A dos investigaciones de la fiscalía sobre Alex Saab les pusieron el freno de mano

ROBERTO DENIZ

Hasta el Ministerio Público chavista sospechó de Alex Saab y de su socio, Álvaro Pulido. Mucho antes de ser detenido en Cabo Verde a solicitud de los EE.UU, Saab también estuvo en la mira de los investigadores venezolanos y de organismos policiales como el Cicpc y hasta la extinta Comisión de Administración de Divisas (Cadivi).

El miércoles 9 de marzo de 2016, funcionarios del Cicpc llegaron al piso 4 del Centro Empresarial Galipán, en el este de Caracas. Se trataba de una operación para allanar las oficinas de los empresarios Alex Saab y Álvaro Pulido, entonces no tan conocidos por la opinión pública y de quienes quizás los propios detectives ignoraban sus conexiones con el alto gobierno.

En ese lugar estaban las oficinas de Fondo Global de Construcción, la empresa con la que Saab y Pulido comenzaron en 2011 su millonaria carrera como contratistas del chavismo. Pero los detectives pidieron información sobre algunas compañías proveedoras de la red estatal de supermercados Abastos Bicentenario que, en efecto, estaban controladas por ambos.

El allanamiento era parte de una investigación llevada desde 2014 por el Cicpc bajo el expediente K14025400351 sobre supuestos ilícitos en el proceso de compras de la red oficial de supermercados. En las pesquisas indagaban por empresas como China Good Investment Limited y China Royal Industrial Limited, ambas registradas en Hong Kong y vinculadas a Saab y Pulido.

El curso de la investigación quedaría detenido por un freno de mano. Sin que los policías y fiscales -primero la Fiscalía 19 nacional y luego la Fiscalía 28 nacional- tuvieran conciencia de ello, en el alto gobierno se preparaba un anuncio del que el propio presidente Maduro se haría vocero. Oficializó la creación de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), donde los investigados Saab y Pulido se consagrarían como proveedores. Además, Maduro ordenó la liquidación de Abastos Bicentenario, reprivatizada luego y asignada bajo el nombre de Tiendas Clap a Salva Foods 2015, dirigida por Carlos Lizcano, secuaz de Saab y Pulido.

Esa investigación relacionada con Abastos Bicentenario no fue la única. En 2013, a pedido de la Fiscalía ecuatoriana, el Ministerio Público venezolano abrió también un expediente contra Fondo Global de Construcción, la compañía con oficinas en el Centro Galipán que permitió a finales de 2011 al propio Saab firmar en el palacio de Miraflores un multimillonario contrato para la construcción de viviendas.

Tras la alarma ecuatoriana, el Ministerio Público abrió el expediente MP-2878764-2013 a cargo de la Fiscalía 26 nacional. Aunque abarcaba otras empresas que no tenían relación con las de Saab y Pulido, Fondo Global de Construcción era el epicentro de las indagaciones. Entre 2013 y 2015 hubo intercambio de información entre los fiscales venezolanos y ecuatorianos. Esa reciprocidad quedó asentada en, al menos, otros dos expedientes del Ministerio Público: MP-92604-2014 y MP-298041-2015.

Mientras las autoridades ecuatorianas encendían las alarmas sobre la operación de Fondo Global de Construcción por considerar que estaban a la cabeza de un mecanismo para obtener una cantidad de dólares muy por encima del valor de sus exportaciones a Venezuela, casi en simultáneo en Cadivi también hubo alertas sobre la empresa en un informe interno fechado el 21 de mayo de 2013. Pero casi ocho años después nada impidió que Alex Saab se encumbrara como principal contratista de Maduro y hasta diplomático de su gobierno.