Lo barato salió caro en la danza de millones de Yare

PATRICIA MARCANO

Lidera un grupo de empresas del sector construcción, cría purasangres para hacerlos competir en hipódromos de Venezuela y EE.UU, tiene mansiones en Caracas y Florida. Pero por ninguno de esos bienes suntuosos fue que Alejandro Ceballos Jiménez llamaría la atención de funcionarios de cumplimiento de un banco y de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) del Departamento del Tesoro.

Quedó bajo sus lupas por los pagos y transacciones vinculados a una obra de Misión Vivienda en los Valles del Tuy: Colinas de San Francisco de Yare. Un proyecto de 1540 apartamentos (40 edificios) aprobado por Chávez en 2012, cuyos detalles aparecen en la filtración de más de 2.100 documentos del FinCEN que dieron origen a la investigación global de los FinCEN Files, liderada por el ICIJ y BuzzFeed News, y trabajada en equipo por más de 400 periodistas de 88 países y de 110 medios de comunicación, incluido Armando.info

Tanto Yare como Alejandro Ceballos (incluida su familia y empresas) llegaron al FinCEN por una jugada de Pdvsa, que planificó un intercambio de coque por viviendas. Esto implicó una serie de subcontrataciones donde estuvieron involucradas Sarleaf Limited e Inversiones Alfamaq, ambas de la familia Ceballos, y una serie de pagos de Pdvsa y otros entes del Gobierno que llegaron a la cuenta corriente de Sarleaf en el Banco Espirito Santo (BES), en su agencia e Miami.

Los oficiales del BES comenzaron a revisar las transacciones entrantes y salientes de su cliente (Sarleaf), que había abierto una cuenta corriente con ellos en 2012 para recibir pagos de la Fundación Misión Che Guevara, no de Pdvsa, así que esto activó las primeras alarmas. Notaron una “alta velocidad” de los movimientos en poco tiempo y tras la evaluación, unos 262 millones de dólares fueron calificados como sospechosos.

Las operaciones más sospechosas de Sarleaf, la empresa de los Ceballos comenzaron a registrarse en abril de 2013, seis meses después de haber sido contratada por Pdvsa para construir los edificios en Yare, y continuaron hasta enero de 2014. En este período Sarleaf recibió más de $146 millones de entes del gobierno venezolano. Fueron “cantidades muy grandes de dólares”, según el banco.

Al recibir los grandes montos, casi inmediatamente Sarleaf comenzó a transferir millones de dólares a varios beneficiarios, incluidas empresas y cuentas bancarias personales. Así, más de $6,2 millones fueron enviados a cuentas personales de individuos de la familia Ceballos, por montos que oscilaban entre los 129.000 y 400.000 dólares. Otros $44 millones fueron girados a dos empresas de Alejandro Andrés Ceballos, hijo de Alejandro Ceballos Jiménez

Además, los funcionarios del BES detectaron una serie de movimientos bancarios en las cuentas de Sarleaf que, en su conjunto, parecían responder a un patrón típico de blanqueo de dinero, entre ellas 29 transferencias salientes por un poco más de $63 millones y 37 transferencias internas por más de $52 millones. Aunque la agencia de Miami del hoy desaparecido Banco Espirito Santo hizo el reporte, las verificaciones sobre el origen de los fondos se hicieron tarde y no pudieron evitar que el dinero terminara en países como Suiza y Holanda.

Los 1540 apartamentos fueron construidos y entregados. Por el desembolso que hizo el Estado en la construcción de Colinas de San Francisco de Yare los apartamentos terminaron costando 86.000 dólares cada uno, según una auditoría hecha por "inspectores socialistas" de la Presidencia, en 2015. Pero Alfamaq, empresa de los Ceballos que construyó los edificios, reportó años más tarde una inversión mayor que otorga a los apartamentos un costo superior a los 300.000 dólares por unidad. En el propio urbanismo, hay quienes han vendido los apartamentos en 3.000 dólares para, con ese dinero, huir del país.