Con la varita mágica de Pdvsa se construyó su propio 'Kingdom'

ISABEL GUERRERO

Entre los años 2006 y 2012, tiempos en los que el crudo exhibía sus precios más desorbitantes, Petróleos de Venezuela (Pdvsa) fue comandada por Rafael Ramírez junto a un estrecho círculo de colaboradores. Dentro de ese grupo despuntaba José Luis Parada Sánchez, viejo compañero de Ramírez en la universidad.

Cuando llegó a la Gerencia General de la División Occidente, Parada Sánchez tuvo carta blanca para tejer una red de proveedores de servicios y manejar a discreción las contrataciones durante cinco años (2007-2012). Entre ellos estaban la empresa petrolera Electricidad e Instrumentación C.A. (Elinca) y Francisco Flores Suárez, único accionista y presidente de la compañía.

No pasó mucho tiempo para que el nombre de Flores Suárez saltara de la nómina de contratistas predilectos de Pdvsa Occidente al listado de transacciones bancarias sospechosas que fueron reportadas, entre 2016 y 2017, por bancos estadounidenses a la Red de Control de Crímenes Financieros (FinCEN, por sus siglas en inglés), del Departamento del Tesoro de EE.UU.

Los negocios de Flores Suárez incluían una sociedad empresarial con la familia de Parada Sánchez. En 2010 estuvo en la directiva de Opyg Investment Inc, reemplazando a Elizabeth Sánchez en la vicepresidencia y acompañando a Oriely Parada. Una y otra son la madre y hermana de Parada Sánchez, quien se encuentra prófugo de la justicia venezolana luego de ser acusado de corrupción en Pdvsa.

Las transacciones sospechosas de Flores Suárez reportadas a la FinCEN, y cuya información forma parte de la filtración conocida como los FinCEN Files, muestran que el empresario venezolano maneja sociedades offshore con cuentas fiduciarias en Bahamas desde las que recibió transferencias de Elinca, y administra distintas propiedades en varios países, incluido un yate llamado The Kingdom.

El nombre no es casual. Flores Suárez ha creado un conglomerado de empresas que dan vida a The Kingdom, el nombre del holding que maneja. Tiene un avión, un lujoso yate de 15 millones de euros, una mansión en el Caribe y varias sociedades mercantiles offshore. Además se abrió camino con un abanico de compañías dedicadas a diversos sectores comerciales y preside una fundación.

Como presidente de la Fundación Venezuela Nueva Flores Suárez ha adoptado una faceta distinta, mostrándose como filántropo benefactor. Hace varios años la fundación pagó la producción de dos sencillos musicales como parte de una campaña de marketing: uno con el grupo SanLuis y otro con Franco de Vita. Estas transacciones también quedaron reflejadas en los documentos de la FinCEN.

En 2015 el nombre de Francisco Flores Suárez se hizo notar por un error. Se le creyó pariente de los 'narcosobrinos', capturados en Haití casi en simultáneo con una operación de la DEA que incautó droga en su yate The Kingdom, anclado en República Dominicana. Aunque se aclaró que no tenía parentesco con Cilia Flores, ni hubo acusación penal en su contra, el Departamento del Tesoro de todas maneras se enteró de él y sus negocios años más tarde.