Hicieron como que castigaban a los ‘cuates’ de Alex Saab

CLAUDIA SOLERA

ROBERTO DENIZ

El 18 de octubre de 2018, la Procuraduría General de México, en boca de Israel Lira, subprocurador especializado en investigación de delincuencia organizada, denunció que las exportaciones de comida a Venezuela para los CLAP se hacían mediante un “esquema fraudulento”, con “operaciones inusuales” y alimentos de “baja calidad” con “sobreprecios”.

El funcionario apuntó directamente contra Group Grand Limited, la fantasmal sociedad registrada en Hong Kong controlada por Alex Saab y Álvaro Pulido, y una firma homónima en México, manejada por familiares y operadores del tándem colombiano, así como la red de proveedores que contrataban. Con el sacudón causado por la captura de Alex Saab, el 12 de junio en Cabo Verde, afloran ahora las irregularidades de aquella investigación.

Entre las compañías mexicanas señaladas de haber cometido irregularidades estaban El Sardinero, Deshidratados Alimenticios e Industriales, Empresas Bonobox, Jaifar Comercial, Grupo Brandon, Rice & Beans y Productos Serel. También figuraban en la denuncia Asasi Food FZC, sociedad registrada en Emiratos Árabes Unidos, y 4PL Industrial, empresa colombiana de logística y empaquetado de productos para los Clap, ambas ligadas a la dupla Saab-Pulido.

Pese a la gravedad de los señalamientos, la Procuraduría General mexicana abrió la puerta a un “acuerdo reparatorio” en el que los imputados entregarían al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) la cantidad de tres millones de dólares. Esos acuerdos lucen hoy como una decisión a la medida de los infractores.

La sombra de la irregularidad siempre rondó ese “acuerdo reparatorio”. El monto de la sanción lucía irrisorio para un negocio en el que se habían movido cientos de millones de dólares. Solo tres de las compañías controladas por Saab y Pulido lograron contratos con Corpovex por más de mil millones de dólares.

Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) mexicana, califica hoy esos “acuerdos reparatorios” como un “hecho insólito”. "A pesar de existir una irregularidad de 156 millones de dólares, se les impuso una donación de solo tres millones de dólares", cuestiona Nieto, quien no duda en calificar ese "acuerdo reparatorio" como ilegal.

Pero en México, a diferencia de lo ocurrido en Estados Unidos, las autoridades no criminalizaron el entramado de Saab y Pulido. Sus empresas, incluso, lograron el desbloqueo de las cuentas bancarias meses después de que la Procuraduría General mexicana hizo pública la denuncia.

Los proveedores mexicanos, por su parte, se salvaron a través de los “acuerdos reparatorios” ahora cuestionados por el jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera de México. Las empresas que despacharon a Venezuela productos de mala calidad se libraron así de culpabilidad.