La fábrica de Haier quedó en blanco

ISAYEN HERRERA

El gobierno de Hugo Chávez prometió en 2008 que para 2021 nadie más lavaría a mano, pasaría calor, ni sufriría con la comida por falta de refrigeración. Ese año, como parte del convenio de cooperación binacional entre China y Venezuela, se acordó la creación de una empresa mixta entre el Estado venezolano y la empresa china Haier Electrical Corp Ltd para producir electrodomésticos en el país.

Entonces se calculó que sería necesario producir 488.555 neveras, 396.609 aires acondicionados y 489.555 lavadoras en 11 años, cantidades suficientes para que a ningún hogar venezolano le faltara su línea blanca.

En 2009, cuando se estaba redactando el anteproyecto de la nueva fábrica socialista, la firma china Haier se mostró reacia a compartir sus conocimientos tecnológicos con su socio, el gobierno venezolano. Tampoco mostraron disposición a hacer una buena inversión para su construcción.

La inversión inicial para la fábrica se calculó en poco más de 727 millones de bolívares fuertes, equivalentes a unos 287 millones de dólares a la tasa de cambio oficial para ese momento. De esa cantidad, Haier aportaría solo 15% del presupuesto.

En simultáneo, en el año 2010, el Gobierno aprobó la importación de 3.000.007 de unidades de equipos de electrodomésticos, entre ellos calentadores a gas, televisores, reproductores DVD, cocinas, aires acondicionados, secadoras, lavadoras y neveras.

Esa compra le costó a Venezuela 757.631.682 dólares y los equipos pasaron a ser los grandes protagonistas del plan Mi Casa Bien Equipada, programa que resultó ventajoso para el chavismo en la conquista de votos de las elecciones parlamentarias y regionales del año 2010.

La empresa china Haier terminó beneficiándose de las importaciones del gobierno venezolano y solo llegó a invertir en el proyecto de la fábrica socialista de electrodomésticos apenas 6,7% del monto total de ingresos derivados de la exportación de sus propios artefactos.

La fábrica se construyó en 2012 en los Valles del Tuy, pero siete años más tardes, en 2019, solo había manufacturado 5.000 neveras. Ese mismo año la producción de la fábrica se detuvo por falta de gases y refrigerantes, justamente dos de los materiales que debía proveer el socio chino. Al final, la compra de electrodomésticos terminados favoreció más a la empresa Haier que el proyecto binacional de la fábrica, dejando por el suelo la promesa chavista de convertir a Venezuela en potencia manufacturera en alianza con los chinos.