 100 metros de largo y 
100 metros de ancho (10.000 metros cuadrados), que equivale a una hectárea. Los 
invernaderos del convenio Cuba-Venezuela equivaldrían, en total, a 56 cuadras 
caraqueñas sembradas de tomate y pimentón. Pero las fallas de asesoría técnica 
no es el único obstáculo de la promesa: la tecnología seleccionada es 
cuestionada en el gremio agrónomo.</p>


				<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-embed-handler wp-block-embed-embed-handler wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
				<iframe loading="lazy" title="Yván Gil Complejo Invernadero Julián López edo Carabobo" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/9I9ouOh0qUY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div></figure>
				
				 

<p class="wp-block-paragraph">Las 
zonas calientes de Venezuela (como ‘San Calor’) requieren mayor intercambio de 
aire que el que permiten las mallas de los invernaderos europeos diseñados para 
climas más fríos. En el caso venezolano, una malla antiáfido o anti-insecto 
–barrera física permeable que impide la entrada de insectos que afecten los 
cultivos–, dificulta la respiración de las plantas. “Si yo compro un paquete 
cerrado a un proveedor internacional sin tener el concepto de dónde la voy a 
utilizar, puedo traerme la malla que al proveedor le interese venderme, y la más 
cara es la más tupida, que es como un mosquitero o un tul de novia”, explica un 
especialista que reserva su identidad por temor a represalias contra su 
compañía, que tiene contrato con entes privados y 
públicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
insectos no solo pueden entrar por las paredes sino también adheridos a la ropa 
de quienes ingresan al invernadero o casa de cultivo. Por ello, es necesaria una 
serie de mecanismos previos para controlar el acceso a la zona de producción: 
usar ropa de seguridad y puertas de acceso con barreras sanitarias: una cortina 
de viento, una pre-cámara, otra cortina de viento y otra puerta con presión 
positiva (con viento desde el interior de la estructura hacia la cámara de 
afuera para terminar de expulsar los elementos contaminantes de la persona). 
Invernaderos importados visitados por expertos carecen de esos componentes. En 
Europa, algunos tienen varias barreras y otros no: depende del cultivo. El 
invernadero de La Unión solo presenta una pre-cámara 
simple.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos 
de los proveedores son la empresa española Grupo MSC y la compañía holandesa 
Dalsem, reconocidas en el negocio internacional de invernaderos como tecnología 
de punta. “Nos entregaron un Ferrari y no sabemos manejarlo (…) El despilfarro 
que se ha hecho en estas estructuras es enorme. Un grupo de agrónomos estamos 
preocupados, no sabemos qué hacer”, dice otro 
especialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Iraselis 
Marco, a diferencia de los sancarleños, fue testigo de esa bomba de tiempo: 
conoció los invernaderos de la Unidad Productiva Julián López –en el estado 
Carabobo–, quedó impactada con su majestuosidad y se incorporó a las labores del 
comedor de los productores agrícolas, hasta que la casa de cultivo fue 
intervenida. “Ahí se cultivaban tomates con algo que fue traído de un país 
nórdico, y en espacios muy fríos esas son cuestiones muy sofisticadas,&nbsp;y 
eso colapsó porque los productos que se usaban allí son importados y era difícil 
traerlos por la situación del país. Entonces se secaron buena parte de las matas 
de tomate porque no llegaron los insumos”, lamenta. Hoy esos invernaderos están 
bajo administración militar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><B>***</B></p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
presidenta de Fundaimagen –organismo adscrito a la Gobernación de Cojedes–, 
Nataly Peña, afirma desconocer el estado de las casas de cultivo de La Unión. 
Enumera otros logros de su institución: un vivero comunitario de más de 15 mil 
plantas, una unidad de lombricultura, viveros en escuelas. Nada sabe de 
invernaderos. Algunos vecinos del sector dicen que son una obra de la 
Gobernación, pero el ingeniero José Pernía, encargado del área de 
Infraestructura del estado, lo niega. Hasta la fecha, la coordinación de prensa 
del Ministerio de Agricultura y Tierras aún no responde a la solicitud de 
entrevista de Armando.info sobre el tema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
hay consejo comunal u otra organización vecinal que presione una respuesta. “Eso 
es un acto de corrupción, a nosotros nos dijeron que esas mallas eran 
carísimas”, dice una señora de la cuadra, y continúa sus labores caseras. 
Algunos se quejan, otros prefieren no opinar por desconocimiento. Alguna vez fue 
diferente: en 2007 el consejo comunal de La Unión tenía una página web, con su 
lista de voceros, proyectos ejecutados, proyectos en proceso, proyectos 
venideros, una galería de fotos, las leyes del Poder Popular y números de 
contacto. Una labor de contraloría impulsada por uno de los residentes. Hoy, la 
propuesta tecnológica de soberanía alimentaria se pierde entre las 
irregularidades estatales y la indiferencia del Poder 
Popular.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="338" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07112015-2.jpg" alt="" class="wp-image-50902"/><figcaption>Aunque se intentó contactarlos, en el Ministerio de Agricultura y Tierras no dan respuestas sobre los invernaderos que no fueron. Foto: Cristina González.</figcaption></figure>


<p class="nota wp-block-paragraph">(*) Este reportaje contó con la reportería de Alexander Olvera.</p>

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			</item>
		<item>
		<title>Los 105 kilos de Franklin Brito</title>
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		<dc:creator><![CDATA[JOSEPH POLISZUK]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2015 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Agroindustrial]]></category>
		<category><![CDATA[Muertes]]></category>
		<category><![CDATA[Protestas]]></category>
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					<description><![CDATA[Antes de sus siete huelgas de hambre, se destacó por sus cultivos. Era "El rey de la patilla", cuentan en el pueblo donde todo comenzó. Hoy hace ya cinco años que terminó de reducirse a 33 kilos y, entretanto, aquí no ha pasado nada.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Cuesta 
imaginar que de un fundo perdido en el camino a Caicara del Orinoco salieron las 
patillas más grandes del estado Bolívar. Donde había yuca, melón y otras 
siembras, ahora lo que sobra es monte. El paisaje es único: la maleza hoy arropa 
casi todas las 290 hectáreas por las que Franklin Brito murió en huelga de 
hambre.</p>


				<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-embed-handler wp-block-embed-embed-handler wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
				<iframe loading="lazy" title="RCTVI - GLOBOVISION: ULTIMA ENTREVISTA FRANKLIN BRITO (MAYO 27, 2010)" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/pqGeE7NnYHA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div></figure>
				
				 

<p class="wp-block-paragraph">En La 
Iguaraya -donde todo comenzó- no hay nada. Si no fuera por las fotos de antes, 
solo algunos ingenuos podrían creer que de ese fundo salieron las mejores 
cosechas de patilla que recuerdan en la población del 
Guarataro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Enclavada 
en la mitad del camino que conduce de Ciudad Bolívar a Caicara del Orinoco, 
Guarataro es un pueblo en el que no hay mucho más que casas y conucos a un lado 
de la carretera. Hasta hace seis años, cuando el boom de los celulares 
inteligentes bullía por todo el país, los más de 7.000 habitantes de la zona se 
las arreglaban con un teléfono público de la Cantv.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más 
célebre por sus suelos fértiles que por cualquier otra cosa, los agricultores 
destacan que en 1998 del Guarataro salieron más de 40 millones de kilos de ñame. 
Fueron tantos los guacales que ese año viajaron de allí incluso al exterior, que 
terminaron por coronar a ese rincón del estado Bolívar como la tierra del 
ñame.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hay 
muchas más referencias para un lugar en el que -aún en pleno siglo XXI- faltan 
estaciones de gasolina y emisoras de radio local. Ni siquiera se vislumbra un 
terminal de buses. Franklin Brito, sin embargo, puso a ese pueblo en el mapa: en 
1994 estableció allí el fundo Iguaraya y por esas mismas tierras, más tarde 
emprendió una cadena de siete huelgas de hambre, que llegaron a ser noticia en 
la prensa mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primero 
protestó los documentos que permitieron a sus vecinos repartirse el espacio de 
la vía de arena que conducía a su fundo. Más tarde, cuando logró reabrir la 
entrada, exigió precisar el origen de los fondos que dispuso el Gobierno para 
indemnizar sus demandas. Algo que no ha conseguido ni después de 
muerto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">"Lo que 
pedía era que anularan las cartas agrarias y que el Gobierno dijera por qué y 
bajo qué condiciones le querían beneficiar", concluye Elena, la viuda de Brito. 
"En 2007 le otorgan un tractor a crédito sin haberlo solicitado, que luego 
apareció como un comodato. Entonces Franklin les dijo: 'Yo quiero que me 
expliquen eso porque más adelante no me gustaría verme involucrado en un hecho 
de corrupción'".</p>


<h2 class="wp-block-heading">98 kilos</h2>


<p class="wp-block-paragraph">No es que 
el Gobierno no haya hecho absolutamente nada por Franklin Brito. En el año 2005 
obligó a los vecinos que ocupaban parte del fundo a replegarse y abrir otra vez 
el camino, pero hasta allí. ¿Cómo ignorar después de todo a un hombre que viajó 
de Guayana para acampar en el centro de Caracas; que llegó a cortarse un dedo en 
un morboso espectáculo improvisado frente a varias cámaras de televisión; que se 
cosió la boca y, por si faltaba algo, emprendió la primera de siete huelgas de 
hambre?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En julio 
de 2004 se le vio por primera vez en huelga de hambre en la plaza Miranda de 
Caracas. Al año siguiente prometieron cumplirle sus demandas, luego de retomar 
otra vez la protesta. Fue así como volvió a su casa ya no con los 105 kilos 
habituales sino con 98, pero con un papel que le garantizaba poder sembrar otra 
vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
Ministerio de Interior y Justicia, a la cabeza de Jesse Chacón, reconoció en 
2005 los derechos de Brito sobre su propiedad y conminó a los vecinos a echar su 
cerca otra vez a un costado de la carretera. Sin embargo, al final nunca 
formalizaron el hecho. Ni siquiera ahora...</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 30 
agosto del año pasado Brito murió en el Hospital Militar. El próximo mes habrá 
transcurrido un año y las famosas cartas agrarias que motivaron su protesta 
siguen vigentes; en el papel sus vecinos aún tienen derechos sobre 24 hectáreas 
de su fundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Elena 
Brito cree que el Gobierno nunca quiso admitir que el Instituto Nacional de 
Tierras cometió un error: "El Ministerio de Interior y Justicia reconoció la 
propiedad, pagó 70 millones de bolívares para volver a acondicionar el terreno, 
pero nunca devolvió las tierras, porque mi esposo no firmó un documento en el 
que le pedían decir que no le habían 
invadido".</p>


<h2 class="wp-block-heading">60 kilos</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Franklin 
José Brito Rodríguez nació en Irapa, estado Sucre, en 1960. Se mudó a Caracas 
para estudiar Biología en la Universidad Central de Venezuela; hizo prácticas en 
el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas; trabajó en el Centro 
Médico Docente La Trinidad y, en algún momento, convirtió su carro en 
taxi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1994 
animó a su esposa a vender el apartamento que tenían en Caricuao para probar 
suerte en un pueblo del estado Bolívar. "Fue un cambio totalmente radical", 
cuenta hoy su viuda. "Queríamos luchar para tener un futuro mejor, y en el fundo 
depositamos todo para dejarle un patrimonio a nuestros cuatro 
hijos".</p>


				<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-embed-handler wp-block-embed-embed-handler wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
				<iframe loading="lazy" title="Tierras de Franklin Brito están ociosas. A un año de la muerte del productor agrícola" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/LJaGd9wioAA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div></figure>
				
				 

<p class="wp-block-paragraph">Si las 
colas para llamar por teléfono eran difíciles, mucho más la poca luz. A falta de 
cableado, el Guarataro dependía de una planta eléctrica. Allí llegaron los 
Brito. Sobre ese pueblo Franklin instaló La Iguaraya como homenaje a su esposa, 
Elena Iguaraya Rodríguez, y en ese mismo punto comenzó el primero de una 
retahíla de desencuentros que en 2007 lo mostraron protestando frente al TSJ con 
poco más de 60 kilos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata 
de una sucesión de eventos que Elena atribuye a un pase de factura del entonces 
alcalde del municipio Sucre, Juan Carlos Figarella: una plaga había arrasado con 
el ñame del Guarataro y frente a la proximidad de las vacas flacas, el 
funcionario introdujo ante la Corporación Venezolana de Guayana un proyecto 
agrícola al que Brito se enfrentó en nombre de la Federación Campesina de la 
zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguro de 
que era mejor sembrar otra variante de la misma especie antes que aplicar 
agroquímicos, Brito rechazó la solución oficial y planteó otra. "La alcaldía por 
eso dejó de percibir 1.000 millones de bolívares, yo imagino que a raíz de eso 
empezó todo", cuenta Elena.</p>


<h2 class="wp-block-heading">33 kilos</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Brito 
llevó su propuesta agrícola hasta la Asamblea Nacional. Ya se veía que no era 
persona de quedarse callado. Quienes lo conocieron por el pueblo lo definen como 
alguien conversador y amante de la naturaleza. Se identificaba con la izquierda 
por su papá, de quien siempre dijo que formó parte de la resistencia que el 
Partido Comuntista armó contra Pérez Jiménez en el estado Sucre. Además, era 
empecinado; aunque no lo dicen así lo pintan como terco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sea lo 
que sea, Jairo Torres cree el Guarataro no entendió la lucha de Brito. "Aquí 
pudo venir Vargas Llosa y lo hubieran visto como un tonto más, puede llegar 
Obama que sería cualquiera", dice sentado en el porche de su casa, donde 
conversaba con Brito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por 
supuesto, a nadie le alegró su muerte. Aunque cada elección el chavismo 
demuestra quién manda en casa, nadie del Guarataro celebró el final de este 
caso. Muchos, sin embargo, todavía rechazan las banderas de Brito. "A Frank le 
decían 'El rey de la patilla' y aquí se le reconoció más por eso que por su 
defensa por los derechos humanos", lamenta Torres. "Aquí el más bravo es el que 
se mete en una montaña y saca un millón de kilos de ñame y Frank lo hizo y 
consiguió las mejores cosechas de patilla de la zona".</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el 
liceo del pueblo, por su parte, algunos empleados no entienden por qué además de 
dar clases de biología, matemática y física, conminada a la población 
estudiantil a reclamar. "Alborotaba a los alumnos". Dicen que una vez los motivó 
a saltar la cerca de la institución educativa para protestar por mejores 
instalaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tiempo 
después Brito estaría al frente de otra clase de protestas. Aún en terapia 
intensiva radicalizó la huelga de hambre. Una semana antes de morir, el ministro 
de Agricultura y Tierras, Juan Carlos Loyo, fue a visitarlo y garantizó que todo 
se iba a resolver. Pero ese mismo día los sedantes ocasionaron problemas 
respiratorios que obligaron a entubar al paciente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">"Yo le 
pedí al ministro que, si iban a arreglar el problema que no mandara a nadie a 
hablar con Franklin, que le viera la cara si era que él podía engañarlo 
nuevamente", relata Elena. "Y Loyo fue, le dijo que todo se iba a resolver, que 
pusiera de su parte y nunca más volvió".</p>



<p class="wp-block-paragraph">Brito al 
final llegó a pesar 33 kilos. "Yo misma lo cargaba", dice su hija Ángela. La 
autopsia indica que murió el 30 de agosto del año pasado de un shock séptico. 
Los familiares agregan que la temperatura de la terapia intensiva y las drogas 
que le dieron contra su voluntad fueron una tortura. En mayo por eso se les vio 
llevando una nueva denuncia al TSJ.</p>



<p class="wp-block-paragraph">"Una vez 
encontré en la papelera un frasquito de Aloperidol", señala Elena. "Nosotros le 
exigimos al director de la terapia intensiva que nos explicara por qué le 
estaban poniendo una droga para gente con problemas de esquizofrenia, cuando 
Franklin siempre estuvo consciente".</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todavía 
la semana pasada había gente en El Guarataro que se refería a él como "El loco". 
Incluso algunos de los vecinos que llegaron a ocupar parte de su fundo. Son 
pocos los que quieren declarar a la prensa sobre el tema. Tal vez nadie quiere 
restregarle a su familia que no vale la pena sacrificar la vida, tal vez un año 
sea muy pronto para destacar su causa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">(*) Este 
reportaje fue originalmente publicado en&nbsp;<I>El Universal</I>&nbsp;el 31 de julio de 2011, a un año de la 
muerte de Franklin Brito.</p>

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			</item>
		<item>
		<title>Las mazorcas de la desilusión</title>
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		<dc:creator><![CDATA[CRISTINA GONZÁLEZ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 May 2015 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Agroindustrial]]></category>
		<category><![CDATA[ChÃ¡vez]]></category>
		<category><![CDATA[TSJ]]></category>
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					<description><![CDATA[Una de las pocas historias de relativo éxito en las comunas socialistas que el Gobierno venezolano impulsa en propiedades rurales incautadas por todo el país es El Maizal, en el estado Lara. Pero desde diciembre pasado una decisión del Tribunal Supremo, que llegó a anular los efectos de un documento entregado por Hugo Chávez, ha puesto en entredicho la propia existencia del proyecto. Si bien el fallo está en revisión, dejó lastimados sin remedio a la autonomía de la justicia, a los derechos de los antiguos dueños, y a los productores agrarios, presas por igual de un proceso confiscatorio compulsivo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">A pocos metros del 
antiguo peaje del municipio Simón Planas (capital Sarare), del estado Lara, en 
la región centro-occidental del país, está la entrada de la comuna El Maizal, un 
predio de 2.237 hectáreas. “Donde sembró el comandante”, reza un letrero que 
recibe a los visitantes con la imagen del fallecido presidente Hugo Chávez. Es 
sabido que Chávez fue –sobre todo desde su intento de reforma constitucional, en 
2007– el promotor del llamado Estado comunal como nueva organización 
político-administrativa del país. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Un poco más adentro, 
dejando atrás la valla, hay vacas, caballos, galpones, tractores, cultivos, una 
empresa de gas, otra imagen de Chávez, jóvenes y adultos trabajando. La búsqueda 
atropellada de la autosustentabilidad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Las cuentas de los 
comuneros arrojan más de 400 cabezas de ganado, cerca de 500 hectáreas de 
siembra de maíz, 25 bombonas de gas doméstico distribuidas por mes, cinco 
unidades de producción y más de 7.000 habitantes representados por 22 consejos 
comunales que conforman la estructura administrativa de El Maizal. 
</p>


<p class="wp-block-paragraph">Martina Peraza, una 
señora mayor, vocera del consejo comunal La Esperanza y encargada del banco de 
la comuna, señala un galpón a medio construir. “Ahí estará la planta de queso”, 
dice con entusiasmo. Es uno de los proyectos. Algunos están en marcha, otros en 
espera de recursos, pero todos estuvieron a punto de venirse abajo en diciembre 
del año pasado por orden judicial: el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) 
invalidó la ocupación del terreno donde la comuna se asienta, expropiado seis 
años antes de ese hito por el Estado. El proyecto comunero de El Maizal pendía, 
y aún pende, de un hilo jurídico. Eso, además de los obstáculos que este tipo de 
emprendimientos colectivos normalmente enfrenta: un entorno hostil en lo 
político, la pesadez de la burocracia y las debilidades organizativas propias de 
una experiencia pionera, más desarrollada en la letra de la ley que en práctica. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese diciembre, en medio 
de una celebración que reunió a muchos de los campesinos sobre la platabanda de 
la futura quesera, Ángel Prado, vocero del consejo comunal Revolucionario Unido, 
recibió una llamada de la defensora del Pueblo de Lara, Elba Rodil, con la 
noticia. “Me dijo que tenía un documento que exigía la desocupación inmediata y 
la entrega del predio El Maizal a sus antiguos dueños, y yo me quedé frío, 
porque nunca nos imaginábamos eso. El Maizal ha asumido cierta vanguardia en la 
zona y no creíamos que eso pudiera ocurrir”, relata Prado y recuerda que fue el 
mismo presidente Chávez quien entregó el terreno. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La entrega ocurrió en 
marzo de 2009. El entonces mandatario nacional vestía su característico uniforme 
militar verde oliva y boina roja. Encabezaba una alocución desde la finca El 
Maizal, luego de un recorrido por el tramo vial Acarigua-Barquisimeto, junto al 
gobernador de Lara, Henri Falcón –hoy partidario de la oposición–, el gobernador 
de Portuguesa, Wilmer Castro, y el ministro de Obras Públicas, Diosdado Cabello 
–actual presidente de la Asamblea Nacional–. “Con este proyecto está naciendo 
una comuna socialista que abarca parte de Lara y parte de Portuguesa (...) Si 
nosotros no intervenimos los latifundios, esta autopista a quien beneficiaría es 
a los latifundistas. La autopista tiene que ser un motor para que se genere una 
nueva realidad geopolítica”, sentenció. Y regresó en noviembre para la 
transmisión de su programa Aló, Presidente, número 344, transmitido por el canal 
estatal Venezolana de Televisión (VTV). Varios miembros de aquella comuna recién 
creada mostraron sus avances de entonces: siembra de caraotas negras, 
tratamiento de semillas, control biológico, mecanización agrícola. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">--A nosotros nos 
engañaban en esos campos, todos esos latifundistas-- dijo uno de 
ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">--Los engañaban, los 
engañaban-- asintió el presidente. Y al rato, agregó: --Ahora fíjate una cosa, 
si la contrarrevolución llegara otra vez al poder en Venezuela todo esto se 
acabaría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">--Sí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">--¡Todo!-- enfatizó 
Chávez. </p>


<h2 class="wp-block-heading">La orden de desalojo</h2>


<p class="wp-block-paragraph">La defensora Rodil le 
informó a Prado, quien también está al frente del banco de la comuna, que debía 
presentarse en su despacho con varios colectivos de la zona para entregarle el 
documento que ordenaba el desalojo de los comuneros. Lo recibieron pero no se 
quedaron de brazos cruzados y convocaron una rueda de prensa con la finalidad de 
rechazar la decisión del TSJ. </p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02052015-1.jpg" alt="" class="wp-image-50750"/><figcaption>Los comuneros critican que a pesar de figurar como ejemplo de la revolución bolivariana, les han dado la espalda en Corpolara, la Alcaldía de Simón Planas y hasta el PSUV.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">La Sala de Casación 
Social del máximo tribunal declaró con lugar el recurso de apelación de la 
Agropecuaria El Maizal S. A., antigua propietaria de la finca, y anuló la acción 
del Instituto Nacional de Tierras (Inti), que en febrero de 2009 declaró la 
hacienda como terreno ocioso –no productivo–, carente de pruebas suficientes 
sobre su propiedad privada, y, por lo tanto, propenso a que el Estado lo 
expropiara de acuerdo con la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario. Esa medida 
había derivado entonces en la emisión de una carta agraria que permitía la 
ocupación de la finca por parte de los consejos comunales. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero como el Inti nunca 
consignó ante el juicio del caso el expediente administrativo que demostraba la 
inutilidad de las tierras, el TSJ lo consideró una violación al derecho a la 
defensa y al debido proceso. Los abogados de la Agropecuaria El Maizal jamás 
tuvieron acceso al informe que respaldaba la expropiación. Por eso, la corte 
invalidó el proceso del Inti y por lo tanto, la carta agraria de la comuna, 
firmada por el propio Chávez. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa misma semana, 
Prado, ajeno a la evolución del juicio, campesino maicero, líder en la comuna, 
viajó, angustiado, a Caracas para participar en el Consejo Presidencial de las 
Comunas. Había 120 comuneros de todo el país, muchos atentos a su situación: 
comentaban entre ellos que antiguos dueños de fincas expropiadas en Apure, 
Barinas y Portuguesa estaban solicitando la devolución de las tierras amparados 
por el caso de El Maizal. “Si hicieron esto donde Chávez estuvo dos veces, más 
rápido lo hacían donde Chávez no fue”, dice Prado, quien participó en la Mesa de 
Agricultura del consejo presidencial, una actividad de cuatro días que cerró con 
un conversatorio con el presidente Nicolás Maduro, el heredero de la 
administración chavista. Solo hablaría un vocero de cada una de las mesas y 
Prado fue elegido en la suya para exponer su problema. “Sin que yo todavía 
hubiese tocado el tema, el presidente automáticamente preguntó si yo era de la 
comuna El Maizal, porque tenía una franela puesta”, cuenta. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mandatario 
desconoció el carácter autónomo del Poder Judicial e informó, en televisión 
nacional, haberse comunicado con la presidenta del TSJ para la restitución de la 
carta agraria. “Espero que a través de los mecanismos constitucionales, muy 
pronto, así lo digo como jefe de Estado, se corrija la inaudita decisión de 
quitarle la carta agraria sagrada que le entregó Hugo Chávez a los campesinos de 
El Maizal. ¡Sagrada!”, dijo, alzando la voz. En menos de una semana, el TSJ 
suspendió cautelarmente la sentencia para su revisión. 
</p>


<h2 class="wp-block-heading">“Me engañaron”</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Orlando Alvarado, 
propietario de la Agropecuaria El Maizal y antiguo dueño del predio hoy 
convertido en comuna, creyó por esos días que finalmente recuperaría la finca. A 
sus 69 años, aún se defiende: afirma que sí había producción en su hacienda y 
que el mismo Chávez lo había reconocido. “Él vino antes del 92 y yo lo apoyaba 
al principio, porque los adecos y los copeyanos nos tenían obstinados. Lo 
veíamos con mucho entusiasmo, pero después se volvió irreal. Él me felicitaba 
por la finca”, asegura. Y hace un recuento, advirtiendo imprecisiones de una 
memoria desgastada, de sus resultados: entre 700 y 900 becerros al año, 30 
empleados –20 fijos y los demás contratados–, alianzas con la Universidad 
Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) para prácticas y pasantías, extracción 
de miel e, incluso, una explotación minera: “Hay una mina de arena incalculable 
allí”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La Agropecuaria El 
Maizal está inscrita en el Registro Mercantil Segundo de Lara desde 1983. Antes 
de 2007 la compañía estaba en manos de Clara Camejo Campins y su esposo Humberto 
Campins Macías, quienes vendieron sus acciones a Manuel González y Orlando 
Alvarado, respectivamente, en 2007, aunque Alvarado figura como director de la 
compañía desde mucho antes del cambio de propiedad. Al año siguiente, la finca 
fue incluida en los 3,6 millones de hectáreas expropiadas durante el gobierno de 
Chávez. </p>


				<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-embed-handler wp-block-embed-embed-handler wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
				<iframe loading="lazy" title="Presidente Maduro se solidariza con la Comuna El Maizal" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/UNvmVHKJQD0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div></figure>
				
				 

<p class="wp-block-paragraph">Guido Pérez trabajó en 
el predio por 18 años y su esposa, María Olivo, por 25. Ambos quedaron sin 
trabajo tras la expropiación, pese a las promesas del entonces presidente del 
Inti, Juan Carlos Loyo, de garantizar puestos laborales a los empleados de la 
finca. “Dijo que los trabajadores no tenían de qué preocuparse. Yo estaba ahí, 
nadie me lo contó”, recuerda. Como administrador de la hacienda, organizó ante 
la Inspectoría del Trabajo, a solicitud del Inti, los papeles de cada uno de los 
campesinos: seguro social, pasivos laborales. Dice que hubo muchas promesas, 
pero no los reengancharon. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aparentemente, no 
serían los únicos defraudados: “A mí me engañaron. Yo me mantuve de bajo perfil 
porque me dijeron que me iban a pagar. Diosdado Cabello me lo dijo 
personalmente, que no me preocupara, pero eso fue embuste porque pasaron un poco 
de años y no han pagado nada”, reclama Alvarado. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El sector agropecuario 
fue su vida. Aprendió a sembrar maíz cuando trabajaba en la administración 
pública. Después, se graduó de perito agropecuario y pasó a la actividad 
privada. No tiene relación con la comuna y pone en duda su funcionamiento. “Es 
una finca que me da lástima el estado en que está ahorita, eso está destrozado”, 
considera. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La defensa de la 
Agropecuaria El Maizal presentó en 2010 tres testigos –un profesor del 
departamento de Producción Animal de la Facultad de Agronomía de la UCLA, un 
ingeniero en Informática y un ingeniero agrónomo– para certificar la 
productividad agropecuaria, pero su valor probatorio fue desestimado por el 
tribunal. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ello, el antiguo 
administrador Guido Pérez, quien también es abogado, advierte que el triunfo 
momentáneo de Orlando Alvarado y su socio obedeció a la falta administrativa del 
Inti y no a una victoria en materia de reconocimiento del derecho de posesión. 
“No convalida la propiedad sobre los terrenos, sino que invalida el proceso 
porque hubo una omisión en su debido momento al no consignar el expediente 
administrativo”, explica. No recuerda haber visto, en sus casi dos décadas 
laborando en El Maizal, alguna vez a funcionarios del Inti inspeccionando el 
área y se pregunta por qué este organismo nunca consignó el documento de aquel 
proceso. “O sea que el Inti no tenía ese expediente y esa fue una decisión en el 
aire. Para declarar tierras improductivas debe haber un estudio. Los actos 
administrativos deben estar sustentados, no deben ser por capricho”. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">A diferencia de su 
antiguo jefe, Pérez ratifica la actividad productiva de la comuna en materia 
agropecuaria y de servicios sociales. “¡Decir que no es injusto!”, reconoce, 
pero lamenta que no tomaran en cuenta a los trabajadores de antes. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Prado, con una larga 
experiencia campesina, reconoce: “Antes de 2009 aquí había producción, pero los 
dueños arrendaban las tierras a los pequeños productores (…) Eran obreros de 
quien les arrendaba la tierra, pero con la llegada de la revolución eso se 
revirtió”. Cuestiona la propiedad privada sobre El Maizal desestimando antiguas 
reformas agrarias que favorecieron la concentración de tierras en pocas manos. 
“Es una cuestión jurídica que deben dilucidar los tribunales”, resume al 
respecto el abogado Pérez. </p>


<h2 class="wp-block-heading">¿A quién le importa la comuna?</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Sentados sobre tierra 
preparada, removida para la siembra, nueve personas descansan de la jornada que 
cumplen diariamente en los invernaderos del Ministerio de Agricultura y Tierra 
(MAT), ubicados a pocos kilómetros del predio, asumidos por la comuna desde el 
año pasado. Ana Faneite explica que esos espacios estaban abandonados, sin 
cultivos, sin nada. El Fondo para el Desarrollo Agrario Socialista (Fondas) 
impartió un taller a varios comuneros y desde entonces a cada uno le corresponde 
trabajar un invernadero. Siembran pimentón, tomate, apio, lechuga. Siembran con 
recursos propios porque el Fondas no ha enviado recursos en lo que va de año. 
Siembran con los excedentes de su producción más rentable: el maíz. 
</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/02052015-2.jpg" alt="" class="wp-image-50751"/><figcaption>Los predios fueron intervenidos en marzo de 2009 por el propio Hugo Chávez y entregados a vecinos organizados en consejos comunales. Foto: Cristina González.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Martina Peraza, entre 
las figuras más antiguas de la comuna, no escatima en referir otras 
indiferencias gubernamentales de la administración chavista: el alcalde del 
municipio Simón Planas, Fermín Marín, del Partido Socialista Unido de Venezuela 
(Psuv) –el partido de gobierno–, da la espalda a sus llamados. “A él no le 
gustan las comunas. ¿Por qué? Bueno, porque las comunas le quitan dinero a las 
alcaldías, porque dicen que somos organismos paralelos”, opina. La Corporación 
de Desarrollo Jacinto Lara (Corpolara), promovida por el Gobierno nacional y el 
Psuv, también es catalogada como un ente paralelo a la Gobernación, pero 
tampoco, dice Peraza, responde a las solicitudes de apoyo económico. “Luis Reyes 
Reyes [presidente de Corpolara, exgobernador del estado] tampoco nos ha dado 
nada”, afirma con propiedad en su rol al frente del banco comunal. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las empresas “Ezequiel 
Zamora”, de siembra y mecanización, “Argimiro Gabaldón”, de producción de 
ganadería y carne, “Camilo Cienfuegos”, de distribución de gas doméstico, y 
“Simón Bolívar”, la bloquera comunal, todas a cargo de El Maizal, todavía no 
alcanzan el sueño de la autosustentabilidad y dependen de recursos del Estado 
para su desarrollo. Los reciben por proyecto, de parte del Servicio Autónomo 
Fondo Nacional de los Consejos Comunales (Safonacc) –llamado Servicio Fondo 
Nacional del Poder Popular (Safonapp) desde octubre de 2014–, del&nbsp; Fondo de 
Desarrollo Microfinaciero (Fondemi) y un apoyo puntual de la Compañía Anónima 
Nacional de Teléfonos de Venezuela (Cantv). Pero solo algunos de los proyectos 
son aprobados y en total suman 64 millones de bolívares recibidos, más de la 
mitad destinados a construcción de viviendas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta ahora, solo la 
producción maicera genera excedentes (38.000 bolívares en 2010, 1,2 millones en 
2011, 590.000 en 2012,&nbsp; 900.000 en 2013 y 10,8 millones en 2014), pero 
aprovecharlos también ha sido cuesta arriba: miembros del parlamento de la 
comuna, conformado por 22 personas –un representante de cada consejo comunal–, 
explicaron que venden sus cosechas a la Corporación Venezolana de Alimentos 
(Cval), cuyos pagos, que debe tramitar el Fondas, sufren retrasos de hasta un 
año. Afirman que eso no los detiene, que siguen trabajado, con deudas y trabajo 
voluntario. Y que por eso, indignados, desmintieron las declaraciones del 
gobernador Henri Falcón, durante las mesas de diálogo entre el Gobierno nacional 
y partidarios de la oposición, que señalaban una mala gestión del fundo. Lo 
negaron y lo invitaron, como invitan al alcalde, a visitar la comuna. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, buscan 
modos de producción y autosustentabilidad: tienen en lista un restaurante, una 
planta de harina para procesar el maíz, una planta productora de café, entre 
otros, algunos posibles con recursos propios, otros solo con ayuda del Estado. 
De los proyectos en marcha, no hay respuesta precisa sobre el historial de 
producción de todas las empresas. “Aquí han pasado varias gestiones y hay 
compañeros que se han ido y se han llevado la información por cuestiones 
internas, contradicciones”. Es una tarea pendiente, que, dicen, mejoró con la 
conformación del parlamento en 2013, y ahora incluso asesoran otras experiencias 
comunales. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Un mes antes de 
despedirse ante el país para viajar a un tratamiento oncológico al que no 
sobrevivió, Chávez, recién reelecto en la presidencia, regañaba a sus ministros 
por no atender a las comunas. “He pensado en echar atrás y eliminar el 
ministerio, porque nosotros hemos asumido que el problema de las comunas es de 
un ministerio y eso es un gravísimo error que estamos cometiendo, no lo 
cometamos más, Nicolás”, dijo, alzando la voz, y luego, pausadamente, se dirigió 
al entonces vicepresidente, quien hoy encabeza el gobierno central: “Nicolás, te 
encomiendo esto como te encomendaría mi vida: las comunas (…) ¿Será que seguiré 
clamando en el desierto por cosas como estas?”. El Maizal aún le toma la 
palabra. </p>


				<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-embed-handler wp-block-embed-embed-handler wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
				<iframe loading="lazy" title="#Micro Comuna el MAIZAL, ejemplo de producción y sostenibilidad" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/hJ76PFUEod0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div></figure>
				
				 
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			</item>
		<item>
		<title>El hombre que calculaba el precio de la carne</title>
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		<dc:creator><![CDATA[FABIOLA ZERPA]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Apr 2015 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Agroindustrial]]></category>
		<category><![CDATA[Escasez]]></category>
		<category><![CDATA[Expropiación]]></category>
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					<description><![CDATA[Se llama Herald Crespo y era director de Agroflora, la empresa del Estado que resultó de la expropiación de la legendaria "Compañía Inglesa", o Vestey Farms, la ganadera más grande del país. Pero ahora está preso en Apure. La Fiscalía lo imputó por robo de ganado. Él no niega que vendía reses de la empresa estatal a precios no regulados (asegura que el ministro Yván Gil lo sabía), pero afirma que lo hacía para ayudarla a subsistir. Un caso que muestra las zonas grises y contradicciones generadas por los controles del mercado y que explican, en buena parte, la actual escasez de la carne.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">“Uno nunca conoce bien 
a alguien hasta que muestra sus carnes”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Herald Crespo suelta la 
frase y repara en la ironía que contiene, luego de sorber refresco de un vaso 
plástico y pensar en sus antiguos jefes del Ministerio de Agricultura y Tierras 
(MAT). </p>



<p class="wp-block-paragraph">A las dos de la tarde 
de un caluroso día de mediados de marzo el hombre, de 35 años, sentado a la 
sombra de un árbol, conversa con soltura en el patio trasero de la Comandancia 
de la Policía del estado Apure (en San Fernando, capital de ese estado llanero 
del suroccidente de Venezuela). Allí se encuentra detenido desde hace tres meses 
por comerciar ilegalmente, según el Ministerio Público, con los rebaños de 
Agroflora, la empresa ganadera más grande y longeva del país, expropiada por el 
Estado en 2011 y ahora investigada por el Sebin (Servicio bolivariano de 
inteligencia, cuerpo de policía política del Estado). El hombre cuenta su caída 
como directivo de la Agropecuaria Flora C.A. (conocida en la zona Agroflora o 
Compañía Inglesa, la principal persona jurídica entre los activos adquiridos por 
vía forzosa en 2011 a la centenaria empresa de carnes Vestey Farms), un descenso 
que explica los resultados palpables hoy día de la socialización de los medios 
de producción en Apure, estado que alguna vez fuera el primero en producción 
pecuaria: escasez de carne y altos precios en todo el país, a pesar de las 
regulaciones. </p>


<p class="wp-block-paragraph">Crespo se defiende. “No 
es cierto que vendí reses ilegalmente. Agroflora nunca presentó ni desfalco ni 
déficit. Era una empresa modelo del Ministerio de Agricultura y Tierras (MAT). 
Aun así, el Sebin me sacó de la empresa esposado como vil ladrón; más bien 
deberían hacerme un monumento por haber demostrado que una empresa del Estado sí 
puede ser eficiente”, esgrime sus argumentos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Junto a seis personas 
más, el administrador de 35 años de edad egresado de la Universidad Nacional 
Experimental de los Llanos Centrales Rómulo Gallegos (Unerg), fue imputado por 
peculado doloso contra el Estado y asociación para delinquir. A su antiguo 
supervisor, el ex viceministro de Producción Agropecuaria Tomás Rodríguez, y al 
tercer director, José David Cordero, los sigue solicitando la justicia por el 
mismo caso. La supuesta venta ilegal de reses ocurrió en octubre, un mes después 
de cambios clave en la cúpula del despacho del MAT&nbsp; para enfrentar “la 
guerra económica”, de la que el Gobierno de Nicolás Maduro dice ser víctima. La 
coincidencia agravó los hechos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En septiembre de 2014, 
el presidente Nicolás Maduro destituyó al entonces ministro del MAT, Yván Gil, y 
nombró a José Luis Berroterrán. El agrónomo y profesor de la Universidad Central 
de Venezuela (UCV),&nbsp; inició de inmediato una reestructuración del despacho 
que comenzó con la intervención de la Corporación Venezolana de Alimentos 
(CVAL), a la que están adscritas 163 unidades agropecuarias (entre ellas, los 
hatos expropiados), 62 agroindustriales y 25 de mecanización. Así mismo, 
destituyó a la junta directiva de Agroflora, integrada por Rodríguez, Crespo y 
Cordero. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de la 
designación de una nueva junta –publicada en <I>Gaceta Oficial</I> el 8 de 
octubre– Crespo realizó la venta por la que la Fiscalía le acusa de disminuir 
los rebaños estatales de Agroflora (en 2011 representaban cerca de 6% del total 
de cabezas de ganado del país), comercializar a discreción sin una estructura de 
costos ni clasificación de precios de animales y focalizar las ventas a empresas 
privadas. </p>


<h2 class="wp-block-heading">Llamadas van y vienen</h2>


<p class="wp-block-paragraph">“Esa tarde del 14 de 
octubre me entraron al celular unas 20 llamadas perdidas de Crespo. Yo estaba en 
un lugar sin cobertura en el hato Turagua (municipio Muñoz, Apure) y había dado 
la orden de que las novillas no salieran”, recuerda Gustavo Araujo, 
administrador del hato, quien había trabajado con los ingleses y llevaba casi 
dos años al mando de Crespo. “Ese día fue que reventó el problema. A mí esa 
venta no me parecía”, recordó sentado en la oficina administrativa de Turagua, 
uno de los 11 hatos pertenecientes a Agroflora. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El afán de Crespo 
–desde Valencia, capital del estado Carabobo (centronorte de Venezuela) – por 
hablar con Araujo se debía a que este objetaba la venta de 300 novillas para 
cría que días antes había concretado con la empresa Agritecni Servicios. “Seis 
días antes habían designado la nueva junta y ya él no tenía mando, aunque nos 
dijo a los empleados que sí”, recordó Araujo. 
</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="412" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10042015-1.jpg" alt="" class="wp-image-50813"/><figcaption>Herald Crespo dirigía la empresa pública Agroflora. La Fiscalía dice que robó ganado y él responde que merece una estatua. Foto: Fabiola Zerpa.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">La noticia de la 
transacción corrió ese día como pólvora hasta Caracas, donde el recién designado 
ministro Berroterán reaccionó con una orden de suspensión inmediata de 
movilización y venta del ganado para todos los hatos de la empresa. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reacio a los cambios, 
Crespo insistió en que Araujo despachara el ganado desde Turagua y envió una 
carta a la oficina del fundo responsabilizándose por la venta. “Tuve dos razones 
para hacerlo”, explica Crespo desde su prisión apureña. “Una, el Tribunal 
Superior Agrario de Aragua, responsable de la intervención estatal de Agroflora 
en 2011, no había autorizado para el momento a la nueva directiva, como sucedió 
cuando me nombraron a mí”. La segunda, la anuencia de los entrantes. “En la 
primera reunión que tuve con ellos el 10 de octubre, los nuevos directivos me 
dijeron que yo seguía mandando y que continuara con las operaciones. Cuatro días 
después me dijeron que estaba robando ganado”, relata. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que ocurrió luego 
está descrito en las actas de la causa penal No 1C-19.962-14 del Juzgado Primero 
de Primera Instancia en lo Penal de San Fernando de Apure. Seis gandolas –con 50 
novillas cada una– fueron despachadas del hato Turagua hacia el centro del país. 
La Guardia Nacional las detuvo (en Camaguán, estado Guárico, y Achaguas, estado 
Barinas). La Fiscalía consideró varias irregularidades: la venta se había hecho 
a espaldas de la nueva directiva; las guías de movilización no estaban firmadas 
por esta; y las facturas indicaban que se vendía ganado de descarte (para 
matadero, a 9.000 bolívares cada res, el equivalente a 46 dólares según la tasa 
oficial Simadi de referencia) cuando se trataba de novillas para cría (a 20.000 
bolívares cada res o 103 dólares por la misma tasa), según informe de perito. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">El punto es esencial: 
el kilo de res para matadero está regulado, las novillas no. Por esa razón la 
Fiscalía identificó un daño al patrimonio del Estado, que habría dejado de 
percibir 3,3 millones de bolívares (cerca de 17.000 dólares) por la venta. Tres 
días después el Sebin aprehendió a Crespo en Valencia. El cargo de asociación 
para delinquir está sustentado, según la Fiscalía, en la relación del ex 
director de Agroflora con una empresa privada que regentaba el matadero de 
Quíbor (estado Lara, centrooccidente de Venezuela), que comercializaba ganado de 
la estatal sin que las ganancias fueran traspasadas al Estado. 
</p>


<h2 class="wp-block-heading">La suma y la resta</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El caso refleja que hay 
una zona gris de distorsiones entre lo regulado y lo desregulado en una misma 
cadena productiva. Fuentes en Caracas, así como en los estados Apure, Aragua y 
Carabobo –de fuerte actividad pecuaria– indican que es allí donde muchos hacen 
sus ganancias, a semejanza de los importadores con dólares preferenciales. El 
esquema: empresas de relacionados –“enchufados” – a la directiva de Agroflora le 
compraban ganado joven (novillas, mautes, mautas y toretes) a la estatal que 
luego vendían a precio de mercado a mataderos de particulares en Maracay y 
Valencia. “Los directivos pedían dos cheques: uno a nombre de Agroflora con el 
monto correspondiente a los kilos de carne a precio publicado en la <I>Gaceta 
Oficial</I>, y otro con la diferencia de precio con respecto al precio del 
mercado”, indicó una fuente de una compañía agropecuaria. Cuando la noticia se 
extendió en el medio, hubo un cambio de estrategia y los negocios se hacían con 
mataderos estatales y empresas de maletín. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Crespo lo niega: “La 
gente dice que yo tengo millones de dólares. No es así. No estuviera aquí”. 
También niega los alegatos de la Fiscalía diciendo que lo que es descarte para 
Agroflora es riqueza para otro productor. “Por criterios técnicos, unas novillas 
que no engordan lo suficiente en un plazo perentorio, deben ser sacadas al 
mercado”. En este punto concuerdan ganaderos consultados. “Como no están 
reguladas, tú puedes vender novillas para cría en lo que te dé la gana”, 
continúa Crespo. “Yo las vendí a un precio que le generó ganancias a Agroflora, 
que no fue a precio del mercado negro (entonces entre 50 y 60 bolívares el kilo) 
ni regulado (de 8,52 bolívares, según <I>Gaceta Oficial</I> de 2013), sino una 
media calculada por mí luego de un análisis de indicadores macro y 
microeconómicos de las principales ciudades del país”. 
</p>


				<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-embed-handler wp-block-embed-embed-handler wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
				<iframe loading="lazy" title="Cosechando Conciencia 181 Agroflora Socialista" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/RvcN_cNYW2Y?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div></figure>
				
				 

<p class="wp-block-paragraph">Ese precio era de 30 
bolívares por kilo para el ganado en pie, apenas la mitad del precio que 
imperaba en el mercado libre o negro. “Eso siempre tuvo la anuencia del ministro 
Gil, que sabía cómo Tomás Rodríguez y yo determinábamos el precio. Gil sabía que 
vender a precio de <I>Gaceta Oficial</I> era quebrar la compañía”. Afirma que 
Rodríguez siempre se negó a abogar ante Gil por un alza en el precio oficial, y 
así sincerar la situación. Argumentaba que no era pertinente porque podía 
incidir en la ya alta inflación. Sin embargo, admitió que sus cálculos admitían 
discrecionalidad. “Vendí a muchos militares retirados, que tienen fincas 
privadas en Barinas y Apure pero no en las cantidades ni en los precios que me 
pedían. Yo sí me los clavaba, a altos precios. Porque esta es la cuestión: 
mientras que le vendía a la CVAL y la gobernación de Apure a bajo precio y 
perdía, yo compensaba cuando le vendía caro al privado”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“¿Cómo le puedes exigir 
al privado que venda a precio regulado si la empresa principal del Estado no lo 
hace? Es cínico”, admite. Pero explica que, por los volúmenes de producción que 
colocaba en los mataderos, la empresa estatal era referencia para fijar el 
precio nacional de la carne. “Es una especie de OPEP en materia cárnica”, 
aventura una imagen. “Y yo tenía la alta responsabilidad ante la nación de 
mantener los precios. Si no, el mercado se disparaba”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Si cometió algún 
delito, dice, pudo haber sido contra los Vestey, la dinastía inglesa que fundó 
Agroflora en 1913 y que demandó a Venezuela ante el CIADl (el Centro 
Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones, una institución 
del Banco Mundial) por la expropiación de sus 11 hatos. El caso está activo: en 
febrero las partes sostuvieron una audiencia en París. “Ellos podrían 
demandarnos a mí y a Tomás Rodríguez por desviación de ganancias”, asoma, ya que 
fueron depositadas en el Tesoro Nacional. “Lo hicimos con compromiso patrio y 
plena conciencia de que no debimos hacerlo, ya que no ha habido expropiación 
completa. ‘Si nos ganamos un peo, nos lo ganamos, pero con ese dinero el Estado 
puede recuperar otras empresas’, nos dijimos”. Ni Vestey LTD en Londres ni la 
representación legal de Agroflora en Valencia respondieron a las solicitudes de 
entrevista realizadas para este trabajo. Tampoco lo hizo la oficina actual en el 
Banco Agrícola de Yván Gil, ex ministro del MAT y entonces superior de Crespo. 
</p>


<h2 class="wp-block-heading">Rescate y robo</h2>


<p class="wp-block-paragraph">“Por esa situación es 
que estoy yo aquí”. Rogelio Aponte –sustituto de Crespo en la nueva directiva de 
Agroflora designada por el ministro Berroterán– espera impaciente que se consuma 
una venta de ganado, sentado en la sede administrativa del hato Turagua, a 200 
kilómetros de San Fernando. “La visión es que todo lo que toca el Gobierno se 
acaba y la verdad es que ha habido muchos malos administradores en estos hatos 
del Gobierno y de Agroflora”. Esgrime un dato: Apure estuvo en primer lugar de 
producción, ahora está de quinto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Un secreto a voces es 
que los jefes de las fincas están vendiendo reses para pagar la nómina, todo un 
despropósito cuando la razón original de las expropiaciones fue la de&nbsp; 
mejorar la producción ganadera y garantizar el consumo de carne a la población. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las últimas Memorias y 
Cuentas del MAT son fotografías parciales porque dejan por fuera la situación de 
más diez hatos, solo en Apure. Aun así, reflejan el declive: el hato Marisela 
(antiguo El Frío) produjo en 2012 66% menos, en volumen de carne, que en 2011; 
Bravos de Apure (antiguo El Cedral), solo produjo 37% de lo pautado para 2012, 
mientras que en 2014 logró 26% de lo planificado; el hato Santos Luzardo sí 
cumplió la meta de kilos de carne en pie (1,5 millón), pero en materia de 
reproducción no logró los objetivos. Otros hatos han reducido sus rebaños, como 
El Porvenir (18.000 animales en 2011, 9.000 en 2013), y El Frío-Marisela (de 
22.000 a 2.000), según personas relacionadas con sus antiguos dueños. 
</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10042015-2.jpg" alt="" class="wp-image-50814"/><figcaption>El antiguo Hato El Cedral fue expropiado en 2008 y transformado en La Empresa Socialista Ganadera Agroecológica Bravos de Apure. Foto: Fabiola Zerpa.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Aponte tiene 
explicaciones para la escasez de la carne y los altos precios. “El abigeato es 
una de las razones. Ocurre todas las noches. Aquí en Agroflora se ha llegado al 
extremo de ver robos de rebaños por arreo por parte de personas con 
fusiles”.&nbsp; Explica que el destino es la vecina Colombia, donde pagan el 
kilo del ganado vivo en 200 bolívares, casi cuatro veces más que el precio 
regulado y el doble del precio del mercado negro en el país. También se queja de 
la práctica de los hatos del gobierno de “regalar” ganado a los poblados vecinos 
y, en especial, a la Guardia Nacional, que es la que más pide. “Eso se tiene que 
acabar porque ¡los reales no se ven!”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La disparidad de 
precios también complica y confunde la situación: es la zona gris donde Crespo 
hizo sus cálculos. “Tengo dos meses en el cargo y tengo tres documentos 
oficiales para vender la carne: la <I>Gaceta Oficial</I>; las resoluciones de la 
Superintendencia para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos de Precios 
Justos (Sundee); y los acuerdos entre las asociaciones de ganaderos y el MAT, el 
último del 20 de febrero de 2015 . Ninguno se respeta”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Aponte concede que 
ninguna actividad económica se hace para perder, pero critica a los ganaderos 
privados –que presionan al gobierno para un alza de los precios– por incluir 
costos no necesarios para elevar la estructura de precios de la carne, como el 
alambre para cercar.&nbsp; La cadena de comercialización también encarece el 
producto, dice. Coloca su fe en que los precios bajarán una vez que se inaugure 
el Matadero Industrial de San Francisco (municipio Muñoz de Apure), con 
capacidad para procesar 500 reses al día y que lleva tres años en construcción. 
</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ahora Aponte tiene 
dos mandatos directos del interventor de la CVAL, José Leonardo Patiño. Uno es 
concentrar las ventas en el pequeño productor; el segundo es no facturar a 
particulares. “La CVAL fue creada para aportar a la seguridad y soberanía 
agroalimentaria”, indicó una nota del MAT en enero, cuando se realizó la 
discusión del Plan de Abastecimiento de Productos Cárnicos para combatir la 
“guerra económica dirigida por la derecha venezolana”. El plan no es más que 
acuerdos de producción, procesamiento y comercialización de los alimentos a 
cargo de la institución. </p>


<h2 class="wp-block-heading">Mafia conocida</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Trabajadores de las 
agropecuarias y diputados locales han apuntado sin temor a una supuesta “mafia 
de la carne”, según la prensa local. En 2010 trabajadores del hato Marisela (El 
Frío), denunciaron al entonces administrador Aníbal Espejo, por supuesto tráfico 
de ganado ante la prensa. Espejo es diputado suplente ante la Asamblea Nacional 
por el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y fue uno de los 
procesados –y sobreseídos– por los hechos violentos de Puente Llaguno el 11 de 
abril de 2002, durante el Golpe de Estado que desalojó al presidente Chávez del 
poder por 47 horas. También el diputado nacional (Apure) Orlando Zambrano ha 
acusado a Juan Carlos Rodríguez Torres (hijo del alcalde de Guasdualito-Alto 
Apure, Jorge Rodríguez Galvis, y hermano del ex ministro del Interior, Miguel 
Rodríguez Torres), de estar vinculado al abigeato. El Frente Zamorano y el 
Movimiento Campesino Bolívar-Maisanta, que han protagonizado invasiones a los 
hatos, han lanzado acusaciones similares. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Voces que prefieren no 
identificarse –veterinarios, ganaderos, políticos locales– nombran a ex 
funcionarios de las gobernaciones de Apure y Barinas, ex funcionarios del MAT y 
militares retirados como integrantes de ese círculo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Los últimos cambios 
emprendidos desde Caracas por el ministro Berroterán contra la ineficiencia del 
sector, apuntarían a acabar con la supuesta corrupción en los hatos, lo que ha 
reactivado una batalla por el control político de los mismos. El principal 
escenario ahora es la Corporación Ganadera Bravos de Apure S.A., una entidad del 
MAT creada en julio de 2014 y con sede en Mantecal (capital del municipio 
Muñoz), cuyo objeto es lograr la “eficiencia del sector ganadero”. Su junta –de 
la que Crespo era miembro– fue destituida y renovada en diciembre. 
</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10042015-3.jpg" alt="" class="wp-image-50815"/><figcaption>La carne escasea hasta en el estado que lideró la producción nacional hace unos años, Apure. Foto: Fabiola Zerpa.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">La avidez radica en que 
la corporación centralizará a los 19 hatos expropiados en el estado y será el 
centro del Plan Cárnico nacional, proyecto que intentará levantar la producción. 
Su presidente es Tulio Aguilera, anteriormente administrador del hato Bravos de 
Apure, a quien nombran como “el rey del ganado”. Varios grupos asoman la cabeza 
para tener vara alta allí: la gobernación, la alcaldía del Alto Apure, el 
Instituto Nacional de Tierras y el Frente Campesino Zamorano. Las ganancias 
serán dirigidas al Fondo de Eficiencia Socialista. Una de sus cláusulas trata 
sobre la “aplicación de los principios socialistas”, y establece que el “fin 
esencial de la producción” es la “justa satisfacción de las necesidades de todo 
el pueblo venezolano”. </p>


<h2 class="wp-block-heading">¡Hagan la cola que llegó la carne!</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Mientras los cambios 
bullen en Mantecal y el Sebin continúa investigando, en San Fernando no hay 
carne a precio regulado. El mercado municipal –donde hace unos años se vendían 
600 reses a la semana en 75 puestos– es una réplica de la situación en Caracas: 
estantes vacíos. A lo sumo, carne de tercera (vísceras, asadera, bofe) que nadie 
compra. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Una resolución emitida 
por la alcaldía en marzo reciente abarató los precios aún más que el resto del 
país –el kilo de carne de primera a 185 bolívares (o 95 céntimos de dólar), 
mientras que en el resto del país estaba regulada a 220. Pero muy pocas personas 
llegan a comprar a este o cualquier otro precio por los canales regulares: el 
despacho de reses ha disminuido drásticamente y las filas para comprar son de 
hasta tres horas. “¡Hagan la cola que viene la carne!”, grita un hombre. ¿Viene 
la carne? “No sé, eso dicen”, comenta un visitante en medio del agolpamiento de 
gente. “Hay carne cuando la alcaldía quiere enviar. Uno hace la cola y se acaba 
rapidito”, dice otro comprador. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Nelson García, 
carnicero del mercado municipal, dice que antes le ganaba 60% a la carne que 
compraba en el matadero. “Ahora no más de 40%”. Una vaca sacrificada y colocada 
en canal llega a pesar 180 kilos, por la cual se pagan 20.000 bolívares (103 
dólares). Luego está el costo del traslado, explica. “Si compro diez vacas a un 
productor en el interior, debo sumarle 6.000 bolívares en peajes: la guía de 
inutilidad porcada animal, las copias de los permisos sanitarios del INSAI, y la 
propina a la Guardia Nacional”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde octubre una 
cooperativa ligada a la alcaldía intermedia la compra y venta en el matadero 
municipal de San Fernando, a precio regulado, y desplazó la venta a libre 
mercado. Los carniceros y productores de ganado se quejan de que ahora pierden 
dinero porque cuando van al matadero a sacrificar reses, la cooperativa paga la 
mitad de los animales a precio oficial y el resto a precio de mercado, una 
práctica similar a la que hacía Crespo. “Eso es discrecional e ilegal”, dice 
García. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Los ganaderos privados 
presionan por la alineación de los precios oficiales con la realidad del 
mercado. En Caracas, el Consejo Venezolano de la Carne (Covecar) y Fedenaga 
indican que, entre 2007 y 2015, los acuerdos con el MAT y el Ministerio de 
Alimentación siempre fueron tardíos e insuficientes. En enero se instalaron 
mesas técnicas para definir nuevos precios con el MAT, que no arrojaron 
resultados. El gobierno terminó haciendo unos ajustes que no recogían las 
sugerencias de los particulares y un crédito adicional por 2,45 millardos de 
bolívares para importar 50.000 en los próximos 5 meses. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“Lo que está pasando 
hoy es consecuencia de lo que sucedió hace 4 años atrás, cuando el ministro Juan 
Carlos Loyo estuvo imprimiendo terrorismo agrario con una pistola en su guerra 
contra el latifundio”, dice Carlos Rodríguez, directivo Convecar. “Tomará al 
menos cuatro años más revertir la tendencia a la escasez de carne”, dice Otto 
Gómez, presidente de la institución. Además de las expropiaciones y el rezago de 
los precios, la creciente inflación generó desinversión en las empresas privadas 
que quedaron en pie. El resultado es una baja productividad. En la actualidad, 
Venezuela ya no es autosuficiente, como llegó a serlo en los años 90. Menos de 
la mitad del consumo nacional (45%) queda cubierto con la producción local. El 
resto es importación. Pero esa es una historia 
paralela.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="413" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/10042015-4.jpg" alt="" class="wp-image-50816"/><figcaption>Carlos Domínguez, carnicero del mercado municipal de San Fernando, dice que la venta de carne menguó desde octubre, con la entrada de regulaciones de la alcaldía de la capital y coincidiendo con la intervención de Agroflora Foto: Fabiola Zerpa.</figcaption></figure>

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			</item>
		<item>
		<title>Auge y (extraña) caída de la CVA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[EMILIA DÍAZ - STRUCK (ICIJ)]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Aug 2010 12:14:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Agroindustrial]]></category>
		<category><![CDATA[CVA]]></category>
		<category><![CDATA[Expropiación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://armando.info/?p=31</guid>

					<description><![CDATA[Cuando, desde Puerto Cabello, empezaba a esparcirse el vaho de los alimentos vencidos en contenedores, también dio inicio una vasta operación de maquillaje del negocio agroindustrial del Estado venezolano. La Corporación Venezolana Agraria (CVA), siguiendo a algunas subsidiarias que la precedieron en el proceso, fue puesta en liquidación. Hasta entonces se suponía que ese ente jugaría un rol clave en la revolución agrícola, al punto que le fue confiada la mayor tajada de las empresas expropiadas por decreto presidencial, le transfirieron filiales de Pdval, y servía de plataforma para empresas mixtas con Cuba, China y otros países. ¿Qué hay detrás de su repentino cierre?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En liquidación: Ese es el final que tendrá 
el emprendimiento creado por el gobierno para organizar la producción agrícola 
venezolana. Se trataba de un proyecto ambicioso, de un lugar que estaría a cargo 
de la gestión empresarial del Estado para desarrollar este sector, una 
iniciativa con una fuerte inversión, que terminó agrupando a un conjunto 
importante de empresas venezolanas y que no llegó a cumplir diez años de 
vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la publicación de la gaceta 
extraordinaria 5.990 el jueves 29 de julio de 2010, el Instituto Autónomo 
Corporación Venezolana Agraria (CVA) inició su proceso de 
liquidación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el mes noviembre del año 2001 nació, y el 
18 de mayo de 2005 se reformó a través de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario 
esta corporación con aspiraciones de gigante, que funcionó para crear y absorber 
compañías del Estado vinculadas con el sector agrícola, pero también para quedar 
a cargo de 31,3% de las empresas expropiadas por decreto presidencial entre 
enero de 2007 y junio de 2010.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Hasta el momento de su liquidación, la CVA, 
con sede en Barquisimeto, estado Lara, tenía como fin, según su página oficial, 
“impulsar el aparato productivo agrario, coordinar y supervisar las actividades 
empresariales del Estado para el desarrollo del sector agropecuario en el país”. 
Pero también había servido como plataforma venezolana de la Alianza Bolivariana 
para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) a través de la creación de empresas 
mixtas con el gobierno de la República de Cuba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lista de sociedades, que formaban parte 
de la Corporación, está conformada según su espacio en Internet por 12 empresas: 
CVA Lácteos, CVA Azúcar, CVA Café, CVA Cereales y Oleaginosas, Centro Técnico 
Productivo Socialista Florentino, Complejo Agroindustrial Azucarero Ezequiel 
Zamora, Cacao Oderí, CVA Leander Carnes y Pescados, Café Venezuela S.A., Avícola 
del Alba, Empresa Mixta Socialista Leguminosas del Alba y CVA Cultivos Varios 
S.A. Pero esas no son todas las que son.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas empresas y las no incluidas en el 
grupo que la CVA reconoce oficialmente –entre ellas, algunas sociedades creadas 
por la Corporación, las transferidas por otros organismos del Estado y las 
compañías expropiadas que se adjudicaron al ente- se verán afectadas con la Ley 
de Supresión y Liquidación del Instituto Autónomo Corporación Venezolana Agraria 
(CVA).</p>


<h2 class="wp-block-heading">Sabor cubano</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Desde enero de 2007, el Instituto Autónomo 
Corporación Venezolana Agraria (CVA) había realizado inversiones millonarias 
para crear compañías relacionadas con distintos productos agrícolas: carne, 
cacao, arroz, leguminosas, leche y azúcar, entre otros. En un periodo de 42 
meses (3 años y medio) gastó BsF. 22.433.313 ($ 10.433.471, según el cambio 
oficial vigente) para lograr esto y dar respuesta a la política agrícola 
nacional, a través de nuevas “empresas de producción 
social”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así surgieron 16 compañías, creadas por 
decreto presidencial y puestas a cargo de este Instituto adscrito al Ministerio 
del Poder Popular para la Agricultura y Tierras. La inversión más fuerte se hizo 
entre 2007 y 2008, años en los que tienen su partida de nacimiento 93,75% (15) 
de estas empresas. Después de este momento, que coincide con la publicación del 
Proyecto Nacional Simón Bolívar, Primer Plan Socialista –PPS-en el año 2007, 
solo una fue creada en 2010.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese plan de la Nación, que establece las 
políticas de desarrollo económico y social entre 2007 y 2013, se define que “el 
Modelo Productivo Socialista estará conformado básicamente por las Empresas de 
Producción Social (EPS), que constituyen el germen y el camino hacia el 
Socialismo del Siglo XXI, aunque persistirán empresas del Estado y empresas 
capitalistas privadas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este tiempo y a través del mecanismo de 
creación de empresas, la CVA también fue plataforma de los acuerdos firmados 
entre Venezuela y Cuba, que surgieron a partir de la Alianza Bolivariana para 
los pueblos de Nuestra América (ALBA). 50% de las compañías creadas desde enero 
de 2007 por esta corporación, tienen como aliado a la República de 
Cuba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las ocho “empresas mixtas socialistas” que 
surgieron por esta alianza binacional poseen un modelo común: 51% de las 
acciones pertenecen al Instituto Autónomo Corporación Venezolana Agraria y 49% a 
una empresa de la República de Cuba. Todas, menos una, nacieron con un capital 
inicial de BsF. 53.745 ($ 24.997,7).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La que sale del molde es la Empresa Mixta 
Socialista Cacao del Alba, S.A. que, aunque tiene la misma distribución de 
acciones, muestra un capital inicial de BsF. 5.300 ($ 
1.232,6).</p>



<p class="wp-block-paragraph">De este modo, la inversión total de la 
alianza suma BsF. 381.515 ($ 176.216,3) por el capital inicial de las empresas. 
Esta alianza binacional abarca a las siguientes sociedades: Empresa Mixta 
Socialista Arroz del Alba, Empresa Mixta Socialista Maderas del Alba, Empresa 
Mixta Socialista Leguminosas del Alba, Empresa Mixta Socialista Lácteos del 
Alba, Empresa Mixta Socialista Avícola del Alba, Empresa Mixta Socialista 
Porcinos del Alba, Empresa Mixta Socialista Pesquera Industria del Alba y 
Empresa Mixta Socialista Cacao del Alba; Venezuela colocó BsF. 194.563 ($ 
89.866,5) y Cuba BsF. 186.952 ($ 86.349,8).</p>


<h2 class="wp-block-heading">Petróleo para comer</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Otro mecanismo que terminó engrosando la 
lista de empresas adscritas a la Corporación Venezolana Agraria (CVA), antes de 
su liquidación, fue la transferencia de compañías de un organismo del Estado a 
otro. Por esta vía, se sumaron al listado cuatro empresas que estaban 
relacionadas con Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa) y la Productora y 
Distribuidora Venezolana de Alimentos, S.A. (Pdval).</p>



<p class="wp-block-paragraph">En fecha tan reciente como el lunes 31 de 
mayo de 2010 (es decir, dos meses antes de que se decretara la liquidación de la 
CVA), a través del decreto 7.418 pasaron a manos de la CVA: Lácteos Los Andes 
C.A. (Mérida), Industrias Diana C.A. (Valencia), Productos La Fina C.A. 
(Valencia) e Indugram C.A. (Valencia). A excepción de Lácteos Los Andes, 
relacionada con la producción de lácteos, las otras tres empresas estaban 
dedicadas al procesamiento del aceite de palma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La transferencia fue atribuida a la 
necesidad de “concentrar en un solo órgano, la adscripción de todas las empresas 
públicas vinculadas al sector agroalimentario, con el objetivo de asegurar y 
garantizar, el óptimo ejercicio de sus actividades dentro de las competencias 
que le han sido otorgadas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esos días, aparecieron los primeros 
contenedores con alimentos vencidos en Puerto Cabello, estado Carabobo, que 
correspondían a la cadena de comercialización de Pdval. También el jueves 13 de 
mayo (esto es, dos semanas antes de que Pdvsa transfiriera a CVA empresas bajo 
su control), la Asamblea Nacional había sancionado la Ley de Supresión y 
Liquidación del Instituto Autónomo Corporación Venezolana Agraria (CVA). Una vez 
publicada en Gaceta Oficial –dos meses después-, se iniciaría el proceso que 
pondría fin a la empresa que absorbió las compañías antes a cargo de Pdval y 
Pdvsa. En otras palabras: la muerte de CVA ya estaba decidida pero, no obstante 
ello, Pdvsa prefirió pasar sus empresas agroalimentarias a una corporación que 
tenía los días contados.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Expropiadas</h2>


<p class="wp-block-paragraph">En su trabajo como corporación, el Instituto 
Autónomo Corporación Venezolana Agraria (CVA) no solo creó y recibió empresas de 
otros organismos del Estado. Su patrimonio fue engordando al engullir un grupo 
importante de compañías expropiadas por decreto y relacionadas con el sector 
agrícola.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De las 48 adquisiciones forzosas a causa de 
utilidad pública o social establecidas por decreto presidencial entre enero de 
2007 y junio de 2010, 15 (o 31,3%) fueron asignadas a compañías actualmente en 
proceso de liquidación. Todas ellas llegaron a ser parte de la 
CVA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mayoría de las empresas fueron afectadas 
por el decreto de adquisición forzosa entre 2009 (33,3%) y 2010 (46,7%), poco 
antes que se imprimiese la partida de defunción del Instituto Autónomo 
Corporación Venezolana Agraria y sus empresas. Solo tres fueron expropiadas en 
2007: Frutícola Caripe (Monagas), el Frigorífico Industrial Barinas (Barinas) y 
el Frigorífico Industrial de Carnes de Perijá (Zulia).</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2009 pasaron a manos de la CVA: la 
Sociedad Mercantil Agropecuaria Miramar (Mérida), la Sociedad Mercantil 
Almacenadora Pico El Águila (Mérida), Cargill de Venezuela (Portuguesa), la 
Truchicultura Valle Rey (2009) y Conservas Alimenticias La Gaviota 
(Sucre).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por último, las correspondientes a 2010 
fueron: la Industria Azucarera Santa Elena (Portuguesa), la Industria Azucarera 
Santa Clara (Yaracuy), la Central Azucarera del Táchira (Táchira), la Central 
Venezuela y Agrícola Torondoy del Complejo Agroindustrial Azucarero (Zulia), la 
Agropecuaria La Batalla (Barinas) y Molinos Nacionales (Carabobo) –la 
expropiación de esta última empresa se detuvo luego de un proceso de 
negociación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un grupo importante de este lote de 
empresas, que quedó a cargo de la CVA (33,3%), estaba vinculado con la 
producción de azúcar. El resto trabajaba con otros productos como: el café, el 
arroz, la carne, la leche, el pescado y las frutas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de la publicación de la Ley que puso 
fin a la CVA, cinco sociedades de las 15 adscritas a esta Corporación habían 
iniciado su propio proceso de liquidación decretado por el presidente de la 
República el 1 de marzo de 2010, antes de la liquidación definitiva del 
holding.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A cinco meses del inicio del proceso, y a un 
mes de concluir el tiempo establecido para la liquidación de estas cinco 
empresas que formaban parte de la CVA, su historia y la de las compañías 
expropiadas pueden dar una idea de lo que podría ocurrir con todas las 
sociedades de la Corporación, una vez iniciada su liquidación. 
</p>


<h2 class="wp-block-heading">Antes del punto final</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Las sociedades del Estado pertenecientes a 
la CVA, que en marzo de 2010 recibieron su acta de defunción (antes de la 
liquidación del Instituto Autónomo Corporación Venezolana Agraria), tuvieron 
pocos años de vida. Entre 2005 y 2008 fueron creadas para contribuir con el 
desarrollo de sectores estratégicos, principalmente el agrícola y el ganadero. 
Cuatro de ellas tuvieron su origen en decretos presidenciales y sumaron un 
capital inicial de BsF. 110.000 ($ 51.162,8): CVA Cereales y Oleaginosas de 
Venezuela S.A., CVA Lácteos S.A., CVA Leander Carnes y Pescados S.A. y CVA 
Cultivos Varios S.A.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La quinta llegó a tener como accionista 
mayoritario a una empresa china. Sin embargo, poco antes de su liquidación, en 
diciembre de 2008, la CVA invirtió BsF. 4.150.000 ($ 1.930.232,6) para comprar 
acciones y quedarse con la mayoría de la compañía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para esa fecha, la Empresa Agrícola Venchi, 
S.A. había alcanzado un capital de BsF. 8.300.000 ($3.860.465,1) y luego de la 
compra tenía como dueños a la CVA (70% de las acciones), al Fondo para el 
Desarrollo del Estado Lara (20% de las acciones) y a la sociedad china Compañía 
de Cooperación Económica y Tecnológica High Star S.A. del Grupo de Granjas 
Estatales de Guanxy (10% de las acciones).</p>



<p class="wp-block-paragraph">De las empresas expropiadas por decreto 
presidencial, cinco fueron asignadas a este grupo de compañías, que formaban 
parte de la CVA y que iniciaron su liquidación en marzo de 2010. 
</p>


<h2 class="wp-block-heading">CVA Leander Carnes y Pescados, S.A.</h2>


<p class="wp-block-paragraph">La Truchicultura Valle Rey, el Frigorífico 
Industrial Barinas (Fribarsa), el Frigorífico Industrial de Carnes de Perijá 
(Fricapeca) y Conservas Alimenticias La Gaviota (empresa que en 1997 alcanzó un 
capital de Bs. 624.000.000 -$ 1.307.080) quedaron a cargo de CVA Leander Carnes 
y Pescados, creada por decreto presidencial el 7 de febrero de 2007. Esta 
empresa del Estado había anunciado –antes de su liquidación- que exportaría su 
modelo a Ecuador a raíz de unos acuerdos firmados entre Venezuela y 
Ecuador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de la Truchicultura Valle Rey, la 
Ley de Seguridad y Soberanía Alimentaria fue el respaldo legal bajo el cual se 
llevó a cabo la medida que culminó con la expropiación de la empresa de Isidro 
Rodríguez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El decreto presidencial 6.942, publicado en 
la Gaceta Oficial el 23 de septiembre de 2009, estableció de manera oficial la 
adquisición forzosa de los bienes muebles, inmuebles y bienhechurías, aunque el 
proceso había comenzado un día antes cuando un grupo de oficiales llegó al 
sector Monterrey Alto en Mérida para realizar un proceso de inspección y 
fiscalización de la truchicultura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo diez meses después de esa expropiación 
“originaria”, el 20 de julio de 2010, un nuevo grupo de oficiales castrenses y 
funcionarios visitaron las instalaciones de la empresa, para notificar a su 
personal que la Truchicultura Valle Rey ya no estaría en manos de CVA Leander 
Carnes y Pescados y que pasaría a otro organismo del Estado. El hecho coincidió 
con el cuarto mes del proceso de liquidación de CVA Leander Carnes y Pescados, 
ejecutado por una junta liquidadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta el momento, los propietarios iniciales 
de la truchicultura manifestaron que no habían recibido oferta alguna ni, por 
supuesto, pago de indemnización por sus activos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, el Frigorífico Industrial 
Barinas (Fribarsa) y el Frigorífico Industrial de Carnes de Perijá (Fricapeca) 
fueron expropiados el 21 de junio de 2007 para contribuir con el “Desarrollo 
Socialista de Servicios Públicos de la Cadena Cárnica”. Un año después, el 
Estado anunció la inversión en Fricapeca de BsF. 16.642.945 ($7.740.904,7) para 
la “recuperación del frigorífico”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Fribarsa, tres meses después 
de iniciado el proceso de liquidación de CVA Leander Carnes y Pescados y a tres 
años de la expropiación, sus trabajadores denunciaron en junio de 2010 a los 
medios de comunicación, la pérdida de 40 toneladas de carne por fallas 
eléctricas en los depósitos. </p>


<h2 class="wp-block-heading">CVA Cereales y Oleaginosas, S.A.</h2>


<p class="wp-block-paragraph">La suerte de todas las empresas no fue la 
misma. Lo ocurrido con la asignada a CVA Cereales y Oleaginosas, S.A., reveló 
otro destino de una empresa cuyo decreto de adquisición forzosa había sido 
publicado el 12 de mayo de 2010 en la Gaceta Oficial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para ese momento, CVA Cereales y Oleaginosas 
de la CVA llevaba ya dos meses en liquidación. Por lo tanto, Molinos Nacionales, 
C.A. (Monaca) había sido asignada a una sociedad en liquidación. También fue 
diferente su final, pues un proceso de negociación puso freno a la expropiación 
de Monaca, compañía que hasta el momento de su expropiación pertenecía en su 
mayoría al poderoso grupo agroindustrial mexicano Gruma (accionista 
mayoritario), teniendo como accionista minoritario a Ricardo Fernández Barrueco 
(banquero actualmente preso). “Ellos han propuesto la posibilidad de una empresa 
mixta y lo estamos estudiando, pero ya en este momento eso está bajo 
administración del gobierno”, anunció el 14 de julio, frente a un grupo de 
periodistas, el vicepresidente de Venezuela, Elías Jaua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En septiembre de 2010 se debería completar 
la liquidación de las cinco empresas adscritas al Instituto Autónomo Corporación 
Venezolana Agraria y que iniciaron el proceso antes de la publicación de la Ley 
que acabará con la propia CVA. Aunque en el decreto no se hace mención directa a 
las expropiadas –que habían quedado a cargo de las empresas de la CVA-, su 
futuro lo determinará la junta liquidadora de cada 
sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta primera liquidación, establecida en el 
decreto 7.235 del 1 de marzo de 2010, buscaba promover un sistema centralizado 
para la política agroindustrial e “integrar criterios y políticas que conlleven 
al cumplimiento efectivo de los objetivos de la Corporación Venezolana Agraria 
(CVA) a los fines de continuar de manera eficaz con el nuevo modelo de 
relaciones sociales de producción y articulación efectiva de la agroindustria 
para satisfacer las necesidades de la población 
venezolana”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese día y en la misma Gaceta, se anunció la 
creación de una empresa que cumpliría funciones similares a la CVA: la 
Corporación Venezolana de Alimentos, S.A. (CVAL), que sería la “empresa matriz 
tenedora de las acciones de empresas del Estado del sector agrícola, cuando para 
el funcionamiento de estas se requiera una vinculación entre ellas, o sean 
creadas con la finalidad del desarrollo de actividades específicas con el objeto 
de dicha empresa”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuatro meses después, se inició el proceso 
de liquidación del Instituto Autónomo Corporación Venezolana Agraria 
(CVA).</p>


<h2 class="wp-block-heading">Después de la liquidación</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Un año, a partir del 29 de julio de 2010, es 
el tiempo programado para ejecutar la liquidación de la CVA. En ese periodo 
quedará establecida la suerte de los bienes del organismo, así como de sus 
empresas. Una junta liquidadora, integrada por un presidente, cuatro miembros 
principales y sus respectivos suplentes –nombrados por el Ministerio del Poder 
Popular para la Agricultura y Tierras-; determinará su 
futuro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El artículo 10 de la Ley de Supresión y 
Liquidación del Instituto Autónomo Corporación Venezolana Agraria (CVA) asoma 
algunas pistas de lo que le podría suceder a las compañías que formaban parte de 
la CVA. Se presentan dos posibilidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera, es su supresión y liquidación 
por orden de un decreto presidencial y la transferencia de sus bienes a: un 
“ente descentralizado que ordene crear el Ejecutivo Nacional y cuyo objeto 
principal está relacionado con actividades de producción, industrialización, 
distribución e intercambio de productos alimenticios agrícolas, ejecución, 
mantenimiento o rehabilitación de infraestructura de apoyo a la actividad 
agrícola; así como el desarrollo de nuevas agroindustrias estatales y su 
operación como casa matriz”. Es decir, un organismo creado que realice 
actividades parecidas a las que tenía la empresa 
liquidada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda, es la transferencia de los 
bienes, derechos o intereses de la CVA, según un orden de prioridades, a cargo 
del ministro de Agricultura y Tierras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El traspaso de las empresas de la CVA a otro 
organismo del Estado o su posible liquidación ocurrirá en los próximos meses. 
Será entonces cuando se sabrá lo que sucederá con cada una de las compañías que 
se fueron sumando a una corporación que buscaba ser un gigante empresarial a 
través de transferencias, creación de sociedades o empresas expropiadas: el 
Instituto Autónomo Corporación Venezolana Agraria (CVA), completando así un 
cambalache empresarial, que suma ya varios millones de 
Bolívares.</p>

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