Una ‘papa caliente’ con altavoz 

MARÍA ANTONIETA SEGOVIA

Gianfranco Napolitano pasó de tener una ferretería en Tinaquillo, en el estado Cojedes, a construir más de 40 empresas entre Estados Unidos y Panamá. Su ascenso empresarial comenzó junto al exgobernador chavista de Yaracuy, Carlos Giménez.

Rodeado siempre de amistades peligrosas, Napolitano ha cultivado una extensa comunidad de amigos y colaboradores en ambos extremos del espectro político venezolano, y aunque hoy se erige como adalid del antichavismo su pasado lo traiciona.

Uno de esos amigos es el controversial diputado Luis Parra, con quien mantiene cercanía desde 2010. Cuando el 1 de diciembre de 2019 quedó al descubierto la participación del grupo de diputados de oposición -encabezados por Parra-, en una gira internacional buscando indulgencias para el colombiano Alex Saab y compañía, Napolitano le ofreció su apoyo mediático a Parra, en Florida, para validar su versión.

Le aseguró a Parra que estaba en capacidad de obtener espacios en al menos 20 medios y el apoyo de quince periodistas de renombre, para contrarrestar la fama de “traidor”. Una fórmula similar le había servido a Napolitano para construirse un retrato de perseguido político y llegar a Estados Unidos, tras los hechos que lo vincularon con el exgobernador chavista Carlos Giménez, en 2008, destituido por corrupción.

Un total de 29 empresas inscritas en Estados Unidos y 15 en Panamá constituyen la amplia red de compañías por donde transitaron los negocios y la fortuna que amasó Napolitano desde sus primeros contratos con la Gobernación de Yaracuy.

Pero en el camino de su expansión dejó una estela tan controversial que ni siquiera el bufete Mossack Fonseca, famoso por la filtración conocida como Panama Papers, quiso tenerlo como cliente.

“El Sr. Napolitano está demasiado expuesto políticamente para aceptarlo como cliente […] no se puede demostrar que la fuente de su riqueza sea limpia”, argumentó Mossack Fonseca en 2012, para rechazar a Napolitano como cliente.

Más recientemente la historia de Napolitano dio un giro inesperado: en junio de 2018 se declaró en quiebra ante un Tribunal de Bancarrota de la Florida, en Estados Unidos. La instancia concluyó que sus empresas no poseían valor alguno.