Un banco oculto en el radar sirvió a los 'bolichicos'

MARÍA ANTONIETA SEGOVIA

En 2015 todos los ojos parecían estar sobre los llamados bolichicos de Derwick, los jóvenes magnates de la energía salidos casi de la nada, que se enriquecieron en la crisis eléctrica que vivió Venezuela hace una década y que persiste como un déjá vu con cada parpadeo de la luz.

Ese año el Departamento de Justicia de EEUU pidió a las autoridades suizas asistencia y cooperación para investigar si la empresa Derwick Associates, y sus socios, empleaban cuentas en bancos de ese país para legitimar capitales vinculados a la corrupción de la estatal venezolana Pdvsa.

En medio de esa tormenta, un pequeño y discreto banco quedó fuera del radar de las investigaciones judiciales: el Sal Oppenheim jr. & Cie (Schweiz) AG, una antigua entidad alemana especializada en banca privada, nunca antes mencionado en relación con la trama de corrupción de los bolichicos de Derwick.

23 millones de dólares que circularon a través de Sal Oppenheim, cuando la entidad bancaria estaba en su peor momento en Alemania y debió ser rescatado por el Deutsche Bank, aparecen en la filtración de los FinCEN Files, dando una nueva pista sobre sus movimientos.

Los bolichicos usaron el Sal Oppenheim para drenar sus ganancias justo en el mismo periodo en el que constituyeron en Venezuela la sucursal de Derwick Associates, que obtuvo contratos millonarios con PDVSA sin licitación.

En un extenso informe presentado por el Standard Chartered Bank of New York en abril de 2016 se identifica al Sal Oppenheim como banco intermediario por donde circularon cientos de transacciones rentre enero de 2009 y julio de 2015. Todas fueron identificadas como sospechosas por la falta de un propósito comercial y económico legítimo, por la incapacidad para determinar el origen de los fondos.

Pese a las sospechas que el sistema bancario tenía sobre el posible origen ilícito de la fortuna de los socios de Derwick , ninguna de las investigaciones logró detener el crecimiento empresarial de los bolichicos. Hoy, el nombre de Alejandro Betancourt, su fotografía sonriente con camisa casual blanca y una extensa biografía destacan en el website oharafinancial.com, un catálogo de parte de sus negocios.

Betancourt trasladó su residencia y negocios a España, donde se le conoce como un empresario de éxito. Ha dedicado grandes esfuerzos por desmarcarse de su pasado, al punto de contratar a Rudolph Giuliani, el abogado personal del presidente Donald Trump, para persuadir al Departamento de Justicia de abandonar la investigación en su contra. Pero los reportes a la FinCEN muestran que el pasado siempre puede regresar, incluso cuando se oculta en un pequeño banco fuera del radar de las sospechas.