Sin prevención ni defensa, la sífilis recorre las salas de parto venezolanas

ISAYEN HERRERA

Desde hace meses, un repunte de sífilis congénita comenzó a hacer estragos en la nueva generación de recién nacidos en Venezuela.

La falta de reactivos y medicinas, junto a la hiperinflación desde el año 2016, fueron los detonantes para que comenzara una nueva epidemia.

Según datos del Ministerio de Salud, en 2018 se diagnosticaron 338 casos de sífilis en adultos mientras que en 2019 la cifra ascendió a 1.038.

En 2018 nacieron 80 bebés con sífilis congénita y 52 fallecieron. Hasta agosto de 2019 otros 176 bebés nacieron con la infección.

La Organización Mundial para la Salud (OMS) estima que los casos de sífilis congénita en Venezuela son muchos más.

La OMS calcula que hubo 13.850 mujeres embarazadas con sífilis en 2016 y que solo había capacidad para diagnosticar a 30% de ellas.

Desde 1943, con el descubrimiento de la penicilina, el tratamiento de la sífilis congénita es fácil, rápido, barato y eficaz. Pero el Gobierno venezolano disminuyó 99,6% el presupuesto para importar penicilina y sus derivados durante los últimos 10 años.