Los ‘garimpeiros’ de la sal

NAYROBIS RODRÍGUEZ

Las salinas de Araya, en el estado Sucre, dejaron de ser un pilar fuerte para la industrialización de la zona para convertirse en el nuevo foco para el tráfico de sal.

Un tobo, una carretilla y una pala son las herramientas usadas por los habitantes de la península para intentar combatir la pobreza extrema.

Muchos pasan los días extrayendo el mineral de forma ilegal en medio de las aguas rosadas de la Laguna Madre, donde se explaya la fuente natural de la sal.

El contrabando del mineral, que hace un par de años se hacía con algún recato, hoy se practica a plena luz y bajo la complicidad de las autoridades de la zona que lo permiten a cambio de dinero.

El tráfico de sal se extiende desde Araya hasta Cumaná y desde allí llega a los mercados principales ubicados en los estados Monagas y Anzoátegui.

La sal bachaqueada es empacada irregularmente en bolsas plásticas de Enasal sustraídas de la empresa. No tiene controles sanitarios, ni yodo, ni ningún aditivo. Las consecuencias se verán a mediano plazo en la glándula tiroides.

Enasal fue la principal productora de sal para consumo humano, animal e industrial en la región. Al día de hoy la producción está paralizada.