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	<title>ALEJANDRA XANIC - Armando.info</title>
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	<description>periodismo de investigación venezuela</description>
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	<title>ALEJANDRA XANIC - Armando.info</title>
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	<item>
		<title>El expediente secreto de Odebrecht en México</title>
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		<dc:creator><![CDATA[IGNACIO RODÍGUEZ REYNA]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Sep 2017 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Investigacion]]></category>
		<category><![CDATA[LavaJato]]></category>
		<category><![CDATA[Mexico]]></category>
		<category><![CDATA[Odebrecht]]></category>
		<category><![CDATA[Pemex]]></category>
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					<description><![CDATA[Ex altos ejecutivos de la constructora brasileña aseguran haber sobornado con 10 millones de dólares al ex director de Pemex, Emilio Lozoya.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Cuando 
el poderoso empresario brasileño Marcelo Odebrecht no tuvo más remedio que 
colaborar con la justicia, confesar y exhibir la causa de corrupción sembrada en 
una decena de países de tres continentes, se produjo un ligero terremoto: 
presidentes, ministros, diputados, prominentes figuras políticas y todo tipo de 
hombres ambiciosos de Latinoamérica y otras latitudes se cimbraron. En México 
ocurrió que se mencionó en ese momento muchas veces el nombre de un hombre 
modelo de la tecnocracia: Emilio Lozoya Austin.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se 
escucharon rumores, el rechazo de Lozoya Austin a cualquier imputación y 
especulaciones de varios tipos y calibres. Rumores y 
especulaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, 
en declaraciones juramentadas, altos ex ejecutivos de Odebrecht colocan fechas, 
nombres, cantidades, cuentas bancarias. Y ahí aparece, de nuevo, Emilio Lozoya 
Austin, el ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex), el político al que la 
dirección de la constructora brasileña asegura haber sobornado y entregado 
“propinas” por 10 millones de dólares a cambio de su apoyo para obtener 
indebidamente contratos de obra pública.</p>


<figure class="wp-block-pullquote alignleft"><blockquote><p>Emilio Lozoya solicitó y recibió, primero, 4 millones 100 mil dólares (...) Cuentan que era una manera de asegurar los favores de quien se había colocado como una figura prominente en la campaña Peña Nieto.</p></blockquote></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Eso 
es lo que sostienen los testimonios de tres inculpados por la justicia 
brasileña. Eso dicen Luis Alberto de Meneses, Luiz Mameri e Hilberto da Silva. Y 
dicen mucho más, según las delaciones secretas de esos altos funcionarios de 
Odebrecht contenidas en el proceso penal 6655, radicado en el Supremo Tribunal 
de Brasil, y obtenidas por El Quinto Elemento Lab como parte de la Red de 
Investigaciones Periodísticas Estructuradas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda 
la información incluida en este texto está contenida en las aproximadamente 10 
carpetas electrónicas, 50 cuartillas de transcripciones y resúmenes de 
testimonios jurados, copias de los registros de transferencias electrónicas, 
órdenes de pago expedidas por los bancos de donde salían los recursos, los 
videos con las delaciones de los tres altos ejecutivos del gigante brasileño y 
documentos adicionales de la Procuraduría General de la República de Brasil. 
Todos están catalogados como confidenciales y algunos como 
secretos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y 
lo que dicen ante el Ministerio Público Federal de Brasil los máximos 
responsables de Odebrecht para México, para Latinoamérica y el cerebro del 
“Departamento de Sobornos”, como lo calificó el Departamento de Justicia de 
Estados Unidos, es lo siguiente:</p>


<UL type=disc>
  <LI class=MsoNormal 
  style="BACKGROUND: white; COLOR: black; LINE-HEIGHT: normal; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-list: l6 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt">Que 
  Emilio Lozoya solicitó y recibió, primero, 4 millones 100 mil dólares entre 
  abril y noviembre de 2012. Cuentan que era una manera de asegurar los favores 
  de quien se había colocado como una figura prominente en la campaña 
  presidencial de Enrique Peña Nieto. </LI></UL>
<UL type=disc>
  <LI class=MsoNormal 
  style="BACKGROUND: white; COLOR: black; LINE-HEIGHT: normal; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-list: l1 level1 lfo2; tab-stops: list 36.0pt">Que 
  en marzo de 2012 Emilio Lozoya se reunió con Luis Alberto de Meneses, el 
  director superintendente de Odebrecht en México, y que en ese encuentro quien 
  sería futuro director de Pemex le proporcionó el nombre de una empresa 
  <I>offshore </I>registrada en las Islas Vírgenes Británicas: Latin American 
  Asia Capital Holding, cuyo número de cuenta en el banco privado suizo Gonet et 
  Cie es el CH 46 0483 5090 3745 3400 7. </LI></UL>
<UL type=disc>
  <LI class=MsoNormal 
  style="BACKGROUND: white; COLOR: black; LINE-HEIGHT: normal; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-list: l4 level1 lfo3; tab-stops: list 36.0pt">Que 
  les pidió que ahí le enviaran las transferencias bancarias. Y que a partir del 
  20 de abril de 2012 llegarían en cascada: primero, de 250 mil dólares, luego 
  de 495 mil dólares, y un día después 505 mil dólares. 
</LI></UL>
<UL type=disc>
  <LI class=MsoNormal 
  style="BACKGROUND: white; COLOR: black; LINE-HEIGHT: normal; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-list: l0 level1 lfo4; tab-stops: list 36.0pt">Que 
  la relación creció y que una vez que Lozoya Austin llegó a la Dirección 
  General de Pemex las cosas se mantuvieron en un buen tono, que lo buscaron y 
  le pidieron ayuda para ganar contratos y que éste les respondió 
  positivamente. </LI></UL>
<UL type=disc>
  <LI class=MsoNormal 
  style="BACKGROUND: white; COLOR: black; LINE-HEIGHT: normal; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-list: l3 level1 lfo5; tab-stops: list 36.0pt">Que 
  ese grado de comunicación se armó tan sólidamente que acordaron hacerle otros 
  pagos por un total de seis millones de dólares: dos millones de dólares sin 
  condición alguna, garantizados plenamente; y cuatro millones adicionales si 
  llegaban a ganar el contrato de uno de los proyectos de remodelación de la 
  refinería Miguel Hidalgo, en Tula. </LI></UL>
<UL type=disc>
  <LI class=MsoNormal 
  style="BACKGROUND: white; COLOR: black; LINE-HEIGHT: normal; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-list: l5 level1 lfo6; tab-stops: list 36.0pt">Que 
  luego de que Odebrecht obtuvo ese contrato, la oleada de transferencias a 
  cuentas de empresas <I>offshore</I> proporcionadas por Emilio Lozoya se 
  produjo de nuevo. Empezó el 3 de diciembre de 2013, unos días después de la 
  asignación del contrato, cuando de la oficina de Hilberto da Silva se dio la 
  orden de transferir un millón de dólares a la cuenta que Zecapan SA —otra 
  empresa instalada en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas— 
  mantenía en un banco del Principado de Liechtenstein. 
</LI></UL>
<UL type=disc>
  <LI class=MsoNormal 
  style="BACKGROUND: white; COLOR: black; LINE-HEIGHT: normal; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-list: l2 level1 lfo7; tab-stops: list 36.0pt">Que 
  las transferencias siguieron en diciembre de 2013 y en varios meses de 2014: 
  algunas de un millón 350 mil dólares, otras de un millón 170 mil dólares y 
  varias más, hasta sumar cinco millones de dólares. </LI></UL>

<p class="wp-block-paragraph">Y 
delataron muchas más cosas, según se aprecia en el expediente judicial 6655. 
Pero retrocedamos y contemos las cosas como las escucharon los 
fiscales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">* 
* *</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
16 de diciembre de 2016, y con sus 59 años a cuestas, Luis Alberto de Meneses 
Weyll acudió a la cita pactada para proporcionar su delación sobre sus 
“aventuras criminales” en México. Si quería participar en el programa debería 
contar todo lo que sabía sobre cómo Odebrecht había logrado insertar la 
corrupción en el primer círculo del gobierno 
mexicano.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Hijo 
de Manuel Weyll y Selene Meneses, Luis Alberto de Meneses no tenía ya mucho que 
perder. Los fiscales brasileños habían ido deshebrando esa compleja trama de 
corrupción y se encontraba acorralado. Muchos hilos llevaban a él y a sus 
compañeros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así 
que De Meneses se presentó una tarde de la semana previa a la Navidad de 2016 a 
la sede de la Procuraduría en el municipio de Guarulhos. Aún vivía en la Ciudad 
de México, en específico en el complejo de Rubén Darío 115, en Polanco, un 
lujoso condominio en el que la renta mensual no es menor de 5 mil 
dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante 
unos 50 minutos ratificó lo que había declarado por escrito y aclaró algunas 
dudas de los fiscales. Lo acompañaban sus cuatro abogados. Estaba a punto de 
firmar formalmente su “colaboración premiada” y ayudar a desentrañar el complejo 
esquema de “propinas” (así les dicen en Brasil) para “agentes 
políticos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
Meneses se descargó: contó que conocía a Emilio Lozoya Austin desde 2009, en una 
época en que éste era director para América Latina del Foro Económico Mundial. Y 
que cuando se enteró de que había planes del gobierno para construir una nueva 
refinería de Pemex en Hidalgo, decidió retomar el contacto con Lozoya, con las 
perspectiva de “obtener contratos” para Odebrecht. Era el 2011 y su apuesta era 
que llegarían buenos tiempos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lozoya 
y De Meneses se reunieron y, dado que los proyectos se desarrollarían en 
Hidalgo, el futuro director de Pemex le dio un “consejo” clave: le recomendó 
asociarse con Juan Carlos Tapia, propietario de Construcciones Industriales 
Tapia, empresa con sede en Tula, Hidalgo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tapia, 
según la versión del brasileño, era un empresario que en opinión de Lozoya 
poseía un “buen tránsito” en los tres niveles de gobierno y muy buenos contactos 
con PRI, PAN y PRD.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Así 
que el director superintendente de Odebrecht en México le hizo caso a Lozoya y 
se asoció con esa empresa mexicana, con la perspectiva de ganar contratos en 
Pemex, CFE, SCT y Conagua. Tenían en mente una meta conjunta: obtener contratos 
por unos 2 mil 500 millones de pesos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Construcciones 
Industriales Tapia confirmó a Quinto Elemento Lab que participó como 
subcontratista de Odebrecht, pero rechazó que haya tenido conocimiento de los 
presuntos sobornos y que “tiene 20 años de operación y no requiere facilitadores 
u otra interpósita persona para ese tipo de efectos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
meses transcurrieron y sus contactos colocaron de nuevo a Lozoya Austin en la 
ruta que parecía correcta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
hecho, para algunos ya lo estaba. Era entonces miembro del Consejo de 
Administración de OHL, la enorme firma española que obtuvo la concesión para 
construir las carreteras de peaje en el Estado de México durante el gobierno de 
Peña Nieto y que hoy es investigada en España por financiamiento ilegal a 
políticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luis 
Videgaray, entonces coordinador de la precampaña presidencial de Peña Nieto, lo 
había llevado antes al primer círculo. Por ello no fue extraño que el 11 de 
enero de 2012 fuera designado como vicecoordinador de Vinculación Internacional 
de la campaña del candidato priista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
Meneses no perdió de vista ese detalle: “En esa misma época (inicios de 2012) 
constaté que Emilio Lozoya había conseguido una posición destacada en el 
principal partido de oposición en el país (el PRI), que disputaba laselecciones 
presidenciales de julio de 2012 y cuyo candidato era el 
favorito”.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Los 
ojos del brasileño apreciaban un futuro promisorio. Para marzo de 2012 lo veía 
como uno de los líderes de la campaña, “razón por la cual se convertiría 
probablemente en una persona influyente dentro de la administración pública del 
país”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luis 
Alberto no se cruzó de brazos. Llamó telefónicamente y concertó una cita con 
Lozoya, ese hombre de facciones angulosas y cabello marcado por ligeras ondas. 
Se vieron en un hotel de la Ciudad de México (el cual, dice De Meneses, podría 
indicar, pero que en el testimonio jurado no es mencionado) y conversaron sobre 
la posición política de Lozoya, quien le aseguró que si el PRI conquistaba el 
poder, él asumiría un cargo de relevancia en el gobierno 
federal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
esa ocasión, recordó De Meneses ante los fiscales, Lozoya hizo un movimiento que 
el brasileño esperaba ya. “Con el pretexto de haberme auxiliado en el 
posicionamiento de la compañía en Veracruz y Tula, me dijo que entendía que 
debía hacer un pago en su favor del orden de cinco millones de 
dólares”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
Meneses concluyó en ese instante que “sería positivo estrechar las relaciones 
con él”, pues en un futuro gobierno podría tener extensos beneficios. Así que le 
respondió a Lozoya que evaluaría el tema del pago y lo contactaría a la brevedad 
posible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No 
lo pensó mucho. Consideró “el potencial que Emilio Lozoya representaba”, por lo 
que le propuso a su superior directo en Brasil, Luiz Mameri, vicepresidente de 
Odebrecht para América Latina y Angola, que se hiciera un pago de cuatro 
millones de dólares. Era cuestión de ver hacia el futuro. Apostaban a que Lozoya 
se consolidaría como un “agente público” de relevancia. La transferencia fue 
autorizada.</p>


<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1137" height="785" src="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07092017-5.png" alt="" class="wp-image-50935" srcset="https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07092017-5.png 1137w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07092017-5-700x483.png 700w, https://armando.info/wp-content/uploads/2020/12/07092017-5-768x530.png 768w" sizes="(max-width: 1137px) 100vw, 1137px" /><figcaption>El Presidente Enrique Peña Nieto junto a Emilio Lozoya, entonces director de Pemex. (Foto: Revista Proceso)</figcaption></figure>


<p class="wp-block-paragraph">Así 
que, ya con la aprobación en la mano, se encontró de nuevo con Lozoya Austin. 
“Nos reunimos en un café en las inmediaciones de Lomas, un Café El Globo. Y le 
dije que haríamos el esfuerzo de contribuir con cuatro millones de dólares a 
título de su, digamos, atención dedicada en los últimos años”, contó De Meneses 
al fiscal André Bueno esa tarde del 16 de diciembre de 
2016.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le 
proporcionó más detalles: le pagarían los cuatro millones en varias 
transferencias que harían a lo largo de 2012. Lozoya quedó de darle los datos de 
las cuentas bancarias a las que deberían realizarse los 
depósitos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Días 
después, Lozoya acudió al edificio de Odebrecht en México en Lomas Virreyes. Le 
entregó, según detalló ampliamente De Meneses, las cuentas a nombre de dos 
compañías <I>offshore</I> para que ahí se depositaran los pagos: Latin American 
Asia Capital Holding y Zecapan SA, ambas empresas registradas en Tortola, una de 
las Islas Vírgenes Británicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luis 
de Meneses sabía entonces qué hacer. Contactó a Hilberto da Silva, el jefe del 
Departamento de Operaciones Estructuradas de la firma, el eufemismo con que 
Marcelo Odebrecht bautizó a la oficina encargada de concretar y armar los 
sobornos para los políticos brasileños y extranjeros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Da 
Silva, poseedor de una mente financiera estratégica, apretó los botones 
adecuados y dio las órdenes precisas para que las transferencias llegaran a las 
empresas mencionadas por Lozoya, aunque el destino final no le consta a Meneses. 
“No tengo conocimiento del destino final de los recursos pagados a Emilio 
Lozoya”, comentó a los fiscales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Era 
marzo de 2012 y Lozoya Austin se preparaba para el primer minuto del último día 
de ese mes, cuando Enrique Peña Nieto, acompañado de su familia y de la 
dirigencia nacional del PRI, se subió a un templete y comenzó su campaña rumbo a 
la Presidencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Era 
marzo de 2012 y la danza de dinero comenzaba. De los recursos que Innovation 
Research Engineering and Development Ltd –empresa fachada usada por Odebrecht 
para distribuir los sobornos– mantenía en el banco Meinl Bank salieron ráfagas 
de dólares a la cuenta de Latin American Asia Capital Holding, la firma a la que 
Lozoya pidió que le enviaran su dinero, según los documentos judiciales en los 
que quedó registrada la delación.&lt;</p>


<p class="wp-block-paragraph"></p>


<p class="wp-block-paragraph">Apenas 
un mes después de que Lozoya visitó a De Meneses en Las Lomas, llegó el primer 
vendaval de billetes: el 20 de abril se transfirió un cuarto de millón de 
dólares a esa cuenta; cinco días después una transferencia de doble intensidad: 
casi medio millón de dólares. Veinticuatro horas después, una nueva sacudida en 
el balance de Latin American Asia Capital Holding: otro medio millón de 
dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y 
no era todo. Pasó alrededor de un mes para que esa cuenta registrara un nuevo 
incremento: el 23 de mayo le llegó otro medio millón de dólares. Una semana 
exacta después, 490 mil dólares más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
altos ejecutivos de Odebrecht cumplían su palabra porque decían tener la certeza 
de que con Lozoya colocado en lugares clave del nuevo gobierno el horizonte de 
la firma brasileña en México estaría afianzado. Así que el 8 de junio de 2012, 
de la misma cuenta de origen y a la misma de destino, llegó otro medio millón de 
dólares. Esta primera feria millonaria acabaría con otra transferencia hecha el 
18 de junio: ahora sería de 400 mil dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sólo 
escribir el total de la “propina” asombra. Porque no es común que, si las 
imputaciones de los colaboradores de la justicia brasileña se corroboran, como 
hasta ahora ha ocurrido en países como en Brasil, Colombia, República 
Dominicana, Venezuela, Perú y Panamá, el director de Pemex hubiera recibido una 
cifra así en sólo dos meses: 4 millones 100 mil dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">* 
* *</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando 
los fiscales brasileños André Bueno y Daniel Sampaio tomaron la declaración de 
Luis de Meneses le advirtieron sobre las condiciones que debía cumplir para 
concederle el beneficio de la “colaboración premiada” y, así, reducir los años 
en prisión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
Meneses expresó, como han hecho todos los 77 ejecutivos y ex ejecutivos de 
Odebrecht que han participado en los acuerdos, que estaba consciente de que los 
beneficios de la colaboración dependían de que se obtuvieran uno o más de los 
siguientes resultados: 1) La identificación de los demás coautores y partícipes 
de la organización criminal y las violaciones a la ley que cometieron, 2) la 
revelación de la estructura jerárquica y de división de tareas dentro de la 
organización criminal, 3) la prevención de las infracciones penales derivadas de 
las actividades criminales, y 4) la recuperación total o parcial del producto de 
las actividades de la organización criminal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ingeniero 
civil que cumplirá 60 años en unos días, De Meneses accedió y además entregó 
información para corroborar sus dichos. Por ejemplo, y sólo como muestra, el 
jefe de Odebrecht en México proporcionó a los fiscales los registros que 
comprueban las 15 transferencias hechas a las cuentas que, según afirma, le 
fueron indicadas por Lozoya.</p>



<p class="wp-block-paragraph">* 
* *</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegó 
el 1 de diciembre de 2012 y se iluminaron los rostros de los brasileños a cargo 
de las operaciones en México y de la máquina global de sobornos. Lozoya Austin, 
licenciado por el ITAM y maestro por la Universidad de Havard, llegaba a una 
posición muy relevante: la Dirección General de Pemex, una empresa que en 2013 
contó con un presupuesto tan grande como su importancia en la economía nacional: 
poco más de 326 mil millones de pesos, unos 25 mil millones de dólares de esa 
época.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego 
de las vacaciones de fin de año, y al empezar a correr 2013, De Meneses dice que 
creyó oportuno hacer una visita a Lozoya en sus nuevas oficinas de Pemex. Llegó 
a la sede central y se registró, por lo que su presencia ahí puede ser 
corroborada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 
estar con Lozoya, según contó a los fiscales, le informó que en asociación con 
Juan Carlos Tapia, el constructor con el que el propio Lozoya le había 
recomendado trabajar, la compañía buscaba contratos en Pemex, por lo que “le 
gustaría su apoyo para conquistar nuevos negocios con la 
petrolera”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lozoya 
fue receptivo. Le confirmó su disposición a buscar que el Consejo de 
Administración de Pemex “reconociera la actuación” de Odebrecht, no sin antes 
advertirle algo: que la constructora brasileña debía ser competitiva tanto en 
términos técnicos y comerciales para tener una 
oportunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
jefe de Odebrecht aprovechó y reviró: “Le aseguré que la compañía haría 
propuestas competitivas y que, en caso de que tuviéramos éxito, el apoyo de 
Emilio Lozoya sería retribuido”, se lee en la tercera de las cuatro páginas que 
resumen las delaciones del brasileño, incluidas en el anexo 4 del “Termo de 
Colaboração No. 5”, término empleado por el sistema judicial de Brasil para 
referirse a los testimonios penales acordados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 
siguientes meses fueron de trabajo y planeación entre De Meneses y su socio 
local. Estaban cazando la oportunidad de ganar uno de los contratos que Pemex 
otorgaría en los trabajos de readecuación de la refinería Miguel Hidalgo en 
Tula, Hidalgo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para 
octubre de 2013 ya estaban listos. Un hecho renovaba la confianza de los 
funcionarios sudamericanos: Marcelo Odebrecht, su máximo jefe, hoy en prisión, 
se reunió en privado con el presidente Enrique Peña Nieto en la residencia de 
Los Pinos el 1 de octubre. Un comunicado de la Presidencia de la República dio 
cuenta de ello en 20 líneas.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Luis 
de Meneses buscó de nueva cuenta a Lozoya. Abiertamente, le solicitó “su apoyo 
para influir sobre los miembros del Consejo de Administración y le asignaran 
contratos” a Odebrecht.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
alto ejecutivo de la firma brasileña partía de una premisa: “Dado el poder de 
influencia que tenía en el consejo… Emilio Lozoya se colocaría en favor de los 
proyectos que buscábamos, influenciando a los demás miembros para que 
ratificaran nuestra contratación”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De 
Meneses sabía lo que hacía, en qué momento actuar. Ya había desarrollado esa 
capacidad para corromper a altos funcionarios públicos en Perú, en donde había 
ocupado en Odebrecht un cargo similar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
poderoso vicepresidente de la constructora, Luiz Mameri, recordó ante los 
fiscales ese momento: “En 2013, Luis de Meneses me informó que estaba 
participando en la licitación de un proyecto para ampliar la refinería Miguel 
Hidalgo, promovida por Pemex, cuyo presidente (<I>sic</I>) era Emilio Lozoya. Me 
dijo que a petición de Emilio Lozoya se fijó un pago de seis millones de dólares 
para apoyar a la compañía a ganar el concurso. Autoricé los 
pagos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así 
que De Meneses no esperó más. Le soltó, según su testimonio, un caramelo a 
Lozoya: le daría seis millones de dólares. Dos de esos millones estarían 
garantizados. Se los entregaría, independientemente del resultado de la 
licitación. Y los otro cuatro millones estarían condicionados a que les asignara 
el contrato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luis 
Alberto de Meneses se retiró de la Torre Ejecutiva ubicada en la calle de Marina 
Nacional. Un mes más tarde, en noviembre de ese 2013, Odebrecht presentó a Pemex 
Refinación una propuesta con costo de 115 millones de dólares para “el 
acondicionamiento y movimiento de tierras para el proyecto de aprovechamiento de 
residuales en la refinería Miguel Hidalgo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 
arranque de diciembre le dieron una buena nueva: Odebrecht había ganado la 
licitación de mil 364 millones de pesos. “La influencia de Lozoya en el Consejo 
(de Administración de Pemex) fue determinante para conquistar el contrato. En 
función de eso, y en cumplimiento del acuerdo con Emilio Lozoya, autoricé al 
Sector de Operaciones Estructuradas el pago de seis millones de 
dólares”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
muestra de agradecimiento por haber ganado el contrato no tardó demasiado. El 3 
de diciembre se hizo la primera transferencia. Un millón de dólares. Clinc. Una 
semana después, otra transferencia. Ahora de un millón 350 mil dólares. Clinc. 
Buen cierre de año.</p>


<p class="wp-block-paragraph">* 
* *</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cómo 
no tener un buen arranque de año, sin cuestas de enero que agobien. El día 15 de 
febrero de 2014 se hizo una reunión protocolaria para oficializar la firma del 
contrato buscado por la constructora brasileña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por 
Pemex Refinación dos funcionarios firmaron las 61 páginas: Jesús Lozano Peña y 
Armando García Espinosa, subdirectores de Proyectos y de Administración, 
respectivamente. Por la Constructora Norberto Odebrecht, lo hicieron el ya 
conocido Luis Alberto de Meneses Weyll y Gleiber José de Faria, ambos apoderados 
legales de la empresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tuvieron 
que estampar su firma en hojas y hojas saturadas de detalles administrativos y 
técnicos, de puntualizaciones sobre los mecanismos de conciliación y de solución 
de controversias, la recepción de los trabajos y un número largo de aspectos 
bastante aburridos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin 
embargo, la página 5 del contrato es peculiar. Aparte de unos pequeños garabatos 
al margen del texto, llaman la atención unos párrafos que se agrupan bajo el 
subtítulo de “declaración conjunta”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dice 
a la letra: “Las partes reconocen tener una política de cero tolerancia hacia el 
soborno y la corrupción; y sus empleados, proveedores y filiales se encuentran 
sujetos a dicha política y expresan que en el procedimiento de contratación, sus 
actos previos y en la celebración del presente contrato se han conducido 
cumpliendo con la Ley Federal Anticorrupción…”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Manifestaron 
expresamente, además, que tenían conocimiento de que el Estado mexicano ha 
suscrito y es parte de instrumentos internacionales en materia de 
anticorrupción, como los de la OCDE, la OEA, la ONU y 
otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Expresan 
que conocen los ordenamientos legales en materia administrativa y penal en 
México, que sancionan severamente actos de corrupción, entre otros: el cohecho, 
establecer, concertar o coordinar posturas o la abstención en las licitaciones, 
concursos en las contrataciones públicas, la extorsión, el tráfico de influencia 
y la simulación…”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso 
firmaron.</p>

<div class="lazyblock-embed-script-EIuUtv wp-block-lazyblock-embed-script"><iframe class="scribd_iframe_embed" src="https://www.scribd.com/embeds/356199935/content?start_page=1&amp;view_mode=scroll&amp;access_key=key-UXWJuyAHq1NTuYs2T3c5&amp;show_recommendations=true" data-auto-height="false" data-aspect-ratio="0.7729220222793488" scrolling="no" id="doc_655" width="600" height="800" frameborder="0"></iframe></div>

<p class="wp-block-paragraph">* 
* *</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
contrato ya había quedado en firme, así que había que continuar con el envío de 
recursos a las empresas.<I>offshore.</I>que fueron designadas por Lozoya Austin, 
de acuerdo con las delaciones. Y el Departamento de Operaciones Estructuradas 
encabezado por Hilberto da Silva hizo lo suyo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una 
semana después de la firma del contrato con Pemex, del Meinl Bank, localizado en 
Antigua, salieron un millón 350 mil dólares hacia la cuenta que la empresa 
Zecapan SA tenía en el Neue Bank AG, con sede en el Principado de Liechtenstein. 
La operación quedó registrada con el número 394652. Y la cuenta era la 
1001.560.103.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habría 
otros dos pagos más, ambos autorizados en marzo de 2014, aunque su entrega se 
demoró más de lo debido a un factor inesperado: las cuentas tenían mucho dinero. 
“En un momento determinado, Lozoya solicitó cambiar el procedimiento de 
transferencia… A mediados de 2014 se cambió la forma de pago por el recelo de 
que se rebasaran los límites de capacidad de las cuentas en que se hacían los 
depósitos”, explicó Luis de Meneses.</p>


<p class="wp-block-paragraph">La 
experiencia de Hilberto da Silva entró en acción entonces para encontrar una 
salida. Creó una estructura para hacer viables los pagos restantes “y se utilizó 
a un operador para hacer posibles las transferencias”. La razón: Emilio Lozoya 
ya no quería recibir más dinero en cuentas a partir de las cuales podría 
vincularse su nombre, argumentó Da Silva ante los fiscales un día antes que De 
Meneses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí 
es donde aparece el nombre de Rodrigo Tacla Durán, hoy en libertad provisional 
en España. “Él entraba en contacto con los beneficiarios y negociaba la gestión 
de los recursos como su <I>financial advisor</I>, manteniendo el dinero en 
estructuras en las cuales el propio Rodrigo era el <I>ultimate beneficial 
owner</I>”, explicó el ex jefe del departamento encargado de los 
sobornos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso 
es lo que hizo Rodrigo en México.&nbsp;La operación se armó los primeros días de 
noviembre de 2014. “Le presenté a Emilio Lozoya a Rodrigo Durán para que Rodrigo 
recibiese el dinero en su nombre”, detalló Da Silva durante una comparecencia en 
la que no dejaba de gesticular y mover la quijada, lo que hacía que los lunares 
que bordean su boca subieran y bajaran rítmicamente, según el video en el que se 
registró la misma y que forma parte del expediente armado por el equipo del 
procurador Rodrigo Janot Monteiro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Esa 
cuenta fue abierta en el HSBC de Mónaco. Esa información la conozco porque yo 
estaba con Rodrigo y participé en la reunión que ocurrió el día siguiente a mi 
reunión en Pemex. Luis (de Meneses), yo y Rodrigo fuimos a casa de Emilio Lozoya 
en la Ciudad de México, y en esa ida le presenté a Rodrigo, tomamos un café en 
la mañana en la casa de él”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 
testimonio de Hilberto da Silva es inusual porque, por lo general, él nunca se 
enteraba de quiénes recibían los pagos indebidos. “Aunque la estructura de mi 
área estaba diseñada para que yo no tuviese conocimiento de quién era el 
destinatario final de los pagos, en situaciones excepcionales sí supe quiénes 
eran”.</p>


<p class="wp-block-paragraph">Una 
de esas situaciones fue la de Lozoya. Da Silva tuvo que visitar México porque 
Luis de Meneses le solicitó que le ayudara a “<I>operacionalizar</I>&nbsp;el 
pago de la propina al presidente (<I>sic</I>) de Petróleos Mexicanos, Emilio 
Lozoya Austin, que no quería recibir dinero en sus cuentas bancarias”, se lee en 
una declaración escrita entregada por Da Silva a la Procuraduría General de 
Brasil, documento que es parte del proceso penal llevado en el Supremo Tribunal 
Federal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La 
carta, de unos tres párrafos con mucho contenido, sigue: “Tuve una reunión con 
Emilio Austin (<I>sic</I>) en su casa, ocasión en que le presenté a Rodrigo 
Durán para que Rodrigo recibiese el dinero en su nombre, como.<I>laranja </I>[un 
agente que trabaja en una empresa&nbsp;<I>“non related”</I>, proveedores 
independientes residentes fuera de Brasil que eran parte de la red financiera 
para lavar los sobornos montada por Da Silva.)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa 
visita a México tuvo un buen final, según la carta: “En ese encuentro (con 
Lozoya) quedó acordado un pago de dos millones de dólares para la semana 
siguiente y otros pagos por tres millones para semanas después, totalizando 
cinco millones de dólares”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debajo 
de ese párrafo, una firma: la de Hilberto Mascarenhas Alves da Silva 
Filho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">* 
* *</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 
cuarto como el de cualquier edificio burocrático promedio de cualquier país 
latinoamericano. Un hombre escucha con atención, la mirada hacia abajo. Se 
bambolea ligeramente cada tanto. Se nota preocupado. Resignado, en realidad, a 
enfrentar su suerte de la mejor manera posible. La actitud de alguien que tuvo 
la fortuna de su lado y ahora entiende la gravedad del momento en que es 
protagonista. Es el semblante de alguien que sabe que de lo que ocurra en ese 
pequeño cuarto dependerá vivir más o menos años en una 
cárcel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luis 
de Meneses Weill lo sabe. Por eso está ahí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿En 
qué tiempo y cuántos pagos le hizo a Lozoya? –pregunta uno de los 
fiscales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–En 
2012 como miembro de la campaña, y en 2013 y 2014 ya como director general de 
Pemex –responde y “corta” con las manos el aire, para mostrar cómo se iban 
sucediendo los momentos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Él 
recibía los favores ya como director general de Pemex?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Seis 
millones –asiente Meneses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Cómo 
sabía que efectivamente los recibió? –quiere averiguar el fiscal, sentado a un 
par de metros del ex funcionario de Odebrecht.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–El 
me indicaba las cuentas y después me confirmaba (que se había recibido el 
depósito).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Entonces 
recibió seis millones de dólares ya como director general de Pemex? –repregunta 
el fiscal. Lo hará en varias ocasiones. Desea entender con exactitud cómo 
ocurrieron los hechos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Meneses 
endurece ligeramente el rostro. Se balancea y sus dos pequeños mechones de 
cabello blanco brincan sobre el pelo negro y rebotan en la frente. Muestra 
fastidio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Sí 
–murmura y su mano muestra en un primer plano un reloj de acero inoxidable. Las 
manecillas marcan unos minutos antes de las seis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es 
el minuto 41 de la audiencia. Aún faltan unos 10 minutos de grabación, de la 
cual está consciente Meneses y a la cual ha accedido después de renunciar, en 
presencia de sus abogados, a su derecho a permanecer en silencio y ha autorizado 
el registro audiovisual de su colaboración premiada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Esas 
negociaciones, las del dinero, se dieron dentro de Pemex?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–No. 
Las reuniones para tratar la presentación de la empresa, nuestra cualificación, 
la elaboración de un proyecto para Pemex, eran en su escritorio. Las 
negociaciones más específicas, de nuestro ofrecimiento, eran afuera... en unas 
dos o tres veces en mi casa, en Polanco… –se detiene y bebe agua. Se hace un 
larguísimo silencio–. O en la casa de él también, en Santa Fe.&nbsp;También en 
restaurantes. Éramos él y yo. Nadie más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Tiene 
algún comprobante de los depósitos que se hicieron en las cuentas? –desea saber 
el fiscal, quien luego recibirá los documentos aportados por 
Meneses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Las 
cuentas no sé de quién eran. Él me las daba y después me confirmaba que había 
recibido los pagos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿Hubo 
otros funcionarios públicos (implicados)?</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Era 
sólo con él. Si él dividía el pago, no tengo 
conocimiento.</p>


<h2 class="wp-block-heading">“Que investiguen quién sacó el dinero. Él no lo hizo”</h2>


<p class="wp-block-paragraph">Emilio 
Lozoya no ha sido acusado de ningún delito en Brasil, México o Estados Unidos. Y 
cuando aparecieron las primeras noticias sobre los dichos de Odebrecht, hace 
unos meses, el financiero acudió a Javier Coello Trejo, para buscar 
consejo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con 
su ayuda, presentó a la Procuraduría General de la República un escrito firmado, 
donde Lozoya se dijo dispuesto a responder a las preguntas de la autoridad. Pero 
esas preguntas no han llegado. Funcionarios de la PGR le han dicho a Coello que 
no tienen el expediente completo que integró la fiscalía 
brasileña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Para 
mí es una sorpresa esto”, reaccionó el abogado al conocer detalles del 
expediente brasileño, que ahora publica Aristegui 
Noticias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según 
Coello Trejo, ni él ni Emilio Lozoya tenían conocimiento de que hubiesen 
señalamientos directos de tres altos funcionarios de Odebrecht que involucren a 
Lozoya en la trama de corrupción. El abogado anotó sus nombres en una hoja 
amarilla de papel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No 
quiero decir, porque no conozco el expediente, lo conocen mejor ustedes, para mí 
es una sorpresa esto, porque no podemos irnos a meter a Brasil, porque no 
estamos imputados. Entonces, todo esto es mediático, que si dijo, que si no 
dijo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 
el expediente de Brasil, los directivos para México y América Latina, y el jefe 
del área que operaba los sobornos, narraron con detalle una serie de reuniones 
en las que, afirman, Lozoya aceptó abrir paso a la empresa a cambio de dinero. 
Hablan de haberle transferido 10 millones de dólares entre 2012 y 2014, a 
cuentas de empresas que él indicó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Lo 
único que digo yo es, si a Emilio Lozoya le acreditan que él recibió el dinero, 
está dispuesto a ir a la cárcel si es necesario. Pero no recibió. Ahora, qué 
fácil es depositar en una cuenta y luego ¿por qué no le dan seguimiento a esa 
cuenta?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que 
le den seguimiento. Alguien sacó el dinero ¿Quién lo sacó? No quiero hablar de 
más. Yo lo único que les digo es que mi cliente y mi amigo no recibió un solo 
peso. Él me lo ha dicho, me lo ha jurado y me lo ha 
probado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 
delaciones de los ejecutivos de Odebrecht son parte de un proceso más amplio que 
inició en diciembre de 2016, cuando la empresa se declaró culpable ante los 
gobiernos de Estados Unidos, Suiza y Brasil, que la acusaron de operar una 
amplia red que distribuyó miles de millones de dólares en sobornos a 
funcionarios en 3 continentes. 78 ejecutivos han declarado ya; podrían recibir 
una reducción en sus condenas a cambio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Eso 
es un testigo protegido”, reaccionó Coello Trejo. “Jurídicamente, el valor que 
puede tener un testigo protegido es mínimo. ¿Por qué? Porque tiene una ventaja: 
si yo digo lo que tu quieres que yo diga, ¿me reduces la pena? ‘Pues sí’. ‘Pues 
te lo digo” (…) Ahora, que Odebrecht sea corrupta, ya no lo pueden tapar. Pero 
de eso a que el licenciado Lozoya haya recibido un peso de Obebrecht, es 
absolutamente falso, y lo vamos a probar en su momento”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según 
el abogado, si Odebrecht no prueba los dichos de sus ejecutivos, demandará a la 
empresa por daño moral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 
su salida de Pemex, en febrero pasado, Emilio Lozoya retomó su trabajo anterior, 
en una firma financiera. “Obviamente que todas estas situaciones mediáticas lo 
han dañado, porque su trabajo es lo financiero, colocar créditos. Sinceramente, 
él está en la tesitura de demandar por lo que sea, por todas estas 
difamaciones”, dijo el exprocuador desde su despacho en ciudad de 
México.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>


<p class="nota wp-block-paragraph">(*) Este reportaje es parte de las publicaciones de la Red de Investigaciones Periodísticas Estructuradas, integrada por periodistas de Armando.Info en Venezuela, La Nación de Argentina, La Prensa de Panamá, Sudestada de Uruguay, Quinto Elemento Lab de México e IDL-Reporteros en Perú.</p>

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