VENEZOLANOS EN TRINIDAD Y TOBAGO: NAVEGAR DE UN INFIERNO A OTRO

Los ‘boat people’ venezolanos no tardan ni dos horas para pasar de las penurias del hambre y la precarización, en el Oriente del país, a la explotación y la ilegalidad en la vecina isla de Trinidad. Es lo que les toma cruzar de costa a costa las aguas del Golfo de Paria, enclaustradas por accidentes geográficos de nombres tenebrosos, como las Bocas de la Serpiente y del Dragón. Durante el paso del estrecho se van quedando las esperanzas de muchos, enfrentados a una realidad tan dura que, a la larga, la deportación les luce como un alivio. Como en una operación de pinzas, dos reporteras de Armando.info fueron a ambas riberas para ver qué motiva a quienes enfrentan esta travesía, y qué negocios y trámites se han montado sobre su miseria.

  • 26/08/2018 11:07:53 |

    ISAYÉN HERRERA

    Desbordados los pasos hacia Colombia y Brasil y con mínimo acceso a divisas para alcanzar otros destinos apetecibles, cruzar hasta Trinidad y Tobago es una de las rutas más accesibles para quienes buscan huir de la Venezuela en zozobra. Trasladarlos es el negocio de los ‘coyotes’ que tienen base en los estados de Sucre o Delta Amacuro, mientras que pecharlos es el de los lancheros, pescadores, contrabandistas y cuerpos de seguridad que los acechan.

  • 26/08/2018 0:00:00 |

    VALENTINA LARES

    Sin oficiales de derechos humanos en los puertos de entrada ni sistema jurídico que ampare el refugio, los venezolanos que migran a la isla caribeña encuentran alivio al hambre y la escasez. A cambio, se exponen a la explotación laboral y la constante persecución de autoridades corruptas. No en pocas ocasiones terminan en centros de detención con condiciones infrahumanas, de las que solo se salvan quienes pagan gruesas sumas de dinero en multas. La petición de asilo es un débil escudo que apenas ayuda en caso de arresto. Todavía así, crece el número de quienes se juegan su suerte para ganar unos cuantos dólares.

  • Los negocios de hidrocarburos ahogan los derechos de los migrantes en Trinidad y Tobago. Abandono consular, deportaciones, multas prohibitivas, explotación laboral y condenas de prisión, son algunas de las hostilidades que aguardan a los que llegan desde Venezuela buscando una mejor vida allá. Pero, al mismo tiempo, el Gobierno de Puerto España trata con guantes de seda al régimen de Nicolás Maduro, para el que reserva los miramientos que se tienen con un socio que, en el marco de acuerdos de cooperación que llevan años negociándose, aportará el gas natural y los recursos que permitirán reactivar importantes instalaciones industriales en la nación de las dos islas.

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