Alex Saab consiguió en Mamá Carabobo otro negocio que ordeñar

ROBERTO DENIZ

En marzo de 2019, poco más de un año antes de su arresto en Cabo Verde, Alex Saab compró Corporación Inlaca, fabricante de marcas como leche Carabobo y Mi vaca. La operación se realizó a través de Mirona Food FZE, una sociedad registrada en los Emiratos Árabes Unidos pocos meses antes de la transacción.

Corporación Inlaca anunció hace casi dos años el traspaso. Se cortaba la historia de una compañía fundada en 1949 por el grupo Maldonado y una empresa del magnate petrolero Nelson Rockefeller, y que en 2014 cerró una alianza con Fonterra, gigante neozelandesa de lácteos. A la larga, un detalle distinguiría esta operación: la presencia de Alex Saab, como en tantas otras tramas de negocios con el gobierno de Nicolás Maduro.

“Fonterra y nuestros socios, que han tenido una larga y orgullosa historia en Venezuela, encontraron en Mirona Food un comprador que continuará adelante con la visión de Inlaca y que seguirá adelante con lo que ha sido nuestro objetivo a lo largo de estas siete décadas”, decía el comunicado. Para ese momento Saab ya era “enviado especial” del régimen de Maduro.

El monto del traspaso nunca se reveló. A los trabajadores tampoco se les informó quién era el verdadero comprador y la versión oficial de un supuesto “consorcio colombo-libanés” se derrumbó. “A la clase obrera nunca se le dijo quiénes son los dueños de la empresa, pero por el hermetismo presumimos que todo apunta a la persona que está detenida en África”, afirma un dirigente sindical.

Dos nombres son claves de esta historia: Jorge Arraut Guerrero y Mario García Palacio. El primero es un ingeniero industrial que asumió la dirección de Inlaca nada más se materializó el traspaso; el segundo es un abogado de 37 años que hizo las veces de apoderado de la emiratí Mirona Food FZE en la operación de compra de los activos de Inlaca. Ambos nacieron en Barranquilla, pero el terruño no es lo único que los une con Saab.

En el currículo de Jorge Arraut destaca su paso por Trenaco, otra compañía que Alex Saab y su socio, el también colombiano Álvaro Pulido Vargas, controlaban desde las sombras. En 2015, Trenaco, con personalidades jurídicas en Suiza y Colombia, obtuvo de Pdvsa un multimillonario contrato para la explotación de pozos en la Faja Petrolífera del Orinoco.

Mario García Palacio, el apoderado de Mirona Food FZE, la compañía que adquirió a Inlaca, es otra pieza del engranaje de colaboradores y sociedades levantado por Saab alrededor del mundo para sus negocios con el chavismo. Al menos fue director de dos sociedades británicas: Mulberry Capital Partners Limited y Kinloch Investments Limited.

El futuro de la compañía es incierto. El desplome productivo se agudizó tras el cambio de manos y desde el 30 de noviembre de 2020 paralizó indefinidamente su principal instalación en el estado Carabobo. Tampoco tienen noticias sobre el director Jorge Arraut desde hace semanas. “A estas alturas no sabemos si la planta va a arrancar”, repiten los dirigentes sindicales. Pero ahora saben que su verdadero patrón es Alex Saab.