Un trabuco de negocios con el Estado al que le faltan los trofeos

ISAYEN HERRERA

El Atlético Venezuela, un club de fútbol con apenas una década de existencia, maneja presupuestos de otra categoría.

Detrás de la franquicia, desprovista de historia y fanaticada, está la figura de un ex militar con buena racha para los contratos con el Estado y un grupo de amigos que, entre todos, controlan al menos 29 empresas.

Los negocios comandados por un militar, un abogado y un economista, vinculados entre sí como socios, salvaron de la quiebra al Atlético Venezuela CF en 2011. Varias de sus 29 empresas levantaron jugosos contratos con la “revolución bolivariana”.

El equipo asegura que el fichaje de su jugador Yangel Herrera por el Manchester City, de la Liga Premier inglesa, les permitió tener ingresos suficientes para sostener la operación del equipo durante dos años y ejecutar varias obras altruistas.

El Atlético Venezuela asumió las rehabilitaciones del estadio Brígido Iriarte y de los campos de entrenamiento dentro de Fuerte Tiuna, así como también pudo fichar jugadores hasta por 180.000 dólares al año.

Jesús Salazar Acevedo es el hombre detrás de todo: el suboficial del Ejército, ya retirado, es el dueño del Atlético Venezuela CF. Casi nunca muestra su cara, solo se sienta su presencia entre las gradas como un espectador más.

Dos de sus empresas son constructoras que asumieron al menos 42 contratos con el Gobierno desde el año 2008. Hoy es dueño de 6 empresas en Venezuela, 9 en Estados Unidos y dos en Panamá. Depuso las armas por amor a los negocios.

Con el Atlético Venezuela, su nuevo equipo, le hizo un tributo a la Academia Militar y ordenó uniformar a los jugadores de azul y rojo, los colores del escudo del Ejército. Los colores de la "raza atlética".

Algunos miembros de la directiva han sido investigados por presuntamente haber sido favorecidos con contratos con el Gobierno venezolano. Y uno de ellos estuvo implicado en un juicio por de lavado de dinero en Estados Unidos.