La gran barata del oro en el Sur de Venezuela: compre un gramo y el otro le sale gratis

MARCOS DAVID VALVERDE

BRAM EBUS

El Arco Minero del Orinoco es, desde su fundación, tierra de nadie. Allí no hay reglas, tasas ni baremos que valgan, menos cuando se trata del oro.

Un ejemplo ha sido el precio del metal en tiempos de Covid-19: mientras en el resto del mundo el oro alcanzó los 54,75 dólares por gramo, en el sur de Bolívar cuesta menos de la mitad.

Pero los mineros artesanales, expuestos a riesgos como derrumbes de las minas, asesinatos y ahora el coronavirus, tienen que vender cada gramo de oro entre 15 dólares y 17 dólares, ese es el precio máximo que les pagan los grandes compradores. Si no aceptan ese pago, sencillamente no comen.

La razón, explican los mineros artesanales, son acuerdos entre comerciantes, pandillas o grupos violentos irregulares y militares para mantener el precio bajo. ¿El negocio? Comprar el oro a un precio muy barato, acumularlo, y venderlo en tiempos mejores.

Los militares, además de ser uno de los grupos compradores del oro, también lo reciben de otras transacciones revestidas de cierta legalidad, como los impuestos en oro. Es el caso del aeropuerto de Santa Elena de Uairén.

Facturas demuestran que los uniformados reciben unos 30 gramos de oro por cada vuelo, es decir, más de 1600 dólares por viaje, cifra suculenta en un país donde el sueldo mínimo apenas llega a 4 dólares mensuales.

Buena parte del oro que se extrae al sur de Bolívar sale a Colombia, Brasil y Guyana por vías ilegales, pasan por procesos truculentos de nacionalización, y luego son vendidos en otros países.

Nunca antes la diferencia entre las ganancias de los mineros artesanales y las de los grandes compradores había sido tan desproporcionada como en estos tiempos de Covid-19. Es así como unos pocos están acumulando oro para asegurarse una próxima bonanza. Y es, también, otro capítulo de las ilegalidades que marcan el descontrol en el Arco Minero del Orinoco.