El viaje más productivo de Diosdado Cabello sigue generando dividendos

ROBERTO DENIZ

El milmillonario negocio que en 2015 pactó el chavismo con la brasilera JBS, la mayor cárnica del mundo, tuvo en las sombras otro ganador: el entonces desconocido y recién creado grupo empresarial venezolano JHS, encabezado por Jorge Silva Cardona, ex sargento segundo de la Guardia Nacional y ex funcionario del Seniat.

Cuando Diosado Cabello viajó a Brasil en junio de 2015 a reunirse con la familia Batista, dueña de JBS, la compañía ya tenía un contrato por poco más de 2 mil millones de dólares para vender carne y pollo a Venezuela. Luego de esa gira, llegarían otros dos contratos ese año para el suministro de pernil y tractores, y uno más en 2016 para la venta de pernil.

Ahora los documentos obtenidos en la filtración de los FinCEN Files permiten ver que el negocio fue a tres bandas: la jerarquía chavista, la trasnacional JBS y la venezolana JHS. Esos papeles revelan también que las transacciones despertaron la sospecha de la banca internacional, ampliando así las dudas de un negocio que desde el principio fue opaco.

El 13 de febrero de 2015, día de la firma del contrato 0040-2015 entre JBS y Corpovex, los brasileños también registraron en Islas Vírgenes Británicas la compañía J&F Company Services Ltd para atender sus negocios venezolanos. El beneficiario final de esta empresa es J&F Investimentos, el holding que controla a JBS.

Un mes después del mega contrato, en marzo de 2015, Jorge Silva asistió a la “feria cultural” de JBS, efectuada en Argentina. Allí se le vio con los hermanos Joesley y Wesley Batista, así como con José Batista Sobrinho, patriarca y fundador de JBS. El negocio estaba andando.

Entre el 2 de julio de 2015, tres semanas después de la visita de Diosdado Cabello a Brasil, y el 11 de septiembre de ese año, JBS realizó nueve transferencias bancarias por poco más de ocho millones de dólares en favor de Servicios JHS 2013, la primera compañía del grupo de Jorge Silva.

Algunos de los pagos de organismos venezolanos a JBS también activaron las alarmas del sistema financiero internacional. En total, unos 88,5 millones de dólares, enviados por el Ministerio de Planificación y Finanzas y por la Corporación de Alimentos y Servicios Agrícolas (CASA), fueron reportados como sospechosos por la Red de Control de Delitos Financieros, FinCEN, en 2015.

En Venezuela el rastro de JBS ha desaparecido, pero el Grupo JHS sigue en expansión. Hoy controla hasta doce compañías de la agroindustria venezolana y tiene 1.200 empleados. Recientemente, incursionó en la producción de embutidos y refrigerios bajo la marca Moys. Aunque Jorge Silva no lo diga, es una expansión que no hubiera sido posible sin los acuerdos de Diosdado Cabello con JBS.