Unos Rangel zulianos consiguieron un segundo aire para sus negocios en Panamá

PATRICIA MARCANO

MARY TRINY ZEA

Sin contar con experiencia previa en la venta de equipos médicos, una empresa dirigida por tres hermanos venezolanos que tenían trayectoria en el sector automotriz, logró colarse como proveedora de la Presidencia de Panamá y firmar un acuerdo para suministrar respiradores, los equipos más buscados en tiempos de Covid-19. Pero los equipos resultaron estar en mal estado.

Carlos, Roberto y Rommel Bogarin Rangel, con su empresa Primo Medical Group, se convirtieron en uno de los trece proveedores del Ministerio de la Presidencia del país del istmo. En marzo de 2020 firmaron un acuerdo por 2,3 millones de dólares para proveer 53 unidades para la respiración asistida.

El acuerdo pronto llamó la atención, pues el historial de Primo Medical Group era, al menos, curioso: una compañía sin trayectoria en el sector de equipos médicos en Panamá (vendían productos descartables); desconocida por otras compañías del ramo, sin registros de importación de equipos médicos en los últimos 10 años, y sin ventas previas de insumos médicos al Gobierno panameño. ¿De dónde sacaron los respiradores?

Cuando los equipos de respiración asistida comenzaron a llegar a los hospitales de Panamá, se detectaron las sorpresas: varios ventiladores llegaron sin compresor o humidificador, circuitos de ventilación con fecha de vencimiento entre 2015 y 2017, sin la válvula para entubar, con baterías internas poco confiables por los años de manufactura que tenían, e incluso, uno de ellos llegó con la pantalla rota y otro con la tarjeta dañada, entre otros detalles ruinosos.

En realidad, no había experiencia previa que permitiera concluir que Primo Medical Group sería un buen proveedor, pero eran los únicos que contaban con equipos para la entrega inmediata. Lo que sí había en su website era la referencia de formar parte de un “importante grupo empresarial familiar, que desde 1980 se ha dedicado a la comercialización de suministros médicos de la más alta calidad”.

Primo Medical Group, de Carlos, Roberto y Rommel Bogarin Rangel, es manejada actualmente por la tercera generación de una familia cuyo árbol genealógico se enraiza en Maracaibo, capital del estado Zulia. El apellido Rangel de estos jóvenes proviene de la familia Rangel Baron, otro grupo de hermanos (sus tíos) conocidos en Venezuela por varias irregularidades en el sector salud, reveladas por los medios desde 2015.

Según las investigaciones, la familia Rangel Baron conduce una red de empresas dedicadas al sector de equipos e insumos médicos y centros de diálisis que, con la empresa Continental Medica a la cabeza, resultó favorecida durante años con cientos de contratos del IVSS y con asignaciones por millones de dólares preferenciales de la antigua Cadivi. Actualmente siguen siendo contratistas del Estado, autorizados por el RNC, y desde 2009 son distribuidores oficiales de la marca Dräger en Venezuela.

Los ventiladores entregados por Primo Medical Group eran marca Dräger, pero ellos no eran distribuidores autorizados de la marca en Panamá. La empresa de sus tíos en Venezuela, sí. Esta es una de las tantas coincidencias de esta historia, pues su pasado en el estado Zulia coincide con su presente en Ciudad de Panamá. En ambas ciudades se dedicaron a trabajar en el sector automotriz antes de cambiarse al sector salud, donde sus tíos tienen amplia experiencia.

Todas las irregularidades fueron registradas y enviadas al Ministerio de Salud de Panamá y Primo Medical Group fue obligada a reparar los daños, entre otras exigencias. Tras la publicación de esta investigación el 10 de septiembre de 2020, realizada entre La Prensa de Panamá y Armando.Info, la Fiscalía anticorrupción panameña inició una averiguación. Puedes leer la historia completa haciendo clic en el likn de nuestra bio