Un matadero a cielo abierto y del tamaño de un país

AHIANA FIGUEROA

Desde hace 4 años se viene documentando algo primitivo: la matanza cruenta de reses en las propias fincas por personas armadas con cuchillos y machetes, con el único fin de llevarse la mejor carne.

Fotografia: Carlos Camacho

Hay grandes grupos que roban en las fincas, extorsionan y descuartizan ganado: los cuatreros que van a caballo; las mafias organizadas integradas por funcionarios públicos, militares y guerrilleros; el hampa común que llega en motos y los indígenas de la etnia Yukpa.

Fotografia: Carlos Camacho

Las invasiones, abigeato y descuartizamiento ilegal de reses castigan aún más al sector agropecuario del país. Muchos ganaderos dejan de denunciar por el desinterés de las autoridades para investigar y castigar estos delitos.

Fotografia: Diario Qué Pasa.

El precio de la carne en Venezuela está rezagado en dos terceras partes con respecto a Colombia, lo que ha estimulado un comercio ilegal de reses difícil de cuantificar.

Llevar una data sobre el número de fincas invadidas, robadas o en donde han descuartizado reses es una tarea difícil incluso para el gremio ganadero.

“Aunque los productores agropecuarios han sido atacados hasta dos y tres veces, solo 15% de los casos que ocurren en todo el país son denunciados”, afirma Armando Chacín, presidente de Fedenaga.

Armando.info ha podido documentar que entre enero y julio han descuartizado a un total de 454 animales: 407 vacas, 18 búfalos y 29 toros.

La Guardia Nacional no está haciendo el trabajo que por ley le toca. Los comandos rurales están cumpliendo funciones de seguridad urbana (para acabar con las protestas civiles), nada vinculado con el medio rural. Por ello los ganaderos ejecutan su propia vigilancia.

Fotografia: Carlos Camacho