Los hijos de Cilia Flores se compraron una calle para ellos solos

PATRICIA MARCANO

La solución habitacional para los hermanos Gavidia Flores, su padre, parejas y socios de negocios, supuso una ambición extravagante: comprar una a una las 14 casas de un callejón de Cumbres de Curumo, en Caracas.

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La estrategia de compra paulatina -a través de terceras personas- incluyó el uso de empresas de maletín y pagos en bolívares con cheques personales.

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La conquista de las 14 casas empezó en 2015, se consolidó en 2017 y concluyó en agosto de 2019. Seis de las casas colindan directamente con la zona montañosa de Fuerte Tiuna.

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En febrero de 2015 quedó registrada la venta de la primera casa de la Av. Laguna de Tacarigua. La empresa KPMG Servicios Inmobiliarios la compró a través de su apoderado, Mario Bonilla.

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Se trata del mismo Mario Bonilla sentenciado en 2018 a 20 años de prisión en EEUU, por lavado de dinero de Pdvsa. En esta investigación fue identificado como testaferro de los hijos de Cilia Flore

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Bonilla, además, es un viejo amigo de Yoswal, hijo menor de Cilia Flores. Ambos estudiaron en la Universidad Santa María, en Caracas. Ahora, con su empresa Constructora MyR, Bonilla es el dueño de 7 de las 14 casas de "la calle de los Flores".

Otras tres casas de la calle fueron compradas por Jenifer Fuentes y Mariana Staudinger, parejas de Walter Jacob y Yosser, respectivamente, los otros hijos de Cilia Flores. Ambas crearon empresas para hacer estas compras.

Los precios que quedaron asentados en los documentos notariados no fueron los que finalmente se pagaron. Las versiones recogidas hablan de precios entre 500 mil y 1,5 millones de dólares.

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En agosto de 2019 concluyeron la adquisición de las 14 casas. No todas están ocupadas actualmente, hay varias en remodelación y una en particular que destinaron para sus escoltas.

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