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	<title>BRICEIDA MORALES - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<title>BRICEIDA MORALES - Armando.info</title>
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	<item>
		<title>Los venezolanos que desaparecieron en la selva colombiana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[BRICEIDA MORALES]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Oct 2016 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Barinas]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Desaparecidos]]></category>
		<category><![CDATA[FARC]]></category>
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					<description><![CDATA[La estrecha victoria del No en el plebiscito convocado por el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, para refrendar el acuerdo de paz alcanzado por las FARC en La Habana, Cuba, representa un alto en el camino, quizás la última escala, antes de que cese el conflicto interno. Con las inminentes conversaciones que también iniciará el ELN en Quito, los familiares de las personas desaparecidas en el estado Barinas se preguntan si sus familiares, vivos o muertos, siguen en poder de las FARC.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><I>Barinas.-</I> 
La mayoría de los secuestrados por las FARC en Venezuela vivían en Barinas, el 
estado natal del líder de la autodenominada revolución bolivariana Hugo 
Chávez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
esa provincia de los llanos occidentales las desapariciones de jóvenes sin 
aparente motivo se incrementaron en 2009. En aquel año se supo del rapto de dos 
infantes. El del pequeño Ben Jing Shoung Cano, de tres años de edad, hijo del 
conocido comerciante de origen chino Leo Shoung –rescatado sano y salvo luego de 
permanecer varios días en poder de un grupo de bandoleros colombianos y 
venezolanos– fue quizá el más relevante porque provocó una protesta de 24 horas, 
que incluyó el cierre de comercios regentados por chinos y árabes, que suelen 
darle la espalda a esta clase de manifestaciones cuando son convocadas por 
partidos políticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue 
un hito en la historia reciente de la región. Docenas de personas se apostaron 
con pancartas en la conocida redoma de Cada, el viejo supermercado ya 
desaparecido, para exigir la liberación de los menores. De pronto la comunidad 
caía en cuenta de lo que venía pasando. Muchos jóvenes desaparecían y nunca más 
se volvía a saber de ellos. Semana tras semana se conocía de uno y otro caso. 
Llegaban noticias de jóvenes muertos. El mismo 
patrón.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="640" height="400" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/23102016-1.jpg" alt="" class="wp-image-52412"/><figcaption>Oscar Pineda, quien dirige la ONG Comité Paz y Vida por los Derechos Humanos.</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">La 
noticia, de tan recurrente, dejó de tener impacto para algunos, pero no para 
Oscar Pineda, un jubilado que entonces tenía 60 años de edad. Con el paso de los 
meses Pineda se pondría al frente de una ONG llamada Comité Paz y Vida por los 
Derechos Humanos. Olía algo en el ambiente. Algunos llegarían a tildarlo de loco 
cuando lo veían con su maletín color marrón lleno de recortes de periódicos y la 
lista de cada desaparición reseñada en los medios de comunicación de la 
región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pineda 
encontró que las varias desapariciones no solo podían atribuirse a la acción de 
los mafiosos sindicatos de la construcción, o a individuos que actuaban al 
margen de la ley aprovechando sus vínculos con el gobierno local. Muchos de esos 
desaparecidos terminaban en las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de 
Colombia (Farc), que entonces encontraban en el aliviadero de Venezuela la 
tranquilidad que no tenían en su país. Con la ayuda de Estados Unidos el 
gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) inició una guerra sin 
cuartel contra la guerrilla que diezmó sus efectivos y redujo su área de 
influencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pineda, 
siempre con su maletín marrón, incluso quiso plantearle en 2015 el caso de los 
desaparecidos en Barinas a la exsenadora colombiana Piedad Córdova. El 23 de 
marzo de ese año la líder Movimiento Poder Ciudadano Siglo XXI, la del eterno 
turbante, conocida por su estrecha amistad con Hugo Chávez, estaba en el mismo 
avión que esa tarde abordaría Pineda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allí 
estaba ella rodeada de miradas camino a su asiento. Pineda la reconoció al 
instante. Tratar de acercarse a Piedad Córdova parecía fácil hasta que se 
atravesaron unos escoltas. “Usted qué desea”, le preguntaron. “Yo quiero hablar 
con la Senadora de los casos de secuestros en Barinas”. Al escucharlo Córdova le 
dijo: “en Caracas hablamos”. Nunca lo 
recibió.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Una foto. ¡La foto!</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Quizás 
Pineda le habría mostrado la foto que circuló en el diario De Frente (de 
tendencia pro gobierno y hoy fuera de circulación), en Barinas. Quiso el destino 
que una información sobre las FARC fuese ilustrada con una imagen del archivo de 
agencia AFP, y que la jefa de redacción de aquel entonces escogiera la 
fotografía. Allí estaba el hijo perdido de una humilde 
mujer.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>“Vimos la foto que estaba en el periódico y aparecía mi hijo con traje militar."</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Wilfredo 
Valero Díaz fue raptado el 06 de abril de 2009 a sus 19 años. Fue un día lunes, 
a las 12:36 pm, cuando el joven se encontraba en una peluquería cercana a su 
hogar. Cuatro sujetos armados descendieron de una camioneta para llevárselo a la 
fuerza. Nadie pudo hacer nada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Vimos 
la foto que estaba en el periódico y aparecía mi hijo con traje militar. Me 
dirigí al Comando de la Policía y hablé con el comandante Cacioppo, con el 
gobernador Adán Chávez, con el alcalde Abundio Sánchez, le entregué una carta al 
presidente Chávez en sus manos y hasta la fecha nunca tuve respuesta de mi 
hijo”, recuerda Zaida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta 
mujer recibió la llamada de un desconocido manifestándole que no perdiera las 
esperanzas de ver a su hijo. Recuerda que llegó a pagar por el rescate unos 40 
millones de bolívares (Bs. 40.000 después del cambio del cono 
monetario).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque 
han pasado siete años la tristeza sigue igual. El relato de su drama es 
conmovedor. A pocos meses de la desaparición de su hijo, la depresión la atacó 
hasta el punto de perder por completo su cabello, soportar la descamación de la 
piel y no poder dormir. “Fueron dos años sin poder trabajar, mientras no lo vea 
muerto está vivo para mí”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
ansiado acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC 
también es un alivio en muchas familias venezolanas. “Le hago un llamado al 
presidente Santos para que por favor haya paz, para que nos entreguen a nuestros 
familiares. En ese año 2009 no sólo fue mi hijo. Muchas otras madres también 
vivieron el dolor de su desaparición. Y al presidente Maduro que también nos 
ayude, aquí hubo muchos desaparecidos y de ninguno tenemos 
respuesta”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 
día siguiente de aquella famosa foto, varios programas de radio hicieron mención 
de esta novedad, de esta noticia que removió las entrañas de una ciudad. Oscar 
Pineda se acercó a la emisora de mayor alcance para aquel momento en el Estado, 
Radio Sensacional 94.7 FM (la Comisión Nacional de Telecomunicaciones la 
suspendería en agosto de 2014) y ofreció detalles de lo que estaba ocurriendo en 
Barinas.</p>


				<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-embed-handler wp-block-embed-embed-handler wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
				<iframe title="Cómite Paz y Vida denuncia desaparición de personas en el estado Barinas" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/UOjtIzqw6fs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div></figure>
				
				 

<p class="wp-block-paragraph">Pero 
no sólo fue Wilfredo Valero. Muchos casos comenzaron a ser reportados, la lista 
crecía todas las semanas y también las sospechas de que algunos desaparecidos 
podían estar en poder de la guerrilla colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Unos 
zapatos como prueba de vida Alfonso Alejandro Briceño Piña fue secuestrado el 29 
de enero de 2010. Tenía entonces 20 años y estudiaba tercer semestre de 
Administración Tributaria. Es el hijo mayor de Rosa Gisela Piña. A ella le ha 
tocado sobrellevar la viudez en ausencia de Alfonso, su columna de 
apoyo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Nos 
dijeron que buscáramos nosotros, que llamáramos a los del taller para que 
declararan, pero no hemos sabido nada”, recordó. A Alfonso se lo llevaron de un 
taller de latonería y pintura muy cercano al Aeropuerto de Barinas. Estando en 
el lugar cuatro hombres lo amenazaron con pistola delante del dueño del local. 
Esa tarde coincidió en el negocio con un funcionario del Cuerpo de 
Investigaciones Civiles, Penales y Criminalísticas (CICPC) a quien le reparaban 
el carro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alfonso, 
muy dado a hacer alardes de su pequeña “chimonera”, predio donde se prepara el 
chimo, producto a base de tabaco, de consumo muy común en los estados andinos y 
llaneros) no parecía ser una víctima propicia para que lo raptaran. “Quizá 
pensaron que teníamos plata”, especula Rosa.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>Le describían cómo estaba vestida, le dejaron los zapatos de Alfonzo en la entrada de la vivienda.</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Después 
de tres días comenzaron a recibir llamadas a diario. Le describían cómo estaba 
vestida, le dejaron los zapatos de Alfonzo en la entrada de la vivienda. Tenían 
claves de una tarjeta de débito y conocían el día de la graduación de bachiller 
de su hijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa 
Semana Santa entregó 300 mil bolívares, pero “Alfonsito” no apareció. “Me 
dijeron que me fuera, que diera no sé cuántas vueltas, vía Barrancas, cerca de 
río La Yuca. Y que lanzara el dinero en el puente por donde pasa la carretera a 
San José Obrero”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siete 
meses después recibió una llamada a las 10:00 pm. “¡Madre, madre!”, exclamó una 
voz al otro lado de la bocina. Solo Alfonso solía llamarla así. El número 
comenzaba con el código de área del estado Delta Amacuro, provincia más oriental 
de Venezuela). Luego Rosa se enteró que el teléfono pertenecía a una reclusa y 
que había pasado por varias manos antes de que escuchara la voz de su 
hijo.</p>


<h2 class="wp-block-heading">Vendido a las FARC</h2>


<p class="wp-block-paragraph">El 
9 de junio de 2009 ocurrió el rapto de Luis José Barrios Silva, de 19 años. El 
caso fue denunciado por su madre Livia Silva ante la Ong, Comité Paz y Vida por 
los Derechos Humanos. El hecho ocurrió en una conocida avenida del Municipio 
Barinas, como en el caso de Wilfredo, frente al Aeropuerto de la ciudad. Ese día 
se encontraba con su amigo Adrián Arturo Moreno Rodríguez, de la misma 
edad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 
parecer habrían sido detenidos por unos motorizados de la Guardia Nacional, 
quienes le pidieron sus identificaciones. Luego, siempre según el relato de 
Livia, los funcionarios llamaron por teléfono. Al cabo de un rato aparecieron 
dos grandes camionetas. Se bajaron alrededor de seis personas vestidas de civil 
y hablaron con los jóvenes. A Adrián lo montaron en uno de los vehículos y a 
Luis lo trasladaron en una moto de parrillero. El único testigo que se 
encontraba de faenas esa tarde observó cuando se los llevaban. “No sabemos si 
realmente eran funcionarios o no”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto 
aconteció un día martes. “El viernes”, cuenta Livia, “me llamaron a las 5:00 pm. 
Era un hombre con acento colombiano y me dijo que si quería saber de mi hijo 
teníamos que entrevistarnos. Que habían sido llevados por un teniente y cuatro 
funcionarios más. Se encontraba en una finca en San Silvestre, debía pagar” 
explica esta mujer, rememorando aquel día en que todo cambió para 
ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca 
más pudo comunicarse con aquel hombre y perdió la única pista. Una persona de su 
confianza se acercó hasta Arauca, estado Apure (fronterizo con Colombia), y le 
informaron que el joven había sido vendido a un grupo 
irregular.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" width="520" height="340" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/23102016-2.jpg" alt="" class="wp-image-52413"/><figcaption>Rueda de prensa donde Oscar Pineda y otros miembros de la ONG presentaron denuncias ante la AN el 15 jun 2011</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">A 
los días recibió otra llamada con código del estado Táchira y le informaron que 
su hijo iba a ser vendido a las FARC porque no había 
pagado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Livia 
habla de sus visiones, como mujer cristiana ha pedido revelaciones, algún 
indicio. “Observé a un helicóptero cuando lanzaba a esos muchachos en alguna 
parte montañosa donde había un camión cava, allí los 
metían”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego 
de la publicación de la fotografía de Wilfredo Valero trataron de comunicarse 
con “Voces del Secuestro”, el muy sintonizado programa de Herbin Hoyos que 
escuchan los cautivos en la selva colombiana. “Le mande mensajes a mi hijo, a la 
FARC y al Noticiero de Colombia, a los meses de ocurrido los hechos”. Hasta el 
día de hoy ni la policía judicial venezolana ni en el Grupo Antiextorsión y 
Secuestro (GAES) le han dado alguna noticia sobre su 
paradero.</p>


<h2 class="wp-block-heading">El brazalete</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Miletza 
Sosa, hermana de Rodolfo Antonio Meléndez Sosa, desapareció cuando tenía 32 
años, un 20 de septiembre de 2008. Es ella quien ha asumido la búsqueda desde el 
principio. Sus mensajes en la red social Facebook siempre son un recordatorio de 
los años que transcurren, de los cumpleaños y las ausencias de 
Rodolfo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
día de su secuestro se dirigían a una finca de su propiedad cuando fueron 
interceptados por unos funcionarios, presuntamente del Cicpc (policía de 
investigación criminal), ubicados en una alcabala móvil. En el vehículo se 
encontraban Rodolfo, un tío, la esposa, la novia de su hermano y cuatro (4) 
niñas. Las mujeres fueron liberadas a las 11 p.m. y el tío dos días después. A 
todos los llevaron a una casa. Uno de los sujetos portaba un brazalete en uno de 
sus brazos con las siglas del Frente 10, donde figuraba un fusil con una bandera 
cruzada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">"Solicité 
una fe de vida y nunca me la dieron”</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
los hombres los mantuvieron dos días en una finca en San Silvestre, municipio 
Barinas. Luego los sacaron del país a través del estado Apure. Sólo Rodolfo 
permanece en poder de ese grupo. Pero cuando estaban en San Silvestre el tío 
pudo registrar el sitio donde se encontraban aprovechando un descuido para 
correrse la venda. Muchas botas largas negras, una vivienda bonita, con mucha 
logística. Un joven que se encontraba en el lugar les dijo que se portaran bien, 
que no les pasaría nada, que él también era cautivo. A todos les tomaron 
fotos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Al 
mes un hombre al que llamaban “comandante” se puso al teléfono para pedirle 500 
millones de bolívares. Solicité una fe de vida y nunca me la dieron”, explica 
Miletza.&nbsp;</p>


				<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-embed-handler wp-block-embed-embed-handler wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
				<iframe loading="lazy" title="Las madres de los desaparecidos en Barinas le hablan a Juan Manuel Santos" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/HPyxz2M7dzU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div></figure>
				
				 

<h2 class="wp-block-heading">De izquierda de derecha: Miletza Sosa, Livia Silva y Rosa Piña</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Son 
tantos y tantos casos. Andrés Eloy Blanco Fernández, de 26 años, secuestrado un 
1 de diciembre de 2009, en la población de La Luz, Municipio Obispos. El rescate 
fue pagado, pero nunca ha llegado al hogar. Sus padres han hecho esfuerzos 
infructuosos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según 
una leyenda urbana extendida en la zona por esos años, habría sido lanzado al 
caimán Pepito, una mascota de uno de los poderosos sindicatos de la construcción 
en aquel tiempo. Un testigo protegido ofreció unas declaraciones en su momento, 
para luego retractarse al ser amenazado y chantajeado y más nunca habló de lo 
ocurrido. Al ser entrevistado por primera vez llegó a decir –recorte de 
periódico en mano– que el joven habría sido asesinado. Pero nunca ha habido 
indicios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
hay secuestros que se extienden en el tiempo, como el de Pedro Antonio Zambrano, 
ocurrido el 9 de septiembre de 2006 a sus 42 años, productor, oriundo de la 
población del Municipio Pedraza. Como fe de vida enviaron un dedo a la madre y 
luego un video donde mostraba la extremidad faltante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nelson 
Alí Sánchez, desaparecido un 25 de diciembre de 2009, tenía 38 años. Se dedicaba 
a la venta de pescado. Seis hombres encapuchados, con armas cortas ingresaron a 
su vivienda y se lo llevaron sin decir una sola palabra. Gritaba que no se lo 
llevaran, que no había hecho nada. Los hombres llegaron en una camioneta de 
cuatro puertas, doble cabina y pequeño carro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su 
padre, Jacinto González se acercaría ese día a conversar con los vecinos y 
determinar si había algo extraño. “Tanto ellos como yo estaban sorprendidos. 
¿Por qué le pasó eso si él era un hombre tranquilo, que llegaba del río con los 
pescados?”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca 
llamaron a Jacinto. Las autoridades, mutis total. “La esperanza de uno es esa, 
que los cuerpos de seguridad traigan a mi hijo vivo o muerto, así sea los 
huesos, esa es la esperanza que yo tengo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace 
un par de años, Oscar Pineda aseguró –en una entrevista concedida a la prensa– 
que los guerrilleros colombianos tendrían por lo menos a cinco rehenes que 
residían en Barinas cuando fueron secuestrados. Hoy lo reitera y pide apuntar el 
caso de una joven enfermera oriunda de Táchira con varios años en poder de la 
guerrilla. “Sólo recuerdo que se llama María y ha sido reseñado por los medios 
tachirenses”. Mientras tanto, siguen transcurriendo los días y el acuerdo de 
paz, con sus tropiezos, es el tema del momento en Colombia. Pero nadie les da 
respuestas a esas familias.</p>

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			</item>
		<item>
		<title>El fiscal que desafió a la familia de Hugo Chávez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[BRICEIDA MORALES]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Mar 2016 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[Barinas]]></category>
		<category><![CDATA[Familia ChÃ¡vez]]></category>
		<category><![CDATA[Fiscalía]]></category>
		<category><![CDATA[Invasiones]]></category>
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					<description><![CDATA[El eco del apellido Chávez sigue retumbando con fuerza en el estado Barinas, donde el fallecido presidente nació hace casi 62 años. Uno de sus sobrinos ha sido acusado de liderar la invasión a la Escuela Agronómica Salesiana. Un decreto de “No a las Invasiones”, emitido en el 2011 por el propio Gobernador del estado, ha caído bajo el peso de la real politik.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Barinas.- 
Se llama Nicola Lamartino y durante 16 años se desempeñó como Fiscal del 
Ministerio Público. Su última decisión le ha costado el cargo. Lamartino, 
descrito como un hombre discreto e íntegro, y conocido en el estado Barinas como 
un instructor de fiscales, había decidido detener una invasión a la Escuela 
Técnica Agronómica Salesiana San José dictando medidas que resguardaran tanto el 
patrimonio de una institución modelo para los barineses como el ambiente. Pero 
en el camino se cruzó con el apellido Chávez, que significa mucho en Venezuela, 
pero especialmente en esa provincia.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Ahora 
Lamartino ha sido destituido de su cargo por la fiscal general Luisa Ortega Díaz 
y Chávez, Francisco Chávez, director de Desarrollo Social de la Corporación 
Eléctrica Nacional (Corpoelec), quien es sobrino del fallecido presidente Hugo 
Chávez y del gobernador del estado Barinas Adán Chávez, y que está en libertad 
plena después de que se le detuviera en flagrancia por comandar la toma ilegal 
de los terrenos de la escuela junto a otras once personas, que deben presentarse 
periódicamente ante el tribunal que lleva la causa.&nbsp;<BR>Pero antes de que 
se tropezara con ese nombre Lamartino pensaba que tenía no solo la ley de su 
lado, sino el respaldo político del gobierno regional. En febrero de 2011 el 
gobernador Adán Chávez anunció en su programa de radio la firma de un decreto 
-número 020- que ratificaba una directiva anterior que prohibía la invasión de 
predios urbanos y rurales en toda la provincia. Al mismo tiempo, Chávez daba a 
entender que atendería todas las tentativas frustradas a través de una Comisión 
de Manejo de Conflictos. Advirtió entonces: “toda persona que ocupe terrenos, 
edificios desocupados, predios urbanos, rurales o habitaciones está violentando 
la Ley y la Constitución”. “La persona que necesite tierra para cultivar debe 
denunciar el terreno como ocioso ante el Estado que luego tomará una 
decisión”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lamartino 
actuó como en otros casos: acompañado por la Policía del Estado Barinas, otros 
expertos y el personal docente de la institución se presentó en el sitio a 
comprobar el supuesto daño ambiental denunciado por los Salesianos y vio cómo un 
grupo de doce personas armaban dormitorios improvisados en medio de la sabana. A 
los alumnos les tocaba compartir sus labores con el desorden propio de las tomas 
aluvionales y de las jerarquías que se establecen. En el lance los invasores 
habían destruido bosques naturales, 17 hectáreas de plantación y la zona 
proyectora del caño Morrocoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
acuerdo con la acusación, Francisco Chávez utilizaba vehículos rotulados con el 
logo de Corpoelec para movilizar a los invasores. Lamartino no cedió a las 
presiones: entre el 5 y el 6 de febrero lo llamaron, según fuentes versadas en 
la investigación, desde la oficina de la Secretaría General de Gobierno de 
Estado Barinas, en nombre de la Presidencia del Circuito Judicial de la entidad 
y del Comandante de la Policía del estado Barinas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El fiscal 
decidió continuar con el procedimiento. Al día siguiente presentaron a los 
invasores ante el tribunal para que el juez decidiera si éstos debían seguir en 
libertad, mientras esperaban la audiencia preliminar, o se mantenían tras las 
rejas alegando peligro de fuga. A Francisco Chávez le dieron libertad plena y a 
los otros once los dejaron bajo régimen de presentación.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="380" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/05032016-1.jpg" alt="" class="wp-image-50703"/><figcaption>Días ldespués de toma, apareció quemado uno de los vehículos de la Escuela Técnica Agronómica Salesiana San José. Foto: Briceida C. Morales Alburjas.</figcaption></figure>


<h2 class="wp-block-heading">Remate final</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Los 
invasores volvieron al terreno para destruir los bosques de galería que 
quedaban. Más tarde declararon en los medios de comunicación locales que habían 
sido agredidos. Del Despacho de la Fiscal Luisa Ortega solicitaron entonces un 
informe a la Fiscal Superior encargada del estado Barinas, Carolina Merchán, 
donde se ordenaba que levantara un acta en razón de las agresiones que sufrió el 
grupo de invasores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Merchán 
comprobó que jamás hubo tal agresión y se negó a suscribir un documento forjado. 
Pero la decisión estaba tomada y la suerte de Lamartino sellada. Cuatro horas 
después de informar que no firmaría, a Merchán le entregaron la orden de 
remoción de Lamartino –que no especificaba motivos– firmada por Luisa Ortega 
Díaz. Lo que muchos barineses lamentan es el silencio del Ministerio Público 
ante los supuestos delitos de peculado de uso y corrupción que habría cometido 
Francisco Chávez al mando de la turba que destruyó la sabana y una institución 
declarada Patrimonio Cultural de Barinas en el año 2005.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lamartino, 
detallista, exigente, y con un alto sentido del deber según testimonios de sus 
alumnos de la Universidad Santa María, ha recibido llamadas de personas que se 
solidarizan con su causa. Que haya sido removido por un problema que, según las 
autoridades locales, había disminuido, como lo declaró en marzo de 2014 el 
comisario Otto Salinas, entonces secretario ejecutivo de Seguridad Ciudadana, no 
ha dejado de llamar la atención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un equipo 
de abogados de la Asamblea Nacional ha evaluado los daños causados y se ha 
comprometido a tramitar un derecho de palabra de los directivos de la Escuela 
Agronómica Salesiana en la Comisión de Ambiente del poder legislativo, que 
preside el opositor Julio César Reyes. Su director, el sacerdote Rafael 
Montenegro, asegura que los invasores se mantienen dentro de los terrenos de la 
institución y que el daño ecológico persiste. “Están dentro de la Escuela, donde 
los muchachos duermen y pernoctan. Es un recinto agropecuario y los estudiantes 
deben movilizarse por todas las áreas para cumplir con las actividades propias 
de su educación”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 23 de 
febrero en horas de la madrugada fue incendiado uno de los vehículos de la 
institución, a poca distancia de los dormitorios de los estudiantes. El tablero 
de la energía eléctrica había sido destruido. Las propias autoridades y alumnos 
de la institución observaron el hilo de combustible que había sido regado con la 
aparente intención de provocar un estallido. Las propias familias y autoridades 
de la institución han pedido protección para los estudiantes. ¿De qué manera se 
están moviendo los hilos de poder por salvar un apellido? ¿Vale más que el de 
cientos de jóvenes que ven en la Escuela Agronómica Salesiana una oportunidad 
incomparable en su formación? ¿Dónde quedan los decretos, las grandes alharacas 
del pasado? La historia se está escribiendo minuto a minuto.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="369" height="550" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/05032016-2.jpg" alt="" class="wp-image-50704"/><figcaption>El perfil en Twitter de Francisco Chávez, a quien detuvieron en flagrancia como líder de la invasión.</figcaption></figure>

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			</item>
		<item>
		<title>Por los sótanos de Ciudad Tavacare</title>
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		<dc:creator><![CDATA[BRICEIDA MORALES]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Jul 2013 10:49:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[ChÃ¡vez]]></category>
		<category><![CDATA[construccion]]></category>
		<category><![CDATA[Viviendas]]></category>
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					<description><![CDATA[Hugo Chávez promovió esta urbanización de 5.000 viviendas como una utopía socialista para su natal Barinas. Hecha realidad con participación de un consorcio chino, terminó fundada sobre una trama subterránea de componendas, negociados y arbitrariedades.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hugo 
Chávez tenía motivo para celebrar ese día. Aunque el cáncer que ya le habían 
descubierto apenas le concedería 15 meses más de vida, entonces no tenía cómo 
saberlo y si, tal vez, lo intuía, lo negó en público: “Gracias a Dios, gracias a 
la Virgen del Socorro, a la Virgen del Rosario y a todas las vírgenes que son en 
el fondo una sola, la madre de Dios; gracias a las oraciones de este pueblo, a 
las oraciones de mi madre, gracias a la ciencia médica, gracias a Fidel, a Cuba, 
a Venezuela, gracias a los espíritus de la sabana, estoy 
curado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
cambio, lo que resplandecía bajo la canícula del mediodía llanero era la 
evidencia de su poder personal, que parecía extenderse, infinito, como el 
horizonte: de donde, hasta no hace mucho, era la agreste superficie de un 
tradicional latifundio a las afueras de la ciudad de Barinas (capital del estado 
Barinas, suroeste de Venezuela), el hato<i style="mso-bidi-font-style: normal">&nbsp;Palma Sola</i>, brotaban las 
estructuras –algunas más acabadas que otras- de 336 edificios, cada uno de 
cuatro pisos de altura. Para que ocurriera el milagro había bastado una orden 
suya, meses atrás – aunque también hicieron falta cientos de millones de divisas 
extranjeras, apresurados acomodos burocráticos, y un contrato leonino con una 
corporación china.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Persuadido 
de que una imagen vale por mil palabras, el presidente Chávez ordenó la 
transmisión en cadena nacional de radio y televisión del acto de inauguración 
oficial y entrega de apartamentos en el complejo habitacional que, ese mismo 
día, bautizaría –por sugerencia del general Luis Enrique Henríquez- como Ciudad 
Tavacare, en memoria de un ancestral cacique aborigen y como el cuartel del 
ejército, homónimo y adyacente.</p>



<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="388" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/19072013-1.jpg" alt="" class="wp-image-49491"/><figcaption>Vista aérea del sitio del proyecto, al inicio de su construcción, sobre la planicie de Palma Sola. A la izquierda, Ciudad Varyná.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Era 
el día de nochevieja de 2011, tradicional fecha de fiesta y reunión familiar. El 
propio exteniente coronel se proponía pasar unas horas en Barinas, junto a sus 
parientes, para despedir el año. Exultante, mostró la obra que le circundaba 
como un logro irrefutable de la revolución bolivariana, y agradeció a los 
responsables chinos de su ejecución, presentes en el acto, por la eficacia y el 
compromiso que aportaron. “La oposición lo que hace es criticar, ¿ves?”, dijo, 
“que si nosotros estamos entregados a China, que si los convenios con China… 
Bueno, aquí está el resultado, miren, son convenios con absoluta 
transparencia”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El dragón chino</h2>



<p class="wp-block-paragraph">A 
despecho de las palabras del desaparecido mandatario, los convenios, más que con 
el Estado chino, fueron pactados por su gobierno con una vasta corporación de 
Beijing, CITIC Construction Co, LTD.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
China los negocios no se caracterizan por la transparencia. El trato de CITIC 
con Venezuela no sería la excepción. De hecho, son diversas las cláusulas del 
documento que exigen como obligación la reserva de sus términos y la 
confidencialidad de la información que la parte china 
manejaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
realidad, no se trata de un documento, sino al menos de dos contratos con sus 
respectivos&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">addenda</i>. Firmados en 
2005 y 2006 –en un caso por Julio Figueroa y en otro por Ramón Carrizález, 
ministros de Vivienda para cada una de esas fechas-, se presentan entre sí como 
complementos y modificaciones de las condiciones que dan marco para la 
construcción de 20.000 viviendas por parte de CITIC en seis sitios de Venezuela 
que entonces se designaban de manera provisional. Por lo visto, fue necesario 
cambiarlos, pues Palma Sola-Ciudad Tavacare no figuraba entre esas locaciones 
originales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para 
este reportaje se tuvo acceso a esos contratos que, en general, otorgaron 
prerrogativas imperiales a la empresa china. Por ejemplo, tanto el contrato 
original suscrito en 2005, como la enmienda acordada un año más tarde, 
concedieron a CITIC el derecho a trabajar tanto con insumos importados como con 
trabajadores expatriados. En cuanto a estos últimos, no había ningún límite sino 
la solicitud de parte del Estado venezolano de que CITIC “hiciera su mejor 
esfuerzo” para que el personal extranjero de las obras no superase diez por 
ciento del total de la fuerza de trabajo, que los chinos calcularon de 2.500 a 
3.000 obreros por cada 1.000 viviendas a construir. Era equivalente a la 
exhortación que, inscrita en el mismo contrato, se hacía para que no se 
importara más del 30 por ciento de los materiales de construcción que se 
utilizarían.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
contrato de 2005 –cuyos términos borran con facilidad cualquier vestigio de 
camaradería socialista, tanto entre las partes, como con la fuerza de trabajo- 
estipulaba además que las importaciones efectuadas por CITIC debían ser 
liberadas de puertos venezolanos en un máximo de siete días y que, en aras de la 
prontitud, la inspección de aduanas practicada en China debía tomarse por 
suficiente. Como quiera que esta cláusula vulneraba la soberanía venezolana, 
quedó modificada en el&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">addendum</i>&nbsp;del pacto que en 2006 se 
firmó: desde entonces sería necesaria también una inspección de aduanas 
venezolana. Pero otras facilidades siguieron vigentes para la parte china, como 
la exención de diversos impuestos –incluyendo el de Valor Agregado, Sobre la 
Renta, y Municipales-, la instauración de un mecanismo de compensación contra la 
inflación, y el compromiso de la parte venezolana de agilizar la obtención de 
todos los permisos –laborales, ambientales, sanitarios- a los que hubiera lugar. 
Venezuela tomaba cargo de la nivelación topográfica de los emplazamientos de la 
obra, de la dotación de seguridad y, para todos los efectos, asumía el rol de 
promotor inmobiliario responsable, de acuerdo a lo estipulado en el artículo 
1637 del Código Civil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
la larga, el pago de los servicios de CITIC se convertiría en un problema, en la 
misma medida en que, con el tiempo, ha ido menguando la disponibilidad de 
divisas líquidas por parte del petroestado venezolano. Tal vez en previsión de 
ello, en el contrato de 2006 se incorpora el Banco de Desarrollo Chino como 
financista del 75% de los costos del convenio. Por el paquete de seis 
desarrollos habitacionales, con un total de 20.000 viviendas, los signatarios 
acordaron en 2005 que CITIC cobraría casi 1.000 millones de dólares, exentos de 
impuestos. Como quiera que las poco más de 5.000 viviendas de Ciudad Tavacare 
representan 25 por ciento del paquete, puede calcularse que costaron poco más 
de&nbsp;200 millones de dólares. Con todo, en 2006 los chinos pedirían que la 
obra se cotizara y pagara en euros y no en dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
contratos dejaban el diseño arquitectónico de los edificios a CITIC y a los 
estándares de construcción chinos. Si Venezuela dejaba de trabajar con CITIC, 
aún si fuera por un motivo legítimo, quedaba impedida de completar con otro 
proveedor las obras iniciadas por la compañía china.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero 
fue el tema laboral en el que, sin duda, los contratistas asiáticos consiguieron 
la oportunidad de cortar el pastel a su gusto. Obtuvieron autorización para 
manejar al personal no venezolano conforme a la normativa china de trabajo, en 
caso de que la aplicación de leyes locales en asuntos como, por ejemplo, las 
horas de duración de la jornada, se convirtieran en obstáculo para que la 
empresa cumpliera a tiempo las metas de terminación de las obras. Además, 
Venezuela daba permiso para que el personal de CITIC no venezolano pudiera 
exportar las divisas que obtuviera, como parte de sus honorarios profesionales, 
sin impuestos ni cortapisas.</p>



<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="375" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/19072013-2.jpg" alt="" class="wp-image-49492"/><figcaption>Ramón Carrizález y Juan Carlos Loyo con el presidente Maduro. El primero, en 2006, firmó contrato con CITIC; el segundo, recibió en 2008 la orden de expropiar Palma Sola directamente de Hugo Chávez.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
concesiones en el régimen de trabajo no se agotaban allí. Se autorizó a CITIC a 
trabajar de noche y en fechas que estuvieran establecidas como asueto en el 
calendario laboral venezolano, aunque ello afectara a trabajadores nativos. El 
gobierno de Venezuela se comprometió a interceder ante los sindicatos locales, 
en caso de haber amenaza de conflicto laboral, y a obtener ante el Ministerio 
del Trabajo –esto es, ante sí mismo- los permisos necesarios para mantener 
condiciones de trabajo que excedieran lo establecido en la Ley Orgánica de 
Trabajo (LOT) “en sus artículos 27, 199 inciso e, 210, 195, y 207 al 
210”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">CITIC 
no dudó en sacar provecho a esas ventajas que, puestas sobre el papel, herirían 
cualquier sensibilidad estajanovista. En más de un momento llegaron a apiñarse 
en la fortaleza china de Ciudad Tavacare alrededor de 500 trabajadores 
forasteros, en condiciones indecibles de alojamiento y manutención. En Barinas 
hubo quien jurara haber visto que muchos de los obreros chinos cargaban consigo 
chips de geolocalización, lo que dio pábulo a especies, difíciles de confirmar, 
acerca de que la construcción contaba con mano de obra semiesclava suministrada 
por &nbsp;prisioneros (en China existe un régimen penitenciario de reeducación 
mediante trabajos forzados; para 2008, el Ministerio de Justicia chino admitía 
una población de 160.000 personas recluidas en 350 colonias de trabajo, mientras 
el canal oficial de televisión, CCTV, calculaba la cifra de reos de ese tipo de 
pena en 300.000).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reos 
o no, los trabajadores no debían convertirse en un dolor de cabeza para la 
gerencia china, según permiten comprobar los términos de contrato. La presión 
por cumplir las metas de un cronograma exigente, los prejuicios culturales con 
respecto a la pobre ética de trabajo del venezolano, y la escasa consideración 
que todavía se presta a la mano de obra en China, a la que casi se da por 
sentada y gratuita, contribuyeron a alimentar ese propósito. Como se verá más 
adelante, desde la gerencia de CITIC a la postre se diseñarían otras maneras 
para despejar cualquier riesgo con respecto a los trabajadores y su 
representación sindical.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una dinastía del negocio</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando 
ese 31 de diciembre de 2011 Chávez habló en cadena, sabía con lujo de detalle 
sobre qué suelo lo hacía. “<i style="mso-bidi-font-style: normal">Palma 
Sola</i>&nbsp;es el nombre de una antigua hacienda aquí, yo me acuerdo, porque 
yo enseñaba a manejar los soldados del Batallón de Cazadores Manuel Cedeño 
en&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">Palma Sola</i>”, empezó a 
rememorar, con esa facilidad del cuentacuentos que siempre fue. “Yo me conozco<i style="mso-bidi-font-style: normal">&nbsp;Palma Sola</i>, este terreno, como la 
palma de esta mano (…) estamos en este terreno, una tremenda planicie, la 
planicie de Barinas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 
hacía tiempo a Chávez se le había metido en la cabeza que esa “tremenda 
planicie” debía convertirse, no solo en el nuevo horizonte para la extensión 
urbana de la ciudad de Barinas hacia el oeste, sino, sobre todo, en el asiento 
donde se alojarían sus propias utopías comunitarias. No lejos de allí –en 
realidad, a menos de un kilómetro, separadas por la hondonada de un caño- ya 
había impulsado la construcción de otra urbanización, Ciudad 
Varyná.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo 
que quizás el comandante no conocía con exactitud era cómo había llegado esa 
parcela al control del Estado, a pesar de que su propio hermano, Argenis, 
exsecretario de gobierno de Barinas, luego presidente de la estatal Corpoelec –y 
actual presidente de la Dirección de la Magistratura- pudo servirle como una 
fuente de primera mano para ese relato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una 
familia de apellido Peche fue la que vendió al Estado venezolano los terrenos 
donde ahora se ubica Ciudad Tabacare. De hecho, se trata de un jirón del fundo 
familiar de los Peche,&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">La 
Pechera</i>, y esta, a su vez, de un gajo de&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">Palma Sola</i>, la histórica propiedad a la 
que Chávez aludía en sus evocaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Argenis 
Chávez había acudido en diversas ocasiones a&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">La Pechera</i>&nbsp;o&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">El Morao</i>, como también es conocido el 
predio, cuyas bienhechurías quedan a la vista desde un flanco de Ciudad 
Tavacare. Esas instalaciones sirven como campo de entrenamiento en pretemporadas 
al Zamora FC, el actual campeón del fútbol profesional venezolano, que preside 
otro hermano de Chávez, Adelis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
de los Peche es, por su parte, una familia de constructores, y criadores y 
comerciantes de ganado, con propiedades en los estados Cojedes y Barinas. El 
apellido abarca al patriarca, Lorenzo, y a sus dos hijos varones, Alfredo José y 
Lorenzo Alfredo, empresarios todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alfredo 
José, de 49 años, cumplió el papel de catalizador en la venta en 2002 del lote 
de casi 1.000 hectáreas al Estado venezolano, por un poco más de 970 millones de 
bolívares de la época (alrededor de 200 millones de dólares, al cambio vigente 
entonces). Fue quien hizo gestiones ante Fondur –Fondo Nacional de Desarrollo 
Urbano, que se desempeñó como comprador- y quien pidió a los registros 
certificar que sobre las tierras –adquiridas, a su vez, por su familia en 1998, 
dos meses antes del triunfo de Hugo de los Reyes Chávez como gobernador 
regional- no pesaba gravamen alguno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunas 
fuentes identifican a Alfredo José como allegado a Argenis Chávez. Lo 
comprobable es, en todo caso, que participa como socio, junto a su padre y 
hermano y algún individuo circunstancial, en las directivas de empresas como 
Oftencosa y Copresca, ambas constructoras y proveedoras frecuentes de la 
gobernación de Barinas hasta 2009, como lo siguen siendo de Corpoelec las 
empresas de Peche.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
vocero cercano a la familia Peche, que pidió se mantuviera su nombre en reserva, 
confirma que “sí, Alfredo José y Argenis se conocen, pero como nos conocemos 
todos en Barinas, esta es una ciudad pequeña. No eran asiduos. No tienen ninguna 
relación comercial, y los contratos que las empresas de Alfredo han conseguido 
con entes del Estado son perfectamente legales y fueron cumplidos con trabajos 
de calidad”.</p>



<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="550" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/19072013-3.jpg" alt="" class="wp-image-49493"/><figcaption>Facsímil de un Certificado de Asignación, sucedáneo de la propiedad de los apartamentos que el gobierno entrega en Ciudad Tavacare.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En 
la historia personal de Alfredo Peche, no obstante, hay un tachón importante. En 
1988, Peche, quien llevaba para la fecha ocho años de residencia en el estado 
norteamericano de Florida, donde completó sus estudios de bachillerato y obtuvo 
títulos de Contabilidad y Comercio Internacional, fue arrestado por la policía 
del Condado de Miami-Dade. Según se relata en los documentos todavía disponibles 
en la Corte Penal del municipio, dos agentes policiales encubiertos se hicieron 
pasar por vendedores de drogas. En un principio, Peche les habría ofrecido 
comprar 20 kilos de cocaína por 280.000 dólares, pero al momento de la 
transacción, que se pactó tendría lugar en un apartamento de Treasure Drive, en 
el islote de North Bay Village, los compradores admitieron que solo disponían de 
dinero suficiente, 14.000 dólares, para comprar un kilo. Cuando los detectives 
le dieron la mercancía, siempre según el expediente del caso, Peche cortó el 
empaque y probó la droga, a la que dio su visto bueno. De inmediato se produjo 
el arresto de Peche y de otras dos personas que estaban en el sitio: un sujeto 
llamado Jorge Salas, y una mujer, Adriana O’Keefe, que Peche identificó como su 
novia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego 
del arresto, los abogados de Peche consiguieron convencer al juez de la causa 
para que rebajara la fianza de los 500.000 dólares originales a 20.000 dólares. 
Peche quedó en libertad bajo fianza seis días después de su arresto. Pero no 
hizo buena la palabra de mantenerse a disposición del tribunal en la casa de sus 
padres, sobre la avenida Brickell de Miami. Nunca compareció a las audiencias y 
huyó. Mientras tanto, su presunto socio, Salas, recibió una condena de tres años 
y medio por conspiración para traficar con drogas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
fuga de Peche llevó a que el juzgado correspondiente, además de ejecutar en 
octubre de 1989 la fianza de 20.000 dólares, incautara bienes por 230.000 
dólares a Lorenzo Peche (padre) y a su esposa, Ligia, puestos entonces como 
fiadores y garantes de la comparecencia de su hijo. Quizás ello brinde una 
explicación de por qué, también en 1989, desparecieron las empresas que los 
Peche hasta entonces mantenían en Florida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
misma fuente cercana a la familia se atreve a asegurar que, a pesar de que no 
conoce el caso, Alfredo José ya habría regularizado su situación en Estados 
Unidos, pues “viaja con frecuencia a ese país, donde vive su madre”. Los autores 
de este reportaje no pudieron entrevistar a Peche tras diversas gestiones para 
contactarlo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El gang de la construcción</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Dos 
décadas más tarde, Lorenzo Peche, el padre, sufrió la embestida de otro episodio 
infortunado: fue víctima de un secuestro en febrero de 2008. Solo un medio, el 
diario&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">Defrente</i>&nbsp;de Barinas, 
se hizo eco del plagio, con una vaga nota de primera plana en su edición del 7 
de febrero, en la que identificaba al ganadero y constructor como una 
personalidad ligada “a importantes familias de Barinas que tienen algunas 
propiedades en los alrededores de La Vizcaína”. A partir de entonces el caso 
desapareció del periódico y del resto de la prensa regional. La presión ejercida 
por Alfredo José Peche sobre los editores consiguió el silencio deseable para 
negociar, con toda discreción, el destino de su padre con los 
secuestradores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lorenzo, 
el padre, goza de una reputación de astuto negociante de mautes y, en general, 
de todo tipo de bien, una habilidad que le resultó muy útil para convivir casi 
dos meses con sus captores, miembros de un grupo que se dijo parte del Frente 
Bolivariano de Liberación (FBL). El secuestro tuvo lugar en el estado Cojedes, y 
el fin del cautiverio se escenificó en el centro del país, donde se le liberó 
luego del pago de un cuantioso rescate.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
crimen ocurrió en un momento en que secuestros y desapariciones cobraban auge en 
Barinas. No es de extrañar que, por eso, en las primeras de cambio se le 
achacara al gang del Sindicato de la Construcción, que entonces ya se 
enseñoreaba como la principal organización criminal de todos los llanos 
occidentales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
inversiones realizadas desde el gobierno central para sufragar los colosales 
sueños que Hugo Chávez abrigaba para su natal Barinas, sobrecalentaron la 
industria de la construcción en la región. Con prácticas parecidas a las 
del&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">mob</i>&nbsp;estadounidense, el 
sindicato del sector se aseguró de controlar el acceso a los empleos que se iban 
creando, para venderlos. No tardó mucho para que fuera capaz de paralizar obras 
cuyos responsables no pagaran la cuota de “protección” correspondiente. Ya para 
2008, la cúpula del sindicato estaba tomada por una decena de dirigentes, la 
mayoría con antecedentes policiales y pasantías por las cárceles venezolanas, 
que reclutaron a otros pares y extendieron sus negocios a zonas colindantes con 
el narcotráfico y el crimen organizado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
comienzos de este año de 2013, la organización no gubernamental “Paz y Vida” 
todavía pedía cuentas por 61 desapariciones forzadas que registró en el estado 
Barinas desde 2009, la mayoría de las cuales atribuye a la red de complicidades 
corruptas que se tejió entre el sindicato y funcionarios de los cuerpos de 
seguridad. La situación llegó a agravarse tanto por la visibilidad que adquirió 
la pandilla, que en 2011 desde Caracas fue destacado a la región un superagente 
de la policía política, Otto Salinas, con la misión de desarmar al 
sindicato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que 
el secuestro de Peche, padre, no tuviera la factura del sindicato no quiere 
decir, sin embargo, que este quedase por fuera de la trama de Ciudad Tavacare. 
La gerencia encargada del proyecto entendió que una manera efectiva para 
garantizar la paz laboral y evitar, así, el retraso de la construcción, era la 
de ofrecer trabajo a una empresa de Jaime Landaeta, (a)&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">Bubalú</i>, secretario general del 
sindicato. Así lo hizo. Empresas de Landaeta dieron servicios a las obras de 130 
edificios de los 336 del complejo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Landaeta 
estuvo prófugo de la justicia por unos meses en 2012, sindicado de diversos 
crímenes. Finalmente fue capturado en la ciudad de Valencia en diciembre pasado, 
según las versiones oficiales; sin embargo, los defensores de Landaeta dicen que 
se entregó ante la Fiscalía en Barinas. Lo cierto es que en la actualidad sigue 
preso, en espera de juicio. A pesar de ello, seguiría controlando el sindicato a 
través de un tío, Rafael Santana, quien hoy lo dirige. Así lo viene denunciando 
Carlos Alfredo Arteaga, otro ex dirigente sindical, que hoy está a resguardo de 
un programa de protección de testigos de la Fiscalía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Arteaga 
fue secuaz de Landaeta en la directiva del sindicato. En cierto momento buscó 
conformar su propia organización laboral, que a estas alturas ya protocolizó. 
También empezó a brindar testimonio a policías y periodistas que le quisieran 
escuchar sobre las prácticas criminales del sindicato oficial. En abril de 2010 
sufrió un atentado en Ciudad Varyná, que casi le costó la vida. Hoy se mantiene 
escondido en diversas&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">conchas</i>, 
bajo custodia de efectivos de la policía política, convertido en el testigo 
estelar del caso contra la mafia sindical.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
última actuación pública de Arteaga ante los medios fue en mayo de 2012, cuando 
llegó hasta las obras de Ciudad Tavacare para protestar el despido de 180 
trabajadores venezolanos. Según Arteaga, CITIC adujo el final de la obra para 
prescindir de la mano de obra criolla, aunque al mismo tiempo recibía a 300 
obreros chinos. Denunciaba que el silencio que el&nbsp;sindicato de la 
construcción guardó ante ese trueque de trabajadores venezolanos por chinos, se 
debía a una negociación previa de la empresa asiática con Landaeta, (a) 
Bubalú.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Familias en suspenso</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En 
medio de la urbanización perdura por estos días una suerte de ciudadela china, 
resguardada del exterior –de Occidente, se diría- por muros encalados que llevan 
ideogramas inscritos sobre ellos. Allí CITIC deposita maquinarias y 
personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
construcción continúa a marcha forzada en Ciudad Tavacare. Falta por erigir su 
centro cívico, con unidades educativas y locales de atención social. Sin 
embargo, el movimiento de maquinaria y obreros se ha reducido de manera notable. 
Muchos de los edificios permanecen sin ocupar. Estén o no habitados, de casi 
cada uno cuelgan pendones alusivos a la figura del gobernador, Adán Chávez, 
hermano mayor y mentor político del&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">líder eterno</i>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para 
entrar al complejo residencial hay que dejar atrás una alcabala de la Guardia 
Nacional y luego vadear por una cinta de asfalto el paso de una quebrada, al 
lado del puente original, que se derrumbó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
las ordenadas cuadras de la urbanización se nota tranquilidad. Las ventanas de 
los apartamentos recién asignados están cubiertas, en su mayoría, con 
improvisados pedazos de tela o cartón. No es la única precariedad. Se ve que la 
concepción socialista acerca de cómo debe vivir el hombre nuevo no estima el 
comercio como actividad aceptable, por la carencia de espacios destinados al 
expendio de mercancías. Al déficit responden desde las plantas bajas de los 
edificios, en cuyos apartamentos se habilitan abastos y centros de telefonía que 
anuncian sus ramos respectivos con cartulinas escritas a mano y pegadas a la 
pared con cinta adhesiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para 
habitar Ciudad Tavacare, la alcabala burocrática puede resultar infranqueable. 
Al menos desde 2010 se suceden con frecuencia las protestas para forzar 
asignaciones de apartamentos. Ese 31 de diciembre de 2011 en que Hugo Chávez 
inauguró el conjunto, por ejemplo, a las afueras del lugar se manifestaba un 
puñado de personas que se habían postulado como beneficiarios de viviendas. 
Esperaban que el propio presidente entregara las llaves de 2.000 viviendas, como 
se había anunciado, pero encontraron que solo dio 100.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esos 
retrasos se hicieron rutinarios motivos para manifestar. El 8 de abril pasado, 
decenas de adjudicatarios todavía se agolpaban a las puertas de la sede de la 
gobernación del estado Barinas para exigir definiciones sobre una entrega que 
debió hacerse en diciembre de 2012. Temían que los apartamentos que se les iban 
a asignar fueran destinados entre gallos y medianoche a otros damnificados de 
última hora que se refugiaban entonces en el estadio de béisbol Cuatricentenario 
de la capital regional. Aunque demandaban hablar con el gobernador, Adán Chávez, 
tuvieron que conformarse con la palabra del secretario del despacho, Antonio 
Albarrán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
temores de los protestantes no eran, en cualquier caso, infundados. Es cierto 
que por la vía de los hechos alguien puede saltar los cedazos oficiales y 
hacerse de un apartamento. Así lo consiguió A.M., una chica de 21 años, 
discapacitada, con dos hijos y un marido de 24 años que se gana la vida como 
obrero de la construcción. “Soy invasora”, admite sin remilgos. El apartamento 
que ocupa permanece, sin embargo, vacío. No tiene ni puertas ni ventanas. 
Cuenta, sí, con los servicios de agua y luz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Llevo 
seis meses viviendo aquí. No tenía dónde vivir. Cuando me vine acá no había 
metido papeles. Han venido&nbsp;a sacarme, pero no me han dado opción”. 
&nbsp;Anda en silla de ruedas y en medio de una pobreza de la que sus mismos 
vecinos se conduelen. En cambio, los organismos del Estado no la atienden. 
Asegura que un censo de discapacitados, que la gobernación de Barinas levantó en 
febrero, ni siquiera la contó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son 
otras las calamidades que narra J.F., madre soltera de dos hijos, de 15 y cinco 
años de edad. El mayor, dice, sufre de epilepsia. Con su familia apenas subsiste 
vendiendo refrescos, tortas y, los domingos, sopa, al mercado de la vecindad. 
Pero no es eso, según su testimonio, lo que lesiona su dignidad. Resiente la 
frustración de una vivienda que el Estado le entregó para lo que, creyó, sería 
el inicio de un proyecto de vida y que de pronto se transformó en un dolor de 
cabeza crónico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Aquí 
tengo un año. Me mudé en enero del año 2012 y a los 15 días ya se estaban 
rebosando las cañerías. Las paredes están así desde que llegué”. Los frisos 
están cuarteados. La pestilencia y la humedad se hacen omnipresentes. J.F. dice 
que tuvo que amenazar con hacer pública la situación a través de los medios 
informativos de Barinas, para conseguir que las autoridades construyeran una 
alcantarilla donde ahora caen los desechos del edificio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
manejo adecuado de aguas blancas y servidas no es, en efecto, el menor de los 
problemas de Ciudad Tavacare. Por el contrario, se hace más acuciante con cada 
día que pasa. Cuando el enorme desarrollo estaba todavía en construcción, las 
autoridades locales del ministerio del Ambiente hicieron inspección en las obras 
y detectaron irregularidades. Entre ellas: toda la urbanización se entromete en 
la zona de protección de las quebradas Arzobispo, El Rollo y La Vizcaína, que 
dan de beber a los habitantes de la zona. De los diez pozos profundos perforados 
para suministro de agua, solo dos contaban con los permisos oficiales en octubre 
de 2011. Particular gravedad revestía la construcción de dos plantas de 
tratamiento de aguas residuales, las de los sectores B y C de Ciudad Tavacare, 
cercanas a&nbsp;las cabeceras de las quebradas que allí constituyen cuenca. No 
obstante, esas constataciones no produjeron más efecto que la citación de los 
responsables de ingeniería del entonces todavía denominado Proyecto Complejo 
Urbanístico Palma Sola –Chávez lo rebautizaría un par de meses después- y una 
posible amonestación. Después de todo, el promotor inmobiliario de la 
urbanización es el mismo patrón del Ministerio del Ambiente: el Estado 
venezolano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal 
vez las dificultades se harían más llevaderas si fueran estrictamente propias. 
Pero no es así ni para J.F. ni para los demás residentes de Ciudad Tavacare. Con 
las llaves de sus apartamentos recibieron del Estado un Documento de Asignación 
que imposibilita a sus titulares la reventa del inmueble. A J.F., por ejemplo, 
le entregaron ese papel el 5 de enero de 2012. Le advirtieron que solo recibirá 
el documento de propiedad en un plazo de 20 años, al terminar de pagar la 
vivienda. “Pero no nos han dicho cuánto vamos a pagar. Tampoco dónde. Vivimos 
como prestados”, sopesa J.F. su incertidumbre. “Si no tuviera tanta 
necesidad…”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay 
que notar que el edificio donde vive J.F., así como toda Ciudad Tavacare, se 
asientan sobre un lote de 1.000 hectáreas que antes formaban parte de&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">Palma Sola</i>, un hato legendario, entre 
muchas otras razones, porque es propiedad de la familia Arvelo Torrealba desde 
hace dos siglos. De hecho, la familia Peche, a través de su empresa Agropecuaria 
El Morao, adquirió el lote en 1998 a Alfarería La Arenosa que, a su vez, se lo 
había comprado a Trina de Arvelo en 1973.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
familia Arvelo Torrealba es una de las más ilustres de la región. Hugo Chávez, 
en su programa&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">Aló, presidente</i>, 
en once ocasiones distintas recitó versos de&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">Florentino y el diablo</i>, el épico poema 
de Alberto Arvelo Torrealba (1905-1971) –escritor, diplomático, exgobernador de 
la provincia y exministro de Agricultura y Cría- que se ha convertido en un 
himno de los Llanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
la sombra de esa afición y quizás impulsado por la nostalgia y el inicio 
auspicioso, por entonces, de las obras de Ciudad Tavacare, Chávez ordenó al 
Instituto Nacional de Tierras (Inti) “que me tome eso”, refiriéndose, como lo 
explicó en una transmisión de&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">Aló, 
Presidente&nbsp;</i>desde Barinas, en mayo de 2008, al resto de “esa meseta que 
creo que es parte de&nbsp;<i style="mso-bidi-font-style: normal">Palma 
Sola</i>&nbsp;(…) un antiguo latifundio” para levantar “una ciudad ecológica, 
productiva, en tierras muy buenas, altas, que nunca se inundan, con una vista 
maravillosa”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siguiendo 
la orden presidencial, el organismo afectó las tierras –un sinónimo de la 
expropiación-, pero otorgándoles una categoría de tierras rurales. Por ello, 
ofreció a la&nbsp;sucesión Arvelo Torrealba como compensación un precio exiguo, 
apenas una fracción de lo que en un momento anterior ya había pagado el Estado 
venezolano a los Peche para adquirir el lote donde alzó todo un complejo 
urbanístico, la actual Ciudad Tavacare. ¿Por qué en un caso la República usó un 
criterio, y en otro caso, un criterio contrario?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una 
respuesta lógica y argumentada no aparece todavía. Tal vez ni siquiera la haya. 
Pero una de las claves de este asunto podría encontrarse encriptada en una 
pregunta que, en el coplero de Arvelo Torrealba, el Diablo le formula a 
Cantaclaro:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a name="_gjdgxs"></a><i style="mso-bidi-font-style: normal">“Mejor 
si pica en la pluma/ Si sabe tanto de todo/ diga cuál es la república/ donde el 
tesoro es botín/ sin dificultá ninguna”.</i></p>
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