En estos puntos rojos tu celular es un libro abierto

ISABEL GUERRERO

Datos y movimientos recabados durante 2019 y plasmados en un informe técnico de FADe Project, al que tuvo acceso Armando.info, dan cuenta de que en Venezuela funcionan al menos 80 antenas sospechosas. Algunas estuvieron ubicadas en sitios estratégicos de Caracas, en la frontera con Colombia y en los principales aeropuertos.

Hay antenas sospechosas que son capaces de desviar las frecuencias de los celulares a redes menos avanzadas, desde las que se puede acceder a los datos y localización a través de tecnología IMSI Catcher -también conocidos como Stingrays o Triggerfish-. Estos dispositivos son muy difíciles de detectar a simple vista y son empleados en la vigilancia electrónica.

Una de estas antenas sospechosas fue ubicada en Plaza Venezuela. Su señal no estaba asociada a ninguna de las tres proveedoras telefónicas (Movistar, Digitel o Movilnet), ni tenía registrado un código de país válido. Según los expertos, “algunas mediciones encajan en la hipótesis de que se trata de un equipo de vigilancia con una configuración errónea por un período breve de tiempo”, y que podría estar en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, Sebin.

Otro de los hallazgos de FADe Project fue la identificación de 26 antenas sospechosas a lo largo de la autopista El Valle-Coche, uno de los accesos más importantes a Caracas. En esa zona, los teléfonos eran forzados a usar conexiones más lentas, haciéndolos más vulnerables a ser intervenidos. Estas torres telefónicas con irregularidades fueron asociadas con las operadoras Movistar y Movilnet.

Un tercer ejemplo está en el Aeropuerto Metropolitano, ubicado en Valles del Tuy, estado Miranda, y que recibe vuelos privados. Allí hay una antena sospechosa que da instrucciones a todos los celulares cercanos de que está inhabilitada o bloqueada para conectarse, aún cuando existen redes. La hipótesis manejada para este caso es que esta actividad sospechosa busca aislar a las personas.

Aunque las compañías de telefonía celular fueron consultadas, solo Digitel aseguró que no tienen información y desconocen “la existencia de antenas repetidoras falsas”. Afirman que cuando “detectan” un tercero que opera en la banda asignada a su operadora recurren al ente regulador Conatel, “para que este organismo realice las gestiones correspondientes y proceda al retiro de estos enlaces”.

El envejecimiento de la red de telefonía, la escasa oferta de empresas proveedoras, las restricciones estatales, la falta de una ley que regule el uso indebido de información privada, y la casi segura adquisición de tecnología para espiar, pintan un escenario ideal de riesgos sobre la privacidad y seguridad de los ciudadanos. Este es un peligro latente.

Hasta la fecha, no hay evidencia de que la administración de Nicolás Maduro haya comprado dispositivos de vigilancia para Venezuela, pero sí existen antecedentes del interés por este tipo de tecnología para espiar: -Wikileaks filtró una comunicación fechada en el año 2000 donde se detalla la compra de unos Triggerfish, modelo 4080 (IMSI Catchers). - En 2013, el gobierno de Maduro recibió al equipo de Hacking Team los días posteriores a la muerte de Chávez - Y, en 2019, aprobó la compra de dispositivos para extraer datos de teléfonos celulares.